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Friday, June 13, 2025

Roland Garros 2025 . Alcaraz repite título

Del 25 de Mayo al 8 de junio se disputaba, en las instalaciones del Stade, en el bosque de Bolonia parisino, la 124ª edición de uno de los torneos de tenis más longevos del mundo.  
Único de los cuatro grandes en tierra batida, y segundo de la temporada, este Roland Garros 2025 rendía merecido homenaje a Rafael Nadal con la inauguración de una loseta conmemorativa en la arcilla de la Philippe Chatrier, con la pisada del tenista balear. Como todos los años acudían las mejores raquetas del mundo y al que solo faltaban algunos lesionados como Matteo Berrettini, Roberto Carballés, David Goffin, Kei Nishikori, Juncheng Shang o Zhizhen Zhang en el cuadro masculino, o Sorana Cirstea, Belinda Bencic y la española Sara Sorribes en en el cuadro femenino.
Empezando con el torneo femenino, 
la representación española estaba compuesta por tres tenistas en el cuadro principal, debiendo pasar por el clasificatorio, cuatro mujeres más. Dos de ellas, Nuria Parrizas y Andrea Lázaro se descolgaban a las primeras de cambio; Nuria ante la rumana S. Bulgaru (1-6 y 6-7) y Andrea con la japonesa N. Hibino (7-6 y 6-4). Por el contrario Guiomar Maristany ganaba en primera ronda a la checa B. Palicova (4-6, 6-2 y 7-6), para caer en segunda frente a la tenista china X. Wang (6-7 y 3-6) y Leyre Romero se clasificaba para el cuadro principal tras imponerse a la rusa D. Astakhova (1-6 y 1-6) en primera ronda, a la australiana A. Sharma (6-7 y 2-6) en segunda y en tercera a la polaca L. Klimovikova (4-6 y 4-6), pasando a competir en el cuadro principal junto a las tres españolas que tenían el acceso directo, Jessica Bouzas, Cristina Bucsa y Paula Badosa.
La competición de las españolas en conjunto, ha sido desafortunada, pues además de la desventura en el torneo clasificatorio, en el cuadro principal era eliminada en primera ronda Cristina Bucsa que perdía su partido ante la jovencita rusa y nº 6 del mundo, Andreeva, M. Andreeva - C. Bucsa (6-4 y 6-3) en 1h22; hasta segunda ronda llegaba enrachada la recién clasificada Leyre Romero cayendo claramente ante la rusa Samsonova en 1h35, L. Romero - L. Samsonova (3-6 y 3-6) y después de dejar en la cuneta en primera a la francesa Rakotomanga L. Romero - T. Rakotomanga (7-6 y 6-2) también en 1h35, y siendo Jessica y Paula las que más lejos llegaban, hasta tercera. 
Jessica Bouzas se imponía fácil en primera ronda a la norteamericana Navarro en menos de una hora, J. Bouzas - E. Navarro (6-0 y 6-1), en segunda a su compatriota Montgomery, de forma más dificultosa J. Bouzas - R. Montgomery (4-6, 6-4 y 5-7) en tres sets y 2h09, para caer en tercera ante la también estadounidense Baptiste, H. Baptiste - J. Bouzas (7-6 y 6-1) en 1h28. 
En el caso de Paula Badosa, su recorrido era más complicado, con sendas remontadas; en primera ronda ante la japonesa Osaka, N. Osaka - P. Badosa (7-6, 1-6 y 4-6) en 2h21, en segunda ante la rumana Ruse, EG. Ruse - P. Badosa (6-3, 4-6 y 4-6) también en tres set y 2h22 de partido, para ceder en tercera, ante la ahora australiana Kasatkina, en dos sets y hora y media de partido D. Kasatkina - P. Badosa (6-1 y 7-5). 
Por tanto sin representación nacional para octavos de final, tampoco la nómina de las mejores era impresionante, con varias de las mejores, eliminadas. Tenistas tan importantes como la norteamericana E. Navarro o la checa K. Muchova en primera ronda, la también checa B. Krejcikova en segunda, la rusa D. Schnaider en tercera o la norteamericana J. Pegula y la italiana J. Paolini en cuarta.  
De tal manera que a la ronda final accedían seis top ten, más la nº 13 y una wild card, la francesa Lois Boissson. En definitiva la bielorusa Aryna Sabalenka en el nº 1, la polaca nº 5 mundial Iga Swiatek, la rusa Mirra Andreeva (6ª), la china Zheng Qinwen (8ª), la 13ª ucraniana Elyna Svitolina y dos norteamericanas, Cori Gauff (2ª) y Madison Keys (7ª). 
Con dominio europeo oriental, repetían presencia la mejor de de dos tenistas norteamericanas, además de la rusa, la polaca y la bielorusa, quedando los emparejamientos de la ronda de 
cuartos de final de la siguiente manera: 
El primer enfrentamiento correspondía a la número uno y a la número ocho. 
A. Sabalenka - Z. Qinwen (7-6 y 6-3), y la bielorusa haciendo honor a su posición daba buena cuenta de la tenista china tras un primer set muy igualado en una hora de partido y sin que la tenista china pudiera hacer frente al vendaval que se le venía encima.  

En el siguiente partido, Elina Svitolina e Iga Swiatek, el duelo entre ucraniana y polaca se resolvía para la tenista polaca E. Svitolina - I. Swiatek (1-6 y 5-7) también en dos sets, tras tener que remontar el primero y casi dos horas de partido con la número ocho del mundo sin saber hacer frente a una crecida rival. 
El tercer duelo entre la jovencísima tenista rusa Mirra Andreeva y la invitada local Loïs Boisson M. Andreeva - L. Boisson (1-6 y 5-7) se resolvía sorprendentemente para la jugadora francesa en poco más de dos horas de partido. Teniendo una clara favorita en la figura de la tenista rusa y nº 5 del mundo, la jugadora italiana, fuera de toda presión (nº 12) salía muy resuelta a pista y sacando de sus casillas a la jovencita rusa y remontando en le último momento el primer set le ganaba claramente el segundo para hacerse con el triunfo y colarse en semis. 
El último enfrentamiento correspondía al duelo entre las dos norteamericanas, Madison Keys y Coco Gauf, séptima y segunda del mundo. M. Keys - C. Gauff (7-6, 4-6 y 1-6), en un partido precioso se imponía finalmente Gauff a Keys, tras ceder un igualado primer set en dos hora y media de partido y pasando a sus primeras semifinales, donde se mediría a la también sorpresa francesa para configurar de cualquier forma una final inédita.  

Semifinales. A semifinales por tanto accedían bielorusa, polaca, francesa y norteamericana, enfrentándose en ese orden.
Así en la primera coincidían dos de las tres mejores raquetas mundiales 
A. Sabalenka - I. Swiatek (7-6, 4-6 y 6-0), en 2h19,  y el histórico partido que enfrentaba a la actual número uno del mundo y la vigente campeona de Roland Garros rezumaba aroma a final anticipada, con la tenista polaca intentando aferrarse al trono y la bielorusa luchando por arrebatárselo.  Actualmente, existe una gran diferencia entre las sensaciones que muestran una y otra, pues en este 2025, la bielorrusa se ha hecho con tres títulos WTA (Madrid, Miami y Brisbane), además de llegar a la final del Open de Australia, mientras la polaca no ha llegado a la final de ningún torneo en todo 2025 y no se hace con un título desde Roland Garros 2024, una situación totalmente atípica. No es tarea fácil doblegar a Swiatek en su torneo fetiche, donde se ha impuesto cuatro veces, por ello, Sabalenka salía absolutamente con todo y no dar pie a que su rival entrara con buenas sensaciones al partido. Empezó rápidamente rompiendo dos servicios y perdiendo apenas cuatro puntos en tres juegos. Sacaba Sabalenka para 4-0, pero la vigente campeona daba su primera muestra de presencia en el encuentro. Servía Sabalenka para el 5-1 en unos momentos pletóricos, pero entonces cometía unos cuantos errores no forzados de forma consecutiva que le pasaban factura. Desencajada durante muchos momentos de la remontada rival, lograba calmarse en los momentos finales, volvía a subir el nivel y en el tie break apretado lograba hacerse con la primera manga, (7-6) en 1h15. 


En el segundo set, Swiatek emergía de la nada, subía su tenis, aumentando la potencia de sus tiros y la precisión del golpeo. Se ponía por encima en el marcador y aguantaba la ventaja a la perfección para ganar claramente el segundo (4-6) en 42' y entrar con muy buenas sensaciones al tercer set, ya que la bielorrusa volvía a fallar tanto en la derecha como el revés y era dominada por la vigente campeona. Pero era solo una sensación pues volvía a aparecer la desatada Sabalenka, del primer set, volviendo a tomar la iniciativa en el golpeo y haciendo lo imposible por llegar a su primera final de Roland Garros cuanto antes ante una polaca incapaz de reaccionar (6-0) en 22'. 
Un marcador que la posiciona como máxima favorita a hacerse con el Grand Slam parisino. Enfrente, se acababa el idilio de la polaca en la tierra batida parisina tras haber levantado tres años consecutivos el título de campeona y una racha seguida de 26 victorias. 
En la sorprendente segunda semifinal, entre francesa y estadounidense, la nº dos mundial bajaba de la nube a la joven invitada local y nº 361 del ranking. Lois era la primera 'wild card' en meterse en semifinales desde la creación de la Era Open y tercera mujer desde 1980 que en su debut se clasificaba para semifinales de un Grande, tras Monica Seles (R.G. 1989) y Jennifer Capriati (R.G. 1990). 
L. Boisson - C. Gauff (1-6 y 2-6), la outsider se enfrentaba ahora a la solida presencia de la norteamericana, y a pesar del apoyo de la grada, no podía hacer frente al mejor tenis de Gauff que se imponía claramente en dos sets y en 1h09, para presentarse de esta manera en su segunda final aquí.

