La 114ª edición del Abierto de Australia, con sus habituales fechas y horarios (para los europeos) intempestivos de juego en la última quincena de enero, se disputaba en esta ocasión del 18 de enero al 1 de febrero, como siempre en su habitual emplazamiento del complejo deportivo de Melbourne Park, en las afueras de la capital del Estado de Victoria, sobre superficie dura.
Organizado por la Federación Internacional de Tenis (ITF), sigue englobando dos cuadros de modalidades 'individuales' y 'dobles' tanto para hombres como para mujeres; un evento de dobles mixtos, además de cuadros de individuales y dobles para jugadores Junior (jóvenes no profesionales menores de 18) y competiciones de tenis adaptado.
El primer Gran Slam de la temporada partía en el cuadro femenino con una clara favorita en las apuestas en la figura de Aryna Sabalenka, mientras que en el cuadro masculino, las apuestas se dividían entre el vigente campeón Jannik Sinner, el nº uno mundial Carlos Alcaraz y el eterno Novak Djokovic, nº 4 actual pero ganador aquí nada menos que en diez ocasiones.
El torneo continuaba impidiendo lucir su bandera a tenistas rusos y bielorusos, y contaba con la presencia de las mejores raquetas del tenis mundial, con contadas excepciones como las de Loïs Boisson, Danielle Collins, Ons Jabeur, Veronika Kudermetova, Markéta Vondroušová, Wang Yafan o Qinwen Zheng en el cuadro femenino, o Matteo Berrettini, Arthur Cazaux, Jack Draper, Arthur Fils, Thanasi Kokkinakis, Holger Rune o Emil Ruusuvuori en el masculino.
Competición femenina.
Eran diez las representantes españolas con tres de ellas entrando directamente clasificadas al cuadro principal, Paula Badosa, Cristina Bucsa y Jessica Bouzas, y siete más teniendo que pasar por la calificación previa, caso de Aliona Bolsoba, Guiomar Maristany, Marina Bassols, Nuria Parrizas, Leyre Romero y la novatas Andrea Lázaro y Katlin Quevedo.
Ronda de clasificación.
Caían en la primera ronda cinco de las siete, y en dos sets Andrea Lázaro, que tenía la desgracia de cruzarse con la también española G. Maristany (6-2 y 6-4); Katlin Quevedo, lo hacía ante la rusa A. Gasanova (7-6 y 6-3) y Nuria Parrizas, que perdía ante la canadiense M. Stakusic (3-6 y 2-6). En tres sets eran eliminadas Aliona Bolsoba por la italiana L. Bronzetti (6-0, 6-7 y 6-1) y Leyre Romero por la tenista local M. Inglis (4-6, 7-6 y 6-2).
Hasta tercera ronda llegaba Marina Bassols que cedía ante la japonesa H. Sakatsume (6-4 y 6-2) y, tras haberse impuesto a la argentina L. Giovannini (6-2 y 7-6) en primera ronda y en segunda a a la bielorusa I. Shimanovich (7-5 y 6-1).
Y se clasificaba para el cuadro central, Guiomar Maristany al derrotar en las sucesivas rondas a Andrea en la primera, a la rusa T. Prozorova (6-2, 2-6 y 7-6) en la segunda y, en tercera a la norteamericana E. Kalieva también en tres sets (7-5, 4-6 y 6-4).
Ya en el cuadro principal,
Guiomar Maristany no pasaba de primera ronda, al perder ante la uzbeka Polina Kurdemetova en dos sets P. Kurdemetova - G. Maristany (6-2 y 6-3); Jessica Bouzas también cedía ante la tenista local Storm Hunter, S. Hunter - J. Bouzas (6-4 y 6-4) y Cristina Bucsa que lo hacía ante la 12ª del mundo la ucraniana Elina Svitolina E. Svitolina - Bucsa (6-4 y 6-1).
En cambio, hasta segunda ronda, y la que más lejos llegaba, era Paula Badosa habiendo dejado por el camino a la tenista kazaja Zarina Diyas Z. Diyas - P. Badosa (2-6 y 4-6) en 1h20 en primera ronda. En la segunda su rival era la rusa Oksana Selekhmeteva que se deshacía de la española con un doble 6-4 O. Selekhmeteva - P. Badosa (6-4 y 6-4), muy fácil en 1h39.
Muy corto recorrido para las españolas, sin duda, el peor resultado general en muchos años.
Cuartos de final.
De tal manera que sin presencia española accedían a cuartos de final las seis mejores raquetas del ranking mundial junto a las nº 12 y 29ª, Elina Svitolina verdugo de Bucsa y la estadounidense Iva Jovic, respectivamente, con ausencias notables como Emma Navarro, eliminada en primera, Belinda Bencic en segunda, Jasmine Paolini en tercera o Mirra Andreeva y Madison Keys en cuarta.
Con mayoría norteamericana, cuatro tenistas eran de esta nacionalidad, Cori Gauff, Iva Jovic, Amanda Anisimova y Jessica Pegula las otras cuatro tenistas pertenecían al bloque del este europeo (una bielorusa, una ucraniana una polaca y una kazaja). Repitiendo tres la ronda, SabalenKa, Gauff y Svitolina, se cruzaban de la siguiente manera:
El primer partido de la ronda correspondía al duelo entre la actual nº uno, finalista del año pasado y ganadora anteriormente dos años aquí y la jovencita outsider norteamericana Iva Jovic,
A. Sabalenka - I. Jovic (6-3 y 6-0). Con mucho calor en Melbourne (37.8º), la número 1 del mundo puso fin al recorrido soñado de la estadounidense de 18 años, para alcanzar su cuarta semifinal consecutiva del Abierto de Australia y la 14ª semifinal de un Grand Slam en su carrera. El marcador no ofrecía dudas sobre lo vivido en la pista y se inclinaba del lado bielorruso desde el inicio en apenas 1h29 de trabajo.
