En la
tanda de consolación bogaron Donostiarra, Portugalete, San Pedro y Tiran. Desde
el principio Portugalete enseñó la proa a sus rivales intentando recuperar el
tiempo perdido el domingo pasado. En la ciaboga a más de seis segundos giraban Tirán
y San Pedro (por ese orden) y a más de 20, Donostiarra. Como de costumbre Tirán
sacó su mejor remada en el largo de vuelta. Primero para comenzar a reducir
diferencias de un modo paulatino, hasta pegarse a Portugalete y a falta de 300
metros para dejarla atrás de manera definitiva aunque el crono solo marcase dos
segundos de margen en la línea de meta. Por detrás (a doce seg) llegó San Pedro, cuyo rendimiento fue
diametralmente opuesto con respecto al primer día. Únicamente la donostiarra se
mantuvo en su papel en las dos jornadas.
En la tanda de honor los gallos, con Kaiku por la uno, Orio, Urdaibai y
Hondarribia nos ofrecieron un espectáculo, un canto al remo. Una de esas
regatas que hacen afición. En el aspecto deportivo, hubo de todo: alegrías,
tristezas, mucha emoción y una tensa polémica final. A diferencia de lo que se
preveía en un principio, y en beneficio del espectáculo, las calles no fueron
un factor clave. El inicio de la prueba estuvo marcado por un intento de romper
la regata por parte de Kaiku. La Bizkaitarra salió a todo gas, imponiendo una
buena remada, pero no consiguió coger la proa de la regata con solvencia, con
lo que Urdaibai y Orio rápidamente le dieron caza. Por detrás, Hondarribia
sabía lo que tenía que hacer para llevarse el título y se dejó unos metros en
la parte inicial. Nada alarmante. Pasada la isla de Santa Clara las cuatro embarcaciones enfilaron emparejadas la ciaboga exterior. Todos tuvieron una maniobra limpia y el show continuó su curso. Era la hora de volver y de empopar bien el bote para aprovechar lo mejor posible las pequeñas olas que se presentaban en el camino. Es públicamente reconocido que Ioseba Amunarriz, patrón de Hondarribia, es un sheriff en estas lides, y ayer volvió a demostrarlo. Puso a su trainera en cabeza en el tramo medio del retorno a tierra, haciendo soñar a sus vecinos con lograr una victoria épica. En el otro lado de la balanza estuvo Gorka Aranberri. El joven se erigió, sin quererlo, en una parte importante del resultado final de la regata. Corría el minuto trece de la regata y la Ama Guadalupekoa lideraba con menos de un segundo de diferencia con respecto a Orio y a Urdaibai. Los txos eran vecinos de calle de los verdes y se acercaron demasiado a la calle 4. Tanto que chocaron palas. La Bou Bizkaia siguió con su remontada en busca de la victoria en la jornada y en la regata.

Ese fue el gran momento de los bermeotarras, que
repitieron la misma gran txanpa final del pasado domingo y cogieron un segundo
de ventaja que a la postre fue definitivo. Los últimos 200 metros fueron de lo
más excitante. Emparejados los tres de cabeza, nadie podía aventurar quién se
llevaría el gato al agua y, entonces, apareció Orio, forzaron una última serie
de remada corta, adelantaron a Hondarribia y a punto estuvieron de adjudicarse
la victoria de la jornada. Finalmente, Urdaibai aguantó el tirón de los aguiluchos
y se llevó la victoria por 0.66 segundos. A 1.06 llegó la Ama Guadalupekoa,
cerrando el trío de los mejores. Por contra, Kaiku no levanta cabeza y se
volvió a dejar un mundo en popare, terminando a 15 segundos. Tras la
reclamación de Hondarribía y la consiguiente descalificación de Urdaibai, todos
mejoran una posición, la regata se la lleva Orio y la bandera se fue a Bidasoa
por undécima vez y después de 45 largos años.

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