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Friday, June 5, 2026

Giro de Italia 2026. Primero para Vingegaard

La 109ª edición del Giro de Italia volvía a hacer historia al presentar como gran novedad comenzar la carrera en Bulgaria disputando allí las tres etapas iniciales, para terminar finalizando por cuarto año consecutivo en Roma. 
En esta edición se disputaba desde el viernes 8 de mayo hasta el domingo 31, pues la carrera además de las 21 etapas competitivas reglamentarias ofrecía tres lunes de descanso, al igual que la edición anterior, y utilizando el primero de ellos para el traslado de la carrera de Bulgaria a territorio italiano entrando por el sur y continuando rumbo hacia su habitual cita romana. 
Eran 3.459 km, 21 etapas y 49.150 metros de desnivel acumulado, con 42,3 de contrarreloj (10ª etapa) para el disfrute de los velocistas. 8 etapas propicias para los 'sprinters', 7 de media montaña y 5 de alta montaña, con seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí, Piani di Pezze y Piancavallo). Asentada la parrilla de salida en 23 equipos en las tres grandes vueltas (18 UCI Word Teams, más 5 Pro Team) aquí además del Tudor como mejor del año anterior, en esta edición los cuatro invitados eran los italianos Polti y Bardiani, el suizo Q36,5 y el neerlandés Unibet) con 184 corredores en la salida, de 31 nacionalidades diferentes y mismo sistema de bonificación en las etapas en línea (con 10, 6 y 4 segundos respectivamente para los tres primeros) y además, y nuevamente el Kilómetro Red Bull, con bonificaciones de 6-4-2 segundos al final del ‘Red Bull KM’ (un esprint intermedio convencional) para los tres primeros en pasar. 
Sin la presencia de Tadej Pogacar o Remco Evenepoel, el favorito indiscutible a la Maglia Rosa de esta edición, era Jonas Vingegaard que además contaba con la mejor ayuda de todas las escuadras. El danés llega con galones, confianza y un camino algo más despejado tras las bajas de Joao Almeida, Isaac del Toro, Mikel Landa o Richard Carapaz, ausencias que modifican el relato antes incluso del primer banderazo. 

Un escalón por debajo y a la espera de alguna extraordinaria sorpresa se agrupa un convoy de aspirantes con razones para soñar: Giulio Pellizzari, Jai Hindley, Felix Gall, Egan Bernal, Thymen Arensman, Derek Gee o Ben O'Connor. Todos saben que para batir a Vingegaard no bastará con resistir: habrá que incomodarle.  

En esta edición eran 10 los ciclistas españoles, repartidos entre cinco escuadras. Repite Movistar como única española y contando con cuatro de ellos (Enric Más, que debutaba, al comando, Javier Romo, Juanpe López e Iván García Cortina); en el UEA (Marc Soler e Igor Arrieta), en el Q36,5 (David de la Cruz y David González), en el Polti (Diego Pablo Sevilla) y en el EF Education (Markel Beloki). 

En cuanto a la carrera en sí, comenzaba con el novedoso periplo de tres etapas por territorio búlgaro con el 


Primer fin de Semana de carrera y 
La primera etapa el viernes 8 de mayo, empezaba con 147 km de recorrido llano entre Nessebar y Burgas, bordeando el mar Muerto y con dos tachuelas intermedias de 4ª C, un doble paso por Cape Agalina, ya en el circuito final (kms 84 y 106). Animada desde el banderazo de salida con la fuga del italiano Manuele Tarozzi y el español Diego Pablo Sevilla, llegó a disponer de 2:20 en el km 12, mientras el pelotón controlaba la situación. Con un perfil claramente favorable para los velocistas, el viento lateral y el nerviosismo final interfirieron en la perfecta ecuación. Siendo los fugados neutralizados a 23 km del final, con el aumento del viento y el pelotón ocupando toda la anchura de la carretera buscando la mejor posición de cara al sprint, una aparatosa caída a 600 m, que afectaba a una treintena de corredores, cortaba al grupo principal. Solo una quincena lograba evitar la montonera y disputar realmente la victoria de etapa. Si Walscheid lanzaba el sprint para Lidl-Trek era Tobias Lund el que arrancaba a 300 m de meta. Sin embargo, Paul Magnier respondía con autoridad para superar al danés y adjudicarse la primera victoria, con el británico Ethan Vernon completando el podio, todos con el mismo tiempo. El madrileño Sevilla se imponía en las dos ascensiones y las bonificaciones por hacer sendos segundos en el sprint intermedio de Sozopol y en el Red Bull Km, le permitían finalizar quinto en la clasificación general. 

La 2ª etapa transcurría entre Burgas y Veliko Tarnovo. De 221 km, era la segunda más larga de esta edición con una primera parte llana y una segunda más montañosa y tres cotas puntuables de 3ªC se volvía a producir una escapada inicial de DP. Sevilla y en esta ocasión acompañado de M. Maestri. Abriendo hueco pronto, llegaron a disponer de casi 6’ en los primeros compases. El madrileño, que volvía a sumar puntos en todos los terrenos, reforzaba su liderato en la clasificación de la montaña. Por detrás, la lluvia comenzaba a endurecer la jornada antes de su ecuador. La fuga era neutralizada a 27 kms de meta, justo antes de una caída masiva con más de treinta corredores implicados, entre ellos Yates, Vine, Soler, Buitrago, Kelderman, Morgado, Gee, Cavagna y Strong. Yates podía continuar, mientras Vine se veia obligado a abandonar y posteriormente también lo hacían Holter, Soler, Moschetti y Vendrame. De consignar que la falta de ambulancias obligara a neutralizar momentáneamente la etapa. Con 20 km por delante, la carrera se reanudaba poco después, con el grupo todavía condicionado por la caída y con Bernal bonificando en el KM Red Bull. Poco después, en la subida al Monasterio de Lyaskovets, Astana endurecía el ritmo antes de que Vingegaard acelerara con fuerza para coronar primero, por delante de Pellizzari y Van Eetvelt, formándose un trío de cabeza que llegó a contar con 18” de ventaja. Por detrás Jan Christen logró alcanzar al trío cabecero ya en el último kilómetro, pero el poco entendimiento se rompió en la zona final adoquinada y ascendente, siendo alcanzados a apenas 350 metros de meta y donde Astana lanzaba la llegada, encontrando el uruguayo Thomas Silva el hueco decisivo para rematar con fuerza e imponerse por delante de del alemán Florian Stork y y el local Giulio Ciccone, consiguiendo así la primera victoria en una grande para Uruguay, mientras asumía también el liderato de la clasificación general, donde Enric Mas se mantiene como el mejor español, decimoquinto a 10” de Silva, justo por delante de Vingegaard. 
La 3ª etapa, el domingo 10, última en territorio búlgaro, partía de Plovdiv y llegaba a Sofía, tras un recorrido llano de 175 km con una única ascensión, el Borovec Pass (2ªC con 9,2 km al 5,3%) a mitad de carrera. Los movimientos comenzaban temprano con una escapada nuevamente de Sevilla ahora con Tonelli y Tarozzi llegando a disponer de 3:40 a los 15 km de carrera y que llegaba con margen al Borovets Pass, donde Sevilla volvió a demostrar su fortaleza en la montaña para coronar en cabeza. Por detrás los velocistas no perdían comba en la ascensión y a partir de entonces la diferencia de los fugados comenzó a reducirse de forma progresiva. Aun así los tres fugados entraron en los últimos 10 km con renta para soñar con la victoria. A falta de 3 km, la diferencia incluso se mantenía en 19”. Sevilla, Tarozzi y Tonelli continuaron relevándose hasta el último kilómetro, donde aún conservaban nueve segundos sobre un pelotón lanzado. La inexsorable caza llegaba finalmente a 400 m de la llegada, justo antes de que Milan arrancara el sprint, respondiendo Paul Magnier con potencia y volver a ganar por delante de Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. Silva conserva la maglia rosa antes del traslado a la península itálica con 4” de ventaja sobre Stork y Bernal, mientras que Arensman y Ciccone a continuación, se mantienen a 6”, siendo Mas el español mejor situado, noveno a 10” del líder. 
Primera semana. 
Tras el lunes de descanso en Catanzaro, utilizado para el transporte de material y traslado de personal a territorio italiano, 
El martes 12, la 4ª etapa partía de Catanzaro para finalizar en Cosenza tras 138 km de recorrido llano y una única dificultad montañosa, Cozzo Tunno (2ªC 14,4 km al 5,9%) que se coronaba a falta de 40 km para meta. Una fuga de seis abría la primera de las etapas italianas con Bais, Barguil, Larsen, Marcellusi, Jacobs y Rafferty, alcanzando una renta máxima de 2:30 en el km 35 de etapa, antes de que Ineos, Visma y Astana endurecieran el ritmo camino del Cozzo Tunno y donde en sus primeras rampas los fugados eran absorbidos. Ahí Movistar rompía la carrera, con Milesi, García Cortina y Oliveira imponiendo un ritmo que dejaba fuera de combate a Groenewegen, Vernon, Milan o Sevilla, cediendo en las primeras rampas, mientras que el líder de la carrera Silva, también perdía comba poco después, llegando a circular a casi 5’ de la cabeza. Incluso Bernal pasó por dificultades y quedó descolgado, aunque más tarde consiguió regresar al grupo principal con la ayuda de su compañero Turner. Con Oliveira coronando primero, tras el descenso, el grupo cabecero quedaba reducido a 43 unidades y tras las lucha por las bonificaciones del KM Red Bull, a 11 kms de meta, Movistar volvía a asumir la responsabilidad del grupo y aprovechando la ligera pendiente, a 1,7 kms de meta, Christen lanzó un ataque potente abriendo un pequeño hueco, que Lidl neutralizaba antes de meta para en la resolución del reducido sprint ser el ecuatoriano Jhonatan Narváez el se llevaba la victoria por delante del colombiano Orluis Aular y del italiano Giulio Ciccone que, con las bonificaciones acumuladas, conseguía situarse líder con apenas 4” sobre Christen, Stork y Bernal, y donde Mas se mantiene octavo a 10” de Ciccone, y Markel Beloki, noveno. 
La quinta etapa, larga de 203 km transitaba entre Praia a Mare y Potenza. Con un recorrido exigente y dos ascensiones, Prestieri (3ªC con 13 km al 4,6%) y Montagna Grande di Viggiano (2ªC. con 6,6 km al 9,2%) finalizaba con la meta en pendiente. Con la lluvia y el viento como principales protagonista la carrera se agitaba desde el incio con Paletti, Bax, Marcellusi y Garofoli entre los primeros protagonistas en una jornada de desgaste. En la ascensión al Prestieri, con el grupo principal muy reducido coronaba por delante Rubio mientras por detrás, Groenewegen y Milan cedian pronto, y Magnier, aguantaba a duras penas. Tras numerosos movimientos, se consolidaba la escapada buena con Eulálio, Tarozzi, Rafferty, Milesi, Rubio, Turner, Garofoli, Campenaerts, Arrieta, Narváez, Tjotta, Scaroni y Silva, alcanzando los 3’ en el km 124. En la aproximación a Viggiano, la lluvia volvió a aparecer con fuerza seleccionando definitivamente a los hombres que iban a disputar la victoria, de los que sólo pretendían terminar sin riesgos. Uno de ellos, Igor Arrieta, atacaba en solitario antes de la ascensión pero era alcanzado pronto por Eulálio, que mejor situado en la general, se convertía en su principal aliado, goloso de una posible recompensa final. Arrieta coronaba primero la Montagna Grande di Viggiano, por delante de Eulálio, y con Garofoli, Silva, Scaroni y Milesi varios segundos por detrás. Minutos después coronaba el grupo de favoritos. En el KM Red Bull, a 30 de meta, la lucha por la victoria de etapa y por la general seguía totalmente abierta, con la lluvia y la carretera mojada seleccionado la carrera. A 14, Arrieta sufría una caída debiendo cambiar de bicicleta y perdiendo en la acción 50”. A pesar de ello salió en persecución de Eulálio arriesgando en cada curva. El portugués solo y presionado, también caía, a 6 km de la llegada, pero apenas perdía tiempo en el incidente, momento en el que Arrieta conseguía volver a contactar, enfilando juntos el tramo final, con el pelotón a más de 7’ y asegurada la victoria entre ellos. En eso, a 2 de meta, Arrieta se equivocaba de carretera permitiendo a Eulálio abrir hueco que bajo la pancarta del último kilómetro era de 10”. Sin embargo, Arrieta no se rendía y recortando la diferencia metro a metro, alcanzaba al portugués a 150 m de la línea, superándolo en el sprint para lograr la primera victoria española en este Giro, con Afonso Eulalio segundo, completaba el cajón el ex maglia Th. Silva, entrando a 51” y con el pelotón y los principales favoritos a 7:13. Cambios en la clasificación general, y Eulálio se convertía en el nuevo líder de la carrera, con Arrieta segundo, a 2:51 y Scaroni tercero a 3:34. Con Ciccone, sexto a 6:12, Bernal es 9º a 6:16 y Arensman 10º con el mismo tiempo. A 6:22 figuran 13º Mas, 14º Beloqui y 15º Vingegaard. 

