Thursday, July 31, 2025

Tour de Francia 2025. Mucho Pogacar... y cuarto trofeo

El Tour de Francia en esta edición, la 112, regresaba a sus orígenes con un recorrido exclusivamente por territorio francés con inicio en Lille y finalización en París en una etapa diferente al habitual paseo triunfal, utilizando el recorrido empleado en los pasados JJOO. 
Del 5 al 27 de julio de 2025 la carrera francesa por excelencia recorría durante 21 etapas 3.339 km de recorrido, divididos en siete etapas llanas, seis de media montaña, seis de montaña (con 5 llegadas en alto) y dos contrarreloj, con dos jornadas de descanso el martes 15 y el lunes 21, para un total de 23 días de carrera. 
En esta edición (como en el resto de grandes vueltas) la UCI permitía tomar la salida por primera vez en su historia a 23 equipos (18 UCI Word Teams, además de 5 Pro Teams (el belga Lotto y el Israel, como mejores del año anterior y el Uno X Mobility noruego, el francés Total Energie y el suizo Tudor, por invitación) lo que suponía 184 corredores en la salida (ocho más de lo habitual hasta entonces). 
Continuando con el mismo sistema de bonificación en las etapas en línea (con 10, 6 y 4 segundos respectivamente para los tres primeros), la novedad en esta edición era la aparición de las tarjetas amarillas con sanciones para los ciclistas amonestados. 
En total estaban en juego para distribuir 2,3 millones de euros entre equipos y corredores, incluido el medio millón sólo para el ganador de la clasificación general individual final. 
Dos ciclistas destacaban sobre el resto como favoritos en las apuestas con la destacada presencia del vigente campeón el esloveno Tadej Pogacar, y que después de ganar con mucha superioridad el Giro de Italia, buscaba ganar su cuarto Tour y conseguir su segundo doblete en Grandes Vueltas. Cuenta a su favor con una excelente preparación y con apoyo de un solido equipo como el Emirates, aunque quizá el Visma, que lidera J.onas Vingegaard, sea la escuadra más potente del pelotón. El danés de 28 años tras declinar correr el Giro se convertía en el principal adversario del esloveno en un nuevo cara a cara, contando con el belga W. Van Aert sobresaliendo sobre el resto de compañeros. Un tercero en discordia es el belga de 25 años R. Evenepoel (Soudal Quick-Step), doble campeón Olímpico y tercero del año pasado, que afronta su segundo Tour con grandes expectativas. Un escalón por debajo figura P. Roglič, el esloveno de 35 años y ganador de la Dauphiné, buscará con su nuevo equipo (Red Bull Bora ) el título que le falta en las Grandes Vueltas. 
En esta edición eran sólo diez los ciclistas españoles muy repartidos entre ocho equipos, continuando Movistar como el más numeroso con cuatro de ellos (Enric Mas, Pablo Castrillo, Iván García Cortina e Iván Romeo); dos estaban presentes en Arkea (Cristian Rodríguez y Raúl García Pierna) y Cofidis (Alex Aramburu y Ion Izagirre), mientras que con uno sólo figuraban Ineos (Carlos Rodríguez) y UEA (Marc Soler). 
En cuanto a la carrera en sí, la Primera Semana ofrecía una 
primera etapa, el sábado 5, con salida y llegada en Lille y de 185 km para testar la forma de los favoritos. Aunque el perfil general era llano, contaba con tres cotas puntuables de 4ªC que añadían un punto de tensión a la etapa. Nada más darse el banderazo de salida, arrancaban M. Vercher, J. Rutsch, M. Le Berre, B. Armirail y B. Thomas para coronar destacados la Côte de Notre-Dame-de-Lorette con 2’25 sobre el pelotón. Con el viento comenzando a soplar de costado se aceleraba la marcha y los nervios en el grupo principal provocaban la caída de gente importante como F. Ganna o S. Bissegger, que debían abandonar. Claudicaba la escapada en el km 80 volvían a la carga Vercher y Thomas para conformar un dúo en cabeza y que llegaba a contar con 55” de ventaja en la cima del Mont Cassel y donde acababa su aventura, al esprintar los dos sobre los adoquines, yendo por el suelo y siendo rebasados por un pelotón en tensión y muy compactado y donde Visma, a poco de meta y aprovechando el viento lateral forzaba un corte de 41 ciclistas que se marchaban por delante, incluyendo a sus líderes J. Vingegaard y M. Jorgenson, al atento vigente campeón T. Pogacar, junto a gente rápida como Philipsen y B. Girmay mientras que R. Evenepoel, T. Merlier, P. Roglic, J. Milan o Ca. Rodríguez quedaban relegados a un segundo grupo. La emocionante persecución durante 17 km de locura, finalizaba sin éxito, pues los de cabeza volaban a la estela del Alpecin que rubricaba su apuesta en meta con un lanzamiento excelente para permitir a J. Philipsen imponerse sobre B. Girmay y S. Warenskjold y meter a los perseguidores algo más de medio minuto. Enric Mas entraba delante, siempre atento, auxiliado por García Cortina. Mal día para Ca. Rodriguez, que empieza con 39”de retraso. 
La 2ª etapa, el domingo era otra jornada llana, entre Lauwin-Planque y Boulogne-sur-Mer, de 209 km, la más larga de esta edición, con cuatro tachuelas en su recorrido previas a la meta en subida de la localidad costera. Debido a las intensas lluvias que provocaron atascos y complicaciones entre los vehículos de los equipos hasta llegar al punto de partida, la etapa partía con retraso y cierto caos. Ajenos a ello Fedorov, Leknessund, Van Moer y Armirail pronto tomaban la iniciativa ajenos al aguacero y bajo el estrecho control del pelotón. El animoso cuarteto superaba a mitad de etapa la Cota de Cavron-Saint-Martin con 2’30 de ventaja. Pero el pelotón derribaba la fuga a 52 km de meta. Con el cese de la lluvia se animaba la etapa, y se abría la lucha por la posición con la llegada de la zona quebrada y las carreteras estrechas. Subiendo la Cota de Haut Pichot tensaba la cuerda Van Aert, pero el UAE con Wellens saltaba para poner orden y para puntuar con Pogacar a rueda, provocando la primera fractura en el pelotón. En la Cota de Saint-Étienne-au-Mont, la escena era parecida con los hombres de Vingegaard volviendo a probar a Pogacar, y el esloveno coronando en cabeza. Un gesto de autoridad dentro de un grupo que incluía a Van der Poel, Evenepoel y Ca. Rodríguez, pero no a Mas. Nuevo movimiento del Visma en la última cota, la de Outreau, con Jorgenson como espoleta, pero Pogacar volvía a frenar la iniciativa. Y en un final que picaba hacia arriba, Pogacar tomaba el mando a 800 m de meta y Alaphilippe, probaba suerte intentando sorprender, pero atento Van der Poel salía en su busca y se presentaba por delante en el repecho final para llevarse un nuevo triunfo en el Tour, que Pogacar segundo y Vingegaard tercero, no podían evitar. Y como regalo, el maillot amarillo, con los grandes asomando en cabeza; Pogacar a 4” y Vingegaard a 6”. Enric Mas es sexto a 10” mientras que Ca. Rodríguez se aleja, figurando 28º a 1’20. 

