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Friday, June 5, 2026

Giro de Italia 2026. Primero para Vingegaard

La 109ª edición del Giro de Italia volvía a hacer historia al presentar como gran novedad comenzar la carrera en Bulgaria disputando allí las tres etapas iniciales, para terminar finalizando por cuarto año consecutivo en Roma. 
En esta edición se disputaba desde el viernes 8 de mayo hasta el domingo 31, pues la carrera además de las 21 etapas competitivas reglamentarias ofrecía tres lunes de descanso, al igual que la edición anterior, y utilizando el primero de ellos para el traslado de la carrera de Bulgaria a territorio italiano entrando por el sur y continuando rumbo hacia su habitual cita romana. 
Eran 3.459 km, 21 etapas y 49.150 metros de desnivel acumulado, con 42,3 de contrarreloj (10ª etapa) para el disfrute de los velocistas. 8 etapas propicias para los 'sprinters', 7 de media montaña y 5 de alta montaña, con seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí, Piani di Pezze y Piancavallo). Asentada la parrilla de salida en 23 equipos en las tres grandes vueltas (18 UCI Word Teams, más 5 Pro Team) aquí además del Tudor como mejor del año anterior, en esta edición los cuatro invitados eran los italianos Polti y Bardiani, el suizo Q36,5 y el neerlandés Unibet) con 184 corredores en la salida, de 31 nacionalidades diferentes y mismo sistema de bonificación en las etapas en línea (con 10, 6 y 4 segundos respectivamente para los tres primeros) y además, y nuevamente el Kilómetro Red Bull, con bonificaciones de 6-4-2 segundos al final del ‘Red Bull KM’ (un esprint intermedio convencional) para los tres primeros en pasar. 
Sin la presencia de Tadej Pogacar o Remco Evenepoel, el favorito indiscutible a la Maglia Rosa de esta edición, era Jonas Vingegaard que además contaba con la mejor ayuda de todas las escuadras. El danés llega con galones, confianza y un camino algo más despejado tras las bajas de Joao Almeida, Isaac del Toro, Mikel Landa o Richard Carapaz, ausencias que modifican el relato antes incluso del primer banderazo. 

Un escalón por debajo y a la espera de alguna extraordinaria sorpresa se agrupa un convoy de aspirantes con razones para soñar: Giulio Pellizzari, Jai Hindley, Felix Gall, Egan Bernal, Thymen Arensman, Derek Gee o Ben O'Connor. Todos saben que para batir a Vingegaard no bastará con resistir: habrá que incomodarle.  

En esta edición eran 10 los ciclistas españoles, repartidos entre cinco escuadras. Repite Movistar como única española y contando con cuatro de ellos (Enric Más, que debutaba, al comando, Javier Romo, Juanpe López e Iván García Cortina); en el UEA (Marc Soler e Igor Arrieta), en el Q36,5 (David de la Cruz y David González), en el Polti (Diego Pablo Sevilla) y en el EF Education (Markel Beloki). 

En cuanto a la carrera en sí, comenzaba con el novedoso periplo de tres etapas por territorio búlgaro con el 


Primer fin de Semana de carrera y 
La primera etapa el viernes 8 de mayo, empezaba con 147 km de recorrido llano entre Nessebar y Burgas, bordeando el mar Muerto y con dos tachuelas intermedias de 4ª C, un doble paso por Cape Agalina, ya en el circuito final (kms 84 y 106). Animada desde el banderazo de salida con la fuga del italiano Manuele Tarozzi y el español Diego Pablo Sevilla, llegó a disponer de 2:20 en el km 12, mientras el pelotón controlaba la situación. Con un perfil claramente favorable para los velocistas, el viento lateral y el nerviosismo final interfirieron en la perfecta ecuación. Siendo los fugados neutralizados a 23 km del final, con el aumento del viento y el pelotón ocupando toda la anchura de la carretera buscando la mejor posición de cara al sprint, una aparatosa caída a 600 m, que afectaba a una treintena de corredores, cortaba al grupo principal. Solo una quincena lograba evitar la montonera y disputar realmente la victoria de etapa. Si Walscheid lanzaba el sprint para Lidl-Trek era Tobias Lund el que arrancaba a 300 m de meta. Sin embargo, Paul Magnier respondía con autoridad para superar al danés y adjudicarse la primera victoria, con el británico Ethan Vernon completando el podio, todos con el mismo tiempo. El madrileño Sevilla se imponía en las dos ascensiones y las bonificaciones por hacer sendos segundos en el sprint intermedio de Sozopol y en el Red Bull Km, le permitían finalizar quinto en la clasificación general. 

La 2ª etapa transcurría entre Burgas y Veliko Tarnovo. De 221 km, era la segunda más larga de esta edición con una primera parte llana y una segunda más montañosa y tres cotas puntuables de 3ªC se volvía a producir una escapada inicial de DP. Sevilla y en esta ocasión acompañado de M. Maestri. Abriendo hueco pronto, llegaron a disponer de casi 6’ en los primeros compases. El madrileño, que volvía a sumar puntos en todos los terrenos, reforzaba su liderato en la clasificación de la montaña. Por detrás, la lluvia comenzaba a endurecer la jornada antes de su ecuador. La fuga era neutralizada a 27 kms de meta, justo antes de una caída masiva con más de treinta corredores implicados, entre ellos Yates, Vine, Soler, Buitrago, Kelderman, Morgado, Gee, Cavagna y Strong. Yates podía continuar, mientras Vine se veia obligado a abandonar y posteriormente también lo hacían Holter, Soler, Moschetti y Vendrame. De consignar que la falta de ambulancias obligara a neutralizar momentáneamente la etapa. Con 20 km por delante, la carrera se reanudaba poco después, con el grupo todavía condicionado por la caída y con Bernal bonificando en el KM Red Bull. Poco después, en la subida al Monasterio de Lyaskovets, Astana endurecía el ritmo antes de que Vingegaard acelerara con fuerza para coronar primero, por delante de Pellizzari y Van Eetvelt, formándose un trío de cabeza que llegó a contar con 18” de ventaja. Por detrás Jan Christen logró alcanzar al trío cabecero ya en el último kilómetro, pero el poco entendimiento se rompió en la zona final adoquinada y ascendente, siendo alcanzados a apenas 350 metros de meta y donde Astana lanzaba la llegada, encontrando el uruguayo Thomas Silva el hueco decisivo para rematar con fuerza e imponerse por delante de del alemán Florian Stork y y el local Giulio Ciccone, consiguiendo así la primera victoria en una grande para Uruguay, mientras asumía también el liderato de la clasificación general, donde Enric Mas se mantiene como el mejor español, decimoquinto a 10” de Silva, justo por delante de Vingegaard. 
La 3ª etapa, el domingo 10, última en territorio búlgaro, partía de Plovdiv y llegaba a Sofía, tras un recorrido llano de 175 km con una única ascensión, el Borovec Pass (2ªC con 9,2 km al 5,3%) a mitad de carrera. Los movimientos comenzaban temprano con una escapada nuevamente de Sevilla ahora con Tonelli y Tarozzi llegando a disponer de 3:40 a los 15 km de carrera y que llegaba con margen al Borovets Pass, donde Sevilla volvió a demostrar su fortaleza en la montaña para coronar en cabeza. Por detrás los velocistas no perdían comba en la ascensión y a partir de entonces la diferencia de los fugados comenzó a reducirse de forma progresiva. Aun así los tres fugados entraron en los últimos 10 km con renta para soñar con la victoria. A falta de 3 km, la diferencia incluso se mantenía en 19”. Sevilla, Tarozzi y Tonelli continuaron relevándose hasta el último kilómetro, donde aún conservaban nueve segundos sobre un pelotón lanzado. La inexsorable caza llegaba finalmente a 400 m de la llegada, justo antes de que Milan arrancara el sprint, respondiendo Paul Magnier con potencia y volver a ganar por delante de Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. Silva conserva la maglia rosa antes del traslado a la península itálica con 4” de ventaja sobre Stork y Bernal, mientras que Arensman y Ciccone a continuación, se mantienen a 6”, siendo Mas el español mejor situado, noveno a 10” del líder. 
Primera semana. 
Tras el lunes de descanso en Catanzaro, utilizado para el transporte de material y traslado de personal a territorio italiano, 
El martes 12, la 4ª etapa partía de Catanzaro para finalizar en Cosenza tras 138 km de recorrido llano y una única dificultad montañosa, Cozzo Tunno (2ªC 14,4 km al 5,9%) que se coronaba a falta de 40 km para meta. Una fuga de seis abría la primera de las etapas italianas con Bais, Barguil, Larsen, Marcellusi, Jacobs y Rafferty, alcanzando una renta máxima de 2:30 en el km 35 de etapa, antes de que Ineos, Visma y Astana endurecieran el ritmo camino del Cozzo Tunno y donde en sus primeras rampas los fugados eran absorbidos. Ahí Movistar rompía la carrera, con Milesi, García Cortina y Oliveira imponiendo un ritmo que dejaba fuera de combate a Groenewegen, Vernon, Milan o Sevilla, cediendo en las primeras rampas, mientras que el líder de la carrera Silva, también perdía comba poco después, llegando a circular a casi 5’ de la cabeza. Incluso Bernal pasó por dificultades y quedó descolgado, aunque más tarde consiguió regresar al grupo principal con la ayuda de su compañero Turner. Con Oliveira coronando primero, tras el descenso, el grupo cabecero quedaba reducido a 43 unidades y tras las lucha por las bonificaciones del KM Red Bull, a 11 kms de meta, Movistar volvía a asumir la responsabilidad del grupo y aprovechando la ligera pendiente, a 1,7 kms de meta, Christen lanzó un ataque potente abriendo un pequeño hueco, que Lidl neutralizaba antes de meta para en la resolución del reducido sprint ser el ecuatoriano Jhonatan Narváez el se llevaba la victoria por delante del colombiano Orluis Aular y del italiano Giulio Ciccone que, con las bonificaciones acumuladas, conseguía situarse líder con apenas 4” sobre Christen, Stork y Bernal, y donde Mas se mantiene octavo a 10” de Ciccone, y Markel Beloki, noveno. 
La quinta etapa, larga de 203 km transitaba entre Praia a Mare y Potenza. Con un recorrido exigente y dos ascensiones, Prestieri (3ªC con 13 km al 4,6%) y Montagna Grande di Viggiano (2ªC. con 6,6 km al 9,2%) finalizaba con la meta en pendiente. Con la lluvia y el viento como principales protagonista la carrera se agitaba desde el incio con Paletti, Bax, Marcellusi y Garofoli entre los primeros protagonistas en una jornada de desgaste. En la ascensión al Prestieri, con el grupo principal muy reducido coronaba por delante Rubio mientras por detrás, Groenewegen y Milan cedian pronto, y Magnier, aguantaba a duras penas. Tras numerosos movimientos, se consolidaba la escapada buena con Eulálio, Tarozzi, Rafferty, Milesi, Rubio, Turner, Garofoli, Campenaerts, Arrieta, Narváez, Tjotta, Scaroni y Silva, alcanzando los 3’ en el km 124. En la aproximación a Viggiano, la lluvia volvió a aparecer con fuerza seleccionando definitivamente a los hombres que iban a disputar la victoria, de los que sólo pretendían terminar sin riesgos. Uno de ellos, Igor Arrieta, atacaba en solitario antes de la ascensión pero era alcanzado pronto por Eulálio, que mejor situado en la general, se convertía en su principal aliado, goloso de una posible recompensa final. Arrieta coronaba primero la Montagna Grande di Viggiano, por delante de Eulálio, y con Garofoli, Silva, Scaroni y Milesi varios segundos por detrás. Minutos después coronaba el grupo de favoritos. En el KM Red Bull, a 30 de meta, la lucha por la victoria de etapa y por la general seguía totalmente abierta, con la lluvia y la carretera mojada seleccionado la carrera. A 14, Arrieta sufría una caída debiendo cambiar de bicicleta y perdiendo en la acción 50”. A pesar de ello salió en persecución de Eulálio arriesgando en cada curva. El portugués solo y presionado, también caía, a 6 km de la llegada, pero apenas perdía tiempo en el incidente, momento en el que Arrieta conseguía volver a contactar, enfilando juntos el tramo final, con el pelotón a más de 7’ y asegurada la victoria entre ellos. En eso, a 2 de meta, Arrieta se equivocaba de carretera permitiendo a Eulálio abrir hueco que bajo la pancarta del último kilómetro era de 10”. Sin embargo, Arrieta no se rendía y recortando la diferencia metro a metro, alcanzaba al portugués a 150 m de la línea, superándolo en el sprint para lograr la primera victoria española en este Giro, con Afonso Eulalio segundo, completaba el cajón el ex maglia Th. Silva, entrando a 51” y con el pelotón y los principales favoritos a 7:13. Cambios en la clasificación general, y Eulálio se convertía en el nuevo líder de la carrera, con Arrieta segundo, a 2:51 y Scaroni tercero a 3:34. Con Ciccone, sexto a 6:12, Bernal es 9º a 6:16 y Arensman 10º con el mismo tiempo. A 6:22 figuran 13º Mas, 14º Beloqui y 15º Vingegaard. 

