En sus tradicionales fechas veraniegas y sobre el cuidado cesped del All England Lawn Tennis and Croquet Club, de Wimbledon, el tercer Grand Slam del año, único que se disputa sobre esta superficie y el más clasista de todos, disputaba su 139ª edición entre el 29 de junio y el 12 de julio.
En el cuadro masculino con la ausencia de Carlos Alcaraz, el máximo favorito a llevarse el título es su defensor, el nº 1, Jannik Sinner, con Alexander Zverev y Novak Djokovic, como principales alternativas siendo el estado físico de Djokovic, determinante para ver entre quienes estará realmente la lucha.
En el torneo femenino, Aryna Sabalenka es la gran favorita, con Elena Rybakina e Iga Swiatek como alternativas pero sin descartar en la hierba, a Coco Gauff, Amanda Anisimova o Mirra Andreeva optando a cosas importantes.
Empezando por el cuadro femenino, donde estaban todas las mejores raquetas del mundo, la representación española contaba con cuatro tenistas, Paula Badosa, Jessica Bouzas, Sara Sorribes y Oksana Selekhmeteva en el cuadro principal, teniendo que disputar la clasificación previa Leyre Romero, Andrea Lázaro, Marina Bassols, Kaitlin Quevedo y Angela Fita y sin que ninguna lograra acceder al cuadro principal.
En el cuadro clasificatorio por tanto,
en primera ronda caían dos de ellas; Fita y sorpresivamente Romero. Ángela Fita, en su debut en una fase de clasificación de un torneo de Grand Slam, frente a la macedonia Lina Gjorcheska, A. Fita - L. Gjorcheska (2-6 y 4-6) en 1h19, y Leyre Romero lo hacía frente ante la rusa Polina Iatcencko, P. Iatcenko - L. Romero (6-0 y 6-3) en una hora de partido.
En segunda ronda cedían Andrea Lázaro y Keitlin Quevedo. Andrea ante la rusa Alina Korneeva, A. Korneeva - A. Lázaro (6-2, 6-7 y 7-5) en tres sets y 2h15 de dura lucha, tras dejar en la cuneta en primera ronda a la italiana Nuria Brancaccio N. Brancaccio - A. Lazaro (3-3 y 4-6) en 1h24; y Keitlin perdía ante la norteamericana Claire Liu K. Quevedo - C. Liu (4-6 y 4-6) en 1h40 tras eliminar muy fácil a la japonesa Sayaka Ishii, K. Quevedo - S. Ishii (6-0 y 6-3) en 1h13 en la primera eliminatoria.
La que más lejos llegaba era Marina Bassols que lo hacía hasta la tercera ronda y donde cedía ante la norteamericana Robin Montgomery, M. Bassols - R. Montgomery (6-3, 1-6 y 1-6) en 2h06, después de vencer en la primera a la eslovena Lola Radivojovic L. Radivojevic - M. Bassols (7-6, 2-6 y 6-7) tras casi tres horas de partido y tres intensos sets, mientras que el enfrentaminto en segunda con la tenista china Xiyu Wang se resolvía con el pase de la español tras tener que abandonar la china en el tercero y después de 1h53 de partido X. Wang - M. Bassols (6-3, 1-6 y 0-4Ret).
Por lo tanto ninguna accedía al
cuadro principal donde sí tenían asegurada su presencia Sara Sorribes, Jessica Bouzas, Oksana Selekhmeteva y Paula Badosa.
Era precisamente Paula Badosa la que más pronto caía. Le correspondía en primera ronda la norteamericana Emma Navarro. E. Navarro - P. Badosa (4-6, 6-3 y 7-5) y a pesar de ganar el primer set, la norteamericana remontaba para llevarse el partido en 1h54 en un partido muy igualado y en el que Navarro sacaba más rendimiento a su servicio.
Entre las que cedían en segunda ronda figuraban Sara y Oksana. Sara Sorribes pasaba la primera ronda ganando frente a la andorrana Victoria Jiménez en dos sets S. Sorribes - V. Jiménez (6-3 y 6-3) en 1h17, pasando a cruzarse en segunda con la norteamericana, cuarta del mundo Pegula, ante la que cedía tras una dura lucha en el primer set, J. Pegula - S. Sorribes (7-6 y 6-1) en 1h29. En cuanto a Oksana Selekmeteva, le tocaba lidiar con la verdugo de Badosa, Emma Navarro. Tras haber haber pasado de ronda ganando en primera, a la jugadora austriaca Sinja Kraus, O. Selekhmeteva - S. Kraus (6-1 y 7-5) en 1h35. El partido con Navarro fue una demostración de resiliencia de la tenista norteamericana que levantaba un partido que se le había puesto en contra, E. Navarro - O. Selekhmeteva (3-6, 6-4 y 6-1) y a pesar de ganar el primer set, Oksana, la norteamericana remontaba para llevarse el partido cómodamente en 1h51.
En cuanto a Jessica Bouzas era la que más lejos llegaba, tercera ronda y donde le tocaba cruzarse con la verdugo de Sara, y donde su tocaya Pegula resolvía fácil a su favor J. Pegula - J. Bouzas (6-1 y 6-3) en 52’. Previamente se había impuesto en primera a la húngara Anastasia Potapova, J. Bouzas - A. Potapova (6-2 y 6-3) en 1h17 y en segunda a la ucraniana Dayana Yastremska, D. Yastremska - J. Bouzas (3-6, 7-6 y 2-6) en 2h04. El enfrentamiento en tercera contra la cuarta del mundo devolvía a la tenista española a la realidad y el partido ponía a cada cual en su sitio.
Mal papel por tanto de las representantes españolas sin ninguna representante en cuartos y de las que sólo se salvaba de la quema Jessica Bouzas a punto de acceder a octavos, pero que acusaba el cansancio del partido previo con Yastremska.
Cuartos de Final. Extraña edición para el cuadro femenino, con la mayoría de las figuras quedándose en el camino y especialmente la nº uno Aryna Sabalenka, que lo hacía en octavos frente a la japonesa Osaka o como la ucraniana Svitolina que sucumbía en primera ronda, las rusas Andreeva o Schnaider en segunda; o en tercera la kazaja Rybakina, la polaca Swiatek o la norteamericana Anysimova.
De tal manera que de las ocho jugadoras que accedían a cuartos, tan solo cuatro eran top ten, pero ninguna entre las tres primeras y con tres de ellas en las últimas posiciones; además la 12ª, 13ª y 14ª del mundo junto a la 25ª la belga Martens.
Dos norteamericanas y dos checas, junto a una japonesa, una italiana, una belga y una ucraniana, sin rusas ni bielorusas, conferían a la ronda un carácter diferente y especial, muy abierto, sin favoritas previas y dándose la curiosidad que ninguna de las ocho coincidía con la ronda de la edición anterior.
