El último fin de semana de agosto, penúltimo competitivo antes del parón por el fin de fiesta de La Concha y la posterior resolución de la Liga en septiembre, congregaba nuevamente en Galicia a la caravana arraunlari para disputar las últimas dos jornadas de la fase regular con el total de los 12 barcos de la flota.
La 18ª jornada en aguas pontevedresas, el sábado 29 por la tarde en Boiro y el domingo 30 al mediodía, la 19ª, en las coruñesas de Ares.
El sábado, para la decimoctava jornada, Boiro recibía a la Liga ACT para disputar la IV Bandera Barbanza Arousa, en el habitual campo de regateo que nace frente al espigón del puerto de refugio de Cabo da Cruz en dirección a Pobra do Caramiñal. En una tarde fea, fría, con chubascos y mucho viento de componente Oeste-Suroeste (una condición que igualaba las fuerzas entre las cuatro calles), y con una pleamar fijada para las 18h13, coincidiendo con la partida de la primera tanda, cuando la ría comenzaba su vaciado, el gran coeficiente de marea del 90% iba acompañado de una ola del noroeste en torno al metro de altura, en período de 9”. Esta combinación debía generar unas corrientes muy notorias en la ría de Arousa, a medida que avanzaran las tandas, obligando a las tripulaciones a pelear contra el arrastre del agua, sobre todo en los largos pares. Con el paso de la tarde, la intensidad del viento irá a la baja, componiendo un campo de regatas considerado por los técnicos como "equilibrado y plano" y con un coeficiente de regata de 2.
La primera tanda cuyo orden de calles era Ares, Chapela, San Juan y Santurtzi, partía con un campo de regateo en malas condiciones para la boga y con la Santa Olalla en busca de la machada, situandose pronto como proa de regata, con el resto siguiendo su ritmo algo por detrás. Prueba de ello era que en la primera ciaboga Ares marcaba un crono de 5:50, seis mejor que San Juan y Santurtzi y nueve que Chapela. En la ciaboga Santurtzi recuperaba tiempo de tal modo que para la vuelta la Santa Olalla cedía dos segundos, mientras la igualdad era la norma entre las otras dos. A mitad de regata Ares anotaba un crono de 10:53, por los 10:57 de Santurtzi y los 11:02 de Chapela y los 11:03 de San Juan, con lo cual la situación de regata era entonces óptima para la Santa Olalla. Para el tercer largo Ares, muy asentada en su bogar, aprovechaba para escaparse definitivamente sin que ninguna de las otras tres pudiera seguirla y en la tercera maniobra su tiempo así lo certificaba anotando un registro de 17:03, por los 17:10 de la Sotera, 17:20 de Chapela y 17:24 de la Erreka y, con la labor realizada y el tiempo empeorando por momentos, la trainera ferrolana certificaba su gran triunfo en la tanda con un tiempo de 22’03”64. La dura lucha por detrás se decantaba por Santurtzi con 22’11”54, 22’23”46 para la Arealonga y 22’32”44 para la trainera pasaitarra, que se complicaba mucho la existencia en la clasificación.
En la segunda tanda, bogaban Hondarribia, Ondarroa, Lekittarra y Donostiarra, en ese orden de calles y, para cuando sonaba la bocina la Ama Guadalupekoa protagonizaba una salida similar a Ares y por la misma calle, y partiendo al abrigo del espigón de Cabo da Cruz, mediado el primer largo ya superaba en cuatro segundos a sus rivales y que en la boya con 5:29, eran cinco sobre Lekittarra con 5:34, por los 5:36 de Donostiarra y los 5:40 de Ondarroa. Ese guion tampoco cambiaría en el segundo largo, a diferencia del tiempo atmosférico, que mezclaba claros y nieblas casi por igual. En lo que se refiere a la regata, si Santurtzi comió diferencia a Ares desde la calle 4, la Torrekua de la Donostiarra hacía lo propio con Hondarribia, que de aventajar en siete segundos a los blanquiazules viró con solo tres segundos de ventaja, 10:28 para Hondarribia por 10:31 para la Torrekua II, mientras Isuntza anotaba 10:40 y la Antiguako Ama 10:46. En un visto y no visto, nada más girar, la renta ascendía a cinco segundos y con la aparición de la niebla, Donostiarra perdía el rumbo; sin referencias, primero se abría a la calle 5 muchos metros adentro, y cuando luego corrigió, vista la trayectoria del GPS, era casi en diagonal hacia la calle 3 hasta que se encontraba a Lekittarra, cediendo para entonces una eternidad. Mientras, escorada a la calle 2 pero firme en su rumbo, la Hondarribia de Joseba Amunarriz llegaba al tercer largo con un crono de 16:19, 17” mejor que Donostiarra y casi 40” respecto a Ares, en la tanda primera.