La 6ª etapa, discurría entre Paestum y Napoles, con 141 kms llanos y una cota puntuable, Cava de' Tirreni, de 4ªC. De perfil favorable para velocistas y a ritmo moderado por la lluvia intermitente, la escapada se formaba pronto con Vergallito y Planckaert, a los que se unían más tarde Tarozzi, Marcellusi y Bais y de la que se descolgaba Planckaert. Sin llegar a tener nunca una ventaja amplia, era neutralizada antes del KM Red Bull. Con la lluvia haciendo acto de presencia en los últimos kilómetros, y con los equipos de los velocistas peleando por la colocación, al paso por los adoquinada húmedos de la Piazza del Plebiscito, a 600 m de la llegada, provocaba poco después una caída en cabeza con ocho ciclistas implicados, que rompía por completo la preparación habitual del sprint y donde Franco Ballerini sin verse afectado, sacaba la mayor tajada resistiendo por delante de Jasper Stuyven y Paul Magnier para dar a Astana una nueva victoria mientras Eulálio mantenía la Rosa, y sin cambios significativos en la clasificación general. 
En la séptima, se ascendía el temido Blockhaus (1ªC. con 13,6 km al 8,4%) donde terminaba la etapa. La más larga de la edición con 244 km, partía de Formia y además, también ascendía Roccaraso (2ªC. con 6,9 km al 6,5%). Con ataques desde el inicio, era Milan el primero en moverse para consolidar una escapada junto a VD Lee, Zukowsky, Naberman y Sevilla y que el pelotón condescendiente, permitía. Llegando a disponer de más de 5’, Sevilla coronaba en Roccaraso, mientras Milan se descolgaba. La escapada llegaba a pie del Blockhaus ya muy reducida y sus componentes neutralizados uno a uno conforme Red Bull-Bora endurecía la carrera en las primeras rampas. Arrieta, segundo de la general, cedía a 10 km de meta, mientras que Mas, Bernal y Christen también lo hacían poco después dejando el grupo reducido a una quincena de corredores y en el que Eulalio también cedía a 7 de meta. Los Visma Kuss y Piganzoli trabajaron para que Vingegaard lanzara el ataque definitivo a 5 km de meta, siendo Gall el único que podía aguantar su envite pero a distancia, mientras Hindley, Pellizzari y O'Connor se quedaban por detrás. El danés, debutante en el Giro y gran favorito antes de la salida, se imponía con enorme autoridad en el primer gran examen de montaña con 13” de ventaja sobre el segundo Felix Gall y 1:02 sobre el tercero Jai Hindley. Vingegaard lograba con su 49ª victoria profesional entrar en el selecto grupo de ciclistas con triunfos en la tres grandes. 4º finalizaba Pellizzari y luego O´Connor, Rondel, Cicconne, Gee, Storer y Arensman completaban el top ten, con Eulálio 15º (junto a Beloki) y que a pesar de ceder 2:55 en meta, conservaba el liderato de la general con 3:17 de ventaja sobre Vingegaard, que asciende hasta la segunda posición, y 3:34 sobre Felix Gall, tercero y donde Markel Beloki figura ahora decimoséptimo a 6:24 del líder como mejor español. 
El sábado 16 era turno para la etapa 8ª, que discurría entre Chieti y Fermo con un recorrido de media montaña de 156 km y 4 dificultades, todas en la segunda mitad de carrera empezando con el ascenso a Montefiore d'Aso (3ªC. con 9,9 km al 3,6%), Monterubbiano (4ªC. con 4,7 km al 5,7%), Capodarco (4ªC. con 2,5 km al 6,1%) y la meta de Fermo (4ªC. con 3,7 km al 5,7%). Durante más de 80 kilómetros y a una media elevada se sucedieron ataques y contraataques sin que ningún grupo lograse consolidarse de manera definitiva. En una jornada de desgaste constante, las dificultades encadenadas terminaron por romper el pelotón en varios grupos. Sería en la tercera ascensión, a Capodarco, cuando Narváez seleccionaba la etapa atacando y llevándose a rueda a Bjerg y Leknessund para consolidar una fructífera escapada. El trío abría diferencias rápido mientras por detrás Bahrain trataba de controlar el pelotón. El ecuatoriano coronaba en solitario afrontando con decisión la aproximación a Fermo. Por detrás, Leknessund intentaba contactar con Narvaez, pero sin éxito mientras el grupo de favoritos, reducido a unas treinta unidades, perseguía ya demasiado lejos. Jonatahn Narváez ganaba su segunda etapa con 32” de ventaja sobre Andreas Leknessund y 42” sobre el tercero Martin Tjotta. En la general apenas novedades, con Eulalio manteniendo la Maglia Rossa. 

