Defiende título el mismo país que ejercerá de anfitrión en la Copa del Mundo, la Francia de Galthié, que tiene en esta cita la oportunidad de cerrar los últimos flecos de su candidatura a alzar por primera vez la Copa Webb Ellis.
Si otros años había menos certidumbre en cuanto a los otros equipos que podrían permanecer en la pugna hasta el final, lo cierto es que en esta edición solo Irlanda parece una alternativa realmente sólida al Gallo, tanto por las sensaciones como por los resultados cosechados el año anterior. Inglaterra y Gales andan en un ambiente enrarecido tras cambiar de entrenador en otoño y con Escocia lo lógico es no contar y esperar a ver si sorprenden. Italia llega en su mejor momento de los últimos tiempos y debería dar más guerra sin grandes aspiraciones.
Con jóvenes como Ange Capuozzo, Marcus Smith, Jamie Osborne, Cadan Murley, Rhys Davies o Ethan Dumortier, y consagradas estrellas como Finn Russell, Owen Farrell, Stuart Hogg, Antoine Dupont, Alun Wyn Jones, Josh van der Flier o Jonathan Sexton, se espera un torneo más igualado. El resto de ingredientes clave (las audiencias, el ambiente festivo, la solemnidad de los himnos cantados a viva voz, la cercanía del Mundial con lo que conlleva) sirven para hacer del VI Naciones uno de los grandes espectáculos deportivos del 2023.
Francia, El Gallo parte como favorito para reeditar el título del año pasado. Le faltan, lesionados, piezas importantes como Woki, Danty o Mauvaka (y el ya retirado Vakatawa), pero mantiene el bloque ganador y Fabien Galthié ha llamado a ocho debutantes. Con su estrella el medio de melé Antoine Dupont, convertido en mariscal de campo hace tiempo, los blues bailan a su son. Obligados a ganar.
Irlanda, la candidata. Ninguna llega a la cita con mejores sensaciones que Irlanda, con la fuerza que da haber ganado en 2022 a Sudáfrica, Nueva Zelanda (dos veces, y a domicilio) y Australia, además de su segundo puesto en un Seis Naciones en el que fue la única alternativa a Francia. Con Andy Farrell como entrenador, debuta Jamie Osborne y el resto de la lista no ha cambiado mucho del año pasado. Entran Byrne y Coombes y salen Carbery, Lowry y Baloucoune. Con Henshaw lesionado, su estrella el tercera Josh van der Flier, fue mejor jugador del año en 2022. Pero de lo que saca pecho el quince del trebol es de su delantera, seguramente la mejor del mundo ahora mismo con la amplitud y experiencia de una línea muy completa. Sería una sorpresa que no estuvieran en la pomada hasta la última jornada.
En cuanto a Inglaterra. El despido de Eddie Jones en la ventana de otoño generaba un clima de incertidumbre en la Rosa. Su sustituto y mano derecha Steve Borthwick, ha recuperado a descartes de Jones como Dan Cole, Ben Earl y Ben Curry y ha prescindido de hombres importantes en la etapa anterior como May, Nowell y Billy Vunipola. El pobre bagaje de los ingleses en los años de la pandemia serían difícil de digerir por su afición una tercera vez. Borthwick, no tiene mucho margen de maniobra para experimentar. De momento retorna al capitán Owen Farrell, ausente en 2022 por lesión, pero que tendrá que compaginar labores con su sustituto natural Marcus Smith, que eclosionó cubriendo su baja el año pasado y no va a desaparecer de un plumazo de las alineaciones.
Escocia, sobre el papel, parece tener mimbres suficientes para algo más que ganar una Copa Calcuta de vez en cuando y ser un equipo incómodo (sobre todo en casa). Tendente a desconexiones y cierta ingenuidad en momentos esenciales, los Gray, Ritchie, Watson, Russell, Van der Merwe, Kinghorn, Hogg, con los recuperados Fraser Brown y Richie Gray, más el ex de La Rosa Ruarid McConnochie, Stafford McDowall, Ben Healy y Cameron Henderson son los elementos conlos que cuenta Gregor Townsend. Pasan los años y esta generación escocesa puede pelear verdaderamente por un título que no ganan desde 1999. Dependerá de las artes de su entrenador Gregor Townsend y del talentoso Finn Russell, su estrella, manteniendo siempre una relación de amor/odio con Townsend, que ha censurado algunos de sus comportamientos pero sabe que no puede prescindir de él, y al que muchos cuestionan su capacidad para liderar el grupo.