Sal y pimienta para una tanda intermedia que, con pequeños objetivos en cada barco, era la que más se podía permitir mirar a la clasificatoria del miércoles en aguas de La Concha. Reservar y probar mientras la niebla se echaba sobre la ría de Arousa. Así Lekittarra giraba en 16:39 y Ondarroa que comenzaba a remontar, en 16:43. Esa sal y pimienta se convertía en amenaza para la tercera tanda con la Ama Guadalupekoa dominando la suya con un crono de 21’17”50, y 23” mejor que Donostiarra con 21’40”46, 26” que Ondarroa, con 21’43”30 y 33” con Lekittarra con 21’50”50.
Para la tercera tanda, y con la amenaza de la niebla, los jueces optaron por reducir la pausa entre tandas, dando la salida un par de minutos antes de antelación, con Zierbena, Orio, Getaria y Bermeo en ese orden de calles y curiosamente con mucho mejor mar y apenas viento. Con la posibilidad de titulo para Orio, si aventajaba desde la calle 2, en cuatro puntos a Zierbena, por la contigua calle 1, (que con Ares y Hondarribia se había mostrado muy rápida en los largos impares), la San Nikolas estrenaba patrón, el jovencísimo Ohian Manterola. El dato parecía estimular a sus rivales que conseguían mantener el ritmo de los amarillos en el primer largo. Así mejorando con claridad los tiempos de las tandas anteriores, era Orio proa de regata en la primera boya con 5:07, por los 5:09 de Bermeo, 5:12 de Zierbena y 5:15 de Getaria. Para el largo de vuelta, la Bou Bizkaia conseguía en algunos momentos igualar a la embarcación oriotarra e incluso superarla, pero en los metros finales de largo, una buena reacción de los de Manterola les permitía volver a dejar atrás a Bermeo para volver a poner las cosas en su sitio a mitad de regata recuperando la proa con 10:06, cuatro segundos mejor que la Bou Bizkaia bermeotarra que anotaba 10:10, mientras Zierbena y Getaria se descolgaban con 10:17 y 10:18, respectivamente. Era obvio que el tiempo había mejorado y Orio se enfrentaba, con la tranquilidad del trabajo bien hecho, al trascendental tercer largo, que finalizaba también por delante con un crono de 15:29, mientras Urdaibai cedía parando el crono en 15:41, Zierbena tercera lo hacía en 15:47 y la Esperantza cuarta, en 15:54. En el definitivo cuarto largo se cumplían las previsiones y Orio ganaba su 15ª bandera con un excelente tiempo de 20’24”94. Bermeo finalizaba segunda con un registro de 20’38”66, tercera entraba Zierbena con 20’48”18 y Getaria anotaba en meta 20’51”08.
Orio también podía ganar con un patrón inexperto y la experiencia les salía bien. A la espera de la regata del domingo donde confirmar matemáticamente la Liga, las cosas por abajo pintaban bien para Ares navegando en casa y comprobando el devenir de San Juan. Tres puntitos de desventaja; con que se dieran las mismas posiciones de esta regata les servía para salvarse y evitar el playoff. En cambio para Chapela prácticamente se confirmaba su descenso, aunque no matemáticamente.
El domingo, la 19ª jornada de Liga en Ares, representaba la última regata con las 12 embarcaciones en Liza, pues en las dos restantes, ya después de La Concha, solo competirán las ocho mejores. Con la bajamar coincidiendo con la primera tanda y un gran coeficiente de marea del 87%, el de la regata continuaba siendo de 2 pero el campo de regatas nada tenía que ver con el del día anterior, con una mar calmada y un día soleado si apenas viento y que no iba a influir en el desarrollo de la regata.
