Friday, July 19, 2019

Wimbledon. Quinto para Djokovic y primero para Halep

Del 1 al 14 de julio, como es tradicional por estas fechas, se ha celebrado sobre el césped del All England Lawn Tennis and Croquet Club, de Wimbledon, la 133ª edición, del tercer Grand Slam del año, el único que se disputa sobre hierba y el más clasista de todos. Con la presencia de todos los grandes del tenis mundial, solo faltaron Del Potro y Coric por lesión, había expectación por la controversia suscitada en la adjudicación de los cabezas de serie entre Nadal y Federer.

Empezando por el cuadro femenino, al evento también acudían todas las figuras, con Kerber al frente defendiendo título. La representación española se limitada a Garbiñe Muguruza, Paula Badosa, Sara Sorribes y Carla Suarez.
G. Muguruza, no consiguió pasar la primera ronda, y en las horas más bajas de su trayectoria profesional perdió contra la 94ª del mundo, la brasileña B. Haddad (6-4 y 6-4). P. Badosa, viniendo desde la clasificación, tampoco pudo pasar de ronda perdiendo frente a la checa V. Flink (4-6 y 2-6) y S. Sorribes se tuvo que retirar por lesión en el primer set de su partido frente a la danesa C. Wozniacki cuando iba perdiendo (5-4).
En cuanto a C. Suarez, derrotó a la australiana S. Stosur (6-2 y 7-5) sin mayor problema en primera ronda. En segunda, la esperaba la francesa P. Parmentier y en un partido igualadísimo (7-6 y 7-6) la canaria consiguió pasar de ronda tras 1 h 40' de lucha. En tercera ronda, la rival era la norteamericana L. Davis , y en un gran partido, la española se deshacía de su contraria (6-3 y 6-3) en poco más de 1 h, metiéndose en octavos y donde la esperaba la menor de las Williams, que en poco más de 1 h derrotó a la canaria con un doble 6-2. Muy breve por tanto la presencia femenina española este año en el torneo.
En el camino a cuartos de final habían sucumbido nombres tan importantes como N. Osaka en primera ronda, A. Kerber o M. Keys en segunda; S. Stephens, C. Wozniacki o la nº 1 del mundo K. Bertens en tercera ronda o A. Barty, K. Plíšková, P. Kvitová y E. Mertens en cuarta ronda.
Las ocho jugadoras que permanecían en liza eran dos de las norteamericanas, A. Riske y S. Williams, las checas B. Strykova y K. Muchova, la inglesa J. Konta, la ucraniana S. Svitolina, la rumana S. Halep y la china S. Zhang,
Empezaban los enfrentamientos de cuartos de final con el duelo norteamericano entre A. Riske - S. Williams ( 4-6, 6-4 y 3-6) que se llevó la pequeña de la saga tras dos horas de dura lucha y tres sets de partido. B. Strykova - J. Konta (7-6 y 6-1) resultó más sencillo de lo esperado para la checa. En el enfrentamiento S. Svitolina - K. Muchova (7-5 y 6-4) la ucraniana pasó de ronda tras hora y media de partido y en el último partido de la fase, S. Halep - S. Zhang (7-6 y 6-1), la séptima del mundo solventó eficazmente el pase a semifinales derrotando en hora y media a su contrincante china.
Los duelos que nos depararon las semifinales fueron S. Williams - B. Strykova (6-1 y 6-2) imponiéndose en ambos casos con claridad la finalista del año pasado y la jugadora rumana. Si en la primera Williams necesitó menos de una hora para presentarse nuevamente en la final, en la segunda, S. Svitolina - S. Halep (1-6 y 3-6), la rumana se deshizo de su rival ucraniana fácilmente en hora y cuarto.

