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Thursday, September 25, 2025

Vuelta a España 2025. Vingegaard se estrena de rojo.

La 90ª edición de la ronda española, se disputaba desde el sábado 23 de agosto al domingo 14 de septiembre, con la novedad en esta ocasión, de que la organización iniciaba la ronda en Italia y lo hacía con tres etapas en territorio transalpino, para disputar la siguiente y cuarta en Francia antes de pasar ya a territorio español y finalizar en su emplazamiento habitual de La Castellana en Madrid. 
Esta especial edición 2025, celebraba el acontecimiento arrancando por sexta ocasión fuera de España cubriendo una distancia total de 3.186 km, de los que 300 de ellos discurrían en Italia, 190 en Francia y 200 en Andorra. 
Montañosa, como es costumbre en la ronda española, de las 21 etapas cinco eran de ese tipo, con Asturias como punto clave, incluyendo los finales en el Angliru y La Farrapona, además de la Bola del Mundo en Madrid, la víspera de la llegada a la capital; 6 eran de media montaña, 4 etapas onduladas con final en alto, 4 llanas, 1 contrarreloj individual, 1 contrarreloj por equipos y 2 días de descanso. Mantenía el mismo formato de bonificación de anteriores ediciones, premiando con 10, 6 y 4 segundos a los tres primeros de cada etapa, respectivamente y con 3, 2 y 1 segundos a los tres primeros corredores en pasar por algunos sprints intermedios, además de algunos puertos de montaña. 
También con 23 equipos 18 eran UCI World Tour más cinco ProTeams (los dos mejores Lotto e Israel, y tres invitados, los españoles Burgos BH y Caja Rural y el suizo Q36,5 Pro Cycling, conformaban un pelotón de 184 ciclistas con notables ausencias, caso de Pogacar o Evenepoel, reduciéndose bastante la lista de candidatos al título encabezada por el danés Jonas Vingegard (Visma), junto al tándem Juan Ayuso/Joao Almeida (UEA como principales espadas ante la ausencia del esloveno) junto a otros corredores de menor protagonismo pero que sin duda aportaban color y calor a la ruta, a la espera de llevarse alguna etapa. 
PRIMERA SEMANA
Arrancaba la carrera el sábado 23, con una primera etapa de 187 km llanos entre Regia di Venaria (Torino) y Novara. Desde la salida empezaban los ataques buscando la primera fuga de la edición y rápidamente se consolidaba un grupo de seis corredores Pepijn Reinderink, Nico Vinokourov, Joel Nicolau, Koen Bouwman, Alessandro Verre y Hugo de la Calle. El grupo llegaba a tener una ventaja máxima de 2’15 al coronar el alto de La Serra (3ªC y 6,4 km al 5,3%) y donde se imponía el italiano A. Verre. Con el arreón del pelotón en el descenso, la diferencia disminuía paulatinamente hasta ser absorbidos todos excepto el debutante Hugo de la Calle que resistía en solitario hasta 38 km de meta y más de 140 km de escapada, cuando los equipos de los sprinters preparaban la ofensiva para sus hombres y donde Alpecin sacaba tajada colocando a Jasper Philipsen primero para sumar el triunfo por delante de Ethan Vernon y Orluis Aular, mientras en la general el tercer puesto lo ocupa Pepijn Reinderink, gracias a las bonificaciones. 
La segunda etapa, el domingo 24, era una jornada llana de 159 km que transitaba entre Alba y la estación alpina de Limone Piemonte, con la primera llegada en alto (2ªC y 9,8 km al 5,1% tramos del 10%). Después de lvarios intentos, Gal Glivar, Jakub Otruba y Liam Slock formaban el primer grupo de escapados junto a Nico Denz que se arrepentía pronto, pero al que se unía tras 6 km de persecución y 1’ de diferencia el asturiano Sinuhé Fernández. Con el Q36.5 manteniendo la escapada al baño María con 2’, para los últimos 45 km aparecía la lluvia complicando el final de etapa y mientras Fernández se desligaba de la cabeza, Glivar, Otruba y Slock, bajo el diluvio universal, seguían intentando resistir camino a las primeras rampas de Limone Piemonte. Aparecían las primeras caídas en el pelotón con una masiva, en una rotonda peligrosa, que afectaba a casi todo el Visma con Vingegard incluido. Gentil el pelotón, esperaba a los afectados. Por delante el trío de fugados empezaba la tendida subida final con menos de 1’ de renta, siendo el belga Slock el último en ser neutralizado a 6 km de meta. Finalmente y a 600 m de meta atacaba Marc Soler siendo superado por el local Giulio Ciccone y el danés Jonas Vingegaard que superaba al italiano sobre la misma línea para asumir también la Roja. Con Ciccone segundo, completaba el podio David Gaudu, y que en la general, repiten posiciones a 4 y 6” respectivamente del danés. Luego figuran E. Bernal, T. Pidcock, J. Hindely, S. Buitrago, M, Jorgenson con J. Ayuso y M. Soler completando el top ten a 12”. 

Con el lunes y la 3ª etapa, llegaba la última jornada disputada en territorio italiano. Similar a la anterior, era una jornada corta, de media montaña entre San Maurizio Canavese y Ceres, de 135 km y también con final en alto (4ªC y 2,6 km al 3,6%). Tras las caídas del día anterior, eran 181 ciclistas los que tomaban la salida con escapada inicial de Sean Quinn, Alessandro Verre, Luca Van Boven y Patrick Gamper que con el beneplácito del pelotón llegaba al Issiglio (2ªC de 5,5 km al 6,5%) con 2'30 de diferencia y donde coronaba por delante A. Verre para mantener el maillot de lunares. A 39 de meta el americano Quinn se destacaba en solitario resistiendo durante 20 km más, hasta ser absorbido por un pelotón que comandaba el Lidl-Trek. En las calles de Ceres, Gaudu sabía aprovechar su ventajosa posición en las últimas curvas para sorprender con un interior a Pedersen, en un final motociclista, con Vingegaard completando el podio y que estrecha más las diferencias en la clasificación general. 
Al día siguiente, con la cuarta etapa, los 207 km entre Susa (Italia) y Voiron (Francia), la convertían en más larga de esta edición y servía de transición entre los Alpes y el inicio de la carrera en territorio español. De media montaña, los 3 puertos estaban concentrados en los 76 primeros km., y para empezar  los 181 ciclistas se encontraban enseguida con el Exilles (3ªC y 5,6 km al 5,6%) siendo al coronar  cuando Louis Vervaeke, Sean Quinn, Joel Nicolau, Kamiel Bonneu y Mario Aparicio consolidaban la escapada del día, que era controlada por parte de los equipos de los velocistas. Con una ventaja máxima de 4’ en Montgenèvre (2ªC 8,3 km al 6,1% y frontera entre Italia y Francia), la determinación de Lidl, Alpecin e Israel reducía rápidamente el margen. A 90 km para meta y superado el último y largo escollo del Col du Lautaret (2ªC de 13,8 km al 4,3%) que coronaba en cabeza Sean Quinn, el pelotón alcanzaba a los escapados, aunque S. Fernández no se conformaba y continuaba en solitario hasta ser neutralizado a 47 de meta. Con Pedersen llevándose la bonificación del sprint intermedio y Bruno Armirail intentando demarrar en solitario sin éxito, en el sprint en Voiron, Ben Turner sorprendía a los especialistas Jasper Philipsen y Edward Planckart, para ganar la etapa. Además “una carambola” permitía liderar a David Gaudu, con el mismo tiempo que Vingegaard. 
Después de las primeras cuatro etapas fuera del territorio español, La Vuelta aterrizaba el miércoles 27 de agosto en Figueres para disputar 
la 5ª etapa, destinada a la contrareloj por equipos. Habitual su disputa se organizaba por los alrededores de Figueres, con 24 km llanos. De cuatro en cuatro minutos partían los 23 equipos comenzando con el Lotto y cerrando con el Groupama del líder Gaudu. La primera referencia seria de la crono la marcaba el Lidl que partía séptimo, con un tiempo de 25’53 y a pesar de que la formación estadounidense perdía al español C. Verona (se salía en una curva). Aguantaban en los sillones calientes mucho tiempo pues ni el Q36,5, que partía a continuación, a 13”, ni el Movistar, a 8” del Lidl ni el Ineos finalizando a 7”, la mejoraban. Con ocho equipos por salir, comenzaba la lucha por la general. Con la salida del Groupama y todos los equipos restantes en la carretera, el Lidl aguardaba expectante el desenlace. El Israel sufría una interrupción en plena carrera por la presencia de algunos manifestantes en contra de la intervención de Israel en Gaza, y que perjudicaba notablemente su rendimiento. 

El Red Bull se acercaba mucho, pero con la aparatosa caída de Matteo Sobrero, el equipo alemán se quedaba a 3” del mejor tiempo provisional. Y sería el EUA, antepenúltimo en salir y lanzado por Juan Ayuso, el que rodando en los mismos tiempos del grupo de Pedersen y Ciccone se hacía con el mejor tiempo de todos, 25’26, mejorando en 9” el anterior. El Visma de Vingegaard entraba en meta a 8” del UAE, con 25’34 dejando sin maillot rojo a la gran esperanza española, mientras que el Groupama del francés Gaudu, lejos de los mejores tiempos, no era rival y marcaba el noveno tiempo a 24” del UAE. 
La sexta, el jueves 28, era la primera etapa montañosa con final en alto. Entre Olot y Pal Andorra, de 170 km, y cuatro dificultades en el menú la etapa preveía mal tiempo camino de Andorra. Apenas bajada la bandera, se producía una fuga de 10 hombres de nivel como J. Vine, P. Castrillo, B. Armirall o L. Fortunato y que iba abriendo diferencias a medida que se iban ascendiendo cotas. En la Collada de Santigosa (3ªC y 11,1 km al 4,2%) coronara Vine y en la larga Collada de Toses (1ªC y 24,3 km al 3,5%) era L. Vervaeke, quien se ponía de líder de la montaña. El pelotón bajo la lluvia y al mando del Visma, se desentendía de los escapados permitiendo una ventaja de 4’ a 80 km de meta y de 6’34 al paso por la frontera hispano-andorrana. Al coronar La Comella (2ªC y 4,2 km al 8%) la diferencia había descendido a 4’ y era el momento esperado por el australiano Vine (ciudadano andorrano y buen conocedor de estas carreteras), para en un descenso arriesgado, escaparse para afrontar con ventaja el definitivo ascenso a Pal (1ªC de 9,6 km al 6,3% y max al 12%). Vine aumentaba su renta a pie de puerto, y crecido, ante la falta de reacción de sus excompañeros de fuga, se presentaba con 54” de margen,en solitario bajo la pancarta. Segundo entraba T. Traeen y tercero L. Fortunato a 1’10 en un rosario encadenado de ciclistas. Por detrás, en el grupo de favoritos enseguida se vieron las grietas de J. Ayuso fuera de su mejor forma y sin poder seguir el ritmo de los mejores, mientras J. Almeida, que entraba 10º, encabezaba el pelotón de favoritos a 4’19, con Vingegaard a su rueda 11º y remolcado al ritmo del Lidl, encantado de perder el liderato en beneficio de Traeen, el mejor situado de los escapados. La primera cita pirenaica servía para eliminar a Ayuso de la ecuación (entraba descolgado, 62º a 11’51). 
La 7ª etapa transitaba entre Andorra la Vella y Cerler. De 188 km, la segunda jornada pirenaica contaba con cuatro puertos, el último como final, en la oscense estación de esquí y tras 4.211 m. de desnivel. Ayuso, tras perder el día anterior una minutada y pareciendo encontrarse mejor ,atacaba de salida en el largo primer puerto del día, Port del Cantó (1ªC 24,7 km al 4,4%), en un movimiento arriesgado con toda la etapa por delante, sin encontrar acompañantes. Con una ventaja máxima de 20” sobre los diferentes intentos de fuga trasera, coronaba en solitario dejándose alcanzar en el descenso por un grupo perseguidor que incluía a J. Vine, R. García o a M. Pedersen, entre otros y que consolidaba la escapada hacia el ecuador del recorrido, cuando en La Creu de Perves (2ªC y 5,7 km al 6,3%), que coronaba en cabeza Vine, mantenían 4’ sobre un pelotón que, remolcado por el Bahrain, dejaba hacer a los rebeldes. Vine también se llevaba los puntos en el Col de L'Aspina (2ªC con 7,1 km al 5,5%) y tras el descenso se abría el escenario de un clásico que hacía 15 años que no se subía. 