En el segundo duelo la joven estadounidense, número 3ª del mundo, se medía a la ucraniana nº 12, que llegaba tras su maternidad y que finalizaba con resultado adverso al marcado en el ranking.
C. Gauff - E. Svitolina (1-6 y 2-6), en solo 59’. Clara favorita Gauff, sorprendentemente y en un pésimo día de juego, el peor que se le recuerda en los últimos tiempos, encadenando constantes errores con la derecha y sufriendo lo indecible para ser efectiva al servicio se veía superada por una Elina pletórica. Desde su regreso de la baja por maternidad, Svitolina se ha esforzado por transformar su estilo de contragolpe en uno agresivo y dinámico. Conectaba 12 golpes ganadores contra tres de Gauff, y en cualquier intercambio prolongado desde el fondo de pista era invariablemente la jugadora que abría primero la pista con cambios de dirección. Su saque también ha mejorado; más potente, y a un alto nivel constante (ganaba el 71% de sus puntos con el primer servicio), elige los momentos para encontrar sus mejores saques (los cuatro aces de Svitolina incluyeron uno para sellar una ventaja de (3-0) en el segundo set y otro con (3-1), 30-30, en el único momento del partido que parecía decisivo. La ucraniana supo aprovecharlo para vencer con claridad y voltear las apuestas, obteniendo el pase a semifinales con todo merecimiento. Enfrente Gauff, cometió 26 errores no forzados en total, incluyendo 12 con la derecha. Ni siquiera su revés, habitualmente sólido y nueve eran sus errores no forzados desde ese lado, incluyendo un golpe abierto en su primer punto de partido.
El tercer partido enfrentaba a las dos estadounidenses restantes en liza, Jessica Pegula y Amanda Anisimova, la nº 6 y la nº 4, en un duelo fratricida
J. Pegula - A. Anisimova (6-2 y 7-6), resuelto en 1h35. Ambas llegaban a cuartos sin perder un solo set, indicando su gran momento de forma, aunque el camino de Anisimova había sido mucho más inestable de lo que indicaban los resultados y en este, terminaba con 44 errores no forzados, incluyendo siete dobles faltas solo en el segundo set, por tan solo 18 golpes ganadores. Pegula, por su parte, cometía 21 errores no forzados por 20 golpes ganadores, y salvo una costosa doble falta al saque para ganar el partido con 6-5 en el segundo set, mantuvo una estrecha ventaja durante todo el partido. En cuanto al saque, en general, la más veterana superaba a su compatriota. Así, mientras Anisimova consiguió un porcentaje ligeramente mayor de primeros servicios (61% frente a 60%), Pegula dominó casi todas las demás categorías. Conectaba más aces (6/2), cometió menos dobles faltas (2/7) y ganó un mayor porcentaje de puntos con el primer servicio (70%/58%), produciéndose la mayor diferencia con el segundo servicio, donde Pegula se imponía con un impresionante 64% (16/25) de esos puntos, en comparación con el 39% (11/28) de Anisimova. Pegula castigaba continuamente el segundo servicio de Anisimova, de principio a fin. Gracias en gran parte a ganar más del 60% de los puntos con el segundo servicio de Anisimova, Pegula generaba 11 puntos de break, incluyendo siete solo en el segundo set y convirtiendo cuatro, dos en cada set.
Tras un primer sencillo set (6-2) en 30’, el segundo no lo era en absoluto. Anisimova, más centrada conseguía su primer break del partido para ponerse 5-3 arriba, teniendo oportunidad de sacar para ganar el set, Pegula reaccionó inmediatamente, manteniendo el servicio en el siguiente juego y volver a quebrar para ponerse 6-5 con un ganador de derecha, que le permitió su segundo punto de break. Sirviendo para el partido, Pegula volvió a romper, enviando el set al tiebreak. Pegula se hacía con el primer mini-break con 3-1, y luego le arrebataba otro punto al resto para situarse 4-1 arriba, mientras la frustración comenzaba a apoderarse de la dos veces finalista de Grand Slam. Pegula aprovechó tal situación para sumando siete puntos consecutivos, cerrar el partido (7-6) en 1h05 y reservando plaza en semifinales por primera vez en Melbourne.
El cuarto duelo del cuadro correspondía al único enfrentamiento entre jugadoras del este europeo; el duelo más igualado de todos, entre la nº 5 la kazaja Rybakina y la polaca Swiatek nº 2,
E. Rybakina - I. Swiatek (7-5 y 6-1), y que contrariamente al ranking mundial resolvía eficazmente la kazaja a su favor en dos sets y 1h35. Con el cara a cara previo de empate a seis, empezaron ambas jugadoras un poco nerviosas, rompiéndose el saque en los dos primeros juegos del encuentro. A partir de ahí se fueron soltando, con Iga buscando puntos largos y mucha movilidad de piernas, mientras que Rybakina no quería intercambios de más de cuatro bolas, a veces incluso menos. El problema de la kazaja era que el saque no estaba donde ella quería, con un porcentaje bajísimo de primeros, de ahí que no pudiera desbloquear el primer parcial hasta entrada la hora de partido (7-6) en 59’.
Una vez conseguido, se liberó. El colchón de verse por delante le sirvió a Elina para soltarse la melena y empezar a dominar el duelo desde la línea de saque. Aumentando el porcentaje de primeros, mantuvo el de puntos ganados con ese tiro, incluso permitiéndose el lujo de alcanzar los 11 saques directos, (mejorando los 10 que ya había hecho en octavos). En este plan, ni siquiera la mejor restadora del circuito encontró las armas para dar respuesta a su problema. Quizá el problema de verdad era que no había solución, que hoy tocaba perder ante una jugadora iluminada que apunta a lo más grande en Australia. Fue tan claro el desenlace del segundo set que Swiatek ni se molestó, aceptando de inmediato la derrota y cerrando así su primera gira de la temporada (6-1) en 36’.

