Wednesday, February 18, 2026

Rugby. VI Naciones 2026. Segunda Jornada.


En la segunda jornada tocaba rotar de anfitriones, de tal manera que a Francia, Italia e Inglaterra les tocaba viajar. Italia lo hacía a Dublín en el primer enfrentamiento del sábado 14, Inglaterra a la vecina Edimburgo en el segundo y Francia se desplazaba a Cardiff en el ultimo partido del domingo 15. 
A Francia e Inglaterra les tocaba refrendar sus victorias de casa y a Italia reivindicarse frente a Irlanda, en Dublín en un difícil compromiso y donde el VI Naciones daba otro pasito más hacía la igualdad de genero, proponiendo un arbitraje femenino para la ocasión, por primera vez en su historia. 
Comenzaba la segunda jornada el sábado a las 14 h en la isla esmeralda con el primer partido, entre la selección anfitriona y la transalpina. 

Irlanda 20 Italia 13. Disputado en un Aviva Stadium dublinés a reventar, la noticia del día era el arbitraje por primera vez de una mujer en un partido del Seis Naciones masculino. Sonó el Ireland’s Call en el Aviva Stadium, nunca tan oportuno, pues los isleños necesitan apelar a la unión, al contar con un equipo huérfano de nombres como Mack Hansen, Hugo Keenan, Andrew Porter o Bundee Aki. Por lo menos volvieron los James, Ryan y Lowe, y Tadhg Furlong estuvo convocado. Tras el palo en París, Andy Farrell apostó nuevamente por Sam Prendergast en el 10, y, lejos de reivindicarse, salió incluso más cuestionado todavía. Cuando fue sustituido a los 55 minutos por Jack Crowley, Irlanda ganó en claridad y superó definitivamente un susto importante, teniendo en cuenta que al descanso el marcado reflejaba un (5-10). Lejos queda el dominio del Trébol de los últimos tiempos, y los de Andy Farrell atraviesan ahora una nueva realidad, plasmada en un partido en el que se llevaron un susto morrocotudo por parte de los Azzurri, bravos y que acariciaron sumar su segundo triunfo seguido tras abrir el campeonato con victoria sobre Escocia. Prevaleció Irlanda, que pudo olvidarse de algún modo de la sacudida que les metió Francia en la jornada inaugural, y que sigue buscando dar con la tecla en año de Mundial. Solo había ganado Italia uno de los 20 partidos de su historia en suelo irlandés, un amistoso en 1997, y cerca estuvieron de estrenarse en el Seis Naciones. En Italia era baja Nacho Brex, uno de los protagonistas en el triunfo de la primera jornada, ausente por motivos familiares. De inicio llamaba la atención el dominio italiano en las melés, como si los Monstars hubiesen absorbido los superpoderes irlandeses. La expulsión por diez minutos de Lynagh, en el 11’, perjudicó a los transalpinos, de tal forma que Osborne iniciaba la cuenta de los irlandeses poco después, culminando una jugada trenzada con señuelo aunque un inseguro Prendergast no pasaba entre palos una fácil conversión para los suyos (5-0) min 16’. Garbisi, sin embargo, sí lo hizo con el primer golpe con el que contó el apertura italiano (5-3) min 20’. Irlanda dominaba el marcador a los 30 minutos, pero la sensación era que Italia estaba mejor y que no tardaría en llegar su ensayo. Por si fuera poco, Casey vio la segunda amarilla del encuentro en un placaje alto, que tras el consiguiente golpe de castigo propició que Niccotera cruzara la línea de marca local empujado por todos los mediterráneos, que silenciaron Dublín con la transformación consecuente de Garbisi (5-10) min 31. Hasta dos melés robaron los Azzurri, sin titubeos. El músculo lo ponían los italianos, la lentitud y el errático juego a la mano de los de Andy Farrell, la superioridad de Fusco y Garbisi frente a Casey y Prendergast en el eje, y la agresividad y ambición de la delantera transalpina, que provocó una pelea tras su primer ensayo, valieron para que al descanso saltara la sorpresa y el conjunto de Quesada dominara el marcador (5-10), mientras en el césped jugadores de ambos conjuntos seguían litigando sin balón y con los puños en guardia. 

Pinta que en el descanso los anfitriones merendaron arroz con voces pues nada más comenzar la segunda mitad pusieron la directa con un ensayo de Conan por acoso y derribo sobre la línea de anotación. Pero el segundo ensayo irlandés no se veía acompañado de transformación y Prendergast volvía a errar (10-10) en el minuto 43. Luego un pase adelantado de Menoncello sobre Lynagh provocó que el segundo ensayo de Italia fuera anulado para decepción de los miles de italianos que estaban en las gradas y tribunas del Aviva dublinés. Llegaban las sustituciones y Farrell cambiaba a sus dos medios Casey y Predergast, entrando Gibson Park y Crowley, que, además, despertarían a su afición. Las sustituciones dieron sus frutos, entre otras cosas porque el nuevo pateador y apertura mejoró sustancialmente a Prendergast y así, un siguiente ensayo de Baulocoune transformado por Crowley (17-10) min 57, más un golpe de éste pusieron el (20-10) en el marcador en el mintuo 63, neutralizado en parte porun siguiente golpe de Garbisi (20-13) min 66. Los visitantes no cedían, su delantera continuó siendo superior a la rival y los dirigidos por Quesada arriesgaron en dos golpes de castigo en la penúltima jugada para intentar empatar el choque. Sin embargo, era Lowe, tras cortar el pase de Ioane en la 22 propia, el que daba a los locales la última oportunidad, decidiendo jugar de lateral con el tiempo ya cumplido, en lugar de lanzar el balón fuera. Los de Farrell se fueron a por el ensayo que les habría dado el bonus ofensivo, pero no fue posible, la colegiada pitó el final del emocionante encuentro con los siete puntos de ventaja irlandesa. Pero sin bonus ofensivo. Por lo menos, y con susto, el Trébol ya tiene su primer triunfo en este Seis Naciones. Puede que lo que le pase a esta Italia, en claro crecimiento, sea que todavía no termina de creérselo del todo, o que en ocasiones le entre el vértigo, o que algún que otro error le cueste caro. Enfrente Farrell, sique con sus pruebas, como el debut de Edogbo, de 23 años o sentando a Prendergast (en una tarde para olvidar) habrá que ver si será Crowley el que pase a tomar la batuta del equipo el fin de semana que viene en Inglaterra.  
No es esta la Irlanda que dominaba en tiempos pretéritos, y en cambio sí que es esta, la Italia que no deja de crecer.
IRLANDA (5+15): Loughman, Sheehan, Clarkson, McCarthy, Ryan, Izuchukwu, Doris, Conan; Casey, Prendergast, Lowe, McCloskey, Ringrose, Baulocoune y Osborne. También jugaron Kelleher, O´Toole, Furlong, Edogbo, Beirne, Timoney, Gibson-Park y Crowley. 
Marcador: 3 ensayos: Osborne (16’), Conan (42’) y Baulocoune (56'); 1 transformación Crowley (57') y 1 golpe de castigo Crowley (62'). 
ITALIA (10+3): Fischetti, Nicotera, Ferrari, N. Cannone, Zambonin, Lamaro, Zuliani, L. Cannone; Fusco, P. Garbisi; Ioane, Marin, Menoncello, Lynagh y Pani. También jugaron Di Bartolomeo, Spagnolo, Hasa, Ruzza, Favretto, Odiase, A. Garbisi y Odogwu. 
Marcador: 1 ensayo Nicotera (32’); 1 transformación Garbisi (33') y 2 golpes de castigo, Garbisi (20' y 66’).  
Árbitra: Hollie Davidson (Escocia) que mostraba amarilla al italiano Lynagh en el minuto 11, y al irlandés Casey, en el 32. 
En su primer partido de este Seis Naciones en el Aviva Stadium, esta Irlanda de circunstancias vivió 83 minutos agónicos frente a la selección transalpina para poder estrenar su casillero de victorias. 

Para el sábado 7 quedaba por disputar el restante partido. 
Escocia 31 Inglaterra 20. En un Murrayfield abarrotado, con la Princesa Ana pasando revista a los dos conjuntos y tras los acordes del Flower of Scotland desde la cubierta de la tribuna principal, comenzaba el esperado duelo anual entre las dos rivales. Tiene algo esta selección de Escocia que, independientemente de la dinámica que traiga en el Seis Naciones, se crece ante Inglaterra y da un plus ante su eterno rival. Nada satisface más a un escocés que batir a los ingleses; intentar cortar una racha de 12 triunfos ingleses consecutivos, para llevarse la Copa Calcuta (trofeo que cada año, desde 1879, dirimen las fundadoras de la competición más antigua del rugby mundial y que en la edición anterior se llevaba Inglaterra). No perdía un partido Inglaterra desde la primera jornada del pasado Seis Naciones, cuando sucumbió frente a Irlanda. Desde entonces, 12 triunfos seguidos para los de Steve Borthwick, que se sentían imparables. Mientras, los de Gregor Townsend, llegaban cuestionados después del tropiezo en la jornada inicial frente a Italia. Pero en Murrayfield, se juntaron las ganas que siempre le tienen los escoceses a los ingleses con la necesidad de redimirse después de su derrota inicial en Roma, algo que dejó en el alambre a Townsend. La respuesta de sus jugadores fue espléndida, con una salida arrolladora que quebrantó a una defensa que venía siendo potente como pocas. Los del XV del Cardo barrieron a sus vecinos superándolos en todas las fases del juego. Encima, Arundell, autor de tres ensayos ante Gales hace una semana, vio una tarjeta amarilla que le condujo 10’ al banquillo. El golpe de castigo de Rusell (3-0) min 3 iniciaba una cuenta que con un ensayo de Jones a los nueve minutos, surgida gracias a una genialidad de Russell, que se sacó de la manga un pase punteado al más puro estilo voleibol cuando recibía el dos contra uno, y otro posterior de Ritchie, completamente solo en un cambio de basculación, permitía que a los 15’, Escocia sumara tres ensayos, porque Ben White cazó un balón suelto que venía de una fantástica patada por el lado cerrado, de un Russell pletórico y por el que pasaba casi todo el peligro escocés y el luminoso mostrara un increíble, antes de comenzar el choque, (17-0). Se frotaban los ojos los presentes en Murrayfield, únicamente silenciados parcialmente con la anotación de Arundell, que abría la lata inglesa nada más regresar al juego, colándose entre la defensa rival, y plantar sobre la línea de ensayo (17-7). El mismo Arundell fue protagonista minutos más tarde, de la jugada crucial del partido. Pues al filo del descanso, midiendo desastrosamente mal, arrollaba a Steyn, en pleno salto, provocándole una dolorosa caída y que le costaba la segunda amarilla y sus consecuencias (la roja dejaba a la Rosa obligada a competir con 14 durante 20’). La fiesta era total en Escocia, con un 24-10 al descanso que indicaba la tremenda superioridad de los suyos. 

