Acaba de finalizar la 68ª edición de la ronda española. Una edición diferente, por no
decir rara a nuestro entender. Visto el mapa del recorrido parece una Vuelta
como tantas otras por casi todo el territorio peninsular, pero analizándolo en
detalle, no. Son como etapas sueltas cogidas con pinzas, para disputar en los
días adecuados, terminando en Madrid el día que toque. Sin orden ni concierto.
No hay continuidad y se obvian autonomías. Vuelta montañosa (9 etapas en alto)
propicia para escaladores (españoles sobre todo).
El vencedor, Chris Horner, sin duda ha sido el gran nombre de La Vuelta 2013 a la que ha dado hoy colofón el
casi obligado sprint de Madrid. Y no sólo por su triunfo, sino por el hito,
inconcebible, de hacerlo con casi 42 años cumplidos. El gran protagonista y la
gran sorpresa de la carrera. Pasará a los anales del ciclismo. Sus méritos son
incuestionables: dominador en la montaña, dos victorias de etapa y el mejor
entre los favoritos el día decisivo: en el Angliru. Todo un personaje. Se lo
merece. La edad y otras peculiaridades del singular corredor americano han
hecho correr ríos de tinta y han estado en boca de todos. Como la de subir todo
el rato de pie sobre la bici. O la de su querencia por las hamburguesas,
incluso estando en competición.
Pero no todo ha sido Horner. Sus rivales, los animadores de la carrera, los
grandes nombres que preparaban el Mundial, los puntos más relevantes del
recorrido o las inesperadas revelaciones han ayudado también a dar forma a una
Vuelta que, no obstante, será fundamentalmente recordada por la edad de su
ganador.
Vincenzo Nibali. Segundo. El gran derrotado. Ha pagado su flaqueza en la
última semana. Pero ha caído como lo que es, un campeón. Murió matando y camino
de la cima del Angliru metió a Horner en el cuerpo dudas que no tenía de
inicio. Sus seis latigazos al americano no se olvidarán en tiempo.
Alejandro Valverde. Tercero. Pagó el esfuerzo del Tour de Francia y no
alcanzó el brillo de sus mejores días. Pero fue regular como pocas veces para
sumar quinta presencia en el podio final, la más modesta, en el escalón más
bajo.
Joaquim Rodríguez. Cuarto. Le penalizó el mal inicio. Fue recuperándose
e intentó repetir la estrategia del Tour remontando en la última semana. Le
faltaron fuerzas en el Angliru pero al menos sumó una victoria de etapa en el
Naranco. Como Valverde, pagó los esfuerzos en Francia y ahora apunta al Mundial
de Florencia. Donde ambos liderarán a la selección española de Javier Mínguez.
El ciclismo francés. Asoma la cabeza un ciclismo otrora dominador y
desaparecido en las últimas décadas. No ha estado en el meollo de la carrera,
la general, pero cuatro etapas es un botín espléndido para Francia. Aunque
hayan llegado gracias a escapadas. El doblete Warren Barguil en Castelldefels y
Formigal y los triunfos de Alexandre Geniez y Kenny Elissonde en Peyragudes y
L´Angliru no son poca cosa. Y menos si los logran chavales de entre 21 y 25
años.
Dani Moreno y Nicolas Roche. Animadores en la primera parte de La
Vuelta, sumaron tres triunfos entre ambos y llegaron a postularse como
candidatos. Se fueron apagando después, pero aun así han redondeado una gran
carrera, al acabar en el Top 5 y el Top 10, respectivamente. Roche, asumiendo
la responsabilidad en Saxo, y Dani sin dejar de ser el gran apoyo, físico y
moral, de "Purito".
Fabian Cancellara, Tony Martin y Philippe Gilbert. Con el Mundial como
telón de fondo, tres de las más acreditadas locomotoras del pelotón cumplieron.
El suizo tirando de su líder Horner y del resto del RadioShack cuando fue
preciso. El alemán con una maravillosa aventura en Cáceres que murió a apenas
20 metros de hacer historia. Y el belga acertó en la diana en Tarragona tras
varios intentos.
Los traslados. Ha habido muchos y muy variados. La mayoría largos, pero
dos eternos; el que partió la carrera en dos, de Granada a Zaragoza, y final de
Asturias a Madrid. No gustaron a los corredores, pero la crisis económica manda
ya también en este tipo de detalles.
9. Hazallanas, Envalira, Formigal y L´Angliru. Claves en el recorrido.
Hazallanas destapó definitivamente a Horner; el colosal Envalira amenazó con
helar el pelotón y mandó a casa, ateridos, a gente bragada como Ivan Basso,
Luis León Sánchez y Haimar Zubeldia, tres entre otros muchos; Formigal fue el
principio del fin del favorito Nibali; y L´Angluri, como se preveía, decidió la
carrera.
¿Los sprinters? Escasos en la salida en Galicia y sin oportunidades
debido al recorrido, han estado casi desaparecidos. Sólo el prometedor Michael
Mathews ha tenido sus momentos de gloria. Dos. Y el segundo en Madrid. También
Daniele Ratto se llevó una etapa. Pero fue en `territorio comanche´, en el
Collado de La Gallina. Donde no se dejó llevar por el brillo de los focos y se
reivindicó en lo que es: "un sprinter".