Comenzaban los emparejamientos con el enfrentamiento entre la jugadora japonesa y una de la checas,
N. Osaka - K. Muchova (6-7 y 4-6), con la nipona llegando de eliminar a la número uno del mundo Aryna Sabalenka en sets corridos, y siendo la comidilla del cuadro femenino; del otro lado, Muchova buscando seguir creciendo, tras vencer a Krejcikova, Con cuatro victorias para Osaka y tres para la checa en sus enfrentamientos previos, la primera manga resultaba muy igualada, repartiéndose las roturas en los juegos iniciales hasta el 2-2. Desde ahí, tanto Muchova como Osaka lograban imponer sus servicios por lo que el set llegaba al tie break, donde el desenlace favorecía a la checa, al encontrar mejores sensaciones (4-7).
En el segundo set la paridad se iba a mantener. Osaka, desde el servicio buscaba desestabilizar a Muchova, que se mostraba muy entera desde el fondo y además disponía de una gran oportunidad de sumar un quiebre en el tercer juego, sin aprovechar. Con el 4-4 y mismo guion de la primera, ahora Muchova encontraba un plus desde el resto ante una japonesa más cansada de su anterior partido y se llevaba el set (4-6) y el partido en 1h40.
En el siguiente duelo lamentablemente coincidían las dos norteamericanas
J. Pegula - C. Gauff (6-4, 3-6 y 3-6) Gauff (7°), dos veces campeona de Grand Slam alcanzaba por primera vez los cuartos tras una trabajada victoria sobre la suiza Bencic. Por su parte, la neoyorquina Pegula (4ª) lo hacía tras superar a su compatriota Jovic, de igual forma. En sus enfrentamientos previos (5-3 a favor de Pegula), aunque sobre hierba, la cosa estaba igualada con una victoria por lado. En las apuestas Jessica se perfilaba como favorita por sus resultados sobre hierba. El partido arrancaba cuesta arriba para Gauff, demasiado errática, principalmente con el servicio, sufriendo un quiebre temprano que marcaría el devenir del set. Las imprecisiones de Gauff facilitaban el trabajo de Pegula, que sin fisuras en su tenis. sellaba el primer set a su favor (6-4).
Para el segundo, Coco se afirmaba en la pista y nivelaba la balanza, reduciendo errores y obligando a su compatriota a jugar puntos largos. La intensidad de Coco se convirtió en un problema para Pegula, que sin poder sostener el ritmo, cedía el segundo set (3-6). En el tercer y definitivo asalto, la tenista de Florida sacaba a relucir sus capacidades en la devolución y apretando al resto, dejaba sin ideas a Pegula para sentenciar el paso a semifinales con otro (3-6).
El tercer partido enfrentaba a la joven jugadora ucraniana frente a la tenista italiana
M. Kostiuk - J. Paolini (6-3 y 6-2), dos tenistas que llegaban en un gran momento de juego, que se enfrentaban por cuarta vez en el circuito, (dos victorias previas para Paolini y una para la ucraniana) y que se resolvía favorablemente para Marta. Llevando siempre la iniciativa, lograba romper primero y luego manejar la renta a su favor con (6-3) en el primer set, y repitiendo prácticamente la historia en el segundo, colocar un (6-2) en 1h09, anulando por completo el tenis de Jasmine, en busca de tomar la iniciativa desde su potente derecha y accediendo con claridad a semifinales.
Y para el último partido
L. Noskova - E. Martens (6-3 y 7-5) Linda Noskova (12°) y Elise Mertens (27°) protagonizaban un interesante duelo. La jovencita checa alcanzaba por segunda vez esta ronda en un Grand Slam luego de vencer en dos mangas a la estadounidense Keys. Por su parte, la experimentada belga estaba realizando su mejor campaña estrenándose en cuartos tras dejar en el camino a Rybakina o Bouzkova. Primera vez que se veían las caras, era la belga Elise la que llevaba la iniciativa al comienzo, pero luego era la checa Linda la que causando estragos con sus potentes golpeos consiguió la rotura esencial para cerrar el primer set (6-3). La segunda manga arrancaba con una Linda Noskova más agresiva al resto, ejerciendo presión desde el fondo para producir nuevas oportunidades de break, aunque sin tomar distancia. Lejos de sentirse intimidada, Mertens se afirmaba en la hierba y sacaba provecho para de sus herramientas defensivas para lograr igualar (5-5). A pesar de la resistencia que ofreció Mertens, la joven checa conseguía romper en el undécimo juego y resolver con autoridad en el siguiente, para con un (7-5) en 1h50, meterse en semifinales.
Con la relativa sorpresa de la eliminación de la japonesa Osaka y de la norteamericana Pegula, el acceso a semifinales lo lograban las favoritas.
Semifinales.
En competición quedaban dos tenistas checas, una norteamericana y una ucraniana, enfrentándose de la siguiente manera
K. Muchová - C. Gauff (6-2, 1-6 y 7-6) en 2h35. La checa (nº 10) y la estadounidense (nº 7) se enfrentaban por octava vez en el circuito. El duelo llegaba cargado de igualdad pese al claro dominio de Coco Gauff en los enfrentamientos directos, habiendo ganado siete de ellos, aunque el último había caído del lado de la checa este mismo año en Stuttgart. Además, tanto Gauff como Muchová afrontaban las primeras semifinales de Wimbledon de sus respectivas carreras, por lo que los nervios también iban a jugar un papel importante. De hecho al primer set salía la jugadora checa con las ideas más claras que su rival Gauff, que cometiendo demasiados errores no forzados, permitía que Muchová dominara la manga con autoridad, variando alturas de golpeo y utilizando su clásico tenis de anticipación (6-4) en 34’. La reacción de la norteamericana era fulminante para el segundo. Subiendo la intensidad de sus piernas y la potencia de su derecha, Gauff empezaba a castigar los segundos saques de la checa. Y con un juego agresivo en la red, devolvía el set con un contundente (1-6) en 31’ para forzar una manga definitiva de desgaste absoluto en una batalla en la que ninguna lograba marcar diferencias. De tal manera que conservando cada una su servicio se llegaba al (6-6) y al súper tie-break, y donde Gauff llegó a disponer de una bola de partido con 9-8 a su favor. La estadounidense arriesgaba con una dejada que se quedó en la red, un error psicológico que Muchová aprovechaba para encadenar los siguientes puntos y cerrar el pase a la final por un agónico 11-9 en el desempate (7-6) en 1h30.

Mientras que en la segunda semifinal
M. Kostiuk - L. Noskova (4-6 y 4-6), en 1h19, primera semifinal para ambas, en la pista central se enfrentaban dos de las grandes sensaciones de la temporada sobre hierba, ambas con estilos similares y golpeo muy potente desde el fondo. Desde el arranque, era la checa Noskova la que tomaba la iniciativa y con mayor agresividad, buscando dominar con sus tiros tanto de derecha como de revés, y sacando a relucir un servicio superior, se llevaba el primer set (4-6) en 43’, pese a resistencia de Kostyuk que dejaba destellos de su calidad en los intercambios largos.