En la reanudación la reacción de Inglaterra, permitía recortar la diferencia con un golpe de castigo que pasaba Rusell (24-13). Aunque su pesadilla se recrudecía poco después, cuando un drop de Ford, era bloqueado por un omnipresente Jones, que corrió todo el campo hasta posar el oval y que además, proporcionaba el bonus ofensivo a Escocia (31-13) min 52. Ya con igualdad numérica, la Rosa nunca llegó a meter demasiado miedo al Cardo, que tenía todo controlado, y que puso el jaque mate con un balón volteado cuando los ingleses apuraban sus opciones. Se regocijaban en Escocia, a la que le salía todo en esta fantástica tarde de sábado, aunque cerrada Inglaterra con una anotación de Earl (31-20) min 77 y resultado con el que finalizaba el partido. Silenciaba así las dudas Townsend, que en su partido número 100 con la selección escocesa lograba su sexto triunfo sobre Inglaterra, y le daba al país la 49ª Copa Calcuta de su historia. 
ESCOCIA (24+7). McBeth, Turner, Fagerson, Brown, Cummings, Richie, Darge, Dempsey; White, Russell, Dobie, Tuipolotu, Jones, Steyn y Jordan. También jugaron Cherry, Schoeman, Millar-Mills, Williamson, Fagerson, Horne, Hastings y Graham. 
Marcador: 4 ensayos: Jones (9’,52’), Richie (13') y White (26'), 4 transformaciones Rusell (10,14',27’,53’) y 1 golpe de castigo Rusell (3').  
INGLATERRA (10+10). Genge, Cowan-Dickie, Heyes, Itoje, Chessum, Pepper, Underhill, Earl; Mitchell, Ford, Arundell, Dingwall, Freeman, Roebuck y Steward. También jugaron George, Rodd, Davison, Coles, Curry, Pollock, Spencer y Smith. 
Marcador:2 ensayos: Arundell (20’) y Earl (77’); 2 transformaciones Ford (21’,77’) y 2 golpes de castigo Ford (25’,44’). 

Árbitro: Nika Amashukeli (Georgia). Mostró amarilla en el 8’, y roja posteriormente por doble amarilla en el 38’ al jugador inglés Arundell.  
Escocia vuelve así a atormentar a Inglaterra y completando un partidazo en Murrayfield, con una primera parte arrolladora, se lleva su quinta Copa Calcuta de los últimos seis años para dinamitar la edición 2026 del Seis Naciones, impartieron una lección magistral ante un entregado Murrayfield para desarmar al XV de la Rosa. Se puede aprovechar Francia de este resultado, del que Inglaterra ni siquiera saca el bonus defensivo, si vence su partido a Gales. 
Para el domingo quedaba el restante partido, entre colíder y colista. 
Gales 12 Francia 54. Con un claro favorito, curiosamente, la goleada de esta tarde en Cardiff deshace un empate histórico de 51 victorias para cada uno de los contendientes en más de un siglo de rivalidad. Aunque ahora parezca mentira, y a la luz de una de sus peores rachas, el XV del Dragón se llevó el trofeo en 2021. No gana a Francia desde 2019 (siete derrotas consecutivas) y se ha llevado las dos últimas “cucharas de madera”. 
En un Principality techado y sin completar, el baño de Francia al XV del Dragón, en la capital de Gales, fue absoluto desde los primeros minutos con un festival de Ramos, muy certero en el pateo, Dupont y Jalibert, con ensayos de Attissogbe, Bierre-Biarrey y Jalibert. En quince minutos el partido quedaba casi resuelto (0-19). Un “entrenamiento” para los de Galthié. Ante ese marcador los locales tiraban de orgullo para cruzar la línea de marca rival por medio de Carre para despertar a unas gradas y tribunas que apenas recuerdan ya al que no hace tanto fuera un estadio inexpugnable para los Dragones. Con la transformación de Edwards el luminoso se maquillaba (7-19) min 19. Otra cosa, pero un espejismo, porque en el minuto 31 conseguía ensayar aunque se anulaba posteriormente la jugada aunque en el 38’, el ataque “bleu” volvió a partir la defensa roja para sumar el bonus ofensivo con el cuarto ensayo, y segundo de Jalibert, que con la transformación de Ramos subía el (7-26) al marcador, en el descanso. 

En la reanudación, el mismo guion, tan solo cambiando la manera en la que los azules cruzaban la línea de marca galesa; a base del empuje de su delantera y su talonador Marchand para sumar su quinta marca no tardando Attissogbe en añadir una sexta, poco antes de que empezara el carrusel de cambios en ambos banquillos a 30’ del final. Para entonces la numerosa afición visitante convirtió, por momentos, el Principality en el Stade de France, mientras sus jugadores continuaban a lo suyo con nuevas marcas de Attissogbe y Ollivon (7-54) min 59. Gales volvía a la carga, como había hecho en la primera mitad durante algunos minutos, pero los errores en el juego a la mano penalizaron su ataque. Finalmente Grady conseguía el segundo ensayo local y aunque no fue transformado, los 5 puntos (12-54) min 77, servían para evitar convertir ese marcador en la mayor diferencia en la historia en los enfrentamientos entre ambas selecciones -(43-0) endosaba el XV del Gallo a los dragones hace un año en París -. GALES (7+5). Carre, Lake, Frances, Jenkins, Beard, Wainwright, Mann, Cracknell; Williams, Edwards; Adams, Hawkins, James, Mee y Rees-Zammit. También jugaron Elias, Griffin, Smith, Carter, Plumtree, Evans y Grady. 
Marcador: 2 ensayos Carre (18') y Grady (77’) y 1 transformación Edwards (19'), FRANCIA (26+28): Gros, Marchand, Aldegheri, Ollivon, Guillard, Cros, Jegou, Jelonch; Dupont, Jalibert; Bielle-Biarrey, Brau-Boirie, Gailleton, Attissogbe y Ramos. También jugaron Lamothe, Neti, Montagne, Flament, Meafou, Nouchi, Serin, y Nene. 
Marcador: 8 ensayos, Gailleton (1’), Bielle-Biarrey (10'), Brau-Boirie 14'), Jalibert (38'), Marchan (43’), Attissogbe (48’ y 57') y Ollivon (60') y 7 transformaciones, Ramos (2’,15',39',44’,49',58’ y 61’). Árbitro: James Doleman (Nueva Zelanda). 
Francia pasó por encima de Gales en Cardiff, apostando por la juventud, acentuando la profunda crisis de los Dragones, que no ganan un partido del Seis Naciones desde marzo de 2023, para situarse al frente de la clasificación como única candidata a llevarse el Gran Slam (selección que consigue imponerse en todos sus partidos). Todas excepto Francia, han perdido ya algún partido en las dos jornadas disputadas. Italia e Inglaterra lo hicieron el sábado y Escocia, en la primera jornada. Gales, en ambas jornadas. 
Tras la derrota del XV de la Rosa en Edimburgo, el XV del Gallo asume el relevo de favorito de manos de sus eternos rivales ingleses, que además en la última jornada tendrán que viajar a París. 

El próximo fin de semana, llega el turno de la tercera jornada, el 21 y 22 de Febrero, y los partidos programados para el sábado son el Inglaterra & Irlanda y Gales & Escocia quedando para el domingo el restante Francia & Italia.

Tuesday, February 10, 2026

Rugby. VI Naciones 2026. Primera Jornada.