Los partidos de semifinales, emparejaban a bielorusa y ucraniana en la primera y a norteamericana y kazaja en la segunda. Duelos de estilos y personalidades apasionantes, todas llegaban sin ceder un set en los partidos previos con Sabalenka y Rybakina tratando de hacer valer su favoritismo en las apuestas frente a Svitolina y Pegula, que llegaban rebosantes de confianza y dispuestas a dar la sorpresa.
Así en la primera semifinal
A. Sabalenka - E. Svitolina (6-2 y 6-3), en 1h16, partía con Sabalenka sabiéndose la gran favorita en Australia y desde el inicio del primer set, pudo comprobarse que la bielorusa tenía uno de esos días en los que parece competir en otra liga. Lo intentó todo Svitolina, pero se veía a remolque desde el primer golpe de cada punto. No hacía daño con su servicio, intentaba restar profundo y potente, pero el primer golpe de Aryna le arrebataba ya la iniciativa, y no tuvo la capacidad de cambiar alturas y velocidades para tratar de sacar de su confort a la número 1. Dolía ver tan superada a la ucraniana, cuya única posibilidad era correr detrás de la bola retrasando lo inevitable. De tal manera que el (6-2) llegaba en 41’. No tenía dudas Sabalenka acerca del resultado, y en la segunda manga siguió volando por la pista, y reponiéndose de un despiste inicial cerraba el partido con solvencia (6-3) en 35’.
Sublime espectáculo el de Aryna Sabalenka, cuya potencia, precisión y competitividad hacen que parezca inabordable para la inmensa mayoría del circuito, cerrando el partido con 29 golpes ganadores 15 errores no forzados.Y honores a Elina Svitolina por su torneo a pesar de la derrota.
En el segundo emparejamiento se veían las caras la jugadora norteamericana y la tenista kazaja. 6ª y 5ª del mundo se enfrentaban por la gloria en la final. Se han medido en seis ocasiones, con un balance igualado. Sus dos últimos enfrentamientos, ambos el pasado año, se saldaron con triunfos para la jugadora kazaja.
J. Pegula - E. Rybakina (3-6 y 6-7), en 1h40. Desde el primer intercambio de golpes quedaba claro que la kazaja tenía muy claras sus intenciones. Y así, en el primer set, rompía el saque de Pegula nada más empezar, en el primer juego al resto, enviando un aviso a la estadounidense de lo que podía esperar. A partir de ahí, el duelo se desarrolló al compás de los servicios. Y cada una fue conservando el suyo hasta que Rybakina cerró la primera manga con un claro (6-3) en 32’.
En el segundo set el nivel subió considerablemente. Y con él, la tensión. Rybakina llegó a tener dos saques para cerrar el partido, pero presa de los nervios y en un giro inesperado de guion, Pegula le quebraba en ambas ocasiones. La cuenta de errores no forzados de la kazaja se fue disparando con el correr del set, hasta derivar al tie-break decisivo donde la precisión de Pegula se enfrentaba contra la potencia de Rybakina. Pegula, llegó a salvar tres puntos de partido pero Rybakina terminaba imponiéndose para cerrar los últimos dos puntos con su sexto ace del día y un winner de revés, clave para sellar la victoria y su pase a la gran final, en un tie-break tremendamente apretado (7-9), para un (6-7) en 1h08.
Esta será la segunda final del Open de Australia para Rybakina (tras la derrota de 2023 ante Sabalenka), y su primera en tres años. Además, Rybakina y Sabalenka se convierten en una de las parejas de jugadoras que más veces se han enfrentado en finales de Grand Slam, siendo esta la quinta ocasión que se medirán en un partido por el título.
A la gran final, volvía a acceder la tenista bielorrusa, enfrentada en esa edición a la impredecible tenista kazaja.
A. Sabalenka - E. Rybakina (4-6, 6-4 y 4-6), en 2h18. La nº uno empezaba 2026 ganando en Brisbane, y se presentaba en la final sin ceder un solo set. Supo zafarse de Potapova en un día realmente malo, sofocaba los aires de rebelión de la joven Mboko y abusó de Svitolina en semifinales. Busca su quinto título de Grand Slam, tercero en Melbourne, un Torneo en en el que vivía uno de los peores momentos de su carrera el año pasado, cuando perdía ante Keys en una final aciaga para ella. Por su parte Rybakina, desde hace unos meses, ofreciendo su mejor versión, despertaba de su letargo en el tramo final del pasado año, causando terror entre sus rivales con su demostración de poderío en las WTA Finals. Tampoco ha dejado escapar ni un set, siendo su triunfo sobre Swiatek especialmente sintomático de su excelso nivel tenístico y mental. Sabe ya lo que es disputar una final en Melbourne y hace demasiado tiempo que en su palmarés solo hay un título de Grand Slam. Puede estar ante su gran momento de reivindicación y consolidación en la cima. No será el partido una batalla encarnizada desde el fondo de pista con ambas sabiendo sufrir y exprimiéndose la mente a nivel táctico. Al revés, dos competidoras natas van a luchar por la gloria de la victoria, pero también por evitar el infierno de la derrota. Cualquiera de la dos cañoneras se puede llevar el título y lo ganará quien menos falle, no quien acierte más. El saque será una baza crucial para obtener puntos gratis, pero también la capacidad de restar con solvencia y adquirir la iniciativa desde ese primer golpe. Sabalenka tiene más experiencia en estas lides y goza de algún recurso técnico y táctico más que Rybakina, pero odia verse superada en un fuego cruzado de golpes potentes. Si la kazaja logra estar atinada en los primeros golpes tras el saque y el resto, puede sacar de quicio a una mujer que está pecando de cierto vértigo a la gloria en las finales de Grand Slam y que tiene la presión de saberse favorita.