La tercera etapa, el lunes se disputaba sobre un recorrido también llano de 178 km. entre Valenciennes y Dunkerque con solo una cota puntuable, el Mont Cassel (4ªC a 30 km de meta). Con lluvia inicial y en contra de la norma habitual, sin escapada inicial. A un ritmo lentisimo y con pacto de no agresión, la tranquilidad imperaba después de dos días de nervios, caídas y diferencias significativas entre los favoritos, hasta que 70 km de meta con la llegada del sol cambiaba el decorado y la marcheta se alteraba en las proximidades del sprint de Isbergues cuando una maniobra extraña de B. Cocquard derribaba al maillot verde J. Philpsen, que debía abandonar. Con el accidente retornaba la calma al pelotón, empeñado en tomarse el día como descanso activo hasta la cercanía de la meta, y donde Evenepoel se veía involucrado en una primera caída y media docena de corredores más, en la última curva. En medio del caos el Lidl-Trek colocaba en inmejorables condiciones a Milan, pero T. Merlier reaccionando por detrás sorprendía al italiano metiendo la rueda sobre la misma línea y llevándose una victoria de foto, con J. Milan segundo y el alemán P. Bauhaus, completando el podio. 
El martes 8, la 4ª etapa de 174 km entre Amiens y Rouen, destilaba aroma a clásica, con un último tercio encadenando cinco pequeñas cotas y la última a 5 km de meta. Tras la tregua de la víspera, pronto se desataban las hostilidades con una fuga de cuatro, los franceses L. Martínez y Th. Gachignard, el danés K. Asgreen y el noruego J. Abrahamsen. Mantenidos "al baño maría" todo el día, en torno a los 2’, el cuarteto llegaba unido a los últimos 50 km, y donde se iba reduciendo la diferencia en cada ascensión de modo que si en la Jacques Anquetil era de 1’15, la renta en la segunda, Belbeuf, ya solo eran de 11”, resistiendo en solitario con más ilusión que opciones el galo Martínez, pero siendo engullido por la marabunta antes de afrontar la subida a Bonsecours, donde el Alpecin trataba de proteger el amarillo de Van der Poel. Con los hombres de la general en máxima alerta y el UAE haciendo la subida a Grand Mare a toda máquina con Wellens de locomotora, en el descenso, era el Visma el que mostraba sus cartas apretando a bloque, con todos sus efectivos delante. 
En Saint Hilaire, con la cima a 5 km de meta, Pogacar atacando de inicio, abría hueco; se le pegaba con apuros Vingegaard y ambos coronaban con 11” de adelanto. Sin voluntad de jugarse la etapa entre ellos, permitían que conectaran pronto por detrás M. Van der Poel, R. Evenepoel, M. Jorgenson, O. Onley, R. Grégoire y J. Almeida, quien asumía el peso de llevar al grupo hasta la rampa final de meta. Lanzaba el sprint de lejos Van der Poel, pero se equivocaba de distancia y Pogacar lo aprovechaba para, superándolo con suficiencia convertirse en centenario en Ruán, luciendo el maillot de campeón del mundo y completando el podio el danés Vingegard. Ligeros cambios en la general, Más figura ahora 6º a 48”. 
La 5ª etapa, era la jornada destinada a la CRI, por los alrededores de Caen con inicio y final en la capital tras 33 km de recorrido llano. El campeón kazajo de la modalidad Y. Fedorov era el primero en partir y su crono rápidamente era superado primero por Pablo Castrillo con 38’00 y, casi inmediatamente, por su coequipier y vigente arcoíris sub23 contrarreloj Iván Romeo, con 37’44, tras un cerrado duelo con un L. Plapp, que de más a menos acababa con 37’59. Hubo de pasar algo más de media hora para que el campeón europeo E. Affini lo mejorara con 37’15, y que campeara en lo más alto de la tabla durante más de dos horas y media. En ese lapso, sólo B. Armirail se acercaba al crono del italiano con 37’17”. El campeón olímpico y mundial, R. Evenepoel, no era capaz de mejorar los primeros tiempos intermedios de Plapp, pero sí que pulverizaba los de la segunda mitad para terminar desplazando de la silla caliente a Affini, con 36’42” y que le permitirían conseguir la victoria. Se acercaba J. Almeida, con 37’56 y no lo mejoraba J. Vingegaard, que con 38’03” cedía 1’21”. T. Pogacar era el que más se aproximaba marcando 36’58” a 16” para concluir segundo y arrebatar el maillot amarillo a M. Van der Poel que figuraba 18º con 38’26”. R.Evenepoel sigue siendo el mejor contrarelojista del mundo sin discusión y de momento el belga era el único capaz de meterle tiempo al corredor esloveno, segundo gran beneficiado de esta crono y que ahora dispone de 42” de margen sobre Evenepoel; 59” sobre el sorprendente tercero K. Vauquelin, 1’13 sobre el danés J. Vingegaard cuarto o los 2’30 sobre el octavo P. Roglic. 

Entre los españoles Romeo, finalizaba séptimo a 1’02 del vencedor, Castrillo, 10º a 1’18 y R. García Pierna 17º a 1’38. Nada que ver con la mala crono de Enric Mas, 37º, doblado a 3 km de meta, cediendo 2’57 con Evenepoel y que ahora figura 13º de la general, a 3’29 de Pogacar. 
La 6ª etapa, el jueves retomaba el aroma de prueba clásica con un recorrido quebrado de 201 km entre Bayeux y Vire Normandie, con 6 cotas puntuables, la mitad de ellas en los últimos 50 km. Ritmo infernal de inicio (49,5 km en la primera hora de carrera), y con 3.550 metros de desnivel por delante, muchos ataques, sobre todo del Visma, bien resueltos por UEA y no sería hasta el km 57 de etapa cuando consiguieron despegarse 8 corredores con Van der Poel, como principal valedor junto a Healy, Simmons, Barta, Tejada, Dunbar, S. Yates y Storer. Con mucha calidad en la escapada y todos colaborando, juntos pasaron la Cota de Mortain con 3’ de renta, después la de Juvigny-le-Tertre con 3’44 para consolidar la fuga. 
Pero la armonía finalizaba a 42 km de meta cuando un ataque del irlandés Healy en el ascenso a Saint-Michel de-Montjoie le permitía coronar en solitario y tomar diferencia, 55” a 30 de meta, cuando saltaban Simmons y Storer y 1’17 a 17 de meta sobre el dúo y 1’40 sobre el resto de perseguidores mientras el pelotón, rodaba a más de 6’. El irlandés, sin mirar atrás se iba a por la etapa, haciendo inútil el esfuerzo del dúo perseguidor, mientras Van der Poel, daba por bueno recuperar el maillot amarillo. Healy, en olor de multitudes, superaba la Cota de Vaudry, a 5 de meta, y el último muro, 700 m terribles al 10 % de media y tramos del 14, tampoco redujo su ímpetu, coronando su primera etapa del tour con 2’44 sobre Simmons y 2’51 sobre Storer. Cambio de líder por un solo segundo y Healy entraba en el top ten (8º). 
