El primer Grand Slam de la temporada contaba con la presencia de las mejores raquetas del tenis mundial, a excepción del número uno C. Alcaraz, M. Cilic o N. Kyrgios entre los varones y de P. Badosa y S. Halep entre las féminas.
Empezando por la competición de las mujeres, eran nueve las representantes españolas con Garbiñe Muguruza y Nuria Parrizas como principales valedoras en el cuadro principal, teniendo que pasar por la calificación previa el resto, es decir, Rebeka Masarova, Cristina Bucsa, Aliona Bolsoba, Leyre Romero, Marina Bassols, Jessica Bouzas y Rosa Vicens.
En la cuadro de calificación, caían en primera ronda, Leyre Romero que perdía ante la uzbeka N. Abduraimova (6-2, 3-6 y 2-6) y Rosa Vicens que lo hacía ante la alemana E. Lys (3-6 y 4-6).
Más lejos llegaban Rebeka Masarova que ganaba a la tenista rumana G. Lee (5-7 y 3-6) en la primera tanda, para ceder en la segunda fase frente a la italiana L. Stefanini (1-6, 6-3 y 6-3), Aliona Bolsoba que se imponía a la británica H. Watson (7-6 y 6- 3) en primera ronda perdiendo ante la ucraniana L. Tsurenko (1-6 y2-6) en segunda y Marina Bassols que ganaba en primera ronda a la griega V. Grammatikopoulou (2-6 y 1-6) para ceder en segunda ante la francesa K. Mladenovic (6-2, 6-7 y 7-5).
Hasta la ronda final llegaba Jessica Bouzas con victorias sobre la neerlandesa A. Rus (4-6 y 0-6) en la primera ronda y sobre la aussie E. Perez (6-3 y 6-2) en la segunda, cediendo con la tenista checa B. Fruhvirtova (6-3, 6-7 y 4-6) en la tercera y definitiva ronda quedándose a un pelo de acceder al cuadro principal, al que solo conseguía pasar Cristina Bucsa.
Ya en el cuadro principal, Garbiñe Muguruza no pasaba de primera ronda, al perder ante la belga Elise Martens en tres sets y dos horas y media de partido G. Muguruza - E. Martens ( 6-3, 6-7 y 1-6). La Finalista de 2020 en su puesto más bajo del ranking desde 2013 (73ª) arrancaba con energía y manteniendo el servicio en dos momentos cruciales (salvando pelotas de ‘break’, para el 3-2 y el 4-3),sumergía a la belga en un mar de dudas que lanzaron a la española hasta la consecución del primer set. Después de un descanso más largo de lo habitual por el intenso calor las tornas cambiaron con un par de errores claves de la española que metieron a Martens en el partido y con la moral renovada, comenzó con un ritmo mayor un juego de desempate que acabaría apuntándose por 7-3. No pudo recuperarse del mazazo la campeona de dos ‘slams’, que se quejó durante la disputa de la tercera manga de unos problemas en el gemelo derecho, y cometiendo un total de 48 errores no forzados se despedía de Australia al ceder en el definitivo set 6-1.
En cambio Cristina Bucsa, accediendo desde la ronda clasificatoria, donde se había impuesto a la local K. MacPhee (6-4 y 6-0), a la norteamericana A. Krueger (6-2 y 6-0) y a la nipona N. Hibino (7-6 y 6-2) ganaba su primer duelo remontando ante la alemana Eva Lys, C. Bucsa - E. Lys (2-6, 6-0 y 6-2) en 1h46 y el segundo, en este caso ante la canadiense Bianca Andreescu C. Bucsa - B. Andreescu (2-6, 7-6 y 6-4), también en tres sets pero mucho más complicado y casi tres horas de partido; para terminar cediendo claramente en tercera ronda ante la número uno del mundo, la polaca Iga Swiatek, I. Swiatek - C. Bucsa (6-0 y 6-1) en poco menos de una hora.
