El Abierto de Estados Unidos, cuarto y último Grand Slam de la temporada contaba con la vuelta de varios tenistas vetados anteriormente por no estar vacunados contra el Covid, entre ellos, Novak Djokovic, quien regresaba tras 4 años de ausencia o de Caroline Wozniacki, tras más de 3 años (en parte por su maternidad) faltando a la cita.
En cambio faltaban a la cita por lesión, nombres importantes como los españoles Roberto Bautista o Pablo Carreño y otros como Marin Cilic, Nick Kyrgios o Kei Nishikori entre los varones y Paula Badosa o Bianca Andreescu y Simona Halep entre las féminas.
Empezando por las mujeres, la presencia española estaba centrada en Sara Sorribes, Cristina Bucsa y Rebeka Masarova que entraban al cuadro principal directamente pues ninguna de las tenistas que jugaban el torneo clasificatorio lograba acceder: Irene Burillo, Jessica Bouzas, Carlota Martínez y Leyre Romero caían en primera ronda; Nuria Parrizas y Aliona Bolsova lo hacían en segunda y Marina Bassols lo hacía en la tercera ronda clasificatoria.
En una edición femenina para olvidar el recorrido de las féminas españolas era
en primera ronda caía Cristina Bucsa ante la checa P. Kvitova (6-1 y 7-6) mientras que en segunda ronda, el turno del abandono era para Sara Sorribes que lo hacía ante la china X. Wang (7-5, 3-6 y 4-6) y después de haber derrotado en primera a la ucraniana A. Kalinina (4-6 y 5-7), y para Rebeka Masarova que perdía ante la eslovaca AK. Schmiedlova (7-6 y 6-2) y después de haber derrotado en primera ronda a la griega M. Sakkari (6-4 y 6-4).
Con lo cual España se quedaba sin competidoras desde la segunda ronda ofreciendo una pobre imagen de su actual tenis femenino.
Entre las mejores del mundo ocurría algo parecido y tampoco consiguieron pasar a la ronda final ni la número uno Iga Swiatek (4ª ronda), J. Pegula (4ª), E. Rybakina (3ª), O. Jabeur (4ª), o C. García y M. Sakkari en primera ronda.
A cuartos de final, habían conseguido acceder dos norteamericanas, dos checas, una letona, una rumana, una china y una bielorusa, repitiendo fase, con respecto a la edición anterior, Gauff (caía entonces en cuartos de final) y Sabalenka (lo hacía en semifinales).
Los enfrentamientos eran los siguientes:
La letona Jelena Ostapenko cedía de forma clara ante la norteamericana Cori Gauff J. Ostapenko - C. Gauff (0-6 y 2-6) en poco más de 1 h y la tenista local pasaba a semifinales desatando la pasión en las gradas. También pasaba la checa Karolina Muchova ante la rumana Sorana Cirstea, S. Cirstea - K. Muchova (0-6 y 3-6) con un primer set en blanco, en 1h38. En cambio, la otra norteamericana, Madison Keys , dejaba sin la otra representante checa al torneo, al eliminar a Marketa Vondrousova, M. Vondrousova - M. Keys (1-6 y 4-6) en 1h26, pasando de ronda. También volvía a acceder a semifinales (tercera ocasión) la bielorusa Aryna Sabalenka al eliminar fácil a la china Qinwen Zheng Q. Zheng - A. Sabalenka (1-6 y 4-6) en 1h13. Por primera vez en muchas ediciones habría dos tenistas locales en semifinales.
De tal manera que en semifinales se plantaban la número dos del mundo Sabalenka (cuatro semifinales en los cuatro mayores), la sexta Gauff, la décima Muchova y la nº 17 Keys, por tanto con mayoría local, malo sería que no colocaran a una de las suyas en la final.
El primer emparejamiento era C. Gauff - K. Muchova (6-4 y 7-5), que ganaba la joven norteamericana en 2h03 de juego y ofrecía la anécdota de un parón de 40' al inicio del segundo set. Parecía la jugadora checa luciendo una alarmante manga en el brazo derecho, era Gauff la que ganaba su primer juego de servicio en blanco y rompía el suyo a Muchova en el segundo. Con dominio de la jugadora local, a los 10' el marcador era 3-0. Y pronto, 5-1. Pero en el siguiente, Muchova anotaría su primer break para reducir el marcador a 5-2 y lo volvía a hacer en el siguiente, de tal manera que la checa servía para igualar el marcador a 5. La oportunidad la superaba y cuatro errores no forzados, tres de ellos de revés a la red, daban a Gauff el set.