Atendiendo a su cara a cara particular, se han cruzado en 14 ocasiones, con un balance de 6-8, favorable para la bielorrusa; su último enfrentamiento cayó del lado de Rybakina, en las WTA Finals de diciembre, mientras que aquí hace tres años el triunfo era para Sabalenka en tres mangas. En definitiva, espectáculo asegurado y pronóstico incierto. Desde los compases iniciales del primer set se podía vislumbrar la igualdad máxima en la Rod Laver. Con unas estadísticas que no sirven para explicar lo sucedido, la bielorrusa pecaba de sobreexcitación en algunos momentos, cometiendo errores en momentos cumbre al precipitarse en la búsqueda del golpe ganador, mientras negada al resto, ganaba tan solo cinco de los quince puntos que jugó la kazaja con su segundo saque. Elena supo aprovechar su oportunidad, rompiendo en el primero y manteniendo su ventaja, algo que no consiguió una Aryna demasiado nerviosa hasta el final del set .Y a pesar de que Rybakina metía pocos primeros servicios (48%) y conectaba los mismos golpes ganadores que errores no forzados (9), siendo esa ecuación una fórmula que no suele funcionar ante Sabalenka (4-6) en 37’.
Giro radical desde el arranque de la segunda manga, aunque tuvo que perseverar mucho Aryna para que sus nuevas sensaciones positivas se plasmaran en el marcador. Mejorando ostensiblemente la bielorrusa al servicio, inexpugnable con el primer servicio y sin conceder ni una sola bola de rotura, al resto interpretaba que debía responder los segundos servicios de Rybakina con más margen, y de esta forma la kazaja solo podía ganar 5/13 puntos en ese contexto. La tenista kazaja se las iba arreglando como podía para mantener el marcador igualado, hasta que en el décimo juego cedía su saque en blanco (6-4) en 50’.
Rybakina comenzaba el tercer set cariacontecida y parada de piernas. sin ser consciente del escenario en que se encontraba. El (3-0) sentaba como un jarrón de agua fría, Entonces, unas palabras de su controvertido entrenador, Vukov, reclamándo que se activara de nuevo porque si perdía sin darlo todo se iba a arrepentir, sacaron a la kazaja de su letargo. Fue un punto de inflexión para Elena, que recuperando la desventaja (3-3), pasaba por encima de la bielorusa (3-5) para cerrar el partido con la solvencia de una auténtica maestra, (4-6) en 51’.
Una de las grandes virtudes de Sabalenka, su pasión y ambición sin límites, puede tornarse en desventaja en finales de Grand Slam igualadas, en las que la gestión emocional juega un factor determinante. Los errores de la bielorrusa vinieron por una sobreexcitación, un querer demasiado, mientras que Elena Rybakina mantuvo la frialdad en situaciones límite para terminar adjudicándose el título en el Open de Australia 2026. Segundo título de Grand Slam para una mujer que tiene todo lo necesario para construir un gran legado.
Con su victoria Elena Rybakina da un salto espectacular en el ranking WTA, igualando el mejor registro de su carrera profesional, al volver al tercer puesto de la clasificación. La kazaja se va de Melbourne a tan solo 368 puntos de Iga Swiatek, en el nº 2 del mundo, y dándose motivos para soñar con pelear el número 1 en los próximos meses, ahora en manos de Aryna Sabalenka.
Segunda ocasión consecutiva que Aryna Sabalenka cede en la final en Melbourne, aunque en esta se lo tomó con más humor que la anterior.
Competición Masculina.
En cuanto al cuadro masculino, la representada española era de doce tenistas, de los que cinco de ellos deberían de empezar a competir desde
la ronda clasificatoria y solo uno la superaba. Así la revelación española Rafa Jódar accedía al cuadro principal tras eliminar fácil en primera ronda al local L. Tu (2-6 y 1-6), en segunda al luxemburgués Ch. Rodesch (6-7 y 3-6) y en tercera, necesitando de tres sets, al francés L. Van Assche (6-3, 0-6 y 6-1).
El resto de españoles caían todos en segunda ronda; así Daniel Mérida era eliminado por el eslovaco L. Klein (3-6, 7-6 y 4-6), tras deshacerse en primera del británico O. Crawford (3-6, 6-2 y 3-6); Pablo Llamas que cedía ante el hongkonés C. Wong (6-0 y 7-6) tras haberse deshecho en primera del suizo H. Bernet en tres sets (3-6, 6-3 y 7-6); Martín Landaluce ante el italiano St. Travaglia (6-4, 1-6 y 6-4) después de dejar en la cuneta al taiwanés Ch. Tseng (5-7 y 3-6) y Roberto Carballés ante el belga GA. Bailly (6-7, 7-6 y 2-6) tras eliminar en primera ronda al francés A. Bouquier (6-2 y 6-2).
Por tanto, los tenistas españoles que accedía a las 128 plazas del
cuadro central, además del clasificado Rafa Jodar, eran Pablo Carreño, Pedro Martínez, Jaume Munar, Roberto Bautista, Carlos Taberner, Alejandro Davidovich y Carlos Alcaraz, como principal valedor español, actual número uno mundial, primer cabeza de serie y principal aspirante al título.
A las primeras de cambio caían eliminados en tres sets Carlos Taberner que lo hacía ante el italiano L. Sonego (6-4, 6-0 y 6-3) y Pedro Martínez, que tenía la desgracia de cruzarse con N. Djokovic (3-6, 2-6 y 2-6); Roberto Bautista cedía ante el chino J. Shang en cuatro sets (6-4, 6-7, 6-4 y 6-0) y Pablo Carreño que cedía en cinco sets ante el checo J. Mensik (7-5, 4-6, 2-6, 7-6 y 6-3).
Hasta segunda ronda llegaba el recién clasificado Rafa Jódar, que caía ante el verdugo de Carreño, el checo J. Mensik, en tres sets (6-2, 6-4 y 6-4) y que previamente lograba dejar en la cuneta en primera ronda al japonés R. Sakamoto tras una dura pelea de cinco sets (6-7, 1-6, 7-5, 6-4 y 3-6). También quedaba eliminado en esta ronda Jaume Munar que caía frente al nº 12 del mundo, el noruego C. Ruud (3-6, 5-7 y 4-6) y tras imponerse en primera ronda al checo D. Svrcina en cinco batallados sets (3-6, 6-2, 6-7, 7-5 y 6-3).