Nuria Parrizas también llegaba hasta tercera ronda cayendo en su caso ante la croata Donna Vekic, N. Parrizas - D. Vekic (2-6 y 2-6) en una hora y de manera fácil. Previamente había eliminado en primera ronda a la brasileña Beatriz Haddad con apuros y un primer e interminable set de 1h21 con tie break de 14', B. Haddad- N. Parrizas (6-7 y 2-6), para deshacerse más fácil de la rusa Anastasia Potapova, en dos sets y 1h12 N. Parrizas - A. Potapova (3-6 y 1-6) en la segunda.
Sin españolas y sin nombres importantes en el ranking mundial como Daria Kasatkina, eliminada en la primera ronda, o Veronika Kurdemetova y Oms Jabeur, en segunda, María Sakkari en tercera o la nº 1 Iga Swiatek y Caroline García en cuarta, la competición se quedaba con las ocho tenistas que más lejos habían llegado del torneo.
Las tenistas que pasaban a cuartos de final, eran las bielorusas Victoria Azarenka y Aryna Sabalenka, la norteamericana Jessica Pegula, la checa Karolina Pliskova, la kazaja Elena Rybakina, la polaca Magda Linette, la letona Jelena Ostapenko y la croata Donna Vekic. Sin representación local y con mayoría del este europeo se mantenían tan solo dos top ten, Pegula (3ª) y Sabalenka (5ª).
En el primer partido E. Rybakina - J. Ostapenko (6-2 y 6-4), la jugadora kazaja no tuvo mayor problema en desembarazarse de la letona en 1h19.
El segundo duelo, entre la tenista norteamericana y la bielorusa J. Pegula - V. Azarenka (4-6 y 1-6) se resolvía también en dos sets para la tenista compitiendo ahora sin bandera y que en 1h37 se imponía a la número tres del mundo, accediendo a las semifinales de un major tras tres años de espera.
El tercer partido correspondía al duelo entre la jugadora checa y la menos conocida tenista polaca y sorpresa del torneo, Linette. K. Pliskova - M. Linette (3-6 y 5-7), y sorprendentemente la 44ª del mundo se imponía a la checa en dos sets y hora y media de partido.
Y finalmente, el duelo pendiente entre la 5ª y la 47ª del mundo A. Sabalenka - D. Vekic (6-3 y 6-2), se inclinaba del lado bielorruso después de 1h49 de dura lucha frente a la jugadora croata.
Para semifinales, solo quedaban jugadoras del este europeo y el primer partido enfrentaba a kazaja y bielorrusa.
E. Rybakina - V. Azarenka (7-6 y 6-3). La vigente campeona de Wimbledon quería añadir otro gran trofeo a su colección, pero enfrente se encontraba con una gran rival y excampeona aquí en 2012 y 2013. La semifinal arrancaba con una primera doble falta de Rybakina que se rehacía cerrando su primer juego con un saque directo después de un primer minuto sin apenas intercambios. Mucho más difícil lo tenía Azarenka, quien intentaba apoyarse en el servicio ante una rival que le restaba a los pies y que no tardaba en encontrar golpes ganadores. Con 2-2 en el luminoso era la bielorrusa quien tomaba la delantera en un partido de juego rápido y con golpes ganadores desde cualquier lado de la pista, Elena pasaba de estar 2-3 abajo a mandar por 5-3. Consciente de que tenía que ofrecer algo diferente para cambiar el rumbo del encuentro, Vika sumaba un punto de agresividad a su tenis y prolongaba el desenlace del primer parcial, pero aunque perdía la ventaja con la que iniciaba el tiebreak, Rybakina terminaba adjudicándose un primer set lleno de idas y venidas tras una hora de juego. En el segundo set la bielorrusa dejó de encontrar primeros y sin las sensaciones necesarias para pelear por una remontada cedía ante una Rybakina, que sintiéndose más libre desde el resto, la apretaba. Así, con una doble falta, Elena disponía de tres opciones para llevarse el triunfo, algo que conseguía a la segunda, con una pelota de la bielorrusa que se quedaba en la red. Tras 1h43 la jugadora kazaja alcanzaba la segunda final de Grand Slam de su carrera, en la que espera a la ganadora del otro duelo.