Final. La soñada de enfrentamiento entre la nº 1 y la nº 2, los pronósticos estaban divididos aunque con ligera preferencia para la bielorusa. Sabalenka llegaba a Paris como un tiro y con victorias sobre Rakhimova, Teichmann, Danilovic, Anisimova, Zheng y Swiatek, solo esta encontraba la manera de arañarle un set y partía favorita. En el lado contrario y con mínimo estruendo, una Gauff en su versión más sólida se imponía a Gadecki, Valentova, Bouzkova, Alexandrova, Keys y Boisson, y al igual que su rival, solo Keys, le arañaba un set. En su duelo particular después de diez enfrentamientos, empate a 5 victorias. En esta temporada solo se han cruzado en la final de Madrid, donde la bielorrusa imponía su ley en su segundo duelo en tierra batida, ya que el primero cayó del lado de Gauff en Roma 2021. Las dos ya saben lo que es ganar un Grand Slam, pero no aquí. Aunque Gauff perdía la final de Madrid ante Sabalenka y la de Roma ante Paolini, la dinámica de la estadounidense indicaba que llegaba a punto de caramelo a Paris. En cuanto a la bielorrusa, siete finales en diez torneos disputados en 2025 pueden ser su dato más elocuente. Ahora le tocaba Roland Garros, un escenario que ya vivía Gauff hace tres temporadas con solo 18 años, ante una intratable Swiatek. Desde entonces ha llovido mucho y Gauff sabe como jugarle a Sabalenka cuando la presión quema. 
El partido A. Sabalenka - C. Gauff (7-6, 2-6 y 4-6) en 2h38, comenzaba arramblando la número uno, dando a entender que la final tendría poco recorrido. Sin embargo, aparecía el viento, grandes rachas de viento en la Philippe Chatrier, que presentaba una entrada digna de una gran final. Molesto para ambas, Sabalenka aprovechaba que restaba en el lado de la pista menos afectado y atacando el débil segundo saque de Gauff quebraba en el tercer juego del encuentro para poner el 3-1. Todo le salía a pedir de boca, mandaba en los intercambios, abría ángulos y recurría a las dejadas. Demasiado para una Gauff sobrepasada y Sabalenka con un derechazo rompía de nuevo para colocar el 4-2 en menos de 20’ de auténtico vendaval. El partido pintaba mal para la estadounidense, pero eso no significaba que fuera a claudicar, y aprovechando un par de regalos devolvía uno de los dos breaks. Y, de repente, la actitud de la número uno cambiaba. Ya no había concentración ni seguridad, solo precipitación y reproches. 
Del dominio al fondo de pista se pasaba a una pobre defensa que permitía meterse de nuevo en el partido a Gauff, 4-3. La irascibilidad de Sabalenka iba en aumento, al mismo nivel que crecía la seguridad de Gauff que recuperaba el segundo quiebre e igualaba a cuatro un primer set que tenía prácticamente perdido. Sufriendo y contra las cuerdas, Sabalenka lograba romper el servicio de su rival y sacaba para llevarse set. Pero sin terminar de estar del todo cómoda, el viento y el empuje de la americana le hacían desaprovechar dos bolas de set y Gauff, a la quinta bola de break, ponía el 5-5 en el luminoso. Ya no había dominio, solo supervivencia. Y en este estado, la tigresa sacaba sus garras y se lucraba del flojo servicio de la americana para romperle por cuarta vez. Pero las dos eran un flan con su saque, ninguna era capaz de ganar dos juegos seguidos y la primera manga se iba a decidir en un tie break que empezaba 0-3 para Aryna y que, tras un desempate en su tercera bola de set, se llevaba el primer parcial (7-6) en 1h20’. Para la segunda manga la igualdad se mantenía y con ella, las caras largas y la incomodidad de Sabalenka, mientras Gauff impasible, resistía para quebrar en el primer juego. La número uno, nerviosa, indecisa y precipitada, no encontraba respuestas y el segundo set se inclinaba a favor de la americana, que volvía a romper y colocaba el 4-1 para poco después hacerse con el set (2-6) en 33’. Todo se igualaba para el último. Sin tiempo para excusas ni lamentaciones, los nervios se apoderaban de la bielorusa, más pendiente de dirigirse a su equipo que de encontrar la manera de superar a Gauff, quien a lo suyo, le rompía el servicio para adelantarse. Mientras que la número uno gesticulaba en cada punto, la mirada de la de Atlanta solo mostraba concentración. Ya no solo se dedicaba a meter la bola y a esperar el fallo, sino que iba con determinación hacia el título. Cada juego que pasaba se acercaba a su primer Roland Garros. Pero Sabalenka con 1-3 abajo y cerca del 1-4 se calmaba y se ordenaba. Igualaba 3-3. Gauff rompía otra vez: 3-4 y subía hasta el 3-5. Mientras que la número se agarraba a un clavo ardiendo para no ceder y colocaba el 4-5 con sus servicio, pasando la presión a Gauff, que sacaba para convertirse en campeona. Y, como durante todo el partido, sin alterarse, aguantaba la presión y una bola de break en contra. Para ganar el set y el partido (4-6) en 45’, para conquistar su primer Roland Garros y su segundo Grande.   Gauff, de menos a más, conseguía minar la moral de la bielorrusa, superada por la situación. 

Con este ejercicio de resistencia se llevaba un título más que merecido ante una rival fuera de sitio, desencajada y que fallaba lo inimaginable (66 errores no forzados). La número dos del mundo, a pesar de su ranking, nunca ha recibido la atención mediática de Sabalenka o de Swiatek. Ya sufría los focos y la exposición cuando se daba a conocer en Wimbledon 2019 con 15 añitos. Desde entonces y a base de pico y pala, se centraba en mejorar todos los aspectos de su juego, y es ahora, cuando a base de perseverancia recoge la mies sembrada. ¡A veces, la maña supera la fuerza! Además del trofeo se lleva la friolera de 2.550.000 dólares. 


En cuanto al torneo masculino, la escuadra española contaba con Carlos Alcaraz como máximo exponente y se completaba con Alejandro Davidovich, Jaume Munar, Pedro Martínez, Roberto Bautista y Pablo Carreño directamente incluidos en el cuadro principal,  mientras que al cuadro clasificatorio lograban acceder Pablo Llamas, Alejandro Moro, Albert Ramos, Daniel Rincón, Pol Martín, Carlos Taberner y Martín Landaluce con diferente resultado y con dos de ellos, Pablo Llamas y Albert Ramos, logrando acceder al cuadro principal. 
Así en primera ronda quedaban eliminados Alejandro Moro, Daniel Rincón y Carlos Taberner. Moro cedía ante el australiano Kubler, J. Kubler A. Mora (6-4, 3-6 y 6-2) después de tres sets; mientras que en solo dos lo hacían Rincón ante el norteamericano Boyer, T, Boyer - D. Rincón (7-6 y 6-4) y Taberner ante el monegasco Vacherot, V. Vacherot - C. Taberner (6-2 y 6-4). Hasta segunda ronda llegaban Pol Martín y Martín Landaluce. Pol ganaba en primera al francés Kouame, P. Martín - M. Kouame (2-6, 6-4 y 6-3) y cedía en segunda ante el croata Cilic M. Cilic - P. Martín (6-4 y 6-3) mientras que Martín ganaba en primera al boliviano Dellien M. Landaluce - M Dellien (6-4, 3-6 y 7-6) para ceder ante el argentino Gómez, M. Landaluce - F. Gómez (0-6, 7-6 y 3-6) encajando un rosco en el primer set. Y hasta tercera llegaban Pablo Llamas y Albert Ramos. Llamas ganaba en primera ronda al australiano Bolt, P. Llamas - A. Bolt (4-6, 6-4 y 7-5), en segunda al checo Svrcina, P. Llamas - D. Svrcina (6-0 y 6-1) y se clasificaba para el cuadro principal ganando en tercera al lituano Gaubas, V. Gaubas - P. Llamas (0-6, 6-3 y 2-6). En cuanto al recorrido de Ramos era victoria en primera ante el uzbeco Sultanov, K. Sultanov - A. Ramos (1-6 y 1-6), en segunda sobre el argentino Burruchaga, A. Ramos - R. Burruchaga (6-4 y 7-6) y en tercera frente a su compatriota Collarini, A. Collarini - A. Ramos (2-6 y 1-6) accediendo también al cuadro principal, y donde el recorrido de los españoles era bastante decepcionante si exceptuamos la extraordinaria actuación de Carlos Alcaraz y sin ningún representante en tercera ronda. 
Y así, en primera ronda Llamas tenía la mala suerte de cruzarse a las primeras de cambio con Davidovich, P. Llamas - A. Davidovich (3-6, 2-6, 7-6 y 3-6), y Alejandro se imponía después de ceder el tercer set, eliminando por tanto a su compatriota. También caían Martínez, Bautista y Ramos. Pedro Martínez lo hacía de forma clara ante el canadiense Shapovalov en tres sets, D. Shapovalov - P. Martínez (6-2, 6-0 y 6-3) Roberto Bautista se debía cruzar con el 10º del mundo, el danés Rune, R. Bautista - H. Rune (7-6, 4-6, 3-6 y 2-6) y después de ganar el primero caía eliminado. El caso del clasificado Albert Ramos era peor, pues le tocaba eliminarse con el noruego Ruud, nº 7 del ranking C. Ruud - A. Ramos (6-3, 6-4 y 6-2) y caía eliminado en su primer contacto con la pista. 
Hasta segunda ronda llegaban Jaume Munar que tras eliminar al argentino Carabelli en primera ronda C. Carabelli - J. Munar (4-6, 1-6 y 5-7), le tocaba medirse al francés Fils, J. Munar - A. Fils (6-7, 6-7, 6-2, 6-0 y 4-6) cediendo en cinco disputados sets mientras Pablo Carreño que se imponía ante el argentino Comesaña en primera ronda P. Carreño - F. Comesaña (6-2, 7-6 y 7-5) caía en segunda frente al norteamericano Tiafoe también en tres sets F. Tiafoe - P. Carreño (6-4, 6-3 y 6-1)
De tal manera que único representante español que accedía a 
octavos de final, era Carlos Alcaraz tras haber dejado en la cuneta en primera ronda al italiano Zeppieri en tres sets G. Zeppieri - C. Alcaraz (3-6, 4-6 y 2-6) en menos de dos horas; en segunda, al húngaro Marozsan en cuatro sets F. Marozsan - C. Alcaraz (1-6, 6-4, 1-6 y 2-6) cediendo su primer set y en 2h09. En tercera ronda su rival era el bosnio Dzumhur, y también necesitaba de cuatro sets para pasar de ronda D. Dzumhur - C. Alcaraz (1-6, 3-6, 6-4 y 4 -6) cediendo otro set y en 3h14. El partido de octavos le enfrentaba al norteamericano Ben Shelton y el murciano también necesitaba de cuatro sets para imponerse al nº 13 mundial, B. Shelton - C. Alcaraz (6-7, 3-6, 6-4 y 4-6), en 3h19.  
cuartos de final llegaban cinco de los primeros ocho tenistas del ranking mundial, Sinner, Alcaraz, Zverev, Djokovic y Musetti junto al nº 12 Paul, el 15º Tiafoe y el outsider kazajo y (nº 62) Bublik, repitiendo ronda con respecto a 2024, Sinner, Alcaraz, Zverev y Djokovic. Al murciano le correspondía enfrentarse nuevamente a un norteamericano, Tommy Paul; el italiano Sinner era el más afortunado enfrentándose al kazajo Bublik y el germano Zverev, el más agraviado al tener que cruzarse con el serbio N. Djokovic, mientras que el duelo restante que enfrentaba a Musetti con el otro norteamericano Tiafoe, era el más igualado. 
Para haber completado un impresionante ocho de ocho, faltaban a la cita, Fritz que caía en primera ronda, Ruud que lo hacía en segunda, y Draper que lo hacía en cuarta, además de raquetas importantes que habían quedado eliminados muy pronto, caso de Medvedev y Dimitrov en primera o De Miñaur en segunda. 
El tenista español se enfrentaba al norteamericano Paul, 
T. Paul - C. Alcaraz (0-6, 1-6 y 4-6), y en una sombrosa exhibición de juego y recuperando sensaciones el murciano daba buena cuenta del nº 12 mundial en tres sets en poco más de hora y media de partido. Frente a uno de sus rivales más peligrosos y en una sesión nocturna que no termina de congratularle demasiado, Alcaraz pasaba como una exhalación por encima del estadounidense, dejando un poso de genialidad en el ambiente que pocas veces se experimenta, en una sintonía perfecta desde el inicio del primer set. Derechas profundas y agresivas, cambios de ritmo con todos sus golpes perfectamente atinados, clarividencia táctica suprema y solidez al servicio. La actitud del norteamericano fue fantástica en todo momento, consciente de que tenía muy poco que reprocharse y conseguía hacer un juego en el inicio de la segunda manga, pero no fue más que un espejismo. 