Para el segundo, la ucraniana Kostyuk, apoyada por la grada intentaba reaccionar. Sin embargo, enfrente se topaba con la regularidad de la checa, que frenaba su impulso de manera inmediata rompiendo su servicio en el segundo para colocar un (1-3) que le serviría de renta hasta el final. Nosková basó su triunfo en forzar los constantes errores de Kostyuk (conectaba solo 6 golpes ganadores en el global) llevándose un merecido triunfo y sellar su victoria con otro (6-4) en 1h19.
Final.
Con esta inédita final, desde 2009 no coincidían dos tenistas de la misma nacionalidad en una final (las hermanas Williams, cayendo el título del lado de Serena), convertían el dato en un hito muy importante para cualquiera de las dos, pues les supondría lograr su primer Grand Slam. Después de que lo hiciese Mirra Andreeva en el pasado Roland-Garros, Wimbledon volvería a coronar a una nueva campeona de Grand Slam.
Las últimas supervivientes del apasionante cuadro femenino que deparaba Wimbledon en esta edición 2026, además llegaban a la final habiendo salvado ambas, bolas de partido en algún momento del torneo dando idea de la igualdad de esta edición. La de mayor edad, Karolina Muchova a sus 29 años, coleccionaba la última semifinal de Grand Slam que le faltaba en su carrera y lo hacía superando un durísimo cuadro, derrotando de forma consecutiva a tres campeonas de 'Majors': Krejcikova en octavos (7-5, 5-7 y 6-3), Osaka en cuartos (7-6 y 6-4) y a Coco Gauff en un tercer set dramático (6-2, 1-6 y 7-6) con un tie-break angustiosos que se saldaba (12-10) para la checa. Segunda final para ella (en Roland-Garros 2023, acababa cediendo ante Swiatek en tres sets). Tras varios complicados años de altos y bajos, parece haberse reencontrado con su mejor versión, habiendo levantado los dos torneos más importantes de su palmarés: el WTA 1000 de Doha y el Premier 500 de Bad Homburg, este último sobre esta misma superficie. Enfrente estará Linda Noskova, una tenista que conoce de sobra. Precisamente con ella compartió pista en los dobles checos de los JJOO París 2024, y donde cedieron en el partido por el bronce ante las españolas Sorribes y Bucsa. Con 21 años está viviendo el mejor año de su corta trayectoria como profesional entrando por primera vez en el top 10 de la WTA justo antes de comenzar Wimbledon gracias a su título sobre el césped de Berlín. En su camino ha dejado a huesos duros de roer, caso de Cirstea, Keys o Kostyuk para cosechar su mejor resultado en un Grand Slam, (cuartos en Australia 2024). Karolina Muchova y Linda Noskova solo se han enfrentado en una ocasión, sobre las pistas del U.S. Open 2025, donde acababa venciendo Karolina (6-7, 6-4 y 6-2) en la 3ª ronda.
Final que invita a pensar que se decidirá en tres mangas, ya que esta edición ha sido el 'Major' femenino con más partidos decididos en el set final de toda la Era Abierta (51).
K. Muchova - L. Noskova (2-6, 7-5 y 3-6), en 2h28. Primera final aquí para ambas y con una favorita en la figura de la más veterana Muchova, si algo ha enseñado el tenis a lo largo de los años, es que nada puede darse por hecho jamás y que las cosas pueden cambiar de un modo abrupto en un abrir y cerrar de ojos, como quedaba demostrado en la montaña rusa de emociones de esta final. Arrancaba el primer set, y algo fallaba en el tenis de Muchova. La talentosa jugadora, que había consumado una gran hazaña en semifinales venciendo a Gauff, parecía ser otra tenista a aquella. Lenta de piernas, obtusa de mente, imprecisa en sus golpes y sin atisbo de fe en sus posibilidades. No parecía descabellado pensar que las molestias físicas sufridas en el tramo final de su duelo con Cori, le estuvieran pasando factura. Todo ello era aprovechado con una naturalidad inexplicable por parte de Noskova. Nada hacía pensar que estuviera disputando su primera final de Grand Slam y con solo 21 años. Haciendo una lectura fabulosa de la final, castigaba a su rival con tiros profundos y potentes sin asumir excesivos riesgos, y en cuanto asumió su nuevo rol tomaba la iniciativa variando golpes, improvisando, con dejadas, subidas a la red, ángulos increíbles y tiros cortados. Los roles parecían cambiados; Muchova recibía de su propia medicina y ni siquiera su privilegiada mano y gran servicio lograba contrarrestar el castigo recibido. Noskova inmisericorde, cortaba de raíz cualquier intento de remontada por parte de Karolina. Con una gestión impecable de los nervios y la tensión, firme con su servicio, dominaba con su derecha desde el fondo a su rival y poniendo distancia con un 'break' (1-4) se llevaba el set (2-6) en 31’.
Muchova no quiere sentirse comparsa en esta fiesta, acepta la desigualdad inicial y busca en sí misma la solución. Aprieta la raqueta e intenta deslizar su potencia en las pocas grietas que ofrece Noskova. Por ahí se permite defender sus dos primeros turnos de saque y no desesperarse ante la buena mano de la rival. Noskova no cede. Juega por ella, por su madre, fallecida de cáncer en 2024, y por esa familia que la arropó desde el inicio cuando decidió el tenis por encima de todo, y que apenas se inmuta tampoco en el banquillo. Ejecuta derechas que doblan la velocidad de la pelota y globos y dejadas a dos manos que aplaude la grada con ganas. Y que le permiten conseguir el 'break' en el sexto juego, con el que parece inclinar la final a su favor (2-4). «Sigue, sigue», le gritan desde su banquillo a Muchova, que esconde la cabeza en ese intercambio porque sigue sin encontrar soluciones y ya parece acercarse el final. Lo intenta, no obstante, pero el servicio que la había impulsado en estas dos semanas sigue sin aparecer y Noskova está en todas partes, sin temor a pesar de verse tan cerca de su primer Grand Slam, y en Wimbledon. Al contrario, mete presión desde el resto; no quiere esperar más. Muchová levanta una primera bola de partido, y también una segunda, y hasta una tercera. Y deja que sea su rival quien cierre, si puede, esta final. Pero ahí, en un juego de más de 10’, muestra el tenis toda la dificultad que encierra este deporte. A Noskova se le nota ahora esta primera gran lucha por un Grand Slam. Sufre, tiembla, titubea, doble falta, una bola de 'break' en contra, y otra, y otra, y otra, y cuatro saques directos, y otra doble falta. Qué difícil es cerrar un partido, y más una final, y la primera. Más de diez minutos de pelea contra sí misma. Contra una Muchova que intenta apretar todavía más los nervios de la rival, que sí ha pasado por allí antes. Y fuerza por fin la rotura, y se tapa los oídos Noskova, que quiere olvidar los últimos 10 minutos, y ese (2-5) y saque a favor. Que ahora es un (4-5) contra una Muchova que ha encontrado una grieta y trata de aprovecharla. Incluso para levantar una quinta bola de partido y poner el 5-5. Incluso para encontrar por fin las soluciones y soltarse a lo grande porque estaba todo perdido y ahora empieza a jugar y es otra final. Que aquel 2-5 es un 6-5 y un 'break' para el 7-5 con el que iguala la contienda casi casi por sorpresa, en 71’.
