Con las mejores raquetas del mundo, faltaban a la cita nombres importantes como los lesionados Rafael Nadal, Roger Federer, Borna Coric, Kyle Edmund, Dominic Thiem, Milos Raonic o Stan Wawrinka en el cuadro masculino, todos en los 15 primeros puestos del ranking ATP, o S. Kenin 6ª y S. Williams 22ª, entre las mejores en el femenino.
Empezando por las mujeres, la presencia española contaba con Garbiñe Muguruza, Carla Suarez, Sara Sorribes, Paula Badosa que entraban al cuadro principal directamente además de Irene Burillo, Lara Arruabarrena y Aliona Bolsova que no pasaron la ronda clasificatoria, mientras sí lo hacían Cristina Bucsa, Rebeka Masarova y Nuria Parrizas, que acompañaron a las otras cuatro tenistas españolas.
En primera ronda caían: Cristina Bucsa ante la suiza J. Teichman (3-6 y 4-6). Nuria Parrizas ante la checa V. Gracheva (5-7, 6-0 y 6-2) y Carla Suarez ante la norteamericana D. Collins (6-2 y 6-4)).
En segunda ronda era el turno del abandono para Paula Badosa que lo hacía ante la verdugo de Nuria, la checa V. Gracheva (4-6 y 4-6) y de Rebeka Masarova que perdía ante la ucraniana E. Svitolina (6-2 y 7-5) y después de haber derrotado en primera, en un interminable partido a la rumana U. Bogdan (6-7, 7-6 y 6-7).
En tercera ronda caía Sara Sorribes ante la joven británica E. Raducanu (0-6 y 1-6), tras dejar en la cuneta a la checa K. Muchova (2-6 y 6-7) y a la china S-W Hsieh (6-1 y 6-3).
Y en cuarta ronda lo hacía nuestra última competidora Garbiñe Muguruza, que caía derrotada ante la tenista checa B. Krejcikova (6-3 y 7-6) después de ganar en la rondas anteriores a la croata D. Vekic (6-7 y 6-7), a la alemana U. Petkovic (4-6 y 2-6) y la bielorusa V. Azarenka (4-6, 6-3 y 2-6). Con lo cual España se quedaba sin competidoras en las rondas finales.
Entre las mejores tampoco consiguieron pasar A. Kerber, S. Stephens, S. Halep, P. Kvitova o A. Sabalenka.
En cuartos de final, la sorpresa llegaba de la mano de Estados Unidos que tampoco tenía representación. Habían conseguido acceder dos checas, una bielorusa, una británica, una canadiense, una griega, una suiza y una ucraniana, enfrentadas de la siguiente manera:
La británica E. Raducanu se imponía a la suiza B. Bencic (6-3 y 6-4) en 1 h 22' pasando a semifinales al igual que la griega M. Sakkari que lo hacía ante la checa K. Pliskova (4-6 y 4-6) y en el mismo tiempo. Mucho más le costaba a la canadiense L. Fernández pasar de ronda, teniendo que recurrir a tres sets y 2 h 24' para eliminar a la ucraniana E. Svitolina (3-6, 6-3 y 6-7). En cambio fácil le resultó a la bielorusa A. Sabalenka hacerlo frente a la checa Krejcikova (1-6 y 4-6) en 1 h 26'.
De tal manera que en semifinales se plantaban tres "desconocidas" y la número dos del mundo. El primer emparejamiento eran E. Raducanu - M. Sakkari (6-1 y 6-4) que resultó un partido fácil para la tenista británica que lo solucionaba en 1 h 24', alcanzando su primera final.
En cuanto al otro, L. Fernández - A. Sabalenka (7-6, 4-6 y 6-4), la jovencita canadiense dio la sorpresa ante la jugadora ucraniana imponiéndose en un partido muy disputado (2h 21') que se inclinó finalmente a favor de la tenista canadiense al estar más acertada en los momentos clave que la tenista ucraniana, metiéndose también en la final.
Y en la final, la más joven en 22 años (cuando Serena Williams (17) derrotó a Martina Hingis (18) en la lucha por el título en 1999), se enfrentan dos novatas que nunca se habían visto las caras. Primera final de la era open sin una cabeza de serie; la británica Emma Radukanu, nº 150 del mundo de 18 años y la canadiense Leylah Fernández de 19 y 73ª del mundo. La británica es la primera mujer en jugar una final llegando de la fase previa de clasificación y además sin ceder un set; cierto es que frente a unas rivales más asequibles hasta el partido definitivo que Fernández, que tuvo que dejar atrás a tres top 5 en su camino hacia la final: Osaka, Svitolina y Sabalenka. La canadiense Fernández en cambio, lleva más rodaje y fue campeona junior en Roland Garros.
