Descafeinada esta 68ª edición, pues los barcos gallegos no acudieron y los guipuzcoanos tampoco. Unos por razón de costes y lejanía y los otros por simultaneidad con la jornada de la ARC.
Por tanto en la regata clasificatoria del sábado remaron las únicas cinco embarcaciones participantes repartidas en dos tandas. En la primera de ellas remaron Kaiku, Hondarribia y Astillero, imponiéndose Kaiku, con 22:06.29, que superó a Hondarribia en 6 segundos y en 39 a Astillero.
En la segunda, Orio y Bermeo, por este orden, sabiendo los tiempos de la primera, protagonizaron una regata bastante igualada, forzando lo justo, hasta los metros finales en los que la ‘Bou Bizkaia’ ganó con cierta ventaja para finalizar con un tiempo de 22:03.00, con 14 segundos sobre los amarillos, suficientes para dejar a la trainera cántabra fuera de la tanda de honor.
Amaneció muy buen día de regatas en Castro, con bastante viento y numeroso público, sobre todo vasco, animando a sus colores. La final, con las cuatro embarcaciones vascas fue una versión del Campeonato de Euskadi.
Remaban por orden de calles, Kaiku, Hondarribia, Orio y Bermeo. La igualdad de la regata duró un largo y medio, con las cuatro tripulaciones batiéndose como pocas veces este verano y gastando unas energías que algunos echaron en falta más adelante. Hondarribia llevaba la delantera en la primera ciaboga y los bermeotarras eran cuartos, aunque contaban con la baza a su favor de remar en la calle 4. Aranberri y sus chicos sabían que el viento sur y racheado iba a tener mucha influencia en el largo de vuelta. Kaiku, que iba por la calle 1 y que llegó a mandar en la regata, se hundió de forma extraña antes de llegar al segundo giro, Hondarribia y Orio no pudieron mantener el fuerte ritmo de inicio de regata y, por contra, Bermeo puso el turbo y ya no hubo quien le siguiera en la ensenada de Brazomar.
En el tercer largo, la Bou Bizkaia estiró su renta lo suficiente para que sus rivales entendieran que el triunfo estaba imposible. Orio, por la calle 3, aguantó tres cuartos de la regata para invitar a una txanpa final emocionante mientras que Hondarribia se quedó sin referencias. A la salida de la última ciaboga, los bermeotarras, empujados por el oleaje, encontraron el momento de disfrutar ya que sus rivales bajaron los brazos porque daba lo mismo perder por un segundo que por medio minuto. De ahí que, al final, se abrieran unas diferencias exageradas para el potencial de cada tripulación y para lo que se suponía que tenía que ser un campeonato con las mejores en liza.
Bermeo se apuntó el título de España tras el de Bizkaia y el de Euskadi, consiguiendo así el triplete en esta temporada.
El Campeonato de España se ha convertido en un evento que requiere ser revisado. Jon Salsamendi, patrón de los campeones, y Fernando Climent, presidente de la Federación Española, coincidieron ayer al afirmar que “no es normal que haya otras regatas este fin de semana que impidan que vengan otros botes para aumentar la participación”, pero pusieron de manifiesto que los motivos económicos pesan a la hora de renunciar al Campeonato.

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