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Tuesday, August 4, 2026

Tour de Francia 2026. Fácil para Pogacar, y quinto trofeo

El Tour de Francia en esta edición, la 113, retomaba los inicios de carrera en otros paises y en esta ocasión el privilegio le correspondía a España, con las primeras tres etapas discurriendo por Catalunya mientras que la finalización se mantenía en París. 
Del 4 al 26 de julio de 2026 la carrera francesa por excelencia recorría durante 21 etapas 3.320 km de recorrido, divididos en siete etapas llanas, cuatro de media montaña, ocho de montaña (con 6 llegadas en alto, repitiendo Alpe d’Huez) y dos contrarreloj (una por equipos y otra individual), con dos jornadas de descanso el segundo y tercer lunes de competición, para un total de 23 días de carrera. 
Por segunda vez tomaban la salida 23 equipos (18 UCI Word Teams, además de 5 Pro Teams (los suizos Tudor y Q36.5, junto al francés Cofidis, como mejores clasificados del año anterior además del francés TotalEnergies y del español Caja Rural, por invitación) lo que suponía 184 ciclistas rodando juntos. 
En total estaban en juego para distribuir 2,3 millones de euros entre equipos y corredores, incluido el medio millón sólo para el ganador de la clasificación general individual final. 
En cuanto a favoritos, dos ciclistas destacaban sobre el resto en las apuestas con la mayor cuota para el vigente campeón, el esloveno Tadeg Pogacar, en busca de ganar su quinto Tour para conseguir igualar la gesta de insignes anteriores, además de su tercer doblete en Grandes Vueltas. Cuenta a su favor con una excelente preparación y con apoyo de un solido equipo como el Emirates, aunque quizá el Visma, que lidera Jonas Vingegaard, sea la escuadra más potente del pelotón. 
El danés tras imponerse con claridad en el Giro se convertía en el principal adversario del esloveno en un nuevo cara a cara. 
El tercero en discordia es el belga Remco Evenepoel (Red Bull Bora), que afronta su tercer Tour con muchas expectativas tras el mal sabor de boca de la edición anterior, donde debía abandonar. 
Un escalón por debajo figuran los franceses Paul Seixas a los mandos del Decathlon y Lenny Martínez comandando al Bahrain, el español Juan Ayuso liderando al Lidl Treck, el noruego Tobias Johannessen con el Uno X, el británico Tom Pidcock con el Q36.5, además del eterno ecuatoriano Richard Carapaz representando al EF Education.
En esta edición eran once los ciclistas españoles repartidos entre ocho equipos, con cuatro repetidores y siete novedades, compartiendo Movistar el titulo de escuadra con más nacionales y tres de ellos (repetía Pablo Castrillo junto al ex Arkea Raúl García Pierna además de Javier Romo) junto a Caja Rural (Abel Balderstone, Joel Nicolau y Jose Félix Parra); dos estaban presentes en Lidl (Juan Ayuso y Carlos Verona) y Cofidis (repetían Alex Aramburu y Ion Izagirre), mientras que con uno sólo figuraba el Q36.5 (Mikel Azparren). 
En cuanto a la carrera en sí, 
la Primera Semana ofrecía la novedad de los primeros kilómetros por territorio catalán (después de 17 años) y como 

primera etapa, el sábado 4, una cronometrada por equipos, en un recorrido de 20 km, con dos ascensiones no puntuables (Castillo de Montjuic y meta) y salida y llegada en Barcelona; una manera de testar a los favoritos y establecer las primeras clasificaciones. De cinco en cinco minutos y comenzando con el Caja Rural y su anecdótico 22:59 (que no fue el peor), enseguida era batido por el siguiente, Picnic y sobre todo por el Total Energie que con 22:49 serviría de referencia para el resto y con el quinto en salir, Groupama mejorándolo hasta el 22:27. Más de media hora tardaron los del Alpecin de VD Poel en mejorarlo, pero enseguida el Netcompany de Ganna ponía los puntos sobre la íes y con un impresionante 21:54 se posicionaba para primer maillot amarillo.
 Aguantando las embestidas de casi todos los equipos restantes por salir, pues
eran batidos por el Visma de Vingegaard por tan solo 7”, con un gran 21:47. El UEA de Pogacar no lo conseguía finalizando tercero con 21:58. En el lado positivo de la balanza española, el Lidl de Ayuso finalizaba 4º mientras que en lado negativo, el Movistar de Uitjdebroeks finalizaba 20º a 1:18, por calambres del belga que se descolgaba del grupo enseguida. 

La 2ª etapa, el domingo 5 era una jornada de 168 km, con salida de Tarragona y llegada a Barcelona, llana al comienzo con cuatro escollos montañosos después, la Cota de Begues (2ªC. con 6,1 km al 6,5%) y una triple ascensión al castillo de Montjuic (3ªC y 1,6 km al 9,3%). Una fuga inicial de A. Molenaar y VD Broek y F. Engelhardt animaba la mitad de la etapa hasta que era neutralizada tras la ascensión a Begues, en la entrada a Barcelona y a 31 km de meta, donde ya se libraba la batalla por la colocación para la guerra de la subida a Montjuic, que culminaba con un descenso de 1 km y un repecho final de 600 m hasta el estadio olímpico. Con el pelotón volando y los favoritos en cabeza en amplia procesión y entre marcajes estrechos, era McNulty el que marcaba el ritmo mientras el lider Vingegaard dejaba la "tostada" a su gran rival. 
Con Pogacar impasible, los demás miraban y esperaban y todo explosionaba en la última pasada cuando atacando de lejos Carapaz y Johannessen, lo intentaba después Skjelmose, sin resultado. Sí lo lograba Isaac del Toro arrancando a 500 m, con Tadej Pogacar a rueda, y entre los dos lograr una instantánea para la historia con el mexicano por delante sobre la línea. Completaba el podio Renco Evenepoel con Vingegaard 4º, todos en el mismo tiempo. Con un mal día para P. Seixas (fallo mecánico), en la general sigue primero Vingegaard, con Pogacar y Evenepol en las tres primeras posiciones con Del Toro y Ayuso a 19”, a continuación. Sexto a 42” Seixas, 7º Gregorie, 8º Lipowitz, 9º Martínez y 10º Pidcock a 1’. 
La tercera etapa, el lunes, se disputaba sobre un recorrido montañoso de 196 km. entre Granollers y Les Angles, ya en territorio francés, con cuatro cotas puntuables, Côte de Sant Feliu de Codines (3ªC. con 8,2 km al 4,5%), Collada de Toses (1ªC. con 9,4 km al 6,6%), Col du Calvaire (3ªC. con 11,5 km al 4,2%) y la meta en Les Angles (3ªC. con 1,7 km al 6,7%). Con mucho calor y medidas excepcionales en territorio francés por los cercanos incendios, la carrera salía muy nerviosa en busca de una escapada que en la primera ascensión no se conformaba. Habría que esperar a la segunda, cuando un numeroso grupo en el que se filtraron varios corredores de calidad como M. Pedersen, M. Cort, M. Storer, A. Baudin, H. Tejada, M. Vercher, L. Plapp, M. Schmid, G. Bennett, N. Oliveira, V. Van Mechelen, L. Vervaeke, N. Prodhomme y los españoles A. Aranburu, R. García Pierna, A. Balderstone, llegaban a colocar a Alex Baudin como líder virtual de la general en varios momentos de la etapa, aunque el trabajo de los equipos de los sprinters fue reduciendo la diferencia antes de la parte más exigente del recorrido. Baudin era uno de los grandes protagonistas de la etapa coronando primero la Collada de Toses y el Col du Calvaire, para terminar portando el jersey de lunares. Además atacaba el francés desde la escapada a 34 km de meta junto a Prodhomme, pero el grupo mantenía el control de la situación y Prodhomme era alcanzado a 21 km del final aunque Baudin resistía hasta los últimos 11 km, con la carretera ascendiendo y la subida de Les Angles esperando a los favoritos. Fue entonces cuando Del Toro, asumía la cabeza del grupo con Tadej Pogacar perfectamente colocado a rueda para demarrar el esloveno a 200 m de meta sin obtener respuesta y lograr su primera victoria de etapa en esta edición, y la 122ª de su carrera profesional, mientras Jonas Vingegaard terminaba segundo, a 2” y Richard Carapaz completaba el podio con el mismo tiempo. Con la victoria en Les Angles, Pogacar se coloca líder con el mismo tiempo que Vingegaard, ahora segundo. Evenepoel se mantiene tercero a 23” y del Toro, es cuarto a 24” segundos. 
El martes 7, la 4ª etapa de 182 km quebrados discurría entre Carcassonne y Foix, con cuatro ascensiones: Col de Bedos (4ªC. con 3,4 km al 4,4%), Col de Paradis (3ªC. con 5,6 km al 4,3%), Col de Coudons (2ªC. con 10,9 km al 5,5%)y terminar con el Col de Montségur (2ªC. con 6,9 km al 6,1%). Una jornada marcada por el extremo calor, la dureza acumulada y una fuga numerosa que terminaba condicionando por completo la clasificación general. Integrada por 34 ciclistas de mucho nivel como Pedersen, Vacek, Steinhauser, Stannard, Vauquelin, Eenkhoorn, Stuyven, Oliveira, Kirsch, Van Moer, Delettre, VD Broek, Castrillo o Nicolau y a los que más adelante se unían Træen, Quinn, Debruyne, Izagirre, García Pierna, Simmons, Girmay, Philipsen, Matthews, Tratnik, Denz, Frigo, Zimmermann, Hermans, Grégoire, Costiou, Molenaar y Van Mechelen. La presencia de Traen, (24º a 5:06), convertía la fuga en una amenaza directa para el maillot amarillo. De tal manera que a 79 km de meta, el noruego ya aparecía virtualmente tercero de la general, ante un pelotón permisivo que no respondía. Con Molenaar y Tratnik puntuando en la montaña, era Girmay el que ganaba el sprint intermedio. Con gran presencia española durante toda la etapa, Castrillo terminaba como corredor más combativo de la jornada y García Pierna se metía entre los 10 elegidos que se jugaron la victoria al sprint. El madrileño terminaba tercero, en el mismo tiempo que el ganador Mads Pedersen y el segundo Quinn Simmons, convirtiéndose en el mejor español de la etapa. Pablo Castrillo también llegó en el grupo delantero, mientras que Ion Izagirre y Joel Nicolau entraron en el grupo posterior de la escapada. Con el pelotón superando ampliamente los 12’ de retraso en la llegada, vuelco total en la general con Torstein Traen convertido en el nuevo líder con 7:53 sobre Pogacar, ahora cuarto por detrás de Quinn y de Vacek, en ese orden y con Ayuso bajando a la 9ª posición. 

La quinta, era una jornada llana entre Lannemezan y Pau de 158 km y proyectada para los velocistas. Con una escapada individual desde el pistoletazo de salida, a cargo del francés Baptiste Veistroffer y que llegaba a tener algo más de 3’ de ventaja, esta se iba reduciendo según la carrera se aproximaba a meta. A 25 km de la llegada, en la única ascensión del día, Cotte de Baleix (3ªC de 1,3 km al 7,5%) la diferencia bajaba del minuto y 11 km después era alcanzado, con los equipos de los sprinters empezando a tomar posiciones. Una caída a 6 de meta, cortaba el grupo y en meta el más rápido era el neerlandés Olav Kooij que conseguía su primera victoria en la prueba francesa con Max Kanter segundo y Tim Merlier tercero. Sin cambios en la general. 
La 6ª etapa, el jueves 9, era un recorrido de alta montaña de 186 km entre Pau y Gavarnie-Gédre, con 5 cotas puntuables, Côte de Loucrup (4ªC. con 1,8 km al 7,2%), Côte de Mauvezin (3ªC. con 3 km al 6,4%), Col d’Aspin (1ªC. con 12 km al 6,5%), Col du Tourmalet (Ct. Esp. con 17,2 km al 7,3%) y la primera llegada en alto, la meta de Gavarnie-Gèdre (2ªC. con 18,7 km al 3,7%) y con 4.149 m de desnivel por delante. Primera pirenaica, la complicada jornada se la tomaban todos con cierto respeto. Así, los primeros ataques eran en busca de puntos en las clasificaciones; M. Pedersen coronaba primero Loucrup, y se llevaba el sprint de Pouzac; la segunda cota, Mauvezin, era para B. O’Connor, y en la primera gran ascensión del día Aspen, era L. Martínez el que coronaba por delante. Cambiaba de cara la carrera ante la llegada del Toumalet, con UAE endureciendo el ritmo y descolgando a nombres importantes como el líder Traen, Pidcock, Carapaz o Johannessen. Con el grupo muy seleccionado, Del Toro aceleraba en las rampas del coloso con Pogacar a rueda y, casi de inmediato, el esloveno lanzaba el ataque definitivo. Vingegaard reaccionaba alcanzando a Del Toro, pero sin poder cerrar el hueco con Pogacar, que en la cima ascendía a 30” sobre Vingegaard y más sobre Seixas, Lipowitz, Del Toro, Martinez, Evenepoel y Skjelmose. En el descenso, Pogacar ampliaba la diferencia con Vingegard a 1’ rodando en solitario como primer perseguidor. Si a 17 de meta, la diferencia entre Pogacar y Vingegaard era de 1:16, la renta siguió aumentando hasta rozar los 2’ antes del ascenso final. En Gavarnie-Gèdre Tadej Pogacar se imponía sin oposición con 2:38 sobre Vingegaard. Del Toro tercero, encabezaba el grupo delantero entrando a 2:57 y en él, J. Ayuso, séptimo. Con varios abandonos (C. Uijtdebroeks, A. de Kleijn, B. Van Lerberghe) y caídas (T. Traen), Pogacar recupera el liderato con Vingegaard, segundo a 2:42. Del Toro completa el podio a 3:27, 4º es Evenepoel a 3:30, 5º Ayuso a 3:34, 6º Seixas a 3:55, con Lipowitz, Martinez, Skjelmose y Bernal, en ese orden cerrando el top 10.
La séptima etapa, entre Hagetmau y Burdeaux, de 175 km, por la zona de Las Landas era una etapa llana con una solo cota puntuable Cote de Beguey (4ªC 1,2 km al 4,4%) en la parte final y en una jornada de transición con oportunidad para los hombres rápidos. Con el abandono de T. Traen y 176 supervivientes en carrera, una escapada del francés Baptiste Veistroffer y del checo Jakub Otruba amenizaba la jornada. Sin llegar a tener nunca 2’ de diferencia, el dúo era atrapado a 18 km de meta, cuando los equipos de los velocistas comenzaban a situarse para el sprint. Un sprint en el que se imponía Tim Merlier sobre Soren Warenskjold y Biniam Girmay. 
El sábado 11 era turno para la etapa 8ª, un recorrido llano de 180 km entre Perigueux y Bergerac con dos cotas de 4ªC, la Côte de Domme (3,6 km al 3,3%) y Côte du Buisson-de-Cadouin (2,9 km al 4,3%) en una jornada para resolver por velocidad. Marcada por el calor extremo, (rondando los 40º en algunos tramos), y por la larga escapada provocada por Liam Slock junto a Thibault Guernalec y Jakub Otruba, llegaron a disponer de 2:21 como máxima diferencia, ante un pelotón poco permisivo. Mientras Otruba se llevaba el sprint especial, era Slock el que coronando primero las dos cotas, se escapaba de sus compañeros en la última, en busca de la victoria en solitario. Con ataques por detrás, el alemán mantenía 1:10 a 11 de meta, pero solo 20” a 3,5 km de la línea, siendo capturado en el último km por un pelotón lanzado al sprint y donde volvía a repetir victoria Tim Merlier, por delante de Biniam Girmay y Olav Kooij, sin cambios en la general. 
Con la novena etapa el domingo 12, se cerraba el primer tercio de carrera con una jornada montañosa y reducida (30 km por el calor) a 155 km entre Malemort y Ussel. Cuatro eran las dificultades montañosas Côte de Naves (3ªC. y 2,4 km al 6,8%), Suc au May (2ªC. con 3,9 km al 7,1%), Côte de la Croix du Pey (3ªC. con 4,9 km al 5,7%) y Mont Bessou (4ªC. con 0,9 km al 6,4%), con un último kilómetro ascendenteen la meta de Ussel. Nada más darse el banderazo comenzaban los movimientos para consensuar una escapada pero no sería hasta después del sprint especial, que ganaba Pedersen, y del primer ascenso, que ganaba V. Paret Peintre cuando se conformaba un numeroso grupo con ciclistas de gran nivel como Gee-West, Simmons, Baudin, Foss, Paret-Peintre, VD Poel, Johannessen, Craps, Van Eetvelt, Afonso, Costiou, Hirschi, Jegat o los españoles Castrillo e Izagirre. Pidcock atacando desde el pelotón lograba conectar kilómetros después, reforzando la fuga y elevando su ritmo, mientras por detrás, el pelotón se reducía en las duras rampas del Suc au May, y donde Pidcock coronaba en primera posición. El ritmo impuesto por el británico conseguía descartar a muchos candidatos a victoria, seleccionando la fuga. De tal manera que coronando nuevamente primero la Côte de la Croix du Pey, por delante solo aguantaban VD Poel, Pidcock, Johannessen, Baudin, Simmons, Gee-West, Van Eetvelt y Castrillo, mientras el pelotón, mantenía la escapada a fuego lento. A 25 km de meta la corta pero explosiva ascensión al Mont Bessou, dejaba a tan solo cuatro corredores al frente con VD Poel especialmente motivado junto a Pidcock, Johannessen y Baudin. Las refriegas por delante permitían que el grupo perseguidor fuera reduciendo las diferencias poco a poco y bajo la pancarta de ultimo KM, los cuatro escapados estaban a la vista. Mathieu VD Poel con enorme sangre fría esperaba hasta los 300 m de la línea, para lanzar su ataque y que nadie le pudiera superar, consiguiendo sumar su primera victoria en esta edición por delante de Tobias Johannessen y Tom Pidcock, en ese orden. Con Baudin 4º, Ganna terminaba quinto a 6” encabezando el grupo y donde Aranburu, finalizaba 14º y Ayuso 27º, conservando la quinta plaza en la general, donde apenas hay cambios. 