Como es tradicional, con la primera semana de febrero llegaba una nueva edición (132ª) del Torneo de Rugby por antonomasia, en una nueva edición premundial (Australia 2027) .
Vuelve el VI Naciones. Una mirada a otro mundo, un mundo cerrado, clasista, que sólo permite a los ajenos mirar, aplaudir y pagar por ello. 
El torneo exhibe buena parte del mejor rugby del mundo (la correspondiente al Hemisferio Norte). Monumento deportivo en si mismo, el concepto no debe ocultar que lo fundamental del torneo sigue siendo la lucha por la victoria. Y ese pequeño y gran detalle, en esta edición, ”sólo” disfruta de tres candidatos con opciones reales a alzar el trofeo. 
Ahora bien, las posibilidades de Francia, Inglaterra e Irlanda, las favoritas, quedan a un lado ante el hundimiento galés temporada tras temporada. Gales ganó seis títulos entre 2005 y 2021. Pero hace dos años que el XV del Dragón no gana un solo partido y sólo ha sumado dos triunfos, frente a18 derrotas (muchas más en partidos fuera del torneo) desde el último título. Su crisis tiene raíces económicas, de asfixia del rugby profesional y bien pudiera ser un aviso para el resto de británicos, que tampoco andan muy boyantes. Y, además tampoco ayuda el hecho de que en los últimos tiempos equipos de fuera del Olimpo del Rugby Championships y del VI Naciones hayan superado al mítico XV del Dragón, dando muestras de que en el rugby mundial, pese a quien pese, algo se esta moviendo. 
Si hablamos de favoritos hay que citar en primer lugar a Inglaterra. Lleva sin ganar el torneo desde 2020 pero ha conseguido, parece, superar un periodo irregular: en las ventanas de julio y noviembre sumó siete triunfos sin derrotas ante rivales como Argentina, Nueva Zelanda y Fiji (Australia está en su propia crisis) y Steve Borthwick y los suyos, liderados por George Ford, saben que sería conveniente empezar a marcar territorio antes del Mundial. 
Irlanda va a tener que lidiar con una renovación forzada, sobre todo en la delantera a cuenta de lesiones y sanciones de hombres como Aki, Hansen, Keenan o Furlong. Similares problemas tiene en Francia Fabien Galthie, acentuados por el infortunio de Uini Atonio. Pero puede contar con la vuelta de Dupont y un Bielle-Biarrey que nunca defrauda. 
Escocia e Italia están entre dos aguas. Los transalpinos han mejorado mucho en el último lustro pero en la pasada edición retrocedieron un tanto. Gonzalo Quesada, además, deberá resolver el problema de las lesiones de, entre otros, Capuozzo y Allan. Escocia, con un bloque que va madurando pero no despega, recibirá a Inglaterra y Francia. No gana un título desde el siglo XX. 
Y de Gales, está todo dicho. Eludir la tercera Cuchara de Madera consecutiva ya sería mejorar.  Hay que valorar también que la importancia de ser local en el torneo es grande: Inglaterra no pierde un partido en casa desde hace dos años (aunque aquella vez fue un 10-53 ante Francia). En los últimos cinco años, Francia e Inglaterra han ganado 9 de 13 partidos e Irlanda, 10 de 12. En ese sentido la ventaja teórica este año es francesa, pues recibirá a Irlanda e Inglaterra en el Stade de France. El XV del Trebol, en cambio, jugará siempre como vistante ante los favoritos pues también irá a Twickenham. 
Esto es lo que hay. Mucho y buen rugby. Sí: al ‘resto del mundo’ sólo se le deja aplaudir, pero es que hay mucho que aplaudir…  
Comenzaba la edición 2026, un atípico jueves día 5 (para no coincidir con la ceremonia de inauguración del viernes, de los JJOO de invierno en Italia), jornada lectiva y que no se daba desde 1948 con el partido más esperado de toda la jornada y en casa del vigente campeón. El 
Francia 36 Irlanda 14, se disputaba en un Stade de France abarrotado y con ligera lluvia inicial. Ambos equipos presentaban ausencias importantes, pero mientras en el equipo irlandés eran en buena parte forzadas, en el galo varias se debían a decisión técnica de Fabien Galthie y que decidía dejar fuera a jugadores como Damien Penaud (máximo anotador de ensayos histórico de Francia), Gäel Fickou o Gregory Alldrit, para dar protagonismo a otros como Matthieu Jalibert o Théo Attisogbe. En Irlanda las bajas se concentraban en la delantera y, en muchos casos, fueron forzadas: Hugo Keenan y Bundee Aki,por sanción, James Lowe, Mack Hansen, Andrew Porter y Tadhg Furlong, por lesión. Les Blues, claros favoritos antes del partido, no tardaron en imponer su autoridad, combinando velocidad, potencia y precisión para abrumar a una selección irlandesa que luchaba por consolidarse en el partido, aunque curiosamente, el primer disparo de advertencia era del irlandés Osborne. La replica francesa no tardaba en llegar. Con un ensayo de Bielle-Biarrey, el MVP de la edición 2025, abría el marcador con una brillante jugada individual, tras recuperar la posesión cerca del mediocampo, y acelerar por la banda izquierda, superando una entrada y posar en la esquina antes que la defensa. Ramos añadió la transformación para poner el (7-0) min 13. La presión francesa seguía aumentando. Un golpe de castigo lanzado rápidamente en territorio irlandés propiciaba una posesión francesa sostenida, y aunque el apertura S. Prendergast la interceptaba, su intento de salir desde detrás de su propia línea de gol le suponía a Francia una melé a cinco metros de la línea de ensayo. Una rápida salida de la melé constataba el buen entendimiento de la bisagra francesa, ya que Dupont buscó y encontró a Jalibert, para que este añadiese cinco puntos más al casillero de su equipo, pero que Ramos no transformaba, al estrellar el balón en el poste (12-0) min 21. El XV del trébol se veía sorprendido por el ritmo impuesto por los anfitriones, y sufrían en exceso cuando tenían el balón, lo que les relegaba a su campo para tratar de frenar allí los ataques y la claridad de ideas de los franceses. Estos no dejaban respirar a Irlanda, y su línea defensiva empezaba a acumular errores, lo que derivaba en una nueva infracción dentro de su propia área que permitía a Ramos ampliar la ventaja, con un golpe de castigo directo, (15-0) min 27. Francia protagonizaba entonces el momento más destacado de la primera parte, cuando Jalibert se adelantaba para aprovechar el espacio, y aunque el balón se le escapó ligeramente, Guillard siguió la jugada con potencia antes de pasar con habilidad a Ollivon, que posaba justo dentro de la portería irlandesa. El tercer ensayo y la conversión de Ramos suponía el (22-0) al descanso y resaltaba el dominio francés. 

Tras la reanudación, el equipo de Fabien Galthié no tardó en reforzar su dominio y en cuestión de minutos, Francia había asegurado el crucial punto bonus, con el segundo ensayo de Bielle-Biarrey, anotando de forma fortuita antes de que Ramos convirtiese el balón para ampliar la ventaja a (29-0) min 46’. Lo que siguió a continuación rozó el rugby de exhibición. Francia jugaba con libertad y confianza, moviendo el balón con facilidad en múltiples fases mientras Irlanda luchaba por disminuir el ritmo. Ramos propició otra jugada arrolladora momentos después, con una serie de audaces pases que llevaron a Francia hasta cerca de la linea de ensayo irlandesa y antes de que un fuera de juego accidental frenase la acción. Entrando el partido en su último cuarto, llegaba el momento de las sustituciones; Francia hacía debutar a varios suplentes, incluyendo a Gourgues, mientras que Irlanda respondía con cambios drásticos en busca de energía y orgullo y que servían al XV del Trebol para afianzarse en el partido y así, jugando con ventaja de golpes de castigo, S. Prendergast habilitaba a McCloskey por un hueco estrecho, dando este, un pase interior a Timoney, quien posaba bajo los postes el primer ensayo irlandés. La conversión de Prendergast redujo la desventaja (29-7) min 58. Irlanda sin dejar reaccionar a su rival sumaba una segunda anotación poco después, esta vez a través del pilier suplente, Milne, para que S. Prendergast volviera a sumar para poner el marcador en (29-14) min 61. Aunque sin alarmas, pues cualquier idea de una posible siguiente remontada, se disipaba rápidamente. Francia recuperó el control del territorio y la posesión, con dos intentos de Depoortere antes de que este fuera placado sobre la línea. Y la última palabra, también la tuvieron los locales por la banda derecha a manos de Attissogbe, quien remataba acrobáticamente en la esquina para culminar la contundente actuación del equipo (36-14). La decisión técnica de Fabien Galthie le había salido perfecta; en el caso del XV del Trébol las ausencias pesaron mucho; hasta mediada la segunda parte la delantera fue inofensiva, pese al incesante trabajo de Gibson-Park repartiendo juego. 
FRANCIA (22+14): Gros, Marchand, Aldegheri, Ollivon, Guillard, Cros, Jegou, Jelonch, Dupont, Jalibert, Bielle-Biarrey, Moefana, Depoortere, Attissogbe y Ramos. También jugaron Mauvaka, Neti, Montagne, Auradou, Meafou, Nouchi, Serin y Gourgues. 
Marcador: 5 ensayos, Bielle-Biarrey (12' y 46'), Jalibert (21'), Ollivon (33') y Attissogbe (80'); 3 transformaciones Ramos (13', 34', 47') y 1 golpe de castigo: Ramos (27'). 
IRLANDA (0+14): Loughman, Sheehan, Clarkson, McCarthy, Beirne, C. Prendergast, Van der Flier, Doris, Gibson-Park, S. Prendergast, Stockdale, McCloskey, Ringrose, O'Brien y Osborne. También jugaron Kelleher, Milne, Bealhan, Ryan, Conan, Timoney, Casy y Crowley. 
Marcador: 2 ensayos: Timoney (58'), Milne (61') y 2 transformaciones S. Prendergast (59', 62'). 
Árbitro: Karl Dickson (Inglaterra). 

Para el sábado 7 quedaban por disputar los restantes dos partidos. El
Italia 18 Escocia 15. En un Olímpico de Roma con muy buena entrada, a pesar de la pertinaz lluvia, y en un escenario más propio de Edimburgo o Glasgow, que de la “Ciudad Eterna”, quedó claro desde el inicio que la lluvia sería un factor decisivo. Italia se adaptó rápidamente, utilizando patadas inteligentes y fases controladas para poner a prueba a la defensa escocesa. Así, el ala Lynagh adelantaba a Italia con una definición inteligente tras una jugada de lineout bien trabajada, y que Garbisi desde el corner no terminaba de completar, fallando la transformación (5-0) min 7’. Poco después era Menoncello el que ampliaba la ventaja, corriendo por la banda izquierda para posar el oval, tras un preciso saque de área del medio melé Fusco para colocar a Italia en una posición privilegiada (12-0) min 14, al poco de comenzar. Curiosamente era Escocia la que tenía más dificultades para encontrar su ritmo en estas condiciones de lluvia, errando numerosas ocasiones a balón parado. Pero la mala racha cesaba cuando Dempsey rompía la defensa italiana tras repetidas fases cerca de la línea de 22 local, para posar, permitiendo al 10, Russell una conversión sencilla y reducir la desventaja (12-7) min 24. A pesar de la presión escocesa, los Azzurri mantenían la compostura, sus delanteros dominaban las zonas de contacto, y un golpe de castigo de Garbisi ampliaba la ventaja italiana (15-7) justo antes del descanso. 

En la segunda mitad, la lluvia se intensificaba, convirtiendo el césped en una superficie resbaladiza y desafiante. Los intentos de Escocia por recortar se veían obstaculizados por sus errores y faltas, mientras que la disciplina de Italia los mantenía por delante. Aún así el (15-10) min 46 subía al luminoso El momento clave del choque llegaba inmediatamente, cuando el tercera línea italiano Zuliani recibía una entrada alta de Turner, que derivaba en amarilla para el hooker suplente, aprovechando Italia la oportunidad del golpe de castigo lanzado por Garbisi para restablecer su ventaja de ocho puntos, (18-10) min 49. Con tiempo todavía por delante, Escocia lanzaba su ofensiva para remontar. Horne ensayaba por la esquina gracias al maul visitante en el line-out, pero la conversión fallada de Russell mantenía al XV del Cardo por debajo (18-15) min 67. En los minutos finales y a pesar de la presión constante y las múltiples fases dentro del área italiana, Escocia no conseguía abrirse paso entre la tenaz defensa local. Y un postrer intento de Williamson por llevar a Escocia a la línea de ensayo no conseguía alterar el marcador, por lo que los primeros tres puntos en juego se quedaban en Italia. El pitido final daba a los azzurri una nueva victoria contra los escoceses en Roma, tras haberlo hecho en 2024.
ITALIA (15+3): Fischetti, Nicotera, Ferrari, N. Cannone, Zambonin, Lamaro, Zuliani, L. Cannone; Fusco, P. Garbisi; Ioane, Menoncello, Brex, Lynagh y Marin. También jugaron Di Bartolomeo, Spagnolo, Hasa, Ruzza, Favretto, Garbisi, Da Re y Pani. 
Marcador: 2 ensayos Lynagh (7') y Menoncello (13'); 1 transformación Garbisi (14') y 2 golpes de castigo Garbisi (34' y 48’).  
ESCOCIA (7+8). Schoeman, Ashman, Z. Fagerson, Cummings, Gr. Gilchrist, M. Fagerson, Darge, J. Dempsey; White, Russell; Dobie, Tuipolotu, Jones, Steyn y Jordan. También jugaron Turner, McBeth, Millar-Mills, Williamson, Brown, Horne, Hastings y Graham. 
Marcador: 2 ensayos Dempsey (23') y Horne (66'), una transformación Rusell (24') y 1 golpe de castigo Rusell (46').  
Árbitro: Ben O´Keeffe (Nueva Zelanda). Expulsó 10’ al escocés Turner con amarilla, en el minuto 54. 