Ayuso tras el gasto en Cantó y mimetizado en la fuga sin dar señales de vida, a los pies de Cerler tiraba de orgullo y atacando un par de veces, soltaba a Frigo, único en responder. Por detrás el Visma asumiendo el mando reducía la renta a los 3’. A 8 de meta Ayuso contaba con 30” sobre Frigo y García Pierna, renta suficiente para llegar a la zona más suave del puerto y recuperar fuerzas para estrenarse en la Vuelta con 1'15 sobre Dario Frigo y 1'21 sobre Raúl García Pierna mientras que el grupo del líder, con el noruego Traeen, el danés Vingegaard y el portugués Almeida, cruzaba a 2’35. 
En la general sigue el frente Traeen, seguido por Vingegaard a 2’33, Almeida a 2’41, Ciccone a 2’42 y Bernal a 2’55. Ayuso asciende a la 25ª plaza a 7’28 del líder. 
El sábado 30, la 8ª etapa discurría entre Monzón y Zaragoza, con 163 km, en otra oportunidad para los sprinters. Sin ninguna dificultad orográfica, la única amenaza era la posibilidad del viento. De salida se animaba un hombre de la tierra, Sergio Samitier, que en compañía de Joan Bou y el debutante José Luis Faura se escapaban con el permiso del pelotón. A 100 de meta disponían de 4' de ventaja y sin viento, el trío se presentaba al primer paso por Zaragoza con 1' de renta, siendo a 17 km de meta, en el único repecho del día, donde se animaba un pelotón y les daba caza en plena pelea por la posición en cabeza. Bajo la pancarta de último km, Alpecin, Ineos y Lotto luchaban por sus sprinters y en meta Elia Viviani, a pesar de cerrar a Jasper Philipsen, no podía impedir que se colara por su izquierda, para añadir otra victoria a su palmarés, la 56ª, segunda en esta Vuelta, y con Ethan Vernon tercero. 
En la general el noruego Torstein Træen mantenía el maillot rojo. 
El domingo se completaba la primera semana de carrera con la novena etapa entre Alfaro y Valdezcaray y 195 km de recorrido ondulado por La Rioja con la única dificultad puntuable del final en alto de la estación de esquí (1ªC y 13,2 km al 5%). Con tiempo desapacible y anuncio de lluvias, pronto Kwiatkowski, Hessmann, Ryan, Vermaeke y Slock saltaban para fconformar la escapada del día y que aceptada por el pelotón, circulaba casi toda la etapa en torno a los 2’ por delante. Casi, porque a los pies del puerto el pelotón les daba caza en la encarnizada lucha por asumir las primeras posiciones en el ascenso y que al no ser demasiado exigente gozaba de muchos aspirantes a la victoria. Con el Lidl tratando de controlar la subida, llegaba el mazazo del Visma a 11,3 km de la cima con Jorgenson lanzando a Vingegaard, que se marchaba en solitario tras dejar plantado a Ciccone. Con mucho puerto por delante, la fuerza y determinación del danés sorprendía a sus principales rivales y Almeida, Pidcock y Gall, eran incapaces de mantener su ritmo, mientras Ciccone y Bernal a cada km se iban distanciando, y más el líder Træen, que a medida que se acercaba la meta se iba despidiendo de la roja. Así, bajo la lluvia, en un puerto de menor enjundia, se producía lo que no había sucedido en las duras etapas de montaña pirenaica y Jonas Vingegaard ganaba su segunda etapa con 24” de ventaja sobre el británico Tom Pidcock y el portugués Joao Almeida. A 1’46 entraba García Pierna junto a Bernal, O'Connor, Jorgenson, Soler y Ciccone, y con ellos Torstein Træen, que mantenía el liderato gracias a la ayuda en la ascensión de los gregarios del Visma, en un inteligente cálculo para dejarle la 'tostada' del liderato al superfeliz noruego en su tercer día de líder. Pero ahora con tan sólo 37” sobre Vingegaard. Almeida, principal damnificado de la jornada, figuraba tercero a 1’15, Pidcock cuarto a 1’35 y en la horquilla de un minuto se sitúan Gall, Ciccone, Jorgenson, Hindley, Bernal y Soler, primer español, en el puesto 12º.

El lunes 1 de septiembre la Vuelta disfrutaba de la primera jornada de descanso en Pamplona, para comenzar la intensa 
SEGUNDA SEMANA, con L'Angliru y La Farrapona como platos fuertes. 
La décima etapa, se disputaba el martes día 2 por territorio navarro con una jornada de transición en continua ascensión y con final en alto. En total 175 km entre Argueda y Larra Belagua con dos cotas puntuables. Con el telón de fondo de la gresca entre Juan Ayuso y el UAE por el comunicado del equipo, nada más comenzar la etapa los más modestos se ponían a la labor de configurar la fuga. A más de 50 km/h de media el pelotón no lo permitiría hasta la zona montañosa de la segunda mitad. Con alguna caída entre medias, como la de García Pierna, la tranquilidad general de la jornada se veía interrumpida en Lumbier con manifestantes irrumpiendo en la calzada, sin provocar mayores consecuencias, hasta que 30 km después y ascendiendo el Alto de las Coronas (3ªC con 8,3 km al 4,4%) se formaba la escapada del día con 30 unidades con Castrillo, Romo, Aular, Kwiatkowski, Bjerg o Vine pero ninguno del Visma. Era Romo el que coronaba primero por delante del resto y con 2’45 sobre el pelotón, pero más tarde la "fuga de la fuga" se consolidaba con 8 corredores a los que el pelotón daba luz verde y que a 30 de meta disfrutaban de 3’30 de ventaja, con Romo, Castrillo, Balderstone y Azparren en la pelea, pero siendo Vine el más interesado en defensa de su maillot de lunares junto a Archie Ryan, Julien Bernard y Nicola Conci a los que posteriormente se unían Alec Segaert y Kevin Vermaeke. Aunque al pie del puerto de Belagua (1ªC y 9,4 km al 6,3%) llegaba Alec Segaert con 40” de adelanto, era atrapado poco después, mientras por detrás el pelotón, dirigido por el UAE, reducía la renta a 1’40. En ese momento Ayuso levantaba el pie y también el líder Torstein Træen, despidiéndose así de la roja. Por delante la pelea entre UAE y Visma ponía en peligro el éxito de la escapada, donde Castrillo se dejaba el alma por reeditar su victoria del 2024. Pero el jacetano sucumbía ante el poderío de Jay Vine, quien iniciaba una cabalgada triunfal en solitario hasta meta, ganando su 2ª etapa y resistiendo la presión del dúo del Movistar, con Castrillo segundo a 35” y Romo tercero a 1’04, encabezando el grupo de favoritos, y Vingegaard y Almeida juntos. La 10ª partida terminaba en tablas.
La undécima, con salida y meta en Bilbao y un recorrido de 157 km bien podría definirse como una 'clásica' pues sus siete cotas puntuables y más de 3.000 metros de desnivel, en las siempre nerviosas carreteras vascas, podían deparar cualquier sorpresa. 165 ciclistas tomaban la salida con Mads Pedersen como gran animador. Tras haber intentado saltar en el Alto de Laukiz (3ªC, 4 km al 4,7%), donde le había acompañado Joel Nicolau, era en siguiente Alto de Sollube (3ªC, 7,3 km al 4,2%), donde se formaba el grupo de fuga junto con Marc Soler y Orluis Aular. Con el Visma controlando y manteniendo la fuga a 1’, el trío cabecero superaba por delante el Balcón de Bizkaia (3ªC, 4,4 km al 5,3%), pero Marc Soler al pie de la siguiente subida al Alto de Morga (3ªC, 8,2 km al 3,5), se marchaba en solitario viendo que la ventaja había decrecido, para coronar en solitario. Tras el descenso, llegaba a su altura Louis Vervaeke queriendo mantener vivas sus opciones para la clasificación de la montaña, pero al paso por Galdakao (km 99) eran neutralizados. Así pues, la carrera se reiniciaba con la primera de las subidas al Alto del Vivero (2ªC, 4,3 km al 7,8%) y donde el ídolo local Mikel Landa atacaba a 3,5 km de la cima para coronar por delante junto con el colombiano Buitrago. Juntos hacían el primer paso por la meta en Bilbao, donde se disputaba el sprint intermedio, y donde la policía tenía auténticos problemas para controlar a los alborotadores de turno detrás del vallado y en el que Pedersen puntuaba, liderando el grupo perseguidor. Antes de afrontar la segunda subida al Alto del Vivero, la organización decidía no volver a sufrir la situación vivida en la meta bilbaína, anunciando detener la etapa con antelación. En la ascensión Landa perdía contacto con Buitrago, que seguía en solitario hasta ser atrapado por el grupo de favoritos en el último kilómetro de ascensión. Almeida lo intentaba en el descenso, pero el control del Visma llevaba unido al grupo de favoritos hasta la explosiva subida al Alto de Pike (3ªC, 2,1 km al 9,2%) a 7 km de meta, cuando Tom Pidcock, haciendo gala de su potente cambio de ritmo estaba a punto de soltar a Vingegaard. Este, sabiendo sufrir aguantaba, llegando junto al británico al punto marcado como final de etapa, a 3 km de meta, y donde se tomaban los tiempos para la clasificación general. 
De esa triste manera finalizaba una preciosa etapa sin vencedor, con Vingegaard y Pidcock por delante y Hindley tercero, a 10” junto a Almaida, Jorgensen y Gal, mientras que a 24” llegaban Bernal y el resto de favoritos con Trael 11º a 36”. En la general apenas cambios con Almeida ahora a 50” y Jaume Guardeño, primer español en la 19ª plaza, a casi 16’. 
En la etapa 12ª del jueves 4, los 164 ciclistas en carrera tenían por delante una explosiva jornada de 145 km por tierras cántabras entre Laredo y los Corrales de Buelna, con dos puertos de montaña. Después de que un grupo de más de 20 corredores se destacara antes de la ascensión al de Alisas (2ªC y 8,6 km al 5,9%), y que coronaba en cabeza Soler, los contraataques desde el pelotón en la subida y el descenso, terminaban conformando una numerosa fuga en cabeza de más de 50 unidades, tras más de 70 km de etapa y donde muchos equipos tenían entre cinco y tres integrantes y en el que viajaban gente experimentada como Soler, Ayuso, Campenaerts, Andersen, Pedersen, Castrillo, Denz, Landa, Kwiatkowski, Buitrago, De la Cruz, Fortunato, Küng, Dunbar o Herrada, además de aspirantes a maillots como Vervaeke o Nicolau. Era Pedersen el que lideraba la fuga al paso por el sprint intermedio de Barro para a partir de entonces, empezar la verdadera lucha por la etapa, mientras por detrás Visma marcaba el ritmo de persecución. Llegando a la subida a la Collada de Brenes (1ªC y 7 km al 7,9% y max del 15%) Hessmann, Finlay, Pickering, Sheffield, Shaw, Guernalec y Rolland se adelantaban al resto, con más de medio minuto de ventaja. Sin embargo, tras un gran trabajo de Soler para neutralizar el movimiento, Ayuso se lanzaba a por la victoria con 26 km a meta por delante, llevándose a rueda a Javier Romo, deseoso también de darle el primer triunfo a Movistar, y con quien coronaba el puerto en cabeza y 30” de adelanto. Por detrás Rolland intentaba contactar pero sin conseguirlo. Ayuso ayudaba a Romo en el descenso para consolidar la fuga, y que quedara la victoria en un mano a mano español. Pero en el momento de resolver, y a 7 km de meta, le metía presión, al negarle el relevo y aunque en meta el manchego atacaba primero con la pancarta a la vista, el alicantino, menos cansado, respondía con un sprint imbatible para ganar su segunda etapa, con Romo segundo mosqueado y Brieuc Rolland tercero a 13” encabezando el grupo perseguidor y con el pelotón de los favoritos en otra película, entrando a 6’22. Sin cambios en la clasificación. 
Y el viernes la decimotercera etapa, también montañosa vivía una jornada imprescindible con la temida llegada a L’Angliru y 203 km previos de recorrido desde Cabezón de la Sal en los que se afrontaban además dos cotas de 1ªC antes de la cima asturiana. Eran 161 los corredores que tomaban la salida bajo los acordes de una nueva cacerolada reivindicativa y tras una primera hora de competición a una velocidad de más de 51 km/h, se conformaba un grupo de 25 escapados, nombres habituales de las fugas y presencia de casi todos los equipos. Con el Visma controlando la ventaja para que nunca llegara a más de 4’, la escapada disponía de 3'45 a los pies de la primera subida al Alto de La Mozqueta (1ªC, 6,3 km al 8,4%) y donde el Q36.5 asumía la responsabilidad de la caza en el pelotón. Por delante Pedersen, Vinokourov, Jungels, Garofoli y Cepeda se mostraban los más fuertes de la fuga, haciendo que la ventaja no se rebajara. La carrera se terminaba de seleccionar en el Alto del Cordal (1ªC, 5,5 km al 8,8% y max. del 14%), donde donde coronaban por delante en cabeza de carrera, Vinokourov, Jungels y Cepeda, mientras que el UAE tensaba por detrás, alcanzando al último fugado, Jungels a 5,5 km de la cima del reto final de L’Angliru (CE y 12,4 kilómetros al 9,7%, con rampas máximas del 23%). Almeida imponía entonces un ritmo infernal incapaz de seguir por el resto excepto por el líder Vingegaard. El portugués sin temor, marcaba el ritmo durante el resto de subida. Juntos llegaron a 500 m de la línea. Atacaba Almeida y trató de adelantar Vingegaard, pero sin espacio para la maniobra ni fuerzas para lograr su anhelado sueño era Almeida el que obtenía el preciado premio de la victoria de etapa, pero sin la recompensa de quebrar a su rival. Marcando ambos el mismo crono y a una media de 41,3 km/h, nadie pudo seguirlos de cerca. Hindley tercero terminaba la agonía a 28”, Kuss a 30”, Pidcock a 1’16, Ciccone a 2’‘15 y el mejor español, Abel Balderstone, coronaba décimo, a 3’. 