En el segundo emparejamiento se veían las caras la sorpresa del torneo y la quinta del mundo. La bielorusa llegaba sin ceder un set en todo el torneo y eliminando a Vekic, en cuartos, Bencic en octavos y Mertens, Rogers y Martinkova en las anteriores, mientras la tenista polaca había dejado por el camino en las rondas previas a tres cabezas de serie: la estonia Anett Kontaveit (16), la rusa Ekaterina Alexandrova (19) y la francesa Caroline Garcia (4), cediendo un solo set frente a la estonia. M. Linette - A. Sabalenka (6-7 y 2-6), Sabalenka tras un primer set muy igualado ganaba más fácil el segundo para pasar a su primera final en un grande. Aunque la polaca comenzaba más ordenada y consistente, apuntándose una temprana rotura frente a una errática Sabalenka, no fue suficiente y a pesar de su solidez, la bielorrusa supo lidiar mejor con las condiciones ventosas y frescas que su rival, haciendo añicos la propuesta de la polaca en un juego de desempate que Sabalenka encarrilaba tras apuntarse los primeros seis puntos. Aunque cerraba la primera manga con nueve errores más que su rival, el furioso tenis de Sabalenka no bajó de revoluciones en el segundo set ante una Linette que perdía fuelle como consecuencia de sus exigentes defensas. La bielorrusa con un ‘doble-break’ acariciaba el pase para lo que sería su primera final. Pero no se rendía Linette, que conservó su servicio tras salvar tres pelotas de partido. No obstante en el siguiente juego y tras 1h33 de partido, Sabalenka cerraba el partido con su golpe estrella: una derecha ganadora. Ahora le esperaba la jugadora kazaja para culminar un inicio de 2023 magistral.
Y a la final, accedían una tenista kazaja y una bielorrusa, dos pegadoras natas quemando bola bajo el cielo de Melbourne. Aryna Sabalenka buscaba obtener el premio al que parece predestinada desde hace años y que le ha sido esquiva por sus vaivenes emocionales y problemas para gestionar unos recursos inagotables en cuanto a potencia. Enfrente, Elena Rybakina, otra mujer que estructura su tenis en torno a la inexorable búsqueda del golpe ganador, que entiende este deporte como una manera de plasmar su abrasadora ambición por hacer que todo dependa de sí misma y que ya sabe lo que es ganar un grande, Wuimbledon 2020.
Sabalenka, cuenta con un cara a cara favorable por 3-0 ante la kazaja Rybakina pues se impuso en los enfrentamientos que mantuvieron en Wuhan 2019 y en Wimbledon y Abu Dhabi en 2021. Rybakina ha llegado a esta final tras superar en semifinales a la exnúmero 1, Victoria Azarenka, en dos sets. También superó en tercera ronda a la finalista del año pasado, Danielle Collins, y a la número 1 del mundo, Iga Swiatek, en octavos de final. Además, se deshizo de la campeona de Roland Garros 2017, Jelena Ostapenko, en cuartos de final y sólo ha cedido un set. Enfrente la bielorrusa se enfrenta a su primera final de un Grand Slam aunque venía acercándose a ellas en sus últimas participaciones, siendo semifinalista en Wimbledon y el Open USA en 2021 y en el Open USA en 2022. Sin ceder un solo set, se deshizo de Linette, Vekic y Bencic en octavos de final.
E. Rybakina - A. Sabalenka (6-4, 3-6 y 4-6), se enfrentaban dos pegadoras de pro, potencia en la mano de Rybakina, con más saques directos que nadie en este Abierto de Australia, con la velocidad en la mano de Sabalenka, que acumulaba más golpes ganadores que ninguna otra jugadora. Estaban tan apretadas las quinielas que ni siquiera el win predicador se atrevía a mojarse. Según la UTR, los porcentajes de victoria entre Aryna Sabalenka y Elena Rybakina estaban 50-50, aunque decir esto es lo mismo que no decir nada. ¿Quién llegaba mejor a la final de este Open de Australia 2023? Lo cierto es que las dos aterrizaban liberadas y con un colchón de confianza importante, el único factor desconocido era cómo afectaría emocionalmente pisar por primera vez una final de Grand Slam a la bielorrusa, pese a llegar invicta a la cita más importante de su carrera.