Segunda semana. Tras el merecido descanso en Aurillac 
La etapa 10ª, el martes 14, día de la Fiesta Nacional francesa, discurría por el Macizo Central con 167 km rompepiernas entre Aurillac y Le Lioran y 7 puertos, entre los que destacaban dos primeras Puy Mary-Pas de Peyrol y Col du Pertus, en la segunda mitad de etapa y en un sube y baja constante desde el inicio. Nuevamente con muchísimo calor y carreteras atestadas de público, tras numerosos intentos y con Pederesen volviendo a llevarse los puntos del sprint intermedio, se consolidaba una escapada de 31 corredores con los de casi siempre, en la primera ascensión, Côte de Pailherols (3ªC. 3,1 km al 6,8%) y donde Movistar, Groupama y Astana contaban con tres representantes, manejando siempre una ligera ventaja sobre un pelotón, controlado por UAE. En el siguiente Col de la Griffoul (2ªC. y 6 km al 6,7%) Romo y Tejada se marchaban por delante de los fugados y el español terminó quedándose solo y coronando primero, prolongando su aventura durante buena parte de la zona montañosa, coronando también por delante el Col de Prat de Bouc (3ªC. 3,1 km al 6,1%) y la Côte de Murat, (3ªC. 5,2 km al 5%), hasta ser neutralizado a 38 km de meta, en el ascenso al Puy Mary-Pas de Peyrol (1ªC. con 7,7 km al 5,9%). Era entonces cuando por detrás Carapaz atacaba desde el grupo principal llegando a disponer de 1’ sobre los favoritos, superando a la fuga ya desmembrada en las primeras rampas del siguiente, Col du Pertus (1ªC. con 4,3 km al 8,3%). Con el endurecimiento del ritmo por parte del UAE, perdían contacto gente importante como Kuss, Bernal, Skjelmose o Prodhomme mientras Pogacar demarraba a 1,3 km de la cima abriendo inmediatamente hueco con Vingegaard, Evenepoel, Ayuso, Seixas, Lipowitz, Skjelmose y del Toro, que aguantaban en el grupo de favoritos. El esloveno alcanzaba rápidamente a Carapaz, que no podía aguantar su ritmo, para coronar en solitario con 6” sobre Carapaz y 1’ sobre el grupo. En el descenso, Carapaz no lograba contactar con Pogacar y Vingegaard asumía la persecución, acompañado por Evenepoel, Lipowitz, Ayuso, Skjelmose y Seixas, mientras Del Toro perdía contacto y alcanzando pronto a Carapaz incapaz de mantener su ritmo. Por delante Pogacar culminaba su exhibición coronando Col de Font de Cère (3ª Cat. y 3,5 km al 5,5%), aumentando la ventaja inicial de 22” a 42” en la cima y donde Lipowitz aceleraba para soltar a Evenepoel. En el descenso hasta Le Lioran, Vingegaard continuaba tirando de Ayuso, Seixas, Skjelmose y Lipowitz, sin lograr recortar la diferencia, por la nula colaboración de sus icompañeros. Además Evenepoel conseguía contactar por detrás y completaba su remontada sorprendiendo para atacar en el último KM. Tadej Pogacar triunfaba ganando su tercera etapa con 32” sobre Remco Evenepoel y con Paul Seixas y Lipowitz, 3º y 4º, respectivamente 2” después, mientras Ayuso y Skjelmose finalizaban a 38”. Vingegaard, requemado del inútil esfuerzo, concluía séptimo, a 44” mientras Carapaz entraba 11º a 2:09. En la general Pogacar amplia su diferencia con el resto, 3:36 sobre Vingegard, 4:06 sobre Evenepoel y 4:22 sobre Ayuso, con Seixas, Lipowitz, Del Toro, Skjelmose, Martínez y Pidcock en el topten. 