Inglaterra 48 Gales 7. Inglaterra volvía a mostrar este sábado, en Londres, en un Twickenham a reventar, el abismo que existe entre su rugby y el de el que fuera uno de sus grandes e históricos rivales, Gales, en el torneo más antiguo del mundo. Los locales, junto a Francia, son los favoritos para llevarse la presente edición del Seis Naciones y este sábado vapulearon sin piedad a sus vecinos con un 48-7. Y con el choque ya cerrado al descanso con 29-0. Dominadora en la década de los 70 con jugadores que son leyenda de este deporte, marcaron a generaciones de aficionados. Vencedora del Seis Naciones no hace tanto (2019 y 2021), el XV del Dragón ahora, sobre el césped de Twickenham ofreció una sombra de lo que fue, sin opción alguna sobre el XV de la Rosa. Ni el zaguero Rees-Zammit, que regresaba con la camisola roja (tras intentar triunfar en la NFL), ni el nuevo seleccionador, Steve Tandy, ofrecieron esperanzas a sus seguidores de cara al futuro, mejorando su papel de las últimas ediciones. Gales se ha estado llevando la cuchara de madera, (trofeo honorifico para la selección que pierde todos sus encuentros), en las dos últimas ediciones. Certificando el hecho, los datos y el cruel marcador. No habían pasado ni 10’ y los de la Rosa ya dominaban por 10-0 tras el ensayo de Arundell, transformado por Ford y un siguiente golpe de este mismo. Las dos expulsiones seguidas de los galeses Smith y del capitán, Lake, por repetir faltas en su línea de 22, no hacían sino echar más tierra sobre la tumba visitante. Con 13 jugadores y con Ford y Mitchell dirigiendo a los blancos a placer, Gales no pudo parar las marcas de Arundell, dos de nuevo, y un extraordinario Earl, (29-0) en el descanso.  

La tendencia siguió siendo la misma al inicio de la segunda mitad, no podía ser de otra forma a la vista de los primeros 40 minutos, y Roebuck hizo el quinto ensayo para los anfitriones momento que aprovechaba Steve Borthwick, para empezar entonces a mover el banquillo. Y ya fuera por cierto relajo de los ingleses, los cambios en ambas escuadras o el orgullo de los rojos, éstos se sacudieron el dominio local. Itoje, recién entrado, vio como monsieur Brousset le mostraba la amarilla en el minuto 51, y Adams sumó el primer y único ensayo para Gales en el 54 (36-7), pasado entre palos por Edwards. El controvertido Pollock, una de las jóvenes promesas inglesas, protagonizaba la sexta marca del XV de la Rosa. El polémico tercera local, que tan pronto manda callar a su grada como a la ajena, pisó fuera mientras se tiraba sobre la zona de marca rival, pero la acción de Plumtree sobre su cuello y cabeza al tratar de placarle hizo que el colegiado galo decretara ensayo de castigo y la expulsión de Plumtree. La cuarta de los visitantes a lo largo de los 80’. Para finalizar, Freeman, en el último minuto, sellaba la victoria inglesa con un nuevo ensalllo y subir el definitivo (48-7) al luminoso. Con esta nueva victoria Inglaterra amplia su record de victorias seguidas (no pierde en el Seis Naciones desde que lo hiciera en la primera jornada del torneo de 2025 frente a Irlanda). Por su parte Gales no gana en Londrés desde 2012. Con este marcador los de Borthwick se sitúan tras esta primera jornada al frente de la tabla por delante de Francia, la otra favorita, por la mayor diferencia entre los puntos logrados y encajados.
INGLATERRA (29+19). Genge, George, Heyes, Coles, Chessum, Pepper, Underhill, Earl; Mitchell, Ford; Arundell, Dingwall, Freeman, Roebuck y Stewart. También jugaron Rodd, Cowan-Dickie, Itoje, Curry, Pollock, Smith, Spencer y Davison. 
Marcador: 6 ensayos + 1 de castigo, Arundell (7’, 18’ y 35’), Earl (23’) Roebuck (44’) y Freeman (68’ y 80’); 4 transformaciones Ford (8’, 24’, 36’ y 45’) y 1 golpes de castigo Ford (2’) 
GALES (0+7). Smith, Lake, Griffin, Jenkins, Beard, Mann, Macleod, Wainright; T. Williams, Edwards; Adams, Thomas, James, Mee y Rees-Zammit. También jugaron Carre, Belcher, Grady, Plumtree, Deaves, Francis, Carter y Hardy. 
Marcador: 1 ensayo Adams (51') y 1 transformación Edwards (52').
Árbitro: Pierre Brousset (Francia). Mostró amarilla a los galeses Smith, en el 16’; Lake, en el 17’; Thomas, en el 64’; Plumtree, en el 66’; y a los ingleses Itoje, en el 50’; y Curry, en el 75’. 

El próximo fin de semana, turno para la segunda jornada, el 14 y 15 de Febrero, y los partidos programados el sábado son el Irlanda & Italia y el Escocia & Inglaterra quedando para el domingo el Gales & Francia.

Thursday, February 5, 2026

Tenis. Open Australia 2026. Primero para Alcaraz.

La 114ª edición del Abierto de Australia, con sus habituales fechas y horarios (para los europeos) intempestivos de juego en la última quincena de enero, se disputaba en esta ocasión del 18 de enero al 1 de febrero, como siempre en su habitual emplazamiento del complejo deportivo de Melbourne Park, en las afueras de la capital del Estado de Victoria, sobre superficie dura. 
Organizado por la Federación Internacional de Tenis (ITF), sigue englobando dos cuadros de modalidades 'individuales' y 'dobles' tanto para hombres como para mujeres; un evento de dobles mixtos, además de cuadros de individuales y dobles para jugadores Junior (jóvenes no profesionales menores de 18) y competiciones de tenis adaptado. 
El primer Gran Slam de la temporada partía en el cuadro femenino con una clara favorita en las apuestas en la figura de Aryna Sabalenka, mientras que en el cuadro masculino, las apuestas se dividían entre el vigente campeón Jannik Sinner, el nº uno mundial Carlos Alcaraz y el eterno Novak Djokovic, nº 4 actual pero ganador aquí nada menos que en diez ocasiones. 
El torneo continuaba impidiendo lucir su bandera a tenistas rusos y bielorusos, y contaba con la presencia de las mejores raquetas del tenis mundial, con contadas excepciones como las de Loïs Boisson, Danielle Collins, Ons Jabeur, Veronika Kudermetova, Markéta Vondroušová, Wang Yafan o Qinwen Zheng en el cuadro femenino, o Matteo Berrettini, Arthur Cazaux, Jack Draper, Arthur Fils, Thanasi Kokkinakis, Holger Rune o Emil Ruusuvuori en el masculino. 