El encuentro, tal como se esperaba comenzaba con contundencia, sin apenas peloteos, solo aces o buenos saques que dejaban la respuesta de la rival a medias. Pero en cuanto entendieron la forma de sacar de la oponente, la final se convirtió en un puro espectáculo de velocidad y pocas concesiones. Jugaba a favor de la kazaja su experiencia en estos escenarios y enfrente la propuesta de la bielorrusa era continuar con esa dominación de las rondas anteriores. Sin embargo, se encontró con una Rybakina que supo leer muy bien su estrategia y responder con diferentes opciones (más ángulos que potencia, sutileza en dejadas, bolas altas y más presión a la línea de fondo) a los letales derechazos de la rival, metiéndose en el partido y en la pista la kazaja, más centrada en los puntos importantes, y en esos 30-30 y ventajas, que inclinaban finalmente el primer set a su favor, en 34 minutos, con 7 golpes ganadores, a pesar de los 12 de la rival.
En el segundo set, incluso con el marcador a favor sufría Sabalenka. Lograba por tenis, un break en el cuarto juego, pero aumentaba la cuenta de dobles faltas en cuanto Rybakina alcanzó el deuce. Sus temblores finalizaron con dos saques directos seguiidos y un grito a la grada para despejarse la tensión. Fue un golpe de efecto, pues arrinconada Rybakina, empezó a ver que sus sutilezas no eran tan efectivas ante esta Sabalenka enorme y muy centrada del segundo set. Ni siquiera salieron en su ayuda los saques directos con los que había marcado récords en este torneo. Ante los segundos servicios, menos peligrosos, Sabalenka se volcó sobre el resto para acribillar a la kazaja y cerrar el segundo set al servicio con otro gran juego de saque en 57 min.
Ahora la bielorrusa era la dueña del partido por sensaciones, por ese subidón de haber encauzado la potencia a favor. El sufrimiento cayó del lado de Rybakina, que sin embargo, solventaba sus juegos aferrada a los tiros dirigidos y a ese primer servicio que volvía a recuperar. Sabalenka percutía, la kazaja se defendía. Pero fue la primera quien mantuvo ese puntito extra de chispa y efectividad con sus latigazos, impecable y sólida hasta el final (17 aces de Sabalenka por 9 de Rybakina; 51 ganadores, por 31 de su rival) porque la contienda superaba las dos horas de juego con todo igualadísimo (3-3). A pesar de tener varias oportunidades de romper el servicio de su rival, Sabalenka se mantuvo con la cabeza muy fría, aunque era todo un repertorio de gestos ante el hermetismo de la kazaja. No le afectó que Rybakina levantara dos opciones de rotura más o que le endosara un winner de resto con drive paralelo. Siguió a lo suyo, concentradísima en sus golpes y sus saques. Muy cómoda y sin notar siquiera la presión de lograr por fin el break y ponerse con 4-3 y saque. La potencia y el control siguieron de su lado, impecables sus paralelos bien de derecha, bien de revés, y aprovechándose de la fragilidad de Rybakina con su propia derecha.
No tenía Sabalenka la experiencia de la kazaja en esta lucha por los grandes títulos, pero maniató los nervios con clase y velocidad. Incluso cuando Rybakina parecía que había aprendido a leer sus servicios. Afianzó el break con dos últimos saques letales, pero aún la esperaba otro examen, aferrada Rybakina al encuentro y obligar a su rival a ganarse el título con saque, donde los nervios juegan más que el corazón, la mano y la cabeza. Ahí se hizo enorme Sabalenka, que atrapó la Copa a la cuarta bola de partido, después de desaprovechar la primera por una doble falta, la segunda por un error con la derecha, y hasta una bola de break en contra porque Rybakina no quiso irse sin luchar hasta el final.