La siguiente etapa, la undécima, de 161 km era un recorrido llano entre Vichy y Nevers, con dos tachuelas de 4ªC y nueva oportunidad para los velocistas. Con mucho calor y primera vez con lluvia, tras los primeros intentos de salida, fructificaba un cuarteto formado por J. Alaphilippe, N. Oliveira, M. Le Berre y A. Charmig que conseguía una ventaja máxima de 1:45. Con Le Berre llevándose el esprint intermedio y Charmig coronando las dos cotas de cuarta, Billonnière, y Billy-Chevannes. La elevada velocidad del pelotón mantuvo a los escapados siempre a tiro y conseguía que Alaphilippe renunciara a 39 del final. La aventura para el trío terminaba a 7 km de meta con los equipos de los velocistas preparando su estrategia y cuando Soren Warenskjold sorprendía lanzando un lejano sprint para resistir hasta la línea y lograr su primera victoria en la ronda francesa, en la jornada más rápida de la historia del Tour (50,91 km/h de media), y donde Olav Kooij terminaba segundo con Jasper Philipsen, completando el podio y sin cambios en la general. 
La 12ª etapa el jueves, entre Nevers y Chalon sur Saone, de 180 km, preparaba la carrera para los próximas jornadas alpinas con un recorrido llano propicio para velocistas con tres tachuelas y donde Baptiste Veistroffer se convertía en el gran protagonista de la jornada. El francés atacaba tras varios infructuosos intentos previos, para llevarse el sprint intermedio de Decize, tras el cual y junto a D. Caruso, M. Vercher y E. Costio formaba un cuarteto de escapados que nunca llegó a disponer de más de minuto y medio sobre el pelotón. Veistroffer también coronaba primero la Côte de Lanty (4ªC y 2 kms al 3,7%) repitiendo en la Côte de Cuzy, (4ªC de 1,8 kms al 4,9%). Luego a 62 kms de meta, Veistroffer y Costiou descolgaban a Caruso y Vercher, y la aventura del último fugado, el francés finalizaba a 30 de meta. La neutralización no calmaba la carrera y nuevos intentos en la aproximación a la Côte de Montagny-lès-Buxy (4ªC, y 2,5 km al 3,9%) prolongaban la emoción por la victoria. Cerrando los equipos de los velocistas todos los intentos, la batalla por la victoria quedaba condicionada por una caída que afectaba a una docena de corredores en las primeras posiciones del pelotón y cuando la carrera ya se encontraba dentro del último kilómetro. El incidente cortaba al grupo aunque Tim Merlier conseguía mantenerse delante y rematar la etapa con una potente aceleración por delante de Olav Kooij y Jasper Philipsen. Especialmente afectado quedaba Fernando Gaviria que no saldría al dia siguiente. Sin cambios en la general. 
La decimotercera, el viernes 17, correspondía a la temida etapa del Ballon d’Alsacia; la más larga de la edición con 206 km que unían las localidades de Dole y Belfort. Después de numerosos movimientos previos se formaba un amplio grupo delantero con más de 35 ciclistas y amplia representación, entre ellos los españoles García Pierna, Izagirre y Aranburu. Con Philipsen ganando el sprint especial de Melisey, la escapada se seleccionaba en la posterior parte montañosa coronando primero Hermans el Col des Croix (3ªC. y 5,1 kms al 4,7%) y continuando los movimientos camino del Ballon d'Alsace (1ªC con 9,1 km al 6,8%), donde Pedersen, Girmay y Philipsen quedaban descolgados del grupo delantero y Pidcock aceleraba para coronar primero, quedando tan solo McNulty, Wellens, Van Gils, Tejada, Vauquelin, Plapp, Schmid, Pidcock, Braz Afonso y Jegat. En el descenso hacia Belfort y a 16 kms, Schmid lanzaba su ataque y Tejada era el único capaz de seguirle. La pareja trabajando con buen entendimiento aumentaba los 8” a 14 km de la meta, hasta los 18” a ocho, alcanzando los 22” bajo la pancarta de 5 KM. El poco entendimiento por detrás, con diferentes ataques y contraataques, permitía al dúo personarse en meta con suficiente antelación para disputarse un sprint que finalmente se llevaba el suizo Mauro Schmid por delante del colombiano Harold Tejada, completando el podio Thomas Pidcock encabezando el grupo perseguidor a 2” y donde R. García Pierna terminaba como mejor español del día, 11º, a 57”. Ayuso entraba con el pelotón de los favoritos, a 7:32 y continua como primer español de la clasificación general, en la quinta posición a 4:22 segundos de Tadej Pogacar y superado ahora por Pidcock 4º a 4:15. 
La etapa 14ª, entre Mulhouse y Le Markstein, era otro recorrido montañoso de 155 km por los Vosgos acumulando 3.800 m de desnivel con 4 cotas puntuables: el Grand Ballon (1ªC. con 21,6 km al 4,8%), Col du Page (2ªC. con 9,8 km al 4,9%), Ballon d’Alsace (1ªC. con 9 km al 6,8%) y el inédito Col du Haag (1ªC. con 11,2 km al 7,2%) a menos de 5 km de una meta en ascenso. Corta pero explosiva, la etapa comenzaba con una intensa lluvia con granizo incluido. Pasado el chaparrón, enseguida comenzaron los ataques; primero por el inminente sprint de Wattwiller que se llevaba Philipsen y luego por el siguiente ascenso al Gran Balón donde los sprinters se iban descolgando uno a uno, mientras por delante se formaba una fuga con 33 hombres. De nuevo con Pidcock como amenaza para la general, Movistar metía a 4 hombres, el EF a Carapaz y Healy y donde coronaba en cabeza Paret Peintre, mientras el pelotón de favoritos pasaba a 1:40, diferencia que se mantenía en el primer paso por la meta de Le Markstein. En ese momento Carapaz, Healy, los dos Johannessen y V. Paret-Peintre saltaban de la fuga con cerca de 100 km por delante. La fuga de la fuga fue tomando cuerpo con Rubio como sexto integrante. Los perseguidores cedían tiempo, pero la amenzad de Pidcock (se ponía segundo en la general), obligaba al Visma a ponerse las pilas. En el siguiente Col de Page coronaba primero Paret Peintre mientras el grupo de favoritos cedía 3:10. Sería en el descenso cuando llegaba el ataque del UAE en compañía del Red Bull-Bora de Evenepoel, para dejar cortados a Vingegaard, Ayuso, Seixas y demás hombres del top-10. Con el siguiente ascenso al Balón de Alsacia, donde volvía a repetir Paret Peintre, el sexteto en fuga mantenía una diferencia estabilizada en torno a los 3 y a tiro de piedra de los favoritos. En la subida al Col no puntuable de Hundsruck a 30 km de meta, cedía en la fuga Ben Healy, mientras por detrás los hombres de Pogacar, de Evenepoel imponían marcha de caza, preparando el asalto al inédito Col du Haag. A pie de puerto quedaban por delante Carapaz, Paret Peintre, Rubio y T. Johannessen con 1:15 de renta; exigua ante un pelotón que iba afilando las armas para la batalla. Carapaz no entregaba la cuchara y aguantaba en solitario hasta 2,5 km de cima, momento que aprovechaba Vingegaard para seleccionar el grupo, antes de que Tadej Pogacar tomara las riendas para ganar su cuarta etapa. Quería repetir el triunfo del Markstein en 2023 y estrenar la cima del Col de Haag, duro escenario recuperado para el Tour con los últimos km de pista asfaltados. Y lo hacía con un ataque a 1,6 km de la cima sometiendo a todos sus rivales. Por detrás a 38” entraban segundo Isaac del Toro y tercero Paul Seixas, mientras Vingegaard, cuarto entraba a 44” y Evenepoel quinto a 48”. Juan Ayuso, que perdía el maillot blanco en favor de Seixas, entraba a 50” pasando apuros en los duros tramos finales. 
En la general el Rey del Tour amplíaba su ventaja para afrontar la tercera semana con comodidad. Vingegaard a 4:30 y Evenepoel a 5:04 le siguen como inquilinos del podio. Paul Seixas, en el año de su debut, y 19 años, ya es cuarto a 5:19, por delante de Juan Ayuso, a 5:22 segundos. Lipowitz es sexto a 5:44 y Del Toro séptimo a 5:50. 
El domingo 19 cerraba la segunda semana con la decimoquinta etapa, un recorrido exigente por el macizo del Jura entre Champagnole y Plateau de Solaison, cima alpina inédita en la "grande boucle". Con 184 km, era una jornada clave antes del segundo descanso, con 4 puertos, la Cote des Rousses (3ªC, 6,6 km al 5,1), el Col de la Croisette (1ªC, 4,7 km al 11,2%), la Cote du Mont (3ªC, 2,1 km al 8,3%) y el ascenso final al Plateau de Solaison (HC, y 11,3 km al 9%). La jornada comenzaba a un ritmo elevado, pero con el pelotón agrupado en busca del cercano sprint intermedio, donde se imponía Philipsen, comenzando enseguida los diferentes ataques en busca cada ciclista de sus diferentes objetivos. Así, Paret-Peintre coronaba primero la Côte des Rousses y la numerosa escapada definitiva quedaba establecida a falta de 95 kms con 25 integrantes de los habituales fuguistas y García Pierna, Rubio y Balderstone como representación española. La situación cambiaba en la siguiente ascensión, y el fuerte ritmo provocaba una importante selección tanto en la escapada como en el pelotón. Coronando primero Simmons en la fuga, dejaba atrás a corredores como Healy, Mohoric, Balderstone, Campenaerts, Armirail, Bernal, Vinokurov, García Pierna, Baudin, Paret-Peintre, Vauquelin y Martin. En el pelotón también cedían Johannessen, Paret-Peintre, O'Connor, Wellens o Castrillo. Tras el descenso quedaban por delante, Yates, Pidcock, Simmons, Voisard, Rubio, Costiou y Schmid, aprovechando este, la estrecha vigilancia en el grupo, para en la siguiente ascensión a la Côte du Mont arrancar en solitario. El ciclista suizo llegó a disponer de 11” sobre Voisard, Yates, Costiou, Pidcock, Simmons y Rubio a 30 km de meta, mientras el pelotón circulaba a 2:27 y donde Vingegaard sufría una dura caída a unos 20 km de la llegada, junto a varios de sus compañeros de equipo y que le obligaba a abandonar. Schmid iniciaba en cabeza el Plateau de Solaison con 28” sobre el grupo de Pidcock y con 3’ sobre los favoritos, pero Simmons lo alcanzaba a 10 km de la cima, para enseguida superarlo y seguir en solitario. Mientras, Red Bull-Bora aumentaba el ritmo en el grupo de los favoritos y la dureza de la subida provocaba que Piganzoli, Tiberi y McNulty perdieran contacto. Simmons mantenía todavía una renta de 1:06 segundos sobre Pogacar, Del Toro y Evenepoel cuando restaban 6,7 km mientras Ayuso, Lipowitz y Seixas circulaban 6” por detrás del trío. Los favoritos fueron dando caza uno a uno a los integrantes de la escapada hasta neutralizar a Simmons. Luego la dureza de la subida seleccionaba el grupo hasta quedarse únicamente en el trío Pogacar, Evenepoel y Del Toro. Por detrás, Seixas y Lipowitz integraban el primer grupo perseguidor, mientras Ayuso trataba de limitar sus pérdidas junto a Yates y Simmons. Del Toro lanzó su ataque a 1,3 de la cima pero Evenepoel respondió inmediatamente y los tres volvieron a reagruparse a unos 700 metros de la llegada, con Pogacar nuevamente al frente controlando la situación intentando beneficiar a su compañero, hasta que Remco Evenepoel arrancaba con violencia a unos 400 m de meta resistiendo hasta la línea de llegada, para sumar su 75ª victoria como profesional con Tadej Pogacar segundo con el mismo tiempo, mientras Isaac del Toro, tercero cedía 6”. 
La etapa reforzaba el liderato de Pogacar, que ahora dispone de una renta de 5’ sobre Evenepoel y de 5:58 sobre Del Toro. El mexicano adelanta a Seixas, cuarto a 6:23 y a Lipowitz, quinto a 6:48. Ayuso continúa como mejor español y terminando octavo a 2’, desciende a la sexta plaza de la general a 7:28, con Skjelmose séptimo a 9:38, 8º Martinez a 10:28, 9º Pidcock a 10:59 y 10º figura Jegat completando el top ten, pero ya a 19:26. 
Tercera semana de carrera. 
Tras la jornada de descanso el lunes en Evian Les Bains, y los últimos acontecimientos (abandono de Vingegaard y los controles antidopaje nocturnos a la orden “de la noche”) el martes 21 los corredores acometían la trascendental última semana, desvelado ya el desenlace de la carrera en su primera posición (si no ocurre una desgracia) y relegando la intriga al resto de puestos. 
Comenzando con la 16ª etapa la única CRI de la edición con 26,1 km por los alrededores del lago Leman, discurriendo entre Evian Les Bains y Thonon Les Bains y con una ascnsión a mitad de recorrido, Cote de Larringes (2ªC, 9,7 km al 4,3%). 166 ciclistas encaraban la etapa de minuto en minuto siendo el polaco K. Gradev el primero en partir y su crono rápidamente superado, con el británico J. Tarliing, 17’ después, con 34’21 sentando las bases del crono que habría que mejorar para llevarse la etapa. Luego F. Ganna estaba a punto, pero no lo conseguía, con 34’25, y en cambio sí lo lograba, más de una hora después un outsider, el local B. Almirall con 34’11. Hubo que esperar hasta los últimos 50 hombres para que M. Cattaneo lo mejorara con solvencia y estando a punto de meterse en los 33’, con 34’01. El complicado descenso de la cota castigaba a muchos ciclistas que lo habían hecho muy bien en el tramo de ascenso, caso de P. Castrillo con 34’19 o T. Arensman con 34’04 y hubo que esperar a la salida de los 15 mejores (cada tres minutos) para que se agitara la cabeza de carrera, siendo el danés, M. Skjelmose, 7º en partir, el primero en conseguirlo y rebajándolo drásticamente con 33’23. De los que quedaban por competir solo lo mejorarían los dos últimos y en orden inverso a su partida. Teniendo que forzar hasta el dintel de los 32’ e imponiéndose el campeón del mundo de la especialidad, el belga Remco Evenepoel con 32’19”33 por los 32’47”69 del esloveno Tadej Pogacar para completar el podio Mattias Skjelmose. Se acercaban el francés P. Seixas con 33’35 que le servía para terminar 4º o I. del Toro con 33’40 para ser 5º, mientras que F. Lipowitz sufría una caída en el descenso que le significaría el abandono, siendo el mejor español Castrillo 8º. Ayuso a pesar de ceder 2:22 mejora un puesto en la general por el abandono del alemán. Ahora es 5º a 9:22 de Pogacar pero a solo 2:31 del podio. En el resto de la general pocos cambios; Evenepoel recorta diferencias con Pogacar y se sitúa a 4:32 y Skjelmose lo hace para figurar 6º a 48” de Ayuso, completando el top ten, 7º L. Martínez, 8º T. Pidcock, 9º J. Jegat y 10º Y. Voisard. 
La decimoséptima, camino de los Alpes, era una jornada de transición con 174 km entre Chambery y Voiron con 4 ligeras cotas de 4ªC, Côte de Bassa, Côte de Rossillon, Col des Prés y Côte de Saint-Jean d'Arvey. Sin tregua desde la salida, la sucesión de ataques impedía que se consolidara una escapada en condiciones durante los respectivos ascensos y con V. Paret-Peintre coronando por delante Côte de Bassa. R. Carapaz era el que pasaba primero por la segunda dificultad, la Côte de Rossillon mientras que M. VD Poel coronaba por delante Col des Prés, siendo su aceleración la que contribuía a madurar el pelotón formando un grupo cabecero numeroso. La última dificultad puntuable de la jornada la coronaba en cabeza E. Bernal. Sería a 81 kms de meta cuando se producía el ataque más importante con Healy, Jorgenson y Le Berre, al que se sumaba posteriormente Pedersen en busca de los puntos del sprint quedando posteriormente el grupo delantero conformado por: Pedersen, Healy, Kwiatkowski, Stuyven, Planckaert y Engelhardt. A 50 kms de meta, los seis escapados aventajaban en 36” al segundo grupo, en 48” al tercero y en más de 4’ al pelotón, que decidía detener la caza tras un jornada de intensa lucha. Pedersen se imponía en el sprint intermedio de Colombe pero Stuyven, como quien no quiere la cosa, siguió acelerando, consiguiendo disponer de 30” a 20 km de la llegada. Por detrás, el grupo en el que rodaban Philipsen y Kooij terminó enlazando con los 4 perseguidores y la colaboración entre los equipos de los velocistas redujo progresivamente la diferencia de Stuyven que sería neutralizado por el grupo a 3,7 km del final. Hasta meta, con algún ataque infructuoso previo, el final derivaba en una ‘volata’ lanzada por VD Poel que su compañero Jasper Philipsen remachaba con su primera victoria con claridad sobre Mauro Schmid y Olav Kooij, recibiendo los 26 primeros el mismo tiempo del vencedor, con Balderstone y García Pierna entre ellos, mientras Castrillo entraba 29º a 27” y el pelotón lo hacía a 8:46. Sin cambios importantes en la general. A. Yates, perjudicado, entraba a 26:36 penúltimo, cediendo su 14ª plaza de la general a E. Bernal. 
La etapa 18ª correspondía a una jornada rompepiernas de 185 km. con cinco cotas en la primera de las tres alpinas. Con salida en Voiron y llegada a la estación de esquí de Orciere Merlette, se ascendían sucesivamente, Côte d'Engins (1ªC. 11,6 km al 5,5%), Côte de Monteynard (2ªC. 9,9 km al 5%), Côte des Terrasses (3ªC. 3,3 km al 6,7%), Côte de Saint-Léger-les-Mélèzes (3ªC. con 2,5 km al 6,7%) y la meta en Orcières-Merlette (1ªC. con 7,1 km al 6,7%). La jornada salía revolucionada de Voiron y los habituales guerreros tomaban la cabeza en constantes intentos de consensuar una escapada, hasta que se fraguaba un proyecto más serio con V. Paret Pentre, empeñado en puntuar en los puertos para acercarse al maillot de puntos de Pogacar, García Pierna, Carapaz, Johannessen, Schmid y Jorgenson. Por detrás el pelotón rodaba sin la menor intención de anular la ilusión de los fugados en diferentes grupos delanteros, y a la espera de las dos pruebas de fuego en el Alpe D'Huez, con UAE dando muestras de debilidad muy pronto con McNulty y Wellens descolgados, tal como Yates la víspera. A 40 km de meta los 6 de cabeza mantenían una cómoda renta de 1:20 sobre el grupo de Bernal, Vacek, Arensman, Bernal, Engelhardt, Castrillo, Breuillard y Grégoire. A 27 kms de meta se descolgaba Castrillo, que se unía al grupo de Pedersen y Rubio cediendo 4’ mientras que a más de 8’, rodaba el pelotón con el maillot amarillo renunciando a disputar el triunfo de etapa, en vista de las bajas del equipo, (antes de la Cota de Saint-Léger-les Melèzes ya se había producido el abandono de McNulty, uno de los hombres fuertes de Pogacar en la montaña). Coronaba primero V. Paret Peintre, a un podio en meta para ponerse líder de la montaña. Nada más iniciarse el ascenso a Orcières Merlette, mientras García Pierna cedía, sus 5 compañeros de aventura comenzaban a controlarse pero sin ceder tiempo a sus perseguidores y Carapaz decidía probar suerte. Sería al segundo intento cuando “la locomotora del Carchi” lo conseguía, con sus cuatro rivales muertos por el esfuerzo anterior. Nadie le pudo responder y cuando Jorgenson y Schmid se decidieron, el colombiano ya llevaba 20” de diferencia que fue aumentando en su paseo triunfal hasta la gloria de meta. Segunda victoria para Richard Carapaz en el Tour y la 25 en su palmarés. Mauro Schmid y Matteo Jorgenson completaban el podio en ese orden a 45”. 4º terminaba Paret Pentre a 1:14, 5º Johanssen, 6º García Pierna, 7º Castrillo y 9º Martínez, a 4:35, encabezando el grupo del líder. En la general sin novedades por encima, Carapaz se metía en el top ten a 21’ de Pogacar pero a 7’ de Jegat. 