La 6ª etapa, discurría entre Paestum y Napoles, con 141 kms llanos y una cota puntuable, Cava de' Tirreni, de 4ªC. De perfil favorable para velocistas y a ritmo moderado por la lluvia intermitente, la escapada se formaba pronto con Vergallito y Planckaert, a los que se unían más tarde Tarozzi, Marcellusi y Bais y de la que se descolgaba Planckaert. Sin llegar a tener nunca una ventaja amplia, era neutralizada antes del KM Red Bull. Con la lluvia haciendo acto de presencia en los últimos kilómetros, y con los equipos de los velocistas peleando por la colocación, al paso por los adoquinada húmedos de la Piazza del Plebiscito, a 600 m de la llegada, provocaba poco después una caída en cabeza con ocho ciclistas implicados, que rompía por completo la preparación habitual del sprint y donde Franco Ballerini sin verse afectado, sacaba la mayor tajada resistiendo por delante de Jasper Stuyven y Paul Magnier para dar a Astana una nueva victoria mientras Eulálio mantenía la Rosa, y sin cambios significativos en la clasificación general. 
En la séptima, se ascendía el temido Blockhaus (1ªC. con 13,6 km al 8,4%) donde terminaba la etapa. La más larga de la edición con 244 km, partía de Formia y además, también ascendía Roccaraso (2ªC. con 6,9 km al 6,5%). Con ataques desde el inicio, era Milan el primero en moverse para consolidar una escapada junto a VD Lee, Zukowsky, Naberman y Sevilla y que el pelotón condescendiente, permitía. Llegando a disponer de más de 5’, Sevilla coronaba en Roccaraso, mientras Milan se descolgaba. La escapada llegaba a pie del Blockhaus ya muy reducida y sus componentes neutralizados uno a uno conforme Red Bull-Bora endurecía la carrera en las primeras rampas. Arrieta, segundo de la general, cedía a 10 km de meta, mientras que Mas, Bernal y Christen también lo hacían poco después dejando el grupo reducido a una quincena de corredores y en el que Eulalio también cedía a 7 de meta. Los Visma Kuss y Piganzoli trabajaron para que Vingegaard lanzara el ataque definitivo a 5 km de meta, siendo Gall el único que podía aguantar su envite pero a distancia, mientras Hindley, Pellizzari y O'Connor se quedaban por detrás. El danés, debutante en el Giro y gran favorito antes de la salida, se imponía con enorme autoridad en el primer gran examen de montaña con 13” de ventaja sobre el segundo Felix Gall y 1:02 sobre el tercero Jai Hindley. Vingegaard lograba con su 49ª victoria profesional entrar en el selecto grupo de ciclistas con triunfos en la tres grandes. 4º finalizaba Pellizzari y luego O´Connor, Rondel, Cicconne, Gee, Storer y Arensman completaban el top ten, con Eulálio 15º (junto a Beloki) y que a pesar de ceder 2:55 en meta, conservaba el liderato de la general con 3:17 de ventaja sobre Vingegaard, que asciende hasta la segunda posición, y 3:34 sobre Felix Gall, tercero y donde Markel Beloki figura ahora decimoséptimo a 6:24 del líder como mejor español. 
El sábado 16 era turno para la etapa 8ª, que discurría entre Chieti y Fermo con un recorrido de media montaña de 156 km y 4 dificultades, todas en la segunda mitad de carrera empezando con el ascenso a Montefiore d'Aso (3ªC. con 9,9 km al 3,6%), Monterubbiano (4ªC. con 4,7 km al 5,7%), Capodarco (4ªC. con 2,5 km al 6,1%) y la meta de Fermo (4ªC. con 3,7 km al 5,7%). Durante más de 80 kilómetros y a una media elevada se sucedieron ataques y contraataques sin que ningún grupo lograse consolidarse de manera definitiva. En una jornada de desgaste constante, las dificultades encadenadas terminaron por romper el pelotón en varios grupos. Sería en la tercera ascensión, a Capodarco, cuando Narváez seleccionaba la etapa atacando y llevándose a rueda a Bjerg y Leknessund para consolidar una fructífera escapada. El trío abría diferencias rápido mientras por detrás Bahrain trataba de controlar el pelotón. El ecuatoriano coronaba en solitario afrontando con decisión la aproximación a Fermo. Por detrás, Leknessund intentaba contactar con Narvaez, pero sin éxito mientras el grupo de favoritos, reducido a unas treinta unidades, perseguía ya demasiado lejos. Jonatahn Narváez ganaba su segunda etapa con 32” de ventaja sobre Andreas Leknessund y 42” sobre el tercero Martin Tjotta. En la general apenas novedades, con Eulalio manteniendo la Maglia Rossa. 