Con la 7ª etapa, entre Saint-Malo y el Muro de Bretaña, de 197 km. continuaba la dinámica "clasicómana" de la edición, con el aliciente final del Muro bretón (3ªC. con 2 km al 6,9%) y su doble ascenso con el segundo como meta. W. van Aert era el autor del primer ataque, mostrando sus intenciones, y acompañado por M. Schmid circularon por delante durante 20 km. Luego se sucedieron los ataques en cascada pero hasta el km 55, no se conformaba una escapada cuando se marcharon A. Baudin, G. Thomas, M. Haller, E. Costiou e I. García Cortina, y una vez completada la primera hora de carrera. El pelotón, mantenía la fuga a tiro de piedra, 1’40 máximo, al paso por Yffiniac ciudad natal de Bernard Hinault cuando M. Cattaneo ya había abandonado. Llegando a los últimos 20 km, Costiou coronaba en primera posición la cota de 4ªC antes de deshacerse de sus tres compañeros de escapada y hacer en solitario el primera paso por el Mûr-de-Bretagne Guerledan a 16 km de meta y con 15” de ventaja sobre un pelotón reducido a unos 40 ciclistas. El bretón sería atrapado poco después y en la aproximación a la ascensión final una montonera alteraba el desenlace final con J. Almeida y S. Buitrago directamente implicados y con menor consecuencia otros ciclistas. Era T. Wellens el encargado de preparar el ataque de Pogacar y que dejaba a sólo nueve ciclistas en cabeza de carrera; y Jh. Narváez el de lanzarle para la llegada. Arrancaba el esloveno a 200 m, con su eterno rival Vingegaard a rueda, pero sin respuesta y como espectador de lujo, mientras el maillot arcoíris pletórico se imponía, para recuperar el maillot amarillo. Con Vingegaard 2º, en tercera posición coronaba el británico O. Onley. Los españoles perdían más tiempo en la general; Mas envuelto en la caída, cedía en meta 51” y figura 13º a 4’35. Por su parte, Ca. Rodríguez cedía 21” y en la general consta 15º a 4’51. 
El sábado 12 era turno para la etapa 8ª, un recorrido llano de 171 km entre Saint-Méen-Le-Grand y Laval con una sola cota de 4ªC a 16 de meta, en una jornada para resolver por velocidad. No hubo pelea en esta ocasión por la escapada y no sería hasta el km 90, cuando M. Burgaudeau y M. Vercher lo intentaban, llegando a contar con 1’ a 54 km de meta. Burgaudeau pasaba en cabeza por la Côte de Nuillé-sur-Vicoin manteniendo 45” sobre un pelotón que se tensaba y que primero cazaba a Vercher y 3 km después, a Burgaudeau. En la llegada masiva el Alpecin trató de montar su "treno" para Groves, impulsado por Van der Poel, pero el neerlandés se quemaba lejos de la recta. El Lidl llevaba dos hombres y J. Milan situado a sus ruedas y saltando de lejos, a "martillazos" con los pedales, y una agresividad espectacular se imponía holgadamente a W. Van Aert y a K. Groves, en ausencia de T. Merlier, caído a 12 de meta. Sin cambios en la general. 
La novena etapa cerraba el primer tercio de carrera con una jornada llana de 174,1 km entre Chinon y Châteauroux, y que ofrecía una segunda oportunidad consecutiva a los velocistas. En un día de calor azotado por un viento pertinaz, nada más darse el banderazo Ch. Prudhomme, J. Rickaert y M. Van der Poel saltaban del pelotón sin oposición, alcanzando una ventaja máxima de 5’35 en Châtellerault (km 46,2) cuando ya solo quedaban los dos últimos escapados. Volando a 48,5 km/h de media en las dos primeras horas, obligaban a esforzarse a un pelotón, que esperando por una jornada tranquila, sólo conseguía recortar en la segunda mitad de etapa, y cuando cambios de dirección en la carretera, provocaban que el viento soplara de costado con escarceos entre los equipos que no cristalizaron en cortes significativos pero acortaron la diferencia de Van der Poel y Rickaert a 35” a 24 km de meta. Entonces el pelotón bajaba su ritmo y el dúo de Alpecin aprovechaba para incrementar su renta hasta 1’ a 11 del final. Rickaert llevaba todo el peso hasta siete de meta y Van der Poel, aguantaba hasta casi consumar, cuando a pocos metros de meta era superado por la volata de los sprinters en un final agónico y donde T. Merlier sorprendía a J. Milan y A.de Lie en un sprint tan ajustado como desordenado. Victima del duro ritmo impuesto (segunda etapa más rápida de la historia del Tour, 50 km/h) abandonaba J. Almeida. Segunda semana. 
La etapa 10ª, el lunes 14, día de la Fiesta Nacional francesa, discurría por el Macizo Central con 165 km rompepiernas entre Ennezat y Le Mont Dore-Puy Sancy y 8 puertos (siete de 2ª y uno de 3ª), en un sube y baja constante. Era la temprana ascensión a la Côte de Loubeyrat (km 11,8), la causante de la que sería la numerosa escapada del día con veteranos de las fugas. Decidido a arrebatar el maillot de puntos rojos a Wellens, el galo Martinez coronaba primero la Côte de La Baraque, la Côte de Charade y la Côte de Berzet y la fuga se fue seleccionando paulatinamente, con el trabajo de EF Education en pos del amarillo virtual de B. Healy (mejor clasificado de los escapados, 11ª a 3’55” de Pogacar) propiciando que su ventaja se disparara. Quedaban Campenaerts, S. Yates, V. Paret Peintre, Healy, Baudin, Martinez, Arensman, Simmons, Storer, O’Connor, Castrillo, Woods, Blackmore y Johannessen que superaban el Col de Guéry con 5’ de margen sobre el pelotón, con Martínez nuevamente al comando. La diferencia aumentaba hasta los 5’55 en el Col de la Croix Morand, cuando la escapada quedaba reducida a Simmons, S. Yates, Healy, Arensman, Storer y O’Connor. Por detrás, las aceleraciones del Visma reducían también al pelotón a 26 unidades, sin cobrarse ninguna víctima ilustre ni poner en apuros a un UAE que resistía con Soler, Narváez y A. Yates protegiendo a Pogacar. La penúltima ascensión, Col de la Croix Saint-Robert confirmaba la situación. Ataques continuos del Visma por detrás que no lograban despegar a Pogacar, mientras por delante Healy tiraba el solo de la fuga, para mantener la ventaja y donde Simmons no podía aguantar. Al pie de la ascensión final a Le Mont-Dore en Puy de Sancy, S. Yates, sin apenas gasto hasta entonces, demarraba en la escapada para marcharse hasta línea de meta y ganar la etapa tras doblegar primero a O’Connor y después a Arensman, que entraba segundo a 9” mientras Healy cruzaría la meta tercero a 31” pero que le valdrían para hacerse con el amarillo toda vez que Pogacar cedía 4’51”. Ahora Pogacar es 3º a 29”, con Evenepoel, Vingegaard, Jorgenson, Vauquelin, Onley, Lipowitz, Roglic y Holland completando en ese orden el top ten y con Ca. Rodríguez y E. Mas 12º y 13º, a casi 5’. 