Y hasta tercera ronda llegaba Alejandro Davidovich que debía retirarse lesionado al comienzo del tercer set ante el estadounidense T. Paul, (6-1, 6-1 y ret). Previamente se había impuesto claramente en primera ronda al austriaco F. Misolic (2-6, 3-6 y 3-6) y en segunda al norteamericano R. Opelka tras una dura batalla y cinco mangas (3-6, 6-7, 7-5, 6-4 y 4-6).
Por tanto el único de los doce españoles que accedía a cuartos, era el murciano Alcaraz.
El recorrido de Alcaraz hasta entonces era sencillo: con cuatro victorias en tres sets; ante el local Adam Walton en primera ronda, C. Alcaraz - A. Walton (6-3, 7-6 y 6-2), en segunda ante el alemán Yannik Hanfmann C. Alcaraz - Y. Hanfmann (7-6, 6-3 y 6-2), en tercera ronda ante el francés Corentin Moutet C. Alcaraz - C. Moutet (6-2, 6-4 y 6-1), y la de octavos ante el norteamericano Tommy Paul C. Alcaraz - T. Paul (7-6, 6-4 y 7-5), muy igualado y con bastante intriga hasta el último punto, en 2h44.
Cuartos de final.
Por primera vez en 27 años llegaban a la ronda final siete de las ocho mejores raquetas del mundo, cambiando la séptima del canadiense F. Auger-Aliassime que debía retirarse por lesión en la 1ª ronda, por la 25ª del estadounidense L. Tien, y cayendo nombres ilustres en el recorrido, como el rival de Alcaraz en octavos Paul, el ruso Rublev en tercera ronda, el canadiense Shapovalov en segunda o el checo Lehecka en primera.
Pasaban a esta ronda por tanto dos tenistas italianos, Jannik Sinner y Lorenzo Musetti dos norteamericanos Learner Tien y Ben Shelton, el australiano De Minaur, el serbio N. Djokovic, el alemán Zverev y el español C. Alcaraz y repitiendo presencia estos cinco últimos además del vigente campeón y cambiando los nombres del otro norteamericano y del italiano, de la edición 2025.
El primer enfrentamiento correspondía al vigente número uno y al único tenista local en liza y nº 6 mundial. Y en pista esa pequeña diferencia de ranking entre italiano y australiano se hacía mucho más patente en la pista
C. Alcaraz - A. de Minaur (7-5, 6-2 y 6-1), en 2h15. Con mucho calor en la pista comenzaba sirviendo y ganando el español, para romper en el siguiente, volver a ganar su saque y situar el 3-0 en el luminoso. Pero el australiano respondió al siguiente servicio y se anotó su primer juego. Además, aprovechó un 0-40 con tres bolas de rotura para poner el 3-2 en el encuentro. De Miñaur reaccionaba después de un mal inicio e igualó con el 3-3. Con el australiano, delante de los suyos, emergiendo en el partido, Alcaraz puso de nuevo el turbo, levantó un 0-30 en su servicio, se llevó el juego en el deuce y enseguida rompió por segunda vez el saque del australiano para poner el 5-3. Sin embargo, el número uno sufrió una nueva reacción de su rival, que con dos bolas de rotura le devolvió el break y con su servicio volvió a poner las tablas en la primera manga (5-5). Conforme se acercaba el tie-break, el murciano volvió a mostrar una marcha más. Anotó su sexto juego con un servicio en blanco y luego rompió el saque en el 40-40 por tercera vez para anotarse el primer set después de desaprovechar tres bolas de rotura para un (7-5) en 58’.
El nº 1 comenzaba la segunda manga igual que en la primera: ganando su servicio, rompiendo el del australiano y volviendo a defender su saque para poner el 3-0. Con esa ventaja en el marcador, De Miñaur bajaba los brazos aunque gracias a que el murciano tuvo desperdiciaba una nueva bola de rotura salvaba su servicio para llevarse su primer juego del set. Alcaraz, más sólido en el saque que en la manga anterior ponía el 4-1. El australiano intentaba revertir la dinámica del partido con su primer juego en blanco, pero el número uno no cede al servicio tras remontar una bola de break y anotaba el 5-2. Con un Alcaraz lanzado a por la victoria, De Miñaur trató de asegurar su servicio, pero el murciano rompió su saque en el deuce y se llevó el segundo set (6-2) en 44’.
La tercera manga comenzó calcada a las dos anteriores: con el número uno defendiendo su servicio en blanco, para enseguida, como hiciera en las dos anteriores, romper el saque del australiano, volver a ganar en el suyo y tomar ventaja en el marcador. De Miñaur, poco a poco más desesperado, consiguió salvar su servicio con sufrimiento en el deuce. Pero Alcaraz se mostró muy sólido, no cedió, puso el 4-1, rompió el servicio del australiano tras un 40-40 para anotarse el 5-1 y cerró el tercer set con su servicio para meterse nuevamente en semis (6-1) en 33’. Además dejaba a los anfitriones otro año más, sin disfrutar de un ganador australiano masculino en el Open de Australia (y van 50) desde Mark Edmonsson en 1976.
En la segunda eliminatoria (aunque fuera el primer partido en disputarse) el tenista alemán, actual nº tres mundial se cruzaba con el outsider norteamericano y nº 25.