La novena etapa, en la aproximación a los Apeninos, cerraba el primer tercio de carrera el domingo 17, con 184 km que iban aumentando de exigencia entre Cervia y Corno alle Scale con dos ascensiones en los últimos kilómetros, Querciola (3ªC. con 10,5 km al 4,2%) y la meta en Corno alle Scale (2ªC. con 10,8 km al 5,8%). Comenzando a un ritmo altísimo desde la salida tras varios movimientos iniciales, terminaba consolidándose una numerosa fuga que llegaba a disponer de casi 3’ y que en las primeras rampas del Quercirola quedaba reducida a seis unidades. Coronaba primero Rubio con el pelotón a 2’ por detrás. Después, Ciccone en el tramo final hacia Corno alle Scale lanzaba un ataque intentando irse solo pero Rubio le aguantaba en la distancia, mientras por detrás los favoritos recortaban gracias al trabajo del Visma con Campanaerts y Piganzolli. Y si a los 10 km disponían de 1:39, a 4km había descendido del 1’ y con Cicconne a la vista, saltaba Gall del grupo con Vingegaard a rueda y atrapando al italiano a falta de 2 km y que terminaba cediendo. El danés aguardaba hasta el último kilómetro para lanzar el ataque decisivo abriendo rápidamente un hueco imposible de cerrar para el francés y que le permitía ganar su segunda etapa. Jonas Vingegaard cruzaba la meta en solitario con 12” sobre Felix Gall y 34” sobre Davide Piganzoli que completaba el podio y con el lider Eulalio 5º, a 40”, que aunque volvía a sufrir ante las aceleraciones de los favoritos, conseguía limitar pérdidas y conservar el liderato, antes de la jornada de descanso y de la decisiva contrarreloj. En cambio Pellizzari y Mas perdieron contacto en los últimos kilómetros de ascensión. En la general Vingegaard se acerca más al liderato y refuerza su condición de gran favorito situándose ahora a 2:24 del portugués, mientras Beloki sigue siendo el español mejor situado, ahora undécimo a 6:02. 
Segunda semana. 
La etapa 10ª, el martes día 19 y tras el lunes de descanso en Massa, correspondía a la cronometrada de esta edición. 42,6 km de recorrido llano entre Viareggio y Massa. De minuto en minuto comenzando por el último clasificado VD Broek y de 3’ en 3’ los quince primeros de la clasificación, siendo el último en partir el líder Eulalio. Con referencias importantes desde los primeros compases como Walscheid (6º con 48:10) o Price-Pejtersen (7º con 48:22), era Bax más de media hora después el que elevaba el listón a 47:57, crono que se mantuvo 20’ más; hasta la salida de un imperial Filippo Ganna que cambiaba por completo el desarrollo de la contrarreloj y mejorando todos los pasos entraba en meta 2’ mejor con 45:53, registro finalmente inalcanzable para el resto. Hasta la partida de los 15 últimos, tan solo Remi Cavagna, casi una hora después batía el crono de Bax por apenas 5” 47:52., lo que le supondría subir al tercer escalón del podio. Y de los favoritos, el mejor era Thymen Arensman que con 47:47 completaba una gran actuación para terminar segundo de la etapa y ascender hasta la tercera posición de la general a 1:57 de Eulalio. O'Connor terminaba undécimo con 48:35 mientras que Storer 15º con 48:58 y Gee 5º con 48:09 ganaron terreno respecto a varios rivales directos. Vingegaard, que partía como gran amenaza para el liderato, no pudo acercarse a los mejores especialistas, pero sí recortó mucho tiempo a Eulálio. El danés terminaba 13º con 48:53, mientras que el líder portugués cedía 4:57 pero cruzaba la meta con margen suficiente para conservar la maglia rosa por 27”. Por su parte Gall perdió más tiempo del previsto, 4:22. Aun así, se mantiene cuarto en la general, a 2:24 del líder. Entre los españoles David de la Cruz terminaba 12º a 2:52 de Ganna, lo que le suponía situarse 15º en la general mientras que Markel Beloki, 17º en la etapa, asciende hasta la 10ª plaza de la general, 
La siguiente etapa, la undécima, unía Porcari con Chiavari a través de 195 km quebrados con tres cotas puntuables: Passo del Termine (3ªC. con 7,4 km al 4,9%)  Colle di Guaitarola (2ªC. con 9,9 km al 6,2%) y Colla dei Scioli (3ªC. con 5,7 km al 6,3%), todas en la segunda mitad de etapa. La jornada arrancó con muchísima actividad desde el banderazo de salida con la formación y captura de diferentes grupos de fugados aunque la carrera nunca terminó de estabilizarse por completo. A una velocidad muy alta en la primera parte del recorrido, la etapa daba un giro en su ecuador con un ataque de Enric Mas desde el pelotón para enlazar posteriormente con los hombres de cabeza. Poco después, lo hacía Narváez pero era Bais el primero en coronar el Passo del Termine. En el siguiente Colle di Guaitarola, la selección era todavía mayor con Ulissi, Harper y Mas en cabeza, a los que se unieron posteriormente, Van Eetvelt, Zana, Barguil, Bais, Crescioli, Narváez, Scaroni y Ulissi volviendo a coronar primero Bais por la cima del Colle di Guaitarola, mientras por detrás, el pelotón rodaba a más de 3’. Antes de la ascensión a Colla dei Scioli, una caída afectaba en la fuga a Zana, Van Eetvelt y Scaroni, quedando en cabeza Mas, Barguil, Crescioli, Ulissi, Narváez, Harper, Vlasov y Stuyven. Harper coronaba primero y posteriormente Mas atacaba a 17 kms de meta para pasar primero por el KM Red Bull, con Narváez a rueda y sin dejar de acelerar, coseguido su objetivo, sorprendían a sus compañeros para irse por delante en busca de la victoria. A 5 kms de meta, mantenían 20”, mientras el pelotón de favoritos quedaba ya a más de 3’. Cooperando en la bajada, Narváez más rápido, se llevaba el sprint final sobre Enric Más con Diego Ulissi tercero, 8” encabezando el grupo, mientras el pelotón entraba a 3:23. La clasificación general no sufría cambios entre los principales favoritos pero Beloki cedía una plaza y ahora figuraba 11º. 
La 12ª etapa, entre Imperia y Novi Liguri de 175 km, era una jornada de media montaña, con solo dos cotas a mitad de recorrido Colle Giovo (3ªC. con 11,4 km al 4,2%) y Bric Berton (3ªC. con 5,5 km al 5,9%), que la hacía propensa a los velocistas. Con una primera mitad llana empezaba a un ritmo muy elevado y nada más darse el banderazo se sucedieron varios intentos de fuga que no cuajaban hasta que en el bueno con Geens, Tarozzi, Christiaan,VD Lee, López y Bais lo lograban, llegando a tener una ventaja de 2’, y siendo atrapados en la ascensión al Colle Giovo, donde VD Lee pasaba primero por la cima,y donde se provocaban los primeros cortes importantes en el pelotón, cediendo los principales sprinters en la segunda subida, el Bric Berton, donde coronaba primero Mas con Eulálio ganando el KM Red Bull a 13 kms de meta y sus 6” de bonificación. Los últimos kilómetros estuvieron animados por varios intentos de fuga. Y si el de Ciccone y Arrieta no prosperaba el de Alec Segaert a 3,4 de meta, si. El estrecho marcaje por detrás permitía que llegara a meta en solitario con 3” de ventaja sobre el grupo encabezado por Toon Aerts y Guillermo Thomas Silva. La general no sufría grandes cambios. 
La decimotercera, el viernes 22, unía las localidades de Alessandria y Verbania. Con 180 km de recorrido llano, dos cotas alteraban su monotonía en la parte final, Bieno (4ªC. con 2,4 Km al 5,8%) y Ungiasca (3ªC. con 4,7 Km al 7,0%). La etapa comenzaba con numerosos ataques desde el inicio y la que cuajaba quedaba formada por Valgren, Jacobs, Donovan, Sevilla, Warbasse, Leknessund y Rojas, Y aunque el chileno acabaría cediendo poco después, se fueron incorporando unidades por detrás, con Bettiol, Stuyven, Bjerg, Busatto, Maestri, Hoelgaard, Aerts, Huens y Kench, hasta formar una fuga de quince ciclistas. El pelotón, sin intención real de disputar la etapa, dejó margen a los fugados, de tal manera que a 55 kms del final alcanzaba los 10:28. Poco después, en la subida a Bieno, donde coronaba Sevilla la fuga rodaba entonces con más de 11’, ya plenamente lanzada hacia la disputa de la victoria de etapa. En la ascensión a Ungiasca se fueron quedando corredores y de los que aguantaban delante, Leknessund atacaba a 1,5 kms de la cima. Bettiol reaccionaba para enlazar con el italiano poco después y lanzar entonces su ofensiva, coronando Ungiasca en solitario con 10” de ventaja sobre el danés. En los 13 kms de descenso hasta meta, los intentos de Leknessund por contactar fueron inútiles y Alberto Bettiol llegaba a Verbania con 26” sobre Andreas Leknessund mientras que Jasper Stuyven ganaba el sprint por la tercera plaza a 44”. Con el pelotón entrando a más de 13’, Eulálio mantenía el liderato, sin cambios en la general. 
La montañosa etapa 14ª, el sábado 23 llevaba al pelotón desde Aosta hasta Pila (Gressan), a través de 133 km de durísimo recorrido por el valle de Aosta donde se acumulaban cuatro cimas puntuables, Saint-Barthélemy (1ªC. con 15,7 Km al 6,2%), Doues (3ªC. con 5,8 Km al 6,2%), Lin Noir (1ªC. con 7,5 Km al 7,8%), Verrogne (2ªC. con 5,6 Km al 6,9%) y la meta en Pila (1ªC. con 16,6 Km al 7,0%) en el “tappone” de la edición 2026. La carrera se activaba desde su inicio con escaramuzas diversas, dada la proximidad del primer puerto y que provocaban el descarte inicial de los velocistas y la consolidación de una escapada de 23 corredores y fuerte presencia española con Mas, López, De la Cruz y Arrieta además de Milesi, Rubio, Ciccone, Hirt, Poels, Vlasov, Donovan o Narváez, entre otros. Si VD Lee coronaba el primer puerto, poco después, era Arrieta el que pasaba primero por Doues, y antes de que Visma empezara a marcar un ritmo sostenido en el grupo de favoritos, dejando la fuga al dente. La carrera volvió a endurecerse en Lin Noir, donde Ciccone atacaba, coronando primero y repitiendo en Verrogne, mientras Movistar trataba de mantener sus opciones con Mas y Rubio. Pero la ventaja de la fuga nunca pareció suficiente para neutralizar el control del Visma por detrás. Aunque a 21 kms de meta, mantenían algo más de 2’ sobre el reducido grupo de la maglia rosa, la diferencia descendía a 1:47 a 13 de meta y el desgaste acumulado empezaba a pasar factura. Arrieta cedía por delante y Beloki y el lider Eulálio, por detrás. En la subida final a Pila se terminaba de decidir la etapa con Visma endureciendo el ritmo gracias al trabajo de Campenaerts, Kuss y Piganzoli, reduciendo más el grupo de favoritos. En la fuga, a 5,5 de meta, atacaba Ciccone y respondía Rubio, aunque ambos eran neutralizados enseguida por el grupo de favoritos y donde poco después aceleraba Vingegaard para abrir hueco de inmediato. Con Gall como principal adversario, el francés nunca pudo enlazar con el danés. Jonas Vingegaard ampliaba su ventaja en los últimos kilómetros para ganar en solitario en Pila su tercera etapa con 49” de ventaja sobre Felix Gall y de 58” sobre Jai Hindley, con Afonso Eulálio entrando 15º a 2:49 del vencedor, y cediendo la maglia rosa tras nueve etapas vistiéndola. La clasificación general pasa ahora a ser encabezada por Vingegaard, con 2:26 sobre Eulalio, 2:50 sobre Gall y 3:03 sobre Arensman. El mejor español en la general es David de la Cruz, 15º a 9:11. 
El domingo 24 cerraba la segunda semana de la Corsa Rosa con la 
decimoquinta etapa de 157 km de recorrido llano y sin ninguna dificultad montañosa, partía de Voghera para finalizar en Milan. Pensada para sprinters, una escapada desde los primeros compases, con Bais, Maestre, Marcellusi y Dversnes, entretenía la espera. Llegando a alcanzar 2:55 en el km 28, el pelotón fue reduciendo diferencias en el tramo final. A 25 kms, la fuga mantenía 1:30; a 4, la ventaja se había reducido a 25” pero a 1,5, los cuatro de cabeza aún conservaban 22” sobre un pelotón lanzado con muchos frentes abiertos. La captura parecía posible, pero Bais, uno de los dos Polti en la fuga, asumía el trabajo final hasta meta tirando del cuarteto para beneficiar a su compañero Maestri, pero era Fredick Dversnes el gran beneficiado para imponerse en Milán por delante de Mirco Maestri, Martin Marcellusi y Bais, con el pelotón entrando a 57” y sin cambios en la general. 
Tercera semana de carrera. Tras la jornada de descanso en Cesano Maderno el martes 26 los corredores acometían la trascendental última semana con 
la 16ª etapa, una corta y dura jornada montañosa en territorio suizo entre Bellinzona y Cari, de 133 km pero exigente, con cinco cotas puntuables, el doble paso por Torre (3ªC. con 4,7 km al 5,6%) y por Leontica (2ªC. con 3 km al 8,3%) en el bucle hacía meta y el final en alto de Carì (1ªC. con 11,6 km al 8% y un ultimo km al 9,8). Los ataques comenzaron desde el banderazo oficial con varias intentonas infructuosas, pero el Visma asumía el control sin permitirlas. Sería Ciccone el gran protagonista, saltando del grupo antes de la primera subida a Torre, que coronaba en cabeza, por delante de Rubio y Harper. También pasaba primero por Leontica, volviendo a repetir en el segundo ascenso a Torre, acumulando puntos importantes para la clasificación de la montaña. Con Rubio, también muy activo durante la jornada, junto a mientras El pelotón, guiado por el Visma mantenía la escapada de Ciccone, Harper, Rubio y Narváez bajo control. A 34 de meta, la cabeza de carrera seguía inalterable con Ulissi rodando a 1:06 y el pelotón a 1:52. La selección natural continuó antes de la ascensión final. Narváez cedía a 19 kms de meta y Ciccone lo hacía poco después. Harper atacaba a Rubio a 13 de la llegada afrontando en solitario las primeras rampas a Carì. Y el australiano sumaba los 6” de bonificación con Rubio segundo. Por detrás el Red Bull de Hindley asumía las riendas de la persecución y su ritmo, a la vez que anulaba la escapada hacía estragos entre los hombres de la general. Así Pellizzari cedía a 10 kilómetros de meta y poco después también se descolgaron Afonso Eulálio y Ben O'Connor, quedando unos 15 corredores entre el resto de favoritos. Luego era Visma el encargado de preparar el terreno para el líder con los habituales Campenaerts y Piganzoli y a 6,6 de meta, Vingegaard lanzaba el ataque decisivo. Gall salía a su rueda, pero apenas resistió unos metros. Con el danés en solitario y abriendo diferencia con enorme rapidez, a 4,2 kms de la meta, ya aventajaba en 55” a sus perseguidores, con Bernal asumiendo el mayor trabajo pero siendo Arensman el que demarraba a 1,5 de la cima, con respuesta de Gall e Hindley. Nada cambiaba el desenlace y Vingegaard entraba en solitario en Carì para sumar su cuarta victoria con Gall segundo a 1:09 y Hindley a 1:11, completando el podio, con Arensman 4º a 1:14, y Gee 5º a 1:18. Con este nuevo golpe en la montaña, Jonas Vingegaard deja muy encarrilada la victoria final liderando ahora la general con 4:03 sobre Gall, 4:27 sobre Arensman y 5:00 sobre Hindley. Afonso Eulálio que llegaba 11º a 3:04, cae hasta la quinta plaza, a 5:40. Entre los españoles, De la Cruz es el mejor y ocupa la 14ª plaza, a 14:57 del líder.  
La decimoséptima, se disputaba el miércoles entre Cassano Dadda y Andalo, en un largo recorrido con 202 km quebrados, con tres puertos puntuables de 3ªC, comenzando con el Passo dei Tre Termini (8,2 km al 5,9%), el Cocca di Lodrino (con 8,2 km al 4,1%) y el Andalo-Lever (8,3 km al 3,6%) además de las no puntuables del Roncone (4,8 km al 5%) y una última cota previa al Andalo tras pasar por Stenico (2 km al 4,7%) con más de 3.200 metros de desnivel acumulado. La fuga tardaba en formarse, con Tarozzi, Valgren, Tonelli, Cavagna, Christen, Larsen y Leknessund en su inicio y al que se sumaban antes del Passo dei Tre Termini Bayer, Milesi, Van Dijke, VD Broek, Bais y Kopecký. A su paso era Tonelli el que coronaba en primera posición por delante de Tarozzi, Cavagna y Valgren. Con un interesante grupo perseguidor de mucho nivel con presencia de Mas, López, Rubio, De la Cruz, Arrieta, Ciccone, Narváez, Caruso y Vlasov entre otros, en Cocca di Lodrino, se terminaba de consolidar una escapada amplia de 11 corredores y donde Cavagna atacaba antes de la cima para pasar primero por el alto, seguido por Ciccone, Rubio y VD Lee. La fuga llegó a tener una ventaja máxima de 7:45 sobre el pelotón a 70 de meta justo cuando una fuerte tormenta hacía acto de presencia endureciendo la carrera durente algunos minutos. A su termino y 10 km después atacaba De la Cruz llegando a contactar con Cavagna, aunque ambos eran alcanzados poco después por sus compañeros. La parte final volvía a romper la escapada con movimientos de Caruso, Valgren, López y Garofoli, Leknessund o Ciccone. De tal manera que a 25 kms de meta, delante quedaban Caruso, Valgren, López, Rubio, De la Cruz, Van Dijke, Vlasov, Garofoli, Arrieta y Leknessund. Con nuevos ataques en la última subida, a Andalo-Lever, coronaba primero Rubio seguido por Valgren, Arrieta y Vlasov, aunque a menos de tres kms para meta, los seis de delante se reagrupaban. Y si a 1,7 atacaba Caruso con Rubio a rueda, era en el ultimo km cuando Michael Valgren lanzaba su ofensiva, para imponerse por delante de Andreas Leknessund, que terminaba a 3” y con Damiano Caruso a 6” completando el podio. Arrieta era sexto, a 14”, De la Cruz octavo, a 1:08 y el pelotón entraba a 5:14 del vencedor sin cambios entre los primeros clasificados de la carrera y con De la Cruz como mejor español situado, 13º a 10:50. 
La 18ª etapa del jueves discurría entre Feltre della Paganella y Pieve di Soligo, con un recorrido quebrado de 171 km y dos subidas puntuables, Fastro - Le Scale di Primolano (3ªC, con 3,2 Km al 3,9%) y el Muro di Ca' del Poggio (4ªC. con 1,1 Km al 11,3%) y otras tres no puntuables: Civezzano (4,9 Km al 6,2%), Madrano (2,6 Km al 5,1%) y Combai (1,9 Km al 6,2%), perfil propicio para una llegada rápida. Con calor y numerosos ataques desde los primeros kilómetros, la fuga más consistente quedaba formada por Bais y Mifsud, junto a Shaw y Geens que abría una ventaja en torno al minuto y medio y mantuvo viva la etapa hasta el tramo decisivo, cuando en la ascensión al Muro di Ca' del Poggio se rompía el pelotón, a 11 km para meta. Con caída previa de Eulálio al que esperaba el pelotón, a 35 kms de meta, Arrieta y Narváez se movían desde el pelotón, mientras los equipos de los velocistas comenzaban a reducir la diferencia con la fuga y del que el último integrante, Geens era neutralizado justo antes del Muro. En la ascensión, Eulálio se dejaba ver pero era Kuss el que llevaba en volandas a Vingegaard para coronar en primera posición, por delante de Rondel y del propio Eulálio. La intensidad del ascenso provocaba una selección importante, con unos 16 corredores en el primer grupo, con ataques sucesivos de Hindley y, Kulset poco después, con respuesta de Eulálio y todos neutralizados antes de la pancarta del último km. Y era Paul Magnier situado a rueda de Stuyven el que arrancaba a 300 m para llevarse la etapa con comodidad por delante de Edoardo Zambanini con Jonathan Milan completando el podio, todos en el mismo tiempo y sin cambios en la general. 
La decimonovena etapa del viernes 29, era la penúltima jornada montañosa. Entre Feltre y Alleghe-Piani di Pezze, con 151 km de recorrido, 6 cimas y casi 5.000 metros de desnivel acumulado,se convertía en la etapa reina y la penultima oportunidad para los rivales del danes de hacerle daño. Comenzando por el Passo Duran (1ªC. con 12,1 km al 8,1%), el Coi (2ªC. con 5,8 km al 9,3%), Forcella Staulanza (2ªC. con 6,3 km al 6,7%), Passo Giau (C. Esp con 9,8 km al 9,3%), Passo Falzarego (2ªC. con 10,1 km al 5,4%) y la ascensión final a Piani di Pezzè (2ªC. con 5 km al 9,6%). La etapa comenzaba con numerosos ataques, todos neutralizados, hasta que ascendiendo el Passo Duran la carrera terminaba seleccionándose con un grupo delantero de corredores importantes y habituales de las fugas, entre ellos Ciccone, Caruso, Mas, López, Milesi, Rubio, De la Cruz, Pellizzari, Kuss, Storer y Gee. Ciccone era el que coronaba en cabeza por delante de Christiaan, VD Lee y Rubio, y repitiendo en el paso por Coi y Forcella Staulanza. A continuación, en el Passo Giau, puerto de categoría especial y mayor dificultad de la jornada, se terminaba de romper la carrera y con el grupo de la maglia rosa coronando a 2’14 el portugués Eulálio sufría y O'Connor quedaba descolgado mientras varios de los corredores que habían entrado en la escapada iban perdiendo contacto. Ciccone volvía a coronar primero, por delante de Rubio, Gee y Kuss, asegurando puntos clave para vestir la maglia azzurra de la montaña. Con el grupo de fugados cada vez más reducido, por el Passo Falzarego resistían ocho con Rubio coronando por delante de Ciccone y Kuss. Ciccone arriesgando en la bajada conseguía abrir una brecha importante y a 16 km de la meta rodaba con 56” sobre el grupo perseguidor y 2:50 sobre el grupo de la maglia rosa. El italiano mantenía todavía 1:07 de margen a 6,5 kilómetros de la llegada y era el primero en iniciar la ascensión final a Piani di Pezzè. Sin embargo, por detrás forzaban el ritmo Pellizzari y Kuss desde el grupo perseguidor, con Sepp Kuss, más fuerte, reservado para las rampas decisivas, de tal manera que alcanzaba a Ciccone a 2 km del final, para superarlo enseguida y marcharse en solitario hacia la victoria, cruzando la meta con 13” sobre Derek Gee y de 36” sobre Giulio Ciccone. Por detrás, en el grupo Gall demarraba a 3 de meta para finalizar cuarto, aunque no pudo distanciar a Vingegaard, 5º a 39” y que mantiene la maglia rosa con 4:03 de ventaja sobre Gall. Hindley asciende ahora a la tercera posición, a 5:04, a costa de Arensman que baja al cuarto puesto, mientras Gee sube hasta la quinta plaza superando a Eulálio; Egan Bernal entra en el top-10, sacando de el a Ben O'Connor que ahora es 14º. Por detrás De la Cruz continúa como mejor español, 15º a 18:20. 
La penúltima etapa, la 20ª, entre Gemona del Friulli y Piancavallo, de 200 km de recorrido, se convertía en la última jornada montañosa y el examen final para los opositores a 'maglia' rosa y puestos del podio siendo también la última oportunidad para los escaladores. La etapa acumulaba 3.751 m de desnivel concentrando buena parte de su dureza en la segunda mitad del recorrido, con la subida inicial a Clauzetto (3ªC y 6,8 kms al 5,7%) y una doble ascensión a Piancavallo, (1ªC. con 14,5 kms al 7,8%). Con varios ataques de inicio no sería hasta 70 km después cuando se conformaba la que sería fuga definitiva con siete corredores: Geens, Tarozzi, Huens, Haig, Warbasse, Leknessund y Silva y que Leknessund encabezaba en la cima del Clauzetto. La fuga llegó a disponer de una ventaja máxima de 5:40, pero Visma asumiendo el control del pelotón antes del primer paso por Piancavallo ya había reducido diferencias a un ritmo constante. En la primera ascensión se seleccionaba tanto la fuga como el pelotón. En cabeza cedían Silva, Tarozzi, Geens y Huens, mientras Haig, Warbasse y Leknessund resistían, coronando en ese orden. Por detrás Ciccone atacó para puntuar en la cima, y encaraba la bajada en solitario. Pero poco después lo hicieron Arrieta y Crescioli y en el descenso, largo, revirado y técnico, Arrieta y Crescioli superando a Ciccone, terminaron alcanzando a Huens y posteriormente enlazaban con la cabeza de carrera que a 35 km de meta, quedaba reorganizada con Huens, Haig, Crescioli, Warbasse, Arrieta y Leknessund, mientras el pelotón, se mantenía a 1:36. La escapada afrontaba el segundo y definitivo ascenso a Piancavallo con 2’ de adelanto, pero Visma quería la etapa para su lider Vingegaard y enseguida reducían la diferencia. En el intento cedían Ciccone, y O'Connor, después Pellizzari y De la Cruz, mientras Visma seguía preparando el terreno con Lemmen, hasta que a 11 kms de la llegada, Vingegaard lanzaba el ataque definitivo. Gall saltó inicialmente a su rueda, pero apenas pudo resistir unos metros antes de ceder. Superando fugados poco a poco enseguida se quedaba en solitario en cabeza sin mirar atrás. Por detrás, el grupo perseguidor se fue reorganizando con Gall, Hindley, Gee-West, Arensman y Bernal. El líder de la carrera abría diferencias con autoridad, cruzando la meta en solitario con 1:15 sobre Gall que ganaba el sprint por la segunda plaza, con Hindley tercero. La clasificación general quedaba claramente definida antes de la última etapa con Jonas Vingegaard más lider, ahora con 5:22 sobre Felix Gall y 6:25 sobre Jai Hindley, mientras Thymen Arensman es cuarto a 7:02 y Derek Gee figura quinto a 7:56. Completan el top ten Afonso Eulálio, Michael Storer, Davide Piganzoli, Damiano Caruso y Egan Bernal. 