En el banquillo, se cambian las tornas: la toalla envuelve ahora la cabeza de Noskova, mientras Muchova mantiene la cabeza alta, la mirada fija en el objetivo. Tiene una segunda oportunidad, y qué oportunidad.
Después de eso, la lógica indicaba que el desmoronamiento de Noskova podría ser total, pero nada más lejos de la realidad. Salió con energías renovadas al tercer parcial Noskova, volviendo a encontrar la paz mental necesaria para ejecutar su plan de juego y desbordar a una Muchova carente de herramientas para mandar en la pista. Aun con sufrimiento, logra cortar la racha negativa con el primer juego del tercer set. Por fin un respiro después de cinco consecutivos en contra.

Y del alivio, el estirón, pues vuelve a lo que había hecho bien al inicio del partido y consigue imponer de nuevo su ritmo, su estilo, y un 3-0 lleno de puntos preciosos que devuelven la adrenalina al encuentro. La tendencia regresa a la primera hora de encuentro, aunque se hayan cumplido las dos y media cuando Noskova se enfrenta de nuevo a un (2-5) a favor. Ha tenido 30’ para digerir lo que pasó y de limpiarse de todos sus demonios. Hay más calma en su mano, y también en la de Muchova, que ha levantado un 2-5 y se ve de nuevo en inferioridad. Aunque ya ha pasado por ahí y fuerza el 3-5 y, de nuevo, cede la presión a su rival. Volvía a llegarse a una situación como la del segundo set. Pero en este nuevo (3-5), Noskova es otra. Más centrada, más paciente, algo más fría. Más peloteos, menos riesgos, más botes antes de sacar, más autoritaria, más crecida. Más campeona. Porque esta vez no hay demonios que la debiliten; hay un saque directo para sumar su sexta pelota de partido y no lo deja escapar. Un saque a la T la lleva al olimpo, al (3-6) en 47’, a dejarse caer en la hierba y esconder de nuevo la cara entre las manos pero esta vez la emoción es de liberación, de alegría, de por fin campeona de Grand Slam, de campeona de Wimbledon.
Con 21 años, contra los nervios, la presión, la inexperiencia y sus propios demonios. Linda Noskova se imponía a Karolina Muchova en un duelo en el que fue superior de principio a fin, pero sufriendo un colapso por nervios en el segundo parcial, que le ponía contras las cuerdas, respondiendo como solo las elegidas pueden hacerlo.
Una nueva estrella refulge en el firmamento del circuito WTA, cuyo brillo puede ser tan intenso como duradero.
Nada puede darse por hecho en el circuito WTA y parte de su magia radica en ese carácter impredecible, merced a la enorme igualdad que impera y que provoca que muchas jugadoras hayan roto moldes en los últimos tiempos. Tanto es así que, en las nueve últimas ediciones en Wimbledon, las ganadoras han sido nueve diferentes tenistas.
El cuadro masculino, destacaba en esta edición por la eliminación en primera ronda de 9 de los 32 cabezas de serie.
Contaba con la presencia de los mejores tenistas del mundo, faltando a la cita jugadores de la talla de Carlos Alcaraz, Mattia Bellucci, Arthur Cazaux Jack Draper, Sebastian Korda, Tomáš Macháč, Lorenzo Musetti, Reilly Opelka, Holger Rune, Eliot Spizzirri o Valentin Vacherot.
El interés de los aficionados, con la ausencia de Alcaraz, estaba puesto en un posible duelo entre Djokovik y el número uno Sinner en semis, una final entre los dos mejores del mundo o si se colaría en ella algún outsider.
En cuanto a los nuestros con la baja de Carlos Alcaraz, el plantel de tenistas españoles lo integraban Rafa Jodar, Pablo Carreño, Martín Landaluce, Daniel Mérida, Alejandro Davidovich, Roberto Bautista y Jaume Munar, que entraban de forma directa al cuadro principal, mientras que Pablo Llamas, Alejandro Moro, Nikolás Sánchez, Pol Martin, Pedro Martínez y Roberto Carballés, lo hacían al previo clasificatorio.
Cuadro Clasificatorio. Así Nikolás Sánchez y Pedro Martínez caían en primera ronda. Sánchez lo hacía en dos sets ante el surcoreano Soon-Woo, N. Sánchez - K. Soon-Woo (6-7 y 3-6) mientras Martínez lo hacía en tres, frente el finlandés Otto Virtanen, O. Virtanen - P. Martínez (6-4, 1-6 y 6-1).
En segunda ronda quedaban eliminados Pol Martín ante el también español Pablo Llamas, P. Llamas - P. Martín (6-4 y 6-2) y tras dejar en la cuneta en la primera al belga Arnaud Bailly (4-6 y 4-6), mientras que Carballés caía ante el norteamericano McDonald, Mackenzie Mcdonald - Roberto Carballés (6-4 y 6-4) tras imponerse en primera ronda al británico Mark Ceban, (2-6 y 4-6).
Los que más lejos llegaban eran Alejandro Moro que quedaba eliminado en tercera ronda frente el verdugo de Sánchez, A. Moro - K. Soon-Woo (4-6, 6-7 y 3-6), después de derrotar al argentino Francisco Comesaña en primera, Fr. Comesaña - A. Moro (6-4, 6-7 y 4-6) y al francés Harold Mayot en segunda A. Moro - H. Mayott (6-3 y 7-6). En el caso de Alejandro Llamas, aunque también perdía en tercera ronda era uno de los dos Lucky Loser y accedía de esta forma al cuadro principal. Cedía ante el norteamericano Boyer, A. Llamas - T. Boyer (5-7, 7-6, 6-7 y 3-6) tras ganar en primera al francés Dan Added (6-2 y 6-4) y en segunda a Pol Martín (6-4 y 6-2).
Dentro del cuadro principal, la competición de los españoles resultaba muy flojita por no decir directamente mala y sólo Davidovich conseguía llegar hasta octavos.
Primera ronda, comenzando con Alejandro Llamas que llegaba del cuadro clasificatorio como lucky looser, y al que tocaba cruzarse con el norteamericano Zachary Svadja, A. Llamas - Z. Svadja (1-6, 2-6 y 4-6) cediendo fácil en tres sets. Landaluce, debía medirse al verdugo de Sánchez y de Moro, en el cuadro clasificatorio, y el surcoreano Kwon también derrotaba al español en tres sets S.W. Kwon - M. Landaluce (6-4, 6-3 y 6-3) en 2h22. Por último Roberto Bautista se cruzaba con la promesa brasileña Joao Fonseca y también caía derrotado en tres sets R. Bautista - J. Fonseca (6-7, 4-6 y 3-6) y 2h27.