El sorteo de calles deparaba que en la primera tanda, San Juan, Chapela, Ares y Santurtzi partieran en ese orden. Con los nervios a flor de piel, desde el inicio, Ares trataba de tomar el mando de la regata con una salida muy fuerte, animada además por el calor de su afición. Así, la trainera local conseguía abrir varios segundos de ventaja sobre las dos embarcaciones vascas, mientras Chapela comenzaba a ceder tiempo. De tal manera que en la primera ciaboga, la Santa Olalla con un crono de 5:01, aventajaba en 2” a la Itsasoko Ama y en 3” a la Erreka, mientras la Arealonga viraba en 5:05.
En el segundo largo, Ares mantenía la renta, llegando al ecuador con tres segundos de ventaja sobre San Juan y Santurtzi: 10:08 para la Santa Olalla, y 10:11 para las traineras vascas, mientras Chapela, por su parte, ya cedía nueve segundos, haciendo prácticamente imposible el milagro de evitar el descenso. Pese a la ventaja de la trainera local en la llegada a la ciaboga, San Juan viraba mucho mejor y conseguía recortar distancias a la salida. Así, al superar el dique del puerto, la Erreka ya era proa de regata, aunque Ares conseguía mantenerse a su estela, bogando prácticamente a la par y haciendo la última ciaboga con un segundo de ventaja para San Juan con 15:34 por los 15:35 de Ares. Por detrás Itsasoko Ama anotaba 15:40, mientras Chapela con 15:49, viraba a quince. En el último largo, San Juan, con una tripulación muy joven, lo daba todo para asegurar la permanencia y la Erreka, abría rápidamente dos segundos de renta sobre la trainera local, gestionando esa ventaja hasta cruzar la línea de meta con un crono de 20’36”38. Los de Joseba Fernández certificaban así matemáticamente su permanencia en la Eusko Label Liga y espantaban definitivamente el fantasma del play-off que les ha acompañado durante las últimas semanas, celebrando efusivamente el hecho al acabar la jornada. La decepción llegaba por la calle tres donde Ares no conseguía recortar la diferencia y se presentaba en meta con un tiempo de 20’39”48, tres segundos por detrás. La Sotera finalizaba tercera con 20’49”38 y Chapela certificaba el descenso directo al anotar en meta 20’55”24.
En la segunda tanda, remaban por orden de calles, Donostiarra, Hondarribia, Ondarroa y Lekittarra. Con más viento que en la tanda anterior y muchos cambios en las bancadas, llamaba sobre todo la atención os de la Ama Guadalupekoa con una alineación histórica. Mikel Orbañanos apostaba por una trainera íntegramente formada por canteranos. Como patrón ha debutado Martin Muñoz, mientras Ioseba Amunarriz quedaba en tierra por primera vez en toda la temporada. La alineación contaba con trece remeros nacidos en Hondarribia y uno en Irun (Telmo Bald), convirtiéndose en una de las formaciones más singulares de la historia de la Eusko Label Liga. Quizá por eso y gracias a una gran salida, la Torrekua II tomaba la iniciativa desde los primeros metros, consiguiendo abrir hueco enseguida. Primera en la boya exterior con un crono de 4:53, era cuatro segundos mejor que el de Hondarribia con 4:57, siete mejor que Ondarroa y nueve que Lekittarra, que con esos cronos estaban en tiempos de la primera tanda. La ventaja se ha ido ampliando progresivamente y Donostiarra a mitad de regata anotaba 10:01, siete mejor que Ares de la primera y seis que la Ama Guadalupekoa que viraba segunda con 10:07, por los 10:09 de Lekittarra y 10:13 que la Antiguako Ama que se iba retrasando progresivamente. Manteniendo las posiciones y aumentando las diferencias al tercer paso por la boya, los respectivos cronos eran 15:15 para Donostiarra, 15:24 para Hondarribia, 15:32 para Lekittarra y 15:43 para Ondarroa flirteando con la última posición de regata. La embarcación de Igor Makazaga terminaba firmando una gran regata cruzando la línea de meta primera en 20’19”84 y aventajaba finalmente en nueve segundos a Hondarribia, que con 20’29”58 entraba segunda. Tercera finalizaba Lekittarra con 20’42”60, superada por San Juan y Ares y cuarta finalizaba Ondarroa con un registro de 20’58”28, el peor de todos y superada también por Santurtzi y Chapela.