La última y 21ª etapa, era la tradicional jornada de trámite por los alrededores de Roma como homenaje al campeón. Partiendo del Quadrato della Concordia romano, la corta y llana jornada de 131 km llegaba hasta la cercana Ostia para haciendo el recorrido inverso, regresar finalizando en la Via del Circo Massimo de la capital transalpina. Sin incidencias que reseñar, los 151 corredores presentes, después de los clásicos brindis, fotos con los ganadores de los respectivos maillots y de firmar una primera hora a ritmo de cicloturistas (27 km/h), se ponían más serios a la entrada al circuito de Roma (9,5 km), al que debían completar ocho vueltas y cuyo desenlace estaba previsto en forma de volata, aunque hubo ración de picante. Después de un intento, más por ganas de mostrarse que por convicción, a cabo de Cavagna, Campenaerts y Sobrero, el que hacía la apuesta más seria fue Filippo Ganna. El italiano, inadvertido en La Corsa a pesar de su apabullante triunfo en la crono, formaba un corte peligroso junto a Stuyven y un Sobrero que se agarraba a su estela con uñas y dientes. El órdago de Ganna mantuvo la emoción hasta 3 km del final, con un pelotón que tuvo que sudar sangre para atraparle. Y en la volata final, Jonathan Milan, esta vez sí, mostraba su mejor versión y con sus clásicos zapatazos sobre los pedales, se imponía con claridad meridiana ante su compatriota Giovanni Lonardi y el francés Paul Penhoet completando el podio y así no dejar al Lidl-Trek sin etapas en este Giro. Segundos más tarde, acompañado por todos sus compañeros del Visma, entraba Vingegaard como flamante campeón, al que le esperaban en meta su mujer e hijos.  

Sin cambios en la general, el danés Jonas Vingegaard inscribía su nombre por primera vez en el palmarés del Giro para unirse al selecto grupo de ganadores de las tres grandes. Segunda posición a 5:22 para el francés Felix Gall (Decathlon) y tercera plaza a 6:25 para el australiano Jai Hindley (Red Bull) sin españoles en el top ten, el mejor de todos David De la Cruz, finalizaba 14º a 23:14 del vencedor. 
Edición marcada por los abandonos, nada menos que 33 y desde muy pronto, marcados por las caídas masivas, como Moschetti, Soler, Vine, Holter, Buitrago, Vendrame, Yates, Kelderman, Groves, De Lie, Menten, De Jong, Battistella o Giddings, solo en las cinco primeras etapas, y que dejaban en 151 el numero de supervivientes .
El resto de clasificaciones quedan encabezadas por:  
Equipos: Visma/Lease a Bike  
Puntos: Paul Magnier (Soudal)  
Montaña: Giulio Ciccone (Lidl Treck)  
Jóvenes: Afonso Eulalio (Bahrain)  
Combatividad: Damiano Caruso (Bahrain). 
Esta 109ª edición dejará para el recuerdo del ciclismo español la heroica victoria de Igor Arrieta en la 5ª etapa de Potenza. En cuanto al lider del Movistar Enric Mas, después de cinco meses parado, tras someterse a una intervención para solucionar sus graves problemas de tromboflebitis, el balear aterrizaba en su primer Giro con apenas diez días de competición en las piernas. Y a pesar de que en las entrevistas vendía el podio como un objetivo real y asumible, en una carrera en la que la falta de estrellas de alcurnia era evidente, en la primera etapa de montaña cedió. Del resto, la valentía de Sevilla o el arrojo de Beloki y poco más. 
En la general, muy pobres resultados, siendo David De la Cruz (Q36.5) el mejor clasificado, 14º a 23:14 del ganador, con Igor Arrieta (UEA) 19º a 55:50, entre los 20 mejores. Luego Enric Más (Movistar) 32º a casi 2h, Markel Beloki (EF Education) 35º, Juanpe López (Movistar) 41º, Diego Pablo Sevilla (Polti) 94º, David González (Q36.5) 100º y Miguel García Cortina (Movistar) 114º. 
Con nombre propio:  
Jonas Vingegaard: il nuovo imperatore del Giro de Italia, ha conseguido lo que le faltaba y casi todo el mundo esperaba. Hay victorias que no admiten matices y la del danés del Visma en este Giro de Italia es una de ellas. Se impuso en solitario en cinco de los seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí y Piancavallo), vistió la maglia rosa ocho días y conquistó la carrera con más de cinco minutos de ventaja sobre el segundo y con la sensación de que podía haber sacado aún más ventaja de haberla necesitado. Muy superior, fue dueño y señor de un Giro que le pone en la senda de los más grandes vueltómanos, convertido ya en el octavo integrante de uno de los clubes más selectos de la historia del ciclismo, el de los ganadores de las tres Grandes Vueltas. Tras acabar pletórico la corsa rosa, los aficionados ya se relamen esperando su duelo con Tadej Pogacar en el Tour.  
Felix Gall: el austríaco de Decathlon CMA CGM completa el mejor resultado de su carrera en una gran vuelta. Si Vingegaard fue el sol, Felix Gall fue la sombra más fiel y el más digno rival que tuvo en la montaña, en especial en el Blockhaus, donde llegó pisándole los talones, a tan solo 14". Felix finalizaba segundo en los cinco finales en alto en los que levantó los brazos el danés y acabó segundo de la general. Sólido escalador y ciclista de fondo, Gall se sube por primera vez al podio de una Gran Vuelta después de tres top-10 (8º y 5º en el Tour y 8º en La Vuelta). Le faltó una etapa (imposible ante la presencia del danés) 
Jhonatan Narváez: el giro del ecuatoriano del UAE ha sido simplemente excelso. Tres triunfos de etapa, la 4ª en Cosenza -imponiéndose en un sprint de unos 40 corredores-, en solitario en la octava entre Chieti y Fermo, y consumó su triplete en la undécima, en Chiavari, tras un bonito duelo con Enric Mas al que atrapó en cabeza tras cerrar en solitario el hueco que tenía desde el grupo perseguidor. Además El Lagarto estuvo en otras muchas fugas y hasta su retirada luchó con Paul Magnier por una Maglia Ciclamino que vistió varias jornadas pero una caída tonta le obligaba a retirarse a dos días del final (por las molestias de una caída sufrida el día anterior en el traslado al autobús del equipo). Aún así, nada que empañe su colosal carrera. 
Afonso Eulalio: el joven portugués del Bahrain, ha culminado un giro sensacional. El portugués ha sido el mayor descubrimiento de este Giro. Pura entrega, puro espectáculo. Gracias a una fuga en la que consiguió 6 minutos se vestía de rosa durante 9 días, aunque Arrieta le birlase el triunfo sobre la línea de meta en la 5ª etapa. Eulálio gracias a esa renta quedó metido de lleno en la zona noble de la general, y administrándola con inteligencia en la alta montaña le servía para alcanzar un 6° en la general, que sabe muy bien. Sin llegar a explotar en las grandes escaramuzas de los mejores por el liderato, en Piancavallo incluso tomaba la iniciativa para defenderse de Piganzoli, su gran amenaza por la maglia bianca de mejor joven que finalmente se llevaba para casa y sabía todavía mejor. 

Paul Magnier: El ciclista francés del Soudal Quick-Step ha sido el rey de la velocidad de este Giro en su segunda participación en el Giro. No sólo estrenó su casillero de victorias en grandes vueltas, sino que se llevó tres etapas al bolsillo (en Burgas, Sofía y Pieve di Soligo). Fue el único esprinter que pudo alzar los brazos, maniatando por completo a Milan y Groenewegen. Como añadido, la maglia ciclamino y la rosa del primer día de carrera. Un portento del sprint que le dará muchas más alegrías al ciclismo francés. 
Giulio Cicconne: el italiano del Lidl, polémicas aparte (con episodios como el de la etapa reina en los Dolomitas, en la que no hubo ningún trabajo de equipo, con Ciccone peleando por la victoria en solitario mientras su compañero Derek Gee buscaba asaltar el podio), Ciccone consiguió casi todo lo que se esperaba de él. Tan solo se le resistió el triunfo de etapa, aunque lo acarició varios días, con tres terceros, pero se vistió de rosa por primera vez en toda su carrera. Además, gracias a un par de grandes actuaciones en escapadas, se llevaba la maglia azzurra de la Montaña, la segunda para su colección. Su actuación, junto con la etapa de Milan en Roma y el 5º en la general de Gee, le convertía en uno de los salvadores del Lidl-Trek. Finalizaba el 20º en la general. 
Sepp Kuss el enorme gregario del Visma, se convertía en parte imprescindible de la victoria de ciclista danés. El norteamericano es uno de los mejores gregarios que ha dado el ciclismo en los últimos tiempos. Y una vez más hizo honor a esa circunstancia. Volvió a participar en otro éxito más de Vingegaard en una grande, firmando una labor fiable (salvo en Piancavallo) y fabulosa en el grupo de favoritos para allanar el camino a su líder. Además, se permitió el lujo de ganar su primera etapa en el Giro al conquistar la etapa reina en Pianni di Pezzè, lo que le convertía en uno de los pocos ganadores de etapa en las tres grandes vueltas, en esta ocasión simultáneamente con su jefe de filas. Un corredorazo. 
Thomas Silva, primer uruguayo en tomar parte en la Corsa Rossa, en tierras búlgaras, el corredor del Astana hizo historia para su país al convertirse en el primer uruguayo que conseguía un triunfo de etapa en una gran vuelta, y que además le dio la maglia rosa por un par de días. Además, firmó dos terceros, un cuarto y un sexto, y se metió en numerosas fugas, teniendo mucha presencia durante todo el Giro. Mérito tremendo para un corredor polivalente, con buena punta de velocidad, que desde sus inicios profesionales contó con escasos recursos en un país que todavía es precario en este deporte. Un Giro que jamás olvidará y que será el inicio de una prometedora carrera a futuro. 

No podemos dejar de nombrar al resto de ganadores de etapa, comenzando con el español Igor Arrieta en la heroica quinta, Davide Ballerinni, Filippo Ganna, Alec Segaert, Alberto Bethiol, Fredrik Dversnes, Michael Valgren o Jonathan Milan. O a los aventureros Andreas Leknessund, Einer Rubio y resto de componentes de top ten. Comenzando con el autraliano Jai Hindley regresando al podio de un Giro que ya conquistó en 2022. A las puertas del podio se quedaba Thymen Arensman, cuarto, el canadiense Derek Gee fue quinto, Michael Storer, séptimo, Davide Piganzoli octavo, y Damiano Caruso, noveno y Egan Bernal finalizaba en la décima posición.
El vencedor de la edición de 2026 se llevará un mínimo garantizado de 265.668 euros, resultado de sumar los 115.668 euros reservados al ganador de la clasificación general y el bonus extraordinario de 150.000 euros que entrega la organización. La cifra puede crecer considerablemente en función de las etapas ganadas, los días vestidos de rosa y otras clasificaciones secundarias. 
En el caso de Jonas Vingegaard, virtual vencedor de esta edición, el botín final superará ampliamente esa cantidad gracias a sus triunfos parciales y a las jornadas liderando la carrera.