Y el A. Zverev - L. Tien (6-3, 6-7, 6-1 y 7-6), no decepcionaba a nadie en un partido que se llevaba Zverev, tras 3h10 de partido cumpliendo los pronósticos. Dos veces se habían enfrentado previamente con reparto de puntos, y en este, bajo el cerrado techo de la Rod Laver Arena ante las altas temperaturas de Melbourne, el estadounidense y el alemán salieron a la pista con la intención de darlo todo y resolver el empate a su favor Aunque intentó hacer daño con su revés el joven norteamericano, el espigado alemán terminaba solventando el primer set gracias a su gran derecha invertida para echar hacia atrás a su rival y comer terreno. Concentradísimo en su lado de la red, Zverev lo daba todo, respondiendo a la tentativa de Learner de aplicar su derecha a las esquinas. Y en tan solo 36’ minutos, el europeo se adjudicó el primer parcial del encuentro(6-3).
En el segundo set alargar los puntos no era sinónimo de éxito frente a un Learner al que apenas le costaba acelerar con la bola desde el fondo para dar con el golpe ganador, por lo Zverev se dedicó a finiquitar sus sets al servio con sus primeros e incontestables saques. A pesar de ello, ninguno de los dos lograba quebrar al rival, y llegaba el desempate, donde Learner aleccionado de errores anteriores, sacaba a relucir su extremada precisión para subir el empate al luminoso (6-7) en 1h06.
En la tercera manga, a pesar del buen momento del estadounidense, Zverev daba un golpe sobre la mesa rompiendo en el cuarto (3-1) para repetir en el sexto y colocar un rápido (6-1) en 28’, sin dar margen a su rival y tomándose la revancha de la pérdida del tiebreak anterior. Impoluto con su saque, el número tres del mundo se acercaba de forma clara a la victoria.
Claro que Tien no arrojaba la toalla, y en el cuarto, con todo el público de su lado, el jugador americano intentó lograr el break por todos lo medios frente a un Zverev que se defendía con uñas y dientes, reproduciéndose la situación del segundo set (6-6). Y en el desempate, el tenista alemán desplegando un tenis absolutamente perfecto, le quitaba toda la emoción de golpe al punto, para sacando a más de 200 km/h colocar un (6-0) y convertirse nuevamente en semifinalista.
Para el tercer partido restaba el duelo más esperado de la ronda y donde medían fuerzas el tenista italiano y el jugador serbio. El duelo entre los actuales quinto y cuarto del mundo tenía un favorito claro en el tenista serbio que se había llevado nueve de los diez cruces con el italiano. A favor de este figuraban los partidos largos, en su contra las lesiones y su cabeza.
Y este
L. Musetti - N. Djokovic ( 6-4, 6-3 y 1-3 ret), terminaba sorprendentemente en manos serbias en poco más de 2h, en el mismo instante en que el marcador reflejaba ese tanteo a favor del transalpino. Habían transcurrido 2h08 y un Djokovic, muy tocado por las ampollas del pie derecho y más bien perdido, no estaba siendo el Djokovic de las cuatro primeras rondas. En absoluto. Fallón, lento y previsible. Muy negado. En el primer set tras comenzar mandando (0-2), enseguida Musetti revertía para quebrarle en los dos siguientes y llevarse el set (6-4) en 54’. En el segundo un guion parecido, pero el quiebre era en el noveno juego para un (6-3) final en tan solo 47’ y ante un jugador serbio entregado. Sin embargo, el déjà vu le impelía a continuar. En 2021, ambos tenistas se encontraron sobre la arena de Roland Garros y entonces, Musetti también dominaba por dos mangas a cero cuando los calambres y el dolor de espalda —el desaliento, en el fondo— lo forzaron a marcharse en el quinto set. Tres años después, en 2024, otra remontada y triunfo del serbio en París. Y Musetti comenzaba el tercer triunfal set ganando el primero, pero ... luego cedía el segundo, el tercero y el cuarto, decidiendo entonces parar para evitar males mayores.

El tenista de Carrara contaba después que sintió un pinchazo al inicio del segundo set, tras un mal gesto. Y que de nada hubiera servido un vendaje compresor. De esta paradójica manera accedía el serbio a su 13ª semifinal aquí.
Cerraba la ronda de cuartos, el partido entre los mejores exponentes del tenis norteamericano e italiano. El duelo entre el nº ocho mundial y el nº dos, al igual que el anterior, tenía un claro favorito en las apuestas, y Sinner hacía valer su condición.
B. Shelton - J. Sinner (3-6, 4-6 y 4-6) en 2h23. Shelton apenas pudo aguantar el vendaval que se le venía encima y el de San Cándido pasaba de ronda sin especial problema, en 49, 52 y 42 minutos cada respectivo set, sabiendo que se cruzaría con el tenista serbio.
A Semifinales
pasaban por tanto Alcaraz, Zverev, Djokovic y Sinner, enfrentados en ese mismo orden. Tres repetidores, y la novedad de la presencia por primera vez del nº uno mundial, configuraban una eliminatoria totalmente europea.
En el primer enfrentamiento, al español le tocaba medirse al tenista alemán, en uno de sus mejores momentos de juego,
C. Alcaraz - A. Zverev (6-4, 7-6, 6-7, 6-7 y 7-5) en 5h27’. El viernes por la tarde, en los graderíos de la Rod Laver Arena de Melbourne rondaba la sensación de poder disfrutar de un gran espectáculo si terminaba de la mejor forma posible, con la victoria del tenista español logrando acceder a su primera final aquí. La temperatura era perfecta para la práctica del tenis: soleado, 26º grados, con algo de viento. Zverev, comenzaba según lo esperado, intocable al saque. Un passing de revés desde las catacumbas le daba al murciano la primera bola de rotura. La salvó el alemán con un raquetazo a 216 km/h. Pero Alcaraz olía sangre y Sascha se sentía tan presionado con el saque que dos dobles faltas en el noveno juego le costaban la manga inicial (6-4) en 40’.