La decimonovena del viernes 24, era la penúltima de alta montaña con los Alpes como escenario. Las míticas 21 curvas volvían a recibir al pelotón cuatro años después de su última visita. Corta, de 128 km, entre Gap y Alpe d´Huez, aparte de esta última ascensión (HC con 13,8 km al 8%) había que subir el inicial Col Bayard (2ªC. con 4,7 km al 7,2%), Col du Noyer (1ªC. y 7,3 km al 8,4%) y el Col d'Ornon (2ªC. con 5,5 km al 6,3%). Desde la salida los principales y habituales integrantes de escapadas formaban la primera, mientras UEA, arropando a su lider, imponía un alto ritmo para dificultar las diferentes propuestas. A pesar de ello Johannessen, Quinn, Healy y Gee abrían camino antes de recibir el refuerzo de Rubio y Martin. El elevado ritmo terminó rompiendo el pelotón y propició la formación de un numeroso grupo delantero con más de 40 corredores y donde estaban representados la mayoría de los grandes equipos, con Yates, Kuss, Jorgenson, Carapaz, Martinez, Arensman, Tejada, O’Connor, Romo, Rubio, Castrillo, García Pierna, Izagirre, Berwick o V. Paret Peintre que comenzando la etapa a un solo punto de Pogacar en la clasificación de la montaña, coronaba primero el Col Bayard y se enfundaba el maillot de lunares. También coronaba en cabeza el Col de Noyer, donde el pelotón ya cedía 2’. Con Pedersen imponiéndose en el sprint especial a 38 km de meta, poco después comenzaron a perder contacto corredores del grupo delantero, como Tarling, Gee, Jorgenson, Paret-Peintre, Castrillo, Vacek, Pedersen, O’Connor o Yates, agotados o para dar cobertura a sus jefes de fila que se mantenían a 4’ en un mermado pelotón de favoritos. En el tramo final, el Col d’Ornon, servía para que Carapaz, coronando primero, seleccionara la escapada y que enfilando el descenso hacia Bourg-d’Oisans y el inicio de Alpe d’Huez, mantenía una renta importante con Kuss, Carapaz, Martinez, Riccitello, Arensman y Romo entre sus integrantes, mientras Pogacar, ahora a 3:30 no veía el momento oportuno de saltar. Lo hacía a 12 de meta mientras por delante empezaba la lucha por la etapa con diferentes ataques de Carapaz a los que siempre respondían Martínez y Kuss. A 9 kms de meta, Kuss, Carapaz y Martinez mantenían 2:24 sobre Pogacar mientras Evenepoel, Del Toro, Seixas y Skjelmose cedían casi un minuto respecto al esloveno, y Ayuso y el resto habían cedido. La falta de entendimiento delante propiciaba que a 4 km de la llegada, la diferencia se redujera a 20”, mientras por detrás Evenepoel se escapaba de sus compañeros de grupo. Para cuando Carapaz lograba soltar a Kuss y Martínez, a 3 km de meta, Pogacar estaba a la vista, alcanzando primero a Kuss y luego al francés. Tomando aliento, Pogacar a 1,8 km, junto a Martinez alcanzaban a Carapaz. El esloveno realizaba una primera e infructosa aceleración, pero el movimiento definitivo llegaba sobre la pancarta de ultimo km, y al que ni Martinez ni Carapaz pudieron responder. El maillot amarillo cruzaba en solitario con 6” sobre Lenny Martínez y 9” sobre Richard Carapaz. 4ª terminaba Kuss a 1:14, 5º Johannessen a 2:07 y 6º Evenepoel a 2:29 segundos, con Del Toro, Skjelmose y Seixas y Tejada cerrando el top ten a 3:22. Con la exhibición Pogacar se acerca todavía más a la victoria final liderando con 7:11 sobre Evenepoel, mientras Del Toro es tercero a 9:42 y Seixas continúa cuarto a 10:06. Martinez fue uno de los grandes beneficiados de la jornada, ascendiendo hasta la quinta posición con 9” sobre Skjelmose, sexto y 7º Ayuso, que cedía dos posiciones y figura como mejor español a 15:58. Carapaz, Pidcock y Jegat completan el top ten. 
La penúltima etapa, la 20ª del sábado, era considerada la etapa reina de la edición 2026. Entre Le Burg d’Oisans y Le Alpe d´Huez, de 171 Km de recorrido montañoso contemplaba 5 ascensiones comenzando con el Col de la Croix de Fer (HC con 24,1 km al 5,2%), Col du Télégraphe (1ªC. con 12 km al 7,1%), Col du Galibier (HC con 17,7 km al 6,9%), Col de Sarenne (HC con 13 km al 7,2%) y la meta de Alpe d'Huez (2ªC, 3,8 km al 6,2%) acumulando 5.624 m de desnivel. Ultima oportunidad para muchos de justificar su presencia en el Tour y de otros, para mejorar o asegurar clasificación, los ataques empezaron pronto y el pelotón quedó muy seleccionado desde la primera ascensión. Con una fuga con ilustres como Carapaz, Kuss, Hindley, Ayuso, Arensman, Healy, Piganzoli, Foss, Riccitello y V. Paret-Peintre, era el ecuatoriano Carapaz el que coronaba en primera posición la Croix-de-Fer mientras Pedersen, aprovechaba para imponerse en el esprint intermedio. Durante la subida al Col du Télégraphe, la fuga comenzó a perder integrantes y Carapaz (en busca del jersey de lunares) repetía primer puesto en la cima, mientras UAE controlaba el ritmo del grupo. La selección continuó en el Galibier, con Healy, Foss, Piganzoli y otros, cediendo terreno, mientras Carapaz volvía a imponerse en la cima y aseguraba matemáticamente la clasificación de la montaña. Mientras por detrás, Pogacar asumía el ritmo del grupo de favoritos después del trabajo de sus compañeros, con Del Toro atravesando dificultades, por delante Ayuso, Carapaz, Kuss y Hindley abordaban el tramo decisivo como únicos supervivientes de la escapada, con más de 4’ sobre el grupo de Pogacar, a 35 km de la meta. En el Col de Sarenne, al ataque de Hindley respondía Kuss para marcharse en solitario y coronar con 15” sobre Carapaz y 53” sobre Hindley, mientras el grupo del maillot amarillo transitaba a 1:48. Durante el descenso Kuss, arriesgando por la victoria, sufría sendas caídas que propiciaban que Carapaz le alcanzara y se marchara en solitario para comenzar la ascensión final a Alpe d’Huez con poco más de 1’ sobre el grupo de favoritos y donde Evenepoel, constatando que Pogacar no iba a responder por ayudar a Del Toro, atacaba a 2,8 km de la llegada. Carapaz resistía el avance del belga, y con una fe ciega en si mismo cruzaba en solitario la meta de Alpe d'Huez visiblemente emocionado. Evenepoel esprintaba para entrar segundo a 26” y superar a un desolado Kuss, tercero por 6”. Pogacar entraba a continuación junto a Del Toro a 1:05 dejando prácticamente sellada la clasificación general. Tadej Pogacar dispone de 6:26 segundos sobre Remco Evenepoel y de 9:42 respecto a Isaac del Toro. 4º Paul Seixas conserva la cuarta plaza, 5º es Lenny Martinez, 6º Mattias Skjelmose y 7º Juan Ayuso. La victoria permite a Carapaz ascender al octavo puesto, a 20’ del amarillo mientras Pidcock y Jegat completan el top ten.
La última y 21ª etapa, repitiendo el recorrido de la anterior edición, adaptaba el de los JJOO 2024, con la tradicional llegada a la meta de los Campos Elíseos. Finalmente sobre un recorrido recortado de 89 km, íntegramente por París (133 eran los previstos entre Thoiry y París, y un solo paso por Montmartre), se modificaba profundamente por la necesidad de reforzar los dispositivos desplegados en las zonas afectadas por el fuego y que llevaba a la organización a suprimir los primeros 44 km haciendo en cambio tres pasos por Montmartre (4ºC y 1km al 5,4%), con salida y meta en Los Campos Eliseos y tomando los tiempos finales de carrera al penúltimo paso por meta. 

Comienzo entretenido con el ataque a M. Azparren y Guernalec que llegaron a disponer de 30”, en el primer ascenso todavía rodaban por delante, pero un primer ataque de Pedersen estabulaba la carrera en la cota, que luego, el descenso volvía a reagrupar ( a casi todo pues un grupo con Del Toro, Vacek, Simmons o García Pierna rodaba descolgado). Para el segundo paso se repetía la historia, dando lugar a una segunda selección, con Pogacar llevándose a su rueda a Evenepoel, VD Poel y Pedersen y logrando 15” en el descenso. Pero nuevamente el pelotón se reagrupaba. Para la tercera y definitiva subida Wright lideraba el grupo llevando a rueda a Vermeersch, Pedersen, Stuyven, Pogacar, Van der Poel… y siendo este el que arrancaba, sin que nadie le pudiera seguir, coronando primero seguido por Pogacar y más lejos los perseguidores. En el descenso y a 8 km de meta, el dúo delantero disponía de 15”, que se mantenía a 5 km pero que se iba reduciendo paulatinamente ante la entrega del Decahtlon tirando del pelotón. De tal manera que en el último km era 5” y los lanzadores preparaban el sprint. En ese momento VD Poel volvía a demarrar y mantenía la diferencia mientras Pogacar era absorbido. 

De ahí hasta meta un increible final en el que VD Poel aguantaba por un tubular la victoria ante la permisividad de su compañero Philipsen quien le cedía la victoria, para finalizar tercero y controlando que Pedersen no llegara, con Kanter y Healy a continuación. 
Impresionante colofón para cerrar una edición un tanto descafeinada por la ausencia de Vingegaard y que promueve la aparición de un mexicano en el tercer escalón del podio, Isaac del Toro, ya a 9:42. Así, el esloveno Tadej Pogacar inscribía su nombre por quinta vez en el palmarés del Tour, igualando a las leyendas de la "grande boucle", Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain; su tercero consecutivo (en siete presencias) mientras la segunda plaza era para un gran Remco Evenepoel a 6:26, en su mejor Tour de siempre. 
Los demás maillots se repartían de la siguiente manera 
Maillot Verde (Clas. por puntos.): Mads Pedersen. 
Maillot de lunares (Clas. Montaña): Richard Carapaz. 
Maillot blanco (Clas. mejor joven): Isaac del Toro. 
Mejor equipo: Lidl Treck. Premio a la combatividad: Richard Carapaz. 
Nombres propios. 
Tadej Pogacar: el campeón del mundo esloveno, repetía victoria en 2026 con gran autoridad. El lider del Emirates ha sido dueño y señor de una carrera que le convierte en leyenda del Tour de Francia, al lograr su quinto título, con los que iguala a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin. Con cinco victorias de etapa (que podían haber sido más de no haber estado tan generoso con su compañero Isaac del Toro en Barcelona y en la etapa reina de los Alpes), exhibiciones como las de la jornada pirenaica del Tormalet o la de Alpe d´Huez (donde pulverizó el récord de la ascensión que tenía Marco Pantani), el espectáculo de la última etapa en París, y la sensación de que compite en otra liga, definen una actuación histórica. Ha portado el amarillo en 17 de las 21 etapas y son ya 128 sus victorias, 9 de ellas esta temporada. A sus 27 años, es entendible que muchos estén astiados de su dominio, pero no es dañino para el  deporte como aseguran, todo lo contrario; ha modificado los paradigmas del ciclismo apostando por el estilo ofensivo que (casi) siempre lo ha definido. Atacar en el Tourmalet a 40 km de meta, trepar el Alpe D’Huez en solitario o un sinfín de acciones que diez años atrás se asemejaban a una estupidez táctica. Compite contra la historia y el número de deportistas de ese talante -deportistas, no ciclistas- que podemos presenciar en vida, es contado. ¡A valorarlo y disfrútarlo!. 

Richard Carapaz: el ecuatoriano de 33 años y líder del EF Education, Exceptuando ha terminado resultando el segundo mejor ciclista del Tour de France, tras la estrella eslovena. “La locomotora de Carchi”. Corredorazo en todo el sentido de la palabra, por su espíritu combativo y porque su nivel es impresionante. En ocasiones es impulsivo y eso lo lleva al error táctico, pero francamente, esa es una carencia de gran valor comparada a la virtud de la frialdad de quien se esconde a rueda. No suele perdonar cuando la montaña alcanza su magnitud. Encontrando su recompensa en Orcières-Merlette, conquistó el Alpe d’Huez en la etapa reina, para engalanarse con el maillot de lunares e incluso terminó 8º de la general. Ya no es aquel ganador del Giro de Italia en 2019, pero se ha convertido en un cazador de piezas mayores. Espíritu indomable. Corazón de león. Para el caso, es el latinoamericano con más triunfos de etapa en rondas de tres semanas: nueve, ¡¡poca cosa, mariposa!! 
Mad Pedersen. ¡Qué decir de este hombre!. El danés del Lidl Treck nos ha enseñado que su labor no se limita solo al sprint final de una etapa llana. Así, no es el sprinter que ha ganado más etapas, (una, por tres de Tim Merlier), pero ha sido el más peleón. No ha habido fuga de etapa de media montaña e, incluso, de alta montaña en la que no estuviera. Ha sumado muchos puntos en los sprints intermedios, que es cómo se distanció de Philipsen en los últimos días, y ha echado una mano a sus compañeros en todo tipo de terreno. Una solitaria victoria pero una masterclass de cómo correr una gran vuelta por el maillot verde. Tiene exhibiciones que en muchas ocasiones no son correctamente valoradas, en parte por no ser una figura mediática a la altura de un Van der Poel o un Van Aert, por ejemplo. Pero si gozara de esa misma atención, sus presentaciones serían glorificadas por las innumerables muestras de fuerza bruta, que le permiten estar en cada fuga o atacar en un puerto HC por si hace falta. Cierto es que su éxito se facilita por el respeto impuesto a su jerarquía dentro del equipo, que impide a corredores igual de fuertes (Simmons) ir por lo suyo si eso va en detrimento de las opciones del danés. Llegaba con un objetivo claro y lo cumplía haciéndose notar. Su palmarés en Grandes Vueltas quita el hipo: ya van 12 victorias parciales y vencedor de la regularidad en cada una de ellas. Uno de los mejores ciclistas del mundo. 
Tim Merlier. Mención especial para el belga del equipo Soudal que ha realizado un trabajo superlativo a la caza de victorias de etapa. El último Tour de QuickStep honró sus raíces, su verdadera identidad. Tres etapas le convierten en el segundo ganador de ellas, tras Pogacar y, en el mejor sprinter del mundo. Y aunque corre con todas las desventajas posibles (treno, colocación) siempre se hace insuperable con su potencia demencial. El trono de velocista es un lapso breve y el ciclista belga lo está aprovechando a la perfección. Remco Evenepoel, el lider del Red Bull Bora conseguía figurar como el mejor de los “humanos” en el mejor de sus tres Tours disputados Dos etapas son suyas y dos segundas posiciones, además de la segunda posición final. Se le achacará su actitud insípida una vez asegurado el segundo lugar o que alcanzó tal logro por la caída de Jonas, pero en general fue un Tour perfecto para él e inesperado para muchos. Volvió a ser fiable en alta montaña, no flaqueó en las cuestas y ratificó que tiene un alma de vueltómano, algo forzada, pero que está ahí. Recoge conclusiones positivas y una actuación de ese color es una caricia para sus seguidores. Es innegable que en una era de personalidades grises, alguien como él se hace querer. 
Mathieu Van der Poel. El belga líder del Alpecin no podía faltar en la nómina excelsa de ganadores en este Tour, con dos triunfos. Victoria conmovedora en Corrèze, donde brindaba homenaje a su abuelo Raymond Poulidor. Sin estar a su mejor nivel, ganaba esa etapa y regalaba otra a Philipsen, a la espera de la traca final en Montmartre, donde el belga le devolvía el regalo. Su relato no fue el de un conquistador, sino el de un artista que deja su huella: activar el modo bestia cuando tiene la oportunidad y sacrificarse cuando el equipo lo necesita. I
Isaac del Toro: primer mexicano en acabar en el podio, el joven corredor del UEA Emirates, apadrinado por el mejor y favorecido por el contexto de la cita, firmaba un resultado de ensueño que incluye triunfo de etapa, maillot blanco y podio. Quizá se minimiza por lo mal acostumbrados que estamos, pero esto no es normal para un debutante en el Tour con apenas 22 años. A grandes rasgos, se nota el potencial así como los detalles a pulir, pues aún necesita elevar su nivel en alta montaña y hallar más regularidad en la acumulación de esfuerzo. Pero por algo es joven, hay margen de sobra para trabajar en su condición escaladora y experiencias como esta, capacitan a su cuerpo y mente para encontrar la constancia que una ronda de este género demanda. 
Mauro Schmid: el suizo ganaba la 13ª etapa (en Belfort en una de las etapas más espectaculares) victoria más que merecidas por los numerosos antecedentes donde había dado en el palo y además quedaba segundo en otras dos, (en Voiron y Orcières-Merlette), demostrando así que es uno de los cazadores de etapas en mejor forma de las últimas dos temporadas. 
Atleta de múltiples recursos que por fin pudo tener a su favor ese elemento, pequeño pero decisivo, que nada tiene que ver con los vatios o la toma de decisiones: la suerte. Metido en casi todos los fregaos figuraba finalmente 35º. 
Se queda fuera de nuestros ocho mejores Paul Seixas, la joven esperanza francesa del Decathlon que acababa 4º en la general. También al resto de ganadores de etapa comenzando por el danés Jonas Vingegaard (1ª la CRE con el Visma) además de portar el amarillo dos jornadas y que de no ser por su caída hubiera conseguido la segunda posición final, el neerlandés Olav Kooij (5ª), el noruego Soren Warenskjold (11ª) y el belga Jasper Philipsen (17ª). Tampoco podemos olvidar al noruego Torstein Traen portador del amarillo durante dos etapas. 
En el otro lado de la balanza, las decepciones de Gregorie, O’Connor, Tiberi, Jorgensson o Aramburu.
En cuanto a la escuadra española, tras la gran actuación de la edición 2023 (tres etapas y dos top ten), en esta 2026 regresamos a la habitual sequía de etapas pero al menos Ayuso figura en el top ten como 7º clasificado, pero a más de 17’ del amarillo. El siguiente en la clasificación es Carlos Verona 23º; Pablo Castrillo 29º, Raul García Pierna 34º, Ion Izagirre 45º Abel Balderstone 47º, Javier Romo 54ª Alex Aramburu 85º Mikel Azparren 99º y Joel Nicolau 129º. Como mejor logro individual figura un tercer puesto de García Pierna en la 4ª etapa y varios top ten del resto, entre los que destacan ademas de Ayuso, el propio García Pierna y Castrillo, pasando el resto bastante inadvertidos. 
Debía retirarse en la jornada 18º José Félix Parra por una fractura de muñeca. Además del español, abandonaban muchos otros nombres ilustres del pelotón, como A. De Lie (3ª), C. Uijtdebroeks (6ª), T. Traen (7º), F. Gaviria (13ª), J. Vingegaard o T. Merlier (15ª), F. Lipowitz (16ª), B. McNulty (18ª) o E. Affini y E. Rubio (19ª), finalizando 158 ciclistas de los 184 iniciales.