Competición femenina. 
Eran diez las representantes españolas con tres de ellas entrando directamente clasificadas al cuadro principal, Paula Badosa, Cristina Bucsa y Jessica Bouzas, y siete más teniendo que pasar por la calificación previa, caso de Aliona Bolsoba, Guiomar Maristany, Marina Bassols, Nuria Parrizas, Leyre Romero y la novatas Andrea Lázaro y Katlin Quevedo. 
Ronda de clasificación. Caían en la primera ronda cinco de las siete, y en dos sets Andrea Lázaro, que tenía la desgracia de cruzarse con la también española G. Maristany (6-2 y 6-4); Katlin Quevedo, lo hacía ante la rusa A. Gasanova (7-6 y 6-3) y Nuria Parrizas, que perdía ante la canadiense M. Stakusic (3-6 y 2-6). En tres sets eran eliminadas Aliona Bolsoba por la italiana L. Bronzetti (6-0, 6-7 y 6-1) y Leyre Romero por la tenista local M. Inglis (4-6, 7-6 y 6-2). 
Hasta tercera ronda llegaba Marina Bassols que cedía ante la japonesa H. Sakatsume (6-4 y 6-2) y, tras haberse impuesto a la argentina L. Giovannini (6-2 y 7-6) en primera ronda y en segunda a a la bielorusa I. Shimanovich (7-5 y 6-1). Y se clasificaba para el cuadro central, Guiomar Maristany al derrotar en las sucesivas rondas a Andrea en la primera, a la rusa T. Prozorova (6-2, 2-6 y 7-6) en la segunda y, en tercera a la norteamericana E. Kalieva también en tres sets (7-5, 4-6 y 6-4).
Ya en el cuadro principal
Guiomar Maristany no pasaba de primera ronda, al perder ante la uzbeka Polina Kurdemetova en dos sets P. Kurdemetova - G. Maristany (6-2 y 6-3); Jessica Bouzas también cedía ante la tenista local Storm Hunter, S. Hunter - J. Bouzas (6-4 y 6-4) y Cristina Bucsa que lo hacía ante la 12ª del mundo la ucraniana Elina Svitolina E. Svitolina - Bucsa (6-4 y 6-1)
En cambio, hasta segunda ronda, y la que más lejos llegaba, era Paula Badosa habiendo dejado por el camino a la tenista kazaja Zarina Diyas Z. Diyas - P. Badosa (2-6 y 4-6) en 1h20 en primera ronda. En la segunda su rival era la rusa Oksana Selekhmeteva que se deshacía de la española con un doble 6-4 O. Selekhmeteva - P. Badosa (6-4 y 6-4), muy fácil en 1h39. Muy corto recorrido para las españolas, sin duda, el peor resultado general en muchos años. 
Cuartos de final.
De tal manera que sin presencia española accedían a cuartos de final las seis mejores raquetas del ranking mundial junto a las nº 12 y 29ª, Elina Svitolina verdugo de Bucsa y la estadounidense Iva Jovic, respectivamente, con ausencias notables como Emma Navarro, eliminada en primera, Belinda Bencic en segunda, Jasmine Paolini en tercera o Mirra Andreeva y Madison Keys en cuarta. 
Con mayoría norteamericana, cuatro tenistas eran de esta nacionalidad, Cori Gauff, Iva Jovic, Amanda Anisimova y Jessica Pegula las otras cuatro tenistas pertenecían al bloque del este europeo (una bielorusa, una ucraniana una polaca y una kazaja). Repitiendo tres la ronda, SabalenKa, Gauff y Svitolina, se cruzaban de la siguiente manera: 
El primer partido de la ronda correspondía al duelo entre la actual nº uno, finalista del año pasado y ganadora anteriormente dos años aquí y la jovencita outsider norteamericana Iva Jovic, 
A. Sabalenka - I. Jovic (6-3 y 6-0). Con mucho calor en Melbourne (37.8º), la número 1 del mundo puso fin al recorrido soñado de la estadounidense de 18 años, para alcanzar su cuarta semifinal consecutiva del Abierto de Australia y la 14ª semifinal de un Grand Slam en su carrera. El marcador no ofrecía dudas sobre lo vivido en la pista y se inclinaba del lado bielorruso desde el inicio en apenas 1h29 de trabajo. 
En el segundo duelo la joven estadounidense, número 3ª del mundo, se medía a la ucraniana nº 12, que llegaba tras su maternidad y que finalizaba con resultado adverso al marcado en el ranking. 
C. Gauff - E. Svitolina (1-6 y 2-6), en solo 59’. Clara favorita Gauff, sorprendentemente y en un pésimo día de juego, el peor que se le recuerda en los últimos tiempos, encadenando constantes errores con la derecha y sufriendo lo indecible para ser efectiva al servicio se veía superada por una Elina pletórica. Desde su regreso de la baja por maternidad, Svitolina se ha esforzado por transformar su estilo de contragolpe en uno agresivo y dinámico. Conectaba 12 golpes ganadores contra tres de Gauff, y en cualquier intercambio prolongado desde el fondo de pista era invariablemente la jugadora que abría primero la pista con cambios de dirección. Su saque también ha mejorado; más potente, y a un alto nivel constante (ganaba el 71% de sus puntos con el primer servicio), elige los momentos para encontrar sus mejores saques (los cuatro aces de Svitolina incluyeron uno para sellar una ventaja de (3-0) en el segundo set y otro con (3-1), 30-30, en el único momento del partido que parecía decisivo. La ucraniana supo aprovecharlo para vencer con claridad y voltear las apuestas, obteniendo el pase a semifinales con todo merecimiento. Enfrente Gauff, cometió 26 errores no forzados en total, incluyendo 12 con la derecha. Ni siquiera su revés, habitualmente sólido y nueve eran sus errores no forzados desde ese lado, incluyendo un golpe abierto en su primer punto de partido. 
El tercer partido enfrentaba a las dos estadounidenses restantes en liza, Jessica Pegula y Amanda Anisimova, la nº 6 y la nº 4, en un duelo fratricida 
J. Pegula - A. Anisimova (6-2 y 7-6), resuelto en 1h35. Ambas llegaban a cuartos sin perder un solo set, indicando su gran momento de forma, aunque el camino de Anisimova había sido mucho más inestable de lo que indicaban los resultados y en este, terminaba con 44 errores no forzados, incluyendo siete dobles faltas solo en el segundo set, por tan solo 18 golpes ganadores. Pegula, por su parte, cometía 21 errores no forzados por 20 golpes ganadores, y salvo una costosa doble falta al saque para ganar el partido con 6-5 en el segundo set, mantuvo una estrecha ventaja durante todo el partido. En cuanto al saque, en general, la más veterana superaba a su compatriota. Así, mientras Anisimova consiguió un porcentaje ligeramente mayor de primeros servicios (61% frente a 60%), Pegula dominó casi todas las demás categorías. Conectaba más aces (6/2), cometió menos dobles faltas (2/7) y ganó un mayor porcentaje de puntos con el primer servicio (70%/58%), produciéndose la mayor diferencia con el segundo servicio, donde Pegula se imponía con un impresionante 64% (16/25) de esos puntos, en comparación con el 39% (11/28) de Anisimova. Pegula castigaba continuamente el segundo servicio de Anisimova, de principio a fin. Gracias en gran parte a ganar más del 60% de los puntos con el segundo servicio de Anisimova, Pegula generaba 11 puntos de break, incluyendo siete solo en el segundo set y convirtiendo cuatro, dos en cada set. Tras un primer sencillo set (6-2) en 30’, el segundo no lo era en absoluto. Anisimova, más centrada conseguía su primer break del partido para ponerse 5-3 arriba, teniendo oportunidad de sacar para ganar el set, Pegula reaccionó inmediatamente, manteniendo el servicio en el siguiente juego y volver a quebrar para ponerse 6-5 con un ganador de derecha, que le permitió su segundo punto de break. Sirviendo para el partido, Pegula volvió a romper, enviando el set al tiebreak. Pegula se hacía con el primer mini-break con 3-1, y luego le arrebataba otro punto al resto para situarse 4-1 arriba, mientras la frustración comenzaba a apoderarse de la dos veces finalista de Grand Slam. Pegula aprovechó tal situación para sumando siete puntos consecutivos, cerrar el partido (7-6) en 1h05 y reservando plaza en semifinales por primera vez en Melbourne. 
El cuarto duelo del cuadro correspondía al único enfrentamiento entre jugadoras del este europeo; el duelo más igualado de todos, entre la nº 5 la kazaja Rybakina y la polaca Swiatek nº 2, 
E. Rybakina - I. Swiatek (7-5 y 6-1), y que contrariamente al ranking mundial resolvía eficazmente la kazaja a su favor en dos sets y 1h35. Con el cara a cara previo de empate a seis, empezaron ambas jugadoras un poco nerviosas, rompiéndose el saque en los dos primeros juegos del encuentro. A partir de ahí se fueron soltando, con Iga buscando puntos largos y mucha movilidad de piernas, mientras que Rybakina no quería intercambios de más de cuatro bolas, a veces incluso menos. El problema de la kazaja era que el saque no estaba donde ella quería, con un porcentaje bajísimo de primeros, de ahí que no pudiera desbloquear el primer parcial hasta entrada la hora de partido (7-6) en 59’. Una vez conseguido, se liberó. El colchón de verse por delante le sirvió a Elina para soltarse la melena y empezar a dominar el duelo desde la línea de saque. Aumentando el porcentaje de primeros, mantuvo el de puntos ganados con ese tiro, incluso permitiéndose el lujo de alcanzar los 11 saques directos, (mejorando los 10 que ya había hecho en octavos). En este plan, ni siquiera la mejor restadora del circuito encontró las armas para dar respuesta a su problema. Quizá el problema de verdad era que no había solución, que hoy tocaba perder ante una jugadora iluminada que apunta a lo más grande en Australia. Fue tan claro el desenlace del segundo set que Swiatek ni se molestó, aceptando de inmediato la derrota y cerrando así su primera gira de la temporada (6-1) en 36’. 

Los partidos de semifinales, emparejaban a bielorusa y ucraniana en la primera y a norteamericana y kazaja en la segunda. Duelos de estilos y personalidades apasionantes, todas llegaban sin ceder un set en los partidos previos con Sabalenka y Rybakina tratando de hacer valer su favoritismo en las apuestas frente a Svitolina y Pegula, que llegaban rebosantes de confianza y dispuestas a dar la sorpresa. Así en la primera semifinal 
A. Sabalenka - E. Svitolina (6-2 y 6-3), en 1h16, partía con Sabalenka sabiéndose la gran favorita en Australia y desde el inicio del primer set, pudo comprobarse que la bielorusa tenía uno de esos días en los que parece competir en otra liga. Lo intentó todo Svitolina, pero se veía a remolque desde el primer golpe de cada punto. No hacía daño con su servicio, intentaba restar profundo y potente, pero el primer golpe de Aryna le arrebataba ya la iniciativa, y no tuvo la capacidad de cambiar alturas y velocidades para tratar de sacar de su confort a la número 1. Dolía ver tan superada a la ucraniana, cuya única posibilidad era correr detrás de la bola retrasando lo inevitable. De tal manera que el (6-2) llegaba en 41’. No tenía dudas Sabalenka acerca del resultado, y en la segunda manga siguió volando por la pista, y reponiéndose de un despiste inicial cerraba el partido con solvencia (6-3) en 35’. 