En Gales, la destitución de Pivac estaba cantada, ante los malos resultados en los últimos dos años. La solución ha sido una vuelta a lo conocido, al también neozelandés Warren Gatland, con el que el Puerro triunfó cuatro veces, tres con Grand Slam incluido. Y con él también regresan Leon Brown, Rhys Carré, Rhys Patchell, Aaron Wainwright, Rhys Webb y Owen Williams, que ahora capitaneará el experimentado talonador Ken Owens y cuya estrella es el eterno coloso, el segunda línea Alun Wyn Jones ya con 37 años y que puede superar las 160 apariciones con Gales. Su protagonismo sobre el campo va disminuyendo, pero será de gran ayuda para Gatland en estos momentos complicados para el vestuario de los Dragones.
Finalmente Italia necesita urgentemente justificar su plaza en el torneo tras siete cucharas de madera consecutivas y parece que este puede ser el año. Con su nueva estrella, el zaguero Ange Capuozzo y el retornado Minozzi, Italia puede aspirar a ser competitiva. A falta del lesionado Garbisi y de Sisi, vuelve Polledri para dar más solidez a una delantera que ha ganado seriedad conforme acumulaban experiencia los Ferrari, Bigi, Fuser, Negri, Lamaro. En definitiva, hay estructura sobre la que construir crecimiento. Con el neozelandés Kieran Crowley al mando, da la impresión de que Italia, al fin, ha encontrado la senda buena. Con su presencia en el Seis Naciones cada vez más cuestionada, el año pasado ya dejaron buen sabor de boca, especialmente con la victoria ante Gales, y desde entonces han ganado cuatro de sus cinco partidos, incluido el de este otoño ante Australia. Ahora es un equipo más alegre, más dinámico y, sobre todo, mucho más sólido que puede dar más de una sorpresa.
La primera jornada comenzaba el sábado 4 con el
Gales 10 Irlanda 34. La selección de Irlanda presentó su clara candidatura al título en el torneo al derrotar con una tremenda autoridad al quince del Puerro a las orillas del Taff. Faltaba aún gente por tomar asiento en el Principality Stadium de Cardiff, cuando la delantera irlandesa tocaba a zafarrancho. Varias fases a la corta desembocaban en el ensayo de Doris, que anunciaba una tarde complicada a los incondicionales del Principality. El terremoto tuvo réplica poco después. Otra visita irlandesa a la 22, más oval para los ‘gordos’ del Trébol y cinco puntos para Ryan, convertidos en siete por Sexton, inmaculado en el pateo un día más. Para cuando Gales se intentó soltar, levantando rápido el balón en las fases de conquista para evitar que su oponente las embarrara, Keenan evitaba primero una marca de Dyer con una zambullida en su propia zona de anotación y después Lowe interceptaba una mala lectura en la transmisión local, lanzándose como un misil hacia el tercer ensayo irlandés de la tarde. Dos acciones defensivas determinantes, que demuestran que este grupo se mueve con soltura en cualquier escenario, tanto cuando es evidentemente superior como cuando le toca apretar los dientes.
Con 3-10, Gales, en el retorno de su pastor, no se podía permitir el lujo de dejar una imagen tan pobre, especialmente en casa y a las primeras de cambio.
Y tras la charla del descanso (Gatland debió hablar de orgullo en el vestuario), la cara del equipo cambió y el margen se estrechaba pronto con un posado de Liam Williams, que intentó evitar "in extremis" Porter desencadenando una pequeña tangana. Lo que siguió fue un acoso local y un endurecimiento de los contactos por parte de Irlanda, con Hansen aplicadísimo en su ala y McCloskey (un centro en el cuerpo de un segunda) haciendo retroceder rivales. La intentona galesa acababa en agua de borrajas por una temeridad de Williams, que fue a una disputa aérea demasiado fuerte y lo pagó con amarilla. Los Dragones se quedaron sin fuego e Irlanda aun tuvo reprís para alcanzar el ensayo que le daba el bonus ofensivo, con la firma de Van der Flier. Primer envite altamente satisfactorio para los hombres de la Isla Esmeralda, dejando la pelota en el tejado de Francia, que se enfrenta en Roma a Italia.