Tras el martes (en esta edición) de descanso en Tolousse La siguiente etapa, 
la undécima, de 157 km era un recorrido quebrado y circular por los alrededores de Tolousse, con 5 repechos puntuables, casi todos al final. Prepirinaica, oportunidad para los velocistas. Con mucho calor y muchos ataques de salida, se conformaba un quinteto delantero formado por Abrahamsen, Ballerini, Schmid, Wright y Burgaudeau y al que querían sumarse Van Aert, Van der Poel y Simmons en un segundo grupo y ante la conformidad del UAE y del resto de favoritos, de acuerdo con firmar una tregua y guardar fuerzas para la jornada siguiente de Hautacam. Día plácido, con fuga controlada y diferencias aceptables, estabilizadas en los 30” entre el quinteto de cabeza y el grupo de Van der Poel y Van Aert y en los 3’ con el grupo de los ilustres, sería en la penúltima cota, Vieille Toulouse (4ªC) cuando empezaron a desatarse las hostilidades con un ataque del noruego Abrahamsen y respuesta del campeón suizo Schmid. Ambos coronaron con 15” por delante de un especulador grupo perseguidor y en la última dificultad, la Cota de Pech David (4ªC) mantenían 27” de ventaja sobre el resto, a 9 km de meta. Por detrás y en el pelotón principal, lo intentaban Vauquelin y Vingegaard sin exito y a 6 km de meta, la sorpresa venía de manos de Pogacar haciendo un “afilador" con el noruego Johannessen y cayendo contra la acera aunque enseguida se levantaba sin daños físicos, pudiendo reintegrase pronto a un pelotón que generoso, levantaba el pie para esperarle. Por delante Abrahamsen y Schmid, conseguían presentarse por delante en Toulouse y jugarse la etapa al sprint, con bingo para el nórdico, por un tubular y fotofinish. Primera para él en una grande y sueño hecho realidad, sobre todo recordando que hace unas semanas se estaba recuperando de una fractura de clavícula. A 7” completaba el podio Van der Poel, quedándose con la miel en los labios, intercalado entre el dúo ganador y el grupo que llegaba 53” después mientras que el pelotón de los favoritos lo hacía a 3’28. Sin cambios en la general. 
Con la 12ª etapa el jueves, entre Auch y Hautacam, de 180 km, el Tour entraba en los Pirineos con la primera gran prueba de alta montaña (3.860 m de desnivel) y señalada como una de las claves de la edición. Tras un inicio muy nervioso y después de 17 km, un grupo de 52 ciclistas lograba escaparse del pelotón. Lo nutrido de la escapada y el relativo peligro que suponían hombres como Ca. Rodríguez, 12º a 5’44 del líder B. Healy, provocaba que el pelotón se pusiera con denuedo en su busca y captura. Delante, el ritmo de los inetgrantes de Ineos, Tudor, Jayco o Cofidis, propiciaba una media de casi 52 km/h en la primera. La escapada se seleccionaba en el último tercio de etapa con el inicio del Col du Soulor (1ªC. y 11,8 km al 7,3%) y donde conservaban 2’15 de ventaja, desgajándose a lo largo del puerto, hasta coronar Woods solo en cabeza con 15” sobre Skjelmose y 30” sobre Storer, Armirail y Rubio. Los cinco se juntarían en el descenso para posteriormente ver partir a un Armirail que coronaría en solitario el Col des Bordères (2ªC. y 11,8 km al 7,3%) con 50” sobre sus antiguos compañeros de aventura y 2’10 sobre el grupo principal, ya de tan solo una quincena de ciclistas. Por el camino se desfondaban, por orden Evenepoel, Healy y Jorgenson, lo que propiciaba que “los 15” levantaran el pie. Evenepoel conseguiría enlazar en la bajada de Bordères, salvando la situación, pero Healy y Jorgenson, no. En la fuga, Armirail encaraba Hautacam (HC, y 13,5 km al 7,8%) con 1’30 de ventaja sobre el grupo. Enseguida Narváez aceleraría para lanzar a su líder Pogacar y sólo Vingegaard aguantaba el arreón.., hasta que decidía no forzar y subir a su ritmo. El campeón del mundo rebasaba a Armirail a 11 km de meta e incrementaba su ventaja sobre Vingegaard y Evenepoel que aguantaban a 11”. A 10 de meta eran 18” sobre el danés y 1’15 sobre el belga; a 5 km, 1’15 y 3’10 y en meta, 2’10 y 3’35 respectivamente. Entre el resto de favoritos, F. Lipowitz destacaba, completando el podio a 2’23 y superando a su compañero P. Roglic 9º, a O. Onley 5º y a T. Johannessen 4º. Cr. Rodríguez entraba 10º a 7’26, R. García 12º a 7’33, Ca. Rodríguez 22º a más de 12’ y E. Mas 33º a 16’. 
Vuelco total en la general con Pogacar nuevo lider y 3’31” de ventaja sobre Vingegaard, 4’45” sobre Evenepoel y 5’34 sobre Lipowitz, con Vauquelin, Onley, Roglic, Halland, Gall y Jorgenson en el top ten con B. Healy a continuación a 13’19 de la cabeza y Ca. Rodríguez 12º, a casi 18’. 

La decimotercera, el viernes 12, correspondía a la temida cronoescalada de 10,9 km que unía las localidades de Loudenvielle y la cima de Peyragudes (1ªC con 8,1 km al 7,6%), un recorrido en continuo ascenso, que marcaría diferencias entre los candidatos. Era el francés M. Vercher el encargado de abrir la competición marcando el primer tiempo en meta con 30’01 que era mejorado sucesivamente por J. Meeus, R. Van Sintmaartensdijk, S. Grignard y L. Van Eetvelt, quien saboreaba una veintena de minutos en lo alto de la tabla con 27’49” en espera de los especialistas. Su registro era pulverizado por L. Plapp que anotaba 24’58”, un tiempo a tener ya en cuenta y que permitían al australiano disfrutar del sillón caliente durante tres largas horas. Sería M. Jorgenson el primero en acercarse y batirle en los pasos intermedios, pero sus 25’03” no bastaron en Peyragudes (4º). Hubo que esperar al esloveno P. Roglic para que lo mejorara con un registro de 24’20”. Posteriormente ni Onley (7º), ni Vauquelin (11º), ni Lipowitz (5º), lo conseguían y había que esperar a los tres mejores de este Tour de Francia (e integrantes del podio del año pasado) para descubrir el desenlace. No sería tampoco R. Evenepoel, de más a menos y que con 25’39” (12º), acababa siendo doblado por J. Vingegaard quien con un 23’36” reinaba en Peyragudes durante minuto y medio; lo que tardaba en aparecer T. Pogacar para con 23’ justos confirmar lo apuntado en los pasos intermedios y que le permitían incrementar su renta al frente de la general hasta los 4’07” sobre el danés y 7’24” respecto al campeón belga, en una jornada para olvidar. 