El partido continuaba por los mismos derroteros, con Alcaraz disfrutando y haciendo disfrutar, elevando el tenis a un estatus superior y contrarrestando los saques de su contrincante con fiereza. La sucesión de golpes ganadores (40 al finalizar con 22 errores no forzados), hacían que Paul se sintiese incapaz de proponer algo diferente para frenar el temporal que se le venía encima. Con el tercer parcial, la previsible bajada de adrenalina, intensidad y precisión en el murciano la aprovechaba el estadounidense para igualar algo las fuerzas. Conseguía entrar en pista en alguna ocasión, mandar con su drive y sentir que tenía opciones de jugar a tenis, y no solamente de correr detrás de la bola, resignado a la derrota. Así, mantenía la igualdad hasta el noveno juego, cuando Alcaraz se lanzaba al resto a tumba abierta para dar el zarpazo definitivo al partido (4-6) en 38’. 
Su principal rival, el nº uno Sinner se enfrentaba a la revelación del torneo, el kazajo Bublik. 
J. Sinner - A. Bublik (6-1, 7-5 y 6-0) se resolvía del lado del italiano en 1h49 al imponerse sin sorpresas al ilusionista kazajo. La gran sorpresa del torneo y el gran favorito, se veían las caras, enfrentando dos estilos completamente opuestos: potencia, control y dominio por parte de Sinner; virtuosismo, espectáculo y talento por parte de Bublik. Lo mismo en cuanto a carácter: puro frío, el italiano; descaro total, el kazajo. Habiendo dejado por el camino a De Miñaur (nº 9 de la ATP) y a Jack Draper (nº 5), le quedaba por demostrar si sería capaz de sorprender al número uno del mundo, y en su primer encuentro en tierra batida. Pero Sinner salía al partido como siempre y sin hacer concesiones se llevaba el primer set claramente (6-1) en 38'. Luego y poco a poco, el kazajo se quitaba los nervios y empezando a mostrar algo del tenis que le había llevado hasta los cuartos de final llevaba la manga hasta el 5-5 con todo por decidir. Era el momento en que Sinner mostraba su talante de número uno, para romperle el servicio y ganar con el suyo para apaciguar la tempestad (7-5) en 46' . Superado el susto, Sinner volvía a poner la directa y rompiendo nuevamente su servicio en el primer juego del tercer set, encarrilaba la manga y a pesar de las perlas del kazajo meterle un rosco  (6-0) en 25' y meterse nuevamente en semifinales. 
El tercer duelo A. Zverev - N. Djokovic (6-4, 3-6, 2-6 y 4-6), en su enésimo enfrentamiento, el horario del partido no favorecía al serbio. Con sesión nocturna, la humedad y el frío, provocan que la pelota engorde y que sea mas difícil de golpear. No era problema para Zverev y sus inmensas palancas gracias a su 1,98 metros y así el tenista de Hamburgo, rompía el saque de su adversario en el juego inicial. Ese 'break' le valía para anotarse el set. El veterano Djokovic se veía obligado a la épica si quería regresar por decimotercera vez a semifinales, y cuanto antes. Por ello colocaba un 3-1 en la segunda manga, logrando lo más difícil, hacerse con el saque de Zverev. Ampliaba la renta hasta el 4-1 y le puso corazón para firmar las tablas. Pasadas las 10 de la noche empezaba a apretar el frío y el campeón de 24 grandes empezaba a creérselo dando con el golpe con una segunda rotura en el quinto juego y haciéndose con los siguientes seis. Al número tres mundial, le faltaba la consistencia desde la línea blanca que a Djokovic le sobraba. Y aunque el alemán atajaba la sangría con 2-0 abajo en el cuarto set, ya era demasiado tarde para él. En el sexto juego, con 3-2 y pelota de 'break' para Zverev, el de de Belgrado decantaba a su favor el punto del año (41 golpes) finalizando con un passing de derecha. 
Para finalizar la ronda de cuartos, el pique entre ocho y el quince del mundo 
L. Musetti - F. Tiafoe (6-2, 4-6, 7-5 y 6-2) se resolvía a favor del jugador italiano, en 2h50 aunque no exento de polémica, pues en la segunda manga Musetti daba, sin querer, un pelotazo a una juez de línea, creándose la polémica, pues en condiciones normales hubiera supuesto su descalificación y quedaba finalmente en un warning. Primera vez para ambos en alcanzar los cuartos de final, el italiano llegaba en una forma espectacular y frente a Tiafoe, partía como claro favorito. Lo demostraba en la pista y dominando desde el inicio, rompía su saque de entrada y pronto marcaba diferencias para llevarse el primer set (6-2) en 37’. Pero, el estadounidense entraba poco a poco en el partido, y aprovechando sus escasas oportunidades de break (solo tres en todo el partido), lograba romper rápido para mantener su ventaja hasta el final del set para igualar el marcador (4-6) en 46’. La pérdida de un set, por tercera vez consecutiva, tras sus partidos contra Navone y Rune, no afectaba a Musetti, que volviendo a tomar la iniciativa rápidamente dejaba claro a su rival que habría batalla en el tercer set y acelerando el ritmo en su tramo final rompía el saque del estadounidense en el momento clave y volvía a tomar el mando del partido, (7-5) en 53’. Para la cuarta manga, Tiafoe superado, no podía mantener el ritmo del italiano y Musetti se alzaba con el set (6-2) en 31’, victoria y con el acceso a semifinales por primera vez aquí.


Semifinales. Con dos representantes italianos (por primera vez en 40 años), un serbio y un español, los italianos tenían la posibilidad de llegar a enfrentarse en la final, caso de superar en la primera Musetti a Alcaraz y en la segunda Sinner a Djokovic. 
L. Musetti - C. Alcaraz (6-4, 6-7, 0-6 y 0-2) era un partido no apto para cardíacos con grandes expectativas en las gradas de la Philippe Chatrier con el duelo entre el nº 2 Alcaraz y el nº 8, Musetti que se cumplieron durante un buen tramo de partido. El tenista murciano no entraba bien al partido y no transmitía buenas sensaciones en el arranque. Dubitativo con el servicio, precipitado tácticamente, acelerando demasiado la pelota sin imprimir tanto efecto a la pelota y carente del acierto que se necesitaba para doblegar a un jugador pletórico, tal y como estaba el italiano. Aún y así, Alcaraz disponía de tres oportunidades de rotura, que no aprovechaba lo que le hizo perder todavía mas confianza. Y sería en el noveno juego, cuando se producía el break por parte de Musetti, muy atinado en todos sus tiros, especialmente el servicio y el revés, para llevarse el primer set (6-4) en 49’. 
Todavía no se habían disparado las alarmas, pero resultaba evidente que la segunda manga era crucial. Musetti encajaba un break en blanco con unos coletazos de inspiración mágica por parte del murciano, que sin poderlos mantener, retornaba la igualdad. En ese momento el partido entraba en su momento más apasionante e igualado, con alternativas y muchas dudas de Alcaraz. Lograba el español aguantar el tirón y hacer el break en el undécimo juego, pero volvía a encajar un contrabreak muy doloroso. Sin embargo, en el tiebreak desplegaba su mejor versión, para llevarse la manga (6-7) en 1h07. 
Para el tercer set se notaba un bajón en el juego de Musetti, que resentido de dolores en la pierna izquierda, debía ser atendido en dos ocasiones diferentes. El italiano aguantaba intentando recomponerse manteniendo la compostura, pero tras encajar un rosco en el parcial (6-0) en 23’, e ir ya 2-0 a remolque en el cuarto, decidía retirarse tras 2h25 de partido. 
Triste e inmerecido final para un hombre que ha sido gran protagonista de la gira sobre tierra batida. Alcaraz sacaba adelante un peliagudo compromiso ante un Musetti pletórico que durante dos sets cuestionaba la victoria y que acababa claudicando por problemas ajenos al juego. Una batalla apasionante de estilos entre dos hombres que honraron al tenis, pero que terminaba viéndose condicionada por los problemas físicos del italiano. De esta infortunada manera, Alcaraz luchará por otro título de Grand Slam en la final. 
J. Sinner - N. Djokovic (6-4, 7-5 y 7-6), en 3h17. Semifinal de escándalo entre dos de los mejores tenistas del mundo. El último representante del Big-3, de la vieja escuela, contra uno de los estandartes de la nueva era. El número uno contra el campeón de 24 Grand Slams. 4-4 en el cara a cara y un solo puesto para la gran final de Roland Garros.  La Philippe Chatrier presentaba la gran novedad respecto a la primera semifinal de jugarse sin el techo puesto, un aspecto que, a priori, podría beneficiar a Djokovic. El serbio, con 38 años, quince más que Sinner, sabía que si entraba en el duro intercambio de golpes con el italiano saldría perdiendo. Por lo que empezó a aplicar su manual de supervivencia: dejadas, bolas altas, cambio de direcciones, con objeto de cortar el ritmo y la velocidad de crucero al número uno del mundo. Sin embargo, Sinner acostumbrado a ello casi siempre sale vivo de estas afrentas, a base de reventar la bola, meter una más y llegando a todas las partes de la pista. De esta manera se explicaba el primer break del italiano en el quinto juego del partido. Sinner imponía un ritmo que empezaba a agobiar a ‘Nole’. El de Belgrado no encontraba respuestas, se quejaba y su cara mostraba preocupación. Pero si algo tiene Djokovic es que su resiliencia; recuperando el nivel, insistía en su táctica, salvaba tres bolas de break y llegaba a ponerse 0-30 en el siguiente juego para recuperar el break, pero ahí aparecía de nuevo el robot que ni siente ni padece para salvar el juego y colocarse 5-3 y posteriormente cerrar el el primer set a su favor (6-4) en 46’ y demostrar que si alguien le quiere vencer  tiene que exigirle mucho más. 
El segundo set no variaba mucho de guion, aunque el serbio decidía ser algo más directo y arriesgar, pero Sinner llegaba siempre, tanto que incluso Djokovic tenía que hacer dos dejadas en un mismo punto para poder vencerle, un punto de 26 golpes en el que la Chatrier se puso de pie. No cejaba el campeón de 24 Grand Slams, pero su físico empezaba a mandarle señales. Por mucho que lo diera todo, Sinner era inabordable. Se maldecía Djokovic porque por mucho que subiera la intensidad, que golpeará más rápido y más fuerte y le pusiera todas las ganas del mundo, el italiano era un auténtico muro. Aun así se revolvía el serbio, que también rugía y celebraba ante la grada parisina cuando conseguía sacar adelante sus saques. El problema era que al resto las opciones eran mínimas y los juegos pasaban muy rápido. Así se antojaba complicado un segundo parcial que poco a poco iba inclinándose a favor del joven de 23 años. El serbio se dejó el alma El número uno era todo piernas y potencia. Djokovic se exprimía para evitar ceder su servicio, pero llegó un momento en el que ya no podía aguantar más esas embestidas y Sinner quebraba para colocarse 4-3. El serbio era consciente de que la cosa no pintaba bien, pero la palabra ‘rendirse’ no aparecía en su diccionario. Sacaba Sinner para cerrar la segunda manga, y poner pie y medio en la final del domingo, así que el de Belgrado se revolvió e igualaba 5-5, puro tenis.  Aceptaba el italiano la resurrección del ganador de 24 Grand Slams, y sabedor que el partido estaba ahí, cortaba de raíz la revolución y devolvía el break, para esta vez, a la segunda, para cerrar el parcial (7-5) en 1h13.
La intensidad de la batalla y el alto ritmo al que se estaba jugando, pasaba factura en la carrocería del serbio, que pedía la entrada del fisio. Se bajaron revoluciones y los juegos se iban sucediendo. No arrojaba la toalla el balcánico, pero cambiaba el plan, acortaba al máximo los puntos porque la gasolina del tanque se estaba vaciando y el set entraba en el momento decisivo: 4-4. La grada quería más tenis, la manga entraba en ese estado de tensión en el que Djokovic se mueve como pez en el agua y disfrutaba de tres bolas de set para alargar un partido que estaba siendo una oda al tenis. Todo pendía de un hilo, pero Sinner resistió la presión del serbio y de la grada para colocar el 5-5. El tercer set se iba a decidir en un tie break no apto para cardiacos. El desempate fue una auténtica batalla, pero como ocurría durante todo el duelo, cuando la mano tiembla y el corazón se acelera, Sinner se erige como el verdadero número uno que es (7-6) en 1h15.
El italiano se llevaba un partido para el recuerdo que quizás confirma el cambio de ciclo y el fin de una época, aunque Djokovic dejara en lo más alto el legado del Big 3, pero tuvo enfrente a una máquina prácticamente perfecta, que no expresa nada ni refleja ningún sentimiento; tanb solo juega al tenis y quiere ganar títulos. El domingo, en la primera final del tenista italiano en Paris, tendrá la oportunidad de refrendarlo ante la otra bestia del tenis actual, Carlos Alcaraz. 