La novena etapa, en la aproximación a los Apeninos, cerraba el primer tercio de carrera el domingo 17, con 184 km que iban aumentando de exigencia entre Cervia y Corno alle Scale con dos ascensiones en los últimos kilómetros, Querciola (3ªC. con 10,5 km al 4,2%) y la meta en Corno alle Scale (2ªC. con 10,8 km al 5,8%). Comenzando a un ritmo altísimo desde la salida tras varios movimientos iniciales, terminaba consolidándose una numerosa fuga que llegaba a disponer de casi 3’ y que en las primeras rampas del Quercirola quedaba reducida a seis unidades. Coronaba primero Rubio con el pelotón a 2’ por detrás. Después, Ciccone en el tramo final hacia Corno alle Scale lanzaba un ataque intentando irse solo pero Rubio le aguantaba en la distancia, mientras por detrás los favoritos recortaban gracias al trabajo del Visma con Campanaerts y Piganzolli. Y si a los 10 km disponían de 1:39, a 4km había descendido del 1’ y con Cicconne a la vista, saltaba Gall del grupo con Vingegaard a rueda y atrapando al italiano a falta de 2 km y que terminaba cediendo. El danés aguardaba hasta el último kilómetro para lanzar el ataque decisivo abriendo rápidamente un hueco imposible de cerrar para el francés y que le permitía ganar su segunda etapa. Jonas Vingegaard cruzaba la meta en solitario con 12” sobre Felix Gall y 34” sobre Davide Piganzoli que completaba el podio y con el lider Eulalio 5º, a 40”, que aunque volvía a sufrir ante las aceleraciones de los favoritos, conseguía limitar pérdidas y conservar el liderato, antes de la jornada de descanso y de la decisiva contrarreloj. En cambio Pellizzari y Mas perdieron contacto en los últimos kilómetros de ascensión. En la general Vingegaard se acerca más al liderato y refuerza su condición de gran favorito situándose ahora a 2:24 del portugués, mientras Beloki sigue siendo el español mejor situado, ahora undécimo a 6:02. 
Segunda semana. 
La etapa 10ª, el martes día 19 y tras el lunes de descanso en Massa, correspondía a la cronometrada de esta edición. 42,6 km de recorrido llano entre Viareggio y Massa. De minuto en minuto comenzando por el último clasificado VD Broek y de 3’ en 3’ los quince primeros de la clasificación, siendo el último en partir el líder Eulalio. Con referencias importantes desde los primeros compases como Walscheid (6º con 48:10) o Price-Pejtersen (7º con 48:22), era Bax más de media hora después el que elevaba el listón a 47:57, crono que se mantuvo 20’ más; hasta la salida de un imperial Filippo Ganna que cambiaba por completo el desarrollo de la contrarreloj y mejorando todos los pasos entraba en meta 2’ mejor con 45:53, registro finalmente inalcanzable para el resto. Hasta la partida de los 15 últimos, tan solo Remi Cavagna, casi una hora después batía el crono de Bax por apenas 5” 47:52., lo que le supondría subir al tercer escalón del podio. Y de los favoritos, el mejor era Thymen Arensman que con 47:47 completaba una gran actuación para terminar segundo de la etapa y ascender hasta la tercera posición de la general a 1:57 de Eulalio. O'Connor terminaba undécimo con 48:35 mientras que Storer 15º con 48:58 y Gee 5º con 48:09 ganaron terreno respecto a varios rivales directos. Vingegaard, que partía como gran amenaza para el liderato, no pudo acercarse a los mejores especialistas, pero sí recortó mucho tiempo a Eulálio. El danés terminaba 13º con 48:53, mientras que el líder portugués cedía 4:57 pero cruzaba la meta con margen suficiente para conservar la maglia rosa por 27”. Por su parte Gall perdió más tiempo del previsto, 4:22. Aun así, se mantiene cuarto en la general, a 2:24 del líder. Entre los españoles David de la Cruz terminaba 12º a 2:52 de Ganna, lo que le suponía situarse 15º en la general mientras que Markel Beloki, 17º en la etapa, asciende hasta la 10ª plaza de la general, 
La siguiente etapa, la undécima, unía Porcari con Chiavari a través de 195 km quebrados con tres cotas puntuables: Passo del Termine (3ªC. con 7,4 km al 4,9%)  Colle di Guaitarola (2ªC. con 9,9 km al 6,2%) y Colla dei Scioli (3ªC. con 5,7 km al 6,3%), todas en la segunda mitad de etapa. La jornada arrancó con muchísima actividad desde el banderazo de salida con la formación y captura de diferentes grupos de fugados aunque la carrera nunca terminó de estabilizarse por completo. A una velocidad muy alta en la primera parte del recorrido, la etapa daba un giro en su ecuador con un ataque de Enric Mas desde el pelotón para enlazar posteriormente con los hombres de cabeza. Poco después, lo hacía Narváez pero era Bais el primero en coronar el Passo del Termine. En el siguiente Colle di Guaitarola, la selección era todavía mayor con Ulissi, Harper y Mas en cabeza, a los que se unieron posteriormente, Van Eetvelt, Zana, Barguil, Bais, Crescioli, Narváez, Scaroni y Ulissi volviendo a coronar primero Bais por la cima del Colle di Guaitarola, mientras por detrás, el pelotón rodaba a más de 3’. Antes de la ascensión a Colla dei Scioli, una caída afectaba en la fuga a Zana, Van Eetvelt y Scaroni, quedando en cabeza Mas, Barguil, Crescioli, Ulissi, Narváez, Harper, Vlasov y Stuyven. Harper coronaba primero y posteriormente Mas atacaba a 17 kms de meta para pasar primero por el KM Red Bull, con Narváez a rueda y sin dejar de acelerar, coseguido su objetivo, sorprendían a sus compañeros para irse por delante en busca de la victoria. A 5 kms de meta, mantenían 20”, mientras el pelotón de favoritos quedaba ya a más de 3’. Cooperando en la bajada, Narváez más rápido, se llevaba el sprint final sobre Enric Más con Diego Ulissi tercero, 8” encabezando el grupo, mientras el pelotón entraba a 3:23. La clasificación general no sufría cambios entre los principales favoritos pero Beloki cedía una plaza y ahora figuraba 11º. 
La 12ª etapa, entre Imperia y Novi Liguri de 175 km, era una jornada de media montaña, con solo dos cotas a mitad de recorrido Colle Giovo (3ªC. con 11,4 km al 4,2%) y Bric Berton (3ªC. con 5,5 km al 5,9%), que la hacía propensa a los velocistas. Con una primera mitad llana empezaba a un ritmo muy elevado y nada más darse el banderazo se sucedieron varios intentos de fuga que no cuajaban hasta que en el bueno con Geens, Tarozzi, Christiaan,VD Lee, López y Bais lo lograban, llegando a tener una ventaja de 2’, y siendo atrapados en la ascensión al Colle Giovo, donde VD Lee pasaba primero por la cima,y donde se provocaban los primeros cortes importantes en el pelotón, cediendo los principales sprinters en la segunda subida, el Bric Berton, donde coronaba primero Mas con Eulálio ganando el KM Red Bull a 13 kms de meta y sus 6” de bonificación. Los últimos kilómetros estuvieron animados por varios intentos de fuga. Y si el de Ciccone y Arrieta no prosperaba el de Alec Segaert a 3,4 de meta, si. El estrecho marcaje por detrás permitía que llegara a meta en solitario con 3” de ventaja sobre el grupo encabezado por Toon Aerts y Guillermo Thomas Silva. La general no sufría grandes cambios. 
La decimotercera, el viernes 22, unía las localidades de Alessandria y Verbania. Con 180 km de recorrido llano, dos cotas alteraban su monotonía en la parte final, Bieno (4ªC. con 2,4 Km al 5,8%) y Ungiasca (3ªC. con 4,7 Km al 7,0%). La etapa comenzaba con numerosos ataques desde el inicio y la que cuajaba quedaba formada por Valgren, Jacobs, Donovan, Sevilla, Warbasse, Leknessund y Rojas, Y aunque el chileno acabaría cediendo poco después, se fueron incorporando unidades por detrás, con Bettiol, Stuyven, Bjerg, Busatto, Maestri, Hoelgaard, Aerts, Huens y Kench, hasta formar una fuga de quince ciclistas. El pelotón, sin intención real de disputar la etapa, dejó margen a los fugados, de tal manera que a 55 kms del final alcanzaba los 10:28. Poco después, en la subida a Bieno, donde coronaba Sevilla la fuga rodaba entonces con más de 11’, ya plenamente lanzada hacia la disputa de la victoria de etapa. En la ascensión a Ungiasca se fueron quedando corredores y de los que aguantaban delante, Leknessund atacaba a 1,5 kms de la cima. Bettiol reaccionaba para enlazar con el italiano poco después y lanzar entonces su ofensiva, coronando Ungiasca en solitario con 10” de ventaja sobre el danés. En los 13 kms de descenso hasta meta, los intentos de Leknessund por contactar fueron inútiles y Alberto Bettiol llegaba a Verbania con 26” sobre Andreas Leknessund mientras que Jasper Stuyven ganaba el sprint por la tercera plaza a 44”. Con el pelotón entrando a más de 13’, Eulálio mantenía el liderato, sin cambios en la general. 
La montañosa etapa 14ª, el sábado 23 llevaba al pelotón desde Aosta hasta Pila (Gressan), a través de 133 km de durísimo recorrido por el valle de Aosta donde se acumulaban cuatro cimas puntuables, Saint-Barthélemy (1ªC. con 15,7 Km al 6,2%), Doues (3ªC. con 5,8 Km al 6,2%), Lin Noir (1ªC. con 7,5 Km al 7,8%), Verrogne (2ªC. con 5,6 Km al 6,9%) y la meta en Pila (1ªC. con 16,6 Km al 7,0%) en el “tappone” de la edición 2026. La carrera se activaba desde su inicio con escaramuzas diversas, dada la proximidad del primer puerto y que provocaban el descarte inicial de los velocistas y la consolidación de una escapada de 23 corredores y fuerte presencia española con Mas, López, De la Cruz y Arrieta además de Milesi, Rubio, Ciccone, Hirt, Poels, Vlasov, Donovan o Narváez, entre otros. Si VD Lee coronaba el primer puerto, poco después, era Arrieta el que pasaba primero por Doues, y antes de que Visma empezara a marcar un ritmo sostenido en el grupo de favoritos, dejando la fuga al dente. La carrera volvió a endurecerse en Lin Noir, donde Ciccone atacaba, coronando primero y repitiendo en Verrogne, mientras Movistar trataba de mantener sus opciones con Mas y Rubio. Pero la ventaja de la fuga nunca pareció suficiente para neutralizar el control del Visma por detrás. Aunque a 21 kms de meta, mantenían algo más de 2’ sobre el reducido grupo de la maglia rosa, la diferencia descendía a 1:47 a 13 de meta y el desgaste acumulado empezaba a pasar factura. Arrieta cedía por delante y Beloki y el lider Eulálio, por detrás. En la subida final a Pila se terminaba de decidir la etapa con Visma endureciendo el ritmo gracias al trabajo de Campenaerts, Kuss y Piganzoli, reduciendo más el grupo de favoritos. En la fuga, a 5,5 de meta, atacaba Ciccone y respondía Rubio, aunque ambos eran neutralizados enseguida por el grupo de favoritos y donde poco después aceleraba Vingegaard para abrir hueco de inmediato. Con Gall como principal adversario, el francés nunca pudo enlazar con el danés. Jonas Vingegaard ampliaba su ventaja en los últimos kilómetros para ganar en solitario en Pila su tercera etapa con 49” de ventaja sobre Felix Gall y de 58” sobre Jai Hindley, con Afonso Eulálio entrando 15º a 2:49 del vencedor, y cediendo la maglia rosa tras nueve etapas vistiéndola. La clasificación general pasa ahora a ser encabezada por Vingegaard, con 2:26 sobre Eulalio, 2:50 sobre Gall y 3:03 sobre Arensman. El mejor español en la general es David de la Cruz, 15º a 9:11. 
El domingo 24 cerraba la segunda semana de la Corsa Rosa con la 
decimoquinta etapa de 157 km de recorrido llano y sin ninguna dificultad montañosa, partía de Voghera para finalizar en Milan. Pensada para sprinters, una escapada desde los primeros compases, con Bais, Maestre, Marcellusi y Dversnes, entretenía la espera. Llegando a alcanzar 2:55 en el km 28, el pelotón fue reduciendo diferencias en el tramo final. A 25 kms, la fuga mantenía 1:30; a 4, la ventaja se había reducido a 25” pero a 1,5, los cuatro de cabeza aún conservaban 22” sobre un pelotón lanzado con muchos frentes abiertos. La captura parecía posible, pero Bais, uno de los dos Polti en la fuga, asumía el trabajo final hasta meta tirando del cuarteto para beneficiar a su compañero Maestri, pero era Fredick Dversnes el gran beneficiado para imponerse en Milán por delante de Mirco Maestri, Martin Marcellusi y Bais, con el pelotón entrando a 57” y sin cambios en la general. 
Tercera semana de carrera. Tras la jornada de descanso en Cesano Maderno el martes 26 los corredores acometían la trascendental última semana con 
la 16ª etapa, una corta y dura jornada montañosa en territorio suizo entre Bellinzona y Cari, de 133 km pero exigente, con cinco cotas puntuables, el doble paso por Torre (3ªC. con 4,7 km al 5,6%) y por Leontica (2ªC. con 3 km al 8,3%) en el bucle hacía meta y el final en alto de Carì (1ªC. con 11,6 km al 8% y un ultimo km al 9,8). Los ataques comenzaron desde el banderazo oficial con varias intentonas infructuosas, pero el Visma asumía el control sin permitirlas. Sería Ciccone el gran protagonista, saltando del grupo antes de la primera subida a Torre, que coronaba en cabeza, por delante de Rubio y Harper. También pasaba primero por Leontica, volviendo a repetir en el segundo ascenso a Torre, acumulando puntos importantes para la clasificación de la montaña. Con Rubio, también muy activo durante la jornada, junto a mientras El pelotón, guiado por el Visma mantenía la escapada de Ciccone, Harper, Rubio y Narváez bajo control. A 34 de meta, la cabeza de carrera seguía inalterable con Ulissi rodando a 1:06 y el pelotón a 1:52. La selección natural continuó antes de la ascensión final. Narváez cedía a 19 kms de meta y Ciccone lo hacía poco después. Harper atacaba a Rubio a 13 de la llegada afrontando en solitario las primeras rampas a Carì. Y el australiano sumaba los 6” de bonificación con Rubio segundo. Por detrás el Red Bull de Hindley asumía las riendas de la persecución y su ritmo, a la vez que anulaba la escapada hacía estragos entre los hombres de la general. Así Pellizzari cedía a 10 kilómetros de meta y poco después también se descolgaron Afonso Eulálio y Ben O'Connor, quedando unos 15 corredores entre el resto de favoritos. Luego era Visma el encargado de preparar el terreno para el líder con los habituales Campenaerts y Piganzoli y a 6,6 de meta, Vingegaard lanzaba el ataque decisivo. Gall salía a su rueda, pero apenas resistió unos metros. Con el danés en solitario y abriendo diferencia con enorme rapidez, a 4,2 kms de la meta, ya aventajaba en 55” a sus perseguidores, con Bernal asumiendo el mayor trabajo pero siendo Arensman el que demarraba a 1,5 de la cima, con respuesta de Gall e Hindley. Nada cambiaba el desenlace y Vingegaard entraba en solitario en Carì para sumar su cuarta victoria con Gall segundo a 1:09 y Hindley a 1:11, completando el podio, con Arensman 4º a 1:14, y Gee 5º a 1:18. Con este nuevo golpe en la montaña, Jonas Vingegaard deja muy encarrilada la victoria final liderando ahora la general con 4:03 sobre Gall, 4:27 sobre Arensman y 5:00 sobre Hindley. Afonso Eulálio que llegaba 11º a 3:04, cae hasta la quinta plaza, a 5:40. Entre los españoles, De la Cruz es el mejor y ocupa la 14ª plaza, a 14:57 del líder.  
La decimoséptima, se disputaba el miércoles entre Cassano Dadda y Andalo, en un largo recorrido con 202 km quebrados, con tres puertos puntuables de 3ªC, comenzando con el Passo dei Tre Termini (8,2 km al 5,9%), el Cocca di Lodrino (con 8,2 km al 4,1%) y el Andalo-Lever (8,3 km al 3,6%) además de las no puntuables del Roncone (4,8 km al 5%) y una última cota previa al Andalo tras pasar por Stenico (2 km al 4,7%) con más de 3.200 metros de desnivel acumulado. La fuga tardaba en formarse, con Tarozzi, Valgren, Tonelli, Cavagna, Christen, Larsen y Leknessund en su inicio y al que se sumaban antes del Passo dei Tre Termini Bayer, Milesi, Van Dijke, VD Broek, Bais y Kopecký. A su paso era Tonelli el que coronaba en primera posición por delante de Tarozzi, Cavagna y Valgren. Con un interesante grupo perseguidor de mucho nivel con presencia de Mas, López, Rubio, De la Cruz, Arrieta, Ciccone, Narváez, Caruso y Vlasov entre otros, en Cocca di Lodrino, se terminaba de consolidar una escapada amplia de 11 corredores y donde Cavagna atacaba antes de la cima para pasar primero por el alto, seguido por Ciccone, Rubio y VD Lee. La fuga llegó a tener una ventaja máxima de 7:45 sobre el pelotón a 70 de meta justo cuando una fuerte tormenta hacía acto de presencia endureciendo la carrera durente algunos minutos. A su termino y 10 km después atacaba De la Cruz llegando a contactar con Cavagna, aunque ambos eran alcanzados poco después por sus compañeros. La parte final volvía a romper la escapada con movimientos de Caruso, Valgren, López y Garofoli, Leknessund o Ciccone. De tal manera que a 25 kms de meta, delante quedaban Caruso, Valgren, López, Rubio, De la Cruz, Van Dijke, Vlasov, Garofoli, Arrieta y Leknessund. Con nuevos ataques en la última subida, a Andalo-Lever, coronaba primero Rubio seguido por Valgren, Arrieta y Vlasov, aunque a menos de tres kms para meta, los seis de delante se reagrupaban. Y si a 1,7 atacaba Caruso con Rubio a rueda, era en el ultimo km cuando Michael Valgren lanzaba su ofensiva, para imponerse por delante de Andreas Leknessund, que terminaba a 3” y con Damiano Caruso a 6” completando el podio. Arrieta era sexto, a 14”, De la Cruz octavo, a 1:08 y el pelotón entraba a 5:14 del vencedor sin cambios entre los primeros clasificados de la carrera y con De la Cruz como mejor español situado, 13º a 10:50. 
La 18ª etapa del jueves discurría entre Feltre della Paganella y Pieve di Soligo, con un recorrido quebrado de 171 km y dos subidas puntuables, Fastro - Le Scale di Primolano (3ªC, con 3,2 Km al 3,9%) y el Muro di Ca' del Poggio (4ªC. con 1,1 Km al 11,3%) y otras tres no puntuables: Civezzano (4,9 Km al 6,2%), Madrano (2,6 Km al 5,1%) y Combai (1,9 Km al 6,2%), perfil propicio para una llegada rápida. Con calor y numerosos ataques desde los primeros kilómetros, la fuga más consistente quedaba formada por Bais y Mifsud, junto a Shaw y Geens que abría una ventaja en torno al minuto y medio y mantuvo viva la etapa hasta el tramo decisivo, cuando en la ascensión al Muro di Ca' del Poggio se rompía el pelotón, a 11 km para meta. Con caída previa de Eulálio al que esperaba el pelotón, a 35 kms de meta, Arrieta y Narváez se movían desde el pelotón, mientras los equipos de los velocistas comenzaban a reducir la diferencia con la fuga y del que el último integrante, Geens era neutralizado justo antes del Muro. En la ascensión, Eulálio se dejaba ver pero era Kuss el que llevaba en volandas a Vingegaard para coronar en primera posición, por delante de Rondel y del propio Eulálio. La intensidad del ascenso provocaba una selección importante, con unos 16 corredores en el primer grupo, con ataques sucesivos de Hindley y, Kulset poco después, con respuesta de Eulálio y todos neutralizados antes de la pancarta del último km. Y era Paul Magnier situado a rueda de Stuyven el que arrancaba a 300 m para llevarse la etapa con comodidad por delante de Edoardo Zambanini con Jonathan Milan completando el podio, todos en el mismo tiempo y sin cambios en la general. 
La decimonovena etapa del viernes 29, era la penúltima jornada montañosa. Entre Feltre y Alleghe-Piani di Pezze, con 151 km de recorrido, 6 cimas y casi 5.000 metros de desnivel acumulado,se convertía en la etapa reina y la penultima oportunidad para los rivales del danes de hacerle daño. Comenzando por el Passo Duran (1ªC. con 12,1 km al 8,1%), el Coi (2ªC. con 5,8 km al 9,3%), Forcella Staulanza (2ªC. con 6,3 km al 6,7%), Passo Giau (C. Esp con 9,8 km al 9,3%), Passo Falzarego (2ªC. con 10,1 km al 5,4%) y la ascensión final a Piani di Pezzè (2ªC. con 5 km al 9,6%). La etapa comenzaba con numerosos ataques, todos neutralizados, hasta que ascendiendo el Passo Duran la carrera terminaba seleccionándose con un grupo delantero de corredores importantes y habituales de las fugas, entre ellos Ciccone, Caruso, Mas, López, Milesi, Rubio, De la Cruz, Pellizzari, Kuss, Storer y Gee. Ciccone era el que coronaba en cabeza por delante de Christiaan, VD Lee y Rubio, y repitiendo en el paso por Coi y Forcella Staulanza. A continuación, en el Passo Giau, puerto de categoría especial y mayor dificultad de la jornada, se terminaba de romper la carrera y con el grupo de la maglia rosa coronando a 2’14 el portugués Eulálio sufría y O'Connor quedaba descolgado mientras varios de los corredores que habían entrado en la escapada iban perdiendo contacto. Ciccone volvía a coronar primero, por delante de Rubio, Gee y Kuss, asegurando puntos clave para vestir la maglia azzurra de la montaña. Con el grupo de fugados cada vez más reducido, por el Passo Falzarego resistían ocho con Rubio coronando por delante de Ciccone y Kuss. Ciccone arriesgando en la bajada conseguía abrir una brecha importante y a 16 km de la meta rodaba con 56” sobre el grupo perseguidor y 2:50 sobre el grupo de la maglia rosa. El italiano mantenía todavía 1:07 de margen a 6,5 kilómetros de la llegada y era el primero en iniciar la ascensión final a Piani di Pezzè. Sin embargo, por detrás forzaban el ritmo Pellizzari y Kuss desde el grupo perseguidor, con Sepp Kuss, más fuerte, reservado para las rampas decisivas, de tal manera que alcanzaba a Ciccone a 2 km del final, para superarlo enseguida y marcharse en solitario hacia la victoria, cruzando la meta con 13” sobre Derek Gee y de 36” sobre Giulio Ciccone. Por detrás, en el grupo Gall demarraba a 3 de meta para finalizar cuarto, aunque no pudo distanciar a Vingegaard, 5º a 39” y que mantiene la maglia rosa con 4:03 de ventaja sobre Gall. Hindley asciende ahora a la tercera posición, a 5:04, a costa de Arensman que baja al cuarto puesto, mientras Gee sube hasta la quinta plaza superando a Eulálio; Egan Bernal entra en el top-10, sacando de el a Ben O'Connor que ahora es 14º. Por detrás De la Cruz continúa como mejor español, 15º a 18:20. 
La penúltima etapa, la 20ª, entre Gemona del Friulli y Piancavallo, de 200 km de recorrido, se convertía en la última jornada montañosa y el examen final para los opositores a 'maglia' rosa y puestos del podio siendo también la última oportunidad para los escaladores. La etapa acumulaba 3.751 m de desnivel concentrando buena parte de su dureza en la segunda mitad del recorrido, con la subida inicial a Clauzetto (3ªC y 6,8 kms al 5,7%) y una doble ascensión a Piancavallo, (1ªC. con 14,5 kms al 7,8%). Con varios ataques de inicio no sería hasta 70 km después cuando se conformaba la que sería fuga definitiva con siete corredores: Geens, Tarozzi, Huens, Haig, Warbasse, Leknessund y Silva y que Leknessund encabezaba en la cima del Clauzetto. La fuga llegó a disponer de una ventaja máxima de 5:40, pero Visma asumiendo el control del pelotón antes del primer paso por Piancavallo ya había reducido diferencias a un ritmo constante. En la primera ascensión se seleccionaba tanto la fuga como el pelotón. En cabeza cedían Silva, Tarozzi, Geens y Huens, mientras Haig, Warbasse y Leknessund resistían, coronando en ese orden. Por detrás Ciccone atacó para puntuar en la cima, y encaraba la bajada en solitario. Pero poco después lo hicieron Arrieta y Crescioli y en el descenso, largo, revirado y técnico, Arrieta y Crescioli superando a Ciccone, terminaron alcanzando a Huens y posteriormente enlazaban con la cabeza de carrera que a 35 km de meta, quedaba reorganizada con Huens, Haig, Crescioli, Warbasse, Arrieta y Leknessund, mientras el pelotón, se mantenía a 1:36. La escapada afrontaba el segundo y definitivo ascenso a Piancavallo con 2’ de adelanto, pero Visma quería la etapa para su lider Vingegaard y enseguida reducían la diferencia. En el intento cedían Ciccone, y O'Connor, después Pellizzari y De la Cruz, mientras Visma seguía preparando el terreno con Lemmen, hasta que a 11 kms de la llegada, Vingegaard lanzaba el ataque definitivo. Gall saltó inicialmente a su rueda, pero apenas pudo resistir unos metros antes de ceder. Superando fugados poco a poco enseguida se quedaba en solitario en cabeza sin mirar atrás. Por detrás, el grupo perseguidor se fue reorganizando con Gall, Hindley, Gee-West, Arensman y Bernal. El líder de la carrera abría diferencias con autoridad, cruzando la meta en solitario con 1:15 sobre Gall que ganaba el sprint por la segunda plaza, con Hindley tercero. La clasificación general quedaba claramente definida antes de la última etapa con Jonas Vingegaard más lider, ahora con 5:22 sobre Felix Gall y 6:25 sobre Jai Hindley, mientras Thymen Arensman es cuarto a 7:02 y Derek Gee figura quinto a 7:56. Completan el top ten Afonso Eulálio, Michael Storer, Davide Piganzoli, Damiano Caruso y Egan Bernal. 