Y en la final, la rumana Halep, superando mentalmente episodios anteriores (había perdido con ella en nueve de los diez enfrentamientos) no tuvo ninguna dificultad en doblegar a la menor de las Williams en menos de una hora y en un partido sin historia. S. Halep - S. Williams (6-2 y 6-2) Williams deberá seguir esperando. Por tercera vez, segunda consecutiva en Wimbledon, dejó escapar la posibilidad de igualar los 24 grandes de Margaret Court en el cielo de la ATP. Después de perder frente a Kerber en el partido definitivo en estas mismas pistas en 2018 y caer de nuevo en la final del Abierto de Estados Unidos contra Osaka, esta vez fue una gran Halep quien dejó de nuevo a Serena ante su última tentativa.
Las opciones de Halep, séptima del mundo y ex número 1, pasaban por hacer jugar a Williams y mantener la calma. Una de las claves de su éxito eran reducir, drásticamente, los errores no forzados y en todo el partido, Halep solo cometió tres. Un acierto que contrastaba con la falta de eficacia de Serena con su servicio (59% de puntos ganados con el primer saque y y 47% con el segundo). Sabiendo que la estadounidense es un cañón (llegó a la final tras ganar el 75% de los puntos en intercambios que no superaron los cuatro golpes) y donde radica su poder intimidatorio, la puso a moverse de forma continuada, a someterla a un trabajo físico a todas luces exagerado para el que no está preparada y la rumana, una especialista en buscar la vuelta a sus rivales, se escapó con doble break, 4-0, con una entrada en cancha deslumbrante y administrando la amplia ventaja adquirida en el arranque. Cualquier descuido podía meterle en problemas. Necesitaba afinar con el primer saque para no exponerse a una devolución brutal de la norteamericana. Así neutralizó Serena la primera pelota de set, pero se inclinó en la segunda, con un resto ancho. La rumana tenía el partido bajo control, amansado el furor de de la fiera. A falta de un juego convincente, Serena tiraba de escenografía, con aullidos salvajes que suscribían sus golpes ganadores. La gente, deseosa de participar en una ceremonia histórica, estaba con ella. Halep dependía en exclusiva de su propio juego. La jugadora de Constanza se mantuvo segura con el saque y la quebró en el quinto juego, después de un nuevo error de Williams, difuminada, casi irreconocible en muchos momentos.
Parte del mérito de los continuos errores de la norteamericana le correspondía a Halep, que encarecía cualquiera de sus golpes ganadores. Frente a la reputación de ser una mujer que no maneja bien la excesiva responsabilidad, esta vez se reivindicó entera y con la cuota de riesgo que correspondía. Volvió a arruinar, con todas las de la ley, la fiesta de Williams, que un año después se aprestaba a coronarse por octava vez campeona del torneo, en busca de igualar los 24 títulos individuales del Grand Slam de Margaret Court. Por el contrario La Central se tuvo que rendir ante la jugadora rumana. Arrodillada en el centro de la cancha después de dejarse caer sobre la hierba tras lanzar su raqueta, recibió el más que merecido premio de un público decantado toda la tarde por su rival.
Honores para Halep, que inscribe por primera vez su nombre y el de Rumanía entre los campeones en el All England Club. Segundo título del Grand Slam para ella, campeona en Roland Garros en 2018 y decimonoveno de su carrera.
En el cuadro masculino, el interés de los aficionados estaba puesto en la presencia de R. Nadal en la hierba después de su gran victoria en la arena de Roland Garros. El resto de tenistas españoles eran, R. Carballes que cayó eliminado en primera ronda ante el serbio M. Kecmanovik, (6-2, 3-6, 3-6 y 1-6), como también lo hicieron en esa ronda A. Ramos ante el norteamericano S. Johnson (6-4, 6-2 y 6- 3), P. Andujar ante el kazajo M. Kukushkin (3-6, 2-6 y 4-6), P. Carreño ante el australiano A. Popyrin (6-7, 5-7 y 2-6) y J. Munar ante el británico K. Edmund (6-4, 6-4 y 6-4).
En cambio M. Granollers pasó la primera ronda al derrotar al italiano L. Sonego en tres sets (6-7, 4-6 y 4-6), cayendo en segunda ante al francés U. Humbert (4-6, 6-7 y 5-7) tras dos horas de partido muy disputado y ocurriendo lo mismo con F. López, que ganó en primera al norteamericano F. Girón (4-6, 2-6 y 4-6) para caer en segunda ante el ruso K. Khachanov (4-6, 6-4, 7-5 y 6-4).
Mejor les fue al resto. F. Verdasco llegó a octavos tras derrotar en primera ronda al polaco K. Majchrzak (4-6, 4-6 y 4-6), en segunda al verdugo de Munar, en un partido muy disputado y que tuvo que llegar a los cinco sets y casi cuatro horas, F. Verdasco - K. Edmund (6-4, 6-4, 6-7, 3-6 y 4-6) y en tercera al italiano T. Fabbiano (6-4, 7-6 y 6-4) en un partido más plácido. En su cuarto enfrentamiento, ante el belga D. Goffin, cayó derrotado en cuatro sets (7-6, 2-6, 6-3 y 6-4) y tres horas de partido, finalizando una excelente competición que le permite ascender 11 puestos en el ranking, metiéndose ahora entre los 30 primeros (nº 26) .
Y R. Bautista y R. Nadal se plantaron en semifinales. El castellonense R. Bautista lo hacía por primera vez en un grand slam y tras imponerse al alemán P. Gojowczyk (3-6, 2-6 y 3-6) en primera ronda, en segunda al belga S. Darcis por lesión de este, cuando tenía el partido resuelto (3-6, 2-6 y 2-4) y en tercera al verdugo de F. López, K. Khachanov (3-6, 6-7 y 1-6). En octavos, su rival era el francés Payre y en un partido que dominó a placer R. Bautista - B. Payre (6-3, 7-5 y 6-2) pasó de ronda ganando en menos de dos horas. En cuartos de final le esperaba el argentino Pella, y con algo más de dificultad, G. Pella - R. Bautista (5-7, 4-6, 6-3 y 3-6) le superó en algo más de tres horas, para plantarse en semifinales.
El concurso del mallorquín R. Nadal también fue relativamente plácido. Si en primera ronda ganó cómodamente al japonés Y. Sugita (6-3, 6-1 y 6-3), en segunda le correspondía el australiano Kyrgios, que fiel a su fama, le llegó a inquietar, perdiendo su primer set. N. Kyrgios - R. Nadal (3-6, 6-3, 6-7 y 6-7) resultó tan complicado como esperaba. Necesitó de tres horas para doblegar a su díscolo rival. En tercera ronda, más suave, la víctima fue el francés JW. Tsonga (2-6, 3-6 y 2-6) y en octavos, el portugués J. Sousa tampoco le hizo daño (2-6, 2-6 y 2-6). En cuartos de final el norteamericano Querrey tampoco le supuso problema, S. Querrey - R. Nadal (5-7, 2-6 y 2-6) y en dos horas de partido se plantó en semifinales presentando sus credenciales para la final.
Mientras tanto por el camino habían caído rivales de la talla de D. Thiem, A. Zverev o S. Tsitsipas en primera ronda, J. Isner en segunda, K. Anderson y K. Khachanov en tercera o K. Nishikori, en cuartos, sólo entre los diez primeros.