Hasta segunda ronda avanzaban Pedro Carreño y Daniel Mérida. Carreño tras el abandono del canadiense Shapovalov en primera D. Shapovalov - P. Carreño (3-6, 6-7 y r) debía enfrentarse en un duelo patrio a Rafa Jodar en segunda y del que salía perjudicado, R. Jodar - P. Carreño (3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4) en cinco sets y un espectacular partido. Y en cuanto a Mérida, se medía en primera ronda al argentino Carabelli y después de un trabajado duelo y la retirada del rival en el cuarto set por lesión (6-4, 6-3, 2-6, 0-3 y ret) pasaba de ronda para enfrentarse al ruso Medvedev y quedar eliminado tras una dura pugna de cuatro sets D. Mérida - D. Medvedev (6-3, 3-6, 5-7 y 2-6) y 2h14.
Hasta tercera ronda llegaban Rafa Jodar y Jaume Munar con el siguiente recorrido previo. Jodar cedía ante un consistente japonés Shintaro Mochizuki que llegaba de la clasificación y le remontaba un partido que tenía claramente a favor R. Jodar - S. Mochizuki (6-1, 6-7, 4-6 y 4-6) en 3h justas, después de haber eliminado al británico Felix Gill en la primera, R. Jodar - F. Gill (6-3, 6-3 y 7-5) en un partido fácil de 1h56 y tres sets, y a su compañero Carrero en segunda ronda en cinco sets y un espectacular partido R. Jodar - P. Carreño (3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4) y tras 3h43 de dura lucha.
En el caso de Munar, en primera se cruzaba con el argentino Francisco Cerundolo, al que lograba eliminar fácil en tres sets J. Munar - F. Cerundolo (6-1, 6-4 y 6-3); en segunda se deshacía del británico Jacob Fearnley también en tres sets J. Fearnley - J. Munar (4-6, 6-7 y 4-6) y era eliminado en tercera por el checo Jiri Lehecka, nº 13 del mundo, en cuatro J. Lehecka - J. Munar (6-4, 6-4, 4-6, y 6-4) en 2h56.
En cuanto a Alejandro Davidovich, era el que más lejos llegaba, hasta octavos; en primera se deshacía cómodamente del pequeño de los Cerúndolo, A. Davidovich - JM. Cerúndolo (6-4, 6-4 y 7-6), en segunda del húngaro Fabian Marozsan, de igual forma A. Davidovich - F. Marozsan (6-3, 6-0 y 6-3), en tercera del también húngaro Marton Fucsovics, A. Davidovich - M. Fucsovics (7-6, 6-2 y 6-3) también en tres sets hasta que en octavos le tocaba cruzarse con el canadiense Felix Auger-Aliassime y en un auténtico espectáculo de tenis caía derrotado por el nº tres del mundo tras cinco sets
F. Auger Aliassime - A. Davidovich (6-7, 7-6, 6-3, 6-7 y 6-1) en 4h26.
De tal manera que nuevamente España se quedaba sin presencia nacional en cuartos de final, tras el doblete de Alcaraz en 2023 y 2024 y con la habitual sequía hispana de las pistas de hierba.
Al cuadro final accedían además del número uno Jannik Sinner, cinco top ten más junto a un invitado británico (114 del mundo) y una sorpresa alemana. Por orden, el alemán era Jan Lennard Struff y el invitado Arthur Fery que junto al italiano Flabio Cobolli, el norteamericano Taylor Fritz, un canadiense, Felix Auger-Aliassime, un alemán, Alexander Zverev y el serbio Novak Djokovic, completaban un interesante cuadro final repitiendo presencia en la ronda Djokovic junto a Sinner, Fritz y Cobolli y siendo los emparejamientos los siguientes
Cuartos de Final.
El primer duelo enfrentaba al nº uno mundial, el italiano Jannik Sinner con la sorpresa alemana, Jan Lennard Struff, nº 99 del mundo hasta entonces. Cuarta vez que se enfrentaban en el circuito profesional, con tres victorias previas para Sinner en el historial, el duelo tenía un claro favorito.
J. Sinner - JL. Struff (7-5, 7-6 y 6-3) y que no daba lugar a continuar con su sueño, resolviendo el italiano a su favor en un complicado partido y 2h35 de pelea.
El primer set reportaba igualdad desde el servicio y Sinner y Struff no obtenían ventaja en los juegos iniciales, con largos intercambios desde el lado del revés y juegos cortos con el servicio del alemán. Esta paridad se sostenía hasta el (5-5), cuando Sinner apelaba a su experiencia y a su solidez para poder romper, ponerse arriba en el marcador y complementarlo con su servicio, para llevarse el set (7-5) en 49’.
El segundo set no cambiaba de guion, aunque el alemán buscaba variantes, utilizando mucho más las dejadas e incomodando el juego del italiano. Sin embargo, Sinner era el primero en romper, en el tercer juego, aunque Struff le devolvía la moneda en el siguiente para colocar el (3-3) en el luminoso. Gestionando los dos su juego, llevaron la paridad hasta el (5-4), con Struff dejando escapar un punto para set en el décimo. Con nueva igualdad (6-6), el set se definía otra vez en un tie break, en donde Sinner volvía a tirar de experiencia para llevarse el set (7-6) en 1h06.
En la tercer manga, con Sinner más confiando en la victoria, Struff no era de la misma opinión y sin bajar el ritmo, se mantenía en la pelea. El italiano no estaba tan firme al saque y el germano disponía de una oportunidad única de rotura en el cuarto juego, que no aprovechaba. De tal manera, que la reacción de Sinner no se hacía esperar y mostrando más agresividad lograba el ansiado quiebre para colocar el (5-3) y cerrar el duelo con su saque (6-3) en 40’ y meterse en semifinales.
El segundo partido no parecía tan sencillo y correspondía al duelo entre el canadiense nº 3 mundial y el tenista serbio, actual 7º del ranking,
F. Auger Aliassime - N. Djokovic (6-7, 6-3, 3-6, 7-6 y 6-7), en 5h15, en el que posiblemente haya sido el mejor partido del torneo. el techo se cerró tras el segundo set, cuando Djokovic peor lo estaba pasando, y eso afectó de lleno a la eficiencia con el saque de Aliassime. A partir de ese momento hubo constantes cambios de guión y drama hasta el último segundo, con Djokovic ganando por todo lo alto en el super tiebreak para meterse en unas nuevas semifinales en el All England Club, donde se verá las caras con Jannik Sinner al igual que pasó el año pasado en la misma instancia.
El primer set tuvo como principal protagonista el servicio. Ninguno de los dos concedía regalos al saque, por lo que el encuentro se desarrollaba con igualdad máxima hasta el 4-3 a favor de Djokovic y con el tenista serbio disponiendo de una bola de rotura que el tenista francés abortaba. En el siguiente juego se encendían las alarmas para el tenista serbio, con un mal gesto y afectación muscular de una pierna con necesidad del fisio. El duelo finalizaba con un tie break de infarto donde ambos tuvieron sus oportunidades y un fallo clamoroso del canadiense concedía el set por 12-10 a favor del serbio (6-7) en 1h35.