En poco más de hora y cincuenta minutos, la europea, sin haber cedido un set hasta entonces, dio buena cuenta de la americana E. Radukanu - L. Fernández (6-4 y 6-3). No hubo tregua desde que empezó a volar la pelota. En el segundo juego, Raducanu ya logró el break, pero encontró inmediata respuesta. Aparentemente ajenas a la responsabilidad, al vértigo de una situación desconocida, ambas desplegaron el juego que les había traído hasta la final. La británica no daba respiro. Y más le valía a Fernández afinar con el saque pues ante cualquier imprecisión se le venía una bomba encima. Así fue como, con un resto de revés cruzado, Raducanu se asomó a la primera pelota de set: 5-4 y 15-40. Necesitaría llegar a la cuarta para hacer suyo el parcial, con una derecha ganadora y encaminar la final a su favor.
Con un camino más áspero hasta aquí que su rival, se esperaba que la canadiense fuera capaz de replicar ante una situación delicada, como ya había hecho en los encuentros precedentes. Así, neutralizó un 0-40 en el segundo juego del segundo set, triple amenaza que le hubiera dejado contra las cuerdas. No sólo salió adelante, sino que fue ella quien rompió a continuación. Pero Raducanu es si cabe, aún más peligrosa cuando resta. Tardó poco en dar el golpe que resultaría definitivo. Se fue en el marcador y administró su ventaja, sin que le temblase la mano cuando vio aproximarse a una rival que nunca bajó los brazos. Ni siquiera cuando desaprovechó un match point con 5-3, pero se resbaló en el siguiente juego cuando perseguía una pelota haciéndose sangre en la rodilla izquierda. Se detuvo el juego para que fuera atendida, con bola de rotura para Fernández, que protestó por la interrupción. No perdió por ello el pulso la británica en su regreso a la cancha, haciendo bueno el segundo punto de partido con un ace.
Había llegado la hora de la inglesa, que se llevaba la gloria y un talón por 2.500.000 dólares; a sus 18 años es la nueva reina del US Open, haciendo historia en el tenis británico, que consigue a su primera campeona de Grand Slam y nada menos que en su segunda comparecencia. Con los puntos del título asciende al puesto 22 del ranking.
En cuanto al cuadro masculino la numerosa presencia española contaba con Carlos Alcaraz, Pablo Andujar, Roberto Bautista, Roberto Carballés, Pablo Carreño, Alejandro Davidovich, Feliciano López, Pedro Martínez, Jaume Munar, Albert Ramos, y progresando desde el torneo clasificatorio, Carlos Taberner y Bernabé Zapata.
La actuación masculina española se puede considerar de bastante discreta por no decir mala, pues solo Carlos Alcaraz alcanzaba los cuartos de final y a las primeras de cambio abandonaban cinco de los once participantes.
Así en primera ronda, Alejandro Davidovich caía ante el argentino M. Trungelliti (5-7, 6-3, 7-5, 6-7 y 6-4); Carlos Taberner ante el neerlandés B. Van de Zandschulp (2-6, 3-6, 6-4, 7-5 y 6-3); Feliciano López ante Bernabé Zapata (7-5, 6-7, 6-4, 3-6 y 3-6) ), Pablo Carreño ante el norteamericano M. Cressy, (7-5, 6-4, 1-6, 4-6 y 6-7), los cuatro en partidos igualadísimos y a cinco sets mientras Jaume Munar lo hacía ante el ruso A. Karatsev (7-5, 1-6, 6-3 y 6-2) en cuatro.
En segunda ronda, Pedro Martínez perdía con el ruso A. Rublev (7-6, 6-7, 6-1 y 6-1) después de haber ganado en primera al australiano J. Duckworth (4-6, 4-6, 7-6, 6-2 y 6-2); Roberto Carballés cedía ante el canadiense Shapovalov (6-7, 3-6 y 0-6) tras dejar en la cuneta al estadounidense T. Paul (7-6, 6-2, 1-6 y 6-3); Albert Ramos hacía lo propio ante el ruso A. Zverev (6-0, 6-1 y 6-3) tras desembarazarse del francés L. Pouille en la primera ronda (6-1, 5-7, 5-7, 7-5 y 6-4) y Bernabé Zapata ante el canadiense F. Auger-Aliassime (6-7, 3-6 y 2-6) después de llegar del torneo clasificatorio y de apear de la competición en primera ronda a Feliciano.