La final, entre el nº 1 y el nº 2 del mundo, los dos tenistas más en forma del momento y con las apuestas ligeramente a favor del italiano,  J. Sinner - C. Alcaraz (6-4, 6-7, 4-6, 6-7 y 6-7)   respondía a todas las expectativas creadas. El camino de Alcaraz parecía bastante amable y con la retirada de Nishikori, en primera ronda le acababa tocando Zeppieri, luego Marozsan, Dzumhur, Shelton, Paul y Musetti, debiendo este lamentablemente abandonar por lesión. Pero en el camino cedía cuatro sets, a diferencia de su rival, Sinner, (que  tras su sanción por dopaje volvía en Roma donde perdía la final frente a Carlos Alcaraz), no había cedido ni un sólo set en el torneo debutando frente a Rinderknech, dejando a Gasquet, Lehecka, Rublev, Búblik y Djokovic por el camino. Cinco partidos ganados en 15 sets, firmando tres roscos y cediendo sólo 53 juegos. Primera vez que se medían en la final de un "Grande", el primer punto daba una pista de la que se avecinaba (1-0) en 12’. Alcaraz estaba obligado a cuajar un partido tácticamente perfecto para imponerse con una serie de consignas claras: mandar con la derecha, mover lo más posible al italiano, un primer saque consistente, cambiar las alturas, cambiar la velocidad de bola y no dar un paso atrás. Lograba un break en la séptima oportunidad que dispuso, en una clara prueba de paciencia y consistencia, pero enfrente el número uno se mostraba imperturbable. Incluso habiendo firmado 13 errores no forzados en ese primer tramo. Le dio igual porque respondió a la ruptura con la misma medicina en el sexto juego. En apenas un suspiro Sinner desactivaba el plan de Carlitos, resolviendo sus dos siguientes saques con autoridad y ni siquiera el parón medico para atender el ojo de su rival, antes del décimo juego, inmutaba al italiano. Cuando el tenis de Sinner alcanza el modo robótico es una versión mejorada de Novak Djokovic. Cerraba el set (6-4) en 1h05 y encadenaba tres juegos más del segundo, obligando a Alcaraz a replantearse la final.
Sinner pegaba palos a diestro y siniestro, incluso con el resto ante primeros servicios. Para alterar al de San Cándido había que cambiar alturas y velocidades y buscar nuevos argumentos. Apelando a todo el tenis que tiene, mezclando golpes, velocidades y defendiéndose de manera soberbia igualaba el set, aunque no bastaba para voltear el segundo set porque el italiano volvió a ser "La Macchina" en el tie-break (7-6) en 1h09. 
Era el momento del más difícil todavía pues Alcaraz nunca había remontado dos sets en contra. Pero el problema mayor era el tenis de Sinner. Ferrero, tan consciente como Alcaraz, le soltaba: "Aguanta, aguanta como sea el momento". Porque ese momento era el de un "break" de Sinner para empezar. Y Carlos aguantó. Capaz de encontrar rendijas en el juego del transalpino, encadenaba cuatro juegos seguidos y moviendo a Sinner, le empezaron a funcionar el servicio y la derecha, llegando los errores del italiano. Este Alcaraz era otro y a pesar de perder la oportunidad de cerrar el parcial con su saque, no se inmutaba y en el siguiente rompía el de Sinner sellando el set con un recital de derechas y una volea magistral (4-6), en 50’, cerrando el puño y llevándose la mano a la oreja. Sinner cedía así su primer set en el torneo y su respuesta era una incógnita. 
Tuvo la primera oportunidad de rotura en el tercer juego. pero la salvaba Alcaraz. Con más de tres horas de partido, la final se endurecía. El salvaje tenis de Sinner le llevaba a sumar un "break" en el séptimo juego, pero... Alcaraz era capaz de salvar tres bolas de partido con su saque para sumar cinco puntos seguidos. Sinner se tambaleaba pero se mantenía en pie y forzaba el "tie-break". Pero rozando la Copa de los Mosqueteros le pudo la presión y Alcaraz, sobrevía (6-7) en 1h08. 
Tras más de cuatro horas de final y ambos al límite de sus fuerzas, era Sinner, por primera vez el que más dejaba traslucir sensación de desgaste, confirmándolo Alcaraz con una rotura en el primer juego. Quedaba mucha final, y camino de las cinco horas, el físico de Alcaraz era la mejor ayuda para su tenis. Adquirida la ventaja en el comienzo del set se trataba de rebajar el cupo de errores lo máximo posible. Y cuando mejor estaba el murciano en ello, resucitaba Sinner de la nada. Firmando un break en el décimo juego le daba un enésimo giro de guion a una final que ya era una locura. No podía tener otra resolución el partido más que un "super tie-break", donde un genial Alcaraz abría una brecha definitiva al apuntarse los siete primeros tantos. Y ahí Sinner ya no pudo resucitar (6-7) en 1h10. 
Carlitos se llevaba a Murcia su segunda Copa de los Mosqueteros después de una de las mejores finales de Roland Garros de todos los tiempos, por no decir la mejor. El primer capítulo de todo lo que está por llegar entre Alcaraz y Sinner fue memorable y fue para Carlitos. 
El murciano se impuso en la final más larga de la historia, en cinco horas y 29 minutos, salvando tres bolas de partido en el cuarto set. Segunda Copa de los Mosqueteros para el murciano que suma ya cinco ¡dos más que el italiano! para doce grandes por ocho de Sinner. 
El título fue para el número dos del mundo, pero se lo pudo llevar cualquiera. El dato de la igualdad: 193 golpes ganadores para Sinner por 192 para Alacaraz y 64 errores no forzados para Sinner y 73 para Alcaraz. 

Además del trofeo, Carlos Alcaraz se embolsaba en París un total de 2.550.000 dólares.

Wednesday, June 12, 2024

Tenis. Roland Garros 2024. Primera Copa de los Mosqueteros para Alcaraz


Del 26 de Mayo al 9 de junio se disputaba, en las instalaciones del Stade, en el bosque de Bolonia parisino, la 128ª edición del segundo torneo de tenis más longevo del mundo. 

Único de los cuatro grandes, en tierra batida, y segundo de la temporada, Roland Garros encandilaba a la afición con partidos, a cual más emocionante, entre las mejores raquetas del mundo. y al que sólo faltaban J. Lehecka, M. Cilic, F. Díaz, M. Berrettini. 

Junto al retorno del nº uno a las pistas y el regreso de Nadal a su torneo favorito, la presencia del italiano Sinner o del español Alcaraz configuraban los puntos fuertes de la edición. En cuanto al cuadro femenino estaba el top ten del WTA, causando baja Petra Kvitová, Jessica Pegula, Belinda Bencic o Karolina Muchova por la misma razón que los varones. 



Empezando con el torneo femenino, la representación española estaba compuesta por cinco tenistas en el cuadro principal, debiendo pasar por el clasificatorio, tres más. De ellas, Nuria Parrizas perdía a las primeras de cambio con la húngara T. Babos (6-4 y 6-4) y Marina Bassols lo hacía ante la canadiense M. Stakusic (6-1 y 6-4). Por el contrario Irene Burillo se imponía a la francesa C. Monnet (3-6 y 0-6) en primera ronda, a la eslovena V. Erjabek (4-6 y 3-6) y en tercera a la suiza J. Teichmann (6-1 y 7-6) pasando a competir en el cuadro principal junto a las cinco que tenían el acceso directo, Jessica Bouzas, Rebeka Masarova, Cristina Bucsa, Sara Sorribes y Paula Badosa. 
Sin claros referentes, la competición nacional ha sido desafortunada. Se salvan de la quema Paula Badosa que alcanzaba la tercera ronda, y en menor medida Cristina Bucsa (segunda ronda). De tal manera que eran eliminadas en primera ronda Jessica Bouzas ante la croata Fett en tres sets, J. Bouzas - J. Fett (2-6, 6-3 y 5-7), Rebeka Masarova ante la checa Vondrousova, R. Masarova - M. Vondrousova (1-6 y 3-6), Sara Sorribes ante la canadiense Andreescu B. Andreescu - S. Sorribes (7-5 y 6-1) e Irene Burillo ante la japonesa Uchijima I. Burillo - M. Uchijima (1-6 y 1-6), mientras que Cristina Bucsa y Paula Badosa tenían mejor suerte. Si Cristina se imponía a la rumana Y. Starodubtseva en primera ronda Y. Starodubtseva - C. Bucsa (4-6 y 1-6), cediendo posteriormente en segunda ante la italiana Cocciaretto C. Bucsa - E. Cocciaretto (1-6 y 4-6), el recorrido de Paula era un poco más largo ganando sus dos primeras mangas. A la británica Boulter en primera, necesitando tres sets y 2h18' de partido K. Boulter - P. Badosa (6-4, 5-7 y 4-6) y en segunda a la kazaja Putintseva, también en tres sets y dos horas peladas P. Badosa - Y. Putintseva (4-6, 6-1 y 7-5). En tercera le tocaba medirse a la número dos mundial y después de realizar un gran primer set cedía claramente ) ante la bielorusa en el segundo P. Badosa - A. Sabalenka (5-7 y 1-6) en 1h17'. 
Sin representación nacional para octavos de final, también habían sido eliminadas para entonces tenistas tan importantes como la griega Sakkari o la brasileña Haddad Maia en primera ronda, la letona Jeļena Ostapenko, la rusa Daria Kasatkina o la norteamericana Danielle Collins en segunda, la china Zheng Qinwen en tercera o la ucraniana Elina Svitolina en cuarta. 


Por tanto a cuartos de final accedían la tenista rusa Mirra Andreeva y la bielorusa Aryna Sabalenka; una norteamericana, Cori Gauff; la tunecina Ons Jabeur; la italiana Jasmina Paolini; la kazaja Elena Rybakina; la checa Marketa Vondrousova y la polaca nº 1 mundial Iga Swiatek. Con dominio europeo oriental repetían presencia las tenistas norteamericana, tunecina, polaca y bielorusa. Excepto la joven tenista rusa (nº 38), el resto figuraban entre las doce mejores jugadoras mundiales. 
El primer enfrentamiento le correspondía a la número uno I. Swiatek - M. Vondrousova (6-0 y 6-2), y la jugadora polaca haciendo honor a su posición daba buena cuenta de la nº 5 en una hora de partido y sin que la tenista checa pudiera hacer frente al vendaval que se le venía encima. 
En el siguiente partido, el duelo entre la norteamericana y la tunecina se resolvía a favor de la tenista norteamericana C. Gauff - O. Jabeur (4-6, 6-2 y 6-3), pero en tres sets, tras tener que remontar el primero y casi dos horas de partido con la número ocho del mundo sin saber hacer frente a una crecida Cocco sin fisuras y más relajada que su rival. 
El tercer duelo J. Paolini- E. Rybakina (6-2, 4-6 y 6-2) tenía una clara favorita en la figura de la tenista kazaja nº 4 del mundo pero la italiana (nº 12) salía muy resuelta a pista y ganando claramente el primer set, cedía el segundo para hacerse con la tercera manga ante una Rybakina decrescendo en 2h03'.
En el último enfrentamiento entre las soviéticas, M. Andreeva - A. Sabalenka (6-7, 6-4 y 6-4) la jovencísima tenista rusa se imponía sorprendentemente a la bielorusa, tras ceder un igualado primer set en dos hora y media de partido y pasando a sus primeras, donde se mediría a la también sorpresa italiana para configurar de cualquier forma una final inédita. 

Semifinales. En la primera coincidían dos de las tres mejores raquetas mundiales y en una final anticipada, I. Swiatek - C. Gauff (6-2 y 6-4), la tenista polaca resolvía de forma clara el envite ante la norteamericana en 1h37'. El choque arrancaba con un inicio dubitativo de Swiatek a pesar del break tempranero, con la norteamericana jugando muy agresiva para tener posibilidades ante la número 1. A Gauff parecía funcionarle esa táctica, sin embargo la polaca cogiendo ritmo poco a poco y de menos a más, comenzaba a dominar esos cambios de altura que Gauff le proponía, sobreponiéndose a los puntos perdidos desde el fondo de la pista, ganaba claramente el primero y de forma sólida el segundo, para de esta manera acceder por cuarta vez a su final favorita. 
En la sorprendente segunda semifinal, entre italiana y rusa, la tenista italiana bajaba de la nube a la joven rusa, J. Paolini - M. Andreeva (6-3 y 6-1) ganando claramente en dos sets y 1h13' para presentarse de esta manera en la final de un grande por primera vez a la vez que ascendía al top ten mundial. 