La última y 21ª etapa, era la tradicional jornada de trámite por los alrededores de Roma como homenaje al campeón. Partiendo del Quadrato della Concordia romano, la corta y llana jornada de 131 km llegaba hasta la cercana Ostia para haciendo el recorrido inverso, regresar finalizando en la Via del Circo Massimo de la capital transalpina. Sin incidencias que reseñar, los 151 corredores presentes, después de los clásicos brindis, fotos con los ganadores de los respectivos maillots y de firmar una primera hora a ritmo de cicloturistas (27 km/h), se ponían más serios a la entrada al circuito de Roma (9,5 km), al que debían completar ocho vueltas y cuyo desenlace estaba previsto en forma de volata, aunque hubo ración de picante. Después de un intento, más por ganas de mostrarse que por convicción, a cabo de Cavagna, Campenaerts y Sobrero, el que hacía la apuesta más seria fue Filippo Ganna. El italiano, inadvertido en La Corsa a pesar de su apabullante triunfo en la crono, formaba un corte peligroso junto a Stuyven y un Sobrero que se agarraba a su estela con uñas y dientes. El órdago de Ganna mantuvo la emoción hasta 3 km del final, con un pelotón que tuvo que sudar sangre para atraparle. Y en la volata final, Jonathan Milan, esta vez sí, mostraba su mejor versión y con sus clásicos zapatazos sobre los pedales, se imponía con claridad meridiana ante su compatriota Giovanni Lonardi y el francés Paul Penhoet completando el podio y así no dejar al Lidl-Trek sin etapas en este Giro. Segundos más tarde, acompañado por todos sus compañeros del Visma, entraba Vingegaard como flamante campeón, al que le esperaban en meta su mujer e hijos.  

