Francia llega a la tercera jornada en cabeza con 10 puntos y una “cómoda” ventaja de cuatro sobre Escocia, de cinco sobre Inglaterra e Italia y de seis sobre Irlanda, que se lo juega todo en esta tercera jornada, en su partido frene a La Rosa en Twickenham.
Precisamente este era el primer partido en disputarse
Inglaterra 21 Irlanda 42. Inglaterra volvía a mostrar este sábado, en Londres, en un Twickenham a reventar, el abismo que existe entre su rugby y el del que fuera uno de sus grandes e históricos rivales, las dos escuadras presentando cambios en sus quince.
El choque comenzaba a un ritmo frenético y, tras el golpe de castigo anotado por Crowley (0-3) min 8, Irlanda se ponía por delante, anunciando lo que podía ocurrir, pues poco más tarde la estrella de la tarde, Gibson-Park anotaba con picardía el primer ensayo de la tarde. Curry había sido penalizado por entrar por la banda y el medio melé irlandés, sorprendiendo lanzaba el penalti en la esquina con rapidez y cruzaba la línea. Crowley añadió los puntos extra para poner el (0-10) min 19. Inglaterra dominaba pero no definía y eso le costaba caro ante una Irlanda muy efectiva. El XV del Trébol empezó a dominar a un rival que no reaccionaba, equivocando los caminos: en lugar de jugar frontal para comprimir a la defensa rival, se lanzaba a un juego que no está en su ADN. Para intentar llevar la pelota a la punta, hay que ganarse el derecho, y los locales no lo hacían. Además, Ford, su estratega, tuvo una tarde errática y el line fue una pesadilla: sacaron muy pocas pelotas de calidad para tirarle la artillería a Irlanda.
Con orden y criterio el XV del Trébol se animó ante una defensa rival endeble y descoordinada, con un nuevo centro del campo con Dingwall y Lawrece. En el segundo ensayo, el que definió Baloucune, falló el 13, y en el siguiente de O´Brien erraba el 12, que se cerró dejando espacios. (0-22) min 29, en un abrir y cerrar de ojos ante un público perplejo. Hay que aclarar que entre medias Inglaterra se quedaba con 14 por amarilla a Steward y el arbitro inicial italiano Piardi se lesionaba, teniendo que dejar su puesto al asistente francés Brousset. Ocho días atrás, Inglaterra acumulaba 12 triunfos consecutivos, con un quince que lucía afianzado, maduro y ganador. Todo se desmoronaba en pocos días, con una categórica caída ante Escocia en Murrayfield y una contundente goleada ante un rival que en los papeles era inferior. El hecho de ser local también resta en la ecuación. Con la entrada de Smith por Steward tras su sanción y su pase retrasado a Dingwal, un ensayo de fuerza en la última jugada del primer tiempo permitía soñar en una remontada (7-22), pero esta nunca llegó.
En una de las primeras acciones de la segunda mitad, Sheehan estiraba la diferencia y Pollock se iba amonestado en su primer encuentro como titular (7-29) min 42. Irlanda creció y siguió su plan a rajatabla, guiado siempre por Gibson-Park y acompañado por jugadores que dieron la talla. Doris volvió a ser ese férreo tercera línea todoterreno; Beirne y McCarthy batallaron en el pack de forwards y los wingers Baloucoune y O´Brien respondieron bien en cada intervención. Además McCloskey se afianza como la gran revelación de este Seis Naciones. Relegado durante muchos años por la presencia de Aki y Henshaw, el jugador de 33 años terminaba siendo el jugador más regular del Trébol en las tres primeras citas. Con su fortaleza física y su destreza para pasar la pelota en el contacto, se convirtió en una de las piezas fundamentales para avanzar en la cancha. El ingreso de Crowley también le daba resultado a Andy Farrell. Más maduro y aplomado que S. Prendergast, el joven apertura de gran proyección, pero irregular actualidad e inseguro cuando toma el control. La melé sigue siendo la gran deuda de esta Irlanda, que al igual que en las dos primeras fechas volvió a sufrir en demasía en esa formación. Para volver a ser un equipo contendiente a luchar por el Mundial, deberá evolucionar en esa faceta que le viene trayendo dolores de cabeza en los últimos años.