Con la etapa 14ª, el Tour cerraba los Pirineos con la tercera y última, jornada entre Pau y Luchon-Superbagnères, con un recorrido de 182 km. La etapa del Tourmalet, acumulaba casi 5.000 m de desnivel con las dificultades montañosas en la segunda mitad, comenzando con la montaña por antonomasia. El puerto de "mal retorno" se subía por Luz-Saint-Sauveur (HC. 19 km al 7,4%), para continuar después con el Col d’Aspin (2ªC. con 5 km al 7,6%), el Peyresourde (1ª Cat. con 7,1 km al 7,8%) y terminar con la exigente subida a la meta de Superbagnères (HC. 12,4 km al 7,3%). Le etapa comenzaba con mucha humedad y relativo frío lo cual no era impedimento para rodar muy rápido en la primera hora de competición recorriendo 51 km, en una enorme pelea por la escapada y dos abandonos: Steff Cras y Mattias Skjelmose, este por caída, y a las que se sumaría la de Remco Evenepoel en las primeras rampas del Col du Tourmalet y donde la encarnizada lucha por la fuga acababa por dejar como cabeza de carrera en solitario a L. Martinez que coronaba en primera posición. A 1’45 lo hacía el grupo perseguidor con S. Kuss, S. Yates, V. Paret Peintre, A. Vlasov, T. Arensman, Ca. Rodríguez, E. Verstrynge, M. Storer, B. O’Connor, E. Mas, G. Mühlberger, E. Rubio, S. Higuita , M. Woods, T. Johannessen y J. Jegat. El pelotón sin prisas, conducido por el UAE pasaba a 3’30 de la cabeza de carrera. Kuss y Paret Peintre se lanzaron en la bajada del Tourmalet acercándose paulatinamente a Martinez, nuevamente coronando en solitario el Col d'Aspin para atraparle en el descenso mientras el grupo perseguidor se desgajaba. En las primeras rampas del Col de Peyresourde conectaban con el trío cabecero Arensman, Ca. Rodríguez, O’Connor y Johannessen y acto seguido, el neerlandés del Ineos demarraba y sin esperar a nadie coronaba el puerto con 1’20” sobre un grupo liderado con Martinez, Johannessen, Paret Peintre, Ca. Rodríguez y Rubio que sería reforzado en el descenso por Kuss, Yates y O’Connor. El pelotón, por su parte, lo hacía a 3’30. A los pies de Luchon-Superbagnères, Arensman mantenía 2’15 sobre sus más inmediatos perseguidores y 3’00 respecto al pelotón. El ritmo cansino de UAE no lograba recortar la diferencia, que continuaba siendo de 2’15 a 5 de meta. Descontento con la situación, el austriaco Gall arrancaba desde el grupo del maillot amarillo para rebasar a todos los perseguidores. La tónica por detrás cambiaba bajo la pancarta de 4 a meta y cuando casi todo estaba decidido por delante con la merecida y solvente victoria de Arensman. El primer ataque de Vingegaard neutralizaba a Gall, el de Pogacar demarrando a 3 del final, recibía un fiero contraataque del danés que tiraba con denuedo hasta la meta, donde era nuevamente superado por su eterno rival. La etapa terminaba con Arensman primero, Pogacar segundo a 1’08 y tercero Vingegaard a 1’12, con lo que el esloveno aumentaba aun más su diferencia en la general, que con la retirada de Evenepoel permite la entrada en el top ten de Ca. Rodríguez, 10º a 22’57. 
El domingo 20 cerraba la segunda semana con la decimoquinta etapa, un recorrido quebrado de transición entre Muret y Carcasonne, de 169 km con las tres dificultades montañosas en la segunda mitad, con la última cima lejos de meta, a 40 km. Una jornada de asueto tras las previas montañosas y víspera del segundo día oficial de descanso. Comenzaba con una primera hora de la competición de auténtica locura en busca de la fuga, agudizada por una montonera en el km 18, que rompía el pelotón en varios grupos con el líder Pogacar por delante y sus inmediatos perseguidores Vingegaard y Lipowitz por detrás. Del grupo delantero nacía, una escapada inicial de 15 ciclistas con nombres muy importantes y que al paso por el sprint intermedio llevaban 30” sobre un pelotón que reagrupado, no bajaba los brazos ante la insistencia de equipos sin representación delante y que se saldaba con una primera hora loca de carrera a 52,2 km/h. El primer ascenso, Côte de Saint-Ferréol (3ªC. y 1,7 km al 7%) permitía a Simmons, Stuyven y Storer contactar con la cabeza de carrera, donde se descolgaba Russo. Sin respiro, la Côte de Sorèze (3ªC. y 6,2 km al 5,5%), provocaba un sin fin de demarrajes, quedando en cabeza T. Wellens, V. Campenaerts, N. Powless, M. Mohoric, Q. Simmons, M. Storer, A. Lutsenko y Ca. Rodríguez, último en sumarse tras una excelente ascensión y que conseguían una renta de 40” en la cima, sobre el resto de escapados, mientras el pelotón, pacificado por el UAE, coronaba a 2’15 y sin ánimo de batalla. A. Leknessund consiguía enlazar desde el grupo perseguidor antes del inicio de la última ascensión, Pas du Sant (2ªC. y 2,9 km al 10,2%)) y donde Storer abría las hostilidades para coronar en cabeza, seguido de cerca por Simmons, Campenaerts y Wellens, con Rodríguez y Vlasov a 25”. Faltando 49 km para meta a estos dos se les unían A. Lutsenko y W. Barguil para formar un cuarteto perseguidor de la cabeza de carrera a la que darían caza 5 km después. Aprovechando el momento de la fusión, Wellens como el que no quiere la cosa aumentaba el ritmo en un ataque sostenido para marcharse en solitario ante la indecisión del resto por ver quién iba en su busca. Al paso por el Col de Fontbruno (a 38 km de meta), contaba con 25” sobre sus más inmediatos perseguidores y mientras Wellens, rodaba implacable hacia el triunfo, la colaboración entre sus perseguidores era nula. Así, a 20 de meta, aumentaba su ventaja a 1’25 que le ponía en bandeja el triunfo parcial, con el pelotón rodando a 7’. Entrando en meta en solitario T. Wellens conseguía su primera victoria en el Tour para completar el triplete en las tres grandes. ¡Enorme el belga!. Segundo finalizaba V. Campenaerts a 1’28 y que había saltado a 2 km de meta, completando el podio J. Alaphilippe, 6” después y celebrándolo (pensando que había ganado la etapa) encabezando a una quincena de hombres que se echaba encima del resto de perseguidores para jugarse los puestos de honor. A la postre, Ca. Rodríguez lograba “rascar” 4’31 respecto al pelotón, lo que le permitía adelantar a B. Healy para situarse 9º de la general. 
Tercera semana de carrera. Tras la jornada de descanso el lunes en Montpellier, el martes los corredores acometían la trascendental última semana con 
la 16ª etapa una travesía de 171 km entre Montpellier y el Mont Ventoux (HC. 15,7 km al 8,8 %), el mítico Gigante de la Provenza llamado a escenificar una bella batalla entre los mejores escaladores de la Grande Boucle. No era de la partida M. Van der Poel, enfermo por neumonía y con una nueva intensa pelea por la escapada, la velocidad media en las dos primeras horas de carrera se disparaba a 49,9 km/h en un recorrido mayoritariamente llano hasta la llegada al puerto y castigando mucho a los ciclistas. Tras muchos intentos, un trío inicial con M. Haller, M. Hirschi y X. Meurisse aguantaba hasta el km 72, cuando eran atrapados por otros 32 ciclistas con muchos experimentados fuguistas en sus filas y Marc Soler, Raúl García Pierna, Alex Aranburu y Enric Mas, especialmente implicado, entre sus integrantes. En el km 105, un acelerón de Trentin servía para formar un grupo cabecero con Alaphilippe, Wright, Arensman, Mas, Velasco, Abrahamsen y Eenkhoorn y que en el sprint intermedio, a 60 km de meta contaba con 25” sobre sus 28 perseguidores y 4’55 sobre el pelotón. Un pinchazo eliminaba a Wright de la ecuación ganadora, reduciendo la fuga y que a pie de puerto quedaba en cinco al cesar Trentin también en su trabajo para Alaphilippe. Para entonces mantenían 1’30 de ventaja sobre el grupo perseguidor y 6’00 sobre el pelotón, donde Visma comenzaba a marcar un fuerte ritmo. E. Mas atacaría a 14 de meta para marcharse en solitario mientras a sus espaldas se conformaba un trío perseguidor con Healy, Paret Peintre y Buitrago que acabaría por echarle mano a 4 km de la cima, con el colombiano haciendo la goma y Van Wilder aguantando unos metros por detrás. Pese a los violentos acelerones del irlandés, los cinco se acabarían juntando bajo el triángulo rojo para jugarse la victoria en un sprint que caía del lado del francés V. Paret Peintre, con Healy segundo y Buitrago tercero. En la pelea por detrás Vingegaard lanzaba un primer ataque a 9 de meta que Pogacar resistía sin problemas. Luego otros dos asistido por Benoot y Campenaerts sin éxito y, tras una contra del esloveno a 1,7 del final, un cuarto, que tampoco funcionaría. La pelea les permitía recortar mucho la diferencia llegando ambos juntos a meta en 5ª posición Pogacar y en 6ª Vingegaard y tras Van Wilder, mientras E. Mas lo hacía 7º. Apenas cambios en la general con el español ascendiendo a la 18ª posición tras Ch. Rodríguez. 