Sin cambios en la general, el danés Jonas Vingegaard inscribía su nombre por primera vez en el palmarés del Giro para unirse al selecto grupo de ganadores de las tres grandes. Segunda posición a 5:22 para el francés Felix Gall (Decathlon) y tercera plaza a 6:25 para el australiano Jai Hindley (Red Bull) sin españoles en el top ten, el mejor de todos David De la Cruz, finalizaba 14º a 23:14 del vencedor. 
Edición marcada por los abandonos, nada menos que 33 y desde muy pronto, marcados por las caídas masivas, como Moschetti, Soler, Vine, Holter, Buitrago, Vendrame, Yates, Kelderman, Groves, De Lie, Menten, De Jong, Battistella o Giddings, solo en las cinco primeras etapas, y que dejaban en 151 el numero de supervivientes .
El resto de clasificaciones quedan encabezadas por:  
Equipos: Visma/Lease a Bike  
Puntos: Paul Magnier (Soudal)  
Montaña: Giulio Ciccone (Lidl Treck)  
Jóvenes: Afonso Eulalio (Bahrain)  
Combatividad: Damiano Caruso (Bahrain). 
Esta 109ª edición dejará para el recuerdo del ciclismo español la heroica victoria de Igor Arrieta en la 5ª etapa de Potenza. En cuanto al lider del Movistar Enric Mas, después de cinco meses parado, tras someterse a una intervención para solucionar sus graves problemas de tromboflebitis, el balear aterrizaba en su primer Giro con apenas diez días de competición en las piernas. Y a pesar de que en las entrevistas vendía el podio como un objetivo real y asumible, en una carrera en la que la falta de estrellas de alcurnia era evidente, en la primera etapa de montaña cedió. Del resto, la valentía de Sevilla o el arrojo de Beloki y poco más. 
En la general, muy pobres resultados, siendo David De la Cruz (Q36.5) el mejor clasificado, 14º a 23:14 del ganador, con Igor Arrieta (UEA) 19º a 55:50, entre los 20 mejores. Luego Enric Más (Movistar) 32º a casi 2h, Markel Beloki (EF Education) 35º, Juanpe López (Movistar) 41º, Diego Pablo Sevilla (Polti) 94º, David González (Q36.5) 100º y Miguel García Cortina (Movistar) 114º. 
Con nombre propio:  
Jonas Vingegaard: il nuovo imperatore del Giro de Italia, ha conseguido lo que le faltaba y casi todo el mundo esperaba. Hay victorias que no admiten matices y la del danés del Visma en este Giro de Italia es una de ellas. Se impuso en solitario en cinco de los seis finales en alto (Blockhaus, Corno alle Scale, Pila, Carí y Piancavallo), vistió la maglia rosa ocho días y conquistó la carrera con más de cinco minutos de ventaja sobre el segundo y con la sensación de que podía haber sacado aún más ventaja de haberla necesitado. Muy superior, fue dueño y señor de un Giro que le pone en la senda de los más grandes vueltómanos, convertido ya en el octavo integrante de uno de los clubes más selectos de la historia del ciclismo, el de los ganadores de las tres Grandes Vueltas. Tras acabar pletórico la corsa rosa, los aficionados ya se relamen esperando su duelo con Tadej Pogacar en el Tour.  
Felix Gall: el austríaco de Decathlon CMA CGM completa el mejor resultado de su carrera en una gran vuelta. Si Vingegaard fue el sol, Felix Gall fue la sombra más fiel y el más digno rival que tuvo en la montaña, en especial en el Blockhaus, donde llegó pisándole los talones, a tan solo 14". Felix finalizaba segundo en los cinco finales en alto en los que levantó los brazos el danés y acabó segundo de la general. Sólido escalador y ciclista de fondo, Gall se sube por primera vez al podio de una Gran Vuelta después de tres top-10 (8º y 5º en el Tour y 8º en La Vuelta). Le faltó una etapa (imposible ante la presencia del danés) 
Jhonatan Narváez: el giro del ecuatoriano del UAE ha sido simplemente excelso. Tres triunfos de etapa, la 4ª en Cosenza -imponiéndose en un sprint de unos 40 corredores-, en solitario en la octava entre Chieti y Fermo, y consumó su triplete en la undécima, en Chiavari, tras un bonito duelo con Enric Mas al que atrapó en cabeza tras cerrar en solitario el hueco que tenía desde el grupo perseguidor. Además El Lagarto estuvo en otras muchas fugas y hasta su retirada luchó con Paul Magnier por una Maglia Ciclamino que vistió varias jornadas pero una caída tonta le obligaba a retirarse a dos días del final (por las molestias de una caída sufrida el día anterior en el traslado al autobús del equipo). Aún así, nada que empañe su colosal carrera. 
Afonso Eulalio: el joven portugués del Bahrain, ha culminado un giro sensacional. El portugués ha sido el mayor descubrimiento de este Giro. Pura entrega, puro espectáculo. Gracias a una fuga en la que consiguió 6 minutos se vestía de rosa durante 9 días, aunque Arrieta le birlase el triunfo sobre la línea de meta en la 5ª etapa. Eulálio gracias a esa renta quedó metido de lleno en la zona noble de la general, y administrándola con inteligencia en la alta montaña le servía para alcanzar un 6° en la general, que sabe muy bien. Sin llegar a explotar en las grandes escaramuzas de los mejores por el liderato, en Piancavallo incluso tomaba la iniciativa para defenderse de Piganzoli, su gran amenaza por la maglia bianca de mejor joven que finalmente se llevaba para casa y sabía todavía mejor. 

