Francia llega a la cuarta jornada en cabeza con 15 puntos, claro candidato al trofeo y una clara ventaja de cuatro sobre Escocia y de seis sobre Irlanda, los dos todavía con posibilidades. Con cinco puntos y sin ninguna posibilidad figuran Inglaterra e Italia y en última posición con un punto consta Gales, que si no ocurre una fenomenal sorpresa volverá a recoger la Cuchara de Madera.
El viernes 6, con el habitual partido adelantado, en este caso abría la jornada el
Irlanda 27 Gales 10. Irlanda recibía a Gales en el Aviva Stadium dublínes en el partido destinado al viernes de la cuarta jornada. Una Gales rocosa (con 78 kg más de peso en la melé), cuya intención de partido estriba en ensuciar el del rival, y a eso viajaron exactamente los del Dragón a Irlanda. Ayuda en la empresa el crecimiento de figuras como Botham, al que su buena segunda parte ante Escocia le compraba una titularidad para esta jornada, luego bien aprovechada y que fue un dolor de cabeza constante en los puntos de encuentro para la delantera irlandesa, maltrecha por las bajas, y en la que Andy Farrell se vio obligado a mover a Kelleher al 2 y dar entrada a O’Toole en el 1 y a Timoney en el 7, mientras atrás optaba por mantener a McCloskey y Ringrose, como pareja de centros (el pan y la sal del Trébol en su victoria en Londres), aunque ya tuviera luz verde para alinear a Aki y Henshaw, su pareja fetiche. Con el antecedente de cuatro victorias consecutivas irlandesas previas, comenzaba el partido bien cerrada la noche, siendo precisamente de McCloskey del que partía la descarga que dejaba expedito el camino a Stockdale hacia la zona de marca galesa en el primer posado de la noche (7-0) min 5. Tan solo cinco minutos y parecía el anuncio de otra derrota ominosa en las filas del principado, cuando poco después un nuevo posado ilusionaba a la parroquia del Trebol. Finalmente anulado, la delantera Irlandesa seguía dibujando fases de ataque muy largas. Pero lejos de la realidad en el campo, en el luminoso era el Puerro el que sumaba. Tapando las vías de agua, se acercaba gracias al pie de Edwards, (7-3) min 15, rescatado para el 10 por la lesión de Costelow ante Escocia. Luego a punto estuvieron de conseguir su ensayo, pero les faltó posarlo, lesionándose con sangre en esa jugada Gibson-Park, debíendo marchar a vestuarios a curarse. Sería a su regreso cuando Crowley, en una ofensiva a pico y pala de Irlanda, encontraba el segundo ensayo, pero que no conseguía transformar (12-3) min 37. Menos era nada para lo visto en el campo, pero se le amargaba la fiesta a los locales cuando poco después una incursión poderosa de Carré en la 22 local, quitándose de encima a Baloucoune, como el que mata una mosca, posaba y dejaba a Gales a tan solo dos puntos de diferencia, llegado el descanso (12-10).
A Irlanda no le valía con ganar, además necesitaba el bonus para arrimarse todo lo posible a Francia antes del desenlace de la última jornada. Por tanto nada más comenzar la segunda mitad se ponía manos a la obra, obteniendo su premio enseguida con un posado de Conan como broche a su gran partido (19-10) min 43. A un ensayo de conseguirlo, tampoco era ese el golpe que noqueaba a Gales. Con una fea agarrada previa entre Furlong y Smith, que no iba a mayores, la respuesta galesa llegaba de manos de Botham, que con la transformación de Edwards subía la amenaza (en esta ocasión blanca en honor a los daltónicos) hasta el (19-17) min 62. A menos de 20 minutos del final del partido, el Puerro se situaba a un golpe de castigo de la sorpresa. Pero es sabido que la alegría dura poco en casa del pobre, y casi a continuación Osborne culminaba por el centro una precisa transmisión de su línea aprovechando la acumulación de fuerzas galesas en los alrededores de una abierta (24-17) min 67, con nuevo error en la transformación de Crowley. La amarilla inmediatamente posterior a T. Williams minimizaba un tanto el peligro y una nueva infracción galesa pasada entre palos por Crowley, casi sobre la bocina (27-17) min 76, permitía respirar con calma a un Aviva Stadium, que Gales, en su lento despertar, le negaba durante muchos minutos.