El segundo set se desarrollaba en la misma dinámica que el primero, con ambos tenistas manteniendo sin problemas su saque. Sin embargo, en esta ocasión Auger-Aliassime sí encontró el premio del break, en el octavo, juego tras meter presión a Djokovic con el resto. Sacando para cerrar, Novak tuvo una bola de rotura, pero el tenista canadiense firmó uno de sus mejores puntos del torneo y poner las tablas en el marcador con un ace (6-3) en 42’, momento en que se cerraba el techo de la Central, a pesar de las quejas de ambos.
Llegados a este punto, un Djokovic bastante mermado a nivel físico, tenía que salvar bola de break nada más iniciar la tercera manga. Sin embargo y acto seguido era él el que se ponía con ventaja después de un juego maratoniano con servicio de Felix. Misión fallida para ambos. Cuando todo parecía más cuesta arriba para el serbio, Auger-Aliassime volvía a cometer más errores de lo normal, lo que permitía a Nole lograr el break para colocarse (5-2) y cerrar el set por (6-3) en 53’ y quedarse a un paso de las semifinales. El cubrimiento de la pista había supuesto que el porcentaje de puntos ganados de Auger-Aliassime con el primer servicio bajara ostensiblemente (81% y 90% en el primer y segundo set a un 67% en el tercero).
El inicio del cuarto set supuso un jarro de agua fría para el canadiense, ya que Djokovic volvía a romper en blanco, poniéndole contra las cuerdas. La respuesta del tenista canadiense era la misma e inmediata, y en esa dinámica se llegaba a un nuevo tie break donde el canadiense llevaba la voz cantante (7-6) en 59’, forzando un quinto set que hacía justicia a uno de los partidos más épicos del torneo. Novak había dejado escapar con vida a Felix, y los fantasmas de la derrota contra Fonseca en Roland Garros aparecían de nuevo.
El tenista serbio no se vino abajo, e incluso tuvo tres bolas de rotura nada más iniciar el parcial definitivo, pero de nuevo el canadiense se defendió con todo lo que tenía para no quedarse a remolque. De hecho, fue Felix el que tuvo un 0-30 con 4-4 que dejaba a Nole al borde del abismo, pero Djokovic salvando la papeleta, alentaba al público para que le diese fuerzas en el tramo final. Un final repetitivo, con un definitivo super tiebreak que decidiría quién sería el rival de Sinner en semifinales. La locura se desató desde el primer punto con una brutal contradejada de Djokovic, que se llevaba la mano a la oreja y logró colocarse con 4-2 a favor. Cada punto era mejor que el anterior y Nole corría cada bola como un chaval frente un Aliassime rebajado a figurante en esas escenas finales con un Djokovic protagonista absoluto (6-7) en 66’. A sus 39 años, Novak Djokovic ha tenido que sufrir lo que no está escrito para acceder a semifinales de Wimbledon 2026. Su Grand Slam número 25 se sitúa a dos victorias, aunque hay muchas dudas sobre su posible estado físico tras tanto desgaste.

En el tercer enfrentamiento, el tenista italiano se medía a la sorpresa británica. Arthur Fery quería dar otro golpe de efecto en Wimbledon y soñaba con hacer delirar a su gente. Encadenando victoria tras victoria, el 114º del mundo, llegaba como wildcard y por primera vez compitiendo aquí, sin hacer ruido, Fery quería otra victoria para hacer historia en casa, enfrentándose a Cobolli, en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva.
F. Cobolli - A. Fary ( 4-6, 6-7 y 0-6) en 2h14. Segunda vez que se enfrentaban en el circuito profesional, con una victoria previa del tenista local (Australia 2026), Fary pretendía continuar la racha, independientemente del rival con el apoyo de toda su gente. El servicio, como era de esperar, iba a ser fundamental y en esos primeros juegos del primer set la igualdad era la tónica. Cobolli y Fery se mostraban enteros desde el saque, pero no encontraban opciones desde el resto. Desde el fondo de la cancha ninguno conseguía tomar la iniciativa, por lo que la igualdad se fue manteniendo hasta el (4-4). Cobolli, había dejado escapar una rotura en el séptimo juego, y eso le costaba el set y seguramente el partido. Cobolli afectado, no mantuvo el nivel y era Fery el que conseguía hacerlo en el siguiente, para cerrar el set ganando su servicio (4-6) en 43’ ante el fervor de la central.
Se recuperaba Cobolli para la segunda ronda y con una rotura se colocaba (2-0). Pero poco le duraba la alegría al italiano, ya que el británico reaccionaba y devolvía la igualdad para ponerse (2-2). Desde entonces, Fery se mostraba más agresivo pero frío de mente, aunque enfrente Cobolli también había aumentado su nivel. Por ello el set continuaba muy parejo, con el publico llevando en volandas a su tenista hasta el (6-6) y llegar al tie break. Ahí, Fery aprovechó el apoyo de la gente yaprovechaba los errores de Cobolli a su favor para llevarse el set por (6-7) en 1h.En el tercer set, con el partido muy en su contra, el nº 9 mundial no tenía mucho margen de maniobra ante un británico pletórico y además con el apoyo de los suyos. Pero Fery era una tromba y ganando su primer servicio, rompía en el siguiente y así en las dos ocasiones siguientes ante un italiano inerme, incapaz de reaccionar. El set culminaba con un increíble ace (6-0) en 31’ ante un respetable puesto en pie, que celebraba la victoria de su paisano (francés de nacimiento) y lapresencia de uno de los suyos nuevamente en semifinales.
Para finalizar la ronda, en el último partido de la tanda se veían las caras el tenista norteamericano y el alemán, con un claro (4-10) en el head to head previo, a favor del norteamericano y siete victorias consecutivas.
T. Fritz - A. Zverev (4-6, 4-6 y 2-6), después de 1h59 de dominio alemán. Simplemente, un eficaz Zverev resolvía el duelo a su favor en un encuentro marcado por los problemas físicos de Fritz, resentido de su tendinitis en la rodilla derecha y que le ha lastrado esta temporada a partir del segundo set. Comenzaba con Fritz cómodo al saque, y con Zverev logrando salvar las primeras dos bolas de break, pero iniciaba el encuentro a remolque tal y como la había sucedido en sus últimos duelos. 'Sascha' no tardaría en obtener su turno de réplica y si la primera la salvaba Taylor, la segunda no y Zverev se ponía con ventaja en el marcador. A partir de ese momento el tenista alemán controlaba hasta el 5-4, cuando le tocaba sacar para cerrar y preso del pánico, Fritz se colocó con 15-40. Afortunadamente para el germano, lograba conectar dos saques increíbles para lanzar un grito que se escuchó en toda la Pista 1 y acabar cerrando el parcial por (4-6) en 41’. El hecho de ir con ventaja quitó mucha presión a Zverev, además Taylor pedía fisio para tratarse la rodilla. El partido se enfrió bastante, y a pesar de que Fritz mantuvo su saque hasta el 4-4 la sensación era de preocupación tanto en su rostro como en su banquillo. Fue ahí cuando Zverev subió un puntito más el nivel, aprovechándose de la situación para romper el servicio de Taylor, cerrando el segundo set con su saque (4-6) en 44’ y poner pie y medio en las semis de Wimbledon por primera vez. El tercer set era la crónica de una muerte anunciada por el estado físico de Fritz, y en el tercer juego Zverev rompió su saque para colocarse rápidamente 3-1 y meter la directa para acabar cerrando por (6-2) en 34’. Lento de movimientos y frustrado por la situación, Taylor no fue rival para 'Sascha', aunque siga siendo su bestia negra.