Aryna Sabalenka, se llevaba del Abierto de Australia, en 2h28 y el circuito tiene una nueva campeona de Grand Slam. La tenista de Minsk, en la final más importante de su carrera, certificó su progresión como deportista aceptando un mal inicio de partido ante Elena Rybakina para luego ofrecer su mejor versión. Quizá no en lo tenístico, pero sí en lo mental. Después de ceder el primer set en esta temporada, abrió el tarro de las esencias hasta alcanzar la meta. Allí le esperaba la gloria, un escalón que siempre estuvo predestinada a ocupar. De momento asciende hasta el número 2 del ranking y permanece invicta en este 2023, con once partidos de nivel estratosférico.
Su duro trabajo ha dado sus frutos sobre todo por la positividad y serenidad que ha transmitido en pista durante estas dos semanas. El caso de Sabalenka es un ejemplo más de que este deporte premia a quienes saben complementar su tenis con una buena mentalidad.
La victoria de Sabalenka puede suponer también un cambio en el circuito, dominado con total claridad por Iga Swiatek durante el 2022. Ahora la bielorrusa, que ya ganó a la actual número uno en la última edición de las WTA Finals, parece haber adquirido la regularidad para pelear por cada evento que disputa, por lo que se ha ganado el derecho a ser considerada como una clarísima candidata al trono de Swiatek.
En cuanto al cuadro masculino, la armada española estaba representada por once tenistas con la importante ausencia del uno del mundo Carlos Alcaraz, recuperándose de su lesión.
Tres de ellos pugnaban por la calificación y ninguno de los tres la superaban, cayendo Pablo Andújar en la primera ronda ante el australiano A. Walton (1-6 y 2-6), y Carlos Taberner y Fernando Verdasco en la segunda, Taberner ante el norteamericano D. Kudla (7-5 y 6-3) y Verdasco ante el chino J. Shang (3-6, 6-2 y 4-6).
En cuanto a los tenistas que accedían directamente al cuadro central eran Bernabé Zapata, Pablo Carreño, Jaume Munar, Roberto Bautista, Albert Ramos, Roberto Carballés y Alejandro Davidovich con Rafael Nadal, como principal aspirante al título, actual número dos mundial y primer cabeza de serie.
A las primeras de cambio caían eliminados J. Munar ante el checo D. Svrcina (3-6, 2-6 y 2-6), B. Zapata ante el ruso Khachanov (7-6, 6-2 y 6-0), R. Carballés ante el serbio N. Djokovic (3-6, 4-6 y 0-6) y A. Ramos ante el norteamericano M. Cressy, pero este, en cuatro sets (7-6, 7-5, 3-6 y 6-3) por lo que hasta segunda llegaban solamente R. Nadal, P. Carreño y A. Davidovich.
La actuación del manacorí fue acorde a sus prestaciones hasta que se lesionaba. En primera ronda batía, cediendo un set, al británico Jack Drapper, R. Nadal - J. Drapper (7-5, 2-6, 6-4 y 6-1) en 3h 41 pero caía en segunda frente al norteamericano Mackenzie McDonald. R. Nadal - M. McDonald (4-6, 4-6 y 5-7) en 2h 30 por lesión del español en el segundo set, aunque previamente el norteamericano se había impuesto en el primero e iba ganando en el segundo. P. Carreño se imponía fácil en primera ronda al argentino P. Cachin P. Carreño - P. Cachin (7-6, 6-1 y 7-6) pero cedía en segunda en cuatro sets ante el francés B. Bonzi P. Carreño - B. Bonzi (6-4, 6-4, 6-7, 1-6 y 6-7). En cuanto a A. Davidovich, ganaba en primera al kazajo A. Bublik, A. Davidovich - A. Bublik (6-0, 6-7, 3-6, 6-4 y 6-3) en cinco sets para ceder en segunda frente al norteamericano T. Paul, A. Davidovich - T. Paul (2-6, 6-2, 7-6, 3-6 y 4-6), en un duro partido de cinco sets y casi cuatro horas de partido.