Friday, June 5, 2026

Giro de Italia 2026. Primero para Vingegaard

La 109ª edición del Giro de Italia volvía a hacer historia al presentar como gran novedad comenzar la carrera en Bulgaria disputando allí las tres etapas iniciales, para terminar finalizando por cuarto año consecutivo en Roma. 
En esta edición se disputaba desde el viernes 8 de mayo hasta el domingo 31, pues la carrera además de las 21 etapas competitivas reglamentarias ofrecía tres lunes de descanso, al igual que la edición anterior, y utilizando el primero de ellos para el traslado de la carrera de Bulgaria a territorio italiano entrando por el sur y continuando rumbo hacia su habitual cita romana. 
Eran 3.459 km, 21 etapas y 49.150 metros de desnivel acumulado, con 42,3 de contrarreloj (10ª etapa) para el disfrute de los velocistas. 8 etapas propicias para los 'sprinters', 7 de media montaña y 5 de alta montaña, con seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí, Piani di Pezze y Piancavallo). Asentada la parrilla de salida en 23 equipos en las tres grandes vueltas (18 UCI Word Teams, más 5 Pro Team) aquí además del Tudor como mejor del año anterior, en esta edición los cuatro invitados eran los italianos Polti y Bardiani, el suizo Q36,5 y el neerlandés Unibet) con 184 corredores en la salida, de 31 nacionalidades diferentes y mismo sistema de bonificación en las etapas en línea (con 10, 6 y 4 segundos respectivamente para los tres primeros) y además, y nuevamente el Kilómetro Red Bull, con bonificaciones de 6-4-2 segundos al final del ‘Red Bull KM’ (un esprint intermedio convencional) para los tres primeros en pasar. 
Sin la presencia de Tadej Pogacar o Remco Evenepoel, el favorito indiscutible a la Maglia Rosa de esta edición, era Jonas Vingegaard que además contaba con la mejor ayuda de todas las escuadras. El danés llega con galones, confianza y un camino algo más despejado tras las bajas de Joao Almeida, Isaac del Toro, Mikel Landa o Richard Carapaz, ausencias que modifican el relato antes incluso del primer banderazo. 

Un escalón por debajo y a la espera de alguna extraordinaria sorpresa se agrupa un convoy de aspirantes con razones para soñar: Giulio Pellizzari, Jai Hindley, Felix Gall, Egan Bernal, Thymen Arensman, Derek Gee o Ben O'Connor. Todos saben que para batir a Vingegaard no bastará con resistir: habrá que incomodarle.  

En esta edición eran 10 los ciclistas españoles, repartidos entre cinco escuadras. Repite Movistar como única española y contando con cuatro de ellos (Enric Más, que debutaba, al comando, Javier Romo, Juanpe López e Iván García Cortina); en el UEA (Marc Soler e Igor Arrieta), en el Q36,5 (David de la Cruz y David González), en el Polti (Diego Pablo Sevilla) y en el EF Education (Markel Beloki). 

En cuanto a la carrera en sí, comenzaba con el novedoso periplo de tres etapas por territorio búlgaro con el 


Primer fin de Semana de carrera y 
La primera etapa el viernes 8 de mayo, empezaba con 147 km de recorrido llano entre Nessebar y Burgas, bordeando el mar Muerto y con dos tachuelas intermedias de 4ª C, un doble paso por Cape Agalina, ya en el circuito final (kms 84 y 106). Animada desde el banderazo de salida con la fuga del italiano Manuele Tarozzi y el español Diego Pablo Sevilla, llegó a disponer de 2:20 en el km 12, mientras el pelotón controlaba la situación. Con un perfil claramente favorable para los velocistas, el viento lateral y el nerviosismo final interfirieron en la perfecta ecuación. Siendo los fugados neutralizados a 23 km del final, con el aumento del viento y el pelotón ocupando toda la anchura de la carretera buscando la mejor posición de cara al sprint, una aparatosa caída a 600 m, que afectaba a una treintena de corredores, cortaba al grupo principal. Solo una quincena lograba evitar la montonera y disputar realmente la victoria de etapa. Si Walscheid lanzaba el sprint para Lidl-Trek era Tobias Lund el que arrancaba a 300 m de meta. Sin embargo, Paul Magnier respondía con autoridad para superar al danés y adjudicarse la primera victoria, con el británico Ethan Vernon completando el podio, todos con el mismo tiempo. El madrileño Sevilla se imponía en las dos ascensiones y las bonificaciones por hacer sendos segundos en el sprint intermedio de Sozopol y en el Red Bull Km, le permitían finalizar quinto en la clasificación general. 

La 2ª etapa transcurría entre Burgas y Veliko Tarnovo. De 221 km, era la segunda más larga de esta edición con una primera parte llana y una segunda más montañosa y tres cotas puntuables de 3ªC se volvía a producir una escapada inicial de DP. Sevilla y en esta ocasión acompañado de M. Maestri. Abriendo hueco pronto, llegaron a disponer de casi 6’ en los primeros compases. El madrileño, que volvía a sumar puntos en todos los terrenos, reforzaba su liderato en la clasificación de la montaña. Por detrás, la lluvia comenzaba a endurecer la jornada antes de su ecuador. La fuga era neutralizada a 27 kms de meta, justo antes de una caída masiva con más de treinta corredores implicados, entre ellos Yates, Vine, Soler, Buitrago, Kelderman, Morgado, Gee, Cavagna y Strong. Yates podía continuar, mientras Vine se veia obligado a abandonar y posteriormente también lo hacían Holter, Soler, Moschetti y Vendrame. De consignar que la falta de ambulancias obligara a neutralizar momentáneamente la etapa. Con 20 km por delante, la carrera se reanudaba poco después, con el grupo todavía condicionado por la caída y con Bernal bonificando en el KM Red Bull. Poco después, en la subida al Monasterio de Lyaskovets, Astana endurecía el ritmo antes de que Vingegaard acelerara con fuerza para coronar primero, por delante de Pellizzari y Van Eetvelt, formándose un trío de cabeza que llegó a contar con 18” de ventaja. Por detrás Jan Christen logró alcanzar al trío cabecero ya en el último kilómetro, pero el poco entendimiento se rompió en la zona final adoquinada y ascendente, siendo alcanzados a apenas 350 metros de meta y donde Astana lanzaba la llegada, encontrando el uruguayo Thomas Silva el hueco decisivo para rematar con fuerza e imponerse por delante de del alemán Florian Stork y y el local Giulio Ciccone, consiguiendo así la primera victoria en una grande para Uruguay, mientras asumía también el liderato de la clasificación general, donde Enric Mas se mantiene como el mejor español, decimoquinto a 10” de Silva, justo por delante de Vingegaard. 
La 3ª etapa, el domingo 10, última en territorio búlgaro, partía de Plovdiv y llegaba a Sofía, tras un recorrido llano de 175 km con una única ascensión, el Borovec Pass (2ªC con 9,2 km al 5,3%) a mitad de carrera. Los movimientos comenzaban temprano con una escapada nuevamente de Sevilla ahora con Tonelli y Tarozzi llegando a disponer de 3:40 a los 15 km de carrera y que llegaba con margen al Borovets Pass, donde Sevilla volvió a demostrar su fortaleza en la montaña para coronar en cabeza. Por detrás los velocistas no perdían comba en la ascensión y a partir de entonces la diferencia de los fugados comenzó a reducirse de forma progresiva. Aun así los tres fugados entraron en los últimos 10 km con renta para soñar con la victoria. A falta de 3 km, la diferencia incluso se mantenía en 19”. Sevilla, Tarozzi y Tonelli continuaron relevándose hasta el último kilómetro, donde aún conservaban nueve segundos sobre un pelotón lanzado. La inexsorable caza llegaba finalmente a 400 m de la llegada, justo antes de que Milan arrancara el sprint, respondiendo Paul Magnier con potencia y volver a ganar por delante de Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. Silva conserva la maglia rosa antes del traslado a la península itálica con 4” de ventaja sobre Stork y Bernal, mientras que Arensman y Ciccone a continuación, se mantienen a 6”, siendo Mas el español mejor situado, noveno a 10” del líder. 
Primera semana. 
Tras el lunes de descanso en Catanzaro, utilizado para el transporte de material y traslado de personal a territorio italiano, 
El martes 12, la 4ª etapa partía de Catanzaro para finalizar en Cosenza tras 138 km de recorrido llano y una única dificultad montañosa, Cozzo Tunno (2ªC 14,4 km al 5,9%) que se coronaba a falta de 40 km para meta. Una fuga de seis abría la primera de las etapas italianas con Bais, Barguil, Larsen, Marcellusi, Jacobs y Rafferty, alcanzando una renta máxima de 2:30 en el km 35 de etapa, antes de que Ineos, Visma y Astana endurecieran el ritmo camino del Cozzo Tunno y donde en sus primeras rampas los fugados eran absorbidos. Ahí Movistar rompía la carrera, con Milesi, García Cortina y Oliveira imponiendo un ritmo que dejaba fuera de combate a Groenewegen, Vernon, Milan o Sevilla, cediendo en las primeras rampas, mientras que el líder de la carrera Silva, también perdía comba poco después, llegando a circular a casi 5’ de la cabeza. Incluso Bernal pasó por dificultades y quedó descolgado, aunque más tarde consiguió regresar al grupo principal con la ayuda de su compañero Turner. Con Oliveira coronando primero, tras el descenso, el grupo cabecero quedaba reducido a 43 unidades y tras las lucha por las bonificaciones del KM Red Bull, a 11 kms de meta, Movistar volvía a asumir la responsabilidad del grupo y aprovechando la ligera pendiente, a 1,7 kms de meta, Christen lanzó un ataque potente abriendo un pequeño hueco, que Lidl neutralizaba antes de meta para en la resolución del reducido sprint ser el ecuatoriano Jhonatan Narváez el se llevaba la victoria por delante del colombiano Orluis Aular y del italiano Giulio Ciccone que, con las bonificaciones acumuladas, conseguía situarse líder con apenas 4” sobre Christen, Stork y Bernal, y donde Mas se mantiene octavo a 10” de Ciccone, y Markel Beloki, noveno. 
La quinta etapa, larga de 203 km transitaba entre Praia a Mare y Potenza. Con un recorrido exigente y dos ascensiones, Prestieri (3ªC con 13 km al 4,6%) y Montagna Grande di Viggiano (2ªC. con 6,6 km al 9,2%) finalizaba con la meta en pendiente. Con la lluvia y el viento como principales protagonista la carrera se agitaba desde el incio con Paletti, Bax, Marcellusi y Garofoli entre los primeros protagonistas en una jornada de desgaste. En la ascensión al Prestieri, con el grupo principal muy reducido coronaba por delante Rubio mientras por detrás, Groenewegen y Milan cedian pronto, y Magnier, aguantaba a duras penas. Tras numerosos movimientos, se consolidaba la escapada buena con Eulálio, Tarozzi, Rafferty, Milesi, Rubio, Turner, Garofoli, Campenaerts, Arrieta, Narváez, Tjotta, Scaroni y Silva, alcanzando los 3’ en el km 124. En la aproximación a Viggiano, la lluvia volvió a aparecer con fuerza seleccionando definitivamente a los hombres que iban a disputar la victoria, de los que sólo pretendían terminar sin riesgos. Uno de ellos, Igor Arrieta, atacaba en solitario antes de la ascensión pero era alcanzado pronto por Eulálio, que mejor situado en la general, se convertía en su principal aliado, goloso de una posible recompensa final. Arrieta coronaba primero la Montagna Grande di Viggiano, por delante de Eulálio, y con Garofoli, Silva, Scaroni y Milesi varios segundos por detrás. Minutos después coronaba el grupo de favoritos. En el KM Red Bull, a 30 de meta, la lucha por la victoria de etapa y por la general seguía totalmente abierta, con la lluvia y la carretera mojada seleccionado la carrera. A 14, Arrieta sufría una caída debiendo cambiar de bicicleta y perdiendo en la acción 50”. A pesar de ello salió en persecución de Eulálio arriesgando en cada curva. El portugués solo y presionado, también caía, a 6 km de la llegada, pero apenas perdía tiempo en el incidente, momento en el que Arrieta conseguía volver a contactar, enfilando juntos el tramo final, con el pelotón a más de 7’ y asegurada la victoria entre ellos. En eso, a 2 de meta, Arrieta se equivocaba de carretera permitiendo a Eulálio abrir hueco que bajo la pancarta del último kilómetro era de 10”. Sin embargo, Arrieta no se rendía y recortando la diferencia metro a metro, alcanzaba al portugués a 150 m de la línea, superándolo en el sprint para lograr la primera victoria española en este Giro, con Afonso Eulalio segundo, completaba el cajón el ex maglia Th. Silva, entrando a 51” y con el pelotón y los principales favoritos a 7:13. Cambios en la clasificación general, y Eulálio se convertía en el nuevo líder de la carrera, con Arrieta segundo, a 2:51 y Scaroni tercero a 3:34. Con Ciccone, sexto a 6:12, Bernal es 9º a 6:16 y Arensman 10º con el mismo tiempo. A 6:22 figuran 13º Mas, 14º Beloqui y 15º Vingegaard. 