En el segundo, a pesar del retraso, las jugadores se mantuvieron con el servicio hasta el octavo juego. Fue entonces cuando Gauff aprovechaba un par de errores rivales para colocar un 5-3, pero en el siguiente la rotura era al revés. Muchova sacaba para un 5-6 cuando Gauff desperdiciaba su segundo, tercer, cuarto y quinto punto de partido. Pero después de una tremenda jugada de 40 golpes y otra mala dejada, Gauff lo conseguía tras 81' de sufrimiento.
En cuanto a la otra semifinal M. Keys - A. Sabalenka (6-0, 6-7 y 6-7) resultaba un partido muy emocionante y en el que la tenista bielorusa tenía que remontar el set en blanco inicial para imponerse con muchas dificultades ante una Madison indestructible y que se ponía 5-4 y servicio en el segundo. Y ahí llegaron los nervios y el cerrar el set y el partido se le hizo imposible, 6-7 en 56' y todas las dudas del mundo para el tercero. La tercera manga fue la única normal, sin sobresaltos, atendiendo a los ingredientes que esperábamos desde el principio. Porque si estamos ante dos de las mejores sacadoras del circuito, lo normal es que ninguna pierda su servicio, o al menos que ganen más turnos al saque de los que entregan. Con un par de breaks que llegaron de la mano, ambas jugadoras se plantaron con 4-4, 5-5 y 6-6. Y en el supertiebreak definitivo la lógica se imponía y Aryna ganaba con claridad en 2 h 32'.
Y en la final, C. Gauff - A. Sabalenka (2-6, 6-3 y 6-2), en dos horas y seis minutos, la joven jugadora local daba cuenta de la todavía incrédula jugadora bielorusa aunque aquí jugando sin bandera. Después de cinco años, Estados Unidos volvía a tener representante femenina en su final. Coco Gauff llegaba a su primera final de un Grand Slam con tan solo 19 años, mientras que para Sabalenka con mucha más experiencia, pasara lo que pasara le esperaba el nº uno del ranking. Su recorrido hasta la final había sido bien distinto. Para la tenista local más complicado que para su rival necesitando de tres sets en las primeras rondas excepto en segunda frente a la rusa Andreeva. Así le pasaba con la alemana Siegemund en primera, y luego con la belga Mertens, la danesa Wozniacki, aunque se entonaba en cuartos y semis, frente a la letona Ostapenko y la checa Muchova, mientras Sabalenka solventaba fácil en dos sets ante la belga Zanevska, la británica Burrage, la francesa Burel, la rusa Kasatkina y la china Zheng, sufriendo, eso sí, y mucho frente a la norteamericana Keys en semis.
Pero todo parecía indicar que quien va a ser la nueva líder del ranking WTA conquistaría su segundo título major, tras dar una gran exhibición en sus anteriores partidos.
El inicio del juego frente a Coco Gauff fue uno de los mejores para la bielorrusa quien, pero que poco a poco, veía como su rival se recuperaba y tomaba la iniciativa del ataque, mientras ella perdía eficacia y concentración.
El primer set estuvo dominado por Aryna quien, ganando el set inicial, rompía en el siguiente consolidando la ventaja de inmediato (0-2). A pesar de que Gauff igualaba la contienda en el cuarto juego, por el camino malgastó bolas de 'break' y nuevamente cedía sus dos posteriores tandas de saque (2-5). Sin titubeos, la bielorrusa cerraba la primera manga en 41' minutos y a pesar de tener un total de 14 errores forzados, supo aprovechar los momentos claves y el nerviosismo de Gauff para encarar bastante motivada (2-6) el siguiente set.
Aryna había cuidado sus servicios manteniendo estabilidad en los juegos más largos del set y la cara de Coco mostraba resignación ante una tenista que mostraba su mejor repertorio en la final.