Para la tercera tanda, había disminuido algo el viento o por lo menos no había aumentado. El orden de calles era Getaria, Orio, Urdaibai y Zierbena, y una nada especulativa San Nikolas con Gorka Aranberri nuevamente al mando salía decididamente desde el primer momento a por la victoria. Junto a Getaria, han sido las traineras que han marcado el ritmo en los primeros metros. Ambas guipuzcoanas han bogado durante buena parte del primer largo prácticamente a la par, aunque Orio ha conseguido enseñar su proa al llegar a la ciaboga anotando 4:52 por los 4:53 de la Esperantza, y en tiempo de Donostiarra. Zierbena y Bermeo cedían cuatro y seis segundos, respectivamente, respecto al líder. En el segundo largo, Orio sacaba todo su potencial consiguiendo abrir una brecha importante sobre Getaria. De tal manera que la San Nikolas era la única en bajar de los 10’ en el ecuador de la regata marcando 9:56, seis segundos de ventaja sobre la Esperantza y cinco sobre Donostiarra. Getaria, que había conseguido aguantar el ritmo de Orio durante el primer largo, no ha podido mantenerlo en el segundo, mientras Zierbena y Bermeo se han acercado hasta situarse a apenas un segundo de la Esperantza, con 10:03 las dos.
Con Orio destacada, en la última boya marcando un gran 15:11, el mejor de todos, por detrás, la lucha por la segunda posición se apretaba al máximo. Getaria, Zierbena y Bermeo han llegado a la tercera ciaboga separados por apenas dos segundos, con todo por decidir en el último largo. Ahí, Zierbena y Bermeo conseguían superar a Getaria a la salida de la ciaboga. La embarcación galipa ha ido abriendo distancia sobre la Esperantza y la Bou Bizkaia, y la segunda plaza se ha decantado finalmente a su favor, dejando abierta la lucha por el tercer puesto. Si la San Nikolas anotaba el mejor crono de todos con 20’13”66, Zierbena o terminaba lejos con 20’18”26.
Y pese a que Bermeo ha bogado en tercera posición en gran parte del último largo, Getaria no había dicho su última palabra y los de Ion Larrañaga reaccionaban en la txanpa final superando a los de Jon Salsamendi en los últimos metros marcando un registro de 20’21”84 mejor que el de la Bou Bizkaia con 20’22”76, pero superior al que Donostiarra había marcado en la segunda tanda, terminando la jornada en cuarta y quinta posición por detrás de la embarcación donostiarra.
Hasta el final, Orio ha mantenido el control y ha vuelto a demostrar por qué ha sido el gran dominador de la temporada.
Nueva exhibición de Orio desde las primeras paladas para conquistar su decimosexta victoria de la temporada, la décima consecutiva.
La San Nikolas ha certificado este domingo su tercera Liga Eusko Label, volviendo a demostrar por qué ha sido el gran dominador de la temporada.
La victoria le ha permitido igualar su propio récord de dieciséis triunfos en una misma temporada conseguida en la pasada temporada y, al mismo tiempo, mantiene abierto el récord de victorias consecutivas, que actualmente es de diez victorias, mientras, San Juan ha sellado la salvación en la máxima categoría, tras aventajar a su gran rival, la embarcación local, en la primera tanda. Con Zierbena segunda y 183 puntos, de momento Bermeo es tercera con 164, uno más que Getaria con 163 ahora cuarta. Algo más lejos con 152 Hondarribia es quinta y sexta Donostiarra con 147. Cierran el cupo de las ocho mejores Lekittarra y Ondarroa con 104 y 99 puntos.
Novena finaliza Santurtzi con 69, dos más que la 10ª San Juan con 67. El descenso directo es para Chapela con 53, la puntuación más alta para un descenso en liga Euskolabel y a La Santa Ololla le toca el papelón de la promoción al figurar penúltima con 63.
El siguiente fin de semana de competición, será ya bien entrado septiembre, tras la celebración de la doble jornada de regatas de la Bandera de La Concha, cuando la Liga cerrará su temporada 2026 con la disputa de sus dos últimas jornadas, conjuntamente con el playoff de ascenso, solo con las ocho mejores embarcaciones. Viajará a Bermeo el sábado 19 para disputar la 20ª y a Portugalete, el domingo 20 para culminar con la 21ª Jornada.






