Paul Magnier: El ciclista francés del Soudal Quick-Step ha sido el rey de la velocidad de este Giro en su segunda participación en el Giro. No sólo estrenó su casillero de victorias en grandes vueltas, sino que se llevó tres etapas al bolsillo (en Burgas, Sofía y Pieve di Soligo). Fue el único esprinter que pudo alzar los brazos, maniatando por completo a Milan y Groenewegen. Como añadido, la maglia ciclamino y la rosa del primer día de carrera. Un portento del sprint que le dará muchas más alegrías al ciclismo francés. 
Giulio Cicconne: el italiano del Lidl, polémicas aparte (con episodios como el de la etapa reina en los Dolomitas, en la que no hubo ningún trabajo de equipo, con Ciccone peleando por la victoria en solitario mientras su compañero Derek Gee buscaba asaltar el podio), Ciccone consiguió casi todo lo que se esperaba de él. Tan solo se le resistió el triunfo de etapa, aunque lo acarició varios días, con tres terceros, pero se vistió de rosa por primera vez en toda su carrera. Además, gracias a un par de grandes actuaciones en escapadas, se llevaba la maglia azzurra de la Montaña, la segunda para su colección. Su actuación, junto con la etapa de Milan en Roma y el 5º en la general de Gee, le convertía en uno de los salvadores del Lidl-Trek. Finalizaba el 20º en la general. 
Sepp Kuss el enorme gregario del Visma, se convertía en parte imprescindible de la victoria de ciclista danés. El norteamericano es uno de los mejores gregarios que ha dado el ciclismo en los últimos tiempos. Y una vez más hizo honor a esa circunstancia. Volvió a participar en otro éxito más de Vingegaard en una grande, firmando una labor fiable (salvo en Piancavallo) y fabulosa en el grupo de favoritos para allanar el camino a su líder. Además, se permitió el lujo de ganar su primera etapa en el Giro al conquistar la etapa reina en Pianni di Pezzè, lo que le convertía en uno de los pocos ganadores de etapa en las tres grandes vueltas, en esta ocasión simultáneamente con su jefe de filas. Un corredorazo. 
Thomas Silva, primer uruguayo en tomar parte en la Corsa Rossa, en tierras búlgaras, el corredor del Astana hizo historia para su país al convertirse en el primer uruguayo que conseguía un triunfo de etapa en una gran vuelta, y que además le dio la maglia rosa por un par de días. Además, firmó dos terceros, un cuarto y un sexto, y se metió en numerosas fugas, teniendo mucha presencia durante todo el Giro. Mérito tremendo para un corredor polivalente, con buena punta de velocidad, que desde sus inicios profesionales contó con escasos recursos en un país que todavía es precario en este deporte. Un Giro que jamás olvidará y que será el inicio de una prometedora carrera a futuro. 

No podemos dejar de nombrar al resto de ganadores de etapa, comenzando con el español Igor Arrieta en la heroica quinta, Davide Ballerinni, Filippo Ganna, Alec Segaert, Alberto Bethiol, Fredrik Dversnes, Michael Valgren o Jonathan Milan. O a los aventureros Andreas Leknessund, Einer Rubio y resto de componentes de top ten. Comenzando con el autraliano Jai Hindley regresando al podio de un Giro que ya conquistó en 2022. A las puertas del podio se quedaba Thymen Arensman, cuarto, el canadiense Derek Gee fue quinto, Michael Storer, séptimo, Davide Piganzoli octavo, y Damiano Caruso, noveno y Egan Bernal finalizaba en la décima posición.
El vencedor de la edición de 2026 se llevará un mínimo garantizado de 265.668 euros, resultado de sumar los 115.668 euros reservados al ganador de la clasificación general y el bonus extraordinario de 150.000 euros que entrega la organización. La cifra puede crecer considerablemente en función de las etapas ganadas, los días vestidos de rosa y otras clasificaciones secundarias. 
En el caso de Jonas Vingegaard, virtual vencedor de esta edición, el botín final superará ampliamente esa cantidad gracias a sus triunfos parciales y a las jornadas liderando la carrera.

Thursday, September 25, 2025

Vuelta a España 2025. Vingegaard se estrena de rojo.

La 90ª edición de la ronda española, se disputaba desde el sábado 23 de agosto al domingo 14 de septiembre, con la novedad en esta ocasión, de que la organización iniciaba la ronda en Italia y lo hacía con tres etapas en territorio transalpino, para disputar la siguiente y cuarta en Francia antes de pasar ya a territorio español y finalizar en su emplazamiento habitual de La Castellana en Madrid. 
Esta especial edición 2025, celebraba el acontecimiento arrancando por sexta ocasión fuera de España cubriendo una distancia total de 3.186 km, de los que 300 de ellos discurrían en Italia, 190 en Francia y 200 en Andorra. 
Montañosa, como es costumbre en la ronda española, de las 21 etapas cinco eran de ese tipo, con Asturias como punto clave, incluyendo los finales en el Angliru y La Farrapona, además de la Bola del Mundo en Madrid, la víspera de la llegada a la capital; 6 eran de media montaña, 4 etapas onduladas con final en alto, 4 llanas, 1 contrarreloj individual, 1 contrarreloj por equipos y 2 días de descanso. Mantenía el mismo formato de bonificación de anteriores ediciones, premiando con 10, 6 y 4 segundos a los tres primeros de cada etapa, respectivamente y con 3, 2 y 1 segundos a los tres primeros corredores en pasar por algunos sprints intermedios, además de algunos puertos de montaña. 
También con 23 equipos 18 eran UCI World Tour más cinco ProTeams (los dos mejores Lotto e Israel, y tres invitados, los españoles Burgos BH y Caja Rural y el suizo Q36,5 Pro Cycling, conformaban un pelotón de 184 ciclistas con notables ausencias, caso de Pogacar o Evenepoel, reduciéndose bastante la lista de candidatos al título encabezada por el danés Jonas Vingegard (Visma), junto al tándem Juan Ayuso/Joao Almeida (UEA como principales espadas ante la ausencia del esloveno) junto a otros corredores de menor protagonismo pero que sin duda aportaban color y calor a la ruta, a la espera de llevarse alguna etapa. 
PRIMERA SEMANA
Arrancaba la carrera el sábado 23, con una primera etapa de 187 km llanos entre Regia di Venaria (Torino) y Novara. Desde la salida empezaban los ataques buscando la primera fuga de la edición y rápidamente se consolidaba un grupo de seis corredores Pepijn Reinderink, Nico Vinokourov, Joel Nicolau, Koen Bouwman, Alessandro Verre y Hugo de la Calle. El grupo llegaba a tener una ventaja máxima de 2’15 al coronar el alto de La Serra (3ªC y 6,4 km al 5,3%) y donde se imponía el italiano A. Verre. Con el arreón del pelotón en el descenso, la diferencia disminuía paulatinamente hasta ser absorbidos todos excepto el debutante Hugo de la Calle que resistía en solitario hasta 38 km de meta y más de 140 km de escapada, cuando los equipos de los sprinters preparaban la ofensiva para sus hombres y donde Alpecin sacaba tajada colocando a Jasper Philipsen primero para sumar el triunfo por delante de Ethan Vernon y Orluis Aular, mientras en la general el tercer puesto lo ocupa Pepijn Reinderink, gracias a las bonificaciones. 
La segunda etapa, el domingo 24, era una jornada llana de 159 km que transitaba entre Alba y la estación alpina de Limone Piemonte, con la primera llegada en alto (2ªC y 9,8 km al 5,1% tramos del 10%). Después de lvarios intentos, Gal Glivar, Jakub Otruba y Liam Slock formaban el primer grupo de escapados junto a Nico Denz que se arrepentía pronto, pero al que se unía tras 6 km de persecución y 1’ de diferencia el asturiano Sinuhé Fernández. Con el Q36.5 manteniendo la escapada al baño María con 2’, para los últimos 45 km aparecía la lluvia complicando el final de etapa y mientras Fernández se desligaba de la cabeza, Glivar, Otruba y Slock, bajo el diluvio universal, seguían intentando resistir camino a las primeras rampas de Limone Piemonte. Aparecían las primeras caídas en el pelotón con una masiva, en una rotonda peligrosa, que afectaba a casi todo el Visma con Vingegard incluido. Gentil el pelotón, esperaba a los afectados. Por delante el trío de fugados empezaba la tendida subida final con menos de 1’ de renta, siendo el belga Slock el último en ser neutralizado a 6 km de meta. Finalmente y a 600 m de meta atacaba Marc Soler siendo superado por el local Giulio Ciccone y el danés Jonas Vingegaard que superaba al italiano sobre la misma línea para asumir también la Roja. Con Ciccone segundo, completaba el podio David Gaudu, y que en la general, repiten posiciones a 4 y 6” respectivamente del danés. Luego figuran E. Bernal, T. Pidcock, J. Hindely, S. Buitrago, M, Jorgenson con J. Ayuso y M. Soler completando el top ten a 12”. 