La decimoséptima, camino de los Alpes, era una jornada de transición con 160 km llanos entre Bolléne y Valence con dos pequeñas cotas. Sin tregua desde la salida y tras una breve batalla, cuatro aventureros lo intentaban V. Albanese, Q. Pacher, M. Burgaudeau y J. Abrahamsen. Con una ventaja máxima de 2’50 en el km 23, el paisaje cambiaba en la aproximación al Col du Pertuis (4ªC, 3,7 km al 6,6%), con Ineos reduciendo la diferencia a sólo 35” en la cima y que se mantenía hasta el Col de Taratiguille (4ªC, 3,6 km al 3,5%), cuando el belga W. van Aert se lanzaba en solitario bajo la lluvia en busca de los fugados sin conseguirlo. 
A 12 de meta, era Abrahamsen el que lo intentaba en la escapada buscando repetir triunfo. Sin embargo, acabaría engullido por el pelotón a 4,5 del final y que en una ‘volata’ muy desordenada, provocaba una caída bajo el triángulo rojo del último kilómetro que dejaba fuera de concurso a Merlier e implicaba a Girmay, quien cruzaría la meta renqueante. 
En el reducido sprint se imponía J. Milan, por delante de J. Meeus y T. Lund. 
La 18ª etapa del jueves era considerada la etapa reina de la edición 2025. Una jornada de alta montaña con salida en Vif y llegada en el mítico Col de la Loze, en Courchevel, tras 171 exigentes kms que acumulaban nada menos que 5.642 m. de desnivel con dos ascensiones más de HC (Glandon, Madeleine) antes de un final en alto tan agotador como espectacular. Tras los primeros compases de etapa controlados por el Lidl hasta el sprint intermedio y la victoria de J. Milan, sumando puntos para el maillot verde, lucha de ataques y contraataques entre T. Wellens y W. van Aert hasta comenzar el Col del Glandon (HC. y 21,7 km al 5,1%), un aperitivo que desgajaba el pelotón. Se formaba la primera expedición con Roglic, Jorgenson, Aresman, Wellens, Rubio y el francés L. Martínez, quien coronana en cabeza. En el pelotón, control del UAE de Pogacar, sin permitir demasiadas alegrías a la fuga. Sería en el segundo ascenso, el Col de la Madeleine (HC, 19,2 km al 7,9%) donde Visma ponía la carne en el asador, con Kuss marcando un alto ritmo que permitía al grupo de Vingegaard y Pogacar enlazar con los fugados a 6 km de la cima y donde esperaba Jorgenson para mantener la caldera a punto hasta la misma cima, donde coronaba Vingegaard en pugna con Pogacar y a rueda Roglic, Gall, Rubio y O'Connor. Cedía Lipowitz, tercero de la general, quien llevaba por delante a su jefe de filas, un Roglic con la duda de buscar la etapa o el puesto de podio de su compañero. El americano volvía a dirigir el descenso, y en el valle de aproximación camino del Col de la Loze (HC. 26,4 al 6,5%), atacaba seguido por Rubio y O'Connor. La tregua del grupo de favoritos permitía que los fugados gozasen de 3’30 de ventaja al inicio y en las primeras rampas facilitaba el despegue de O'Connor y Rubio, la incorporación de Lipowitz y el reagrupamiento e torno a Pogacar y Vingegaard, con varios gregarios recuperados, como los dos Yates, Kuss o Soler. Mientras, por delante O'Connor, a 16 km de la cima lanzaba un ataque para deshacerse de Rubio y marcharse en solitario a por una victoria tremenda para enriquecer su palmarés como cazaetapas. Por detrás, con todo por decidir, los favoritos decidían subir el interminable puerto al ritmo de sus gregarios, mientras los mantuvieron. 
En cabeza y crecido en medio del pasillo humano hacia la cima, el australiano conseguía su segunda en el Tour mientras el Visma no movía ficha, con Pogacar viajando en butaca, tranquilo, sin agresiones. Tan solo un tímido intento de Vingegaard a 2 km de meta, con respuesta inmediata de Pogacar y Onley, y con el esloveno contraatacando poco después para doblegar a todos sus rivales, rebasar a Rubio y cruzar la meta 2º, a 1’45 de O´Connor mientras tercero finalizaba Vingegaard a 1’54, lo cual le permitía aumentar su renta en la general y auparse a la primera posición de la Montaña en solitario. En la general ligeras variaciones con Onley 4º amenazando al tercero Lipowitz, Roglic 5º, Gall 6º, Vauquelin 7º, Halland 8º, Healy 9º, O´Connor 10 y con Enric Mas debiendo abandonar. 
La decimonovena del viernes 19, última de alta montaña con los Alpes como escenario. Corta, de 130 km inicialmente, entre Albertville y La Plagne, y recortada a 93, por un problema sanitario en su tramo inicial, perdía las dos primeras subidas de las 5 programadas, la Cota d'Hery-sur-Ugine de 2ªC. y el Col de Saisies de 1ªC. para comenzar la etapa a partir de la tercera, con el Col du Pré, el Cormet de Roselend y la escalada especial a la meta de La Plagne. Como ocurría en la jornada anterior, Lidl asumía las riendas hasta el tempranero sprint intermedio y donde su líder J. Milan se imponía para blindar el maillot verde. Luego en las primeras rampas del Col du Pré (HC, y 12,6 km al 7,7%), P. Roglic atacaba varias veces hasta quedarse sólo en cabeza a 4 km. de coronar junto a L. Martinez y a los que se uniría V. Paret-Peintre muy cerca de la cima, que franqueada en primer lugar Martinez y donde tenían 30” sobre E. Rubio, B. Armirail, T. Foss y V. Campenaerts, que serían atrapados tras el descenso por un pelotón conducido por el UAE y del que se había cortado K. Vauquelin 7º de la general. El trío cabecero encaraba la ascensión al Cormet de Roselend (2ªC. con 5,9 km al 6,3%) con 30” de ventaja respecto al grupo principal de unos 20 ciclistas, y coronaban, con Martínez primero, con 50” de ventaja y con 1’ sobre el grupo de Vauquelin. En el descenso, el grupo perseguidor daba caza sucesivamente a los escapados, con Roglic oponiendo más resistencia. Así, el grupo principal encaraba la ascensión final a La Plagne (HC, con 19,1 km al 7,2%) con 1’40 sobre el grupo de un Vauquelin que realizaría una valerosa persecución hasta meta para garantizar su top10. Con Roglic descolgado pronto, a 14,5 km de meta, y bajo una intensa lluvia atacaba F. Gall secundado por T. Arensman. Poco después, era T. Pogacar el que atacaba con J. Vingegaard respondiendo y superando a los escapados. Pero su especulación permitía a Arensman marcharse en solitario a 12 de meta, y a Gall darles alcance junto a F. Lipowitz, O, Onley, B. Healy y A. Johannessen. A 10 del final, Arensman mantenía 30” de ventaja y supo mantenerlos hasta meta, mientras Pogacar marcaba el ritmo del grupo de favoritos sin recibir relevos y por tanto, sin esforzarse por la etapa. Arensman se imponía en la cima con apenas 2” sobre Vingegaar segundo y Pogacar tercero, con Lopowitz 4º a 6” tras su aceleración para superar a Onley, Gall, Johannessen y Healy, en busca de asegurar el maillot blanco y su podio en París. Las diferencias en meta acabarían de definir los puestos del topten, con Gall 5º y Johannessen 6º, mientras Vauquelin conservaba la 7ª plaza y Roglic caía a la 8ª. 