El (21-42) final es la mayor goleada de Irlanda ante Inglaterra en Twickenham. Un resultado inesperado por los antecedentes, pero justificado desde el rendimiento y la postura de ambos. El local no pudo celebrar con una victoria los 100 partidos internacionales de Mario Itoje, su capitán, que otra vez fue reemplazado temprano. Ahora y durante dos semanas Steve Borthwick estará bajo presión; y cuando se reanude el torneo, la Rosa visitará a Italia, un rival en alza contra el que nunca perdió en su historia.
Del templo del Twickenham Stadium salieron este sábado un equipo resucitado y otro totalmente hundido, en la lona. Irlanda, que llegaba en un mar de dudas tras sus dos primeros partidos en este Seis Naciones, dio por fin con la tecla y asaltó el legendario estadio inglés, asestando a la Rosa su segunda derrota consecutiva en el torneo y haciendo que prácticamente se despida de sus opciones de título. El Seis Naciones que se presentaba como una batalla de tú a tú entre Francia e Inglaterra ya no cuenta con uno de esos dos contendientes. Dulce victoria para el Trébol, que hundió a su eterno rival y salió plenamente reforzado tras los cambios de Andy Farrell en la alineación, que surgieron efecto de lo lindo. Irlanda tras el duro correctivo recibido por Francia en la primera jornada y la sangre, sudor y lágrimas que tuvieron que arrojar para vencer a Italia en casa en la segunda cita, a Andy Farrell no le quedó otra que agitar el árbol para cambiar la dinámica de un gigante en horas bajas, atizado por numerosas ausencias. Saltaba a la vista que S. Prendergast no tenía lo necesario para ser el apertura titular del Trébol, y por ello ante Inglaterra tomó el timón del equipo Crowley, como ya hiciese en 2024 sucediendo a Sexton y llevando a Irlanda al título. El de Cork dio la razón a su técnico con una excelsa actuación en Twickenham, perfectamente ayudado por el veterano Gibson-Park, que a sus 33 años era otra de las novedades de Irlanda.
Una Irlanda que asegurando el bonus ofensivo pasa a tener 9 puntos y no está en absoluto muerta.
INGLATERRA (7+14). Genge, Cowan-Dickie, Heyes, Itoje, Chessum, Curry, Earl, Pollock, Mitchell, Ford, Arundell, Dingwall, Lawrence, Freeman y Steward. También jugaron George, Rodd, Davison, Coles, Pepper, Underhill, Van Poortvliet y Smith.
Marcador: 3 ensayos, Dingwall (40’), Lawrence (53’) y Underhill (75’); y 3 transformaciones Ford (41’, 54’ y 76’).
IRLANDA (22+20): Loughman, Sheehan, Furlong, McCarthy, Ryan, Beirne, VD Flier, Doris, Gibson-Park, Crowley, Lowe, McCloskey, Ringrose, Baloucoune y Osborne. También jugaron Kelleher, O’Toole, Bealhan, Timoney, C. Prendergast, Casey, Frawley y O'Brien.
Marcador: 5 ensayos: Gibson-Park (19’), Baloucoune (26’) O’Brien (29'), Sheehan (42’) y Osborne (69'), 4 transformaciones Crowlwy (20’, 30’, 43' y 70') y 3 golpes de castigo Crowley (8’, 58' y 65').
Árbitro: Andrea Piardi (Italia). Mostró amarilla a los ingleses Steward en el 27’ y Pollock en el 42’ y al irlandés Osborne, en el 53’.