Con el lunes y la 3ª etapa, llegaba la última jornada disputada en territorio italiano. Similar a la anterior, era una jornada corta, de media montaña entre San Maurizio Canavese y Ceres, de 135 km y también con final en alto (4ªC y 2,6 km al 3,6%). Tras las caídas del día anterior, eran 181 ciclistas los que tomaban la salida con escapada inicial de Sean Quinn, Alessandro Verre, Luca Van Boven y Patrick Gamper que con el beneplácito del pelotón llegaba al Issiglio (2ªC de 5,5 km al 6,5%) con 2'30 de diferencia y donde coronaba por delante A. Verre para mantener el maillot de lunares. A 39 de meta el americano Quinn se destacaba en solitario resistiendo durante 20 km más, hasta ser absorbido por un pelotón que comandaba el Lidl-Trek. En las calles de Ceres, Gaudu sabía aprovechar su ventajosa posición en las últimas curvas para sorprender con un interior a Pedersen, en un final motociclista, con Vingegaard completando el podio y que estrecha más las diferencias en la clasificación general. 
Al día siguiente, con la cuarta etapa, los 207 km entre Susa (Italia) y Voiron (Francia), la convertían en más larga de esta edición y servía de transición entre los Alpes y el inicio de la carrera en territorio español. De media montaña, los 3 puertos estaban concentrados en los 76 primeros km., y para empezar  los 181 ciclistas se encontraban enseguida con el Exilles (3ªC y 5,6 km al 5,6%) siendo al coronar  cuando Louis Vervaeke, Sean Quinn, Joel Nicolau, Kamiel Bonneu y Mario Aparicio consolidaban la escapada del día, que era controlada por parte de los equipos de los velocistas. Con una ventaja máxima de 4’ en Montgenèvre (2ªC 8,3 km al 6,1% y frontera entre Italia y Francia), la determinación de Lidl, Alpecin e Israel reducía rápidamente el margen. A 90 km para meta y superado el último y largo escollo del Col du Lautaret (2ªC de 13,8 km al 4,3%) que coronaba en cabeza Sean Quinn, el pelotón alcanzaba a los escapados, aunque S. Fernández no se conformaba y continuaba en solitario hasta ser neutralizado a 47 de meta. Con Pedersen llevándose la bonificación del sprint intermedio y Bruno Armirail intentando demarrar en solitario sin éxito, en el sprint en Voiron, Ben Turner sorprendía a los especialistas Jasper Philipsen y Edward Planckart, para ganar la etapa. Además “una carambola” permitía liderar a David Gaudu, con el mismo tiempo que Vingegaard. 
Después de las primeras cuatro etapas fuera del territorio español, La Vuelta aterrizaba el miércoles 27 de agosto en Figueres para disputar 
la 5ª etapa, destinada a la contrareloj por equipos. Habitual su disputa se organizaba por los alrededores de Figueres, con 24 km llanos. De cuatro en cuatro minutos partían los 23 equipos comenzando con el Lotto y cerrando con el Groupama del líder Gaudu. La primera referencia seria de la crono la marcaba el Lidl que partía séptimo, con un tiempo de 25’53 y a pesar de que la formación estadounidense perdía al español C. Verona (se salía en una curva). Aguantaban en los sillones calientes mucho tiempo pues ni el Q36,5, que partía a continuación, a 13”, ni el Movistar, a 8” del Lidl ni el Ineos finalizando a 7”, la mejoraban. Con ocho equipos por salir, comenzaba la lucha por la general. Con la salida del Groupama y todos los equipos restantes en la carretera, el Lidl aguardaba expectante el desenlace. El Israel sufría una interrupción en plena carrera por la presencia de algunos manifestantes en contra de la intervención de Israel en Gaza, y que perjudicaba notablemente su rendimiento. 

El Red Bull se acercaba mucho, pero con la aparatosa caída de Matteo Sobrero, el equipo alemán se quedaba a 3” del mejor tiempo provisional. Y sería el EUA, antepenúltimo en salir y lanzado por Juan Ayuso, el que rodando en los mismos tiempos del grupo de Pedersen y Ciccone se hacía con el mejor tiempo de todos, 25’26, mejorando en 9” el anterior. El Visma de Vingegaard entraba en meta a 8” del UAE, con 25’34 dejando sin maillot rojo a la gran esperanza española, mientras que el Groupama del francés Gaudu, lejos de los mejores tiempos, no era rival y marcaba el noveno tiempo a 24” del UAE. 
La sexta, el jueves 28, era la primera etapa montañosa con final en alto. Entre Olot y Pal Andorra, de 170 km, y cuatro dificultades en el menú la etapa preveía mal tiempo camino de Andorra. Apenas bajada la bandera, se producía una fuga de 10 hombres de nivel como J. Vine, P. Castrillo, B. Armirall o L. Fortunato y que iba abriendo diferencias a medida que se iban ascendiendo cotas. En la Collada de Santigosa (3ªC y 11,1 km al 4,2%) coronara Vine y en la larga Collada de Toses (1ªC y 24,3 km al 3,5%) era L. Vervaeke, quien se ponía de líder de la montaña. El pelotón bajo la lluvia y al mando del Visma, se desentendía de los escapados permitiendo una ventaja de 4’ a 80 km de meta y de 6’34 al paso por la frontera hispano-andorrana. Al coronar La Comella (2ªC y 4,2 km al 8%) la diferencia había descendido a 4’ y era el momento esperado por el australiano Vine (ciudadano andorrano y buen conocedor de estas carreteras), para en un descenso arriesgado, escaparse para afrontar con ventaja el definitivo ascenso a Pal (1ªC de 9,6 km al 6,3% y max al 12%). Vine aumentaba su renta a pie de puerto, y crecido, ante la falta de reacción de sus excompañeros de fuga, se presentaba con 54” de margen,en solitario bajo la pancarta. Segundo entraba T. Traeen y tercero L. Fortunato a 1’10 en un rosario encadenado de ciclistas. Por detrás, en el grupo de favoritos enseguida se vieron las grietas de J. Ayuso fuera de su mejor forma y sin poder seguir el ritmo de los mejores, mientras J. Almeida, que entraba 10º, encabezaba el pelotón de favoritos a 4’19, con Vingegaard a su rueda 11º y remolcado al ritmo del Lidl, encantado de perder el liderato en beneficio de Traeen, el mejor situado de los escapados. La primera cita pirenaica servía para eliminar a Ayuso de la ecuación (entraba descolgado, 62º a 11’51). 
La 7ª etapa transitaba entre Andorra la Vella y Cerler. De 188 km, la segunda jornada pirenaica contaba con cuatro puertos, el último como final, en la oscense estación de esquí y tras 4.211 m. de desnivel. Ayuso, tras perder el día anterior una minutada y pareciendo encontrarse mejor ,atacaba de salida en el largo primer puerto del día, Port del Cantó (1ªC 24,7 km al 4,4%), en un movimiento arriesgado con toda la etapa por delante, sin encontrar acompañantes. Con una ventaja máxima de 20” sobre los diferentes intentos de fuga trasera, coronaba en solitario dejándose alcanzar en el descenso por un grupo perseguidor que incluía a J. Vine, R. García o a M. Pedersen, entre otros y que consolidaba la escapada hacia el ecuador del recorrido, cuando en La Creu de Perves (2ªC y 5,7 km al 6,3%), que coronaba en cabeza Vine, mantenían 4’ sobre un pelotón que, remolcado por el Bahrain, dejaba hacer a los rebeldes. Vine también se llevaba los puntos en el Col de L'Aspina (2ªC con 7,1 km al 5,5%) y tras el descenso se abría el escenario de un clásico que hacía 15 años que no se subía. 