Para el segundo set, las dudas del tenista de Hamburgo eran tantas que hasta le condicionaban la puesta en escena de la bola, teniendo, la jueza de silla que señalizarle un warning. Tras 10’ de juego el primer punto al servicio era para él. El espectáculo obligaba a ponerse en pie a los asistentes pues con el español en pista el show estaba garantizado. Zverev, a la chita callando no perdía comba, y se colocaba con un (2-3) y 0-40. Eran sus primeras tres ocasiones de rotura y a la tercera fue la vencida para el teutón. Al (2-4) le seguía un (2-5). Pero en el momento de cerrar el parcial le temblaba el pulso y el break del español daba paso al (4-5) y al (6-6), aunque su rival disfrutaba de dos bolas con el 6-5. Y en el tiebreak, Alcaraz no perdonaba el regalo para hacerse con la segunda manga (7-6) en 1h18. Sascha buscaba culpables donde no los había y por si acaso, cambiaba de raqueta.
Comenzaba el tercer set y el duelo, de una alta demanda física requería del máximo cuidado con los detalles. Por ello Alcaraz buscaba refugiarse en la sombra siempre que podía, además de acudir a secarse a las toallas permanentemente.

Luego Carlitos informaba a su banquillo que había vomitado en el séptimo juego. "He vomitado, no sé si tengo que tomar algo, sólo os lo digo" se escucha en los microfonos deamabiente. En medio del intercambio de sets sufrió calambres en ambas piernas, que le obligaron a pedir la presencia del fisioterapeuta. "Respira bien", le indicaba su entrenador, Samu López: "Llevamos dos sets nosotros". Con la táctica del cojo, llegó vivo al (6-6) y al segundo 'tie break'. En los cambios el fisio seguía haciendo su trabajo mientras el murciano bebía jugó de pepinillo. En estas condiciones, el desempate, se lo quedaba el de Hamburgo (6-7) tras 1h05.
El cuarto, comenzaba de igual mala manera, pero Alcaraz se resistía a abandonar "Sigue hablándote y pega tu primero. Si se falla, se falla, pero bien hecho", le insistía Samu a su jugador. Alcaraz, a pesar de sus problemas físicos y falta de movilidad, no había perdido el saque en el cuarto asalto. Acortando los puntos al máximo llegaba al tercer 'tie break'; era el mal menor aunque acabara cediendo, (6-7) para Zverev en 1h04.
La decisiva quinta manga empezó con una rotura de Zverev que parecía acercarle al triunfo. Y más cuando disparaba el marcador hasta el (1-3). El español tuvo la oportunidad de reengancharse con un (2-3) y bola de 3-3, pero la red escupió para fuera una derecha bien tirada. A pesar del (2-4) Carlitos seguía creyendo y hacía creer al público jaleando a la grada. Volvía a la carga, con (3-4) y 0-30. Con dos pelotas para (4-4), el que la sigue la consigue, subía el (5-5) al luminoso. Tres juegos seguidos le habían asegurado la tercera muerte súbita. Pero no hizo falta, sobreponiéndose a todo y en especial a sí mismo, rompía el servicio del alemán en su primera oportunidad para colocar el (7-5) tras 1h20 de agonía, consiguiendo de esta heroica manera acceder a su primera final en Melbourne en el tercer partido más largo de su historia.
En la segunda semifinal, el partido entre serbio e italiano, todavía resultaba más emocionante, sobre todo por el desenlace y los antecedentes
N. Djokovic - J. Sinner (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) en 4h09. El balance entre ambos jugadores es bastante parejo pero, a la vez, engañoso porque Sinner “solo” dominaba por 6-4 pero se ha impuesto en los cinco últimos enfrentamientos hasta el punto de no perder ante su rival desde 2023 en el duelo por el título de las Finals ATP. Desde entonces Sinner sólo ha cedido dos mangas ante 'Nole', con victorias en Australia 2024, Roland Garros 2025 y Wimbledon 2025. Si a esta estadística se suman las dudas que despierta el estado de forma de Novak, con 38 años, el partido tiene un claro favorito. Además Djokovic ha accedido a semifinales con una buena dosis de fortuna, primero por la retirada en octavos, el checo Mensik, y luego por la lesión en pleno partido de Musetti en cuartos. A su favor: llega más fresco. El recorrido hasta aqui del italinao era sencillo, cediendo un solo set en tercera, ante el norteamericano Spizzirri. El primer set comenzaba de la peor manera para Djokovic. Primer juego al saque, primer break de Sinner y 0-3 en el marcador. La buena noticia para el serbio es que su nivel estaba siendo bastante superior al mostrado ante Musetti dos días antes. Sabedor de que tenía que ser agresivo, Nole comenzó jugando muy profundo al tenista de San Cándido, que incluso salvó una bola de break. Sin embargo, si algo caracteriza a Sinner es su regularidad desde el fondo de pista, lo que le permitió aguantar el servicio hasta cerrar el primer parcial a su favor. Dejadas, voleas, palos con la derecha... No había golpe que se le escapase a Jannik, un puntito superior a su rival, y cerrando con un revés paralelo marca de la casa (3-6) en 38’.
La segunda manga confirmaba lo que se estaba viendo en la primera, Nole no estaba tan lejos de Sinner. Cada golpe del tenista serbio rayaba la perfección, y le acabó dando sus frutos. Con (2-1), Djokovic aprovechó una de las tres bolas de break que tuvo al resto, para arengar al público de la Rod Laver y convertirlo en una olla a presión a su favor. Para añadirle épica al asunto, Novak confirmó el break salvando un 0-40 en el siguiente juego, lo que le colocaba con (4-1) y con la confianza de estar jugando uno de sus mejores partidos de los últimos meses. Aguantando contra viento y marea su servicio le devolvía a Sinner el (6-3) e igualar el marcador en 47’.
En el tercer set la igualdad entre ambos se acrecentó aún más, derivando en una auténtica oda al tenis con puntos de todos los colores. Con (2-2),el serbio tuvo una bola de break para volver a distanciarse en el marcador, pero el tenista italiano se jugaba un passing de revés paralelo que levantaba a la grada. En la estratega de Jannik, las dejadas comenzaron a tener un papel prioritario, llevando el físico de Novak al límite. El tenista serbio, visiblemente cansado, aguantó hasta el (4-5), cuando cometía varios errores no forzados, regalando la tercera manga a un Sinner que sacaba el puño mirando a su banquillo, sabedor del paso de gigante que acababa de dar (4-6) en 52’.