La 6ª etapa, discurría entre Paestum y Napoles, con 141 kms llanos y una cota puntuable, Cava de' Tirreni, de 4ªC. De perfil favorable para velocistas y a ritmo moderado por la lluvia intermitente, la escapada se formaba pronto con Vergallito y Planckaert, a los que se unían más tarde Tarozzi, Marcellusi y Bais y de la que se descolgaba Planckaert. Sin llegar a tener nunca una ventaja amplia, era neutralizada antes del KM Red Bull. Con la lluvia haciendo acto de presencia en los últimos kilómetros, y con los equipos de los velocistas peleando por la colocación, al paso por los adoquinada húmedos de la Piazza del Plebiscito, a 600 m de la llegada, provocaba poco después una caída en cabeza con ocho ciclistas implicados, que rompía por completo la preparación habitual del sprint y donde Franco Ballerini sin verse afectado, sacaba la mayor tajada resistiendo por delante de Jasper Stuyven y Paul Magnier para dar a Astana una nueva victoria mientras Eulálio mantenía la Rosa, y sin cambios significativos en la clasificación general. 
En la séptima, se ascendía el temido Blockhaus (1ªC. con 13,6 km al 8,4%) donde terminaba la etapa. La más larga de la edición con 244 km, partía de Formia y además, también ascendía Roccaraso (2ªC. con 6,9 km al 6,5%). Con ataques desde el inicio, era Milan el primero en moverse para consolidar una escapada junto a VD Lee, Zukowsky, Naberman y Sevilla y que el pelotón condescendiente, permitía. Llegando a disponer de más de 5’, Sevilla coronaba en Roccaraso, mientras Milan se descolgaba. La escapada llegaba a pie del Blockhaus ya muy reducida y sus componentes neutralizados uno a uno conforme Red Bull-Bora endurecía la carrera en las primeras rampas. Arrieta, segundo de la general, cedía a 10 km de meta, mientras que Mas, Bernal y Christen también lo hacían poco después dejando el grupo reducido a una quincena de corredores y en el que Eulalio también cedía a 7 de meta. Los Visma Kuss y Piganzoli trabajaron para que Vingegaard lanzara el ataque definitivo a 5 km de meta, siendo Gall el único que podía aguantar su envite pero a distancia, mientras Hindley, Pellizzari y O'Connor se quedaban por detrás. El danés, debutante en el Giro y gran favorito antes de la salida, se imponía con enorme autoridad en el primer gran examen de montaña con 13” de ventaja sobre el segundo Felix Gall y 1:02 sobre el tercero Jai Hindley. Vingegaard lograba con su 49ª victoria profesional entrar en el selecto grupo de ciclistas con triunfos en la tres grandes. 4º finalizaba Pellizzari y luego O´Connor, Rondel, Cicconne, Gee, Storer y Arensman completaban el top ten, con Eulálio 15º (junto a Beloki) y que a pesar de ceder 2:55 en meta, conservaba el liderato de la general con 3:17 de ventaja sobre Vingegaard, que asciende hasta la segunda posición, y 3:34 sobre Felix Gall, tercero y donde Markel Beloki figura ahora decimoséptimo a 6:24 del líder como mejor español. 
El sábado 16 era turno para la etapa 8ª, que discurría entre Chieti y Fermo con un recorrido de media montaña de 156 km y 4 dificultades, todas en la segunda mitad de carrera empezando con el ascenso a Montefiore d'Aso (3ªC. con 9,9 km al 3,6%), Monterubbiano (4ªC. con 4,7 km al 5,7%), Capodarco (4ªC. con 2,5 km al 6,1%) y la meta de Fermo (4ªC. con 3,7 km al 5,7%). Durante más de 80 kilómetros y a una media elevada se sucedieron ataques y contraataques sin que ningún grupo lograse consolidarse de manera definitiva. En una jornada de desgaste constante, las dificultades encadenadas terminaron por romper el pelotón en varios grupos. Sería en la tercera ascensión, a Capodarco, cuando Narváez seleccionaba la etapa atacando y llevándose a rueda a Bjerg y Leknessund para consolidar una fructífera escapada. El trío abría diferencias rápido mientras por detrás Bahrain trataba de controlar el pelotón. El ecuatoriano coronaba en solitario afrontando con decisión la aproximación a Fermo. Por detrás, Leknessund intentaba contactar con Narvaez, pero sin éxito mientras el grupo de favoritos, reducido a unas treinta unidades, perseguía ya demasiado lejos. Jonatahn Narváez ganaba su segunda etapa con 32” de ventaja sobre Andreas Leknessund y 42” sobre el tercero Martin Tjotta. En la general apenas novedades, con Eulalio manteniendo la Maglia Rossa. 