De tal manera que a semifinales, llegaban el nº 1, el 2, el 7 y el invitado local. Se volvían a encontrar dos de las mejores raquetas del mundo en el segundo enfrentamiento, quedando la primera eliminatoria reservada para el duelo entre la sorpresa británica Fery y el tenista alemán nº 2 actual.
Se veían las caras por primera vez Fery y Zverev, la esperanza británica frente al último campeón de un Grand Slam, con las apuestas claramente a favor del tenista alemán.
A. Fery - A. Zverev (6-7, 2-6 y 4-6), en 2h14, se enfrentaban la ilusión de todo un país contra la versión desacomplejada de un tenista que se había quitado las cadenas en París. Ninguno tenía nada que perder, pero los dos tenían mucho que ganar. El británico, viviendo un sueño y realizando una proeza que no se veía en el torneo londinense desde 2001, cuando Goran Ivanisevic tras recibir una Wild Card, terminaba levantando el título. En una edición muy floja en cuanto al desempeño de los tenistas locales, el joven Arthur pasaba las dos primeras rondas sin hacer ruido, hasta que su victoria ante Zizou Bergs despertaba al público inglés. Luego la victoria en cinco sets a Grigor Dimitrov despertaba el sentimiento patriótico y la ilusión total se desbordaba al vencer a Flavio Cobolli en cuartos. Enfrente el flamante campeón en París. Zverev, que nunca había superado los octavos de final en Wimbledon, y que liberados todos sus demonios y pesadillas, ahora se le siente mucho más ligero, sin remordimientos, aliviado y, sobre todo, con el hambre intacta. Buscando ambos su primera final en Wimbledon, se refugian en su saque. Sin embargo, Fery cuenta con el apoyo extra de toda la grada de la Catedral, que le espolea y le anima y que hace que no se venga abajo cuando pierde el servicio para recuperarlo en el siguiente juego. De tal manera que en el primer set la igualdad es máxima y el set se decide en un tie break, donde se ve la principal diferencia entre uno y otro, la experiencia. Con el germano moviéndose como pez en el agua, pega el primer zarpazo y se lleva un primer set muy igualado y decidido en detalles, sin ceder ni un solo punto en la muerte súbita (6-7) en 53’.

Superada la exigencia de la primera manga, Zverev se suelta con su derecha, empieza a entender el juego del enérgico Fery que no puede responder, por primera vez en el torneo, a los restos del alemán, mientras que en los intercambios, por mucho que proponga dejadas y subidas a la red, no son suficientes para derribar el muro germano, concentrado como nunca. Todo lo contrario al británico, que se enreda y se queja varias veces a la juez árbitro. Esa desconexión le cuestan dos breaks consecutivos y que la Pista Central enmudezca. (2-6) en 38’.
El tercer set siguió la dinámica del segundo. El británico, que en sus duelos anteriores se agarraba a la pista cuando las cosas no iban bien, consiguiendo darles la vuelta a todos ellos, esta vez caía rendido ante la evidencia. El drive de Zverev era dueño y señor de la Central,lo que unido a sus altos y veloces saques terminaran con el sueño del joven Fery (4-6) en 43’. Loable el camino de Arthur Fery en un Wimbledon 2026, para el recuerdo. El renacido Zverev lejos de parecer conformarse con su ansiado primer Grand Slam, quiere más y luchará por su segundo major, aunque, eso sí, subiendo la apuesta, enfrente tendrá a todo un Jannik Sinner o un Novak Djokovic.
Segunda semifinal: El partido entre el nº 1 y nº 7 recreaba la semifinal de la edición anterior y con un año más, también casi su tanteador. De hace tiempo, el italiano le tiene tomada la medida al multicampeón serbio. Y a pesar del (7-5 general para Sinner), las últimas seis son italianas. En Londres, visto el torneo de cada uno, la diferencia era mayor y el número uno mundial era claro favorito.
J. Sinner - N. Djokovik (6-4, 6-4 y 6-4) en 2h20, Sinner firmaba de esta manera una de esas victorias que resultan sintomáticas de la evolución de este deporte y de la vida, de cómo todo avanza y nada es infinito. Djokovic se topaba con un muro inexpugnable, un jugador que caminaba a otro ritmo por la pista y con una potencia y precisión de golpes superior. El resultado no podía ser otro. Cuando más aguantó el tipo Djokovic fue el primer set, manteniendo con solvencia su servicio, pero sin inquietar lo más mínimo al número 1 del mundo desde el resto. La variedad y rotundidad en el servicio de Sinner eran sublimes y daba la sensación de que, tarde o temprano, Novak acabaría cediendo. Lo hizo en el décimo juego, tomando malas decisiones ante sus dificultades para sostener la propuesta física y tenística de su rival (6-4) en 38’.
La segunda manga fue un claro quiero y no puedo de Novak, incapaz de hallar cambios ritmo ante el castigo incesante, a modo de martillo pilón, que recibía por parte de un Jannik impecable. Buscaba el serbio incrementar la agresividad en sus tiros, pero ni por esas conseguía desbordar a un Sinner cuyas respuestas incomodaban mucho al serbio e iban minando su capacidad de dominar los puntos (6-4) en 42’.
Se las apañaba Novak para no dejarse ir del todo, aunque en el tercer parcial se puso de manifiesto lo lejos que estaba esta tarde de poder hacer sombra al nº 1 del mundo (desperdiciaba la única bola de break que dispuso en todo el partido). Claudicó sin remilgos, sin alharacas, sin dramas. Como un gran campeón que reconoce a otro en el lado opuesto de la red, como una leyenda que acepta su suerte (6-4) en 60’.
El final de Novak está siendo tan progresivo, emocional y triunfal que no podemos olvidar que estamos presenciando los últimos compases en la carrera de uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Solo las gestas infinitas del serbio hacen plantearse que un tipo de 39 años puede ganar al mejor tenista del mundo. Las estadísticas hablan por si mismas Sinner: 40 golpes ganadores y 15 errores no forzados, frente a 26 y 23, respectivamente, de Djokovic. Nada que reprocharle, claramente falto de energía de piernas, fruto de la paliza física que tuvo que darse ante Auger-Aliassime y a la dificultad intrínseca que acarrea recuperarse de esos esfuerzos a su edad. Se le vio algo lento en sus desplazamiento, falto de chispa a la hora de encontrar el golpeo y hacer lecturas tácticas adecuadas pero, sobre todo, desbordado por la natural contundencia y precisión en los golpes de un italiano.
Paso franco a una final de Wimbledon 2026 en la que buscará un nuevo título de Grand Slam frente a un Alexander Zverev que llega en plena forma.