Gozando de un 15-40 al resto en el juego inicial Sabalenka, Gauff salvaba ambas amenazas y sobreponiéndose a la posible hecatombe apenas volvía a dudar con sus servicios. La de Florida sacaba su agresividad y dejando a un lado su estrategia defensiva se iba a buscar el 1-1. Para mayor inri lograba un 'break' en el cuarto tanto (3-1) que le servía para amarrar el segundo set (6-3) y conseguir combustible emocional mientras la afición vibraba con ella.
Ese 3-0 aturdía a la favorita bielorrusa, que pedía la asistencia de un fisioterapeuta para intentar cambiar algo la dinámica. Los errores no forzados, fueron nuevamente, su talón de Aquiles, con 16 desaciertos. De ahí en adelante, se notaba a la local mucho más fortalecida y más segura en sus jugadas.
Hubo un conato de rebeldía en el sexto juego, donde un break apretaba de nuevo el marcador (4-2) y metía a la futura numero uno nuevamente en el partido. Sin embargo, la joven pupila del entrenador español Pere Riba apretaba a su contrincante, que en el séptimo juego hacía una doble falta en el momento más inoportuno (5-2). Sin dilación, y presta para ponerse la corona del US Open, Gauff se adjudicaba en blanco el octavo episodio de ese tercer set que pasará a la hemeroteca de sus mejores recuerdos y donde las instalaciones de Flushing Meadows parecían tener reservado un sitio de honor para Gauff. Finalmente, el 6-2 final daba el primer gran título a la joven norteamericana de Florida.
La sonrisa de Coco Gauff y sus saltos de celebración tras la consagración del título demostraban la felicidad y la satisfacción después de perder el primer set y de luchar contra la mejor del mundo.
"Esto significa mucho para mí y es mucho más de lo que pude imaginar. Agradezco mucho este momento, pues lo he trabajado durante mucho tiempo", declaró la nueva campeona del US Open 2023, luego de la final. Coco Gauff entraba a la historia del tenis mundial tras coronarse campeona del último Grand Slam del año venciendo a la que será la número 1 del mundo, Aryna Sabalenka. En solo 40 días, Gauff conquistaba un Grand Slam, un WTA 500 y un WTA 1000.
Por eso, cuando le preguntaron cómo se sentía tras el título, se refirió a aquellas personas que habían dudado de sus capacidades y habían desmeritado sus triunfos anteriores. La jovencísima tenista (19 años) ha disputado su segunda final de un majors dejando un balance de un triunfo y una derrota.
En cuanto al cuadro masculino la escasa presencia española contaba con Carlos Alcaraz como principal valedor junto a Alberto Ramos Viñolas, Roberto Carballés, Alejandro Davidovich y Bernabé Zapata directamente encuadrados en el cuadro principal. Del resto de tenistas inscritos (tres) ninguno lograban acceder y así Jaume Munar caía en primera ronda en dos sets frente al francés E. Couacaud mientras Pedro Martínez lo hacía en tres contra el canadiense V. Pospisil. Pablo Llamas, el que más lejos llegaba, no superaba la segunda ronda frente al suizo D. Stricker tras haber ganado en la primera al argentino A. Collarini.
La actuación masculina española se puede considerar de normalita con la presencia de Alcaraz en semis y del que quizás se esperaba algo más de no haberse cruzado con Djokovic en semis.
Así en primera ronda, Ramos Viñolas sucumbía ante el norteamericano Michelsen en tres sets A. Ramos - A. Michelsen (4-6, 3- 6 y 4-6), tras dos horas de partido.
En segunda ronda, eran Carballés y Zapata los que debían abandonar el torneo. Roberto Carballés cedía ante el ruso Karatsev en cuatro trabajados sets A. Karatsev - R. Carballés (6-2, 4-6, 6-3 y 7-6) tras desembarazarse del danés H. Rune en la primera ronda (6-3, 4-6, 6-3 y 6-2), mientras Bernabé Zapata lo hacía claramente ante el serbio Djokovic, B. Zapata - N. Djokovic (4-6 ,1- 6 y 1-6) tras batir en primera al norteamericano E. Quinn (6-4, 6-4 y 6-3) de manera contundente.