Thursday, June 5, 2025

Giro de Italia 2025. Inesperada Maglia Rosa para Simon Yates

El Giro de Italia en esta 108ª edición hacía historia al presentar la gran novedad de comenzar en Albania con las tres etapas iniciales y terminar en Roma. 
En esta edición se disputaba desde el viernes 9 de mayo al domingo 1 de junio pues el recorrido además de las 21 etapas de rigor, ofrecía excepcionalmente tres lunes de descanso debido a su novedoso comienzo en territorio albanés. 
Con las tres primeras etapas en Albania la cerrera continuaba en territorio italiano entrando por el sur y terminado en su habitual cita de Roma, previo paso por Eslovenia en una jornada, la 14ª etapa. 
En total 3.443 km en esta edición, con 52.350 metros de desnivel, y con 38 km de grava y 42,3 de contrarreloj, en dos etapas (2ª y 10ª) para el disfrute de los velocistas. 6 etapas propicias para los 'sprinters', 8 de media montaña y 5 de alta montaña, entre las que destacan siempre el mítico Paso del Mortirolo, con una altitud de 1.852 metros, y la más dura de todas, la subida a Colle delle Finestre, puerto de montaña en los Alpes de Cottian, en la región italiana de Piamonte, con cima a 2178 metros. 
Aprobada la ampliación de la parrilla de salida a 23 equipos (ahora además de los 18 UCI Word Teams, eran 5 los Pro Teams, con Israel como mejor del año anterior y cuatro más por invitación, los italianos Polti y Bardiani y los suizos Q36,5 y Tudor.
Con 184 corredores en la salida de 28 nacionalidades diferentes y mismo sistema de bonificación en las etapas en línea (con 10, 6 y 4 segundos respectivamente para los tres primeros), además en esta, se incluye por primera vez el Kilómetro Red Bull, con bonificaciones de 6-4-2 segundos al final del ‘Red Bull KM’ (un esprint intermedio convencional) para los tres primeros en pasar. 
Entre los favoritos aspirantes a la Maglia Rosa, en esta edición mas abierta que nunca (sin la presencia de Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard o Remco Evenepoel) destaca Primoz Roglič, el esloveno de 35 años y jefe de filas del Red Bull Bora, buscará repetir el título de 2023. Ganador ademas de 4 Vueltas es el claro candidato al titulo apoyado en un gran equipo. El UAE Emirates está comandado en esta edición por Juan Ayuso en su primera participación en la Corsa Rosa. El madrileño de 24 años ya ha ganado cuatro carreras esta temporada y acude en plena forma. 
Además habrá que contar con ilustres ganadores como el ecuatoriano R. Carapaz en 2018 repitiendo como comandante del (Education First) o el colombiano Egan Bernal (INEOS), en su caso en 2021. Y el quinto en discordía sería el británico Simon Yates al comando del (Visma) en su reivindicación como aspirante a grandes vueltas. Sin olvidar a Mikel Landa como jefe de filas del (Soudal Quick-Step), intentando reverdecer viejos laureles. También con posibilidades de victoria en una etapa, figuran, el británico Thomas Pidcock (Q36,5), en su debut en una grande, el ganador también de Maglia Rosa, 2013 el colombiano Nairo Quintana, (Movistar), el italiano Antonio Tiberi o el español Pello Bilbao (Bahrain), el italiano Giulio Ciccone (Lild Treck), y sin olvidarnos de los franceses Roman Bardet (Picnic) o David Gaudu (Groupama).
En esta edición eran trece los ciclistas españoles y más repartidos que nunca entre nueve equipos. El único español, Movistar se quedaba en esta edición con dos de ellos (Jon Barrenetxea y Albert Torres; dos estaban presentes también en Ineos (Jonathan Castroviejo y Oscar Rodríguez), en UEA (Juan Ayuso e Igor Arrieta) y en Cofidis (Jonathan Lastra y Sergio Samitier), mientras que con uno sólo figuraban Bahrain (Pello Bilbao), Soudal (Mikel Landa) y Lidl Treck (Carlos Verona), Q36,5 (Mikel Azparren) y Polti (Francisco Muñoz).
En cuanto a la carrera en sí, comenzaba con el novedoso periplo de tres etapas por territorio albanés con el Primer fin de Semana
La primera etapa el viernes 9, empezaba de la mejor manera posible, con 160 km de recorrido quebrado, entre Durres y Tirana, con tres cotas puntuables, el Gracen (2ªC y 12,9 km al 5,2% ) y dos pasos, ya en el circuito final, por el Surrel (3ªC de 7 km al 4,4% y rampas del 12). Animada desde el banderazo de salida con la fuga de un quinteto con Van der Hoorn, Tarozzi, Verre, Tonelli y Moniquet. Con el Alpecin de Groves y el Visma de Van Aert, dos de los principales favoritos para estrenar la maglia rosa, controlando que los fugados no tomaran mucha ventaja, el quinteto superaba por delante el Gracen pero con solo 1’ y en claro descenso, a la entrada al circuito de Tirana la fuga estaba sentenciada y mantenida "al baño maría" por un pelotón que buscaba el desenlace al sprint. En la capital albanesa, por primera vez huésped del Giro, iba a comenzar la pelea real por la etapa y la primera maglia rosa. En el circuito, con 2 ascensos a Surrel, con la cima del segundo paso a 10 km de pura bajada hasta meta. Y sí en la primera ascensión el pelotón ya rodaba con el Lidl-Trek de Pedersen tensando la cuerda para eliminar velocistas, como Magnier, Bennett, Kooij y Fretin, en el segundo asalto, con Verona al frente de las operaciones, era Groves el eliminado y Ciccone el que pasaba primero por la cima con Roglic, Ayuso, Van Aert, Bernal, Carapaz y Bilbao al acecho. Hasta línea de meta, Lidl terminaba reduciendo a 45 unidades al grupo principal que volaban hasta meta, abriendo incluso diferencias y el riesgo se vivía en forma de caída de algunos corredores con Mikel Landa y Jay Vine, como principales agraviados, y que debían abandonar. 
A recta de meta asomaba Bora en cabeza, pero era el Lidl, el que culminaba con éxito para el danés Madas Pedersen, primero, el belga Wout Van Aert, segundo y el venezolano Orluis Aular completando el podio. Pedersen, se enfundaba así por primera vez un maillot de líder. 
La 2ª etapa era la primera CRI de la Corsa en un bucle por los alrededores de Tirana. De 13,7 km de recorrido, presentaba una dificultad montañosa a mitad de trayecto, Sauk, (4ª C con 1,5 km al 4,9%). Los ciclistas partían del último al mejor, de minuto en minuto con los 15 últimos haciéndolo cada tres y finalizando con el líder Pedersen. Entre los favoritos, el primer tiempo a tener el cuenta era el del cuarto ciclista en partir el británico E. Hayter con 16’21 que situaba los 16’ pelados como marca a batir. D. Hoole no lo conseguía con 16’23, pero sí E. Affini con 16’13, lo que alentaba a los siguientes en partir, pero un especialista como J. Vine, con 16’10 lo ponía en duda. Otro, J. Tarling, media hora después, con 16’07, lo mejoraba pero dejaba claro que iba a ser complicado de conseguir, aun a falta de 58 ciclistas por correr. Era Roglic, el primero de los que salían cada 3’, el que más se aproximaba con 16’08, pues el resto de los mejores no lo lograban. Por tanto con el británico Joshua Tarling ganando su primera etapa, Roglic 2º y Vine 3º, el mejor español era Ayuso, 10º a 17”, mientras Mikel Azparren terminaba 24º a 33”. En la general Pedersen séptimo a 12”, cedía el liderato al esloveno Roglic por 1”. Tercero figuraba el checo Vacek a 5”, 4º McNulty a 12” y 5º era Ayuso a 16”, completando el topten Del Toro, Poole, Tiberi, Storer y Pellizzari. El siguiente mejor español era Sergio Samitier a 2’23 y puesto 51. 

La tercera, el domingo 11, y última etapa en territorio albanés, era un bucle con partida y llegada a Vlorés, quebrada y de 160 km con dos cotas puntubles, Q. Shakelles (4ªC con 5,3 km al 8,6%) y Qafa e Llogarasë (2ªC con 10,7 km al 7,4%). Los movimientos comenzaban temprano con una escapada numerosa que llegaba a tener más de 3’ de ventaja, con Tarling, Hamilton, Germani y Donovan, a los que más tarde se sumaban Tonelli y De Bondt pero que en la primera ascensión perdía efectivos progresivamente, y que en la segunda, cedía ante el ataque desde el pelotón de Bilbao y Fortunato que conectaban con los restos de la escapada coronando en cabeza el italiano, seguido del propio Bilbao, mientras por detrás Lidl-Trek y UAE mantenían el control de un pelotón ya muy reducido, para dar caza a la fuga en el descenso. En el sprint de meta se imponía nuevamente el danés Pedersen con el kiwi C. Strong y el venezolano O. Aular completando el podio. Apenas cambios en la general, pero gracias a la bonificación, Pedersen recupera el amarillo con Ayuso y Bilbao, bien posicionados en la general.

Primera semana. 
Tras el lunes de descanso en Lecce, para el transporte de material y traslado de personal a territorio italiano, 
El martes 13, la 4ª etapa partía de Alberobello para finalizar en Lecce tras 189 km de recorrido llano y una única dificultad montañosa, Putignano (4ªC 1 km al 6,1%) que se coronaba muy pronto. Una fuga en solitario amenizaba la etapa desde su inicio. El español Francisco Muñoz, del Polti ya tenía 4’ en el km 20 y sin compañía se hacía 130 km para ser atrapado por el pelotón a 57 km de meta ante el empuje de los equipos con sprinters. Con el grupo al completo se animaba el ritmo, con los equipos de los velocistas tomando posiciones a medida que se acercaba el circuito ciudadano, que en algunos tramos presentaba embudos y estrechamientos peligrosos y que produjeron algunas caídas. Y mientras los favoritos se marcaban la rueda, saltaba de lejos el neerlandes del Picnic, Casper Van Uden con una potencia descomunal para coger la cabeza y que ya no soltaría hasta meta, aunque lo intentara Pedersen, siendo superado sobre la línea por sus compratiotas Kooij y Zijlaard, segundo y tercero, respectivamente. Sin cambios en la general. 
La quinta etapa, de 151 km transitaba entre Ceglie Meccapica y Matera. Con un recorrido llano al comienzo y que se empinaba en los últimos 28 km con la ascensión a Montescaglioso (2ªC con 3 km, al 8,4 %), para terminar con la meta en pendiente. La fuga en este caso era de tres unidades D. Bais, L. Milesi y G. Epis que nunca llegaron a tener 3’ de diferencia y que eran absorbidos en las últimas rampas, a 13 km de meta después de ascender Montescaglioso y donde el Lidl con Verona controlaba en cabeza toda la subida y el UAE de Ayusoremataba la faena, reduciendo mucho al pelotón y soltando a velocistas como Bennett y Groves. A 3 km de meta y en la rampa más empinada de la ascensión final Vacek perdía a Pedersen de rueda, pero el danés era capaz de recuperarse a tiempo para llegar tras él a meta, e imponerse, por fotofinish, por tercera ocasión en lo que va de edición. Segundo era E. Zambanini y completaba el podio T. Pidcok. Sin apenas variación en la general, sigue mandando Pedersen, con Roglic segundo a 17” y Vacek en la tercera posición a 24”. Ayuso mantiene la sexta a 35”. 

La 6ª etapa, el jueves entre Potenza y Napoles, de 227 km, la más larga de esta edición, incluía dos cotas puntuables. Sería en la aproximación a la primera, Monte Carruozzo (2ªC 20 km al 3,8%) cuando Lidl permitía la fuga del día; dos corredores, el francés E. Paleni y el neerlandés T. Van der Hoorn, a los que se unía posteriormente L. Fortunato, como rey de la montaña para puntuar en la cima y después abandonar la escapada. El pelotón cruzaba la pancarta a 4’. El Visma asumía el mando en la persecución en un día encapotado y poco a poco reducía las diferencias. La aventura salvaba el último ascenso, Monteforte Irpino (3ªC, 14,6 km al 2,2%), y tras el descenso, la llegada al llano que llevaba hasta meta esperaba con la desagradable sorpresa de una montonera masiva producida por la lluvia y que a 70 km de meta, provocaba su neutralización. Afectando a una docena de corredores, se llevaba la peor parte el australiano Hindley, que tuvo que abandonar y con golpes y rasguños el líder Pedersen o el colombiano DF. Martínez. Se reanudaba la carrera determinando dirección de carrera que se recortaran 10 km (mientras se producían las decisiones) para retomar la competición a partir de la localidad de Nola, (a 60 de meta) manteniendo la ventaja de los dos escapados y sin contabilizar tiempos en meta ni puntos de por medio, pero sí con ganador de etapa. Pedersen, ante esa decisión, se desentendía, mientras Kooij ponía a trabajar a todo el Visma para buscar la victoria. El pelotón alcanzaba a los escapados a 2,5 km del 'arrivo', donde, en un final de locura, atacaba prematuramente Van Aert, en recta de meta, Moschetti cerraba a Kooij contra las vallas, mientras por el centro se proyectaba el australiano Groves, con el camino expedito para alzarse con su segunda victoria en la Corsa y con el belga Fretin y el galo Magnier completando el podio y sin variación en la general. 
En la 7ª etapa, la montañosa entre Castel di Sangro y Tagliacozzo, de 168 km de recorrido, era la primera jornada con final en alto. Además contaba con 3 puertos previos empezando con el ascenso a Rocaraso (3ªC con 7,8 km al 5,8%), luego Monte Urano (2ªC con 4,6 km al 9,2%) y Vado della Forcella (2ªC y 21,5 km al 3,6%) antes de la subida final a Tagliacozzo (1ªC 11,9 km al 5,6%, con los 2,6 últimos al 9,2). En Rocarasso, con mucho frío y nada más comenzar se destacaban 7 valientes, Double, Leemreize, Prodhomme, Garofoli, Tonelli, Vine y Scaroni con el Red Bull de Roglic asumiendo el control del pelotón que permitía que la fuga abriera una brecha en torno a los 2’. El ascenso al Vado della Forcella, un segunda interminable sin dureza, sembraba dudas sobre las intenciones de los favoritos. La diferencia en la cima marcaba 4’ y el Red Bull no parecía mayormente obsesionado por el triunfo de etapa, esperando por el ascenso final. Pero el Lidl tenía otro planteamiento y decidía tensar el ritmo para ir reduciendo la ventaja de los fugados, que apenas disponía de 1’30 a 30 km de meta con el Tagliacozzo por ascender. El pelotón se animaba con el Bahrain buscando la etapa para el español Bilbao. Una aceleración que arruinaba las últimas ilusiones de los valientes fugados. Castroviejo tomaba al relevo, pasando luego Verona al frente antes de que a 2,3 km de meta el UAE desplegara sus tropas. Majka seleccionó, contestaba Bernal y dentro del último km se producía el potente ataque de Ayuso, que sin respuesta por detrás, firmaba su primera en una grande, aventajando en 4” a un grupo perseguidor, con el mexicano I. del Toro, y el colombiano E. Bernal en el podio, además de Roglic, Ciccone, Tiberi, Caruso y Carapaz. 