En la general. Vingegaard cedía 4” ante Almeida por las bonificaciones, y retenía la Roja con 46” sobre el portugués, 2’18 ante Pidcock y 3’ ante Hindley. Cerraba el top 10 Kuss a 5’26, con el colombiano Bernal duodécimo a 8’01 y el primer español, Balderstone, 16º a 15’21. 
La 14ª etapa del sábado 13 era una corta jornada montañosa de 136 km entre Avilés y la cima de La Farrapona, en los Lagos de Somiedo, endurecida por los pasos previos de otras dos cotas y 3.800 m de desnivel. 157 ciclistas iniciaban el segundo asalto por la montaña asturiana con la ya habitual banda sonora propalestina, y cambio en el maillot del Israel, ocultando ahora el nombre para evitar males mayores. Igual que en la etapa anterior inquietud de salida por integrarse en la fuga,y que terminaba cuajando con 25 corredores, y dos hombres del UEA, Soler y Bjerg y uno del Visma, Campenaerts, entre ellos. Y era Soler el que coronaba primero el Alto del Tenebreo (3ªC y 5,8 km al 6,5%), con cerca de 6’ sobre el grupo principal dirigido por el Visma del maillot rojo. El siguiente ascenso, San Lorenzo (1ªC y 10 km al 8,5%), un puerto de los más duros de España, sin un metro de respiro, pasaba factura en la fuga reduciéndola a 10 corredores, que mantenían en la cima 3’30 sobre el grupo principal, donde ya se vislumbraba la refriega entre el UAE y el Visma. Con Ayuso dando la cara tirando en cabeza, tras el rápido descenso reventaba a 20 de meta. Almeida y Vingegaard mantenían 3 ayudantes cada uno, Jorgenson, Tulett y Kussp el danés y Oliveira, Vine y Grobschartner el portugués pero contando este aún con el fugado Soler por delante. Con el Visma siempre a rueda, sin gastar lo más mínimo en dar relevos. Comenzaba el reto de La Farrapona (1ªC y 16,9 km al 5,9%, con max. del 13) y donde atacaba Soler por la etapa, en la parte más dura del puerto, sin pensar en una posible ayuda a Almeida y mientras esperaba unas ordenes que no llegaban. Soler apretando los dientes y sufriendo lo indecible, conseguía rápidamente una suficiente renta sobre sus perseguidores de 1’ y con mucha moral se encaminaba sin mirar atrás hacia su cuarta victoria en La Vuelta, llevándose una etapa de prestigio y que en 2020 le veía quedarse con la miel en los labios tras David Gaudu. Entre los favoritos, Hindley hacía bueno el trabajo de Pellizzari en el último tramo de ascensión, con un gran ataque que solamente soportaban los respectivos líderes y recolectando en su ascenso, cadáveres de la fuga. Almeida no lograba soltar a Vingegaard, con el danés conforme en hacer tablas y con una propina de 2” al terminar segundo tras Soler y por delante de Almeida, con Hindley y Gall en el top5.  

En la general todo igual pero Hindley recorta 10” con Pidcock. 
La etapa 15ª, el domingo 7 era una jornada de media montaña que abandonaba Asturias para entrar a Galicia, con 167 km entre Vegadeo y Monforte de Lemos y dos altos puntuables, antes del ecuador del trayecto y que servían para consolidar una numerosa escapada a balón parado de 47 ciclistas con Vine, Ciccone, Bernal, Buitrago, Verona, Aular, y el único gallego del pelotón, Carlos Canal en el proyecto. Coronaba Vine primero el Puerto A Garganta (1ªC y 16,5 km al 5,1%) tras el inicial ataque de Otruba y presentaba el australiano credenciales para el triplete de etapas atacando junto a Vervaeke en el Alto de Barbeitos (2ªC y 11,9 km al 3,9%). En la cresta ambos contaban con 2’ sobre el resto de fugados y 9’ sobre un pelotón comandado por un Visma de paseo y concediendo día libre tras el sufrimiento de los días anteriores. Los dos de delante contra 45 perseguidores parecía una batalla desproporcionada, pero el australiano y el belga aceptaban el envite llegando a disponer de 3’ de adelanto. A 56 km de meta llegaba el sobresalto de la jornada con un manifestante propalestino tratando de invadir la calzada y que terminaba con Javier Romo por el suelo. El manchego se levantaba de inmediato en busca del espontáneo, por suerte, sin lamentar daños personales. Otro episodio más de una Vuelta convulsa, en alerta permanente. Tras el paso por el sprint intermedio de Sarria con puntos para Pedersen, comenzaban los contraataques en el grupo perseguidor que neutralizaban a Vine y Vervaeke a 7 de meta y tras más de 100 km de aventura. Se formaba un nuevo grupo con 9 hombres, que terminarían jugándose la gloria junto a Pedersen, Aular, Bernal, Buitrago, Dunbar, Frigo y Sheffield. Los claros favoritos y los más rápidos eran Pedersen y Aular, y la etapa se la llevaba Mads Pedersen con un demarraje lejano que hacía inútil el esfuerzo de Orluis Aular, entrando Marco Frigo en tercera posición y con el resto de fugados finalizando a 23” y el pelotón a más de 13’.  
TERCERA SEMANA. Mientras las protestas propalestinas ganaban terreno al aspecto deportivo de la Vuelta, esta continuaba no sin sobresaltos, descansando el lunes 8 en Pontevedra, para retomar la competición 
el martes con la etapa 16ª, otra jornada montañosa de 168 km entre Poio y el Castro de Herville en Mos, con un desnivel de 3.472 m y cuatro cimas puntuables. Con previsión de lluvia, tras una hora de dura batalla por la fuga y en un inicio de carrera que superaba los 51,5 km/h de velocidad media, se conformaba un grupo de 17 corredores con Soler Bagioli, Cepeda, Denz, Landa, Vansevenant, Bernal, Jungels, Quinn, Pickering, Braz, Molard, Rolland, Guernalec, Rouland, Vermaeke y Stewart. Después de superar juntos el primer puerto del día, el Alto de San Antoñino (3ªC con 8,9 km al 4,1%), las hostilidades en la fuga comenzaban en el exigente Alto da Groba (1ªC con 11,4 km al 5,4%), y donde el grupo ya había logrado una ventaja superior a los 6’ sobre un pelotón liderado por un Visma, dejando hacer. Bajo la lluvia y en los últimos 3 km de subida, Landa provocaba un movimiento al que daban continuidad Bernal y Braz mientras que Rolland y Denz conectaban al inicio del descenso. En la siguiente ascensión al Alto de Prado (2ªC y 4,3 km al 8,9%) Landa, Bernal y Braz se volvían a mostrar como los más fuertes del grupo de escapada. Y en el explosivo ascenso final al Castro (2ªC con 8,3 km al 5,2%) quedaban solos en cabeza de carrera Bernal y Landa, momento en que Radio Vuelta confirmaba que el final de la etapa se adelantaba 8 km de la línea de meta original en previsión de altercados. Entre los favoritos, Bahrain seleccionaba el grupo al ver amenazada la posición de Traeen, terminando Felix Gall como víctima del día, al perder su 5º puesto en la general en favor de Giulio Pellizzari. Y por delante, en medio del caos y con la carrera ya mutilada, Egan Bernal se adjudicaba la recortada y deslucida etapa, en un sprint a dos por delante de Mikel Landa, finalizando tercero Brieuc Rolland a 7” y entrando el pelotón a 5’52. 
La decimoséptima era otra etapa de media montaña entre O Barco de Valdeorras y el Alto del Morredero con 143 km y nuevo final en alto. Previa a la cronometrada de Valladolid, el recorrido por la provincia de León incluía dos dificultades. Además del desvelo por las protestas propalestinas, ahora se unía la incertidumbre de poder finalizar la etapa en la cumbre, ante la presencia de fuertes vientos y previendo la organización adelantar la meta a 5 km del alto. 
Con el interrogante a cuestas hacía frente el pelotón ciclista a la penúltima jornada de montaña, con un final muy atractivo en El Morredero, (que esperaba por su vertiente más exigente e impactante debido a los últimos incendios), y una escapada de 12 corredores se lanzaba a una aventura, más incierta que nunca. Brandon Rivera, Madis Mihkels, Antonio Tiberi, Harold Tejada, Patrick Gamper, Luca Van Boven, Timo Roosen y Jonas Gregaard, a los que se unían con posterioridad Joel Nicolau, Léandre Lozouet, Sergio Samitier y Gijs Leemreize tras 35 km recorridos y con Visma controlando desde la primera ascensión, Paso de las Traviesas (3ªC 7,8 km al 4,1%) sin permitir que el grupo consiguiera una ventaja superior a los 2’. Las hostilidades entre la fuga comenzaban tras el sprint intermedio de Almazcara, con Van Boven y Timo Roosen intentando escapar, siendo finalmente Antonio Tiberi y Harold Tejada los que seleccionaban la fuga, llegando a los últimos 20 km de etapa y aprovechando un terreno sin descanso. Sería el oscense Sergio Samitier el último atrapado por el pelotón, a 12 km del final de etapa, en una aproximación endiablada al Alto del Morredero (1ªC con 8,8 km al 9,7% y max del 16%) al ritmo del Red Bull. 
Al llegar a las primeras estribaciones del puerto, por una estrecha carretera, curvas constantes, vertiente inédita y muy respetable, era de nuevo Visma el que tomaba el relevo para empezar a seleccionar el grupo de favoritos, hasta los 11 integrantes, con mayoría del Visma ante la soledad de Almeida y que, por un ataque de Jai Hindley a 6,5 km de meta, quedaba finalmente reducido a seis, junto al líder Vingegaard, Pidcock, Riccitello, Almeida y Pellizzari, cediendo Felix Gall un día más. La subida se hacía cansina, con la sensación de que nadie quería quemar las naves aquí. Sería a 4 km de la cima cuando probaba fortuna el maillot blanco Pellizzari con un repentino cambio de ritmo y que a pesar de los intentos de contraataque de Riccitello en la lucha por el maillot joven, no encontraba respuesta y pleno de confianza y ante el conformismo por detrás ante el fuerte viento de cara, se marchaba hasta meta consiguiendo su primera victoria de etapa en una grande. En segunda posición finalizaba Pidcock a 16” y tercero terminaba Hindley a 18” con Vingegaard, Almeida y Riccitello a continuación. Victoria de prestigio para Pellizzari, el corredor que representa el futuro del ciclismo italiano. Y esta vez con la meta en su sitio, sin sobresaltos. Por fin un día tranquilo. 
Tras este nuevo reto de montaña, Vingegaard comanda la clasificación general con 50” de ventaja sobre Almeida y 2’28 sobre Pidcock. 
El jueves la 18ª etapa, era la destinada a CRI. Con salida y llegada en Valladolid, de los 27,2 km del circuito primitivo inicial quedaba reducida a 12,2 finalmente por el Paseo de Zorrilla ante el anuncio de protestas, viendo así mermada su trascendencia inicial. Abría la crono el neerlandés Oscar Riesebeek (último clasificado) que marcaba la referencia inicial en meta con 14'46". Cuatro minutos después partía su compatriota y especialista Dan Hoole que ya ponía el listón muy alto con 13’19”46. Tan alto que sólo sería batido por el campeón del mundo y futuro vencedor, Filippo Ganna que partiendo enseguida (12 ciclistas después) no hacía esperar mucho por su crono. Su estratosférico 13’00”89 ya no sería batido por ninguno de los todavía 136 ciclistas que quedaban por partir. El que más se acercaba era el australiano Jay Vine con 13’01, a 90 centésimas y con 30 corredores todavía por competir. De todos ellos completaba el podio Joao Almeida el penúltimo, al realizar el recorrido en 13’08 y que Vinegaard, con 13’18 no mejoraba y solo le daba para situarse noveno de etapa. Se mantenía líder pero cediendo 10” con el portugués del UEA. 
El viernes la decimonovena etapa, de 162 km llanos, unía las poblaciones de Rueda y Guijuelo en una de la últimas oportunidades para los sprinters. 153 corredores tomaban la salida de una jornada que parecía favorable a una llegada masiva. Escapado desde el inicio, Jakub Otruba era el protagonista, después de haber sido parte de otras tres escapadas anteriores, y llegaba a contar con 4’ de ventaja, pero a raiz del sprint bonificado de Salamanca con los equipos implicados lanzando a sus hombre y donde Vingegaard era capaz de arañar 4” más a Almeida, era atrapado a 52 km de meta, tras 110 de aventura en solitario, y en plena tensión por la posible aparición de abanicos en el pelotón hasta el final de etapa. Y en la parte final y aunque Movistar e Ineos lideraban el pelotón por las calles de Guijuelo pensando en sus opciones era el Alpecin el que lanzaba el sprint para Jasper Philipsen que se imponía a Mads Pedersen y a Orluis Aular. 