En tercera ronda, el que cedía era Davidovich. El malagueño lo hacía ante el también norteamericano Paul, T. Paul - A. Davidovich (6-1, 6-0, 3-6 y 6-3) en cuatro sets y después de dejar en la cuneta claramente a su compatriota M. Giron en primera ronda ( 4-6, 4-6 y 2-6) y al argentino Cerúndulo en segunda JM. Cerúndulo - A. Davidovich (1-6, 4-6 y 3-6).
De tal manera que para octavos de final sólo seguía un español en liza, Carlos Alcaraz. Compitiendo por la parte alta del cuadro, como correspondía al número uno del mundo, su concurso hasta entonces había sido relativamente sencillo pues en primera ronda, su rival el alemán Koepfer, debía abandonar en el segundo set C. Alcaraz - D. Koepfer (6-2 y 3-2 ret) y en segunda también le resultaba sencillo batir al sudafricano Harris, C. Alcaraz - Ll. Harris (6-3, 6-1 y 7-6). Pero en tercera le costaba algo más y el británico Evans le sobrevivía cuatro sets, C. Alcaraz - D. Evans (6-2, 6-3, 7-6 y 6-3). En cambio en octavos, el italiano Arnaldi tan sólo tres sets C. Alcaraz - M. Arnaldi (6-3, 6-3 y 6-4).
Cuartos de final. Además del español Alcaraz alcanzaban esta fase final, el alemán Zverev, el serbio Djokovic, los rusos Medvedev y Rublev y tres tenistas locales, Tiafoe, Shelton y Fritz, quedando por la cuneta nombres importes, como el nº 4 del ranking, H. Rune que cedía en primera ronda, o el nº 5, C. Ruud que lo hacía en segunda, el sexto J. Sinner en cuarta o el séptimo S. Tsitsipas también en segunda ronda. Tan solo repetían con respecto a la edición anterior tres tenistas, Rublev y Tiafoe y el español, al que le correspondía enfrentarse al tenista alemán.
Y el C. Alcaraz - A. Zverev (6-3, 6-2 y 6-4) resultaba sencillo para el murciano que en tres set y dos horas y media de partido de partido deba buena cuenta de un Zverev superado en todo momento por el número uno mundial. En el resto de enfrentamientos, el duelo ruso se resolvía a favor del número tres del mundo, D. Medvedev - A. Rublev (6-4, 6-3 y 6-4) que en 2h48 solventaba sin apuros su partido frente al nº 8. En cambio el duelo norteamericano entre Tiafoe y Shelton era el único partido que necesitaba de cuatro sets para resolver el pase F. Tiafoe - B. Shelton (2-6, 6-3, 6-7 y 2-6) y en 3h07 zanjaba el partido después de perder el segundo y sufrir en la tercera manga. En el cuarto y último partido, al verdugo de Zapata le resultaba más sencillo.
T. Fritz - N. Djokovic (1-6, 4-6 y 4-6), el tenista serbio solo necesitaba de tres sets para resolver en 2 h 35' ante el tercer tenista local, pasando cómodamente a cuartos, donde le esperaría el último representante norteamericano en liza.
A semifinales por tanto accedían los tres mejores del mundo y el joven tenista local, 48º del mundo, con mayoritaria opción en las apuestas para una final entre el español y el serbio.
Semifinales. En la primera, entre el tenista español y el ruso, Alcaraz se enfrentaba a un rival complicado y en la pista central quedaba demostrado pues el número tres del mundo daba buena cuenta del número uno C. Alcaraz - D. Medvedev (6-7, 1-6, 6-3 y 3-6) tras cuatro sets y 3h19.
Con el techo corrido por la lluvia, el número uno mundial salía muy seguro en su servicio y haciendo daño a su rival en el suyo, pudiendo haber dado primero en la semifinal si hubiese aprovechado dos pelotas de rotura en el cuarto juego. Dejaba pasar la oportunidad y la roca rusa llegaba al tiebreak y se lo llevaba en 56'. Por primera vez en el torneo Alcaraz experimentaba jugar por detrás en el marcador (en tercera ronda con Daniel Evans había cedido un set pero cuando ya contaba con una renta de dos). Medvedev había aprendido la lección de Indian Wells y Wimbledon y siempre ponía una pelota más en juego aprovechando su envergadura. De igual forma, tomaba más riesgos con el saque. Cometía seis dobles faltas en el primer parcial, pero el fin justificaba los medios. Además el pupilo de Gilles Cervara había entrenado a pleno sol en la jornada previa, lo que demostraba su excelsa condición física a estas alturas de competición mientras Alcaraz tenía que guardar reposo en el hotel por la molestia en el muslo de la pierna izquierda que le obligaba a jugar vendado desde los octavos.