Gales 23 Escocia 26. En un Millenium Stadium a reventar y tras la interpretación de los respectivos himnos, los locales salieron impelidos por una inusitada energía intentando dar a su afición la primera victoria en el Seis Naciones desde marzo de 2023. Con cambios radicales en el XV de Gales, Steve Tandy trataba de encontrar algo para que su selección funcionara en las horas mas bajas de su historia reciente. Con nuevos nombres y, sobre todo, diferente actitud comenzaba el partido con el equipo galés saliendo a por todas. También muchos cambios en el XV del Cardo, que se las veía y deseaba de entrada, para contener a su rival. No obstante era Escocia la primera en estar cerca de ensayar con VD Merwe, Jones y Steyn, momento en que se lesionaba el local Hamer-Webb y era sustituido por Murray. Pero era Gales, ya con 14 tras la amarilla a Hawkins por una entrada alta a Brown, la que se adelantaba con Carre ensayando por acoso y derribo y Costelow añadiendo el extra (7-0) min 9. Recuperado Hamer-Webb se revertía el cambio y Gales aprovechaba para cambiar también a Plumtree por Botham. Los visitantes respondían rápido al acoso galés con un ensayo sencillo de Steyn, desde la esquina y después de una buena combinación de izquierda a derecha y que Rusell no transformaba (7-5) min 13. El dominio en Cardiff era rojo, y el posado de Steyn era rápidamente contrarrestado por otro de Adams, con James, Carre y Mann desempeñando un papel decisivo en la preparación y que transformaba Costelow, brillando como medio de apertura local, para subir el (14-5) min 18 al luminoso. Con un posterior golpe de castigo galés pasado nuevamente por Costelow, (17-5) min 30, el XV del Dragón se iba al descanso con 12 puntos de ventaja, (tercera ocasión en 18 partidos anteriores), haciendo soñar a los parroquianos galeses, largo tiempo huérfanos de alegrías.
No comenzaba mal la segunda mitad para los locales, con otro nuevo golpe de castigo transformado por Costelow (20-5) min 48, pero la gasolina se le iba agotando poco a poco. Escocia, que venía de pasar por encima de Inglaterra el pasado fin de semana, y con mucha fe en si misma, subía sus prestaciones en el segundo tiempo, consciente de que no se le podía escapar esta dorada oportunidad. Con más de dos ensayos de desventaja, Escocia tuvo una primera oportunidad clara de reducir distancias, pero Jones, inexplicablemente, no pudo atrapar el pase de VD Merwe. No obstante el equipo de Gregor Townsend se mantuvo firme y, tras 27 fases, Russell aprovechaba la salida de Rees-Zammit desde su línea defensiva para lanzarse por encima del área, ensayar y posteriormente transformar (20-12) min 54. El Dragón trataba de resistir a base de golpes de castigo (23-12) min 57, ahora con Evans, que sustituía a Costelow, pero el encuentro volvió a la realidad reciente, momentos después, cuando los anfitriones se quedaron dormidos en los laureles, permitiendo que un Graham, recién incorporado, cazase un balón al aire que mandaba Russell en profundidad para reanudar el encuentro y gracias a un rebote útil, posará y transformara el propio Rusell (23-19) min 58. Ese fallo inadmisible en el rugby de élite le salía muy caro a Gales, mientras Tandy negaba con la cabeza ante tal distracción. A partir de entonces los momentos cruciales no favorecieron a Gales en su ansia de aliviar la presión que Escocia ejercía sobre ellos. Así un tiro de Evans se le escapó por poco a Rees-Zammit antes de que el árbitro revocara el penalti originalmente señalado a favor de los locales, tras una penalización de T. Williams por un giro de cocodrilo sobre Darge. Escocia se creció, aumentó la fuerza de su empuje y acabó derribando la muralla galesa en el tramo final. Turner culminaba un touch-maul imparable del Cardo, pasando a liderar en el marcador por primera vez (23-26) min 74 con la transformación de Rusell, a poco más de cinco minutos para el final. Encima esta anotación le daba el bonus ofensivo a Escocia. Tremendo jarro de agua fría en el Millenium Stadium, donde el partido acababa con Russell fallando desde el tee en los últimos minutos. Escocia resistía para asegurar dos victorias consecutivas y retener la Copa Doddie Weir y Gales al menos sumaba su primer punto de este torneo gracias al bonus defensivo. Setenta y cuatro minutos había durado la alegría en Cardiff. Ese es el tiempo durante el que se soñó Gales; el consuelo es que esta vez, al menos, compitió y plantó cara a una Escocia que venía lanzada. Un varapalo más para Gales, que no encuentra la manera de conocer la victoria, y un trampolín para Escocia, que continúa soñando con el título y que definitivamente deja atrás los fantasmas surgidos tras la derrota en la primera jornada contra Italia.
GALES (17+6). Carre, Lake, Francis, Jenkins, Carter, Plumtree, Mann, Wainwright, T. Williams, Costelow, Adams, Hawkins, James, Hamer-Webb y Rees-Zammit. También jugaron Elias, Smith, Griffin, Thomas, Botham, Hardy, Ewans y Murray.