Tercer triunfo para el belga en esta edición. La general, sin cambios. 
La vigésima etapa, penúltima de la vuelta, era la última oportunidad para Almeida y resto de aspirantes pendientes de mejorar posición. Montañosa, finalmente con 159 km (recortada en 5 km para evitar el paso por Cercedilla) por el norte madrileño, partía de Robledo de Chavela para finalizar en la Bola del Mundo en Navacerrada, con cuatro puertos previos, configurando 4.730 metros de desnivel. Después de superar el Alto de La Escondida (3ªC, 9 km al 4,1%) y el Puerto de La Paradilla (3ªC, 5,8 km al 5,7%), se consolidaba una fuga con 37 nombres importantes y representación de casi todos los equipos con UAE impidiendo que consiguieran más de 2’ de ventaja. Con Mads Pedersen regresando a la disciplina del pelotón antes de la ascensión al Alto del León (2ªC, 7,1 km al 7,3%), el resto de fugados encaraba con ventaja la primera ascensión al Puerto Navacerrada (1ªC, 6,9 km al 7,5%) y se enfrentaba a un toma y daca con el pelotón, donde marcaban el ritmo tanto el UAE de Almeida y el Red Bull de Hindely en busca de asaltar el podio. En los fugados era el Lidl-Trek de Ciccone el que seguía teniendo superioridad numérica siendo finalmente, Van der Lee el primero en coronar en un grupo de fuga cada vez más seleccionado. A pesar de la modificación del recorrido a causa de las protestas, alguna se produjo y estando a punto de tirar a algún ciclista. La fuga lograba atravesar el caos llegando hasta la ascensión final a la Bola del Mundo (CE y 12,3 km al 8,6% de desnivel medio y rampas del 18%)) con Landa encabezando el grupo delantero en el que resistían Ciccone, Bernal, Armirail y Van der Lee, y que eran atrapados por el grupo de favoritos ya en las rampas finales de cemento de la Bola del Mundo (cima más alta de esta edición con 2.251 m) y dentro de los últimos 3 km de etapa. Sería a 1,2 km de meta, cuando decidía atacar Vingegaard con un movimiento en solitario y después de resistir los cambios de ritmo de Almeida y también de Hindley. El danés lograba coronar en solitario con 11” sobre su compañero Kuss y 13” sobre Hindley, que completaban el podio, 18” sobre Pidcock y 22” sobre Almeida, por lo que con su tercera victoria, refrendaba uno de los títulos pendientes de añadir a su palmarés (le falta saborear un triunfo en el Giro para meterse en el elitista grupo de vencedores en las tres grandes). El mejor español, Landa finalizaba 14º a 2’21. La segunda posición del ganador de la Vuelta 2023 le suponía superar al francés Gall en la general ocupando su 7º puesto. 
Finalizaba la extraña y revuelta edición 2025 con la tradicional etapa homenaje en Madrid. 
La 21ª etapa en esta ocasión partía de Alalpardo para finalizar en la capital con un recorrido llano de 123 km y que finalizaba en un circuito urbano de 24,6 km desde Fuencarral al norte de la capital hasta meta en el Paseo del Prado y que concedía la última victoria de etapa seguramente al sprint. 
Y después de las consabidas fotos de rigor del lider con su equipos y a la entrada de Madrid, el aviso de nuevas revueltas y posibilidad de cortes en la carrera provocaban su finalización a 56 km de meta sin disputa de etapa ni clasificaciones, quedando todas tal como figuraba en la jornada anterior ante la gran desilusión del colectivo ciclista que no podía celebrar con un podio ante el entregado público madrileño el éxito del danés Vingegaard ni del resto de ganadores, por no se sabe bien qué oscuros intereses detrás de las protestas. 
De tan inusual manera Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike), se proclamaba campeón de la 90ª edición de La Vuelta. 
Primer danés de la historia en conseguirlo, se añade de esta forma una 15ª nacionalidad a la lista de campeones de la carrera. Le acompañaban en las posiciones de podio el portugués Joao Almeida (UAE Team Emirates-XRG) y el británico Thomas Pidcock (Q36.5), el primer campeón olímpico de BTT en acabar entre los tres primeros de una Gran Vuelta. El primer español clasificado era Abel Balderstone del Caja Rural en 13º posición, seguido de su compañero y amigo Jaume Guardeño en la 14ª, a 28’ y 30’, respectivamente. 
El resto de las clasificaciones las lideraban 
Maillot blanco de los jóvenes: para el norteamericano Matthew Riccitello (Israel) 
Maillot verde de los puntos, repetía tres años después el danés Mads Pedersen (Lidl-Trek). 
Maillot de lunares de la montaña, para el australiano Jay Vine (UAE) por segunda ocasión consecutiva.
El premio a la combatividad, era para el español Joel Nicolau (Caja Rural). 
La Clasificación por equipos era para el UAE, el más completo; seis etapas eran suyas. 
PROTAGONISTAS .
Tristemente hay que comenzar con 
Las protestas callejeras, que interfiriendo de gran manera en el desarrollo de la vuelta influyeron notablemente en su desenlace, acortando etapas, reduciendo kilometraje o directamente suspendiendo jornadas y actos protocolarios, desacreditando de esta manera una competición que nada tenía ver con el argumento original y sus intereses políticos. 
Jonas Vingegaard, el líder del Visma conseguía su primer entorchado español convirtiéndose en el primer danés en lograrlo. El doble ganador del Tour de Francia, apoyando en su sólido equipo ha sido el más fuerte controlando la carrera en todo momento. Suyas eran tres etapas, con meta en alto, Se exhibió poco, pero lo hizo en dos cimas muy importantes, Valdezcaray y Bola del Mundo más la segunda del Piamonte y, la de Bilbao lo podía haber sido de no suspenderse, pero se quedaba sin el premio del Angliru. 
Joao Almeida: descartado pronto su compañero y rival Juan Ayuso, el portugués finalizaba segundo en la general y además se hacía con la etapa del Angliru por delante del lider, además de finalizar en el podio en otras dos. Si hubiera tenido el apoyo de todo el UEA desde el inicio a lo mejor el final hubiera sido otro. 
Thomas Pidcock: el británico finalizaba en el tercer escalón del podio y a pesar de no ganar una etapa subía al podio en dos ocasiones convirtiéndose en una de las mayores sorpresas de esta Vuelta. Después de pasar sin pena ni gloria por el INEOS, el líder del Q36.5 está demostrando que no es sólo un 'puncheur' adicto a la adrenalina. También tiene las piernas (y la cabeza) necesarias para disputar una clasificación general. No se le ha visto ningún ataque brillante (quedará por saber qué habría pasado en Bilbao), pero sí un avance en su madurez. Resistió en la Bola del Mundo los movimientos de Jai Hindley para que no le quitara el podio y lo consiguió.
Jasper Philipsen: el belga era el otro ciclista que ganaba tres etapas. El sprinter del Alpecin, no disponía esta vez del brillante tren de lanzamiento de otras grandes vueltas pero, aun así, ha dominado casi todos los sprints masivos que se han disputado. Dolido después del abandono en el Tour, quería demostrar que no hay nadie más rápido que él. Rozando el pleno, la única pega a su actuación fue dejarse encerrar detrás de su lanzador en la 4ª etapa, en la que se imponía Ben Turner (Ineos). Penando por todas las montañas habidas y por haber, siempre llegaba a tiempo para pelear por los sprints hasta el último día de carrera. En Madrid, las circunstancias se lo impidieron. Además portaba La Roja el primer día. 
Jay Vine: el otro australiano, el escalador del UEA, ganaba dos etapas escapado y completaba el podio en la CRI de Valladolid, finalizando 30º en la general y rey de la montaña. El aussie del UEA, con mucha libertad de movimientos, cuajaba una gran carrera y resultaba uno de sus grandes animadores.
Juan Ayuso: el alicantino del UEA llegaba a la vuelta con todas las alarmas encendidas en sustitución de Pogacar y pronto se certificaba su falta de forma para tan importante reto. Con problemas internos dentro del equipo (rescisión de contrato y fichaje por el Lidl), una vez desligado de las tareas de mando y libertad absoluta, se hacía con dos etapas importantes. 
Mads Pedersen el danés del Lidl ganaba por segunda ocasión el maillot verde de la combinada. No conseguía victoria de etapa pero sí dos segundos puestos. Metido en todas las escapadas, sin duda resultaba el más rentable del equipo, controlando con mano de hierro la clasificación de la combinada. 
Matthew Riccitello: el joven estadounidense del Israel, se imponía en la lucha por el jersey blanco de los jóvenes en el último momento, ganando por 88” a su principal rival y portador del maillot durante las doce jornadas anteriores, la joven promesa italiana Giulio Pellizzari. En una situación convulsa de su equipo Riccitello supo sacar lo mejor de sí, centrándose en la carrera y consiguiendo además meterse en el top ten con un impresionante 5º puesto final. 
Jai Hindley: el australiano líder del Red Bull finalizaba cuarto de la clasificación luchando por el podio hasta la última pedalada sin lograrlo, pero sumando tres terceros en el intento. Finalmente 30” marcaban la diferencia entre salir en la foto o no. 
No podemos dejar de mencionar al resto de ganadores de etapa, como el francés David Gaudu (Groupama), el mencionado Ben Turner (Ineos), su compañero colombiano Egan Bernal en su reencuentro con la victoria, los italianos Giulio Pellizzari (Red Bull) o Filippo Ganna (Ineos) o al español Marc Soler (UEA), ni al líder durante tres jornadas el noruego Torstein Træen (Bahrain) y noveno final.
En cuanto a la representación española podemos asegurar que es la peor actuación en conjunto de toda la historia de la Vuelta. Ni en la imaginación del más pesimista existía la posibilidad que por primera vez en sus noventa años de historia ninguno de los 29 inscritos fuese capaz de acabar entre los diez mejores. Únicamente en tres ediciones figuraba un solo español en el top-10. Mariano Cañardo, segundo en 1935, Fernando Escartín décimo en 1996 y Alberto Contador, quinto en 2017. Sin paliativos, ni medias tintas, el 13º y 14º puesto de Abel Balderstone y Jaume Guardeño, ambos del Caja Rural, uno de los tres equipos invitados por la organización, cierran el peor año del ciclismo nacional en décadas en las tres grandes. Desde 1955 y durante 70 años consecutivos, un ciclista nacional había acabado siempre como mínimo Giro, Tour o Vuelta entre los diez mejores. 
Además Marc Soler (26º), Míkel Landa (27º), Sergio Samitier (31º) y Markel Beloki (50º), el más joven de la carrera, finalizaban dentro de los 50 mejores, con 19 finalizadores. Debieron abandonar Jorge Arcas en la 2ª, Carlos García Pierna en la 4ª, Cristian Rodríguez en la 6ª, Daniel Cavia en la 7ª, Raul García Pierna en la 10ª, Sinuhé Fernández en la 12ª, Fernando Barceló y Pablo Castrillo en la 13ª, Javier Romo en la 16ª, Xabier Azparren en la 17ª. Destacables Marc Soler con victoria en La Farrapona y gran soporte de Almeida, Juan Ayuso con dos victorias en Cerler y en Corrales de Buelna y Mikel Landa segundo en la recortada del Castro de Mos. 
Las explicaciones se multiplican. El cuatro veces podio Enric Mas, se quedaba fuera por un trombo que lo mantiene apartado de la competición. Landa corría entre dolores tras su fractura de vértebra en el Giro y Ayuso entraba en el ocho titular casi de rebote, tras la renuncia de Pogacar, y sin la preparación adecuada. Sus dos triunfos de prestigio sumados al de Marc Soler, salvaron parte del honor español y como es habitual respaldado por la presencia de representantes del Caja Rural y Burgos BH en multitud de fugas dando color a una carrera que necesita a los outsiders. No todo fueron sombras. Al hambre de los modestos, se sumaba la combatividad de veteranos como Landa o Soler y el descaro de jóvenes como Guardeño, Markel Beloki o Hugo de la Calle y que invitan a pensar en el mañana. 