Honores eternos a un Novak Djokovic que ha vuelto a engrandecer su leyenda metiéndose en semifinales con 39 años, pero por encima de todo, ha dado aún más lustre a ese legado eterno que deja en el tenis mundial.
Final.
Repetía presencia en la final el italiano y era la primera vez aquí para el alemán. Se volvían a ver las caras dos meses después, tras la victoria fácil del italiano en la final Madrid (6-1 y 6-2). La última de las once que Sinner le ha endosado en todas las superficies al alemán (11-4), con las últimas diez, seguidas (Zverev no gana desde el USA Open 2023). Pero en estos dos meses han cambiado muchas cosas, pero sobre todo el desempeño de ambos en Roland Garrós. ¿Será suficiente ese detalle para variar las apuestas, y el título parisino de Zverev supondrá un antes y un después, o al contrario, la derrota de Sinner se debe tomar como un borrón en su expediente, del que hay que pasar página cuanto antes?.
El recorrido de ambos hasta llegar aquí había sido intachable y si exceptuamos el primer partido de Sinner frente al serbio Kecmanovic (cinco sets) y los de Zverev frente al belga Blockx y al polaco Lehecka (cuatro sets) en primera y cuarta ronda, el resto lo habían sido todos en tres rondas.
J. Sinner - A. Zverev (6-7, 7-6, 6-3 y 6-4) en 3h46. Se enfrentaba el germano al favoritismo de las apuestas, y con el carácter cambiado desde Roland Garrós, no parecía dispuesto a pasar desapercibido por la Pista Central del All England Lawn Tennis Club. Así, la batalla comenzaba con un toma y daca continuo que engrandecía este deporte haciendo superar las expectativas de los más optimistas. Desde los compases iniciales del primer set pudo apreciarse cómo Zverev saltaba a la pista con una premisa clara, imponer un ritmo muy alto, ser tremendamente agresivo con su derecha y restar tiempo a su rival para impedir que mandara desde el fondo de la pista. Y lo conseguía, amparado en un saque esplendoroso, con una poderosa sensación de ser él quien tenía un punto extra de intensidad y mordiente en sus tiros. Sinner aguantaba el envite como podía, con un saque que más que un argumento era un salvavidas, y encontrándose con una bola de rotura en el octavo juego. Ahí se pudo apreciar que Jannik no estaba con el colmillo afilado, como es costumbre, y que Sascha no se iba a arrugar. Pues levantando la situación con solvencia recondujo el parcial a un tiebreak en el que el nivel de servicio de ambos fue estratosférico. Y si Sinner se sacaba la tensión de encima con algún golpe tan mágico como poco convincente a nivel táctico, Zverev mostraba una férrea determinación por aprovechar cualquier mínimo resquicio. Y lo encontraba, con maestría, para ponerse con ventaja (6-7) y hacer saltar las alarmas (6-7) en 1h05.
La previsible reacción del italiano en la segunda manga, aperecía de manera progresiva y construyendo sus cimientos desde el saque. Su efectividad con el primero fue descomunal (18/21 puntos) adormeciendo la rebelión de un Sascha que seguía empujando y mostrando gran solidez en sus turnos de saque. Pero Sinner comenzó a meterse en pista con el segundo saque de Zverev y sus prestaciones al resto mejoraron drásticamente. Todo ello derivaba en otro tiebreak, después de que ninguno de los dos dispusiera de una sola pelota de rotura. Y en esta nueva muerte súbita sí emergieron los intangibles de leyenda de un Sinner mucho más veloz de piernas y de mente (7-6) en 1h03.

El empate suponía un duro varapalo a nivel anímico para Zverev.
Tanto es así, que desde el inicio del tercer parcial se notaba al alemán como falto de energía. A pesar de ello, un despiste del italiano en el séptimo juego provocaba que Sascha se encontrara con una opción de rotura. Pero resuelta con maestría por parte del número 1 del mundo (4-3), la acción suponía la catapulta definitiva para que el tenis con tendencia al alza de Sinner encontrara su refrendo en el marcador. El germano, atrapado con su servicio y carente de sentido en sus golpes, entregaba su servicio en el octavo juego (5-3), para un definitivo (6-3) en 47’.
Era lógico pensar que, visto lo visto y después de ese desenlace, el cuarto set sería un paseo militar para Jannik, pero nada más lejos de la realidad. Aguantando el tipo, Zverev volvía a conectarse con el saque, y a encontrar la manera de ser agresivo en todos sus tiros para sostener el exigente ritmo de fondo de pista marcado por su contrincante. Sin embargo, Jannik mostraba una determinación mucho mayor en sus golpeos, sabiendo dónde ubicarse en todo momento, haciendo una lectura magnífica de cada situación de partido y sabiéndose con la manija del encuentro. Caía el break en el séptimo juego, como fruta madura del árbol, con dudas evidentes en Zverev cada vez que se establecía un intercambio de fondo de pista y la sensación de que todas sus propuestas se estrellaban frente a un Sinner que volaba por la pista, deslizándose majestuosamente sobre el tapete londinense sin apenas esfuerzo (6-4) en 51’.
Golpe sobre la mesa que no encontraba respuesta en un Alexander Zverev que no tiene nada que reprocharse, pero sí la agridulce sensación de seguir estando un peldaño por debajo de su rival.
Un Jannik Sinner con una estadística increíble; no cedió su saque y terminó con 58 golpes ganadores y solo 25 errores no forzados frente a los 49 y 45, respectivamente de Zverev.
Suma así Jannik Sinner su quinto título de Grand Slam , engrandeciendo su leyenda, redimiéndose por lo sucedido en París y reivindicando su hegemonía en el tenis mundial cuando no está Alcaraz. Wimbledon 2026 tiene dueño, con un rey que revalida su corona y que apunta a hacer historia en esta superficie. Merece todo tipo de loas el tenista italiano, quien se fija ya la meta del US Open para redondear una temporada memorable, que no debería verse empañada por el episodio rocambolesco de Roland Garros. Solo queda disfrutar de su tenis. Con su triunfo en el All England Club, Sinner alcanza los 17 Grandes Títulos, dos más que Alcaraz, que permanece con 15.
Jannik Sinner como merecido campeón de Wimbledon 2026, se embolsará la friolera de 3,5 millones de libras (4,1 millones de euros) por conseguirlo.
Tanto en el cuadro masculino como en el femenino las cifras no varían, por lo que Sinner y Noskova se llevarán el mismo montante. Unos números de récord que pueden cambiar la carrera de un tenista, sobre todo en el caso de la jugadora checa. Jannik ya es el número 1 del mundo y es el quinto Grand Slam que gana en su carrera, pero Linda ha ganado su primer major en el All England Club con apenas 21 años, lo que le ha permitido meterse de lleno en el top 10 y poner el broche de oro a una maravillosa gira de hierba.
Con los puntos acumulados por la victoria ahora son 13.450 los que suma, casi 5.000 más que Zverev y 80 las semanas seguidas al frente del ranking.