La novena etapa, en la aproximación a los Apeninos, cerraba el primer tercio de carrera el domingo 17, con 184 km que iban aumentando de exigencia entre Cervia y Corno alle Scale con dos ascensiones en los últimos kilómetros, Querciola (3ªC. con 10,5 km al 4,2%) y la meta en Corno alle Scale (2ªC. con 10,8 km al 5,8%). Comenzando a un ritmo altísimo desde la salida tras varios movimientos iniciales, terminaba consolidándose una numerosa fuga que llegaba a disponer de casi 3’ y que en las primeras rampas del Quercirola quedaba reducida a seis unidades. Coronaba primero Rubio con el pelotón a 2’ por detrás. Después, Ciccone en el tramo final hacia Corno alle Scale lanzaba un ataque intentando irse solo pero Rubio le aguantaba en la distancia, mientras por detrás los favoritos recortaban gracias al trabajo del Visma con Campanaerts y Piganzolli. Y si a los 10 km disponían de 1:39, a 4km había descendido del 1’ y con Cicconne a la vista, saltaba Gall del grupo con Vingegaard a rueda y atrapando al italiano a falta de 2 km y que terminaba cediendo. El danés aguardaba hasta el último kilómetro para lanzar el ataque decisivo abriendo rápidamente un hueco imposible de cerrar para el francés y que le permitía ganar su segunda etapa. Jonas Vingegaard cruzaba la meta en solitario con 12” sobre Felix Gall y 34” sobre Davide Piganzoli que completaba el podio y con el lider Eulalio 5º, a 40”, que aunque volvía a sufrir ante las aceleraciones de los favoritos, conseguía limitar pérdidas y conservar el liderato, antes de la jornada de descanso y de la decisiva contrarreloj. En cambio Pellizzari y Mas perdieron contacto en los últimos kilómetros de ascensión. En la general Vingegaard se acerca más al liderato y refuerza su condición de gran favorito situándose ahora a 2:24 del portugués, mientras Beloki sigue siendo el español mejor situado, ahora undécimo a 6:02. 
Segunda semana. 
La etapa 10ª, el martes día 19 y tras el lunes de descanso en Massa, correspondía a la cronometrada de esta edición. 42,6 km de recorrido llano entre Viareggio y Massa. De minuto en minuto comenzando por el último clasificado VD Broek y de 3’ en 3’ los quince primeros de la clasificación, siendo el último en partir el líder Eulalio. Con referencias importantes desde los primeros compases como Walscheid (6º con 48:10) o Price-Pejtersen (7º con 48:22), era Bax más de media hora después el que elevaba el listón a 47:57, crono que se mantuvo 20’ más; hasta la salida de un imperial Filippo Ganna que cambiaba por completo el desarrollo de la contrarreloj y mejorando todos los pasos entraba en meta 2’ mejor con 45:53, registro finalmente inalcanzable para el resto. Hasta la partida de los 15 últimos, tan solo Remi Cavagna, casi una hora después batía el crono de Bax por apenas 5” 47:52., lo que le supondría subir al tercer escalón del podio. Y de los favoritos, el mejor era Thymen Arensman que con 47:47 completaba una gran actuación para terminar segundo de la etapa y ascender hasta la tercera posición de la general a 1:57 de Eulalio. O'Connor terminaba undécimo con 48:35 mientras que Storer 15º con 48:58 y Gee 5º con 48:09 ganaron terreno respecto a varios rivales directos. Vingegaard, que partía como gran amenaza para el liderato, no pudo acercarse a los mejores especialistas, pero sí recortó mucho tiempo a Eulálio. El danés terminaba 13º con 48:53, mientras que el líder portugués cedía 4:57 pero cruzaba la meta con margen suficiente para conservar la maglia rosa por 27”. Por su parte Gall perdió más tiempo del previsto, 4:22. Aun así, se mantiene cuarto en la general, a 2:24 del líder. Entre los españoles David de la Cruz terminaba 12º a 2:52 de Ganna, lo que le suponía situarse 15º en la general mientras que Markel Beloki, 17º en la etapa, asciende hasta la 10ª plaza de la general, 
La siguiente etapa, la undécima, unía Porcari con Chiavari a través de 195 km quebrados con tres cotas puntuables: Passo del Termine (3ªC. con 7,4 km al 4,9%)  Colle di Guaitarola (2ªC. con 9,9 km al 6,2%) y Colla dei Scioli (3ªC. con 5,7 km al 6,3%), todas en la segunda mitad de etapa. La jornada arrancó con muchísima actividad desde el banderazo de salida con la formación y captura de diferentes grupos de fugados aunque la carrera nunca terminó de estabilizarse por completo. A una velocidad muy alta en la primera parte del recorrido, la etapa daba un giro en su ecuador con un ataque de Enric Mas desde el pelotón para enlazar posteriormente con los hombres de cabeza. Poco después, lo hacía Narváez pero era Bais el primero en coronar el Passo del Termine. En el siguiente Colle di Guaitarola, la selección era todavía mayor con Ulissi, Harper y Mas en cabeza, a los que se unieron posteriormente, Van Eetvelt, Zana, Barguil, Bais, Crescioli, Narváez, Scaroni y Ulissi volviendo a coronar primero Bais por la cima del Colle di Guaitarola, mientras por detrás, el pelotón rodaba a más de 3’. Antes de la ascensión a Colla dei Scioli, una caída afectaba en la fuga a Zana, Van Eetvelt y Scaroni, quedando en cabeza Mas, Barguil, Crescioli, Ulissi, Narváez, Harper, Vlasov y Stuyven. Harper coronaba primero y posteriormente Mas atacaba a 17 kms de meta para pasar primero por el KM Red Bull, con Narváez a rueda y sin dejar de acelerar, coseguido su objetivo, sorprendían a sus compañeros para irse por delante en busca de la victoria. A 5 kms de meta, mantenían 20”, mientras el pelotón de favoritos quedaba ya a más de 3’. Cooperando en la bajada, Narváez más rápido, se llevaba el sprint final sobre Enric Más con Diego Ulissi tercero, 8” encabezando el grupo, mientras el pelotón entraba a 3:23. La clasificación general no sufría cambios entre los principales favoritos pero Beloki cedía una plaza y ahora figuraba 11º. 
La 12ª etapa, entre Imperia y Novi Liguri de 175 km, era una jornada de media montaña, con solo dos cotas a mitad de recorrido Colle Giovo (3ªC. con 11,4 km al 4,2%) y Bric Berton (3ªC. con 5,5 km al 5,9%), que la hacía propensa a los velocistas. Con una primera mitad llana empezaba a un ritmo muy elevado y nada más darse el banderazo se sucedieron varios intentos de fuga que no cuajaban hasta que en el bueno con Geens, Tarozzi, Christiaan,VD Lee, López y Bais lo lograban, llegando a tener una ventaja de 2’, y siendo atrapados en la ascensión al Colle Giovo, donde VD Lee pasaba primero por la cima,y donde se provocaban los primeros cortes importantes en el pelotón, cediendo los principales sprinters en la segunda subida, el Bric Berton, donde coronaba primero Mas con Eulálio ganando el KM Red Bull a 13 kms de meta y sus 6” de bonificación. Los últimos kilómetros estuvieron animados por varios intentos de fuga. Y si el de Ciccone y Arrieta no prosperaba el de Alec Segaert a 3,4 de meta, si. El estrecho marcaje por detrás permitía que llegara a meta en solitario con 3” de ventaja sobre el grupo encabezado por Toon Aerts y Guillermo Thomas Silva. La general no sufría grandes cambios. 
La decimotercera, el viernes 22, unía las localidades de Alessandria y Verbania. Con 180 km de recorrido llano, dos cotas alteraban su monotonía en la parte final, Bieno (4ªC. con 2,4 Km al 5,8%) y Ungiasca (3ªC. con 4,7 Km al 7,0%). La etapa comenzaba con numerosos ataques desde el inicio y la que cuajaba quedaba formada por Valgren, Jacobs, Donovan, Sevilla, Warbasse, Leknessund y Rojas, Y aunque el chileno acabaría cediendo poco después, se fueron incorporando unidades por detrás, con Bettiol, Stuyven, Bjerg, Busatto, Maestri, Hoelgaard, Aerts, Huens y Kench, hasta formar una fuga de quince ciclistas. El pelotón, sin intención real de disputar la etapa, dejó margen a los fugados, de tal manera que a 55 kms del final alcanzaba los 10:28. Poco después, en la subida a Bieno, donde coronaba Sevilla la fuga rodaba entonces con más de 11’, ya plenamente lanzada hacia la disputa de la victoria de etapa. En la ascensión a Ungiasca se fueron quedando corredores y de los que aguantaban delante, Leknessund atacaba a 1,5 kms de la cima. Bettiol reaccionaba para enlazar con el italiano poco después y lanzar entonces su ofensiva, coronando Ungiasca en solitario con 10” de ventaja sobre el danés. En los 13 kms de descenso hasta meta, los intentos de Leknessund por contactar fueron inútiles y Alberto Bettiol llegaba a Verbania con 26” sobre Andreas Leknessund mientras que Jasper Stuyven ganaba el sprint por la tercera plaza a 44”. Con el pelotón entrando a más de 13’, Eulálio mantenía el liderato, sin cambios en la general. 
La montañosa etapa 14ª, el sábado 23 llevaba al pelotón desde Aosta hasta Pila (Gressan), a través de 133 km de durísimo recorrido por el valle de Aosta donde se acumulaban cuatro cimas puntuables, Saint-Barthélemy (1ªC. con 15,7 Km al 6,2%), Doues (3ªC. con 5,8 Km al 6,2%), Lin Noir (1ªC. con 7,5 Km al 7,8%), Verrogne (2ªC. con 5,6 Km al 6,9%) y la meta en Pila (1ªC. con 16,6 Km al 7,0%) en el “tappone” de la edición 2026. La carrera se activaba desde su inicio con escaramuzas diversas, dada la proximidad del primer puerto y que provocaban el descarte inicial de los velocistas y la consolidación de una escapada de 23 corredores y fuerte presencia española con Mas, López, De la Cruz y Arrieta además de Milesi, Rubio, Ciccone, Hirt, Poels, Vlasov, Donovan o Narváez, entre otros. Si VD Lee coronaba el primer puerto, poco después, era Arrieta el que pasaba primero por Doues, y antes de que Visma empezara a marcar un ritmo sostenido en el grupo de favoritos, dejando la fuga al dente. La carrera volvió a endurecerse en Lin Noir, donde Ciccone atacaba, coronando primero y repitiendo en Verrogne, mientras Movistar trataba de mantener sus opciones con Mas y Rubio. Pero la ventaja de la fuga nunca pareció suficiente para neutralizar el control del Visma por detrás. Aunque a 21 kms de meta, mantenían algo más de 2’ sobre el reducido grupo de la maglia rosa, la diferencia descendía a 1:47 a 13 de meta y el desgaste acumulado empezaba a pasar factura. Arrieta cedía por delante y Beloki y el lider Eulálio, por detrás. En la subida final a Pila se terminaba de decidir la etapa con Visma endureciendo el ritmo gracias al trabajo de Campenaerts, Kuss y Piganzoli, reduciendo más el grupo de favoritos. En la fuga, a 5,5 de meta, atacaba Ciccone y respondía Rubio, aunque ambos eran neutralizados enseguida por el grupo de favoritos y donde poco después aceleraba Vingegaard para abrir hueco de inmediato. Con Gall como principal adversario, el francés nunca pudo enlazar con el danés. Jonas Vingegaard ampliaba su ventaja en los últimos kilómetros para ganar en solitario en Pila su tercera etapa con 49” de ventaja sobre Felix Gall y de 58” sobre Jai Hindley, con Afonso Eulálio entrando 15º a 2:49 del vencedor, y cediendo la maglia rosa tras nueve etapas vistiéndola. La clasificación general pasa ahora a ser encabezada por Vingegaard, con 2:26 sobre Eulalio, 2:50 sobre Gall y 3:03 sobre Arensman. El mejor español en la general es David de la Cruz, 15º a 9:11. 
El domingo 24 cerraba la segunda semana de la Corsa Rosa con la 
decimoquinta etapa de 157 km de recorrido llano y sin ninguna dificultad montañosa, partía de Voghera para finalizar en Milan. Pensada para sprinters, una escapada desde los primeros compases, con Bais, Maestre, Marcellusi y Dversnes, entretenía la espera. Llegando a alcanzar 2:55 en el km 28, el pelotón fue reduciendo diferencias en el tramo final. A 25 kms, la fuga mantenía 1:30; a 4, la ventaja se había reducido a 25” pero a 1,5, los cuatro de cabeza aún conservaban 22” sobre un pelotón lanzado con muchos frentes abiertos. La captura parecía posible, pero Bais, uno de los dos Polti en la fuga, asumía el trabajo final hasta meta tirando del cuarteto para beneficiar a su compañero Maestri, pero era Fredick Dversnes el gran beneficiado para imponerse en Milán por delante de Mirco Maestri, Martin Marcellusi y Bais, con el pelotón entrando a 57” y sin cambios en la general. 
Tercera semana de carrera. Tras la jornada de descanso en Cesano Maderno el martes 26 los corredores acometían la trascendental última semana con 
la 16ª etapa, una corta y dura jornada montañosa en territorio suizo entre Bellinzona y Cari, de 133 km pero exigente, con cinco cotas puntuables, el doble paso por Torre (3ªC. con 4,7 km al 5,6%) y por Leontica (2ªC. con 3 km al 8,3%) en el bucle hacía meta y el final en alto de Carì (1ªC. con 11,6 km al 8% y un ultimo km al 9,8). Los ataques comenzaron desde el banderazo oficial con varias intentonas infructuosas, pero el Visma asumía el control sin permitirlas. Sería Ciccone el gran protagonista, saltando del grupo antes de la primera subida a Torre, que coronaba en cabeza, por delante de Rubio y Harper. También pasaba primero por Leontica, volviendo a repetir en el segundo ascenso a Torre, acumulando puntos importantes para la clasificación de la montaña. Con Rubio, también muy activo durante la jornada, junto a mientras El pelotón, guiado por el Visma mantenía la escapada de Ciccone, Harper, Rubio y Narváez bajo control. A 34 de meta, la cabeza de carrera seguía inalterable con Ulissi rodando a 1:06 y el pelotón a 1:52. La selección natural continuó antes de la ascensión final. Narváez cedía a 19 kms de meta y Ciccone lo hacía poco después. Harper atacaba a Rubio a 13 de la llegada afrontando en solitario las primeras rampas a Carì. Y el australiano sumaba los 6” de bonificación con Rubio segundo. Por detrás el Red Bull de Hindley asumía las riendas de la persecución y su ritmo, a la vez que anulaba la escapada hacía estragos entre los hombres de la general. Así Pellizzari cedía a 10 kilómetros de meta y poco después también se descolgaron Afonso Eulálio y Ben O'Connor, quedando unos 15 corredores entre el resto de favoritos. Luego era Visma el encargado de preparar el terreno para el líder con los habituales Campenaerts y Piganzoli y a 6,6 de meta, Vingegaard lanzaba el ataque decisivo. Gall salía a su rueda, pero apenas resistió unos metros. Con el danés en solitario y abriendo diferencia con enorme rapidez, a 4,2 kms de la meta, ya aventajaba en 55” a sus perseguidores, con Bernal asumiendo el mayor trabajo pero siendo Arensman el que demarraba a 1,5 de la cima, con respuesta de Gall e Hindley. Nada cambiaba el desenlace y Vingegaard entraba en solitario en Carì para sumar su cuarta victoria con Gall segundo a 1:09 y Hindley a 1:11, completando el podio, con Arensman 4º a 1:14, y Gee 5º a 1:18. Con este nuevo golpe en la montaña, Jonas Vingegaard deja muy encarrilada la victoria final liderando ahora la general con 4:03 sobre Gall, 4:27 sobre Arensman y 5:00 sobre Hindley. Afonso Eulálio que llegaba 11º a 3:04, cae hasta la quinta plaza, a 5:40. Entre los españoles, De la Cruz es el mejor y ocupa la 14ª plaza, a 14:57 del líder.  
La decimoséptima, se disputaba el miércoles entre Cassano Dadda y Andalo, en un largo recorrido con 202 km quebrados, con tres puertos puntuables de 3ªC, comenzando con el Passo dei Tre Termini (8,2 km al 5,9%), el Cocca di Lodrino (con 8,2 km al 4,1%) y el Andalo-Lever (8,3 km al 3,6%) además de las no puntuables del Roncone (4,8 km al 5%) y una última cota previa al Andalo tras pasar por Stenico (2 km al 4,7%) con más de 3.200 metros de desnivel acumulado. La fuga tardaba en formarse, con Tarozzi, Valgren, Tonelli, Cavagna, Christen, Larsen y Leknessund en su inicio y al que se sumaban antes del Passo dei Tre Termini Bayer, Milesi, Van Dijke, VD Broek, Bais y Kopecký. A su paso era Tonelli el que coronaba en primera posición por delante de Tarozzi, Cavagna y Valgren. Con un interesante grupo perseguidor de mucho nivel con presencia de Mas, López, Rubio, De la Cruz, Arrieta, Ciccone, Narváez, Caruso y Vlasov entre otros, en Cocca di Lodrino, se terminaba de consolidar una escapada amplia de 11 corredores y donde Cavagna atacaba antes de la cima para pasar primero por el alto, seguido por Ciccone, Rubio y VD Lee. La fuga llegó a tener una ventaja máxima de 7:45 sobre el pelotón a 70 de meta justo cuando una fuerte tormenta hacía acto de presencia endureciendo la carrera durente algunos minutos. A su termino y 10 km después atacaba De la Cruz llegando a contactar con Cavagna, aunque ambos eran alcanzados poco después por sus compañeros. La parte final volvía a romper la escapada con movimientos de Caruso, Valgren, López y Garofoli, Leknessund o Ciccone. De tal manera que a 25 kms de meta, delante quedaban Caruso, Valgren, López, Rubio, De la Cruz, Van Dijke, Vlasov, Garofoli, Arrieta y Leknessund. Con nuevos ataques en la última subida, a Andalo-Lever, coronaba primero Rubio seguido por Valgren, Arrieta y Vlasov, aunque a menos de tres kms para meta, los seis de delante se reagrupaban. Y si a 1,7 atacaba Caruso con Rubio a rueda, era en el ultimo km cuando Michael Valgren lanzaba su ofensiva, para imponerse por delante de Andreas Leknessund, que terminaba a 3” y con Damiano Caruso a 6” completando el podio. Arrieta era sexto, a 14”, De la Cruz octavo, a 1:08 y el pelotón entraba a 5:14 del vencedor sin cambios entre los primeros clasificados de la carrera y con De la Cruz como mejor español situado, 13º a 10:50. 
La 18ª etapa del jueves discurría entre Feltre della Paganella y Pieve di Soligo, con un recorrido quebrado de 171 km y dos subidas puntuables, Fastro - Le Scale di Primolano (3ªC, con 3,2 Km al 3,9%) y el Muro di Ca' del Poggio (4ªC. con 1,1 Km al 11,3%) y otras tres no puntuables: Civezzano (4,9 Km al 6,2%), Madrano (2,6 Km al 5,1%) y Combai (1,9 Km al 6,2%), perfil propicio para una llegada rápida. Con calor y numerosos ataques desde los primeros kilómetros, la fuga más consistente quedaba formada por Bais y Mifsud, junto a Shaw y Geens que abría una ventaja en torno al minuto y medio y mantuvo viva la etapa hasta el tramo decisivo, cuando en la ascensión al Muro di Ca' del Poggio se rompía el pelotón, a 11 km para meta. Con caída previa de Eulálio al que esperaba el pelotón, a 35 kms de meta, Arrieta y Narváez se movían desde el pelotón, mientras los equipos de los velocistas comenzaban a reducir la diferencia con la fuga y del que el último integrante, Geens era neutralizado justo antes del Muro. En la ascensión, Eulálio se dejaba ver pero era Kuss el que llevaba en volandas a Vingegaard para coronar en primera posición, por delante de Rondel y del propio Eulálio. La intensidad del ascenso provocaba una selección importante, con unos 16 corredores en el primer grupo, con ataques sucesivos de Hindley y, Kulset poco después, con respuesta de Eulálio y todos neutralizados antes de la pancarta del último km. Y era Paul Magnier situado a rueda de Stuyven el que arrancaba a 300 m para llevarse la etapa con comodidad por delante de Edoardo Zambanini con Jonathan Milan completando el podio, todos en el mismo tiempo y sin cambios en la general. 
La decimonovena etapa del viernes 29, era la penúltima jornada montañosa. Entre Feltre y Alleghe-Piani di Pezze, con 151 km de recorrido, 6 cimas y casi 5.000 metros de desnivel acumulado,se convertía en la etapa reina y la penultima oportunidad para los rivales del danes de hacerle daño. Comenzando por el Passo Duran (1ªC. con 12,1 km al 8,1%), el Coi (2ªC. con 5,8 km al 9,3%), Forcella Staulanza (2ªC. con 6,3 km al 6,7%), Passo Giau (C. Esp con 9,8 km al 9,3%), Passo Falzarego (2ªC. con 10,1 km al 5,4%) y la ascensión final a Piani di Pezzè (2ªC. con 5 km al 9,6%). La etapa comenzaba con numerosos ataques, todos neutralizados, hasta que ascendiendo el Passo Duran la carrera terminaba seleccionándose con un grupo delantero de corredores importantes y habituales de las fugas, entre ellos Ciccone, Caruso, Mas, López, Milesi, Rubio, De la Cruz, Pellizzari, Kuss, Storer y Gee. Ciccone era el que coronaba en cabeza por delante de Christiaan, VD Lee y Rubio, y repitiendo en el paso por Coi y Forcella Staulanza. A continuación, en el Passo Giau, puerto de categoría especial y mayor dificultad de la jornada, se terminaba de romper la carrera y con el grupo de la maglia rosa coronando a 2’14 el portugués Eulálio sufría y O'Connor quedaba descolgado mientras varios de los corredores que habían entrado en la escapada iban perdiendo contacto. Ciccone volvía a coronar primero, por delante de Rubio, Gee y Kuss, asegurando puntos clave para vestir la maglia azzurra de la montaña. Con el grupo de fugados cada vez más reducido, por el Passo Falzarego resistían ocho con Rubio coronando por delante de Ciccone y Kuss. Ciccone arriesgando en la bajada conseguía abrir una brecha importante y a 16 km de la meta rodaba con 56” sobre el grupo perseguidor y 2:50 sobre el grupo de la maglia rosa. El italiano mantenía todavía 1:07 de margen a 6,5 kilómetros de la llegada y era el primero en iniciar la ascensión final a Piani di Pezzè. Sin embargo, por detrás forzaban el ritmo Pellizzari y Kuss desde el grupo perseguidor, con Sepp Kuss, más fuerte, reservado para las rampas decisivas, de tal manera que alcanzaba a Ciccone a 2 km del final, para superarlo enseguida y marcharse en solitario hacia la victoria, cruzando la meta con 13” sobre Derek Gee y de 36” sobre Giulio Ciccone. Por detrás, en el grupo Gall demarraba a 3 de meta para finalizar cuarto, aunque no pudo distanciar a Vingegaard, 5º a 39” y que mantiene la maglia rosa con 4:03 de ventaja sobre Gall. Hindley asciende ahora a la tercera posición, a 5:04, a costa de Arensman que baja al cuarto puesto, mientras Gee sube hasta la quinta plaza superando a Eulálio; Egan Bernal entra en el top-10, sacando de el a Ben O'Connor que ahora es 14º. Por detrás De la Cruz continúa como mejor español, 15º a 18:20. 
La penúltima etapa, la 20ª, entre Gemona del Friulli y Piancavallo, de 200 km de recorrido, se convertía en la última jornada montañosa y el examen final para los opositores a 'maglia' rosa y puestos del podio siendo también la última oportunidad para los escaladores. La etapa acumulaba 3.751 m de desnivel concentrando buena parte de su dureza en la segunda mitad del recorrido, con la subida inicial a Clauzetto (3ªC y 6,8 kms al 5,7%) y una doble ascensión a Piancavallo, (1ªC. con 14,5 kms al 7,8%). Con varios ataques de inicio no sería hasta 70 km después cuando se conformaba la que sería fuga definitiva con siete corredores: Geens, Tarozzi, Huens, Haig, Warbasse, Leknessund y Silva y que Leknessund encabezaba en la cima del Clauzetto. La fuga llegó a disponer de una ventaja máxima de 5:40, pero Visma asumiendo el control del pelotón antes del primer paso por Piancavallo ya había reducido diferencias a un ritmo constante. En la primera ascensión se seleccionaba tanto la fuga como el pelotón. En cabeza cedían Silva, Tarozzi, Geens y Huens, mientras Haig, Warbasse y Leknessund resistían, coronando en ese orden. Por detrás Ciccone atacó para puntuar en la cima, y encaraba la bajada en solitario. Pero poco después lo hicieron Arrieta y Crescioli y en el descenso, largo, revirado y técnico, Arrieta y Crescioli superando a Ciccone, terminaron alcanzando a Huens y posteriormente enlazaban con la cabeza de carrera que a 35 km de meta, quedaba reorganizada con Huens, Haig, Crescioli, Warbasse, Arrieta y Leknessund, mientras el pelotón, se mantenía a 1:36. La escapada afrontaba el segundo y definitivo ascenso a Piancavallo con 2’ de adelanto, pero Visma quería la etapa para su lider Vingegaard y enseguida reducían la diferencia. En el intento cedían Ciccone, y O'Connor, después Pellizzari y De la Cruz, mientras Visma seguía preparando el terreno con Lemmen, hasta que a 11 kms de la llegada, Vingegaard lanzaba el ataque definitivo. Gall saltó inicialmente a su rueda, pero apenas pudo resistir unos metros antes de ceder. Superando fugados poco a poco enseguida se quedaba en solitario en cabeza sin mirar atrás. Por detrás, el grupo perseguidor se fue reorganizando con Gall, Hindley, Gee-West, Arensman y Bernal. El líder de la carrera abría diferencias con autoridad, cruzando la meta en solitario con 1:15 sobre Gall que ganaba el sprint por la segunda plaza, con Hindley tercero. La clasificación general quedaba claramente definida antes de la última etapa con Jonas Vingegaard más lider, ahora con 5:22 sobre Felix Gall y 6:25 sobre Jai Hindley, mientras Thymen Arensman es cuarto a 7:02 y Derek Gee figura quinto a 7:56. Completan el top ten Afonso Eulálio, Michael Storer, Davide Piganzoli, Damiano Caruso y Egan Bernal. 