La penúltima etapa, la 20ª, por el macizo del Jura, entre Nantua y Pontarlier, era una jornada rompepiernas de 184 km. con cuatro cotas en el recorrido y última oportunidad para muchos ilustres de justificar su presencia en el Tour por lo que los ataques empezaron pronto. Era K. Asgreen el primero, rápidamente atrapado por un pelotón en pie de guerra en la primera ascensión bajo una cortina de agua al Col de la Croix de la Serra (3ªC, 12,1 km al 4,1%) y que coronaba en cabeza L. Barre. El descenso sobre mojado provocaba cortes con un pelotón principal de medio centenar de ciclistas y en el que no rodaban ni O. Onley ni F. Gall , 4º y 5º de la general, viéndose relegados a un grupo perseguidor. Por la segunda cima, la Côte de Valfin (4ªC. 5,7 km al 4,2%) era T. Wellens, muy activo, el que coronaba primero, encontrando en el descenso la compañía de M. Jorgenson y E. Costiou. En el km 52 saltarían en su busca P. Eenkhoorn, H. Sweeny, R. Grégoire, K. Groves, M. Trentin, I. Romeo, S. Velasco, J. Jegat (11º y en busca de entrar en el top ten), F. Van den Broek y J. Stewart y dándoles caza antes del sprint intermedio, donde conseguían una ventaja de 50” y dejaba de llover. Al pie de la Côte de Thésy (2ªC. con 3,6 km al 8,9%), los escapados contaban con 2’30 sobre el pelotón con Sweeny coronando en cabeza junto a Jegat y con 20” sobre el resto de escapados, mientras el pelotón, franquearía la cima a 3’30. Sweeny era atrapado al pie de la Côte de Longeville (4ªC, 2,5 km al 5,5%) y donde Romeo, Groves, Velasco, Van den Broek, Stewart y Grégoire, saltaban para hacer este primero en la cima. En pleno descenso, una caída a 22 de meta, sacaba de la ecuación a Romeo y Grégoire, que se iban al suelo, y a Velasco, que mantuvo la verticalidad pero se cortaba. Y poco después, Groves sin levantarse del sillín, burlaba la vigilancia de Stewart y Van den Broek, demarrando a por la victoria en solitario. A espaldas del australiano la falta de entendimiento provocaba que Groves lograra su primera victoria en el Tour, entrando en el selecto grupo de las Tres Grandes, al imponerse con 54” sobre V. den Broek, quien se había lanzado a por él a 12 de meta y 59” sobre Eenkhoorn tercero, encabezando al resto de perseguidores. El pelotón cruzaba meta a más de 7’ del ganador, permitiendo así al francés Jegat desbancar a O’Connor del 10º puesto de la general. 
La última y 21ª etapa, a diferencia de las otras finalizaciones anteriores en Paris, adaptaba el recorrido de la pasada prueba olímpica con tres ascensiones a Montmartre (4ªC) previas a la tradicional llegada a la meta de los Campos Eliseos. Con 132 km, entre Mantes-la-Ville y París, la etapa incluía otras dos ascensiones de (4ºC), la Côte de Bazemont y la Côte du Pavé des Gardes, que superaban en cabeza B. Thomas y P. Sivakov para ser cazados, al paso por primera vez por meta, km 61, y que comenzaran los primeros escarceos. Sería en la primera de las ascensiones a Montmartre cuando Alaphilippe demarraba llevándose con él a Pogacar, rompiendo el pelotón, con un grupo de 27 habituales por delante. Comenzaba a llover intensamente y el siguiente ascenso daba lugar a una segunda selección, con Pogacar llevándose a su rueda a Jorgenson, Van Aert, Trentin y Ballerini, y logrando conectar en la bajada Mohoric. El sexteto contaba con 25” de ventaja sobre sus perseguidores al último paso por meta. Para la tercera y definitiva subida el líder aceleraba desde el inicio de la subida, y sólo Van Aert y Ballerini pudían seguir su rueda. A 300 m de cima y 8 km de meta, el belga remachaba al esloveno para coronar en primera posición y lanzarse en solitario, arriesgando en un peligroso descenso, cosa que no hacía el esloveno, y firmar bajo la lluvia su segunda victoria en los Campos Elíseos y décima en el Tour. A 19” entraban Ballerini y Mohoric completando el podio, con Pogacar cuarto. Los perseguidores lo hacían a 1’14 con De Lie al comando. 
Así, el esloveno Tadej Pogacar inscribía su nombre por cuarta vez en el palmarés del Tour, igualando al británico Fromme y a solo uno de los 5 de las leyendas de la "grande boucle", Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain. 

Dos consecutivos para intercambiar roles con su principal rival, el danés Jonas Vingegaard, que debía volver a contentarse con una segunda posición, en esta ocasión a 4’24 del título, completando el podio la sorpresa alemana Florian Lipowitz a 11’ y con el mejor de los españoles Cristian Rodríguez 20º y a 1h36’ del líder. Si el belga Remco Evenepoel fue el año pasado el primer ciclista del siglo XXI en subir al podio final de los Campos Elíseos, su estela se continúa con Lipowitz, de 24 años, que peleaba hasta el último aliento con Onley, de 22. Junto a ellos, también figuran en el topten Vauquelin, de 24, séptimo de la general y Healy, también de 24, noveno. Generacion Z. 
Los demás maillots se repartían de la siguiente manera 
Maillot Verde (Clas. por puntos.): Jonathan Milan. 
Maillot de lunares (Clas. Montaña): Tadej Pogacar. 
Maillot blanco (Clas. mejor joven): Florian Lipowitz. 
Mejor equipo: Visma. 
Premio a la combatividad: Ben Healy. 
Nombres propios. 
Tadej Pogacar: el esloveno campeón del mundo, vencía en 2025 con gran autoridad, consiguiendo 4 triunfos parciales, además de 4 segundos y un tercero, para 12 topten, volvía a doblar triunfos en Giro-Tour. Ha portado el amarillo en 13 de las 21 etapas y además sumaba el de lunares. Ganador también de 9 "monumentos" clásicos, despierta debates sobre la conveniencia de un poder absoluto para el ciclismo. A sus 26 años, para muchos, ese dominio puede llegar a aburrir al aficionado, que asume el resultado de antemano. Para otros, sus exhibiciones despiertan admiración que acapara nuevos adeptos al ciclismo. Son ya 103 victorias, 15 de ellas esta temporada. Sumando ya cuatro victorias en el Tour, entrar en el selecto club de los cinco campeones, parece ahora muy al alcance de su mano. 