Final: enfrentadas la nº 1 y la nº 12, los pronósticos estaban definidos claramente. Y aunque nunca se debe dar nada por sentando y mucho menos en el tenis, la gran favorita Iga Swiatek no daba opción a especulaciones y se imponiéndose claramente a su oponente. En el partido I. Swiatek - J. Paolini (6-2 y 6-1), a pesar de la presión por estar jugando una final de Grand Slam, ambas salieron a darlo todo en la pista. La italiana parecía con más hambre y un punto más de agresividad en comparación con el resto de sus partidos y le servía para sorprender a la polaca que cedía su servicio para alegría de la grada. No le quedaba otra a la nº 1 que igualar la intensidad si no quería que se le complicará la primera manga. Y con las mismas armas que había utilizado la italiana para romperle, devolvía el quiebre. El primer susto estaba solventado, pero el peligro de Paolini era constante. El duelo entraba en puntos de largos intercambios, con ambas tenistas yendo de un lado a otro, con grandes reveses, buenas derechas y una defensa numantina por parte de dos jugadoras que se agarran a la pista y devuelven siempre una pelota más. Swiatek volvía a romper el servicio de la italiana en el 4º juego lanzando el mensaje de quien mandaba en la tierra batida de París. La polaca conseguía sofocar la valentía y bravura inicial de Paolini, que fue bajando de intensidad, para cerrar un primer set más luchado de lo que el resultado reflejaba: 6-2 en 33'. 

Una vez desatado el huracán de la número uno, Paolini no podía contrarrestar el juego de la polaca y cedía su primer servicio. Swiatek a lo suyo, impasible ante el apoyo que los espectadores daban a la italiana para que hubiese algo más de final, colocaba el 3-0. La frustración de Paolini era latente. La italiana de 28 años no podía entender como después de dos semanas sin perder ni un partido, era completamente dominada por una tenista que la pasaba por encima sin conmiseración y disfrutaba como nadie en la Philippe Chatrier. Y así fue, la polaca le endosaba un 6-1 para llevarse el partido en 1h 08'. 
Cuarto trofeo para la tenista polaca en 6 participaciones, Iga Swiatek se convierte así en la gran reina de Roland Garros. Con un total de 35 victorias y solo 2 derrotas (Halep en 2019 y Sakkari en 2021), ha ganado 74 sets y solamente ha perdido 8, uno en esta edición ante Osaka. A lo que se suma una imbatibilidad en la tierra batida parisina desde el 9 de junio de 2021, contra la ya mencionada Sakkari, sumando así una racha de 21 victorias consecutivas. Tercero consecutivo en Paris, con apenas 23 años, consigue su quinto Grand Slam. Se lleva de regalo 2.400.000 €. 


En cuanto al torneo masculino, la escuadra española contaba con Rafael Nadal, y Carlos Alcaraz como estandartes de la representación española que se completaba con Jaume Munar, Roberto Bautista, Roberto Carballes, Alejandro Davidovich, Pedro Martínez y Pablo Carreño en el cuadro principal, 
mientras que al cuadro clasificatorio lograban acceder Oriol Roca, Pablo Llamas, Alejandro Moro, Albert Ramos, Daniel Rincón y Bernabé Zapata, sin que ninguno lograra acceder al cuadro principal. En primera ronda quedaron eliminados Oriol Roca que cedía ante el austriaco Novak O. Roca - D. Novak (4-6 y 2-6), Pablo Llamas ante el holandés De Jong P. Llamas - J. De Jong (7-5 y 7-6) y Albert Ramos ante el italiano Vavassori A. Ramos - A. Vavassori (3-6, 6-4 y 3-6) mientras que Bernabé Zapata, Alejandro Moro y Daniel Rincón pasaban de primera ronda. Zapata se imponía al argentino Carabelli en primera pero se debía retirar en segunda ante el italiano Maestrelli por lesión B. Zapata - F. Maestrelli (1-6, ret); Moro llegaba hasta tercera ronda donde caía eliminado por el italiano Bellucci A. Moro - M. Bellucci (6-3, 2-6 y 6-7), tras haber derrotado al australiano M. Polmans en primera y al francés M. Janvier en segunda, ambos en dos sets. Rincón también llegaba hasta tercera donde era eliminado por el brasileño Monteiro T. Monteiro - D. Rincón (6-4 y 6-2) tras haber dejado en la cuneta al austriaco J. Rodionov en tres sets en la primera y en segunda a turco A. Dougaz, también en tres sets.

Por lo tanto ninguno accedía al cuadro principal, donde el recorrido de los españoles era bastante decepcionante si exceptuamos la extraordinaria actuación de Carlos Alcaraz y sin ningún representante en tercera ronda. Y así, Munar y Bautista tenían la mala suerte de cruzarse a las primeras de cambio J. Munar - R. Bautista (6-1, 4-6, 6-4 y 6-1), con ventaja para Jaume que pasaba de ronda y la eliminación de Roberto en su primer contacto con la pista. En primera ronda también cedían, Carreño ante el argentino Navonne en cuatro sets M. Navonne - P. Carreño (5-7, 6-1, 6-3 y 6-0) y Nadal ante Zverev A. Zverev - R. Nadal (6-3, 7-6 y 6-3) en un partido de ensueño, para enmarcar y donde el tenista alemán tuvo que sudar de lo lindo para imponerse al manacorí en tres sets y algo más de 3 h de partido. Nadal, posteriormente se despedía con un emotivo mensaje de la Philippe Chatrier. 

Hasta segunda llegaban Jaume Munar tras eliminar a Bautista y al que tocaba medirse al australiano De Miñaur, A. De Miñaur - J. Munar (7-5, 6-1 y 6-4) y ceder en tres sets. Roberto Carballés tenía la mala suerte de tener que enfrentarse al nº uno, cediendo ante el serbio Djokovic. N. Djokovic - R. Carballés (6-4, 6-1 y 6-2), después de eliminar en la primera al francés Lestienne en cuatro sets; Davidovich lo hacía ante el noruego Ruud A. Davidovich - C. Ruud (6-7, 6-1, 3-6, 6-4 y 3-6) en un emocionante partido que se pudo llevar cualquiera y tras derrotar al monegasco V. Vacherot en cuatro sets en primera ronda; y Martínez perdía ante el ruso Rublev A. Rublev - P. Martínez (6-3, 6-4 y 6-3) tras haberse desembarazado del argentino TA. Tirante en primera tras cinco sets de lucha. 
De tal manera que a octavos, sólo accedía Carlos Alcaraz como representante español, tras haber dejado en la cuneta en primera ronda al norteamericano Wolff en tres sets JJ. Wolff - C. Alcaraz (1-6, 2- 6 y 1-6), al verdugo de Pablo Llamas en la segunda, en cuatro sets J. De Jong - C. Alcaraz (3-6, 4-6, 6-2 y 2-6) cediendo su primer set, y al norteamericano Korda en tres sets S. Korda - C. Alcaraz (4-6, 6-7 y 3-6) en tercera. En octavos frente al canadiense Auger Aliassime no tuvo mayor problema y se imponía también en tres sets F. Auger Aliassime - C. Alcaraz (3-6, 3- 6 y 1-6), en 2h20', accediendo nuevamente a cuartos. 


A cuartos de final llegaban ocho de los tenistas situados en el top once, Djokovic, Sinner, Alcaraz, Zverev, Ruud, Tsitsipas, Dimitrov y De Miñaur, repitiendo ronda Ruud, Dojovik, Alcaraz, Tsitsipas y Zverev. Al murciano le correspondía volver a enfrentarse al tenista heleno, mientras que el serbio N. Djokovic jugaría frente al noruego, el italiano Sinner lo haría frente al bulgaro y el germano Zverev, pujaría con el australiano. Para haber completado un impresionante ocho de ocho, solo faltaban a la cita, Rublev que caía en tercera y Medvedev que lo hacía en cuarta. 
La sorpresa, desagradable, llegaba por parte del número uno, que no se presentaba a jugar N. Djokovic - C. Ruud (w/o), por sus molestias tras el partido de octavos frente al argentino Zerundolo y en el que sufría lo indecible para lograr imponerse en cinco peleados sets y 4h39' de lucha, que le costaban finalmente la retirada. 