Hasta tercera ronda, llegó Roberto Bautista donde sucumbió ante el canadiense F. Auger-Aliassime (3-6, 4-6, 6-4, 6-3 y 3-6). Previamente había ganado fácil en primera ronda al australiano N. Kyrgios (6-3, 6-4 y 6-0) y en segunda a finlandés E. Ruusuvuori (6-1, 6-3 y 6-2). Y también llegó Pablo Andújar, cediendo ante el dos del mundo, D. Medvedev (0-6, 4- 6 y 3-6), en un partido sin mucha historia dada la superioridad del tenista ruso. Previamente se había impuesto al kazajo M. Kukushkin (6-3, 6-4, 4-6, 4-6 y 2-6) y al germano P. Kohlschreiber (4-6, 3-6 y1-6).
Hasta entonces, además de toda la armada española, excepto Alcaraz, habían caído varios de los principales cabezas de serie, caso de S. Tsitsipas, A. Rublev, D. Shapovalov o C. Ruud.
Cuartos de final. Llegaba Alcaraz a la fase final tras desembarazarse en la primera fase, y por orden, del británico C. Norrie (4-6, 4-6 y 3-6), del neerlandés A. Rinderknech (7-6, 4-6, 6-1 y 6-4), del nº 3 del mundo, el griego S. Tsitsipas (6-3, 4-6, 7-6, 0-6 y 7-6) y del alemán P. Gojowczyk (7-5, 1-6, 7-5, 2-6 y 0-6).
En el tercero de los enfrentamientos de la ronda, Alcaraz se enfrentaba al verdugo de Zapata y Bautista, el canadiense F. Auger-Aliassime. C. Alcaraz - F. Auger-Aliassime (6-3 y 3-1A). Carlos Alcaraz no pudo culminar su hombrada, después de verse obligado a abandonar por unos problemas físicos en su pierna a mediados del segundo set (6-3, 3-1 A). Con el 2-1, en el segundo set y el saque en poder de Auger Aliassime, Alcaraz pedía la presencia del fisio del torneo al sentir molestias en el aductor. Ha querido continuar, pero con el marcador en 3-1 a favor del tenista canadiense, el murciano de 18 años, muy exigido en los dos partidos anteriores (ambos a cinco sets), finalmente optó por retirarse para no agravar su lesión.
En el resto de enfrentamientos, Djokovic superaba a Berrettini, no sin sufrimiento, en tres horas y media de partido y teniendo que remontar un primer set en contra N. Djokovic - M. Berrettini (5-7, 6-2, 6-2 y 6-3). Zverev lo hacía contra el sudafricano Harris de manera más sencilla y rápida (2 h 6') pues solo encontró resistencia en el primer set A. Zverev - Ll. Harris(7-6, 7-6 y 6-4). Por último, Medvedev también lo tuvo fácil frente al neerlandés Van de Zandschulp, D. Medvedev - B. Van de Zandschulp (3-6, 0-6, 6-4 y 5-7) y en 2h 23' zanjaba el partido después de ceder en el tercer set.
Por tanto pasaban a semifinales tres de los cuatro mejores del ranking y el tenista canadiense nº 12 mundial.
Semifinales. En la primera se enfrentaban el 1º y el 4º del mundo, N. Djokovic - A. Zverev (4-6, 6-2, 6-4, 4-6 y 6-2) y, tras más de tres horas y media de partido el serbio doblegaba al alemán. Después de unos primeros minutos de tanteo, el teutón empezó las hostilidades con una bola de 'break'' en el séptimo juego tras ganar un espectacular punto. El serbio salvó la situación pero no la siguiente, regalando el noveno juego con una doble falta. El alemán solo había cedido cinco puntos en su puesta en escena.