Si Irlanda gana a Escocia en la última jornada, tendrá opciones de ser campeona salvo que Francia gane con bonus al Cardo este sábado, y además se llevará la Triple Corona.
Por su parte en Gales, a falta de argumentos sólidos en ataque por ahora, parece que el proyecto inmediato de Steve Tandy pasa en esta fase inicial por hacer del Puerro una roca en defensa. “Si hay que perder, que al menos el triunfo se le haga indigesto al rival”, es el leitmotiv del grupo que trata de armar. Un grupo que vuelva a ser capaz de plantar cara a las mejores selecciones del mundo. Lo consiguió en la anterior jornada del Seis Naciones, cuando mereció el triunfo ante Escocia, y de nuevo este viernes ante Irlanda. De las 15 derrotas seguidas de Gales en el Seis Naciones, esta no será de las más recordadas, y eso es una buena noticia.
IRLANDA (12+15): O'Toole, Kelleher, Furlong, Ryan, Beirne, Conan, Timoney, Doris, Gibson-Park, Crowley, Stockdale, McCloskey, Ringrose, Baloucoune y Osborne. También jugaron Stewart, Milne, Clarkson, McCarthy, Van der Flier, Doak, Farrell y Frawley.
Marcador: 4 ensayos: Stockdale (5'), Crowley (36'), Conan (43') y Osborne (67'), 3 transformaciones Crowley (6’, 44' y 68') y 1 golpe de castigo Crowley (77').
GALES (10+7). Carre, Lake, Francis, Jenkins, Carter, Mann, Botham Wainwright, T. Williams, Edwards, Adams, Hawskin, James, Mee y Rees-Zammit. También jugaron Elias, Smith, Griffin, Beard, Cracknell, Hardy, Ewans y Hennessey.
Marcador: 2 ensayos Carre (40’) y Botham (62'), 2 transformaciones Edwards (40’ y 63’) y 1 golpe de castigo Edwards (16’).
Árbitro: Karl Dickson (Inglaterra). Amarilla al galés T. Williams en el 68'.
Comenzaba la jornada sabatina con el
Escocia 50 Francia 40. Con los antecedentes de dos victorias galas aquí en el 22 y el 24, y con cinco cambios en cada equipo respecto a la última jornada, Francia llegaba a Edimburgo con la posibilidad de proclamarse campeona por adelantado en caso de victoria con bonus.
En un estadio de Murrayfield a reventar, y en una de esas tardes en las que el estadio luce especialmente bello, con una tribuna centelleando al agradable sol y el resto en penumbra, quedaba descorchado el espectáculo nada más terminar de sonar los últimos acordes del Flower of Scotland. Graham veía un hueco donde a simple vista solo se apreciaba una jauría de camisetas blancas y se colaba con gran desparpajo camino a la zona de marca (7-0) min 4, con la transformación de Russell. Se puso celoso su homólogo francés, Bielle-Biarrey, que en el cuarto de hora siguiente fabricaría dos ensayos: primero hizo buena junto al banderín una transmisión de su línea y después asistió a Attisogbe con un toquecito sedoso con la puntera de la bota izquierda una fracción de segundo antes de que Kinghorn se le llevara por delante (7-14) min 21, con sendas transformaciones de Ramos. Fue un pequeño paréntesis en otra demostración de la potencia de fuego que atesora Escocia cuando juega con su cara A. Poco después Steyn le quitaba de nuevo la tapa al ketchup con una diagonal imparable (12-14) min 26, sin transformación, y Schoeman, sin solución de continuidad, hurgaba en la herida (19-14) min 32, esta vez con premio de Russell, y amarilla para Jalibert, yéndose los dos equipos a vestuarios sin que los caledonios pudieran aprovechar la superioridad, con ese mismo luminoso.