El segundo duelo, entre alemán y australiano A. Zverev - A. De Miñaur (6-4, 7-6 y 6-4) se resolvía del lado del europeo al imponerse sin sorpresas al tenista aussie, en 2h59', después de estar a punto de ceder en el segundo. Sascha se mostraba implacable en la red y regresaba a las semifinales de Paris. 
El español Alcaraz, se enfrentaba en el tercer partido al tenista griego. Repitiéndose el mismo duelo de la edición anterior y el mismo ganador S. Tsitsipas - C. Alcaraz - (3-6, 6-7 y 6-4) con un Alcaraz impresionante que se desembarazaba del tenista griego en tan solo tres sets y poco más de 2 horas. Consistencia absoluta del murciano en el primer set, dejando escapar tan solo seis puntos con su servicio y abriendo brecha en el marcador desde los compases iniciales. El español convencido de sus armas para hacer daño al griego, martilleaba una y otra vez el revés de un Tsitsipas falto de ideas a nivel táctico para salir del atolladero. Sin generar problemas desde el resto, parecía bloqueado a nivel mental y el primer juego se lo llevaba el español. 
El guion continuaba por los mismos derroteros al inicio de la segunda manga, con una nueva rotura que hacía saltar las alarmas en el tenista heleno, que despertaba de su letargo incrementando de forma notable la intensidad de piernas, cayendo dentro de pista al golpear y afinando puntería con su drive. Un Alcaraz demasiado relajado veía cómo el partido se le complicaba. Conseguía forzar el tiebreak, volviendo a destapar el tarro de las esencias y con atinadas dejadas, subidas a la red magníficas y minimizando al máximo los errores, se llevaba también la segunda manga. 
Para Tsitsipas se antojaba una quimera  pensar en una remontada, atendiendo sobre todo, a las sensaciones que transmitían ambos en la pista y en el momento en que Alcaraz decidía meter una marcha más, el break a su favor caía como fruta madura y junto a dos siguientes dobles faltas del griego en el séptimo juego consiguieron que el murciano cerrara el partido con solvencia pasando a semis donde le espera Jannik Sinner. 
Para finalizar la ronda de cuartos, el pique entre once y segundo del mundo G. Dimitrov - J. Sinner (2-6, 4-6 y 6-7) se resolvía claramente a favor del jugador italiano rindiendo a un bloqueado Dimitrov, que fue de menos a más, pero que no le servía para inquietar al italiano que se llevaba la victoria tras dos horas y media de partido. El duelo de cañoneros ante el sol parisino después de una semana de constantes lluvias, llevaba aparejado la presencia del viento que dificultaba el control de la bola. Nada que no pudiera solucionar un Sinner intratable que había ido de menos a más durante el torneo. Pendiente de su maltrecha cadera, mientras pasaba rondas, iba cogiendo nivel y sensaciones hasta conseguir una forma y un tenis que apabullaban a un Dimitrov, que solo se mantenía a base de su servicio y del apoyo de las gradas que reclamaban más espectáculo. El tercer set mostraba la igualdad que no se había visto en los dos anteriores. Sinner mantenía su nivel de tenis, pero era el búlgaro el que, al fin, asentado en la pista hacía frente al italiano sin ceder su saque, hasta que el italiano lo forzaba.
Sacando para llevarse el partido, un Dimitrov enaltecido, devolvía el break y forzaba la muerte súbita, con la noticia previa, de la retirada de Djokovic por su quebrantada rodilla lo que convertía a Sinner, en ese momento y pasara lo que pasara, en el nuevo número uno. Casualidad o no, el tie break también era para el joven italiano que se metía por primera vez en las semifinales del grande parisino. 
Con un representante español, uno italiano, un noruego y un alemán, 
las Semifinales estaban servidas; en la primera Ruud, se enfrentaba a Zverev y en la segunda a Alcaraz le correspondía un Sinner, nuevo número uno mundial. En la primera se repetía la semifinal del año pasado y el partido respondía a las mismas expectativas. 
Pero en este C. Ruud - A. Zverev (6-2, 2-6, 4-6 y 2-6), y a diferencia de la edición anterior, el sólido juego del noruego de inicio, no tenía continuidad ante el empuje del tenista alemán, dado que Ruud pegaba un bajón importante en el segundo set y mayor aún en el tercero, a causa de unos problemas estomacales que le impedían elaborar su mejor tenis, tras un inicio espectacular, en el que moviendo muy bien a Sascha ganaba el primer set. Si en la primera manga el alemán no arriesgaba, jugando muy atrás, en la siguiente sabía variar su juego, para dando un paso adelante con su revés paralelo, terminar doblegando a un mermado tenista noruego. Merecido finalista, será la primera final del tenista alemán en Paris y su segunda de un Grand Slam. 
El enfrentamiento, C. Alcaraz - J. Sinner - (2-6, 6-3, 3-6, 6-4 y 6-3 ) era un partido no apto para cardiacos. Al murciano le llegaba el momento de enfrentarse a su particular bestia negra. Con mucha expectación por ver una batalla equiparable a la que asombraba al mundo hace casi dos años en Nueva York, este duelo en semifinales resultaba extraño y difícil de interpretar por momentos. Una vez más, Alcaraz comenzaba titubeante el partido y Sinner se aprovechaba de la circunstancia para abrir hueco hasta el 4-0 en un abrir y cerrar de ojos. Lograba forzar un break el español, que empezaba a dar señales de vida, dotando de más altura a sus bolas, cambiando ritmos e intentando no mantener intercambios veloces de fondo de pista con su rival. La táctica de Indian Wells le reportaba la recuperación de un break, pero seguía cometiendo errores infantiles con su drive y claudicaba de forma clara en la primera manga (2-6) en 44'. El panorama se mantenía oscuro para el murciano en el arranque del segundo set, encajando un break de salida y comenzando 0-2 abajo. Sin embargo, Alcaraz comenzaba a meterse más en pista, a repartir con su drive de manera más eficiente, encontrando resquicios en un Sinner que daba muestras de flaqueza. Con pocos peloteos, errores permanentes, altibajos y falta de intensidad, el partido estaba desconcertando a la Philippe Chatrier, que no reconocía a ninguno de los dos tenistas. La manga finalizaba (6-3) en 49'. El pozo en el que se había sumergido el italiano parecía no tener fondo cuando al inicio del tercer parcial, encajaba otra rotura. Alcaraz lanzado, parecía estar cómodo, aprovechando las fisuras en un rival venido a menos. Pero durante el cuarto juego, algo cambiaba; el del Palmar empezaba a cometer errores y su frustración era evidente, las molestias en su antebrazo habían vuelto. Visiblemente angustiado y sin poder evitar que el hecho afectara a su intensidad de piernas y claridad de ideas, Alcaraz encadenaba la pérdida de cuatro juegos consecutivos, constatando cómo el italiano, a pesar de sentir calambres en su brazo izquierdo, se hacía con un triunfo parcial muy importante para sus aspiraciones (3-6) en 58'. Entonces un Alcaraz cabizbajo y sin rumbo, sacaba fuerzas de flaqueza y sabiendo sufrir en los juegos iniciales del cuarto set, poco a poco, recuperaba la confianza en su antebrazo. Reaparecía su golpe de derecha y más activo de piernas emocionaba al personal con puntos increíbles. Ante la recuperación del español, el italiano se mantenía firme, incrementando la potencia de sus golpes de derecha y buscando un tenis ofensivo e imponente. La balanza se decantaba en el décimo juego, cuando Carlitos encontraba el resquicio para colarse, aprovechando varios errores claros de un Sinner que comenzaba a sentir la presión del rival y cedía la manga (6-4) en 49'. Llegaba el desenlace con el arranque de la quinta manga y un Alcaraz lanzado y en estado de gracia, devoraba a un Sinner aturdido ante la reacción rival. Colocaba un 3-0 en el marcador, para luego, tirando de talento puro, con dejadas y golpes imposibles, sofocar el intento de rebelión por parte del italiano en el resto de juego (6-3) también en 49'. Dos de las mejores raquetas del mundo habían luchado hasta la extenuación contra sus propias dudas, además de frente al rival, terminando por ofrecer un partido repleto de emoción y con destellos de gran tenis en el tramo final. Primera final, también, para el murciano en la arcilla parisina. 

La final, entre el nº 4 y el nº 3 del mundo, con las apuestas a favor del murciano, en enfrentamientos hasta ahora la mejor parte se la llevaba el alemán con cinco partidos ganados por cuatro del español. A. Zverev - C. Alcaraz (3-6, 6-2, 7-5, 1-6 y 2-6) respondía a todas las expectativas creadas. Una de las grandes citas de cada año en lo deportivo no defraudaba. En un partido de esta envergadura donde gestionar las emociones no es nada sencillo, la manera de arrancar el primer set ponía de manifiesto la enorme responsabilidad de los dos tenistas. El partido se iniciaba con Alcaraz al resto, como le gusta. Zverev parecía hecho un flan. Lo demostraba con dos dobles faltas en sus dos primeros saques. Inimaginable. Los fantasmas de la final del US Open, en 2020, cuando se le escaparon dos sets y un 'break' en el tercero ante Dominic Thiem, seguían presentes. Dos dobles faltas que permitían al murciano conseguir un break que no era más que un espejismo, ya que cometió errores a destiempo en el siguiente juego. Los nervios iban de un lado a otro de la red. Una caña y una doble falta de Carlitos en su primer turno de servicio junto a una dejada larga era la antesala del 1-1. Sascha se había quitado la presión a raquetazos y la brillantez apareció cuando ambos se tranquilizaron. La segunda rotura de Alcaraz llegó en el quinto parcial, consolidando la ventaja con el 4-2. Al tenista de El Palmar se le escapaban dos pelotas de 5-2, con un 15-40 desde el resto. No lo echaba en falta porque el tercer 'break' fue para cerrar el set. Como si de dos púgiles midiéndose se trataran, Sascha y Carlitos fueron probando diversas tácticas que tenían en su manual y buscando algún resquicio por el que colarse. El germano estaba algo errático con su drive y bastante parado de piernas, algo aprovechado perfectamente por Alcaraz para poner tierra de por medio y situarse con una ventaja en el marcador parcial que ya no soltaría (3-6) en 46'. El primero fue un ensayo general, pero se sintió tan cómodo el español que acabó incurriendo en sus habituales desconexiones por relajación al inicio de la segunda manga. Subió la intensidad del juego Zverev, empezando a entrar en pista con todos sus golpes, a ser más agresivo y subir el porcentaje de puntos jugados con primer servicio. Alcaraz estaba desaparecido de la pista mientras Sascha estaba plenamente enchufado equilibrando el partido en un santiamén (6-2) en 52'. Se reiniciaba la batalla, con los dos jugadores sacando ya la artillería pesada para disputar un tercer parcial que podía marcar el devenir de todo el encuentro. Se reactivaba Carlos, hallando la manera de pasar de la nada al todo en un pestañeo; volviendo a ser ese tenista indomable que domina con sus golpes, que encuentra profundidad en su revés para azotar de forma inmisericorde la pelota con el drive, y que rompe la cintura de su contrincante con dejadas bien elegidas. Aguantó el tipo hasta el 2-2, brilló con luz propia durante tres juegos más y después como si un interruptor estuviera dirigiendo las acciones del murciano, Carlitos perdió totalmente el foco del partido durante quince minutos fatídicos. Con 15-30 cuando el marcador estaba 5-2 a su favor, todo cambió súbitamente. Sacando para la manga, con 5-3 cuajaba un juego funesto al saque cuando se afanaba en cerrar el set y llegaba una inesperada reacción de Zverev encadenando cinco juegos seguidos, para hacer suyo el parcial (7-5) en 1h05'. La estadística de errores no forzados reflejaba un 39 a 19. Tocaba remontar, como en la semifinal del viernes ante Sinner. En el cuarto set, muchos pensaban que el español sufriría cierto agotamiento mental pero un luchador como él con los argumentos tenísticos que atesora, no se iba a rendir. Encontró la manera de aprovechar cierta ansiedad por parte de Zverev, que comenzaba el parcial frustrado y visiblemente nervioso. Volando de nuevo por la pista el murciano, cambiando velocidades para que Sascha se precipitara y haciendo una magnífica lectura del momento en que se encontraba el partido, abría una brecha que no hizo más que aumentar hasta el (1-6) en 42'.
La quinta manga prometía emociones fuertes, la tendencia parecía favorable al murciano, pero nada se podía dar por hecho en este partido loco. Golpeaba primero el español, con un break en el tercer juego desplegando su mejor versión y castigando a un Zverev algo despistado, que enseguida se rearmaba para recuperar terreno. En el cuarto juego, con las mejores dosis de tenis de todo el torneo, Zverev se situaba con 0-40 y Carlitos destapó el tarro de las esencias para equilibrar; dispuso de una cuarta opción de rotura el germano, hubo una bola polémica que supuso un error en contra de Sascha y Alcaraz terminaba por sacar adelante un juego absolutamente vital y que desequilibraría definitivamente el choque para el (2-6) final en 54'. Carlos Alcaraz ya era campeón de Roland Garros 2024 con todo merecimiento tras 4h19' de lucha. Un Alcaraz más maduro que no solo lucha contra el rival, sino también contra sí mismo. Imbatible cuando está bien y desesperante cuando la inspiración desaparece, pero cada vez más profesional a la hora de superar con rapidez los momentos malos y exprimir los buenos. 

Primera Copa de los Mosqueteros para el murciano que terminaba el partido con 45 golpes ganadores y 43 errores no forzados y equilibraba el porcentaje de partidos ganados con el tenista alemán (5-5). Carlos Alcaraz es el décimo tenista español que gana en Roland Garros. ¡Ya van 3 grandes!

Friday, June 16, 2023

Roland Garros 2023. Turno para Djokovik

Del 28 de Mayo al 11 de junio se ha celebrado, en las instalaciones del Stade, en el bosque de Bolonia, la 127ª edición del segundo torneo de tenis más longevo del mundo. 
El único en tierra batida y segundo grande de la temporada ha ofrecido la oportunidad única de disfrutar del primer enfrentamiento serio entre las dos mejores raquetas del tenis mundial actual que desgraciadamente caminaban por el mismo sector del cuadro. 
Con la anunciada ausencia de Nadal el emergente Alcaraz se debería encontrar en algún momento en su recorrido a la final, con el todopoderoso Djokovic, en la disputa por dominar el tenis mundial. Aparte del manacorí también fallaban a la cita Pablo Carreño, el italiano M. Berretini, o el australiano N. Kyrsgios, todos por lesión. 
En cuanto al cuadro femenino estaba el top ten del WTA, y eran bajas la española Paula Badosa, la rumana S. Halep o la británica E. Raducanu por la misma razón que los varones. 