Cuartos de final. España era la única que llegaba con doble representación en esta ronda. Los otros seis tenistas que accedieron a esta ronda fueron el suizo R. Federer, el belga D. Goffin, el serbio N. Djokovic, el japonés K. Nishikori, el norteamericano D. Querry y el argentino G. Pella.
N. Djokovic- D. Goffin (6-4, 6-0 y 6-2), el belga no fue rival para apartar al nº 1 del camino a la final, que en dos horas resolvió el lance. G. Pella - R. Bautista (5-7, 4-6, 6-3 y 3-6). La lucha entre dos rivales directos se en inclinó del lado español tras cuatro sets y más de tres horas de partido. S. Querry- R. Nadal (5-7, 2-6 y 2-6). El norteamericano solo aguantó el primer set. Luego el gran juego desplegado por el manacorí desarboló a su rival. K. Nishikori - R. Federer (6-4, 1-6, 4-6 y 4-6). Federer presentó sus credenciales al título al tener que remontar un set en contra aniquilando al japonés en el segundo y luego jugando sus puntos para imponerse en dos horas y media.

Con dos españoles en liza en semifinales después de muchos años, la suerte deparaba que no se enfrentaran entre sí. Así los dos podían acceder a la final, o los dos quedarse fuera, porque los rivales eran los mejores jugadores del mundo. En la primera N. Djokovic- R.Bautista (6-2, 4-6, 6-3 y 6-2), se presenció lo prometido, lo esperado: 2h 48m de partido a cara de perro.
Y escapó Djokovic, pero tuvo que sudar sangre el número uno, porque hay pocos adversarios más rudos y peliagudos que Bautista, espléndido torneo el suyo y formidable resistencia en su primera semifinal de un Grand Slam (que le permite ascender al puesto 13º del ranking) , porque el español le condujo hacia límites extremos. Escapó el serbio, pero pasó un mal trago y alcanza su sexta final, intentando renovar el título conseguido el año pasado. En la segunda, el suizo y el español esperaban su turno para acceder a la final. Federer para la novena y Nadal para la tercera, hace ya nueve años. El zurdo domina por 24-15 la serie iniciada con Federer en la segunda ronda del Masters 1000 de Miami, en 2004, y se ha impuesto en 10 de los 13 partidos entre ambos en los torneos del Grand Slam, pero Nadal no gana a Federer en este tipo de canchas desde las semifinales del Abierto de Australia de 2014.
R. Nadal - R. Federer - (6-7, 6-1, 3-6 y 4-6). Federer sabía que sus opciones de victoria pasaban por ganar el primer set. A sus casi 38 años, no está para largos partidos a cinco mangas y de más de cuatro horas. Es el mayor talento de la historia del tenis pero su cuerpo no da para más. Y el suizo se aplicó en tomar la delantera en el marcador. Fue el único que dispuso de una bola de 'break' antes de penetrar en la muerte súbita.
En el 'tie break', Nadal empezó dominando. Tuvo 2-3 y dos servicios. Pero luego Federer sirvió mejor y dejó a su rival con tres puntos. Era la primera vez en el torneo que el número dos mundial se encontraba en una situación tan adversa. Kyrgios le había ganado una manga pero fue para igualar a uno el tanteo. La incógnita era saber si el de Basilea sería capaz de mantener el ritmo. Entregó el segundo set pero en el tercero renació el Federer de las mejores ocasiones. Una demoledora derecha le daba la iniciativa. Los saques se estaban imponiendo a los restos y eso era una buena noticia para el tenista suizo. Los intercambios largos terminaban en el lado del balear pero es que había muy pocos porque el ocho veces campeón en la hierba londinense ya se encargaba de ello. Acortaba los puntos al máximo. Esa era la única táctica válida para hacer frente a un ser físicamente superior y acostumbrado a construir los puntos. Y así cayó de su lado el tercero y también el cuarto. Y el suizo se plantaba en la final por duodécima vez.