En la general Roglic sucede a Pedersen al comando de la clasificación aventajando en 4”a Ayuso, en 9” a Del Toro, en 39” a Carapaz, 10º y en 46” a Bernal, 14º. 
El sábado 6 era turno para la etapa octava, que discurría entre Giulianova y Castelraimondo, en un recorrido de media montaña con 197 km y 4 dificultades, empezando con el ascenso a Croce di Casale (3ªC y 8,6 km al 4,5%), la principal, el Sassotetto (1ªC y 13,1 km al 7,3%), el Montelago (3ªC y 5,5 km al 6,9%) antes de meta para finalizar con el repecho de Gagliole (4ªC 0,8 km al 8,1%). Toda la etapa estuvo marcada por constantes intentos de fuga, que se abortaban para dar paso a otros nuevos. Los cuatro puertos promovieron una carrera inestable, con grupos infinitos en la delantera, donde perseguidores y escapados intercambiaban constantemente puestos generando un caos en la carrera y que el australiano Plapp era el mejor en gestionar. En la última ascensión y tras llegar desde atrás, contactaba con los tres que iban por delante en ese momento, Kelderman, Arrieta y Ulissi, para aumentar su renta en el descenso, ante la falta de cooperación del trío perseguidor hasta tener más de 1' al llegar al repecho de Gagliole, suficiente para completar con éxito 45 km de fuga en solitario e imponerse en meta con 38” de adelanto sobre el neerlandés W. Kelderman y el italiano D. Ulissi que completaban el podio, mientras que el español I. Arrieta finalizaba cuarto. Exhibición total de Luke Plapp para conseguir su primera victoria en una grande. Con un rosario de corredores entrando por detrás, también Ayuso, con un ataque a pocos metros, rascaba otro segundo al esloveno Roglic permaneciendo ambos resguardados en el pelotón durante toda la etapa, a 5’ de la cabeza de carrera. Ahora Ayuso figura cuarto a 20” segundos del nuevo líder, Diego Ulissi (primer italiano en vestir la Maglia Rosa tras cuatro años de espera), mientras Lorenzo Fortunato, figura segundo a 12” y Roglic 3º a 17”. 
La novena etapa, por tierra toscana, cerraba el primer tercio de carrera, con 181 km quebrados, entre Gubbio y Siena, incluyendo en el trazado cinco sectores de sterrato con la exigente subida a San Martino in Grania (4ªC) y el posterior y corto Colle Pinzuto (con rampas del 15%), emulando una mini Strade Bianche tras haber ascendido al comienzo de etapa La Cima (3ªC). Hasta seis corredores integraban inicialmente la fuga del día, entre ellos K. Groves, Q. Hermans o T. Van der Hoorn, siendo todos neutralizados a 60 km de meta. Con la llegada del sterrato la etapa se convertía en una trampa constante con múltiples caídas, pinchazos y cortes que obligaron a los favoritos a mantenerse en tensión durante todo el día, produciéndose el momento decisivo a 50 km del final, cuando una de las caídas afectaba a Roglic, Pidcock y Storer, provocando cortes en el pelotón. Aprovechando la coyuntura se formaba en cabeza un interesante grupo con corredores como Bernal, Van Aert, Arensman o Del Toro. Y entre la ofensiva del mexicano (que no esperaba por Ayuso) y los consistentes relevos del belga, destrozaban definitivamente la carrera en los tramos de Monteaperti y Colle Pinzuto para irse solos por delante. Con Ayuso descolgado y sin poder contactar con el grupo cabecero, en la última y empinada rampa sienesa hacia meta en la Piazza del Campo, Van Aert lanzaba su ofensiva, ganando por delante de Del Toro, que le disputaba el sprint final hasta el último metro, y que marcando el mismo tiempo accedía al liderato, postulándose así como nuevo candidato y segunda alternativa del UEA. En tercera posición finalizaba J. Ciccone encabezando el grupo perseguidor con Ayuso 7º y ahora segundo en la general, a 1’13 de su compañero. Más atrás, Roglic 19º, sin lograr conectar con el grupo de Ayuso, a 2’22 del ganador, cedía la Maglia tras dos jornadas de rosa, cayendo hasta la décima posición de la general, a 2’25 de Del Toro. Entre medias de los dos y completando el top ten 3º Tiberi, 4º Carapaz, 5º Ciccone, 6º S. Yates, 7º McNulty y 9º A. Yates. 

Segunda semana. 
La etapa 10ª, el martes día 20 y tras el lunes de descanso en Pisa, era la segunda CRI de esta edición. 28,6 km de recorrido llano entre Lucca y Pisa. Día muy nublado y lluvioso en su desenlace final, perjudicaba a los mejores de la clasificación, que salían últimos, interfiriendo claramente en la victoria. Era por tanto el alemán A. Klieger el primer ciclista en tomar la salida y siendo el neerlandés Daan Hoole, 42’ después, el primer hombre en dar una mordida importante a los tiempos anteriores con un crono de 32’30 y que sería definitivo, pues con el complicado estado de la calzada, no le superaban especialistas como los británicos Ethan Hayter, con 32,40, ni Joshua Tarlig, vencedor de la crono de Tirana, con 32’37. A medida que avanzaba la tarde y con las condiciones de la calzada empeorando unos arriesgaban más que otros y finalmente Del Toro entrando a 2’22 del vencedor, aguantaba la maglia por 25” sobre un mejor Ayuso, siendo el más beneficiado de los favoritos Roglic, que recortaba 19” al español y recuperaba 5 posiciones, para colocarse 5º en la general por detrás de Tiberi y S. Yates y por encima de McNulty, A. Yates, Ciccone, Carapaz y Arensman, los diez primeros. 
La siguiente etapa, la undécima, unía Viareggio con Castelnovo ne’ Monti a través de 186 km montañosos con tres cotas puntuables Alpe San Pellegrino (1ªC y 13,7 km al 8,8% y Máx. 19%), Toano (2ªC y 11,1 km al 4,9%) y Pietra di Bismantova (2ªC y 5,8 km al 5,8%), todas en la segunda mitad de etapa. La dureza prevista no evitaba múltiples intentos de fuga, incluido el protagonizado por Pedersen y Van Aert en comandita, que no funcionaba, pues el pelotón rodaba inquieto y no lo permitía. Luego (km. 67), saltaban Kelderman y Poels para iniciar la fuga definitiva a los que se unían 32 unidades más, entre ellos Bilbao, Quintana, Castroviejo y Fortunato, este ultimo como mejor clasificado, a más de 6’ del líder, para afrontar el ascenso a San Pellegrino. Fortunato, arrancaba a 10 km de la cima, coronando en solitario con 58” sobre Quintana, Bilbao, Poels y Plapp y 1’14 sobre Del Toro, Ayuso y el resto de favoritos. El boloñés y sus 4 perseguidores se unieron en el descenso formando un quinteto coordinado para llegar a meta. UAE asumía la persecución a bloque, manteniendo la escapada a 2’15 a pie del Toano en un continuo sube y baja. Parecía consolidada la fuga, pero entre la presión del UAE y el trabajo de Pedersen por las bonificaciones, la ventaja del quinteto se esfumaba a los pies de Pietra di Bismantova Aún intentaba un último ataque Bilbao, pero un desatado Carapaz, por dtrás, arruinaba su oportunidad saltando a 2,5 de la cima. El ecuatoriano rápidamente abría 10”. 
Mientras los demás se miraban, sin responder. Cual si fuera una contrarreloj en solitario, con el terreno subiendo y bajando, el ecuatoriano se imponía en meta firmando así su cuarta victoria en el Giro, su 24ª en total, contando las 3 de la Vuelta y otra más en el Tour. Segundo y 10” por detrás entraba la Maglia Rosa Del Toro
comandando el grupo de favoritos, con el italiano Ciccone tercero, También entraban, después de pasar ciertos apuros, Ayuso, Roglic, Bernal y el resto. La general confirmaba que Del Toro anda fuerte y que sólo la montaña de la tercera semana le podrá derrotar. Con los 6” de bonificación ahora aventajaba en 31” a Ayuso, mientras Tiberi figuraba tercero a 1’07, con S. Yates, P. Roglic, R. Carapaz a continuación, y Bernal undécimo a 2’39. 
La 12ª etapa, entre Modena y Viadana y 172 km, era una jornada de transición casi llana (tan solo dos pequeñas cotas a mitad de recorrido), que la hacía propensa a los velocistas. Empezaba a un ritmo muy elevado y con tres italianos buscando la fuga Epis , Pietrobon y Tarozzi. Con la lluvia como testigo, el trío en fuga superaba con éxito las dificultades montañosas del día, para presentarse en la llanura del Padano y 72 km por delante de grandes rectas. A falta de 37 km para meta, la escapada era engullida por un pelotón que ya iba pensando en el sprint. Con un pinchazo de Ayuso, que podía reintegrase al grupo tras un gran calentón, como única novedad, la lucha sin cuartel hasta meta derivaba en la pugna entre Visma y Lidl por la posición. Van Aert y Affini lanzaban de lejos el sprint, con Kooij a rueda. Y aunque tomaba ventaja Van Uden a mitad de la recta, arrancaba con mucha fuerza por el centro Kooij, para ganar por escaso margen por delante de su compatriota C. Van Uden y del británico B. Turner. El triunfo de Olaf Kooij (su segundo en el Giro), no provocaba cambios en la general. 
La decimotercera, el viernes 23, unía las localidades de Rovigo y Vicenza. Con 180 km de recorrido y cinco cotas puntuables, Passo Roverello (4ªC y 3,4 km al 6,8 %), San Giovani in Monte (4ªC y 5 km al 6,6%) y dos ascensos a Vicenza (4ªC con 800m al 7,6%) que a su segundo paso era meta, y entre ambos la subida a Arcugnano (4ªC y 1,8 km al 6,6%). En una etapa para velocistas o rematadores capaces de imponer su "punch" final en el duro repecho de meta pronto un grupo de 9 hombres se abría paso entre el viento, Mozzato, Miholjevic, De Bondt, Bystrom, Germani, Milesi, Hamilton, Bais y Magli, mientras por detrás el Visma de Van Aert, el Lidl de Pedersen y el Q.36.5 de Pidcock dejaban claro que iban a controlar la aventura para jugar sus bazas. Así el grupo coronaba Roverello con 1’30 de ventaja para en la antesala de San Giovanni in Monte irse disolviendo por el ritmo impuesto detrás por el pelotón. Solo resistían Scaroni y Germani y asi la carrera llegaba a Vicenza con el dúo de avanzadilla y siendo atrapados en el esprint especial. En los últimos 2 km tensaba Alpecin para Groves, pero era Pedersen el que atacaba de muy lejos, pegándose a su rueda Van Aert y Del Toro, para abrir los tres un pequeño, pero definitivo hueco, pues aguantaba bien el danés la acometida de Van Aert en la rampa para firmar su cuarta gran victoria. Con Van Aert segundo, Del Toro tercero a 2”, sumaba otros 4 de bonificación. En la general el mexicano aumenta su diferencia y Ayuso figura ahora a 38”, entrando en el top10 el colombiano Bernal, noveno a 2’50. 
La etapa 14ª, el sábado 24 llevaba al pelotón de Treviso a Nova Gorica, en Eslovenia, a través de 195 km de recorrido por la llanura veneciana antes de la parte final con tres cotas puntuables; la primera Goniaze/San Martino (3ªC 3,5 km al 5,1%) antes de entrar a un circuito que une las dos ciudades eslovenas de Nova Gorica y Gorizia con la subida de Saver (4ªC y 700m al 7,7%) como aliciente antes de meta. Una jornada marcada por la lluvia que comenzaba tranquila antes de formarse una fuga con el danés Asgreen como principal valedor. Junto a él Cl. Davy, L. Meintjes, M. Maestri y M. Marcellusi lograban poner tierra de por medio hasta con 2’ de ventaja. Iba cayendo la diferencia poco a poco, pero no sería hasta la aparición de la lluvia cuando la etapa tomaba un giro inesperado y una caída a 23 km de meta, en la parte de delante del pelotón lo cambiaba todo. Con varios corredores del Lidl-Trek afectados, Del Toro también se veía implicado y aunque debía poner pie a tierra, no llegaba a caer y enseguida recortaba diferencias para contactar con los de delante. Por detrás ni Roglic ni Ayuso eran capaces de lograrlo, entre la sorpresa y el caos general y donde el principal beneficiado era el danés Kasper Asgreen, para llevarse la etapa con Groves y Kooij, completando el podio, con 16” sobre un grupo delantero, con Del Toro, Carapaz, S. Yates, pero sin Roglic ni Ayuso que perdían otros 48” con respecto al líder, un 'Maglia Rosa' por primera vez mexicano, cada vez más asentado, y que reforzaba así su liderato a la espera de la última semana. Con 48” más de ventaja en la etapa, ahora en la general segundo es S. Yates a 1’20, Ayuso baja a la 3ª plaza a 1’26; 4º es Carapaz a 2’07 y Roglic 5º a 2’23. 
El domingo 25 cerraba la segunda semana la Corsa Rosa con 
la decimoquinta etapa y la retirada de Ciccone victima de la caída. 219 km montañosos entre Fiume Veneto y Asiago, con 3.865 metros de desnivel acumulado, el recorrido incluía tres ascensiones, destacando el temido Monte Grappa (1ªC y 25,1 km al 5,7% y Max 11%) y el exigente Dori (2ªC y 16,6 km al 5,3%). Previamente el Muro di Ca dil Poglio (4ªC 1 km al 12,2%) para abrir boca a 45 km de la salida. Numerosa escapada del día desde los primeros compases de la etapa, que afrontaba la primera ascensión con 45” de adelanto con el grupo de la Maglia Rosa. Al comando, ciclistas de casi todos los equipos con DF. Martínez, G. Pellizzari, P. Bilbao, N. Prodhomme, J. Cepeda, G. Steinhauser, D. Gaudu, J. Tarling, Louis Meintjes, M. Frigo, M. Vacek, L. Milesi, E. Rubio, M. Cattaneo, G. Garofoli, M. Brenner, F. Stork , I. Arrieta, L. Fortunato, Ch. Scaroni D. de Pretto, L. Plapp o F. Zana. La fuga, se mantenía con 3’10 de ventaja en los primeros repechos del Grappa, pero a 2 km de la cima arrancaba por detrás E. Bernal, al que sólo respondían Del Toro, y Carapaz en un primer momento, y Arensman pocos metros después, mientras Ayuso y Roglic se mantenían en el grupo principal del que tiraba el UAE. De tal manera que coronaba primero Fortunato con unos metros sobre el resto de supervivientes de la escapada, con 1’03 con el grupo de Del Toro, y con Yates y Ayuso, a 1’20 aunque en el descenso lograban enlazabar. A 70 km de meta, quedaba un único fugado, M. Frigo, con el pelotón de favoritos rodando a 40″. Poco después saltaban siete integrantes de la escapada inicial: Bilbao, Prodhomme, Garofoli, Fiorelli, Scaroni, Lemmen y Stork. A 15″ de Frigo y con el pelotón de la Maglia Rosa, a 35″, poco después se les unían Verona, Zana y Bardet que junto a Frigo, sumaban once escapados y que aumentaban su renta a 1’55 sobre un pelotón donde volvía a controlar con todo su bloque el UAE.