GALES (3+7). Thomas, Owens, Francis, Beard, W. Jones, Morgan, Tipuric, Faletau, T. Williams, Biggar, Dyer, Hawkins, North, Adams y L. Williams. También jugaron Baldwin, Carré, Lewis, Jenkins, Reffell, Webb, O. Williams y Cuthbert.
Marcador: 1 ensayo L. Williams (45'), 1 transformación Biggar (46') y 1 golpe de castigo Biggar (13').
IRLANDA (27+7). Porter, Sheehan, Bealham, Beirne, Ryan, O'Mahony, Van der Flier, Doris, Murray, Sexton, Lowe, McCloskey, Ringrose, Hansen y Keenan. También jugaron, Herring, Healy, O'Toole, Henderson, Conan, Murray, Byrne y Aki.
Marcador: 4 ensayos Doris (2'), Ryan (8'), Lowe (20') y Van der Flier (72'), 4 transformaciones Sexton (3', 9' y 21') y Byrne (73') y 2 golpes de castigo Sexton (18' y 27').
Árbitro: Karl Dickson (Inglaterra). Amarilla a Liam Williams (65').
Inglaterra 23 Escocia 29. En un Twickenham abarrotado y tras perder el pasado año en Murrayfield ante los escoceses, Inglaterra se encomendaba a su nuevo entrenador para revertir la racha y llevarse la Calcuta. Escocia empezaba el partido por delante, con dos ensayos de Jones y Van der Merwe (5-12), aunque Inglaterra reaccionaba rápidamente, para irse por delante al descanso (13-12) con dos ensayos de Malins y un golpe de castigo de Farrell.
Sin embargo, la dinámica no continuó en el segundo tiempo. Aunque Inglaterra ampliaba de salida la diferencia, con ensayo de Genge transformado por Farrell (20-12) en el minuto 57, White y Russell recortaban pronto, para pegar a los del cardo en el marcador (20-19). Los de Borthwick empezaban a no tenerlas todas consigo aunque ampliaban la diferencia con un golpe de castigo (23-19) que era compensado enseguida (23-22). El dominio era local pero no se correspondía con el realidad y Escocia parecía peligrosamente cerca de romper una cortina defensiva inglesa que dejaba demasiados huecos. Finalmente lo lograba, de nuevo, con una trabajada acción colectiva coronada de nuevo por Van der Merwe a falta de tres minutos para el final, logrando el triunfo, con punto bonus incluido y además la Copa Calcuta.
Es el tercer triunfo consecutivo de Escocia sobre Inglaterra y con él iguala su mejor racha histórica, que logró por última vez de 1925 a 1927 y antes, de 1894 a 96 y de 1903 a 05. La mejor inglesa es de nueve victorias consecutivas, de 1991 a 99.
INGLATERRA (13+10). Genge, George, Sinckler, Itoje, Chessum, Ludlam, B. Curry, Dombrandt, V. Poortvliet, Smith, Hassell-Collins, Farrell, Marchant, Malins y Steward. También jugaron, Walker, Vunipola, Cole, Isiekwe, Earl, Youngs, Lawrence y Watson.
Marcador: 3 ensayos Malins (23' y 37') y Genge (47') 1 transformación Farrell (47) y 2 golpes de castigo Farrell (42' y 64').
ESCOCIA (12+17). Schoeman, Turner, Nel, Gray, Gilchrist, Ritchie, Crosbie, Fagerson, White, Russell, Van der Merwe, Tuipulotu, Jones, Stein y Hogg. También jugaron: Brown, Bhatti, Berghan, Gray, Dempsey, Horne, Kinghorn y Harris.
Marcador: 4 ensayos Jones (14'), Van der Merwe (28' y 73') y White (50'), 3 transformaciones Russell (15', 52' y 75') y 1 golpe de castigo Russell (68').
Árbitro: Paul Williams (Nueva Zelanda). No hubo exclusiones.