Jonas Vingegaard: eclipsado por el esloveno, el doble ganador del Tour llegaba a Lille dispuesto a recuperar los laureles de 2022 y 2023. El danés lo intentó, buscó el título, pero de principio a fin chocó una y otra vez, con el muro de Pogacar. Sin victoria de etapa y excepto en una ocasión, siempre por detrás, 4 segundos y 4 terceros así lo atestiguan. Su nivel, de menos a más, y la estrategia del Visma, que se rebanaba los sesos para encontrar el punto flaco del rival, no dieron resultado. Vingegaard, único en plantar cara al esloveno, no lo conseguía, debiendo repetir segundo puesto tras el intocable, eso sí, reduciendo la diferencia final a 4’24 (en 2024 fue 6’17) pero sin recobrar aquel nivel que le llevó al doble título en París. Además, la protección del Visma, el mejor equipo de esta edición quedaba en entredicho en las etapas claves de montaña y Vingegaard, se debía conformar con quedar detrás de su rival. 
Florian Lipowitz: el germano del Red Bull encarna mejor que nadie esa nueva hornada de la generación Z. Segundo de la París-Niza, por detrás de Jorgenson, y tercero de la Dauphiné, solo superado por Pogacar y por Vingegaard aquí repite podio tras ellos, además de conseguir el jesrsey blanco. Perfilándose como una de las estrellas de los próximos años, la destreza con la que ha gestionado la presión del Tour de Francia le auguran grandes cosas. Frío sobre la bicicleta, Lipowitz posee una gran resiliencia, que combina con una enorme sangre fría. Cuenta con el respaldo de Red Bull, donde la convivencia con el esloveno Roglic no ha resultado sencilla. 
Oscar Onley: el joven escocés del Picnic terminaba cuarto en su estreno en el Tour, y a 1’12 del podio. Reputado por su carácter reservado, en carrera daba muestras de tenerlo, como cuando tuvo que poner a todo su equipo a trabajar camino del Col de la Loze, tras quedarse descolgado para acabar cuarto en meta, a 22” del podio y, aunque al día siguiente no pudiera soportar la presión comprobando como la tercera plaza se le escapaba definitivamente. El natural de Kelso, ha mostrado una madurez impropia de su edad (22 años) y ha encontrado en el Picnic, el entorno ideal para desarrollar su talento. Onley es el único corredor de élite que hace públicos sus datos de rendimiento, en los que aparece una capacidad máxima de resistencia que le identifica como un diamante en bruto. 
Thymen Arensman: dos etapas eran suyas y en sendas escapadas, el neerlandés de INEOS era el primero en cruzar la línea de meta en las gandísimas etapas con cima como meta de Superbagnères y de La Plagne. Además finalizaba segundo, también en alto en la 10ª, el día de la fiesta nacional francesa. Triunfos que sólo le daban para finalizar 12º. 
Ben Healy: dos días de amarillo, vencedor en la 6ª etapa, segundo en el Mont Ventoux y tercero en el Mont Dore, finalizaba 9º en la general. La baja de Carapaz permitía al irlandés de 24 años, brillar al máximo en las filas del Education First. También sustituye al ecuatoriano como el más combativo de la edición, un premio merecido a su pundonor. Tercero de la Lieja-Bastona-Lieja, cuarto de la Strada Bianche, quinto de la Flecha Balona, Healy se ha convertido en una de las figuras de esta edición, y en el animador incansable de las escapadas. 
Ben O´Connor: el australiano y jefe de filas del Jayco se llevaba la etapa reina de 2025, imponiéndose en solitario en el Col de la Loze entre la multitud enardecida. Inicialmente en el top ten, perdía tiempo en la 4ª etapa que aunque recuperaba etapa a etapa y a base de meterse en todas las escapadas, sólo le daba para finalizar 11º siendo superado por el francés Jegat en la penúltima. 
Jonathan Milan, el joven esprinter italiano del Lidl se enfundaba el maillot verde de los puntos y ganaba dos etapas al sprint (8ª y 17ª), aparte de hacer segundo en otras dos, convirtiéndose en el principal referente del equipo norteamericano gracias a la inestimable colaboración de su compañero y campeón en ruta de Estados Unidos, Quinn Simmons.  
Kevin Vauquelin: el francés ha tenido que lidiar con el bullicio que acarreaba su nombre en las carreteras francesas, elevado a la condición de gran esperanza de un país que hace 40 años que no celebra un Tour. Su quinto puesto en la CRI de Caen le situaba en la parte alta de la tabla, que no abandonaba desde entonces. De menos a más, pese a no ser un escalador acreditado, ha sabido aferrarse al top-10 tras mucho sufrimiento en Pirineos y Alpes. Le faltaron piernas los días importantes, pero aun así ha conseguido terminar séptimo en la general y tercero en la clasificación de los mejores jóvenes. Mejora en mucho sus resultados de 2024 pero le ha faltado el premio que entonces conseguía, una victoria de etapa. 
Alpecin. Mención especial para el equipo belga que ha realizado un trabajo superlativo a la caza de victorias de etapa. A pesar de sufrir el abandono temprano de Jasper Philipsen (3ª) y antes de los Alpes de Mathieu van der Poel (16ª), ambos se llevaban el botín que esperaban recoger en Francia. El belga la primera y el neerlandés la segunda, con maillot amarillo para el equipo los primeros 4 días. Y, cuando ya parecía que el Alpecin había cumplido, la emotiva victoria bajo la lluvia del aussie Kaden Groves en la penúltima etapa, para configurar un éxito rotundo de toda la estructura y en la que no se puede destacar un solo nombre. 
También al resto de ganadores de etapa comenzando por la partida doble de Tim Merlier (3ª y 9ª), Simon Yates (10ª), Jonas Abrahamsen (11ª), Tim Wellens (15ª), Valentin Paret Paintre (16ª) y Woud Van Aert (21ª). 
En cuanto a la escuadra española, tras la gran actuación de la edición 2023 (tres etapas y dos representantes en el top ten) en esta continuamos con la sequía de etapas y nuestro peor resultado individual en este siglo, siendo penado por los abandonos de nuestros mejores baluartes cuando figuraban bien situados (Ca. Rodríguez 10º y E. Mas 19º). Acabaron ocho de los diez corredores iniciales, con el ciclista de El Ejido Cr. Rodríguez como mejor clasificado y 20º; R. García Pierna 26º, M. Soler 29º, J. Izagirre 69º A. Aramburu 81º, I. Romeo 107º, P. Castrillo 110º e I. García 117º. El ciclismo español se presentaba en la salida con solo 10 corredores. No siendo de la partida ni Juan Ayuso ni Mikel Landa, las bazas para la general eran Ca. Rodríguez y Mas, y ambos se retiraron, el andaluz con fractura de pelvis y el balear por una flebitis. Además de los españoles (en la etapa 18ª), abandonaban muchos otros nombres ilustres del pelotón, como F. Ganna, (1ª), J. Philipsen (3ª), M. Cattaneo y J. Haig (5ª), J. Almeida (9ª), R. Evenepoel y M. Skjelmose (14ª) o M. Van der Poel (16ª), finalizando 160 ciclistas de los 184 iniciales, dando idea del excesivo margen de llegada, pese del alto ritmo de carrera. El duelo entre los dos primeros convertía esta edición en la más rápida de la historia con un promedio del ganador de 42,849 km/h, generando también unas diferencias que hacía tiempo no se marcaban.

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