Sublime espectáculo el de Aryna Sabalenka, cuya potencia, precisión y competitividad hacen que parezca inabordable para la inmensa mayoría del circuito, cerrando el partido con 29 golpes ganadores 15 errores no forzados.Y honores a Elina Svitolina por su torneo a pesar de la derrota. En el segundo emparejamiento se veían las caras la jugadora norteamericana y la tenista kazaja. 6ª y 5ª del mundo se enfrentaban por la gloria en la final. Se han medido en seis ocasiones, con un balance igualado. Sus dos últimos enfrentamientos, ambos el pasado año, se saldaron con triunfos para la jugadora kazaja. 
J. Pegula - E. Rybakina (3-6 y 6-7), en 1h40. Desde el primer intercambio de golpes quedaba claro que la kazaja tenía muy claras sus intenciones. Y así, en el primer set, rompía el saque de Pegula nada más empezar, en el primer juego al resto, enviando un aviso a la estadounidense de lo que podía esperar.  A partir de ahí, el duelo se desarrolló al compás de los servicios. Y cada una fue conservando el suyo hasta que Rybakina cerró la primera manga con un claro (6-3) en 32’.  En el segundo set el nivel subió considerablemente. Y con él, la tensión. Rybakina llegó a tener dos saques para cerrar el partido, pero presa de los nervios y en un giro inesperado de guion, Pegula le quebraba en ambas ocasiones. La cuenta de errores no forzados de la kazaja se fue disparando con el correr del set, hasta derivar al tie-break decisivo donde la precisión de Pegula se enfrentaba contra la potencia de Rybakina. Pegula, llegó a salvar tres puntos de partido pero Rybakina terminaba imponiéndose para cerrar los últimos dos puntos con su sexto ace del día y un winner de revés, clave para sellar la victoria y su pase a la gran final, en un tie-break tremendamente apretado (7-9), para un (6-7) en 1h08. Esta será la segunda final del Open de Australia para Rybakina (tras la derrota de 2023 ante Sabalenka), y su primera en tres años. Además, Rybakina y Sabalenka se convierten en una de las parejas de jugadoras que más veces se han enfrentado en finales de Grand Slam, siendo esta la quinta ocasión que se medirán en un partido por el título. 
A la gran final, volvía a acceder la tenista bielorrusa, enfrentada en esa edición a la impredecible tenista kazaja. 
A. Sabalenka - E. Rybakina (4-6, 6-4 y 4-6), en 2h18. La nº uno empezaba 2026 ganando en Brisbane, y se presentaba en la final sin ceder un solo set. Supo zafarse de Potapova en un día realmente malo, sofocaba los aires de rebelión de la joven Mboko y abusó de Svitolina en semifinales. Busca su quinto título de Grand Slam, tercero en Melbourne, un Torneo en en el que vivía uno de los peores momentos de su carrera el año pasado, cuando perdía ante Keys en una final aciaga para ella. Por su parte Rybakina, desde hace unos meses, ofreciendo su mejor versión, despertaba de su letargo en el tramo final del pasado año, causando terror entre sus rivales con su demostración de poderío en las WTA Finals. Tampoco ha dejado escapar ni un set, siendo su triunfo sobre Swiatek especialmente sintomático de su excelso nivel tenístico y mental. Sabe ya lo que es disputar una final en Melbourne y hace demasiado tiempo que en su palmarés solo hay un título de Grand Slam. Puede estar ante su gran momento de reivindicación y consolidación en la cima. No será el partido una batalla encarnizada desde el fondo de pista con ambas sabiendo sufrir y exprimiéndose la mente a nivel táctico. Al revés, dos competidoras natas van a luchar por la gloria de la victoria, pero también por evitar el infierno de la derrota. Cualquiera de la dos cañoneras se puede llevar el título y lo ganará quien menos falle, no quien acierte más. El saque será una baza crucial para obtener puntos gratis, pero también la capacidad de restar con solvencia y adquirir la iniciativa desde ese primer golpe. Sabalenka tiene más experiencia en estas lides y goza de algún recurso técnico y táctico más que Rybakina, pero odia verse superada en un fuego cruzado de golpes potentes. Si la kazaja logra estar atinada en los primeros golpes tras el saque y el resto, puede sacar de quicio a una mujer que está pecando de cierto vértigo a la gloria en las finales de Grand Slam y que tiene la presión de saberse favorita. Atendiendo a su cara a cara particular, se han cruzado en 14 ocasiones, con un balance de 6-8, favorable para la bielorrusa; su último enfrentamiento cayó del lado de Rybakina, en las WTA Finals de diciembre, mientras que aquí hace tres años el triunfo era para Sabalenka en tres mangas. En definitiva, espectáculo asegurado y pronóstico incierto. Desde los compases iniciales del primer set se podía vislumbrar la igualdad máxima en la Rod Laver. Con unas estadísticas que no sirven para explicar lo sucedido, la bielorrusa pecaba de sobreexcitación en algunos momentos, cometiendo errores en momentos cumbre al precipitarse en la búsqueda del golpe ganador, mientras negada al resto, ganaba tan solo cinco de los quince puntos que jugó la kazaja con su segundo saque. Elena supo aprovechar su oportunidad, rompiendo en el primero y manteniendo su ventaja, algo que no consiguió una Aryna demasiado nerviosa hasta el final del set .Y a pesar de que Rybakina metía pocos primeros servicios (48%) y conectaba los mismos golpes ganadores que errores no forzados (9), siendo esa ecuación una fórmula que no suele funcionar ante Sabalenka (4-6) en 37’. 
Giro radical desde el arranque de la segunda manga, aunque tuvo que perseverar mucho Aryna para que sus nuevas sensaciones positivas se plasmaran en el marcador. Mejorando ostensiblemente la bielorrusa al servicio, inexpugnable con el primer servicio y sin conceder ni una sola bola de rotura, al resto interpretaba que debía responder los segundos servicios de Rybakina con más margen, y de esta forma la kazaja solo podía ganar 5/13 puntos en ese contexto. La tenista kazaja se las iba arreglando como podía para mantener el marcador igualado, hasta que en el décimo juego cedía su saque en blanco (6-4) en 50’.
Rybakina comenzaba el tercer set cariacontecida y parada de piernas. sin ser consciente del escenario en que se encontraba. El (3-0) sentaba como un jarrón de agua fría, Entonces, unas palabras de su controvertido entrenador, Vukov, reclamándo que se activara de nuevo porque si perdía sin darlo todo se iba a arrepentir, sacaron a la kazaja de su letargo. Fue un punto de inflexión para Elena, que recuperando la desventaja (3-3), pasaba por encima de la bielorusa (3-5) para cerrar el partido con la solvencia de una auténtica maestra, (4-6) en 51’. 

Una de las grandes virtudes de Sabalenka, su pasión y ambición sin límites, puede tornarse en desventaja en finales de Grand Slam igualadas, en las que la gestión emocional juega un factor determinante. Los errores de la bielorrusa vinieron por una sobreexcitación, un querer demasiado, mientras que Elena Rybakina mantuvo la frialdad en situaciones límite para terminar adjudicándose el título en el Open de Australia 2026. Segundo título de Grand Slam para una mujer que tiene todo lo necesario para construir un gran legado. Con su victoria Elena Rybakina da un salto espectacular en el ranking WTA, igualando el mejor registro de su carrera profesional, al volver al tercer puesto de la clasificación. La kazaja se va de Melbourne a tan solo 368 puntos de Iga Swiatek, en el nº 2 del mundo, y dándose motivos para soñar con pelear el número 1 en los próximos meses, ahora en manos de Aryna Sabalenka. Segunda ocasión consecutiva que Aryna Sabalenka cede en la final en Melbourne, aunque en esta se lo tomó con más humor que la anterior. 