Y en una final apoteósica, al serbio le sonrió la suerte y consiguió su quinto título en 4 h 57 m de partido (la final más larga de la historia) y tras remontar dos set ball. N. Djokovic- R. Federer (7-6, 1-6, 7-6, 4-6 y 13-12). Cómplice del sueño de asistir a una hazaña postrera de su ídolo, la grada del All England Club hubo de inclinarse a la autoridad de Djokovic, más certero en las situaciones extremas y en las distancias cortas de los desempates, mejor en el cómputo global de lo sucedido en una de las finales más hermosas de siempre. En el primer set, siempre al límite del riesgo, obligado a todo por Djokovic, Federer fue el primero en generar una pelota de rotura, en el tercer juego del partido. Pero la dejó ir por una derecha fuera. Si algo se puede reprochar al suizo es no haber andado fino en ciertas tomas de decisiones. Estuvo dos veces a dos puntos de llevarse el parcial, la segunda de ellas con ventaja de 5-3 en el desempate. Se pasó de frenada en algunos momentos y le faltó una pizca más de atrevimiento en otros, cuando había construido el punto con suficientes argumentos como para acercarse a la red. Sacó bien, tiró de creatividad y supo contener a su rival cuando empezó a restar como mejor sabe hacerlo. Terminaba imponiéndose Djokovic, que supo llevarse el desempate, pero no acababa de vérsele suelto sobre la pista. Apenas aparecía su revés paralelo, el que marca la temperatura más álgida en su juego.
Bajo el fervor de una Central inclinada sin pudor por el helvético, el segundo set devolvió el equilibrio a la final. Djokovic, desaparecido temporalmente, entregó dos servicios y alentó la recuperación de su adversario, en una secuencia bastante similar a la acontecida en los dos primeros sets de la semifinal entre Federer y Nadal. Djokovic cedió por tercera vez su saque con una doble falta con la que se cerró el segundo parcial, de sólo 23 minutos. 
El paso por el vestuario, donde acudió tras su sorprendente decaimiento, reanimó a Djokovic, sin que el de Basilea perdiera la alegría con la que venía desenvolviéndose toda la tarde. La final estaba de nuevo en el punto de partida, con Federer más propositivo, variando alturas con su exquisito revés cortado y recorriendo con su servicio la geografía del cuadro de recepción. El saque abierto y la derecha paralela en un filón para él, que mantenía altos porcentajes con el primero y no sufría en exceso cuando debía acudir al recambio. Tuvo el segundo set en su mano tras ganar un bote pronto en la red que provocó el éxtasis en la hinchada, pero con 30-40 y 4-5 abajo, Djokovic escapó gracias a un magnífico servicio.
En un partido de constante ida y vuelta, donde a Federer también se le escapó una bola de set en el tercer parcial y dos opciones para situarse 11-10 y saque en el quinto, el serbio pareció comprar su billete hacia el triunfo con un grandioso passing cruzado de revés, con el que suscribía el break en el sexto juego del último set. Arrinconado en la zona de revés, Federer había empezado a sufrir en exceso. Pero no sólo recuperó la desventaja de inmediato, sino que consiguió volver a romper en decimoquinto juego y servir para hacerse con el título.
Pero le tembló la mano cuando dispuso de dos balas definitivas, con un error de derecha y una subida sofocada con precisión por su adversario. El serbio había neutralizado la magnífica oposición de Federer, su apasionada aventura por intentar reverdecer una vez más en el mejor escenario de sus más aclamadas interpretaciones.
Pocas veces en un partido de esta dimensión, el perdedor terminó llevándose los mejores aplausos.

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