Marcador: 2 ensayos Carre (9) y Adams (18'), 2 transformaciones Costelow (9’ y 19’) y 3 golpes de castigo Costelow (30’ y 48’) y Ewans (57').
ESCOCIA (5+21). McBeth, Cherry, Z. Fagerson, Williamson, Cummings, Brown, Darge, M. Fagerson, White, Russell, VD Merwe, Tuipolotu, Jones, Steyn y Kinghorn Jordan. También jugaron Ashman, Turner, Schoeman, Millar-Mills, Gr. Gilchrist, Bayliss, Horne, Jordan y Graham.
Marcador: 4 ensayos Steyn (13’), Rusell (54'), Graham (57’) y Turner (74') y 3 transformaciones Rusell (54', 58’ y 75’).
Árbitro: Matthew Carley (Inglaterra). Expulsó 10’ al galés Hawkins con amarilla, en el minuto 4.
Para el domingo 22 quedaba por disputar el
Francia 33 Italia 8. Lo hacía en Lille, en el hoy techado y abarrotado Stade Pierre Mourray, (sigue en el ánimo de la FF de Rugby descentralizar los partidos de la selección nacional). Una semana después de sus anteriores compromisos las dos selecciones azules se medían en su 52º enfrentamiento, con balance positivo francés (47/1/3), siendo en 2013 la última vez que ganaba Italia. Por eso en la disputa de esta Copa Garibaldi y en homenaje al líder italiano los transalpinos vestían de rojo. El peligro que Gonzalo Quesada temía la víspera del partido, era que Les Bleus se afianzaran demasiado pronto: “si tras 10-15 minutos crean las ocasiones que suelen crear y logran contraatacar y marcar.., si encuentran su ritmo, como en los dos primeros partidos, será complicado detenerlos". Su predicción se cumplía, y a pesar de la baja de última hora de Jalibert, por unas molestias en la pantorrilla, siendo Ramos quien heredaba el puesto de ‘10′. El cronometro no había llegado a los 4’ cuando Attissogbe pasaba a Dupont, para que este enviara un largo chip-and-chase a la espalda de la defensa italiana. Desde allí, el galgo Bielle-Biarrey solo tuvo que esprintar para anotar en profundidad en la zona de portería. La consiguiente transformación de Ramos, permitía arrancar a los locales con ventaja (7-0) desde el inicio, con récord incluido para Bielle-Biarrey, convirtiéndose en el primer jugador en anotar ocho ensayos en sus primeros ocho partidos del Seis Naciones, totalizando el 24º en sus 25 presencias internacionales.
Tres partidos en la presente edición de Seis Naciones y tres victorias para Francia, que empieza a desprender un fuerte olor a Grand Slam. El Gallo, el único equipo invicto en el torneo, marcha viento en popa, a toda vela, hacia el pleno de triunfos continental después de sumar uno más este domingo frente a una Italia (33-8) rocosa, pero que no le bastó con ello para desarmar a la selección más en forma de Europa, la cual se apuntó además el bonus ofensivo después de un largo trabajo. Escocia, dentro de dos semanas, e Inglaterra en la última jornada son los dos últimos equipos que pueden evitar el Grand Slam francés, que sería el 11º en su historia y el primero desde el logrado en 2022.