El cuarto periodo comenzaba con break de Nole, decidido a llevar el partido a la épica. Su servicio comenzó a rozar la excelencia, y su juego recordó al de sus mejores días, salvando dos bolas de break con (4-3) que le permitieron seguir soñando con llevar el partido al quinto. Sinner salvó dos bolas de set con dos increíbles derechazos, pero a la tercera fue la vencida. (6-4) en 52’. El rugido del chacal resonó en cada rincón de Melbourne, el partido se iba al set decisivo.
En el quinto set, la experiencia del tenista serbio jugaba un papel fundamental. Hasta tres puntos de break salvó Nole en sus dos primeros juegos al servicio para mandar elmensaje a Sinner de que si quería ganar, tendría que sudar de lo lindo. Al contrario que el italiano, Djokovic sí aprovechaba la primera bola de rotura que tuvo en la manga definitiva (4-3), y salvando tres más en el siguiente juego (16 en total) le añadía aún más drama al encuentro (5-3). Los más grandes destacan en momentos como estos, y a Djokovic no le tembló el pulso para cerrar el encuentro (6-4) en 1h justa, sellando una de las victorias más importantes de su carrera y callando a todos aquellos que le daban por muerto incluso antes de que comenzase el partido. Ahora tendrá que verse las caras con Alcaraz en la final, en lo que es ya un clásico del tenis moderno.
Y en la inédita final, se volvían a ver las caras nuevamente el número 1 y el 4 de ranking ATP. Anteriormente se han cruzado ocho veces, con el tenista serbio dominando por 5 victorias a 3 y con las dos últimas para él.
C. Alcaraz - N. Djokovic (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5), en 3h02. Con un ambiente más otoñal que veraniego, la Rod Laver se aprestaba a vivir uno de los grandes partidos de la historia. Expectación máxima por ver cuál de los dos colosos se imponía en un escenario inigualable y ante la presencia de Nadal en la grada. Así es como se afrontaba esta final del Open de Australia 2026 entre dos leyendas; una de ellas, la de Carlos Alcaraz, aún en plena construcción y que buscaba un hito clave en su forja con la conquista del Career Grand Slam como el más joven de todos los tiempos en lograrlo. Otra, aparentemente insuperable, como la de Novak Djokovic, intentando ser el primer ser humano con 25 títulos de Grand Slam a nivel individual en su haber. El espectáculo estaba servido.
En los compases iniciales del primer set se respiraba una mezcla de nervios, fatiga muscular y curiosidad por ver qué variantes tácticas implantaba el contrario. Djokovic parecía tener un plan establecido, que sorprendía de salida a un Alcaraz incapaz de responder. La pelota no adquiría el bote y la mordiente esperada por Carlos, que veía cómo Novak quemaba la pelota con su derecha y neutralizaba todos sus intentos. Fue una exhibición de inteligencia táctica la que dio el serbio ante un Carlos cariacontecido (2-6) en 33’.
Todo cambiaba de forma radical en una segunda manga en la que el murciano se ponía el mono de trabajo e incrementando su intensidad de piernas, cambió la velocidad y la altura de sus golpes hacia el drive de Novak y variando más la direcciones, empezaba puntos por el revés, hacía dejadas atinadas y aumentaba su precisión. Djokovic vio cómo se le venía encima un tsunami de tenis y decidió hacerse a un lado cuando encajó un break, ahorrando energía y procurando que la tormenta pasara cuanto antes para reengancharse al encuentro (6-2) en 36’.
Arrancaba el tercer parcial con el viento a favor de Alcaraz, en lo que a moral y confianza se refiere, consciente el murciano que no podía bajar ni un ápice su intensidad si quería ganar el duelo. Inexpugnable con su primer servicio, no concedió ni una sola pelota de rotura en el set, abriendo la cancha por el lado de drive de Djokovic, buscando más ángulos que potencia, y en definitiva, obligando al serbio a desplazarse mucho por la pista para desgastarlo. Fue una exhibición de poderío, que Novak se veía incapaz de neutralizar, (6-3) en 51’.
Lo vivido en el cuarto set supone la síntesis perfecta de la grandeza de ambos jugadores. Djokovic parecía totalmente perdido para la causa, pero se las arregló para hacer un ejercicio de escapismo en el tramo inicial, salvando seis bolas de break. Tremendamente reforzado de ello, no solo mantuvo la igualdad, sino que dispuso de una pelota de rotura en un noveno juego apoteósico. Consiguió eludir el abismo Alcaraz (5-4), entrando el partido en su mejor fase de juego por parte de los dos tenistas. Sería en el duodécimo juego y con (6-5), cuando se desataba la batalla definitiva con un Carlos Alcaraz elevando su apuesta y un Novak Djokovic afanándose por mantener el pulso. Hubo peloteos vibrantes, errores por nervios y precipitación del serbio y un buen hacer impensable por parte del que ya es un jugador histórico. (7-5) en 1h02.
Estaba hecho, y la gloria conquistada. Carlos Alcaraz, haciendo una demostración de poderío y madurez, sumaba su anhelado Open de Australia, su séptimo título de Grand Slam y el que le faltaba para completar el poker de grandes. Además se convierte en el tenista más joven de todos los tiempos en lograrlo.
Campeón merecido, el español consigue su primer Open de Australia y primer Grand Slam de la temporada.
Carlos Alcaraz y Elena Rybakina se van de Melbourne con la satisfacción de haber conquistado la gloria en este Open de Australia 2026, y con la buena noticia para sus haciendas nacionales del incremento de su patrimonio personal en 4.150,000 dólares australianos, (2,4 M euros).