En el segundo round y con una Arthur Ashe convertida en una olla de grillos, a Carlitos le empezaba a costar sacar adelante los juegos al servicio. Su adversario era un frontón y conseguía el primer 'break' del duelo, lo que le permitía colocarse con un 0-3. El pupilo de Juan Carlos Ferrero salvaba dos pelotas de 0-4 en contra y salvaba el servicio (1-3). Seguía vivo. Los intercambios desde la línea de fondo los dominaba Medvedev y a Alcaraz no le quedaba más remedio que acortar las jugadas con dejadas o subidas a la red. Daniil tuvo dos opciones de colocarse con un cómodo 1-5. Malgastó la primera e hizo magia para decantar a su favor la segunda. Era un jugador iluminado bajo los focos (1-6) en 37'.
Alcaraz se iba a refrescar ideas al vestuario y le salía bien. Recuperado, parecía otro jugador. El público le empujaba a la remontada y él respondía, logrando su primera rotura en el cuarto juego del tercer set y, en un visto y no visto, recortaba diferencias en el resultado (6-3) en 46'.
Faltaba comprobar si habría suficiente gasolina para remontar. Esta vez era Medvedev quien se iba de la pista para cambiar la dinámica.
Comenzaba el cuarto set y los saques abiertos del murciano, en el lado del 'deuce', empezaban a atragantársele al espigado moscovita. Daniil levantaba tres pelotas de 2-1 abajo y se encaraba con los aficionados, claramente decantado por el espectacular tenis del joven de El Palmar. El ruso se sentaba en la silla de cambios y pedía toallas nuevas. Sabía que le esperaba una larga batalla si quería estar en su quinta final de un grande. Alcaraz tenía un plan y su adversario se iba a cansar de correr hacia delante. Pero Medvedev parecía un robot. Desperdiciaba una primera pelota de 2-4 que olía a sentencia pero aprovechaba la segunda con un adversario que murió en la red. Medvedev tenía que levantar tres pelotas de 'break' con 3-5. Luego, a la primera opción de triunfo cometía una doble falta y después hizo otra. Echando la culpa a la grada, se le escaparon otros dos trenes, pero finalmente triunfaría con un smash, (3-6) en una hora justa de juego. Segunda final para el tenista moscovita tras la de su título dos años atrás.
En la segunda, el número dos del mundo no tenía mucho problema en pasar a la final superando claramente al último representante norteamericano en el torneo, el jovencísimo Shelton, B. Shelton - N. Djokovic (3-6, 2-6 y 6-7) y que nada podía hacer ante el poderío del tenista serbio. En su partido nº 100 en el torneo, Djokovic demostraba por qué se le considera el mejor restador de todos los tiempos, exhibiendo una gran anticipación y juego de manos para neutralizar el poderoso saque de Shelton, adjudicándose la victoria en tres sets y 2 h41' de partido. De tal manera que el tenista serbio accedía a su 10ª final aquí, la 36ª de un "major".
Y a la final, la más veterana de la era open (28 + 36 años) y reedición de la de 2021, llegaba Nolan con un juego muy sólido y un camino plácido hasta la final: Zapata, Djere, Gojo, Fritz y Shelton fueron sus víctimas. El encuentro que más puso en aprietos al serbio fue precisamente ante su compatriota Djere, que estuvo a punto de dar la campanada cuando iba dominando el encuentro 2 sets a 0. Pero Nole le dio la vuelta al choque y, desde ese momento, no volvió a perder ni un set más en el resto de partidos. Enfrente Daniil, que llegaba a la final después de haber derrotado a O’Connell, Báez, de Miñaur, Rublev y a Alcaraz. En su debut tuvo alguna que otra desconexión que le hizo no sacar a relucir su mejor versión y tuvo que remontar magníficamente ante de Miñaur para no marcharse a casa. El duelo contra su gran amigo Rublev fue el que más vaivenes tuvo, pero siempre con la sensación de tener el partido en su mano. Sin embargo, ante Carlitos tuvo la mejor de sus actuaciones, mostrándose como una roca, ordenado, muy cómodo y llevando la batuta del encuentro.