Competición Masculina. 
En cuanto al cuadro masculino, la representada española era de doce tenistas, de los que cinco de ellos deberían de empezar a competir desde 
la ronda clasificatoria y solo uno la superaba. Así la revelación española Rafa Jódar accedía al cuadro principal tras eliminar fácil en primera ronda al local L. Tu (2-6 y 1-6), en segunda al luxemburgués Ch. Rodesch (6-7 y 3-6) y en tercera, necesitando de tres sets, al francés L. Van Assche (6-3, 0-6 y 6-1). 
El resto de españoles caían todos en segunda ronda; así Daniel Mérida era eliminado por el eslovaco L. Klein (3-6, 7-6 y 4-6), tras deshacerse en primera del británico O. Crawford (3-6, 6-2 y 3-6); Pablo Llamas que cedía ante el hongkonés C. Wong (6-0 y 7-6) tras haberse deshecho en primera del suizo H. Bernet en tres sets (3-6, 6-3 y 7-6); Martín Landaluce ante el italiano St. Travaglia (6-4, 1-6 y 6-4) después de dejar en la cuneta al taiwanés Ch. Tseng (5-7 y 3-6) y Roberto Carballés ante el belga GA. Bailly (6-7, 7-6 y 2-6) tras eliminar en primera ronda al francés A. Bouquier (6-2 y 6-2). 
Por tanto, los tenistas españoles que accedía a las 128 plazas del 
cuadro central, además del clasificado Rafa Jodar, eran Pablo Carreño, Pedro Martínez, Jaume Munar, Roberto Bautista, Carlos Taberner, Alejandro Davidovich y Carlos Alcaraz, como principal valedor español, actual número uno mundial, primer cabeza de serie y principal aspirante al título. 
A las primeras de cambio caían eliminados en tres sets Carlos Taberner que lo hacía ante el italiano L. Sonego (6-4, 6-0 y 6-3) y Pedro Martínez, que tenía la desgracia de cruzarse con N. Djokovic (3-6, 2-6 y 2-6); Roberto Bautista cedía ante el chino J. Shang en cuatro sets (6-4, 6-7, 6-4 y 6-0) y Pablo Carreño que cedía en cinco sets ante el checo J. Mensik (7-5, 4-6, 2-6, 7-6 y 6-3). 
Hasta segunda ronda llegaba el recién clasificado Rafa Jódar, que caía ante el verdugo de Carreño, el checo J. Mensik, en tres sets (6-2, 6-4 y 6-4) y que previamente lograba dejar en la cuneta en primera ronda al japonés R. Sakamoto tras una dura pelea de cinco sets (6-7, 1-6, 7-5, 6-4 y 3-6). También quedaba eliminado en esta ronda Jaume Munar que caía frente al nº 12 del mundo, el noruego C. Ruud (3-6, 5-7 y 4-6) y tras imponerse en primera ronda al checo D. Svrcina en cinco batallados sets (3-6, 6-2, 6-7, 7-5 y 6-3). Y hasta tercera ronda llegaba Alejandro Davidovich que debía retirarse lesionado al comienzo del tercer set ante el estadounidense T. Paul, (6-1, 6-1 y ret). Previamente se había impuesto claramente en primera ronda al austriaco F. Misolic (2-6, 3-6 y 3-6) y en segunda al norteamericano R. Opelka tras una dura batalla y cinco mangas (3-6, 6-7, 7-5, 6-4 y 4-6).  
Por tanto el único de los doce españoles que accedía a cuartos, era el murciano Alcaraz. El recorrido de Alcaraz hasta entonces era sencillo: con cuatro victorias en tres sets; ante el local Adam Walton en primera ronda, C. Alcaraz - A. Walton (6-3, 7-6 y 6-2), en segunda ante el alemán Yannik Hanfmann C. Alcaraz - Y. Hanfmann (7-6, 6-3 y 6-2), en tercera ronda ante el francés Corentin Moutet C. Alcaraz - C. Moutet (6-2, 6-4 y 6-1), y la de octavos ante el norteamericano Tommy Paul C. Alcaraz - T. Paul (7-6, 6-4 y 7-5), muy igualado y con bastante intriga hasta el último punto, en 2h44. 
Cuartos de final. 
Por primera vez en 27 años llegaban a la ronda final siete de las ocho mejores raquetas del mundo, cambiando la séptima del canadiense F. Auger-Aliassime que debía retirarse por lesión en la 1ª ronda, por la 25ª del estadounidense L. Tien, y cayendo nombres ilustres en el recorrido, como el rival de Alcaraz en octavos Paul, el ruso Rublev en tercera ronda, el canadiense Shapovalov en segunda o el checo Lehecka en primera. 
Pasaban a esta ronda por tanto dos tenistas italianos, Jannik Sinner y Lorenzo Musetti dos norteamericanos Learner Tien y Ben Shelton, el australiano De Minaur, el serbio N. Djokovic, el alemán Zverev y el español C. Alcaraz y repitiendo presencia estos cinco últimos además del vigente campeón y cambiando los nombres del otro norteamericano y del italiano, de la edición 2025. 
El primer enfrentamiento correspondía al vigente número uno y al único tenista local en liza y nº 6 mundial. Y en pista esa pequeña diferencia de ranking entre italiano y australiano se hacía mucho más patente en la pista 
C. Alcaraz - A. de Minaur (7-5, 6-2 y 6-1), en 2h15. Con mucho calor en la pista comenzaba sirviendo y ganando el español, para romper en el siguiente, volver a ganar su saque y situar el 3-0 en el luminoso. Pero el australiano respondió al siguiente servicio y se anotó su primer juego. Además, aprovechó un 0-40 con tres bolas de rotura para poner el 3-2 en el encuentro. De Miñaur reaccionaba después de un mal inicio e igualó con el 3-3. Con el australiano, delante de los suyos, emergiendo en el partido, Alcaraz puso de nuevo el turbo, levantó un 0-30 en su servicio, se llevó el juego en el deuce y enseguida rompió por segunda vez el saque del australiano para poner el 5-3. Sin embargo, el número uno sufrió una nueva reacción de su rival, que con dos bolas de rotura le devolvió el break y con su servicio volvió a poner las tablas en la primera manga (5-5). Conforme se acercaba el tie-break, el murciano volvió a mostrar una marcha más. Anotó su sexto juego con un servicio en blanco y luego rompió el saque en el 40-40 por tercera vez para anotarse el primer set después de desaprovechar tres bolas de rotura para un (7-5) en 58’. El nº 1 comenzaba la segunda manga igual que en la primera: ganando su servicio, rompiendo el del australiano y volviendo a defender su saque para poner el 3-0. Con esa ventaja en el marcador, De Miñaur bajaba los brazos aunque gracias a que el murciano tuvo desperdiciaba una nueva bola de rotura salvaba su servicio para llevarse su primer juego del set. Alcaraz, más sólido en el saque que en la manga anterior ponía el 4-1. El australiano intentaba revertir la dinámica del partido con su primer juego en blanco, pero el número uno no cede al servicio tras remontar una bola de break y anotaba el 5-2. Con un Alcaraz lanzado a por la victoria, De Miñaur trató de asegurar su servicio, pero el murciano rompió su saque en el deuce y se llevó el segundo set (6-2) en 44’. La tercera manga comenzó calcada a las dos anteriores: con el número uno defendiendo su servicio en blanco, para enseguida, como hiciera en las dos anteriores, romper el saque del australiano, volver a ganar en el suyo y tomar ventaja en el marcador. De Miñaur, poco a poco más desesperado, consiguió salvar su servicio con sufrimiento en el deuce. Pero Alcaraz se mostró muy sólido, no cedió, puso el 4-1, rompió el servicio del australiano tras un 40-40 para anotarse el 5-1 y cerró el tercer set con su servicio para meterse nuevamente en semis (6-1) en 33’. Además dejaba a los anfitriones otro año más, sin disfrutar de un ganador australiano masculino en el Open de Australia (y van 50) desde Mark Edmonsson en 1976.  
En la segunda eliminatoria (aunque fuera el primer partido en disputarse) el tenista alemán, actual nº tres mundial se cruzaba con el outsider norteamericano y nº 25. 
Y el A. Zverev - L. Tien (6-3, 6-7, 6-1 y 7-6), no decepcionaba a nadie en un partido que se llevaba Zverev, tras 3h10 de partido cumpliendo los pronósticos. Dos veces se habían enfrentado previamente con reparto de puntos, y en este, bajo el cerrado techo de la Rod Laver Arena ante las altas temperaturas de Melbourne, el estadounidense y el alemán salieron a la pista con la intención de darlo todo y resolver el empate a su favor Aunque intentó hacer daño con su revés el joven norteamericano, el espigado alemán terminaba solventando el primer set gracias a su gran derecha invertida para echar hacia atrás a su rival y comer terreno. Concentradísimo en su lado de la red, Zverev lo daba todo, respondiendo a la tentativa de Learner de aplicar su derecha a las esquinas. Y en tan solo 36’ minutos, el europeo se adjudicó el primer parcial del encuentro(6-3). En el segundo set alargar los puntos no era sinónimo de éxito frente a un Learner al que apenas le costaba acelerar con la bola desde el fondo para dar con el golpe ganador, por lo Zverev se dedicó a finiquitar sus sets al servio con sus primeros e incontestables saques. A pesar de ello, ninguno de los dos lograba quebrar al rival, y llegaba el desempate, donde Learner aleccionado de errores anteriores, sacaba a relucir su extremada precisión para subir el empate al luminoso (6-7) en 1h06. En la tercera manga, a pesar del buen momento del estadounidense, Zverev daba un golpe sobre la mesa rompiendo en el cuarto (3-1) para repetir en el sexto y colocar un rápido (6-1) en 28’, sin dar margen a su rival y tomándose la revancha de la pérdida del tiebreak anterior. Impoluto con su saque, el número tres del mundo se acercaba de forma clara a la victoria. Claro que Tien no arrojaba la toalla, y en el cuarto, con todo el público de su lado, el jugador americano intentó lograr el break por todos lo medios frente a un Zverev que se defendía con uñas y dientes, reproduciéndose la situación del segundo set (6-6). Y en el desempate, el tenista alemán desplegando un tenis absolutamente perfecto, le quitaba toda la emoción de golpe al punto, para sacando a más de 200 km/h colocar un (6-0) y convertirse nuevamente en semifinalista. 
Para el tercer partido restaba el duelo más esperado de la ronda y donde medían fuerzas el tenista italiano y el jugador serbio. El duelo entre los actuales quinto y cuarto del mundo tenía un favorito claro en el tenista serbio que se había llevado nueve de los diez cruces con el italiano. A favor de este figuraban los partidos largos, en su contra las lesiones y su cabeza. 
Y este L. Musetti - N. Djokovic ( 6-4, 6-3 y 1-3 ret), terminaba sorprendentemente en manos serbias en poco más de 2h, en el mismo instante en que el marcador reflejaba ese tanteo a favor del transalpino. Habían transcurrido 2h08 y un Djokovic, muy tocado por las ampollas del pie derecho y más bien perdido, no estaba siendo el Djokovic de las cuatro primeras rondas. En absoluto. Fallón, lento y previsible. Muy negado. En el primer set tras comenzar mandando (0-2), enseguida Musetti revertía para quebrarle en los dos siguientes y llevarse el set (6-4) en 54’. En el segundo un guion parecido, pero el quiebre era en el noveno juego para un (6-3) final en tan solo 47’ y ante un jugador serbio entregado. Sin embargo, el déjà vu le impelía a continuar. En 2021, ambos tenistas se encontraron sobre la arena de Roland Garros y entonces, Musetti también dominaba por dos mangas a cero cuando los calambres y el dolor de espalda —el desaliento, en el fondo— lo forzaron a marcharse en el quinto set. Tres años después, en 2024, otra remontada y triunfo del serbio en París. Y Musetti comenzaba el tercer triunfal set ganando el primero, pero ... luego cedía el segundo, el tercero y el cuarto, decidiendo entonces parar para evitar males mayores. 

El tenista de Carrara contaba después que sintió un pinchazo al inicio del segundo set, tras un mal gesto. Y que de nada hubiera servido un vendaje compresor. De esta paradójica manera accedía el serbio a su 13ª semifinal aquí. 
Cerraba la ronda de cuartos, el partido entre los mejores exponentes del tenis norteamericano e italiano. El duelo entre el nº ocho mundial y el nº dos, al igual que el anterior, tenía un claro favorito en las apuestas, y Sinner hacía valer su condición. 
B. Shelton - J. Sinner (3-6, 4-6 y 4-6) en 2h23. Shelton apenas pudo aguantar el vendaval que se le venía encima y el de San Cándido pasaba de ronda sin especial problema, en 49, 52 y 42 minutos cada respectivo set, sabiendo que se cruzaría con el tenista serbio. 


A Semifinales 
pasaban por tanto Alcaraz, Zverev, Djokovic y Sinner, enfrentados en ese mismo orden. Tres repetidores, y la novedad de la presencia por primera vez del nº uno mundial, configuraban una eliminatoria totalmente europea. 
En el primer enfrentamiento, al español le tocaba medirse al tenista alemán, en uno de sus mejores momentos de juego, 
C. Alcaraz - A. Zverev (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) en 5h27’. El viernes por la tarde, en los graderíos de la Rod Laver Arena de Melbourne rondaba la sensación de poder disfrutar de un gran espectáculo si terminaba de la mejor forma posible, con la victoria del tenista español logrando acceder a su primera final aquí. La temperatura era perfecta para la práctica del tenis: soleado, 26º grados, con algo de viento. Zverev, comenzaba según lo esperado, intocable al saque. Un passing de revés desde las catacumbas le daba al murciano la primera bola de rotura. La salvó el alemán con un raquetazo a 216 km/h. Pero Alcaraz olía sangre y Sascha se sentía tan presionado con el saque que dos dobles faltas en el noveno juego le costaban la manga inicial (6-4) en 40’. Para el segundo set, las dudas del tenista de Hamburgo eran tantas que hasta le condicionaban la puesta en escena de la bola, teniendo, la jueza de silla que señalizarle un warning. Tras 10’ de juego el primer punto al servicio era para él. El espectáculo obligaba a ponerse en pie a los asistentes pues con el español en pista el show estaba garantizado. Zverev, a la chita callando no perdía comba, y se colocaba con un (2-3) y 0-40. Eran sus primeras tres ocasiones de rotura y a la tercera fue la vencida para el teutón. Al (2-4) le seguía un (2-5). Pero en el momento de cerrar el parcial le temblaba el pulso y el break del español daba paso al (4-5) y al (6-6), aunque su rival disfrutaba de dos bolas con el 6-5. Y en el tiebreak, Alcaraz no perdonaba el regalo para hacerse con la segunda manga (7-6) en 1h18. Sascha buscaba culpables donde no los había y por si acaso, cambiaba de raqueta. Comenzaba el tercer set y el duelo, de una alta demanda física requería del máximo cuidado con los detalles. Por ello Alcaraz buscaba refugiarse en la sombra siempre que podía, además de acudir a secarse a las toallas permanentemente. 
Luego Carlitos informaba a su banquillo que había vomitado en el séptimo juego. "He vomitado, no sé si tengo que tomar algo, sólo os lo digo" se escucha en los microfonos deamabiente. En medio del intercambio de sets sufrió calambres en ambas piernas, que le obligaron a pedir la presencia del fisioterapeuta. "Respira bien", le indicaba su entrenador, Samu López: "Llevamos dos sets nosotros". Con la táctica del cojo, llegó vivo al (6-6) y al segundo 'tie break'. En los cambios el fisio seguía haciendo su trabajo mientras el murciano bebía jugó de pepinillo. En estas condiciones, el desempate, se lo quedaba el de Hamburgo (6-7) tras 1h05. El cuarto, comenzaba de igual mala manera, pero Alcaraz se resistía a abandonar "Sigue hablándote y pega tu primero. Si se falla, se falla, pero bien hecho", le insistía Samu a su jugador. Alcaraz, a pesar de sus problemas físicos y falta de movilidad, no había perdido el saque en el cuarto asalto. Acortando los puntos al máximo llegaba al tercer 'tie break'; era el mal menor aunque acabara cediendo, (6-7) para Zverev en 1h04. 
La decisiva quinta manga empezó con una rotura de Zverev que parecía acercarle al triunfo. Y más cuando disparaba el marcador hasta el (1-3). El español tuvo la oportunidad de reengancharse con un (2-3) y bola de 3-3, pero la red escupió para fuera una derecha bien tirada. A pesar del (2-4) Carlitos seguía creyendo y hacía creer al público jaleando a la grada. Volvía a la carga, con (3-4) y 0-30. Con dos pelotas para (4-4), el que la sigue la consigue, subía el (5-5) al luminoso. Tres juegos seguidos le habían asegurado la tercera muerte súbita. Pero no hizo falta, sobreponiéndose a todo y en especial a sí mismo, rompía el servicio del alemán en su primera oportunidad para colocar el (7-5) tras 1h20 de agonía, consiguiendo de esta heroica manera acceder a su primera final en Melbourne en el tercer partido más largo de su historia. 