Enseguida atacaba en la fuga Carlos Verona sin mirar atrás, mientras sus compañeros se vigilaban entre sí decidiendo si ir o no, en su busca. Por detrás E. Bernal aceleraba en la pancarta del kilómetro Red Bull encontrando inmediata respuesta en Del Toro y en Arensman, mientras Roglic no podía mantener su ritmo. Por delante Verona, cada vez más convencido de poder llegar a meta, protagonizaba una auténtica exhibición en los Alpes vénetos y tras 45 km de fuga en solitario conseguía la victoria, su primera en una grande con 22” sobre F. Stork, Ch. Scaroni, R. Bardet y N. Prodhomme. El mexicano Del Toro cruzaba meta junto a sus principales rivales a 29” del ganador. Roglic, que ya había perdido tiempo en la etapa anterior por la caída, lo hacía a 1’59 segundos del ganador, alejándose ahora a casi 4’ de la maglia rosa y descendiendo al décimo puesto en la general mientras el podio se mantiene igual con Del Toro, Yates y Ayuso, a la espera de la última y montañosa semana. 
Tercera semana de carrera. 
Tras la jornada de descanso en Piazzola sul Brenta el martes 27 los corredores acometían la trascendental última semana con 
la 16ª etapa, la etapa reina. Una dura jornada montañosa entre Piazzola sul Brenta y San Valentino, de 203,5 km, con cuatro cotas puntuables, Carbonare (2ªC 12,9km al 4,5% y Max. de 10%), Candriai (1ª 10,1km al 7,6 y Max. 13%), Santa Barbara (1ªC 12,7km al 8,3%) y el final en alto del Passo di San Valentino (1ªC 18,2km al 6,1% y max de 14%), era clave para la clasificación general. Día frío y lluvioso en su inicio, con escapada inicial de 6 que fue engordando a medida que el pelotón ascendía el Carbonare y que coronaba en cabeza Fortunato, fortaleciendo aún más el maillot de la montaña. Previamente caía por la lluvia y se retiraba Tarling, trasladado al hospital. También se retiraba Roglic sin terminar de recuperarse. El pelotón autorizaba la aventura de los 24 escapados, con Van Aert, Bilbao, Barrenetxea o Azparren entre ellos, y con Fortunato volviendo a cosechar los puntos en el alto de Candriai. Restaban dos puertos temibles, y el pelotón, ya bajo el sol, permitía a los expedicionarios sumar 9’ camino del Santa Barbara, y donde en las primeras Ayuso flaqueaba, no rodando con sus compañeros del UAE, al acusar el ritmo impuesto por el Ineos de Bernal y el EF de Carapaz. Empezaban a despejarse dudas sobre el estado del español y a 6 km de la cima Ayuso ya cedía 1’30 respecto al grupo de favoritos. Santa Barbara también castigaba a Bernal, pero el colombiano se reenganchaba a golpe de sufrimiento. Por la cima volvió a recoger su botín Fortunato y el grupo del líder coronaba a 4’40 de la fuga, con San Valentino todavía por delante. En su ascensión quedaron al frente Fortunato, Scaroni y Cepeda. Con los dos Astanas soltando al ciclista de Movistar, por detrás Del Toro subía en carroza de oro escoltado por Majka y A. Yates. Solo S. Yates se animaba a probar la consistencia de la maglia rosa, sin éxito. Pero la iniciativa del británico tuvo continuidad en Carapaz, que enseguida abría medio minuto sobre S. Yates y Del Toro, ambos marcándose mientras se marchaba el rival común, con 6 km por delante. Con la inoperancia por detrás, Carapaz aumentaba poco a poco la diferencia con sus rivales de la general. 

La fiesta por la etapa la disfrutaron los Astana, Christian Scaroni y Lorenzo Fortunato, que entraban en meta de la mano tras una escapada eterna, con 55” de ventaja sobre Giulio Pellizzari y con 1’10 sobre el protagonista del día, Richard Carapaz. Su zarpazo servía para postularse al título, abrir mil opciones a falta de tres etapas montañosas de gran nivel y poner en evidencia a Del Toro, que sembraba muchas dudas. Carapaz endosaba 42” a S. Yates, 1’21 a Bernal y 1’36 a Del Toro, mientras Ayuso, hundido, cruzaba a más de 14’ y se descartaba del triunfo. 
En la general, Del Toro sufriendo, mantenía la maglia rosa, afrontando un resto de semana muy exigente con 26” sobre S. Yates, 31” respecto a Carapaz, 1’31 con Gee, 2’40 con Caruso y 3’23 con Bernal sexto. Ayuso descencía a la 17ª plaza a 13’27. 
La decimoséptima, se disputaba el miércoles entre San Michele all’Adige y Bormio, con 155 km montañosos, tres puertos puntuables y más de 3.800 metros de desnivel acumulado. Para empezar, el Passo del Tonale (2ªC y 15,2 km al 6,1%), para seguir con el mítico Mortirolo (1ªC con 12,7 km al 7,6%) y terminar con Le Motte (3ªC y 3,1 km al 8%), a 10 km de meta. La fuga tardaba en formarse, con 25 hombres al comienzo y siendo 38 al final los que se marchaban ascendiendo el Tonale. En la aventura se metía nuevamente P. Bilbao; Visma incrustaba a 3 hombres y UAE a Vine, y a McNulty, el mejor colocado en la general, a 7’43 del líder. Coronaba primero Fortunato, reforzando su 'maglia Azzurra' y el pelotón lo hacía a más de 3’, dando impresión los favoritos de querer resolver la etapa antes de la última subida. Mientras, por detrás, con la carretera cuesta arriba y los múltiples ataques, Ayuso sufría a cada pedalada, perdía tiempo a las primeras de cambio, y se hundía en un grupo retrasado. El subida al Mortirolo empezaba a seleccionar la fuga, coronando primero el portugués Afonso Eulalio, con Fortunato y Bardet, por detrás, mientras en el grupo del líder la 'locomotora del Carchi' arrancaba a 2 km de cima soltando a sus rivales, que no se cebaban esperando a la bajada. Y así S. Yates, Del Toro y Bernal lograban atrapar a Carapaz en el descenso, pero nada más finalizar, Carapaz, volvía a atacar enlazando con su compañero Stainhauser en el falso llano que conducía hacía la última dificultad del día. Pero cedía en su empeño al ver que no conseguía distanciarse esperando otra oportunidad en la subida a Le Motte y donde la fuga, con 8 hombres entonces, apenas contaba con 30” sobre el grupo de la maglia rosa al comienzo del puerto y donde el UAE marcaba un ritmo amenazante con Majka, Arrieta y Yates. Si por delante saltaba Bardet a por la etapa y coronaba primero, por detrás atacaba con consistencia Del Toro. Y soldado a su rueda Carapaz, para sumando fuerzas eliminar a sus rivales comunes, S. Yates y Bernal. Atrapaban al francés Bardet a 5,5 de meta, y el trío entrando al relevo, parecía asumir jugarse la gloria en la recta de meta de Bormio. 
Pero Del Toro tenía otros planes y atacaba a 1,6 de meta, abriendo un pequeño hueco, pero suficiente para llegar hasta meta en solitario ganando su primera etapa en el Giro. Con 4” sobre Bardet y Carapaz, segundo y tercero, respectivamente y 15” sobre S. Yates que encabezaba a los perseguidores, ahora lidera la general con 41” sobre R. Carapaz, mientras tercero sigue S. Yates pero a 51”. 4º es D. Gee a 1’57. 5º figura D. Caruso a 3’06 y 6º es E. Bernal a 4’43, con 7º G. Pellizari, 8º E. Rubio, 9º A. Yates y 10º M. Storer, en el top ten. Golpe moral de Del Toro a sus rivales, para recuperar esa confianza que pudo haber quedado algo quebrada en la etapa de San Valentino. 
La 18ª etapa del jueves discurría entre Morbegno y Cesano Maderno, con un recorrido de 144 km. Último respiro para el pelotón antes de llegar a Roma, en una jornada llana con 3 cotas intrascendentes, Parlasco (2ªC y 7,6 km al 6,2% y Máx. 11%), Colle Balisio (3ªC y 4,6 km al 3,3%) y Ravellino (3ªC y 9 km al 4,4%). En un día de esprinters, antes del terrible fin de semana de montaña, pronto llegaba la noticia de la retirada de Ayuso (al no poder continuar en carrera debido a los persistentes problemas en la rodilla izquierda, consecuencia de una caída sufrida días atrás, y un estado físico mermado que se agravaba por una inesperada picadura de avispa en un ojo), cuando ya se había conjuntado una numerosa fuga de 35 hombres con el beneplácito del pelotón y con los mejores velocistas, todos con ayudantes de lujo. Estaban Pedersen, escoltado por Hoole y Vacek, Groves junto a Denz, Planckaert y Van den Bossche, y Van Aert con Van Baarle. De tal manera que a 60 km de meta, y superadas las tres cotas del día, la expedición contaba con más de 8’ de renta. Y al llegar al circuito final, al que había que dar dos vueltas, los múltiples ataques en la avanzadilla, culminaban con 9 hombres por delante abriendo carrera con 26” de adelanto sobre el resto. En el nuevo escenario, no estaban Pedersen, Groves ni Van Aert, pero si figuraba al menos un representante del Lidl, Alpecin y Visma. Aunque ninguno de ellos estuvo atento cuando el alemán Nico Denz se animaba a romper la disciplina de grupo a 17 km de meta. Denz desafiando a sus 8 perseguidores en un par de km les metía 20” y sin terminar de organizarse por detrás, incluso aumentaba su renta hasta los 28”, personándose en solitario en la meta de Cesano Maderno. Séptima victoria profesional para Denz, tercera en el Giro y primera para el Red Bull-Bora en esta edición. Los perseguidores, resignados, atravesaban la meta a 1’01 con Mirco Maestri al frente y Edward Planckaert completando el podio. Mientras el pelotón principal, con los favoritos, sin prisa alguna, cerraba la jornada laboral 13’ más tarde, sin cambios en la general. 

La decimonovena etapa del viernes 30, era la penúltima jornada montañosa. Entre Biella y Champoluc, con 166 km de recorrido, 5 cimas y casi 5.000 metros de desnivel acumulado, comenzando por el Croce Serra (3ªC con 11,3 km al 4,6%), seguido del Col de Tzecore (1ªC con 15,8 km al 7,7%), Col de Saint Pantaleon (1ªC con 16,2 km al 7,2%), Col de Joux (1ªC con 15,3 km al 6,9%) y el Antagnod (2ªC con 9,5 km al 4,7%) a 5 de meta. Nada más salir de Biella, la carretera se empinaba para afrontar como aperitivo la Croce Serra que conseguía romper el pelotón en dos antes de enfilar la subida al Col de Tzecore, el más difícil del día. En la fuga muchos habituales: Pedersen, Van Aert, Bilbao, Verona, Bardet, Arrieta, Scaroni.... nada preocupante para los favoritos y que en la cima disponían de 3’ de ventaja. Por las fuertes pendientes del Col de Saint Pantaleon la fuga iba adelgazando. Verona, Arrieta, Tiberi y Prodhomme pasaban en cabeza, pero el ritmo impuesto por el Visma de S. Yates permitía al grupo principal rebajar a 2’15 la diferencia, complicando el éxito de los fugados. El grupo de la maglia quedaba reducido a 25 unidades que se presentaba a los pies del Col de Joux a 3’15 de los cuatro escapados. Con todo por resolver a 35 km de meta y a 5 de la cima, el UAE se ponía al comnado y la marcheta impuesta por los hombres de Del Toro anulaba a Verona, a Pellizzari, y lo intentaba con Prodhomme, quien soñando con la gloria en Champoluc, coronaba en solitario con 51” de renta, sobre el grupo de Del Toro, sobrado, sin apenas gasto y escoltado siempre por McNulty y Majka. Nadie se movía. Tan solo Carapaz, lo intentaba una vez, sin éxito. Mientras Prodhomme volaba descendiendo hacia la ultima dificultad, el Antagnod y al que llegaba con 1’25 de adelanto. Sin ataques por detrás, su renta apenas descendía a pesar de un nuevo movimiento de Carapaz a 2 km de la cima. Un intento que encontraba respuesta en Del Toro, pero no en Yates, quien optaba por no cebarse y regular su marcha. El mano a mano entre el ecuatoriano y el mexicano ya era un hecho a 6 km de meta. Con el francés Nicolas Prodhomme estrenando su palmarés en las 'grandes' con un triunfo en solitario, por detrás, y a 58” el intenso duelo entre el dúo perseguidor se resolvía en un sprint final para Del Toro sobre Carapaz, con un premio de 6 y 4 segundos de bonificación, respectivamente. El mano a mano suponía un 'palo' de medio minuto al rival común, S. Yates, que solo pudo entrar 7º. 
En la general, Del Toro, jugando a la defensiva, dejó clara su capacidad para defender la 'maglia' rosa. Bien protegido por su equipo, comandaba la tabla con 43” de ventaja sobre Carapaz, y ahora 1’21 sobre S. Yates con el resto más lejos. 
La penúltima etapa, la 20ª, entre Verrès y Sestrière, de 205 km de recorrido, se convertía en la jornada decisiva para definir la 'maglia' rosa y puestos del podio y la última oportunidad para los escaladores. Montañosa, con 4 puertos, el Corio (4ªC 6,5 km al 3,7) y Colle del Lys (2ªC 13,7 km al 4,2%) daban paso a la Cima Coppi, el gigante Colle delle Finestre (C.E, 18,4 km al 9,2%), terminando con el ascenso a Sestriere (3ªC 16,3 km al 3,8%), con 4.500 metros de desnivel. A la etapa se lanzaba el pelotón con energía, y una escapada inicial de seis a la que se sumaban elementos hasta conformar la numerosa de 31 corredores con los habituales de estos menesteres, con Verona y Bilbao entre los españoles y con Van Aert por parte de los equipos implicados en la maglia rosa. A gran ritmo, la expedición franqueaba las dos primeras dificultades, con una diferencia en torno a los 8’ minutos sobre el grupo, dirigido por el EF de Carapaz, con 87 km para meta y el Finestre por ascender. En el tránsito, la diferencia se ampliaba a los 10’. Con tramos al 14%, y los últimos 8 km de grava, los mejores habían reservado sus fuerzas para la Cima Coppi, el techo de la "corsa", a 2.178 metros de altitud. De inicio atacaba Carapaz, respondía Del Toro y enseguida se unía un S. Yates, ambicioso, con mucho que ganar y poco por perder. El líder del Visma con su consistente pedaleo y los demarrajes justos, atacaba de lejos, a 15 de la cima, y ante la mutua vigilancia entre los dos mejores. Pedalada a pedalada, descolgaba a sus rivales, que no se decidían a atacar, esperando el movimiento del otro, y a los que había alcanzado por detrás D. Gee, los tres sin gente por delante en la escapada. El británico subiendo con poderío, empezaba a poner el Giro patas arriba. Por delante las duras rampas seleccionaban la escapada con R. Rochas y Ch. Harper tomando la iniciativa y con el australiano coronando primero y A. Verre pasando 1’ por detrás. Yates coronaba el puerto a 4’43 del ciclista "aussie", aventajando en la cima en 1’43 al dúo Carapaz-Del Toro, mientras que el canadiense Gee, lo hacía a casi 3’.