Si la velocidad era el gran peligro de los franceses (junto a Bielle-Biarrey por la banda izquierda, debutaba Gaël Dréan, celebrando su titularidad por la derecha), no lo era menos su potencia, personificada en el segunda línea Meafou, que pronto tirando de tren inferior ensayaba pronto. Nombrado Jugador Guinness del Partido, conseguía su primer ensayo con Les Blue en 14 partidos internacionales para un (12-0) min 14 puesto que en esta ocasión Ramos no transformaba. La profecía de Quesada se estaba cumpliendo. Sin embargo, sus hombres no bajaban los brazos y, poniendo en práctica los valores de su ilustre antepasado “heroísmo y espíritu indomable” sobre el terreno de juego, alarmaron a la defensa francesa en dos ocasiones: la primera tras una intercepción del tercera línea Zuliani y la segunda tras una entrada fallida de Gailleton. Pero en ambas ocasiones, el balón moría a 10 m de la línea de marca. No era en absoluto mala la imagen de Italia, un equipo en clara ascensión y que tuvo tramos en los que plantó batalla al Gallo. Sería dos minutos después de un tercer ensayo francés, ahora de Ramos tras un balón largo al fondo del lineout, mal desviado por el pie de Bielle-Biarrey, y finalmente recuperado por Gailleton, que tras correr 60 m hacia la zona de anotación era atrapado a pocos metros de la línea, logrando pasar pasar al ex apertura Ramos quien superaba a dos defensores y transformado también por él (19-0) min 28 y que ponía el bonus ofensivo muy de cara, con casi una hora de partido por delante. Sería entonces cuando los italianos aprovecharon un mal despeje del mismo Ramos en su propia zona de portería para anotar gracias a Capuozzo, que regresaba a la acción ras una fractura de dedo sufrida a finales del año pasado. Sin transformar por Garbisi (19-5), la Azzurri despertaba y sacaba la bravura con la que se le empieza a reconocer. En tres ocasiones, Les Bleus se pusieron en apuros al excederse en el juego, lo que les recordó que los italianos se conformaban con cualquier migaja para anotar a la mínima oportunidad. En esa feroz batalla, (y donde el pilierr izquierdo Gros tuvo que ceder su puesto a Neti) los italianos transformaron un penalti tras una melé, desde casi 40 m ahora sí por Garbisi para marchar al vestuario metidos de lleno en el partido (19-8).
Al descanso, las instrucciones de Fabien Galthié fueron clarísimas: ser más limpios y precisos con la posesión. Sin embargo, la reanudación inicialmente favoreció a los italianos, recordando su compromiso de la semana anterior en Dublín, donde perdieron por solo siete puntos. Esta vez, a falta de diez minutos para el final, se mantenían los once puntos de Les Bleus al descanso. Manteniendo los azzurri el marcador, imponían su ritmo a una selección francesa que parecía agotada. Dando un paso adelante el país mediterráneo en defensa, fue insuficiente para contener a una selección francesa. La igualdas en el campo se rompía a falta de 10’ para el final cuando una inoportuna acción francesa era sancionada con amarilla y Lynagh dejaba a los italianos con un hombre menos hasta el final del partido. Jugando 15 contra 14, Dréan celebró su gran debut internacional anotando el ensayo del punto bonus francés tras un saque largo y cruzado de Ramos (26-8) y aún hubo tiempo Francia para gustarse y anotar un quinto ensayo, a manos de Gailleton (33-8) con el tiempo concluido y sin transformación posterior. Resultado abultado, quizá injusto para el buen hacer de una Italia que, con todo, sigue un peldaño por debajo de las grandes potencias.
FRANCIA (19+14): Gros, Marchand, Aldegheri, Flament, Meafou, Cros, Jegou, Jelonch, Dupont, Ramos, Bielle-Biarrey, Brau Boirie, Gailleton, Drean y Attissogbe. También jugaron Mauvaka, Neti, Colombe, Ollivon, Guillard, Nouchi, Serin y Barassi.
Marcador: 5 ensayos, Bielle-Biarrey (3'), Meafou (14'), Ramos (28’) Drean (71') y Gailleton (76') y 4 transformaciones Ramos (4', 29', 72’ y 77')
ITALIA (8+0): Fischetti, Nicotera, Ferrari, N. Cannone, Zambonin, Lamaro, Zuliani, L. Cannone, Fusco, P. Garbisi, Ioane, Marin, Menoncello, Lynagh y Capuozo. También jugaron Dimcheff, Spagnolo, Zilocchi, Ruzza, Favretto, Odiase, A. Garbisi y Odogwu.
Marcador: 1 ensayo Capuozzo (31') y 1 golpe de castigo Garbisi (39').
El Gallo, que marcha como un avión en este Seis Naciones, echó poco, o nada, de menos a una de sus grandes estrellas. Nada frena a este equipo francés que huele a Grand Slam y lidera con solvencia el Seis Naciones (15 puntos), cuatro de ventaja sobre, precisamente, su próximo rival, Escocia. No es fácil la tarea de ganar en Murrayfield, más si cabe si lo que está en juego realmente es el título.
Eso será dentro de dos semanas, cuando regresará la acción, pues el próximo fin de semana, toca descanso, retomándose la competición el primer fin de semana de marzo con la cuarta jornada, el 7 y 8 de siendo los partidos programados el sábado el Irlanda & Italia y el Escocia & Inglaterra quedando para el domingo el Gales & Francia.






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