Por tanto era Roberto Bautista el que más lejos llegaba, hasta cuarta ronda, donde cedía ante la sorpresa norteamericana R. Bautista - T. Paul (2-6, 6-4, 2-6 y 5-7) en 3h 19, perdiendo el primer set, descentrado y amonestado por la jueza de silla y superado finalmente por el tenista norteamericano que apoyado en las direcciones que dibujaba su servicio y gracias a su templanza, aunque cede en la segunda manga, se impone en el pulso por ver quién ofrece más consistencia. El norteamericano jugando sin miedo además de transmitir calma percutía con su maza al saque; los 58 winners (11 aces) van descomponiendo las opciones del español, resiliente y rebelde, pero esta vez sin los argumentos necesarios para conseguir imponerse. Previamente había dejado en la cuneta al portugués J. Sousa (3-6, 2-6 y 2-6) de manera fácil en primera ronda; remontando en segunda al norteamericano B. Holt (6-4, 6-2, 3-6, 2-6 y 2-6) en un partido de 3 h y superando en tercera al británico A. Murray ( 1-6, 7-6, 3-6 y 4-6) en cuatro sets y 3h 29 de juego.
Por tanto ninguno de los diez españoles pasaba a cuartos, en una pobre exhibición nacional en esta edición. Al igual que ellos caían nombres importantes, de la categoría de Berretini en primera ronda, Zverev o Ruud en segunda, Medvedev en tercera o Rublev y Rune en la cuarta. De los top ten sólo pasaban Djokovic y Tsitsipas, dando cuenta de la escabechina.
Cuartos de final. Pasaban a esta ronda, tres norteamericanos S. Korda, T. Paul y B. Shelton, dos rusos K. Khachanov y A. Rublev, el griego S. Tsitsipas, el checo J. Lehecka y el serbio N. Djokovic. Por tanto el abierto australiano se quedaba sin representación local y con una edición más de dominio europeo.
En el primer enfrentamiento el tenista ruso no tuvo problemas para pasar de ronda ante la retirada de su rival por lesión en el transcurso del tercer set K. Khachanov - S. Korda (7-6, 6-3 y 3-0), antes de las dos horas de partido y cuando llevaba el mando del choque.
En el siguiente enfrentamiento, el jugador griego sólo necesitó tres sets y apenas dos horas y cuarto de partido para superar al joven jugador checo S. Tsitsipas - J. Lehecka (6-3, 7-6 y 6-4), que sorpresivamente había dejado previamente en la cuneta al canadiense F. Auger-Aliassime y al británico C. Norrie (sexto y undécimo del mundo).
Para el tercer partido se emparejaban el jugador serbio y el otro jugador ruso. A. Rublev - N. Djokovic (1-6, 2-6 y 4-6) y el duelo entre 4º y 5º del mundo decepcionaba ante la superioridad del serbio, que en apenas dos horas se deshacía de su rival sin apenas oposición.
Muy diferente al último enfrentamiento, el duelo norteamericano y único partido de cuartos que se tuvo que dirimir en cuatro sets. B. Shelton - T. Paul (6-7, 3-6, 7-5 y 4-6), tras tres horas de partido, el verdugo de Davidovich y Bautista y 35º del mundo, tuvo que poner toda la carne en el asador para deshacerse de su joven compatriota Shelton (89º) que le oponía fuerte resistencia ganando el tercer set.
A semifinales llegaban por tanto Khachanov, Tsitsipas, Djokovic y Paul, enfrentándose en ese mismo orden.
Es decir, en la primera, K. Khachanov - S. Tsitsipas (6-7, 4-6, 7-6 y 3-6) y el duelo entre los números 3º y 20º del mundo se resolvía a favor del tenista griego en 3 h 21, después de imponerse en los dos primeros sets y que le ganara el ruso el tercero en el tie breack, para terminar ganando fácil el cuarto y presentarse en la final de un grande dos años después.