A Nole le empezaban a asomar antiguos fantasmas. Era consciente de que estaba jugando para hacer historia y no paraba de encadenar errores no forzados con alguna que otra caña. Y entonces Zverev le devolvió el favor con una doble falta en el segundo juego. El campeón pasó de verlo todo oscuro a visualizar una autopista. A base de dejadas, conseguía el empate. El desenlace del partido pudo haber cambiado si el alemán hubiese aprovechado una de las dos pelotas de rotura en el quinto juego de la tercera manga. El ganador sí lo hizo, aprovechando una de las tres que dispuso en el décimo parcial y después de que Zverev ganara un punto de 53 intercambios. Vendiendo cara su derrota Zverev, forzaría el desempate con un 'break' en el tercer juego del cuarto set y que supo mantener. Sin embargo, en el momento de la verdad, ganó el mejor y al eterno aspirante sólo le quedo como objetivo final evitar el rosco.
La otra semifinal resultó más fácil para el nº 2 mundial que solo necesitó de 2 h de partido para superar al tenista canadiense. F. Auger-Aliassime - D. Medvedev (4-6, 5-7 y 2-6). Primera semifinal para el canadiense, el superior juego del ruso solo encontró oposición en los dos primeros sets.
Y a la final, cuarta ocasión en 25 años que llegaban las dos mejores raquetas del mundo. Medvedev no tuvo rival en el serbio. N. Djokovic - D. Medvedev (4-6, 4-6 y 4-6), en 2 h 15'. Djokovic que jugaba el partido 1.176 de su carrera profesional, se enfrentaba al más importante de todos ellos, porque estaba en juego el ser considerado el mejor tenista de la historia. Disputaba una final paralela con los nervios y la presión que pudiera sentir. y se pudo comprobar desde el primer juego cuando Medvedev se anotó la primera rotura con un 40-15 abajo. Quedaba un mundo, pero era una señal y así la interpretó el tenista ruso, que sólo había perdido una manga en el camino a la final con el neerlandés Van de Zandschulp. Disparó el marcador con un 2-0 y el público despertó decidiendo animar al serbio conscientes del momento histórico. De nada sirvió, Medvedev mantuvo intacto su servicio y en 36 minutos aseguraba el set por 6-4.
La derrota en el primer parcial no era algo nuevo para Djokovic, que ya había ido a remolque en los cuatro partidos anteriores. El serbio tendría tres pelotas de rotura en el segundo juego de la continuación, pero se le escapó un 0-40. Esos son los pequeños detalles que pueden cambiar una final y Daniil, que jugaba para ganar su primer grande, parecía relativamente tranquilo, sobre todo cuando sacaba. Había cedido un único punto cuando el resultado era de 3-1 y terminó el primer asalto con tres. Novak tuvo una cuarta opción de 'break' en el cuarto juego. Con el punto controlado desde el resto, sonó la megafonía y el juez de silla hizo repetir el punto.
La raqueta pagó toda su ira tras la quinta bola de rotura que se le marchaba y por su infortunio.
Faltaba comprobar si notaría el golpe anímico. Era la primera vez en las dos semanas de competición en la que había perdido los papeles. Medvedev aprovechó el desconcierto de su adversario para hurgar en la herida y dar un golpe casi definitivo. Rompía el saque de Djokovic en el quinto juego y suya sería también la segunda manga obligando al mejor jugador del planeta a una remontada que sólo había logrado en seis ocasiones, la última en Roland Garros ante Tsitsipas.
Sin embargo, Medvedev no quería formar parte de la historia negativa de ser de nuevo víctima de Djokovic y surgió con su mejor tenis en el tercer set para ponerse con un 4-0 parcial que dejó sin ninguna opción al campeón serbio, que sufrió la derrota más humillante y frustrante en las nueve finales que ha disputado en Flushing Meadows al no poder ganar el partido más importante de su carrera profesional. Se le escapó el primer tren para ser considerado el mejor de la historia. Djokovic, acabó llorando, y tan desquiciado que se cambió la camiseta antes del último juego. Hubo 'break', con dos dobles faltas de Medvedev con punto de partido, pero no hubo milagro. Daniil acabó siendo abucheado por derrotar al héroe. Así se las gasta la grada de Nueva York.
Título y crédito a Medvedev, que se ha convertido en el tercer tenista ruso (varón) capaz de inscribir su nombre en el palmarés de los 'majors' y 21 años después de que lo hiciera Marat Safin aquí en Nueva York, y que empieza a discutir la tiranía del 'Big Three' en los grandes escenarios. Se habían repartido 56 de los últimos 65. Incluidas 17 de las últimas 18. Y la que no fue suya cayó del lado de Thiem en la pasada edición con ausencia de Nadal y Federer y descalificación de Djokovic.
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