Empezando con el torneo femenino, la representación española estaba limitada a Sara Sorribes, Nuria Parrizas, Rebeka Masarova, Cristina Bucsa y Aliona Bolsoba, (que llegaba al cuadro final desde el clasificatorio como lucky looser después de ceder ante la eslovena Zidansek y haberse impuesto a la norteamericana Montgomery y a la francesa Paquet). 
En el camino se quedaron Rosa Vicens (que cedía ante la francesa Paquet en tres sets) y Margarita Bassols (que perdía ante la estadounidense Vickery también en tres sets), en el primer cruce. 
Sin los referentes de Carla Suárez o Garbiñe Muguruza, la competición de las españolas ha sido desafortunada. Se salva de la quema S. Sorribes que llegaba hasta cuarta ronda, siendo eliminadas el resto en la primera. 
Así Bucsa, con muy mala suerte en el sorteo, lo hacía ante la número uno polaca I. Swiatek en dos sets, I. Swiatek - C. Bucsa (6-4 y 6-0), al igual que la lucky looser Bolsoba ante la checa K. Kukova, A. Bolsoba - K. Kukova (6-2 y 6-1). En tres sets caían Masarova ante la estadounidense Gauff, R. Masarova - C. Gauff (6-3, 1-6 y 2-6) en 1h 46 y Parrizas, ante la australiana Hunter N. Parrizas - S. Hunter (6-4, 2-6 y 4-6) en 2 h 07, ambas después de haber ganado sus primeros sets. 
Sara Sorribes llegaba hasta cuarta ronda tras eliminar en primera a la francesa Burel, C. Burel - S. Sorribes (6-7 y 2-6) y en segunda a la croata Martic, también en dos sets S. Sorribes - P. Martic (6-4 y 6-1). En tercera le tocaba enfrentarse a la kazaja E. Rybakina que no se presentaba por lesión E. Rybakina - S. Sorribes (wd) y en cuarta, caía derrotada ante la sorpresa del torneo, la brasileña Haddad en tres sets. S. Sorribes - B. Haddad Maia (7-6, 3-6 y 5-7), en un espectacular duelo de casi cuatro horas de partido con el primer set para la española y el segundo para la brasileña y donde pudo haber ganado cualquiera de las dos. 
Para octavos de final habían sido eliminadas tenistas tan importantes como la griega Sakkari o la checa Kvitova en primera ronda, la francesa García en segunda, la norteamericana Pegula o la kazaja Rybakina en tercera o la rusa Kasatkina en cuarta. Es decir seis top ten estaban fuera. 
Por tanto a Cuartos de final accedían dos jugadoras rusas, Anastasia Pavlyuchenkova y Aryna Sabalenka; una norteamericana, Cori Gauff; la tunecina Ons Jabeur,; la brasileña Beatriz Haddad Maia; la ucraniana Elina Svitolina; la checa Karolina Muchova y la polaca nº 1 mundial Iga Swiatek. Por tanto dominio europeo oriental repitiendo presencia la norteamericana y la polaca, que precisamente se enfrentaban en el primer partido. 
I. Swiatek - C. Gauff (6-4 y 6-2), y donde la número uno mundial daba buena cuenta de la nº 6 en menos de hora y media de partido y sin que la norteamericana Gauff pudiera hacer frente al vendaval que se le venía encima. 
En el siguiente enfrentamiento, el duelo entre la brasileña y la tunecina se resolvía sorprendentemente a favor de la tenista brasileña B. Haddad Maia - O. Jabeur (3-6, 7- 6 y 6-1), en tres sets, tras remontar el primero y después de dos horas y media de partido. La número siete del mundo no sabía hacer frente a una crecida carioca sin nada que perder y mucho más relajada que su rival. 
K. Muchova - A. Pavlyuchenkova (7-5 y 6-2) el duelo entre las outsiders checa (43ª) y rusa (333ª) se resolvía para una Muchova in crescendo en 1 h 38 y sin necesidad de disputar un tercer set. 

En el último enfrentamiento, 
E. Svitolina - A. Sabalenka (4-6 y 4-6) la tenista rusa, se imponía claramente a la ucraniana (192ª actual) en poco más de hora y media y pasando a semifinales sin excesivo stress, donde se mediría a la verdugo de su compatriota. 

No hubo saludo final y Sabalenka se quedaría esperando en la red, en plan provocador, el ya esperado rechazo de su contrincante ucraniana. 



Semifinales: En la primera I. Swiatek - B. Haddad Maia (6-2 y 7-6), se resolvía con más problemas de los esperados a favor de la tenista polaca en 2 h 09 y con un segundo set pleno de emoción, que de haber perdido en el largo tie break de 12' y bola de set en contra (1 h 25), no se sabe cómo hubiera podido concluir. Su superioridad quedaba puesta en entredicho al tener que ceder ocho juegos cuando hasta ahora solo lo había hecho en 15 ocasiones en los cinco partidos previos. Aun así resolvía a su favor accediendo por tercera vez a la final. 
En la segunda, entre checa y rusa, muy igualada y emocionante la 43ª del ranking siguió haciendo historia resolviendo el partido a su favor la checa ante la nº 2 mundial en un partido agónico de 3 h 13 de sufrimiento físico y mental, K. Muchova - A. Sabalenka (7-6, 6-7 y 7-5) y en dos sets, presentándose de esta manera en la final por primera vez y metiéndose a la vez en el top ten mundial.

Final: enfrentadas la nº 1 y la nº 43 y los pronósticos estaban definidos claramente. Pero no se puede dar nada por sentando y mucho menos en el tenis. Iga Swiatek partía como la gran favorita de cara a esta final, pero los que subestimaban a Karolina Muchova cometieron un grave error, pues la checa es la única tenista en el circuito con argumentos para sacar de su zona de confort a la mejor del mundo. La final pasó de parecer un trámite administrativo, a convertirse en un duelo de poder a poder repleto de espectáculo y definido por pequeños detalles. En el partido I. Swiatek - K. Muchova (6-2, 5-7 y 6-4), desde el arranque del primer set quedó bastante claro que el planteamiento táctico de Muchova ni siquiera hacía cosquillas a la número uno del mundo, con una determinación absoluta para abrir brecha en el marcador e imponer ese ritmo machacón de pelota e intensidad de piernas, que desgasta a las rivales como si de un martillo pilón se tratara. Pronto adquiría la iniciativa Swiatek, que con gran profundidad en sus golpes y alto porcentaje de primeros servicios, evitaban meterse en pista a la checa y aplicar su habitual variedad de recursos en forma de dejadas y subidas a la red. Se evaporaba la frescura de piernas, clarividencia mental y capacidad para desbordar y despistar a la rival, propia de la tenista checa durante todo el torneo, y cedía claramente el primer envite (6-2) en 48'. 
Todo parecía predestinado a una clara victoria para la jugadora polaca cuando se adelantaba 3-0 en el segundo set. En ese momento la tenista checa, de perdidos a la mar, comenzó a soltar el brazo, a jugar con soltura y a bordar su tenis. Olvidándose del escenario, de la rival, empezaba a fluir sobre la pista elaborando su mejor tenis. Iga que le abría la puerta mínimamente con cierta relajación, contemplaba cómo un torrente de recursos técnicos inagotables se abría paso sin obstáculo. Hubo dudas en el tramo final del set, con intercambio de roturas y Swiatek fue incapaz de dominar en sus juegos al servicio, cediendo la segunda manga tras 1h11. 
El tercer parcial fue una montaña rusa de emociones y un desafío impresionante para ambas contendientes en el plano tenístico y mental. Muchova arrancaba con valentía, dando continuidad a su tenis incisivo del segundo set mientras Swiatek buscaba soluciones procurando dar más altura a sus tiros. Cada juego al servicio de la polaca era una tortura para ella produciéndose un intercambio de roturas mediado el set. Pero con 4-4, la polaca fue capaz de sacar adelante un juego agónico al servicio y ahí se activaba a modo campeona nata, con intangibles tantos de leyenda en ciernes, que le permitieron restar con maestría y sofocando los aires de rebelión llevarse por 6-4 el set y la final en 2h 46, ante una Karolina Muchova a la que hay que dar gran crédito por todo el torneo realizado, pero también por el espectacular nivel de juego mostrado en la final. 
Swiatek suma así su tercer Roland Garros y cuarto título de Grand Slam, demostrando que no solo puede ganar arrasando y bordando el tenis, sino también sabiendo sufrir. 


En cuanto al torneo masculino, la escuadra española, con las bajas de Pablo Carreño y Rafael Nadal, llegaba comandada por el nº uno Carlos Alcaraz. La representación española se completaba con Bernabé Zapata, Albert Ramos, Jaume Munar,  Roberto Carballes, Roberto Bautista y Alejandro Davidovich, Pablo Andújar,  y Pedro Martínez repescado del cuadro clasificatorio. Quienes no lo superaban eran
El recorrido de los españoles era bastante pobre y a excepción de Alcaraz, resultaba decepcionante. 
En primera ronda quedaron eliminados Bernabé Zapata, que cedía ante el argentino Schwartman en cinco sets B. Zapata - D. Schwartman (6-1, 7-6, 2-6, 0-6 y 4-6); Albert Ramos ante el suizo Wawrinka S. Wawrinka - A. Ramos (7-6, 6-4, 6-7,1-6 y 6-4) en cuatro y Jaume Munar ante el argentino Cerúndolo F. Cerúndulo - J. Munar (6-1, 2-6, 7-6 y 6-1) también en cuatro sets. 
En segunda lo hicieron Roberto Carballés que lo hacía frente a Tsitsipas R. Carballés - S. Tsitsipas (3-6, 6-7 y 2-6) y después de eliminar en la primera al norteamericano Nava en tres sets y Roberto Bautista, que eliminando en primera al chino Wu en tres sets, cedía ante el peruano Varillas R. Bautista - JP. Varillas (6-1, 6-4, 3-6, 1-6 y 1-6), en cinco sets y tras imponerse en los dos primeros. 
Davidovich conseguía llegar hasta tercera ronda donde le esperaba el serbio Djokovic. Hasta entonces su torneo había sido brillante eliminando previamente a los franceses Fils en primera y cuatro sets y Van Assche en segunda y tres sets, llegando pletórico al duelo contra el serbio nº 3 del mundo N. Djokovic - A. Davidovich (7-6, 7-6 y 6-2) y ante el que cedía en tres sets, los dos primeros disputadísimos y tras 3 h 36' de partido. 
De tal manera que a octavos sólo accedía un español, Carlos Alcaraz tras haber dejado en la cuneta al italiano Cobolli en tres sets (6-0, 6-2 y 7-5), en primera ronda; al japonés Daniel en cuatro (6-1, 3-6, 6-1 y 6-2 ) y cediendo su primer set, en la segunda y al canadiense Shapovalov en tres sets (6-1, 6-4 y 6-2) en tercera. Frente al italiano Musetti no tuvo mayor problema y ganaba también en tres sets C. Alcaraz - R. Mussetti (6-3, 6-2 y 6-2), en poco más de dos horas, accediendo nuevamente a cuartos de final. 