 La jornada olía a nueva hazaña, y aunque restaba la subida a Sestriere, por delante Van Aert ya esperaba a Yates, para lanzarle hasta Sestriere y la maglia rosa. Ascendía la diferencia a 2’07 sobre Del Toro, que se jugaba el cuello en cada curva, pero que finalizado el descenso sin haber recortado, llegaba el conformismo ante la evidencia. 
Con Yates convencido volando hacia el estrellato, Del Toro y Carapaz se miraban, resignados a su suerte. Después de la aportación de Van Aert hasta las primeras rampas de Sestriere, Yates ya tenía más de 5’ sobre el grupo de la maglia rosa y se recompensaba de su frustración ante Froome en 2018, en la situación similar pero a la inversa aquí, cuando su compatriota le birlaba la Maglia, perdiendo 3’ de ventaja. Paradojas del destino, el virtual ganador del Giro de Italia alcanzaba la 'maglia rosa’ en el último día de competición real y víspera del final de Roma y sin ganar una etapa, pues esta se la llevaba el australiano Chris Harper, en solitario, con 1’49 sobre el italiano Alessandro Verre y 1’57 respecto al héroe del día y del Giro, Simon Yates, que metía a sus directos rivales más de 5’, sentenciando la general. 7º finalizaba C. Verona a 4’31. 
El británico ee enfundaba la maglia rosa por delante de un incrédulo Del Toro, a 3’56 y de un cabreado Carapaz, a 4’43 que le acompañarían en el podio con D. Gee 4º y D. Caruso 5º. 
La 21ª y última etapa, era la tradicional jornada de trámite por los alrededores de Roma en homenaje al campeón. Partiendo del Vaticano y en presencia del Santo Padre dando su bendición, la corta y llana jornada de 143 km llegaba hasta la cercana Ostia para haciendo el recorrido inverso, regresar finalizando en la Via di San Gregorio de la capital transalpina. Sin incidencias que reseñar, los 159 corredores presentes, tras tres horas y cuarto de pedaleo se presentaban en Roma para disputar el último triunfo de etapa al sprint donde la gente del Visma preparaban el segundo éxito de su sprinter Kooij, con Groves segundo y Moschetti tercero. 
Sin cambios en la general, el británico Simon Yates inscribía su nombre por primera vez en el palmarés del Giro a sus 32 años. Segunda posición para el mexicano Isaac del Toro y tercera plaza para el ecuatoriano Richard Carapaz y sin españoles en el top ten. El mejor de todos Pello Bilbao en el puesto 30, a 1h52 del vencedor. 
Abandonos: trascendentales los de Landa, Roglic y Ayuso que abrian todavía más el abanico de posibles candidatos a la Maglia Rosa. Además nombres importantes como J. Wine, J. Hindley, J. Tarling, L. Plapp o G. Ciccone dejaban en 159 el numero de supervivientes. 

El resto de clasificaciones quedan encabezadas por: 
Equipos: UAE Emirates  
Puntos: Mads Pedersen (Lidl Trek)  
Montaña: Lorenzo Fortunato (Astana)  
Jóvenes: Isaac del Toro (UAE)  
Combatividad: Lorenzo Fortunato (Astana). 
En total se distribuían 1,6 millones de euros entre equipos y corredores, incluido el más de cuarto de millón sólo para el ganador de la clasificación general individual final. 
Esta 108ª edición dejará para el recuerdo del ciclismo español la victoria de Juan Ayuso en la 7ª etapa de Tagliacozzo, pero en la 16ª de San Valentino se desplomaba, retirándose dos días después. La presencia de Ayuso con los galones en el UAE después de haber ganado la Tirreno-Adriático y ser segundo en la Volta a Cataluña colgaba la condición de favorito al ciclista de Jávea, y despertaba expectativas pero el mal día en y la nula colaboración de Del Toro echaban por tierra sus expectativas. Las dos mejores bazas de la general, Juan Ayuso y Mikel Landa, se fueron para casa. A la victoria de Ayuso hay que sumar la de Carlos Verona en la decimoquinta etapa. Y poco más. En la general, desolación total siendo Pello Bilbao (Bahrain) el mejor clasificado, 30º a casi 2 h del ganador; Igor Arrieta (UEA) finalizaba 36º, Sergio samitier (Cofidis) 42º, Carlos Verona (Lidl Treck 54º, Jonathan Castroviejo (Ineos) 61º, Jonathan Lastra (Cofidis) 65º, John Barrenetxea (Movistar) 92º, Mikel Azparren (Q36.5) 125º, Albert Torres (Movistar) 127º y Francisco Muñoz (Polti) 144º. 
Nombres propios:  
Simon Yates: il nuovo imperatore del Giro de Italia, ha conseguido lo que nadie preveía. Fuera de las apuestas y ocho años después, el escalador británico y lider eventual del Visma se redime de aquel infortunio consiguiendo de manera increible su primer Giro y segunda grande. Ha ganado por sorpresa. No era ni el primero en los pronósticos ni entraba en las apuestas. De hecho, fue a Italia a rodar y a ver qué pasaba, porque el Visma, lo fichó para que fuese el hombre clave en la montaña del Tour, no para ganarlo, sino para apoyar a Vingegaard. Ha triunfado sobre todo por su inteligencia para no ponerse nervioso, dejar pasar etapas, correr tapado en el pelotón sin perder tiempo y aguardar el momento, ascensión al Finestre, para poner la carrera patas arriba. El británico no solo fue el mejor gestor, el más inteligente, sino también el más fuerte. Aunque nadie lo creyera, Yates pulverizó el récord de ascensión del puerto, que estaba en poder de Pablo Torres (Tour del Porvenir 2024), con un registro de 59 minutos y 29 segundos que superó al del joven español en 1:18. Ni Contador, Aru, Landa, Di Luca, Purito, Nibali, Froome ni nadie, había bajado de 1 hora de subida en Finestre como hizo Simon. Además aprovechaba los descartes con la etiqueta de favoritos por la victoria, sobre todo Roglic y Ayuso, caídos en combate, para sacar rédito de la nefasta táctica del UAE, las dudas iniciales con Ayuso, del templado apoyo al ciclista alicantino y de la inexperiencia de Del Toro para maniobrar correctamente en la subida decisiva. Y sobre todo porque, además de atacar con fuerza y ser el más listo de la clase, contó a su lado con el equipo que nunca falla tácticamente, que siempre sale al paso de la tradicional improvisación ciclista y que tiene en sus filas al corredor con el que querría contar cualquier jefe de filas: Van Aert. Ha ganado el Giro sin ganar una sola etapa. ¡Majestuoso! 
Isaac del Toro: el nombre del mexicano del UAE, (a pesar del amargo desenlace de tener que encajar un segundo puesto en el penúltimo día de carrera), no cabe duda que siempre estará asociado al Giro 2025. Hacía historia para su país, desde que dinamitase la la carrera en la jornada de sterrato, donde solo un excelso Van Aert le privó de la gloria y donde lograba el primero de los cuatro segundos puestos que acumulaba, además del triunfo en Bormio y de haber portado la maglia rosa durante 11 días. Con 21 años, todavía le queda mucho que aprender, pero ya sabe lo que es subir al podio de una grande, además, con la maglia bianca de mejor joven. Su grave error, no saber leer las etapas. 

Richard Carapaz: el ecuatoriano del EF Education también conseguía una victoria de etapa. Parecía el más fuerte. En clave de favoritos, sin duda, fue el más combativo, el gran animador de la general con su infinidad de ataques, con su inagotable fuente de valentía. Cierto es que la gloria que tanto merecía se le escapó justo al final, pero es de justicia reconocer que Richard Carapaz firmaba un notable Giro. Con un podio al que no subía en una grande desde la Corsa Rosa de 2022, y un triunfo de etapa en Castelnovo ne’ Monti, el ecuatoriano no se va en absoluto de vacío. Pero lo más importante: recupera la sensación, a sus 32 años recién cumplidos, de que todavía está a un nivel competitivo altísimo, de que aún puede pelear con los mejores en los grandes escenarios. Para él, no hay mayor victoria que esa. 
Mads Pedersen: el danés del Lidl Treck, ha culminado un giro sensacional: cuatro victorias de etapa, cinco días con la maglia rosa y, su principal propósito conseguido con creces: la maglia ciclamino. Por si fuera poco, el danés entró en fugas, ganó numerosos esprints intermedios y también tuvo tiempo de trabajar para sus compañeros, especialmente para un Ciccone que se vio obligado a abandonar por una caída. Un Giro a la altura del corredorazo que es. 
Wout Van Aert: el belga del Visma, llegaba a este Giro desorientado, con dudas sobre su propio rendimiento y sin victorias en 2025, (tras la caída por la que abandonó la pasada Vuelta y que le traía por el camino de la amargura). Pero eso se acabó; finalizaba a 3 h de Yates, pero ganaba una etapa, la del sterrato de Siena donde sacaba su mejor versión, imponiéndose en el mano a mano a Del Toro; terminaba segundo en otras dos, lanzaba los sprints donde su compañero Kooij se imponía en dos más y sobre todo el corredor flamenco lanzaba a Yates a la victoria y el liderato final en la 20ª, camino de Sestriere, manteniéndole a su rebufo y volviendo a mostrar esa versión decisiva de hombre de equipo fundamental para sus líderes, como en sus mejores exhibiciones en el Tour. 
Carlos Verona: el enorme gregario del Lidl Treck, probablemente, ha firmado la mejor vuelta a lo largo de su meritoria y extensa carrera deportiva. Ha hecho de todo, y todo bien. En las primeras etapas en Albania destrozó pelotones, trabajando para Pedersen y Ciccone. Más tarde, con el abandono del italiano, buscando sus propias oportunidades, al poder contar con mayor libertad, en su primer día en fuga, de los tres que llegó a estar escapado, Verona culminaba en la meta de Asiago una exhibición portentosa, tras más de 40 km rodando en solitario. Allí, el madrileño consiguió su primer triunfo de etapa en una gran vuelta, después de toda una carrera profesional dedicada por y para sus equipos. Premio más que merecido. 
Giulio Pellizzari el italiano del Red Bull Bora, quizá no ha sido el corredor que más haya llamado la atención, condicionado por una labor de equipo, a la sombra de Roglic durante dos tercios de carrera. Pero tras acumular un gran desgaste en jornadas como la del sterrato, en la que salvó de males mayores a su líder, Pellizzari daba un paso al frente para salvar el honor del equipo en clave de jefe tras el abandono del esloveno (16ª). El italiano, que llevaba un enorme desgaste, fue capaz de asumir el nuevo rol, mostrando unas piernas excelentes en los últimos días, para escalar posiciones hasta acabar sexto, su primer topten en una grande y en su segunda participación. Y solo tiene 21 años. Seguirá dando de qué hablar en el futuro. 
Lorenzo Fortunato: el Giro del también italiano del Astana ha resultado, sobresaliente. El menudo escalador fue el corredor que más puertos conquistó en el recorrido de este año en primera posición, lo que le hizo ganador matemático de la maglia azzurra de la montaña con varias etapas de antelación. Fue un fijo de las fugas, en las que demostró ser de los más fuertes, incluido el día en el que, tras llevarle al límite, dejó ganar en la meta de San Valentino a su compañero Christian Scaroni. Presencia, maglia azzurra y un triunfo moral. ¡Y rey de la combatividad! ¡Qué más se puede pedir! 
En el Giro más abierto en muchas ediciones y que finalizaba con un ganador inesperado, no podíamos dejar en el tintero al resto de ganadores de etapa, el neerlandés Olav Kooij con dos, o a Kaden Groves, Casper Van Udens, o Kasper Asgreen en los sprints, a los contrarelojistas Joshua Tarling o Daan Hoole, o los aventureros Lucas Plapp, Nico Denz, Nicolas Prodhomme o Chris Harper todos con una victoria, o a Primoz Roglic y Diego Ulissi, portadores también de la Maglia, dos días el esloveno, y una el italiano.