Para la segunda mitad, y justo con Francia de nuevo en igualdad numérica tras recuperar a su expulsado, White lograba el cuarto posado del Cardo (26-14) min 43, con Russell transformando, asegurando así el punto extra y amarrando prácticamente el triunfo. Ni por esas bajaron el pistón y Steyn, en un error de Dupont (33-14) min 50 y tras otra exclusión en el bando rival, esta vez a Nouchi, que facilitaba las marcas de Graham (40-14) min 58, y de Jordan, tras un nuevo error de Dupont ((47-14) min 62. Los últimos minutos sirvieron para que el Gallo al menos salvara un punto, el bonus ofensivo, con cuatro ensayos en 15 minutos, obra de Dupont redimiéndose, Jegou y Ramos, este por partida doble y que con un golpe a palos por medio, configurando un abultado luminoso final de (50-40) y en el único debe de una Escocia que el próximo sábado podría acabar con la mayor sequía activa entre las cuatro naciones anglófonas que forman parte de este torneo.
La cuarta jornada del Seis Naciones había cambiado el guion de peli alemana de sobremesa el viernes a una de Hitchcock este sábado. Escocia se colocaba ahora de colíder del torneo, y tanto caledonios como franceses e irlandeses mantienen opciones llegado el desenlace el próximo fin de semana y a la espera del último duelo. El Cardo lleva un cuarto de siglo esperando. Tiempos en los que Italia aún no formaba parte del tinglado y nombres como Doddie Weir o Gregor Townsend, (el hombre que hoy dirige al equipo desde 2017) aún poblaban el XV. Rozando la década en el cargo, con un proyecto que ha ido quemando etapas paulatinamente pero que nunca termina de dar el salto adelante definitivo (cuatro victorias en un Seis Naciones, la frontera que separa la paja del grano), Escocia tendrá ante sí la oportunidad de cuadrar el círculo: de campeón en el césped a campeón en la grada.
Se lo ha puesto en bandeja (no una de plata precisamente, pues el título pasa ahora por ganar en Dublín) un grupo madurado con los años, que fue encajando las piezas del puzzle alrededor de Finn Russell, el talento generacional que había que aprovechar. En torno a él se construyó una línea mortífera con Tuipulotu y Jones, una de las mejores parejas de centros del mundo, un zaguero sofisticado como Kinghorn y una mezcla indescifrable de velocidad y contundencia en las alas con tipos como Van der Merwe, Graham, Steyn...; ayudando la relajación en las normas de elegibilidad de World Rugby, pero la pregunta ahí sería quién no se ha beneficiado de ello.
ESCOCIA (19+31). Schoeman, Turner, Rae, Brown, Cummings, M. Fagerson, Darge, Dempsey, White, Russell, Steyn, Tuipulotu, Jones, Graham y Kinghorn. También jugaron Ashman, Sutherland, Z. Fagerson, Gilchrist, Douglas, Bayliss, Horne y Jordan.
Marcador: 7 ensayos, Graham (4’,58’), Steyn (26’, 50’), Schoeman (31’), White (43') y Jordan (62'), 6 transformaciones Rusell (5’,33’, 44’,51',59’,63’) y 1 golpe de castigo Rusell (77’).
FRANCIA (14+26): Gros, Marchand, Aldegheri, Ollivon, Guillard, Cros, Jegou, Jelonch, Dupont, Jalibert, Bielle-Biarrey, Moefana, Depoortere, Attissogbe y Ramos. También jugaron Mauvaka, Neti, Bamba, Flament, Meafou, Nouchi, Serin y Barassi.
Marcador: 6 ensayos, Bielle-Biarrey (17'), Attissogbe (21’), Dupont (65’), Ramos (73’,80’) y Jegou (78') y 5 transformaciones Ramos (18', 22',66’,78’,81').
Árbitro: Angus Gardner (Australiano). Expulsó 10’ a los franceses Jalibert (32’) y a Nouchi (54’), por tarjeta amarilla.