A cuartos de final llegaban cinco top ten, Alcaraz, Djokovic, Ruud , Tsitsipas y Rune, el undécimo mejor Karen Khachanov, el nº 22 Alexander Zverev , un año después de su lesión y el outsider argentino Tomás Martin Etcheverri en la posición 49 del ranking. Repetían ronda Ruud, Dojovik, Alcaraz, Rune y Zverev. Al murciano le correspondía jugar frente al heleno, al serbio N. Djokovic frente al ruso Khachanov, al noruego Ruud el danés Rune y al germano Zverev, la sorpresa argentina Etcheverry. Por el camino habían caído nombres importantes de la talla de Medvedev en primera ronda, Sinner en segunda o Rublev y Fritz en tercera. El español Alcaraz, por el mismo lado del cuadro que el jugador serbio, si pasaba su ronda no se vería con él nunca en la final, cruzándose previamente en semis. 
El primer partido correspondía al duelo hispano griego C. Alcaraz - S. Tsitsipas (6-2, 6-1 y 7-6) en el que un Alcaraz impresionante se desembarazaba del tenista griego en tan solo tres sets y poco más de 2 horas. Ya desde los compases iniciales del primer set quedó constancia de la superioridad manifiesta del murciano ese día, que encontró la manera de martillear el revés del ateniense con bolas altas que obligaban a este a perder la iniciativa. Intentó hacer variaciones con el cortado y jugar muy agresivo, asumiendo riesgos con su drive, pero ni aún y así veía el griego atisbos de esperanza de tal manera que el primer set se resolvía claramente en su contra en 34'. 
Quizá algún aficionado esperaba que esta demostración de poderío fuera momentánea, pero nada más lejos de la realidad. Los puntos en favor de Carlitos caían en un goteo constante y sufría Stefanos, intentando mantener su actitud constructiva y tratando de conseguir tiros vencedores cuando tenía oportunidad. Enfrente, el español mucho más serio de lo habitual, no se concedía un instante de relajación, manteniendo una solvencia impresionante al servicio, (6-1) también en 34'. 
Comenzaba el tercer parcial con la misma dinámica y con Stefanos asumiendo ya el escarnio público al que estaba siendo sometido. Pero con 5-2 40-15 y dos bolas de partido, se pasó al 5-5 en cuestión de minutos, fruto de los primeros nervios del murciano y de un gran nivel del ateniense, que al borde del abismo se acogía a un milagro histórico y eligió creer. En cuanto consiguió serenarse el español, recuperaba a tiempo su mejor tenis para resolver el partido en el tiebreak. 
N. Djokovic - K. Khachanov (4-6, 7-6, 6-2 y 6-4). El duelo entre el tenista serbio y el ruso se inclinaba del lado serbio después de una trabajada victoria ante Khachanov. Ante un Djokovic irreconocible con los errores no forzados, Karen se convertía en el primer jugador en robarle un set a Nole. Después de un comienzo de choque bastante errático, Djokovic comenzaba el segundo resistiendo desde el fondo en los intercambios, y aunque mantenía su saque, el serbio no terminaba de encontrar las mejores sensaciones en la pista. Acertado en la toma de decisiones, Khachanov llegaba al 4-4 sin enfrentarse a demasiados problemas. Y entonces aparecía Djokovic encontrando su juego más sólido, en el momento más oportuno para darle la vuelta al encuentro. Sería en el tiebreak, con un inmisericorde 7-0 que le dolía al ruso donde más duele y potenciaba al serbio, que se llevaba los otros dos sets no sin que Khachanov pelease cada punto hasta el final esperando el fallo del rival, que no se produjo. Nole se hacía con la victoria en cuatro sets, cediendo el primero, en 3 h 38. 
El pique entre cuarto y sexto del mundo H. Rune - C. Ruud (1-6, 2-6, 6-3 y 3-6) repetía el duelo del año pasado y también ganador. Se resolvía a favor del jugador noruego después de imponerse fácil en los dos primeros sets y ceder en el tercero, para resolver en el cuarto y tras tres horas y cuarto de partido, meterse por segunda vez en semifinales. Difícil de explicar lo ocurrido en este último partido, del que se esperaba mucho y en el que la mayoría de los aficionados no veían claro favorito, pero sí una larga duración. Sin embargo, estuvo a nada de durar menos que el agua en una cesta, pues el noruego Ruud fue el único en comparecer mentalmente al arrancar el duelo (1-7) 28' y (2-6) 38' ante un Rune, errático y fuera de lugar. Solamente en la tercera y cuarta manga el danés ofrecía una mejor versión, pero despertando tarde frente a un jugador con mayor experiencia en estas rondas y con la lección aprendida sobre lo que le ocurría este año en Roma. 
El partido restante entre alemán y argentino A. Zverev - T. Etcheverry (6-4, 3-6, 6-3 y 6-4) se resolvía del lado del europeo al imponerse a la sorpresa del torneo en cuatro sets y después de ceder el segundo, en 3h 22. Se enfrentaban el 22º y el 49º del mundo, el alemán recuperado totalmente de su lesión y con el reto de pasar a semifinales recuperando su nivel y el argentino despreocupado, con los deberes hechos y después de haber eliminado a Nishioka, Coric y De Minaur. Zverev aunque terminaba encontrando la victoria, tenía que pelear con situaciones adversas para superar al argentino y pese a no tener su mejor día con el saque, Alexander se ha mostrado implacable en la red y regresa a unas semifinales. 
Con un representante español, uno serbio

, un noruego y un alemán, las Semifinales estaban servidas; en la primera a Alcaraz le correspondía el tenista serbio y en la segunda Ruud, se enfrentaba a Zverev. El enfrentamiento, C. Alcaraz - N. Djokovic - (3-6, 7-5,1-6 y 1-6 ) era un partido cargado de simbolismo, un duelo generacional. Nada menos que 16 años separan la edad de ambos contendientes y en el único partido en que se han enfrentado el triunfo era para el más joven, el año pasado. Un años después se repetía el duelo, y el partidazo, hasta que se producía el desafortunado calambre del español. En el arranque del primer set se pudo comprobar cómo había nervios en ambos lados de la cancha, con Carlitos algo precipitado en sus tiros y Djokovic mostrándose realmente intratable. La mejor versión del serbio emergía con la fuerza de un volcán, moviendo al español con sus tiros atinados, abriendo la pista por el lado de la derecha de su rival y erigiéndose en el dominador del encuentro ante un Alcaraz algo frío que cometiendo algunos errores infantiles en el cuarto juego, con su saque, cedía una ventaja que, por mucho que intentara, ya no pudo remontar. Tuvo serias opciones en el séptimo, donde recuperaba la frescura en sus piernas y la claridad en su mente, generándose oportunidades de rotura pero que el balcánico levantó con maestría. Volvería a intentarlo en el noveno juego, pero Novak respondía una vez más y se llevaba el primer set con solvencia en 1h de juego. 
Parecía evidente que el español tenía margen de mejora y menos ansioso, empezaba a carburar poco a poco en la segunda manga. Dejadas, tiros increíbles, subidas a la red, ajustes tácticos y, en definitiva, una auténtica oda al tenis por parte de ambos. Si el primero en golpear fue Carlos, con un break espectacular en el octavo juego que le situó a las puertas de equilibrar el marcador, Djokovic respondía aprovechando ciertas ansias del murciano, consiguiendo el contrabreak. En el décimo juego se masticaba el drama en la Philippe Chatrier, con un 0-40 de Alcaraz y que quedaba en agua de borrajas ante la enésima demostración de campeón por parte del balcánico. No desfalleció moralmente el aspirante, que conseguía mantener su servicio y romper de nuevo el saque de su rival para subir el 1-1 al luminoso tras 1h17, empatando el choque. 

A empezar de nuevo; y con el inicio del tercer parcial, se vaticinaba un encuentro maratoniano en el que se diera continuidad al impresionante despliegue tenístico que se estaba viviendo. Sacando primero el español para ganar, respondía de igual manera el serbio, cuando en el tercer juego, con 40-30 para Nole, Carlitos sufría un calambre en la pierna derecha que le impedía moverse. Atendido por el médico y teniendo que conceder su juego al servicio al serbio, se reincorporaba maltrecho confiando en un milagro. No se produjo, y arrastrándose por la pista y golpeando tiros sueltos, completaba el set (1-6) en 28', confiando en que las cosas fueran a mejor, aunque el panorama era desolador. 
Mejoraba el murciano en el cuarto set, pero era evidente que estaba muy mermado en los desplazamientos laterales y así era imposible batir a un rival de la entidad de Nole. Aun así logró anotar un juego. Fue el peor desenlace posible para un partido que estaba siendo apoteósico y que terminó totalmente desvirtuado por los problemas físicos de un Carlos Alcaraz que tendrá que seguir intentándolo. Nada ha sido como se esperaba y se anhelaba, pero así es la vida y así es el deporte. 
El nº 1 decía adiós al torneo de la manera más dolorosa posible mientras Djokovic accedía a su 3ª final, que de ganarla arrebataría el primer puesto del ranking a Alcaraz. 
En la otra semifinal, C. Ruud - A. Zverev (6-3, 6-4 y 6-0) un jugador noruego muy sólido se llevó el choque más fácil de lo esperado, tras el juego desarrollado en el primer envite. El alemán lo insistía con mayor énfasis en el segundo juego pero tuvo que ceder ante la mayor efectividad del noruego que en poco más de dos horas de juego lograba meterse en su segunda final consecutiva, apabullando al alemán, que parecía haber recuperado sensaciones después de su lesión, que sólo lograba hacer siete juegos y con un rosco incluido en el último set. 

Con las apuestas muy claras (de cuatro enfrentamientos, los cuatro se los había llevado Djokovic) la final, no parecía muy emocionante y el partido N. Djokovic - C. Ruud (7-6, 6-3 y 7-5) respondiendo a los pronósticos lo resolvía el serbio por la vía rápida en tres sets. 
Finalmente sin tener que hacer uso del techo retráctil comenzaba el choque entre el tercero y cuarto del mundo siendo el noruego quien comenzaba sacando y dominando. La presión estaba más en el otro lado de la pista. Ruud se fabricaba tres puntos para adelantarse por 2-0, aprovechando el tercero por una pifia de su adversario en el remate. Algunos de los segundos saques de Djokovic viajaban a 138 km/h, demasiado poco para una final de Roland Garros. En cambio Casper, errático durante toda la temporada, no fallaba una sola pelota desde la línea blanca y a los 21', el tanteo era de 3-0, para cuatro minutos después, Novak estrenar su casillero. La derecha de Ruud se le atragantaba al serbio, que huía de ella siempre que podía. Un mal remate del escandinavo fue el principio del fin para él porque perdió toda su renta con un punto en el que su oponente estaba fuera de plano. Del 4-1 se pasaba al 4-4, con otra opción de 'break' para el aspirante que se marchaba al limbo. Luego era Djokovic el que desperdiciaba una bola de 5-4. Le faltaba el aire en los largos intercambios hasta el punto de rebozarse por la arena como una croqueta tras caerse. Ruud lograba un milagroso entrepiernas que le situaba con 0-30, a dos pasos del set, asegurándose la muerte súbita. Con un Novak quizá demasiado confiado en ciertas ocasiones, Ruud con un primer ganador de revés, presionaba a un Djokovic incómodo, aunque eso no le frenaba para confirmar el tiebreak. Y luego con su versión superhéroe habitual en los desempates, dejar a Casper con un único punto y tras una dura lucha de 1h30 ganar el set.
De esta forma, el tenista serbio rompía el hielo de un encuentro tenso desde el inicio. El vencedor había puesto la directa y no estaba dispuesto a ceder hasta tocar la gloria, haciendo una declaración de intenciones en el regreso a la pista, Con un saque directo, Djokovic ponía el primer juego en blanco, protagonizando luego unos grandes intercambios desde el resto para liderar por 3-0 en el segundo set. Ruud cortaba con la racha del serbio poniendo el 3-1, pero las sensaciones de dominio no cambiaron demasiado. Casper no terminaba de encontrarse cómodo en ninguno de los aspectos, era Novak quien seguía dominando en el segundo parcial. Aun así, el noruego trataba de mantenerse en la pelea salvando una bola de set con su servicio, aunque el serbio, eficiente con la derecha invertida, se colocaba a un pasito del número 23, en este set sin tantas complicaciones en 48'. A Ruud se le arrugaba la mano, como en la última final con Nadal y como en la final del US Open con Carlos Alcaraz. 
En el tercer parcial, Ruud y Djokovic aprovechando sus respectivos servicios colocaban el 1-1 en el luminoso. Acelerando el ritmo de la bola, Novak tenía opción de break, pero Casper aguantaba desde el otro lado de la red. El serbio no desistía desde el resto, sacando golpes ganadores desde cualquier lado de la pista para hacerse con el break definitivo, aunque Ruud no cedía a las primeras de cambio. Con bolas profundas a la línea de fondo, Ruud se colocaba con un 0-30 peligroso, pero Novak sumaba tres puntos consecutivos, momento en el que recibía warning por tomarse tiempo de más mientras le abucheaban desde la grada. Aun así, el serbio sumaba el 4-4 en el marcador. Concentrado en cada intercambio, los golpes de Djokovic rozaban las líneas, mientras que los de Ruud excedían los límites de la pista en el peor de los momentos: con el 5-5. Y a la primera, sin dudarlo, y justo cuando aparecía el sol en la Philippe Chatrier, reaparecía el chacal, Novak rompía el saque de su rival para a continuación sacar para en 3h 13, ganar el trofeo. 
Con su tercer Roland Garros, Novak se convierte en el primer tenista masculino en ganar al menos en tres ocasiones cada Grand Slam. 
Este es un logro que sólo han conseguido Margaret Court, Stefanie Graf y Serena Williams en el tenis femenino. 

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