La última y 21ª etapa, era la tradicional jornada de trámite por los alrededores de Roma como homenaje al campeón. Partiendo del Quadrato della Concordia romano, la corta y llana jornada de 131 km llegaba hasta la cercana Ostia para haciendo el recorrido inverso, regresar finalizando en la Via del Circo Massimo de la capital transalpina. Sin incidencias que reseñar, los 151 corredores presentes, después de los clásicos brindis, fotos con los ganadores de los respectivos maillots y de firmar una primera hora a ritmo de cicloturistas (27 km/h), se ponían más serios a la entrada al circuito de Roma (9,5 km), al que debían completar ocho vueltas y cuyo desenlace estaba previsto en forma de volata, aunque hubo ración de picante. Después de un intento, más por ganas de mostrarse que por convicción, a cabo de Cavagna, Campenaerts y Sobrero, el que hacía la apuesta más seria fue Filippo Ganna. El italiano, inadvertido en La Corsa a pesar de su apabullante triunfo en la crono, formaba un corte peligroso junto a Stuyven y un Sobrero que se agarraba a su estela con uñas y dientes. El órdago de Ganna mantuvo la emoción hasta 3 km del final, con un pelotón que tuvo que sudar sangre para atraparle. Y en la volata final, Jonathan Milan, esta vez sí, mostraba su mejor versión y con sus clásicos zapatazos sobre los pedales, se imponía con claridad meridiana ante su compatriota Giovanni Lonardi y el francés Paul Penhoet completando el podio y así no dejar al Lidl-Trek sin etapas en este Giro. Segundos más tarde, acompañado por todos sus compañeros del Visma, entraba Vingegaard como flamante campeón, al que le esperaban en meta su mujer e hijos.  

Sin cambios en la general, el danés Jonas Vingegaard inscribía su nombre por primera vez en el palmarés del Giro para unirse al selecto grupo de ganadores de las tres grandes. Segunda posición a 5:22 para el francés Felix Gall (Decathlon) y tercera plaza a 6:25 para el australiano Jai Hindley (Red Bull) sin españoles en el top ten, el mejor de todos David De la Cruz, finalizaba 14º a 23:14 del vencedor. 
Edición marcada por los abandonos, nada menos que 33 y desde muy pronto, marcados por las caídas masivas, como Moschetti, Soler, Vine, Holter, Buitrago, Vendrame, Yates, Kelderman, Groves, De Lie, Menten, De Jong, Battistella o Giddings, solo en las cinco primeras etapas, y que dejaban en 151 el numero de supervivientes .
El resto de clasificaciones quedan encabezadas por:  
Equipos: Visma/Lease a Bike  
Puntos: Paul Magnier (Soudal)  
Montaña: Giulio Ciccone (Lidl Treck)  
Jóvenes: Afonso Eulalio (Bahrain)  
Combatividad: Damiano Caruso (Bahrain). 
Esta 109ª edición dejará para el recuerdo del ciclismo español la heroica victoria de Igor Arrieta en la 5ª etapa de Potenza. En cuanto al lider del Movistar Enric Mas, después de cinco meses parado, tras someterse a una intervención para solucionar sus graves problemas de tromboflebitis, el balear aterrizaba en su primer Giro con apenas diez días de competición en las piernas. Y a pesar de que en las entrevistas vendía el podio como un objetivo real y asumible, en una carrera en la que la falta de estrellas de alcurnia era evidente, en la primera etapa de montaña cedió. Del resto, la valentía de Sevilla o el arrojo de Beloki y poco más. 
En la general, muy pobres resultados, siendo David De la Cruz (Q36.5) el mejor clasificado, 14º a 23:14 del ganador, con Igor Arrieta (UEA) 19º a 55:50, entre los 20 mejores. Luego Enric Más (Movistar) 32º a casi 2h, Markel Beloki (EF Education) 35º, Juanpe López (Movistar) 41º, Diego Pablo Sevilla (Polti) 94º, David González (Q36.5) 100º y Miguel García Cortina (Movistar) 114º. 
Con nombre propio:  
Jonas Vingegaard: il nuovo imperatore del Giro de Italia, ha conseguido lo que le faltaba y casi todo el mundo esperaba. Hay victorias que no admiten matices y la del danés del Visma en este Giro de Italia es una de ellas. Se impuso en solitario en cinco de los seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí y Piancavallo), vistió la maglia rosa ocho días y conquistó la carrera con más de cinco minutos de ventaja sobre el segundo y con la sensación de que podía haber sacado aún más ventaja de haberla necesitado. Muy superior, fue dueño y señor de un Giro que le pone en la senda de los más grandes vueltómanos, convertido ya en el octavo integrante de uno de los clubes más selectos de la historia del ciclismo, el de los ganadores de las tres Grandes Vueltas. Tras acabar pletórico la corsa rosa, los aficionados ya se relamen esperando su duelo con Tadej Pogacar en el Tour.  
Felix Gall: el austríaco de Decathlon CMA CGM completa el mejor resultado de su carrera en una gran vuelta. Si Vingegaard fue el sol, Felix Gall fue la sombra más fiel y el más digno rival que tuvo en la montaña, en especial en el Blockhaus, donde llegó pisándole los talones, a tan solo 14". Felix finalizaba segundo en los cinco finales en alto en los que levantó los brazos el danés y acabó segundo de la general. Sólido escalador y ciclista de fondo, Gall se sube por primera vez al podio de una Gran Vuelta después de tres top-10 (8º y 5º en el Tour y 8º en La Vuelta). Le faltó una etapa (imposible ante la presencia del danés) 
Jhonatan Narváez: el giro del ecuatoriano del UAE ha sido simplemente excelso. Tres triunfos de etapa, la 4ª en Cosenza -imponiéndose en un sprint de unos 40 corredores-, en solitario en la octava entre Chieti y Fermo, y consumó su triplete en la undécima, en Chiavari, tras un bonito duelo con Enric Mas al que atrapó en cabeza tras cerrar en solitario el hueco que tenía desde el grupo perseguidor. Además El Lagarto estuvo en otras muchas fugas y hasta su retirada luchó con Paul Magnier por una Maglia Ciclamino que vistió varias jornadas pero una caída tonta le obligaba a retirarse a dos días del final (por las molestias de una caída sufrida el día anterior en el traslado al autobús del equipo). Aún así, nada que empañe su colosal carrera. 
Afonso Eulalio: el joven portugués del Bahrain, ha culminado un giro sensacional. El portugués ha sido el mayor descubrimiento de este Giro. Pura entrega, puro espectáculo. Gracias a una fuga en la que consiguió 6 minutos se vestía de rosa durante 9 días, aunque Arrieta le birlase el triunfo sobre la línea de meta en la 5ª etapa. Eulálio gracias a esa renta quedó metido de lleno en la zona noble de la general, y administrándola con inteligencia en la alta montaña le servía para alcanzar un 6° en la general, que sabe muy bien. Sin llegar a explotar en las grandes escaramuzas de los mejores por el liderato, en Piancavallo incluso tomaba la iniciativa para defenderse de Piganzoli, su gran amenaza por la maglia bianca de mejor joven que finalmente se llevaba para casa y sabía todavía mejor. 

Paul Magnier: El ciclista francés del Soudal Quick-Step ha sido el rey de la velocidad de este Giro en su segunda participación en el Giro. No sólo estrenó su casillero de victorias en grandes vueltas, sino que se llevó tres etapas al bolsillo (en Burgas, Sofía y Pieve di Soligo). Fue el único esprinter que pudo alzar los brazos, maniatando por completo a Milan y Groenewegen. Como añadido, la maglia ciclamino y la rosa del primer día de carrera. Un portento del sprint que le dará muchas más alegrías al ciclismo francés. 
Giulio Cicconne: el italiano del Lidl, polémicas aparte (con episodios como el de la etapa reina en los Dolomitas, en la que no hubo ningún trabajo de equipo, con Ciccone peleando por la victoria en solitario mientras su compañero Derek Gee buscaba asaltar el podio), Ciccone consiguió casi todo lo que se esperaba de él. Tan solo se le resistió el triunfo de etapa, aunque lo acarició varios días, con tres terceros, pero se vistió de rosa por primera vez en toda su carrera. Además, gracias a un par de grandes actuaciones en escapadas, se llevaba la maglia azzurra de la Montaña, la segunda para su colección. Su actuación, junto con la etapa de Milan en Roma y el 5º en la general de Gee, le convertía en uno de los salvadores del Lidl-Trek. Finalizaba el 20º en la general. 
Sepp Kuss el enorme gregario del Visma, se convertía en parte imprescindible de la victoria de ciclista danés. El norteamericano es uno de los mejores gregarios que ha dado el ciclismo en los últimos tiempos. Y una vez más hizo honor a esa circunstancia. Volvió a participar en otro éxito más de Vingegaard en una grande, firmando una labor fiable (salvo en Piancavallo) y fabulosa en el grupo de favoritos para allanar el camino a su líder. Además, se permitió el lujo de ganar su primera etapa en el Giro al conquistar la etapa reina en Pianni di Pezzè, lo que le convertía en uno de los pocos ganadores de etapa en las tres grandes vueltas, en esta ocasión simultáneamente con su jefe de filas. Un corredorazo. 
Thomas Silva, primer uruguayo en tomar parte en la Corsa Rossa, en tierras búlgaras, el corredor del Astana hizo historia para su país al convertirse en el primer uruguayo que conseguía un triunfo de etapa en una gran vuelta, y que además le dio la maglia rosa por un par de días. Además, firmó dos terceros, un cuarto y un sexto, y se metió en numerosas fugas, teniendo mucha presencia durante todo el Giro. Mérito tremendo para un corredor polivalente, con buena punta de velocidad, que desde sus inicios profesionales contó con escasos recursos en un país que todavía es precario en este deporte. Un Giro que jamás olvidará y que será el inicio de una prometedora carrera a futuro. 

No podemos dejar de nombrar al resto de ganadores de etapa, comenzando con el español Igor Arrieta en la heroica quinta, Davide Ballerinni, Filippo Ganna, Alec Segaert, Alberto Bethiol, Fredrik Dversnes, Michael Valgren o Jonathan Milan. O a los aventureros Andreas Leknessund, Einer Rubio y resto de componentes de top ten. Comenzando con el autraliano Jai Hindley regresando al podio de un Giro que ya conquistó en 2022. A las puertas del podio se quedaba Thymen Arensman, cuarto, el canadiense Derek Gee fue quinto, Michael Storer, séptimo, Davide Piganzoli octavo, y Damiano Caruso, noveno y Egan Bernal finalizaba en la décima posición.
El vencedor de la edición de 2026 se llevará un mínimo garantizado de 265.668 euros, resultado de sumar los 115.668 euros reservados al ganador de la clasificación general y el bonus extraordinario de 150.000 euros que entrega la organización. La cifra puede crecer considerablemente en función de las etapas ganadas, los días vestidos de rosa y otras clasificaciones secundarias. 
En el caso de Jonas Vingegaard, virtual vencedor de esta edición, el botín final superará ampliamente esa cantidad gracias a sus triunfos parciales y a las jornadas liderando la carrera.