La Vuelta, sin comerlo ni beberlo, se ha visto envuelta en una pelea política que no se merecía. Como organizadora no tenía potestad para expulsar al Israel, un equipo privado con todo el derecho a participar. Israel, como país, participaba con ocho atletas en los Mundiales de Atletismo de Tokio, por ejemplo. El Maccabi Tel Aviv está jugando la Europa League de fútbol y el mismo Maccabi y el Hapoel arrancarán la Euroliga en breve. Pero las protestas son más visibles en el gran estadio abierto que proporciona una carrera ciclista. 
La Vuelta 2025 nos deja un vacío histórico y una herida simbólica. Y, quizá, la incómoda pregunta de si lo vivido fuera de la carretera habría sido igual de haber tenido a un español peleando por la gloria en el último fin de semana.

Thursday, September 12, 2024

Vuelta a España 2024. Cuarta para Roglic.

La 79ª edición de la ronda española, se disputaba desde el sábado 17 de agosto al domingo 8 de septiembre, inmediatamente después de los JJOO de Paris. 
Para esta ocasión la organización decidía iniciar la ronda desde territorio portugués y lo hacían con una CRI por los alrededores de Lisboa, para finalizar en su emplazamiento habitual de La Castellana en Madrid. 
En total 3.265 km de recorrido, todos en la península ibérica y de los que 300 de ellos discurrían en Portugal. Montañosa, como es costumbre en la ronda española, de las 21 etapas ocho eran de ese tipo, en otras 5 había determinantes dificultades montañosas, cinco etapas eran quebradas (con dos finales en alto), una era totalmente llana y se disputaban dos CRI, el primer y último día de competición, con 2 lunes de descanso entre medias. 
Manteniendo el mismo formato de bonificación de anteriores ediciones, premiaba con 10, 6 y 4 segundos a los tres primeros de cada etapa, respectivamente y con 3, 2 y 1 segundos a los tres primeros corredores en pasar por algunos sprints intermedios, además de algunos puertos de montaña. 
Los 22 equipos presentes, eran los 18 UCI World Tour más los dos mejores ProTeams (Lotto e Israel) y dos equipos españoles invitados (Kern Pharma y Euskatel), conformaban un pelotón de 176 ciclistas con muchas ausencias importantes como Pogacar, Vingegaard o Evenepoel, de tal manera que la lista de candidatos al título se reducía bastante y la encabezaba el tres veces campeón de la ronda española, el esloveno Primoz Roglic (Red Bull), además del campeón vigente Sepp Kuss junto a Van Aert (Visma) como principales espadas, junto a corredores ded la talla del ecuatoriano Richard Carapaz (EF Education), el neerlandés Thymen Arensman y Carlos Rodríguez (INEOS), el portugués Joao Almeyda y Marc Soler (UAE) o Enric Mas (Movistar) y Mikel Landa (Quick Step), que podrían dar la sorpresa.

PRIMERA SEMANA. Arrancaba la carrera el sábado 17, 

con la primera etapa contra el crono, en esta edición de forma individual. Corta, en la desembocadura del Tajo, partía de Lisboa, desde el Monasterio de los Jerónimos y finalizaba tras 12 km de recorrido costero en Oeiras. Abriendo la crono el ciclista más veterano de la edición LA. Maté, el primer tiempo a tener en cuenta era el de E. Mas con 13'40. Luego el italiano E. Affini lo mejoraba con creces, con 12'43, figurando mucho rato como líder. El joven especialista galés J. Tarling, que mejoraba su tiempo intermedio en 3", no variaba la situación entrando en meta centésimas peor. En cambio, sí lo conseguía el checo M. Vasek seis segundos mejor con 12'37. Ni J. Almeida, ni el vigente campeón S. Kuss se acercaban, y el suizo Kung mejoraba el tiempo de Affini pero no el del checo. Quedaban todavía diez ciclistas por salir y Roglic con 12'52, no lo lograba y en la lucha por la etapa y el primer liderato quedaban los dos últimos en salir, B. McNulty y V. Van Aert. Ninguno de los dos mejoraba el tiempo intermedio del checo, pero si lo conseguía en meta el norteamericano con un crono de 12'35"28, mientras que el belga con un 12'38"08, se tendría que contentar con el tercer peldaño del podio. Buen comienzo para el esloveno, octavo, que consigue buenos segundos de renta con respecto a sus máximos rivales. 

La segunda etapa, el domingo 18, de media montaña y 194 km transitaba entre Cascais y Ourem con dos cotas puntuables de 3ªC, al comienzo y al final. La escapada consentida de LA. Maté e I. Ruiz, llegaba a disponer de 5', ante un pelotón sin muchas ganas de excesos debido al calor. Era abortada a 50 km de meta, con el pelotón queriendo posicionarse de cara a la determinante última subida al Alto da Batalha. Con alguna que otra caída, el pelotón se presentaba en grupo a meta imponiéndose al sprint el australiano K. Groves, sobre el belga W. Van Aert y el australiano C. Strong, todos en el mismo tiempo. En la general, debido a las bonificaciones, Van Aert Supera a McNulty en el liderato, heredando el rojo. Como mejor español se mantiene Pablo Castrillo, 17º a 32", con Enric Mas 22º a 42". 

Con el lunes y la 3ª etapa, llegaba la última jornada disputada en territorio portugués. Similar a la anterior, de 191,2 km de recorrido, con salida en Lousa y llegada a Castelo Branco, también tenía dos ascensiones y también se producía un escapada de inicio, esta vez de cuatro corredores, repitiendo LA. Maté e I. Ruiz, ahora acompañados de sus compañeros, X. Isasa y U. Iribar. Nuevamente permitida hasta los 5' de diferencia máxima, en la última subida, el grupo se deshacía, con Isasa por delante aprovechando su mejor estilo de descenso y con el pelotón absorbiendo unidades hasta que a 20 km de meta era alcanzado también Isasa, para presentarse en meta unido el pelotón, imponiéndose al sprint W. Van Aert sobre K. Groves y Javier Aberasturi. 
En la general el belga aumenta su ventaja a los 13" sobre el segundo, sin cambios en las posiciones cabeceras. 