Se han enfrentado en 14 ocasiones: 9 victorias para Nole y 5 para Medvedev. El último de esos duelos fue en la semifinal de Dubai, donde el ruso se llevó la victoria en sets corridos, después de cuatro triunfos seguidos de Nole. Además, no será la primera vez que se vean las caras en una final de Grand Slam. En el Open de Australia 2021 Novak resultó ganador, mientras que en la del US Open 2021 fue Medvedev quien levantó el título. D. Medvedev - N. Djokovic (3-6, 6-7 y 3-6), en 3 h 16'. Flotaba en la Arthur Ashe una sensación especial, unos nervios evidentes de que se estaba presenciando una cita histórica para este deporte. Ambos tenistas lo notaron y por mucha experiencia que atesoraran en partidos como éste, en los compases iniciales del primer set hubo ciertas dudas. Medvedev, que venía con la moral por las nubes tras derrotar en las semifinales a Alcaraz, cometía el error de entregar el primer saque de la final.
Lo hizo, además, en blanco. Lo que parecía un ligero traspiés terminaba siendo una caída al abismo.
Lo hizo, además, en blanco. Lo que parecía un ligero traspiés terminaba siendo una caída al abismo.
Y es que Novak fue capaz de maximizar esa ventaja de forma magistral, siendo agresivo en sus golpes, neutralizando los ataques del ruso, menos incisivo y preciso en sus tiros que en semifinales, y forzándole a ir a remolque cuando los puntos se alargaban para anotarse el primero (3-6) en 48'.
Subió Medvedev el nivel de manera evidente en la segunda manga, consciente de que no era suficiente con erigirse en un muro, sino que debía lanzar flechas además de devolver bolas, o pronto vería derruidas sus defensas. Lo hizo dando un paso adelante en la pista, mostrándose más agresivo, teniendo el atrevimiento de terminar jugadas en la red y manteniéndose consistente, pero sin que ello supusiera pecar de pasividad. El resultado fue una oda al tenis durante 104', que pudo haber sido mucho más corta si el ruso hubiera aprovechado alguna de las oportunidades de bolas de set de las que dispuso con 5-6 a su favor y al resto. Especialmente dolorosa fue perder una en la que Novak estaba vendido en la red y él tenía libre todo el paralelo, pero decidió jugar cruzado y se encontró con el serbio esperándole. Tras los sucesivos empates a dos, tres, cuatro, cinco y seis puntos, el thriller se resolvía en un tiebreak en el que la magia de la leyenda serbio volvía a relucir en los momentos cumbre (65-77).
Eso supuso el principio del fin para el ruso, hastiado al ver cómo todo su esfuerzo no había dado réditos. Djokovic parecía muy fatigado al final antes del tiebreak, pero una vez se lo adjudicó, recuperó la compostura y pareció acicalarse para entrar por todo lo alto al paraíso terrenal. Firme, decidido, fresco y con una precisión sin parangón, apabulló a un Medvedev carente de esperanzas y con ciertas molestias en su hombro izquierdo. El balcánico tenía prisa para acabar y dio la puntilla con el segundo 'break' del cuarto juego. Tanta ganas tenía de cerrar cuanto antes que se precipitaba e inmediatamente después llegaba la primera rotura de Medvedev. Djokovic sin estresarse, se volvía a meter en escena porque ya había enfilado la autopista hacia la victoria, cerrando el partido (3-6) en 44' y a la manera de una auténtica leyenda del deporte mundial, de un hombre que no se cansa de ganar y que es capaz de encontrar la energía necesaria para seguir dominando el circuito.
El US Open 2023 tiene un digno y merecido campeón. Cuarto título en Nueva York (2011, 2015, 2018 y 2023) para sumar 24 Grand Slam, igualando a Margaret Court. Con 36 tacos, el serbio se convierte en el primer tenista que gana tres títulos de Grand Slam en una misma temporada sin ceder ni un solo set en la final. Venció en Australia a Stefanos Tsitsipas, en Roland Garros a Casper Ruud y en Nueva York a Daniil Medvedev. Solo queda seguir disfrutando de este jugador que honra al tenis en cada partido.










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