En la segunda semifinal, el partido entre serbio e italiano, todavía resultaba más emocionante, sobre todo por el desenlace y los antecedentes 
N. Djokovic - J. Sinner (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) en 4h09. El balance entre ambos jugadores es bastante parejo pero, a la vez, engañoso porque Sinner “solo” dominaba por 6-4 pero se ha impuesto en los cinco últimos enfrentamientos hasta el punto de no perder ante su rival desde 2023 en el duelo por el título de las Finals ATP. Desde entonces Sinner sólo ha cedido dos mangas ante 'Nole', con victorias en Australia 2024, Roland Garros 2025 y Wimbledon 2025. Si a esta estadística se suman las dudas que despierta el estado de forma de Novak, con 38 años, el partido tiene un claro favorito. Además Djokovic ha accedido a semifinales con una buena dosis de fortuna, primero por la retirada en octavos, el checo Mensik, y luego por la lesión en pleno partido de Musetti en cuartos. A su favor: llega más fresco. El recorrido hasta aqui del italinao era sencillo, cediendo un solo set en tercera, ante el norteamericano Spizzirri. El primer set comenzaba de la peor manera para Djokovic. Primer juego al saque, primer break de Sinner y 0-3 en el marcador. La buena noticia para el serbio es que su nivel estaba siendo bastante superior al mostrado ante Musetti dos días antes. Sabedor de que tenía que ser agresivo, Nole comenzó jugando muy profundo al tenista de San Cándido, que incluso salvó una bola de break. Sin embargo, si algo caracteriza a Sinner es su regularidad desde el fondo de pista, lo que le permitió aguantar el servicio hasta cerrar el primer parcial a su favor. Dejadas, voleas, palos con la derecha... No había golpe que se le escapase a Jannik, un puntito superior a su rival, y cerrando con un revés paralelo marca de la casa (3-6) en 38’.  La segunda manga confirmaba lo que se estaba viendo en la primera, Nole no estaba tan lejos de Sinner. Cada golpe del tenista serbio rayaba la perfección, y le acabó dando sus frutos. Con (2-1), Djokovic aprovechó una de las tres bolas de break que tuvo al resto, para arengar al público de la Rod Laver y convertirlo en una olla a presión a su favor. Para añadirle épica al asunto, Novak confirmó el break salvando un 0-40 en el siguiente juego, lo que le colocaba con (4-1) y con la confianza de estar jugando uno de sus mejores partidos de los últimos meses. Aguantando contra viento y marea su servicio le devolvía a Sinner el (6-3) e igualar el marcador en 47’. En el tercer set la igualdad entre ambos se acrecentó aún más, derivando en una auténtica oda al tenis con puntos de todos los colores. Con (2-2),el serbio tuvo una bola de break para volver a distanciarse en el marcador, pero el tenista italiano se jugaba un passing de revés paralelo que levantaba a la grada. En la estratega de Jannik, las dejadas comenzaron a tener un papel prioritario, llevando el físico de Novak al límite. El tenista serbio, visiblemente cansado, aguantó hasta el (4-5), cuando cometía varios errores no forzados, regalando la tercera manga a un Sinner que sacaba el puño mirando a su banquillo, sabedor del paso de gigante que acababa de dar (4-6) en 52’. El cuarto periodo comenzaba con break de Nole, decidido a llevar el partido a la épica. Su servicio comenzó a rozar la excelencia, y su juego recordó al de sus mejores días, salvando dos bolas de break con (4-3) que le permitieron seguir soñando con llevar el partido al quinto. Sinner salvó dos bolas de set con dos increíbles derechazos, pero a la tercera fue la vencida. (6-4) en 52’. El rugido del chacal resonó en cada rincón de Melbourne, el partido se iba al set decisivo. 
En el quinto set, la experiencia del tenista serbio jugaba un papel fundamental. Hasta tres puntos de break salvó Nole en sus dos primeros juegos al servicio para mandar elmensaje a Sinner de que si quería ganar, tendría que sudar de lo lindo. Al contrario que el italiano, Djokovic sí aprovechaba la primera bola de rotura que tuvo en la manga definitiva (4-3), y salvando tres más en el siguiente juego (16 en total) le añadía aún más drama al encuentro (5-3). Los más grandes destacan en momentos como estos, y a Djokovic no le tembló el pulso para cerrar el encuentro (6-4) en 1h justa, sellando una de las victorias más importantes de su carrera y callando a todos aquellos que le daban por muerto incluso antes de que comenzase el partido. Ahora tendrá que verse las caras con Alcaraz en la final, en lo que es ya un clásico del tenis moderno.  
Y en la inédita final, se volvían a ver las caras nuevamente el número 1 y el 4 de ranking ATP. Anteriormente se han cruzado ocho veces, con el tenista serbio dominando por 5 victorias a 3 y con las dos últimas para él. 
C. Alcaraz - N. Djokovic (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5), en 3h02. Con un ambiente más otoñal que veraniego, la Rod Laver se aprestaba a vivir uno de los grandes partidos de la historia. Expectación máxima por ver cuál de los dos colosos se imponía en un escenario inigualable y ante la presencia de Nadal en la grada. Así es como se afrontaba esta final del Open de Australia 2026 entre dos leyendas; una de ellas, la de Carlos Alcaraz, aún en plena construcción y que buscaba un hito clave en su forja con la conquista del Career Grand Slam como el más joven de todos los tiempos en lograrlo. Otra, aparentemente insuperable, como la de Novak Djokovic, intentando ser el primer ser humano con 25 títulos de Grand Slam a nivel individual en su haber. El espectáculo estaba servido. 
En los compases iniciales del primer set se respiraba una mezcla de nervios, fatiga muscular y curiosidad por ver qué variantes tácticas implantaba el contrario. Djokovic parecía tener un plan establecido, que sorprendía de salida a un Alcaraz incapaz de responder. La pelota no adquiría el bote y la mordiente esperada por Carlos, que veía cómo Novak quemaba la pelota con su derecha y neutralizaba todos sus intentos. Fue una exhibición de inteligencia táctica la que dio el serbio ante un Carlos cariacontecido (2-6) en 33’. 
Todo cambiaba de forma radical en una segunda manga en la que el murciano se ponía el mono de trabajo e incrementando su intensidad de piernas, cambió la velocidad y la altura de sus golpes hacia el drive de Novak y variando más la direcciones, empezaba puntos por el revés, hacía dejadas atinadas y aumentaba su precisión. Djokovic vio cómo se le venía encima un tsunami de tenis y decidió hacerse a un lado cuando encajó un break, ahorrando energía y procurando que la tormenta pasara cuanto antes para reengancharse al encuentro (6-2) en 36’. 

Arrancaba el tercer parcial con el viento a favor de Alcaraz, en lo que a moral y confianza se refiere, consciente el murciano que no podía bajar ni un ápice su intensidad si quería ganar el duelo. Inexpugnable con su primer servicio, no concedió ni una sola pelota de rotura en el set, abriendo la cancha por el lado de drive de Djokovic, buscando más ángulos que potencia, y en definitiva, obligando al serbio a desplazarse mucho por la pista para desgastarlo. Fue una exhibición de poderío, que Novak se veía incapaz de neutralizar, (6-3) en 51’. 
Lo vivido en el cuarto set supone la síntesis perfecta de la grandeza de ambos jugadores. Djokovic parecía totalmente perdido para la causa, pero se las arregló para hacer un ejercicio de escapismo en el tramo inicial, salvando seis bolas de break. Tremendamente reforzado de ello, no solo mantuvo la igualdad, sino que dispuso de una pelota de rotura en un noveno juego apoteósico. Consiguió eludir el abismo Alcaraz (5-4), entrando el partido en su mejor fase de juego por parte de los dos tenistas. Sería en el duodécimo juego y con (6-5), cuando se desataba la batalla definitiva con un Carlos Alcaraz elevando su apuesta y un Novak Djokovic afanándose por mantener el pulso. Hubo peloteos vibrantes, errores por nervios y precipitación del serbio y un buen hacer impensable por parte del que ya es un jugador histórico. (7-5) en 1h02. 
Estaba hecho, y la gloria conquistada. Carlos Alcaraz, haciendo una demostración de poderío y madurez, sumaba su anhelado Open de Australia, su séptimo título de Grand Slam y el que le faltaba para completar el poker de grandes. Además se convierte en el tenista más joven de todos los tiempos en lograrlo. Campeón merecido, el español consigue su primer Open de Australia y primer Grand Slam de la temporada. 
Carlos Alcaraz y Elena Rybakina se van de Melbourne con la satisfacción de haber conquistado la gloria en este Open de Australia 2026, y con la buena noticia para sus haciendas nacionales del incremento de su patrimonio personal en 4.150,000 dólares australianos, (2,4 M euros).