Al día siguiente, con la 4ª etapa comenzaba el recorrido en territorio español. Primera montañosa, partiendo de Plasencia, finalizaba en alto con la subida al Pico Villuercas (1ªC, 14,6 km al 6,2 % y Max del 20%). Después de más de 20 km de lucha por la fuga, un grupo de cinco ciclistas formado por B. Armirail, S. Moniquet, F. Zana, P. Castrillo y M. Bizkarra era capaz de consolidar una escapada poco antes del Puerto de Cabezabellosa (2ªC, 10,1 km al 4,9%). Posteriormente, el paso por el Alto de Piornal (1ªC 13,9 km al 5,6%) permitía a S. Moniquet situarse como líder provisional de la clasificación de la montaña, mientras el Red Bull trabajaba en el pelotón para no permitir a los escapados conseguir una ventaja mayor a los 3'. Una vez coronado el penúltimo puerto de la etapa, el Puerto de Miravete (3ªC, 8,4 km al 4,5%), B. Armirail provocaba un contraataque en la fuga al que solamente respondía P. Castrillo. La buena colaboración entre ambos, permitía que resistieran hasta 4,5 km de meta, ya en la parte más dura de la subida de Pico Villuercas, donde el grupo de los favoritos se seleccionaba con un ataque de F. Gall al que respondían P. Roglic, L. Van Eetvelt y E Mas, y con más problemas M. Riccitello, J. Almeida y M. Landa. Con el cartel del último kilómetro, el marcaje entre unos y otros para lanzar el último ataque, permitía que todos se juntaran y que fuera el último en llegar, M. Landa el que intentaba sorprender, aprovechando la inercia, pero sin poder evitar un sprint final de fuerza entre Van Eetvelt y P. Roglic y que se llevaba el esloveno, por anticiparse el belga en la celebración, completando el podio J. Almeida y con E. Mas 4º y M. Landa 7º. 
Grandes cambios en la general con P. Roglic ahora al comando con 8" sobre Almeida y 32" sobre Mas, con Landa 9º a 58". 
La 5ª etapa era una jornada propicia para sprinters. Llana de 177 km entre Fuente del Maestre y Sevilla y sin cotas puntuables, la fuga, de dos, la conformaban en esta ocasión el repetidor Ibon Ruiz (por tercera vez en esta Vuelta) y Txomin Juaristi, que se escapaban desde el banderazo. Con una ventaja máxima de 5’38” a los 26 km de la salida, la fuga de Ruiz y Juaristi era anulada a 38 km de meta, poniendo fin de esta manera a una aventura de 139 km bajo un calor axfisiante. El pelotón rodando ya enfilado en el sprint bonificado de La Algaba, a 24,6 km de la línea de meta se presentaba en la capital hispalense con los grandes candidatos por delante. Después de más de 15 km de recorrido urbano por los lugares más emblemáticos de Sevilla, un tercer invitado se sumaba a la fiesta de los sprinters habituales: el joven checo Pavel Bittner que se imponía a Van Aert en un sprint de photo finish, entrando tercero K. Groves y sin cambios en la general. 
La sexta, el jueves 22, era una nueva etapa montañosa de 185,5 km que partía de Jerez y terminaba en el Puerto de las Abejas de Yunquera, con más de 4.500 metros de desnivel que podía deparar cualquier sorpresa. En este incómodo terreno de media montaña, se necesitaban más de 70 km de batalla para conformar la escapada del día. En un primer momento, el grupo de escapados ascendía a 33 ciclistas, con nombres de la talla de J. Herrada, M. Soler, A. Kron, V. Campenaerts o DF. Martínez, pero era neutralizada ante la combatividad en el pelotón de otros grandes favoritos en el primer ascenso, Puerto del Boyar (1ªC, 14,7 km al 5,5%) el más exigente del recorrido. Solamente P. Sánchez, C. Rodríguez y Cl. Berthet resistían del primer corte, para acabar siendo atrapados desde el pelotón por un grupo de muchos quilates formado por J. Vine, M. Vansevenant, B. O'Connor, F. Lipowitz, L. Vergallito, M. Frigo, Ch. Harper, G. Leemreize, U. Berrade y P. Castrillo, conformando ahora un grupo definitivo de 13 escapados y en el que Lipowitz era el mejor situado en la general a 1'50 de su compañero Roglic. En Ronda, la fuga disponía de casi 2' y, poco después, antes del segundo ascenso, Puerto del Viento (3ªC, 6,6 km al 4,3%), empezaría la verdadera sorpresa de la jornada, cuando O'Connor, con piernas, se escapaba junto a Leemreize, único en aguantar el ataque, en un movimiento en busca del liderato. 
Nadie podía seguir al australiano en la subida al Puerto Martínez (3ªC, 3,5 km al 6,3%) que con un ritmo imparable se presentaba victorioso poco después, en la meta del Puerto de las Abejas (3ªC, 8,8 km al 3,9%) ante la falta de entendimiento entre sus perseguidores. Con 4'33 sobre el segundo M. Frigo, y 5'12 sobre un pelotón de favoritos encabezado por Lipowitz, con C. Rodríguez 5º y C. Berrade 7º se produce un vuelco en la general que pasa a encabezar el australiano O'Connor con 4'51 sobre Roglic y 4'59 sobre Almeida. Mas es 5º a 5'23 y 6º Rodríguez a 5'26. 
La 7ª etapa transitaba entre Archidona y Córdoba con 180,2 km de recorrido ondulado con una sola dificultad montañosa, a 18 km de meta, el Alto del 14 % (2ªC con 7,4 km al 5,6% y Max al 20%) con escapada inicial de cuatro hombres y con X. Isasa siendo el ciclista que más resistía entre los escapados. La diferencia máxima para el joven ciclista vasco era de 8'25 en el km 45 de etapa, momento en el que Alpecin y Visma comenzaban a trabajar para sus sprinters, siendo el guipuzcoano neutralizado en el sprint intermedio del primer paso por Córdoba y tras 142 km de aventura en solitario. Luego, a 25,5 km de meta, ascendiendo el Alto del 14% atacaba Roglic tensando el pelotón y reduciendo el grupo cabecero. El esloveno hacía bueno el trabajo de su equipo y coronaba en cabeza para llevarse los 6" de bonificación. Y en el descenso Soler aprovechaba el marcaje entre los favoritos para lanzarse en solitario soñando con un tercer triunfo de etapa en La Vuelta, pero la combatividad en el grupo perseguidor, y en especial del vigente campeón Kuss, permitía anular su movimiento a poco de meta y propiciar una llegada al sprint del reducido grupo delantero de favoritos, y en la que su compañero Van Aert sumaba su segundo triunfo de etapa, sobre el checo Vasek y el español Miquel. En la general Roglic reducía la diferencia con O'Connor a 4'45. 
El sábado 24, la 8ª etapa, discurría entre Úbeda y Sierra de Cazorla de 158,7 km, con una primera ascensión al Mirador de las Palomas (2ªC, 7,3 km al 5,7%), antes de la dura y exigente subida final (1ªC 4,8 km al 7,1% Max 20%). Un día más, la primera mitad de etapa estaba marcada por una intensa lucha para coger la fuga del día y no era hasta después de 60 km de batalla a más de 51 km/h que no se consolidaba con ocho ciclistas: O. Lazkano, I. Izagirre, H. Tejada, M. Schmid, G. Leemreize, L. Vergallito, S. Oomen y M. Le Berre. En la primera de las cotas, el Israel empezaba a trabajar en el pelotón para rebajar la ventaja de 5' de la fuga, cediendo entre los escapados Leemreize, quedando siete corredores para enfrentarse a los últimos kilómetros. Lazkano, Tejada y Vergallito se anticipaban a la subida final atacando a 14 km de meta afrontando con menos de 2' los explosivos kilómetros finales y con Tejada pareciendo el más fuerte, mientras Roglic tensaba por detrás. Pero no era hasta el último kilómetro cuando el esloveno, después de la importante apuesta de su equipo, atacaba en varias ocasiones, rompiendo el grupo de favoritos y con Mas a rueda, ser capaces de rebasar al colombiano. Preparando el duo la estrategia final, en meta era Roglic el hacía gala de su explosividad para batir a Mas y conseguir una nueva victoria, con el balear en el mismo crono y completando el podio Landa, a 14". Por detrás, a 46" entraba el líder O’Connor, que cedía tiempo en la general. Ahora son 3'49 sobre el esloveno y 4'31 sobre el mallorquín, con Landa 5º a 5'13 y Rodríguez 7º a 5'19. 
El domingo se completaba la primera semana de carrera 
con la montañosa novena etapa (178,2 km) entre Motril y Granada. Segunda en desnivel acumulado, la organización proponía tres cotas de 1ªC en la zona de Sierra Nevada, el Puerto de El Purche (Km 97, 8,9 km al 7,6%) y el doble paso por el Alto de Hazallanas (Kms 125 y 155 con 7,1 km al 9,5%). Prácticamente desde los primeros compases de la etapa, nombres importantes como los de W. Van Aert saltaban del pelotón en busca de una fuga de calidad, a la que se iban sumando unidades hasta configurar un grupo de 26 ciclistas con algunas potenciales amenazas para la clasificación general como D. Gaudu, A. Yates, M. Soler o M. Poole, último en incorporarse, km 25, ayudado por su compañero Gijs Leemreize. El UAE (con tres unidades) era el principal interesado en aumentar la ventaja de los fugados en favor de su líder Yates, y así Soler tensaba el ritmo en el Alto de El Purche reduciendo el grupo a ocho unidades. Por detrás, en el pelotón R. Carapaz atacaba y endosaba 2'30 al grupo principal en la subida al Purche. Después del gran trabajo de Soler y de Vine en las primeras rampas del Alto de Hazallanas, Yates se marchaba en solitario a 58 km de meta, en un movimiento que ninguno de los fugados podía seguir. Por detrás Carapaz, alcanzaba al grupo perseguidor en el descenso del primer paso por Hazallanas, que había coronado el inglés con 1'43 sobre Vine, Gaudu, Carapaz y Castrillo. Mientras el pelotón al ritmo del Red Bull transitaba a 5'30. El ecuatoriano conseguía saltar del grupo perseguidor dejando atrás a Gaudu en las primeras rampas de la última subida a Hazallanas, y en un gran descenso se presentaba segundo en la meta de Granada donde había terminado Yates 1'39 antes. A 3’45” entraba el grupo de favoritos encabezado por el mismo líder B. O’Connor y que neutralizaba en las calles de Granada a un E. Mas, tras un gran susto en el descenso, y que con un valiente ataque en las rampas de Hazallanas había conseguido más de un minuto de renta sobre sus rivales. Entre los favoritos a la general, apenas variaciones, con Sepp Kuss en el liderato, Roglic 2º a 3'53, pero cediendo Más una posición por 3" a favor de Carapaz y Yates ascendiendo al 7º. 
Se cerraba la primera semana de competición con M. Landa 5º a 5'17 y Ca. Rodríguez 9º a 6' y Cr. Rodríguez 12º a 7'13. 
Comenzaba la SEGUNDA SEMANA
en tierras gallegas el martes 27 después del lunes de descanso en Vigo, con la décima etapa, entre Ponteareas y Baiona. Quebrada y de 159,6 km ofrecía cuatro cotas puntuables, Alto de Fonfría (2ªC. 15,4 km al 4,2%) Alto de Villachán (3ªC. con 6,3 km al 5,5%), Alto de Mabia (2ªC. con 6 km al 5,7%) y el Alto de Mougás (1ªC. con 9,9 km al 6%), debiendo transcurrir prácticamente la mitad de etapa para que se diera por buena una escapada de cinco corredores, con M. Soler, W. Van Aert y W. Lecerf, que se destacaban a 2 km de la cima del primer puerto del día y a los que se unían en el descenso J. Hollmann y Q. Pacher. En el pelotón A. De Marchi lo intentaba sin llegar a conectar con la fuga, que no esperaba. Al encadenado final de los tres puertos, los fugados superaban el Alto de Vilachán con cerca de 6' de ventaja, lo que hacía pensar que tendrían opciones de jugarse la victoria. Red Bull con un fuerte ritmo, enfilaba al pelotón camino del Alto de Mabia pero sin resultado, y con la atención centrada en la ascensión al Alto de Mougás a solo 20 de meta. Por delante W. Van Aert decidía anticiparse arrancando antes, en el sprint intermedio de A Barroca y su cambio de ritmo cogía con la guardia baja a sus compañeros de fuga, y solamente el francés Q. Pacher lograba llegar a la rueda del belga para empezar a colaborar con él y encarar la lucha por el triunfo de etapa. A 1,5 km de meta el francés intentaba sorprender al belga, pero Van Aert, enfundado en su maillot verde, lo alcanzaba para batirle con facilidad y sumar así su tercer triunfo de etapa. Tercero, encabezando al resto de fugados, terminaba M. Soler a 2'01, entrando el grupo del líder a 5'31. En la general no hay cambios.
La undécima, el miércoles 28, se trasladaba hacía el norte con un recorrido quebrado de 166,5 km por el sur coruñés, con salida y meta en Padrón. Tras una gran batalla en busca de la fuga del día, se necesitaban más de 75 km para que el pelotón diera por bueno un numeroso grupo con nombres como V. Campenaerts, el primero en destacarse después del Puerto San Xusto (3ªC y 10,2 km al 4,2%), al que luego se unían B. McNulty, J. Narváez, DF. Martínez, P. Sánchez, M. Poole, J. Herrada o I. Izagirre, entre otros. Era el belga X. Meurisse el que coronaba en solitario por delante del grupo al primer paso por el Puerto de Aguasantas (2ªC y 5,7 km al 6,1%), a 85 km de meta, mientras el pelotón liderado por Decathlon dejaba hacer y permitía al grupo mantener una ventaja cercana a los 6’. Meurisse sumaba más de 50 km en solitario, incluyendo el segundo paso por Aguasantas, para ser neutralizado a 32 km de meta gracias al trabajo del Israel, equipo con más representantes en la fuga. 