En la otra, el partido entre Djokovic y Paul, resultaba más sencillo para el tenista serbio N. Djokovic - T. Paul (7-5, 6-1 y 6-2), que en 2h 20, resolvía el choque presentándose en su 10ª final consecutiva (con el vacío del 2022 por el tema covid). Final inédita por tanto.
Y en la final, S. Tsitsipas - N. Djokovic (3-6, 6-7 y 6-7) se enfrentaban el actual número cuatro contra el número cinco. 21 gran slam frente a uno. Nueve abiertos de Australia frente a ninguno. Djokovic y Tsitsipas se habían enfrentado en once ocasiones y las últimas nueve las había ganado el serbio. En el actual torneo habían tenido un recorrido muy parecido; Carballés, Couacaud, Dimitrov, De Minaur, Rublev y Paul para el serbio e Hijikata, Griekspoor, Sinner, Lehecka y Khachanov para el griego, cediendo un set Djokovic ante Couacaud y tres Tsitsipas, sufriendo especialmente con Sinner y tener que jugar cinco sets y menos con Khachanov.
Contrastadas las diferencias y estando los nervios a flor de piel, resulta muy difícil que no afecten en el juego cuando se tiene un estilo como el de Tsitsipas. El tenista griego que necesita una precisión máxima en su tenis, una viveza de piernas exquisita para conectar cada golpe en el timing perfecto y desarrollar su tenis incisivo, arrancaba una final de Grand Slam ante el dueño y señor de Australia. La tarea no era sencilla y se plasmó en los compases iniciales del primer set, con una evidente pesadez de piernas del heleno. Timorato en sus tiros, lento en los desplazamientos y espeso de mente. Stefanos se vio pronto a remolque en el marcador y tan solo el servicio le libró de un mayor correctivo, ya que únicamente fue capaz de ganar cuatro puntos al resto en el primer set (3-6), no necesitando Djokovic su mejor rendimiento para dominar, mostrándose sólido de fondo de pista y tranquilo a nivel mental.
Se preveía que las cosas podrían cambiar en la segunda manga, al menos en cuanto a sensaciones, y así sucedía.
La mejoría del griego fue evidente, empezó a tirar más profundo, a moverse con sentido y no perder tanta pista con su revés. Novak mantuvo el desafío y aunque no estaba con las mejores sensaciones y mostraba su tenis a coletazos, mantenía una consistencia tan notable que le permitía sostener las riendas de un Tsitsipas que amagaba con desbocarse. El tenista heleno llegaba a tener una bola de set en el décimo juego, pero jugó algo contemplativo y lo pagó caro. También rindió por debajo de lo esperado en un agónico tiebreak en el que ambos jugadores fueron incapaces de mostrar su mejor versión, siendo ese contexto claramente favorable a una leyenda como el balcánico, especialista en ganar por inercia competitiva (6-7).
Con dos set abajo, se podría esperar un hundimiento moral de Tsitsipas en el tercer parcial, pero siguió aguantando y procurando encontrar ese estado de excelencia que le permitiera reducir errores no forzados y dominar con más continuidad los intercambios. Consiguiendo un alentador break en el juego inicial, pronto se topó con la respuesta de Djokovic, equilibrando el marcador. Si el heleno, fiel a su estilo, buscaba encontrar alguna rendija en el juego de su rival esperando cuajar el milagro, el serbio aprovechaba cualquier mínima oportunidad para adquirir la iniciativa y sintiéndose superior en los momentos decisivos, el balcánico plenamente concentrado, arrasaba en un tiebreak perfecto (6-7).
Campeón merecido e incontestable el jugador serbio lo conseguía. Ganar el partido a Tsitsipas (11 victorias a 2), su décima final en Australia (10 de 10) y su 22º Grand Slam.
De este modo alcanza a Nadal en la cima del mundo y vuelve a liderar la lista de jugadores mundiales, desbancando a Alcaraz del uno mundial.








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