Quedaba por disputar el
Italia 23 Inglaterra 18. Nunca había vencido Italia e Inglaterra, pero el entorno del XV de la Rosa parecía preocupado ante este este nuevo duelo. El equipo dirigido por Steve Borthwick se estaba mostrando alarmantemente errático a domicilio mientras que los 'azurri', dirigidos por el argentino Gonzalo Quesada, parecían un equipo cada vez más sólido. Con nueve cambios en la formación inglesa apenas había cambios en los locales, en el partido que cerraba la cuarta jornada en un Olímpico de Roma casi lleno y ante unos 65.000 espectadores. Y era un golpe de castigo de P. Garbisi el que inauguraba el marcador (3-0) min 20, cuando ya se había superado el ecuador de la primera mitad en medio del tedio, ya que ambos equipos desperdiciaban sus posesiones con patadas llovidas sobre la retaguardia del adversario, con la esperanza de sacar rédito de los errores de recepción. Pero era el XV de la Rosa el que antes posaba, en la primera ocasión que la tercera línea inglesa se decidía a acarrear el oval; Earl penetraba en la defensa ‘azzurra’ y el balón, rápidamente reciclado, viajó hasta Freeman, anotando por el costado derecho tras recoger un pase largo de Coles. Con error en la transformación los ingleses se ponían por delante (3-5) min 25. Los locales replicaron con una marca de Menoncello, servido en el intervalo por A. Garbisi en una magnífica carrera hacia el portador (10-5) min 33, pero no pudieron irse ganando al descanso, ya que una posterior patada cruzada de F. Smith hacia Roebuck propiciaba en la prolongación el segundo ensayo isleño (10-12), en esta ocasión bien transformado.
Con esa mínima ventaja, Inglaterra aprovechaba su dominio en la melé para sumar, en el arranque del segundo periodo, mediante sendos golpes a palos de F. Smith seis nuevos puntos (10-18) min 52. (el segundo por la amarilla a Nicotera por un codazo). Serían los últimos anotados en Roma por los blancos, cuya indisciplina puso en bandeja la reacción a una Italia desenfrenada en el tramo decisivo. Underhill e Itoje, con dos faltas seguidas, impropias de delanteros de su experiencia, dejaban a Inglaterra en inferioridad numérica y a los pies de los caballos, regalando sendos golpes de castigo en posición favorable que P. Garbisi, no dudaba en transformar para volver a apretar el tanteo (16-18). En los minutos finales, después de que la delantera inglesa defendiese heroicamente una touche a 5 metros, Ioane conquistaba un balón aéreo, Menoncello cortaba a la defensa inglesa por el pasillo exterior izquierdo y fijanjdo al zaguero Daly, servia a Marin el ensayo de la victoria, que con la transformación correspondiente sumaba el definitivo (23-18) min 71. Todavía quedaba tiempo, sin embargo, para un postrer ataque inglés, de nuevo con 15 sobre el césped, pero el capitán italiano, Lamaro, placaba a Van Poortvliet y amarraba el oval, anulando así las ilusiones visitantes y permitiendo a La Azzurra imponerse por primera vez en la historia a Inglaterra tras 33 enfrentamientos.
Italia derrumbaba su penúltimo techo y ahora, la única gran selección que le queda por batir es Nueva Zelanda.
ITALIA (10+13): Fischetti, Nicotera, Ferrari, N. Cannone, Zambonin, Lamaro, Zuliani, L. Cannone, A. Garbisi, P. Garbisi, Ioane, Menoncello, Brex, Lynagh y Pani Capuozo. También jugaron Di Bartolomeo, Spagnolo, Hasa, Ruzza, Favretto, Fusco, Marin y Allan.
Marcador: 2 ensayos Menoncello (33') y Marin (71’), 2 transformaciones P. Garbisi (34’,72’) y 3 golpes de castigo P. Garbisi (20',56’,60’).
INGLATERRA (12+6). Genge, George, Heyes, Itoje, Coles, Pepper, Underhill, Earl, Spencer, F. Smith, Murley, Atkinson, Freeman, Roebuck y Daly. También jugaron Cowan-Dickie, Rodd, Davison, Chessum, Cunninham-South, Pollock, Van Poortvliet y M. Smith.
Marcador: 2 ensayos, Freeman (25’) y Roebuck (41’), 1 transformación F. Smith (42’) y 2 golpes de castigo F. Smith (44’,53’).
Árbitro: Luc Ramos (Francia). Excluyó temporalmente por amarillan al local Nicotera (53’) y a los visitantes Underhill (57’) e Itoje (65’).
Los augurios se cumplieron, Inglaterra jugó un partido tristón, plano y con malas decisiones, culminadas en una amarilla justa, pero incomprensible, provocada por su capitán, mientras Italia jugó con fe, con aplomo y leyendo muy bien el ritmo del partido. El resultado, un justo e histórico triunfo.
La quinta y decisiva jornada, el Super Saturday, se disputa el próximo día 14 comenzando los partidos programados con el Irlanda & Escocia, continuando con el Gales & Italia y terminando por la noche con el Francia & Inglaterra.





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