Nada de lo anterior servía al comenzar la explosiva subida al Puerto Cruxeiras (3ªC y 2,9 km al 8,9%), a 8 km de la línea de meta y donde C. Verona, U. Berrade y M. Poole coronaban por delante, pero siendo neutralizados antes de meta por el grupo perseguidor, en el que el irlandés Eddie Dunbar sabia maniobrar con inteligencia, atacando en el último kilómetro para sumar su primera victoria en una Gran Vuelta, con Q. Hermanns y M. Poole completando el podio a 2”. Por su lado, entre los favoritos, P. Roglic aprovechaba las duras rampas del puerto para lanzar un ataque que le permitía arañar 37” al líder O’Connor. 
En la etapa 12ª del jueves 29, los ciclistas tenían por delante una jornada corta y ondulada de 137,4 km que comenzaba en Ourense con un terreno rompepiernas por la Ribeira Sacra y finalizaba en la tendida ascensión a la Estación Invernal de Cabeza de Manzaneda (1ªC de 15,4 km al 4,7%) y que no se vivía desde La Vuelta 2011. M. Soler, O. Rodríguez, M. Vansevenant, C. Verona, M. Schmid, L. Meintjes, M. Poole, H. Tejada y P. Castrillo eran los protagonistas de la etapa conformando una fuga desde el kilómetro 25, a la que posteriormente se unía Jh. Narváez y que se jugarían el triunfo de etapa ante el beneplácito de un pelotón que dejaba a los escapados una ventaja máxima de 10’. En el día en el que fallecía Manolo Azcona, presidente y fundador del Kern Pharma, uno de sus pupilos, Pablo Castrillo, ganaba la etapa con una exhibición cimentada en un ataque lejano, a 10 km de la línea de meta y respondiendo a un primer movimiento de Carlos Verona. El joven debutante en La Vuelta, cruzaba la meta de Manzaneda con 8” de ventaja sobre M. Poole y 16” sobre Marc Soler, otro corredor que había pasado por los equipos de Manolo Azcona. Día emocionante para Castrillo, Kern Pharma y el ciclismo español, y que entre los favoritos de la general no causaba cambios importantes. 
La etapa decimotercera, de media montaña y 175,6 km discurría entre Lugo y el Puerto de Ancares (1ªC. y 7,5 km al 9,3% y rampas del 15%) con ascensión previa de un tercera y dos segundas, haciendo de la jornada una etapa clave en muchos calendarios. Un día más, el protagonismo era para una numerosa fuga que llegaba a tener 17’ de ventaja y ha podido disputarse el triunfo final de etapa con nombres importantes como W.van Aert, J. Vine, B. McNulty, M. Soler, K. Asgreen, M. Woods, D. Teuns, V. Campenaerts, M. Schmid, R. Fernández, JF. Parra o M. Bizkarra. Conformada en los primeros 25 km de etapa, sin fisuras ascendían el Alto Campo de Arbre (3ªC. con 5 km al 5,8%) y el Alto O Portelo (2ªC. con 7,7 km al 5,4%), con van Aert coronando en primer lugar para demostrar que aspiraba a liderar la clasificación de la montaña. Era en el penúltimo puerto del día, el bonificado Puerto de Lumeras (2ªC. y 6,6 km al 6%) y especialmente en su descenso, cuando una caída de McNulty y Vine, provocaba la rotura del grupo quedando por delante Van Aert, Soler, Schmid, Oomen y Woods. Y este, ganador anteriormente en el Balcón de Bizkaia (2018) y Villanueva de Valdegovia (2020) y especialista en grandes rampas, no permitía lugar a la sorpresa y lanzaba su ataque a 4,5 km de la línea de meta. El veterano campeón canadiense, no encontraba respuesta y cruzaba la meta de Ancares con 45” sobre Mauro Schmid y 1’11 sobre Marc Soler. Entre los favoritos, P. Roglic imponía su ley, y haciendo bueno el trabajo de su equipo, atacaba en solitario en las rampas más duras para aventajar en meta a todos sus rivales para la clasificación general, especialmente a un Ben O’Connor que sufría para lograr mantener una renta de 1’21 sobre el esloveno y 3’01 sobre un Enric Mas que también acabado sufriendo en el kilómetro final, cuando había sido quien más había aguantado junto con Roglic. 
La 14ª etapa del sábado 31 de 200,4 km, discurría entre Villafranca del Bierzo y Villablino. Jornada de media montaña con dos cotas puntuables, el Puerto de Cerredo (3ªC. con 7 km al 4,6%) a mitad de carrera, y Leitariegos (1ªC. con 22,8 km al 4,5%), con la cima a 15 de meta, era la más larga de esta edición. Etapa muy abierta, que podía hacer las delicias de los cazaetapas y que después de 50 km de batalla, lo intentaba un grupo de gran calidad con habituales de las fugas formado por I. del Toro, Jh. Narváez, X. Meurisse, M. Frigo, V. Campenaerts y H Tejada. Sin embargo, la escapada tenía un rival inesperado en la figura del Visma de W van Aert, que creyendo en la cuarta victoria de etapa del belga, controlaba la escapada desde su formación con Gesink y Affini a la cabeza. De este modo, los seis escapados nunca han llegado a tener más de 2’ de ventaja. Todo hacía prever que sería en Leitariegos, con 22 kilómetros de ascensión tendida, y a 16,5 km de la línea de meta, donde se resolvería la etapa. La fuga empezaba la subida con un minuto de ventaja sobre el pelotón, pero entonces Visma metía de refresco para tirar en cabeza a Uijtdebroeks y Kruijswijk que se vaciaban anulando la escapada y siendo el que más resistía, el ecuatoriano Narváez, atrapado a poco más de 3 km de la cima. Contra todo pronóstico, los grandes velocistas del pelotón resistían el larguísimo ascenso en el grupo, por lo que la aproximación a Villablino se convertía en una lucha de trenes entre los equipos para vivir un nuevo sprint masivo y donde el australiano Kaden Groves, hacía bueno el trabajo de los suyos para sumar una nueva victoria sobre Wout van Aert y Corbin Strong, y sin cambios en la general. 
La etapa 15ª, estrenaba septiembre el domingo con la etapa reina, una explosiva y corta jornada montañosa de 142,9 km de recorrido que partía de Infiesto y finalizaba en la temible subida al Cuitu Negro (C. Esp. y 18,9 km al 7,4% con rampas del 24%), con tres puertos previos, la doble subida a La Colladiella (1ªC 6,4 km al 8,2%) y entre medias, Santo Emiliano (3ªC, 5,6 km al 4,9%). La escapada del día tardaba en consolidarse tras múltiples saltos de inicio, fugas y alternativas en el pelotón. Hacían falta las dos primeras ascensiones del día, para consolidar finalmente la fuga del día, S. Kruijswijk, J. Vine, P. Sivakov, M. Soler, O. Rodríguez , DF Martínez, A. Vlasov , B. Armirail, V Paret-Peintre, G. Bennett, M. Frigo, R. Sheehan, J. Greegard, Q. Pacher, S. Küng, O. Lazkano, J. Haig L. Meintjes, I. Izagirre , L. Fortunato y P. Castrillo.UAE endurecía la carrera en la segunda ascensión a la Colladiella, buscando mejorar la situación de Sivakov, 13º en la general, y gracias al trabajo de Soler y Vine reducían el grupo cabecero a 7 unidades en la cima, mientras en el pelotón era el Quick-Step de Landa el que marcaba un fuerte ritmo en todo momento. Sivakov aprovechaba el gran trabajo de su compañero Vine en la aproximación, para saltar e imponer un ritmo que sólo podían seguir Vlasov y Castrillo mientras mantenían la ventaja sobre el pelotón. 
Al poco de iniciarse la subida final, Roglic cambiaba de bicicleta para manejar desarrollos más adecuados y no tardaba en reintegrarse al pelotón de favoritos, a rebufo de un coche y siendo sancionado posteriormente con 20”. Sin embargo, la sorpresa la daba el joven Castrillo que a pie del muro lanzaba sorpresivamente un ataque y con confianza en sus fuerzas se distanciaba de Vlasov y Sivakov retorciéndose sobre la bicicleta. Por detrás, Roglic ya había soltado a O'Connor dispuesto a quitarle la roja. A su lado no cedía Mas, incluso capaz de atacar al esloveno en algunos tramos. Por delante Castrillo no cejaba en las duras rampas del 24 %, pero Vlasov terminaba por contactar con el aragonés que parecía guardarse algo. Y en uno de los últimos muros volvía a la carga para soltar a Vlasov y llegar entre la niebla y en solitario a meta con 12” sobre Vlasov y 31” sobre Sivakov. 4º terminaba Mas a 1’04 junto a Roglic, Carapaz a 1’13 era 7º, Landa 9º a 1’27 segundos y el líder O'Connor, reforzado en las rampas finales, 11º a 1’42 segundos salvando la roja por 43”.
TERCERA SEMANA. 
Después del segundo lunes de descanso, esta vez en Oviedo, se retomaba la competición el martes 3 de septiembre con la etapa 16ª, otra jornada montañosa de 181,3 km que terminaba en los Lagos de Covadonga partiendo de Luanco, a nivel del mar. Segunda y última de las subidas de C. Esp. (13,5 km al 6,9% y rampas del 16%) previamente los ciclistas tendrían que ascender el Mirador del Fito (1ªC y 7,1 km al 7,9%) y Collada Llamena (1ªC de 7,6 km al 9,3%), con más de 4.000 m de desnivel. Después de la primera hora de carrera y muchos intentos, se destacaba un grupo de 17 escapados con Wvan Aert (Visma-, I Del Toro, J.Vine, M Soler , W Lecerf (T-Rex Quick-Step), M. Frigo, M Riccitello (Israel-Premier Tech), Sylvain Moniquet (Lotto Dstny), Darren Rafferty , O Lazkano, F Miholjevic , F Engelhardt, F Zana , Simon Guglielmi , Max Poole, M Tusveld y IIzagirre, que conseguían una ventaja máxima de 10’ antes del Mirador del Fito y donde Van Aert sprintaba cerca de la cima para aventajar a Vine al frente de la clasificación de la montaña para descender y rodar en solitario durante más de 25 km en solitario. Era la última exhibición del belga en esta carrera, pues tenía que abandonar tras una dura caída en el descenso de la Collada Llomena, más peligroso de lo habitual por la presencia de la lluvia y donde también había coronado en cabeza. También caían, Zana y Del Toro pero podían continuar.Tras el paso por Cangas de Onís, la fuga se presentaba a los pies de la subida a los Lagos, diezmada, con 12 corredores y mayoría del UAE con Soler, Vine y Del Toro, Por detrás, el pelotón del maillot rojo rodaba a 6’ minutos. Por delante, Soler insistiendo en sus ataques lograba escaparse a 4,5 km de meta, dejando plantados a Poole y Zana y aguantando bajo la lluvia y la niebla, el catalán conseguía su tercera victoria en la Vuelta con 18” de ventaja sobre Zana y 23” sobre Poole tras las conseguidas en Lekunberri (2020) y Bilbao (2022). En el grupo de favoritos a 7 de meta, atacaba Mas,y respondía Landa, hasta que O'Connor se descolgaba, quedando delante los citados junto a Roglic, Carapaz y Gaudu. Comenzaba una crono. El australiano sufría, pero resistía. Por delante los candidatos a las tres plazas del podio, luchaban por ellas. Mas lo intentó hasta en tres ocasiones, en La Huesera, en la cuesta del 16 % y en el Mirador de la Reina, pero no hubo manera de soltar a los rivales. Solo cedía Landa, llegando los demás de la mano a meta y sorprendentemente con el líder O’Connor, muy cerca a 58” y 5 antes de perder la Roja.
La 17ª era otra etapa quebrada entre Arnuero y Santander de 141,5 km. Ultima posibilidad de ganar etapa para los sprinters, pero primero había que salvar dos puertos de 2ªC, el exigente y novedoso Alto de La Estranguada (2ªC, 5,5 km al 8,7%) y el Alto del Caracol (2ªC, 7,2 km al 6,2%), que coronado a 70 km de meta, marcaba el ecuador de la etapa. Cuatro corredores conformaban de salida la fuga del día J. Greegard, Th. Guernalec, Th. Champion y X. Isasa y aunque había algunos contraataques, el pelotón renunciaba a su captura ante la aparición de un importante chubasco. Los cuatro juntos superaban las dos cotas puntuables siendo su máxima ventaja de 5', en la cima del primer puerto. A partir de ahí los equipos de los sprinters han comenzado a trabajar para atrapara a los fugados. Pero en un recorrido quebrado, sinuoso y deslizante por la lluvia en los últimos tramos, no era hasta las calles de la capital cántabra cuando el pelotón alcanzaba a los fugados. En ese momento, M. Schmid saltaba del pelotón en busca de la victoria cogiendo unos metros y aguantando hasta la recta de meta donde era alcanzado y superado en medio de un aguacero. En el sprint se imponía Groves, al checo Bittner y al belga Braet, con M. Delgado 4º, para conseguir su tercera victoria de etapa y sin apreciables cambios en la general.
El jueves con la 18ª etapa, la carrera se enfrentaba a otra jornada decisiva. 179,3 km montañosos por la provincia de Alava y que partiendo de Vitoria terminaban en Maeztu, en el inédito Parque Natural de Izki, con dos ascensos previos, el Alto de Rivas de Tereso (2ªC 11,1 km al 3,4%) y el Puerto Herrera (1ªC 5,6 k al 8,3% y Max. 14%). Después de 50 intensos km de intensa lucha por la escapada, lograba distanciarse un grupo de 42 ciclistas con nombres importantes en la presente edición como P. Castrillo, M. Soler, K. Groves, B. McNulty, M. Poole, S. Küng, S. Kruijswijk, H. Tejada u O. Lazkano que hoy corría en casa. Curiosamente Euskaltel no había filtrado a ningún corredor en la fuga y eran ellos los encargados de trabajar en el pelotón para acercar una fuga que ya había alcanzado los 3' de ventaja. Un movimiento al que daban continuidad con algunos contraataques otros equipos, aunque sin llegar a contactar con la cabeza de carrera. Sería en el descenso del primer puerto, a unos 90 km de meta, cuando se destacaban del grupo de fuga tres rodadores de la talla de S. Küng, M. Schmid y M. Vacek. Pero eran neutralizados en el ascenso al Puerto Herrera, al producirse los ataques entre los favoritos con R. Carapaz como principal encartado y a punto de cortar al líder B. O’Connor, que haciendo acopio de gran serenidad, volvía a conectar en el descenso, acción que no conseguía M. Landa, que acabaría cediendo. Doce eran los escapados (tres Kern-Pharma entre ellos) que terminaban jugándose el triunfo camino a meta, en un terreno quebrado en el que Urko Berrade sabía jugar sus bazas mejor que nadie y tras una ardua labor de sus compañeros de equipo (Miquel y Castrillo) ante rivales más potentes y saliendo en persecución de Kruijswijk, le sobrepasaba para atacar en solitario a 5,5 km de meta y llegar agónicamente a la meta de Maeztu, ante el estrecho marcaje que se producía por detrás entre el resto de escapados. El navarro Berrade se imponía por unos escasos 4", con Schmid y Poole, completando el podio. En el pelotón no había movimientos y entraba a casi 7', sin cambios en la general a excepción de Landa que cedía 3'20 sobre sus rivales directos, 5 posiciones y descendía a la 10ª plaza, ahora a 5'38 de la cabeza. 
El viernes la ronda se trasladaba a la Rioja para disputar la decimonovena etapa, de 173,2 km, que comenzando en Logroño y terminando en el Alto de Moncalvillo (1ªC. 8,6 km al 8,9% y Max 16%) con paso previo a mitad de etapa del Puerto de Pradillo (3ªC. 5,2 km al 4,8%) era la penúltima oportunidad montañosa para Roglic y resto de escaladores. Etapa lógica de fuga, tras un nuevo inicio batallado de etapa, I. del Toro, E. Planckaert, Fr. Miholjevic, S. Petilli y V. Braet lograban destacarse del pelotón a los 42 km de etapa. Con una ventaja máxima de poco más de 5', rápidamente el Red Bull dejaba claras sus intenciones de controlar la carrera desde antes del primer puerto y donde los escapados mantenían 3' de renta. Entre los escapados, era Miholjevic el que más se resistía a ser neutralizado y lo era, en la primera rampa de la ascensión final al Alto de Moncalvillo. 
En las duras rampas del puerto riojano, el Red Bull exhibía su potencial colectivo para lanzar a su líder en busca del liderato. Gracias al tren infernal de DF. Martínez y A. Vlasov, Roglic podía atacar a 5 km de la línea de meta e irse en solitario para conseguir vencer con una renta de 46" sobre D. Gaudu y M. Skjelmose, que completaban el podio, 50" sobre E. Mas que volvía a ser el más valiente de sus rivales, con ataques constantes en busca del esloveno y 1'49 sobre B. O’Connor que cedía definitivamente el liderato de la carrera 13 días después de su exhibición ganadora camino de Yunquera. A 57" entraban Landa 5º y Rodríguez 6º. En la general ahora lidera Roglic con 1'54 sobre O'Connor, 2'20 sobre Mas y 2'54 sobre Carapaz. 
La vigésima etapa, penúltima de la vuelta, era la considerada etapa reina; montañosa con 172 km por la cordillera cantábrica, partía de Villarcayo para terminar en la cima del Picón Blanco (1ªC. 7,9 km al 9,1% y rampas del 18%) y seis puertos previos; Estacas de Trueba (3ª C. 9,2 km al 3,1%), Puerto de La Braguía (3ªC 5,8 km al 5,9%), Alto del Caracol (2ªC 10,8 km al 5,4%), Portillo de Lunada (1ªC 14 km al 6,1% y Máx. 10%), Portillo de la Sía (2ªC 7,2 km al 6,1%) y Puerto de Los Tornos (1ªC 11,3 km al 6% y Máx. 10%) configurando 4.730 metros de desnivel positivo. La etapa comenzaba muy nerviosa con ataques constantes en busca de la fuga que se formaba en el kilómetro 15 con diez corredores como protagonistas pero con J. Vine, M. Soler, Cl. Berthet, M. Frigo y P. Castrillo como los más incisivos del grupo y que rodaban en cabeza en el ascenso al Portillo de Lunada, el primero de la jornada de 1ªC y a mitad de recorrido. El ganador en Lagos de Covadonga se destacaba en solitario en las ascensiones, pero los cinco se volvían a unir tras los descensosde tal manera que los cinco iniciaban el ascenso a los Tornos. Por detrás en el grupo de favoritos, Ineos primero y Quick Step después marcaban el ritmo, viendo la debilidad de Red Bull, el equipo del líder Roglic que perdía unidades desde los primeros compases de etapa. Atrapaban a Vine, que conseguidos los necesarios puntos para el jersey de lunares, cedía en la fuga junto a Berthet, (los dos restantes de la fuga inicial). Era en las rampas de este penúltimo puerto donde P. Sivakov demarraba para coronar en solitario y plantarse a pie de la subida final a Picón Blanco con cerca de un minuto sobre el grupo del líder. Insuficiente ante las terribles rampas del puerto, y teniendo que ceder ante el empuje del grupo de los favoritos, en el que el irlandés Eddie Dunbar se aprovechaba del marcaje entre los rivales de Roglic, lanzado un ataque a 3 km de meta al que ningún favorito respondía y que le valía para rebasar a Sivakov y plantarse en solitario en la cima del Picón Blanco, con 7" de ventaja sobre Mas y 10" sobre el líder Roglic, que buscará confirmar su cuarto triunfo en La Vuelta en la crono del día siguiente. 
En la general el balear arañaba unos segundos para quedarse a 9 del australiano mientras Carapaz no estuvo a la altura de las exigencias. O'Connor, siempre sufriendo, logra llegar a Madrid con el podio bastante asegurado y muchas opciones de ser segundo. 
Finalizaba extrañamente la edición 2024 con una CRI en Madrid. En vez de la tradicional y 
cómoda 21ª etapa que sirviera como homenaje al vencedor, el veredicto de la Vuelta seguiría a en juego hasta su desenlace. Un circuito urbano de 24,6 km llanos, saliendo de Fuencarral al norte de la capital y meta ante el Edf. Telefónica de la Gran Vía madrileña, y que podía ofrecer algunas sorpresas en la clasificación exceptuando al primer puesto, bastante claro, salvo imprevista desgracia. El primer ciclista en tomar la salida era el neerlandés Naberman y no sería hasta el danés Asgreen y posteriormente el italiano Affini cuando los mejores tiempo empezaban a establecerse. Campenaerts lo mejoraba, tomaba el relevo poco después F. Baroncini que con un excelente 27'11, mantenía la primera posición hasta la llegada del suizo S. Küng que con 26'28 lo batía ampliamente a la espera de los salida de los mejores. Cattaneo superaba a su compatriota pero sin acercarse al tiempo del suizo y cada vez quedando menos ciclistas por salir. Skjelmose no lo lograba, O´Connor tampoco y Roglic se acercaba en el control intermedio, pero flaqueaba al final, para terminar segundo a 31", quedándose sin cuarta etapa pero con cuarta vuelta. Completaba el podio M. Cattaneo a 41". 
Y en la general el esloveno Primoz Roglic se coronaba por cuarta ocasión como vencedor de Vuelta, tres años después de su triplete, acompañándole en el podio, el australiano Ben O´Connor a 2'36 y el español Enric Mas a 3'13, con Mikel Landa 8º a 8'48 y Carlos Rodríguez 10º, a 11'19. 
Dentro de los veinte primeros figuraban también, 13º Cristian Rodríguez a 19'48 y 17º José Félix Parra a 51'. 