Para el domingo 5 quedaba el
Italia 24 Francia 29. Italia, en el Olímpico de Roma, hizo justo lo que se le viene pidiendo desde hace años. Competir a pecho descubierto, apretar los dientes y aprovechar las oportunidades que le lleguen. Empezó ingenua, encajando un ensayo madrugador, de Flament, por un error grueso en la 22 propia. Una patada a la caja de Varney fue tapada y posada por el segunda toulousain. Después una temeridad de Pierre Bruno avanzando en carrera lateral antes de intentar una patada en la que prácticamente ni tocó el balón, acabó en otra marca francesa, esta de Ollivon, que el árbitro anuló porque al retornado tercera se le cayó la almendra en el último momento. Aparecería el flair de Ntamack, que se puso a repartir patadas quirúrgicas y así fabricó otras dos marcas. La primera, ayudada por un error de Capuozzo en la recepción forzado por Penaud, que aprovechó Ramos; la segunda, con un timing perfecto entre El Príncipe y Dumortier, el nuevo arma del Gallo en los costados. Todo parecía ir viento en popa para la vigente campeona camino a su 15º Trofeo Garibaldi, pero la cosa se empezó a torcer con la primera aparición relevante en ataque de Capuozzo, que recibió con carril por delante, bailó a un placador excelso como Alldritt y finalizó en el banderín.
Los cinco puntos de renta con que llegó Francia al descanso (14-19) sugerían un acelerón del Gallo para espantar las ilusiones italianas.
Y en lugar de eso, se comió un ensayo de castigo en un intento de Ollivon de parar por lo criminal un poderoso maul local, que le costó la amarilla. Con Francia en inferioridad, la parroquia azzurra asistió perpleja al golpe de castigo pasado por Allan que daba la ventaja a Italia (24-22). Quedaban 20 minutos para el final y la sorpresa cogía cuerpo. Sobre el césped y en las gradas se lo creían. Se palpaba el jolgorio. El sueño no duró mucho, porque cinco minutos después Jalibert coronó una ofensiva relámpago de Les Bleus asistido por una descarga de Taofifenua (24-29). Su grito de rabia le puso cara al sufrimiento del equipo.
Desde 2013, año de la última victoria italiana ante Francia en un partido de rugby, el margen más exiguo por el que la Azzurra había caído ante el Gallo eran dos puntos, el 23-21 de Saint Denis en 2016. Este domingo los transalpinos se acercaron mucho a ese registro (24-29) y por momentos se permitieron soñar con un triunfo que habría sido el espaldarazo perfecto al progreso que ofrecieron el año pasado. No ocurrió, pero los de Kieran Crowley salen muy reforzados de su debut en el Seis Naciones 2023, que convirtieron en un vía crucis para Francia. La defensa del Grand Slam sigue vigente, y seguramente contra Irlanda se verá otra cara. Sea como sea, es de justicia atribuir buena parte del mérito de lo ocurrido este sábado en Roma a una Italia que ahora sí justifica su plaza.
ITALIA (14+10). Fischetti, Nicotera, Ferrari, Ferrari, Cannono, Ruzza, Negri, Lamaro, Cannone, Varney, Allan, Menoncello, Morisi, Brex, Bruno y Capuozzo. También jugaron Bigi, Zani, Ceccarelli, Iachizzi, Pettinelli, Zuliani, Fusco y Padovani.
Marcador: 1 ensayo Capuozzo (31') +1 de castigo (50'), 1 transformación Garbisi (17') y 4 golpes de castigo Allan (13', 22', 41' y 61').
FRANCIA (19+10). Baille, Marchand, Antonio, Flament, Willemse, Jelonch, Ollivon, Alldritt, Dupont, Ntamack, Dumortier, Moefana, Fickou, Penaud y Ramos. También jugaron Barlot, Wardi, Falatea, Taofifenua, Lavault, Macalou, Le Garrec y Jalibert.
Marcador: 4 ensayos: Flament (4'), Ramos (18'), Dumortier (26') y Jalibert (66'), 3 transformaciones: Ramos (5', 27' y 67') y 1 golpe de castigo: Ramos (46').
Árbitro: Matthew Carley (Inglaterra). Amarilla a Ollivon (50').
La próxima jornada, 11 y 12 de Febrero los partidos programados son Irlanda & Francia y Escocia & Gales el sábado y el domingo el Inglaterra & Italia.





No comments:
Post a Comment