El resto de las clasificaciones las terminaban liderando 
Maillot blanco de los jóvenes: para el danés Mattias Skjelmose. 
Maillot verde de los puntos, repetía el australiano Kaden Groves. 
Maillot de lunares de la montaña, para el australiano Jay Vine 
El premio a la combatividad, para el español Marc Soler. 
La Clasificación por equipos se la llevaba el UAE. 

Nombres propios de esta edición:
Primoz Roglic: El crack esloveno venía de sufrir una dura caída en el Tour de Francia, pero afortunadamente se recuperaba a tiempo para reconquistar su cuarta victoria igualando la marca de Roberto Heras. Nunca desconfió de sus opciones consiguiendo la Roja a dos del final. Vencía en Pico Villuercas, Sierra Cazorla y Moncalvillo, y a punto de hacerlo en la crono madrileña. Estrenando equipo después de salir el año pasado del Visma, respondía a las mil maravillas, aprovechando sus cualidades de estratega para sacar tiempo en los momentos decisivos. Todo ello pese al virus que podría haberle complicado las cosas después de que se colara en el equipo a falta de 48 horas para el final.
Ben O’Connor: el australiano del Decathlon, agarraba La Roja en la sexta etapa de Yunquera, tras una cabalgada tremenda que le daba el liderato defendiéndola con uñas y dientes, sin equipo, hasta dos etapas del final, para concluir en el podio de Madrid, segundo a 2’36 del líder. Aquella actuación, volteaba el guion general de La Vuelta por completo con el resto de candidatos teniendo que cambiar el chip y pasar al ataque. 

Kaden Groves: el australiano era otro de los corredores que ganaba tres etapas. El sprinter del Alpecin, que se daba a conocer en el 2022 en el Cabo de Gata, debe tener algún feeling especial con la Vuelta, pues repetía las tres etapas de la edición anterior repitiendo reinado en los finales al sprint. 
Pablo Castrillo: El ciclista jacetano se convertía en una de las grandes revelaciones de La Vuelta. Atacó como un auténtico 'killer' llevándose dos etapas (Manzaneda y Cuitu Negro). Su exhibición se extiende a todo el Kern Pharma, que brillaba también como grupo incluida la otra victoria de Urko Berrade en Maeztu. Gran Vuelta de todo el equipo. 
Enric Mas: el líder del Movistar, subía al podio por tercera ocasión, en una renovada y mejorada versión mucho más atacante pero que no obtenía su fruto final del maillot rojo. Su equipo le fallaba en momentos concretos por diversos motivos, pero el balear tiró de orgullo para poder estar en el cajón final, que era su objetivo. Pese a que la buscó con ahínco, se marchaba sin victoria de etapa. 
Wout Van Aert: el ciclista belga del Visma, ganaba tres etapas hasta su caída y retirada en la 16ª cuando iba escapado, portaba el maillot verde e iba a por el de lunares. Viniendo de un mal año marcado por las caídas, lograba coger un buen pico de forma antes de la Vuelta para incluso vestir La Roja un par de días. Siempre estuvo al ataque hasta que se tuvo que retirar tras una dolorosa caída en Lagos de Covadonga. 
Edward Dunbar: el irlandés ganó dos etapas, las dos de montaña en sendas escapadas de mucho valor poniendo en boca de todos al Jayco por su protagonismo y consiguiendo la 11ª posición final. 
Mattias Skjelmose: el joven danés del Lidl Treck ganaba el maillot blanco como el mejor joven de la competición, mostrando una gran consistencia y fortaleza, especialmente en la última semana, donde mejoraba su posición en la clasificación general y haciendo una gran contrarreloj final (8º), terminaba 5º de la general como mejor de los suyos. Este resultado subraya su potencial y promete un futuro brillante en las grandes vueltas.
Marc Soler: El catalán del UAE siempre fue protagonista. Buscando triunfos, ayudando a sus compañeros, vistiendo algunos días el maillot de la montaña y consiguiendo una victoria de mucho mérito en un lugar tan emblemático como Lagos de Covadonga.
No podemos olvidar mencionar al resto de ganadores de etapa, como el norteamericano Brandon McNulty, el británico Bittner, el canadiense Michael Woods, el británico Adam Yates, el español Urko Berrade y el suizo Stefan Küng, ganador de la última crono.
Enésima ronda agridulce para los españoles, pues siguen sin ganar el título (desde 2014 con Contador), pero al menos en esta edición consiguieron cuatro etapas con especial protagonismo para las tres del Kern Pharma.
La nota negativa fueron los abandonos, muchos por Covid otros por caídas con W. Van Aert como principal protagonista además de DF. Martínez, G. Ciccone, J. Almeida, T. Arensman, M. Woods, R. Costa o R. Uran entre otros, finalizando la ronda española 135 ciclistas.