Ayuso tras el gasto en Cantó y mimetizado en la fuga sin dar señales de vida, a los pies de Cerler tiraba de orgullo y atacando un par de veces, soltaba a Frigo, único en responder. Por detrás el Visma asumiendo el mando reducía la renta a los 3’. A 8 de meta Ayuso contaba con 30” sobre Frigo y García Pierna, renta suficiente para llegar a la zona más suave del puerto y recuperar fuerzas para estrenarse en la Vuelta con 1'15 sobre Dario Frigo y 1'21 sobre Raúl García Pierna mientras que el grupo del líder, con el noruego Traeen, el danés Vingegaard y el portugués Almeida, cruzaba a 2’35. 
En la general sigue el frente Traeen, seguido por Vingegaard a 2’33, Almeida a 2’41, Ciccone a 2’42 y Bernal a 2’55. Ayuso asciende a la 25ª plaza a 7’28 del líder. 
El sábado 30, la 8ª etapa discurría entre Monzón y Zaragoza, con 163 km, en otra oportunidad para los sprinters. Sin ninguna dificultad orográfica, la única amenaza era la posibilidad del viento. De salida se animaba un hombre de la tierra, Sergio Samitier, que en compañía de Joan Bou y el debutante José Luis Faura se escapaban con el permiso del pelotón. A 100 de meta disponían de 4' de ventaja y sin viento, el trío se presentaba al primer paso por Zaragoza con 1' de renta, siendo a 17 km de meta, en el único repecho del día, donde se animaba un pelotón y les daba caza en plena pelea por la posición en cabeza. Bajo la pancarta de último km, Alpecin, Ineos y Lotto luchaban por sus sprinters y en meta Elia Viviani, a pesar de cerrar a Jasper Philipsen, no podía impedir que se colara por su izquierda, para añadir otra victoria a su palmarés, la 56ª, segunda en esta Vuelta, y con Ethan Vernon tercero. 
En la general el noruego Torstein Træen mantenía el maillot rojo. 
El domingo se completaba la primera semana de carrera con la novena etapa entre Alfaro y Valdezcaray y 195 km de recorrido ondulado por La Rioja con la única dificultad puntuable del final en alto de la estación de esquí (1ªC y 13,2 km al 5%). Con tiempo desapacible y anuncio de lluvias, pronto Kwiatkowski, Hessmann, Ryan, Vermaeke y Slock saltaban para fconformar la escapada del día y que aceptada por el pelotón, circulaba casi toda la etapa en torno a los 2’ por delante. Casi, porque a los pies del puerto el pelotón les daba caza en la encarnizada lucha por asumir las primeras posiciones en el ascenso y que al no ser demasiado exigente gozaba de muchos aspirantes a la victoria. Con el Lidl tratando de controlar la subida, llegaba el mazazo del Visma a 11,3 km de la cima con Jorgenson lanzando a Vingegaard, que se marchaba en solitario tras dejar plantado a Ciccone. Con mucho puerto por delante, la fuerza y determinación del danés sorprendía a sus principales rivales y Almeida, Pidcock y Gall, eran incapaces de mantener su ritmo, mientras Ciccone y Bernal a cada km se iban distanciando, y más el líder Træen, que a medida que se acercaba la meta se iba despidiendo de la roja. Así, bajo la lluvia, en un puerto de menor enjundia, se producía lo que no había sucedido en las duras etapas de montaña pirenaica y Jonas Vingegaard ganaba su segunda etapa con 24” de ventaja sobre el británico Tom Pidcock y el portugués Joao Almeida. A 1’46 entraba García Pierna junto a Bernal, O'Connor, Jorgenson, Soler y Ciccone, y con ellos Torstein Træen, que mantenía el liderato gracias a la ayuda en la ascensión de los gregarios del Visma, en un inteligente cálculo para dejarle la 'tostada' del liderato al superfeliz noruego en su tercer día de líder. Pero ahora con tan sólo 37” sobre Vingegaard. Almeida, principal damnificado de la jornada, figuraba tercero a 1’15, Pidcock cuarto a 1’35 y en la horquilla de un minuto se sitúan Gall, Ciccone, Jorgenson, Hindley, Bernal y Soler, primer español, en el puesto 12º.

El lunes 1 de septiembre la Vuelta disfrutaba de la primera jornada de descanso en Pamplona, para comenzar la intensa 
SEGUNDA SEMANA, con L'Angliru y La Farrapona como platos fuertes. 
La décima etapa, se disputaba el martes día 2 por territorio navarro con una jornada de transición en continua ascensión y con final en alto. En total 175 km entre Argueda y Larra Belagua con dos cotas puntuables. Con el telón de fondo de la gresca entre Juan Ayuso y el UAE por el comunicado del equipo, nada más comenzar la etapa los más modestos se ponían a la labor de configurar la fuga. A más de 50 km/h de media el pelotón no lo permitiría hasta la zona montañosa de la segunda mitad. Con alguna caída entre medias, como la de García Pierna, la tranquilidad general de la jornada se veía interrumpida en Lumbier con manifestantes irrumpiendo en la calzada, sin provocar mayores consecuencias, hasta que 30 km después y ascendiendo el Alto de las Coronas (3ªC con 8,3 km al 4,4%) se formaba la escapada del día con 30 unidades con Castrillo, Romo, Aular, Kwiatkowski, Bjerg o Vine pero ninguno del Visma. Era Romo el que coronaba primero por delante del resto y con 2’45 sobre el pelotón, pero más tarde la "fuga de la fuga" se consolidaba con 8 corredores a los que el pelotón daba luz verde y que a 30 de meta disfrutaban de 3’30 de ventaja, con Romo, Castrillo, Balderstone y Azparren en la pelea, pero siendo Vine el más interesado en defensa de su maillot de lunares junto a Archie Ryan, Julien Bernard y Nicola Conci a los que posteriormente se unían Alec Segaert y Kevin Vermaeke. Aunque al pie del puerto de Belagua (1ªC y 9,4 km al 6,3%) llegaba Alec Segaert con 40” de adelanto, era atrapado poco después, mientras por detrás el pelotón, dirigido por el UAE, reducía la renta a 1’40. En ese momento Ayuso levantaba el pie y también el líder Torstein Træen, despidiéndose así de la roja. Por delante la pelea entre UAE y Visma ponía en peligro el éxito de la escapada, donde Castrillo se dejaba el alma por reeditar su victoria del 2024. Pero el jacetano sucumbía ante el poderío de Jay Vine, quien iniciaba una cabalgada triunfal en solitario hasta meta, ganando su 2ª etapa y resistiendo la presión del dúo del Movistar, con Castrillo segundo a 35” y Romo tercero a 1’04, encabezando el grupo de favoritos, y Vingegaard y Almeida juntos. La 10ª partida terminaba en tablas.
La undécima, con salida y meta en Bilbao y un recorrido de 157 km bien podría definirse como una 'clásica' pues sus siete cotas puntuables y más de 3.000 metros de desnivel, en las siempre nerviosas carreteras vascas, podían deparar cualquier sorpresa. 165 ciclistas tomaban la salida con Mads Pedersen como gran animador. Tras haber intentado saltar en el Alto de Laukiz (3ªC, 4 km al 4,7%), donde le había acompañado Joel Nicolau, era en siguiente Alto de Sollube (3ªC, 7,3 km al 4,2%), donde se formaba el grupo de fuga junto con Marc Soler y Orluis Aular. Con el Visma controlando y manteniendo la fuga a 1’, el trío cabecero superaba por delante el Balcón de Bizkaia (3ªC, 4,4 km al 5,3%), pero Marc Soler al pie de la siguiente subida al Alto de Morga (3ªC, 8,2 km al 3,5), se marchaba en solitario viendo que la ventaja había decrecido, para coronar en solitario. Tras el descenso, llegaba a su altura Louis Vervaeke queriendo mantener vivas sus opciones para la clasificación de la montaña, pero al paso por Galdakao (km 99) eran neutralizados. Así pues, la carrera se reiniciaba con la primera de las subidas al Alto del Vivero (2ªC, 4,3 km al 7,8%) y donde el ídolo local Mikel Landa atacaba a 3,5 km de la cima para coronar por delante junto con el colombiano Buitrago. Juntos hacían el primer paso por la meta en Bilbao, donde se disputaba el sprint intermedio, y donde la policía tenía auténticos problemas para controlar a los alborotadores de turno detrás del vallado y en el que Pedersen puntuaba, liderando el grupo perseguidor. Antes de afrontar la segunda subida al Alto del Vivero, la organización decidía no volver a sufrir la situación vivida en la meta bilbaína, anunciando detener la etapa con antelación. En la ascensión Landa perdía contacto con Buitrago, que seguía en solitario hasta ser atrapado por el grupo de favoritos en el último kilómetro de ascensión. Almeida lo intentaba en el descenso, pero el control del Visma llevaba unido al grupo de favoritos hasta la explosiva subida al Alto de Pike (3ªC, 2,1 km al 9,2%) a 7 km de meta, cuando Tom Pidcock, haciendo gala de su potente cambio de ritmo estaba a punto de soltar a Vingegaard. Este, sabiendo sufrir aguantaba, llegando junto al británico al punto marcado como final de etapa, a 3 km de meta, y donde se tomaban los tiempos para la clasificación general. 
De esa triste manera finalizaba una preciosa etapa sin vencedor, con Vingegaard y Pidcock por delante y Hindley tercero, a 10” junto a Almaida, Jorgensen y Gal, mientras que a 24” llegaban Bernal y el resto de favoritos con Trael 11º a 36”. En la general apenas cambios con Almeida ahora a 50” y Jaume Guardeño, primer español en la 19ª plaza, a casi 16’. 
En la etapa 12ª del jueves 4, los 164 ciclistas en carrera tenían por delante una explosiva jornada de 145 km por tierras cántabras entre Laredo y los Corrales de Buelna, con dos puertos de montaña. Después de que un grupo de más de 20 corredores se destacara antes de la ascensión al de Alisas (2ªC y 8,6 km al 5,9%), y que coronaba en cabeza Soler, los contraataques desde el pelotón en la subida y el descenso, terminaban conformando una numerosa fuga en cabeza de más de 50 unidades, tras más de 70 km de etapa y donde muchos equipos tenían entre cinco y tres integrantes y en el que viajaban gente experimentada como Soler, Ayuso, Campenaerts, Andersen, Pedersen, Castrillo, Denz, Landa, Kwiatkowski, Buitrago, De la Cruz, Fortunato, Küng, Dunbar o Herrada, además de aspirantes a maillots como Vervaeke o Nicolau. Era Pedersen el que lideraba la fuga al paso por el sprint intermedio de Barro para a partir de entonces, empezar la verdadera lucha por la etapa, mientras por detrás Visma marcaba el ritmo de persecución. Llegando a la subida a la Collada de Brenes (1ªC y 7 km al 7,9% y max del 15%) Hessmann, Finlay, Pickering, Sheffield, Shaw, Guernalec y Rolland se adelantaban al resto, con más de medio minuto de ventaja. Sin embargo, tras un gran trabajo de Soler para neutralizar el movimiento, Ayuso se lanzaba a por la victoria con 26 km a meta por delante, llevándose a rueda a Javier Romo, deseoso también de darle el primer triunfo a Movistar, y con quien coronaba el puerto en cabeza y 30” de adelanto. Por detrás Rolland intentaba contactar pero sin conseguirlo. Ayuso ayudaba a Romo en el descenso para consolidar la fuga, y que quedara la victoria en un mano a mano español. Pero en el momento de resolver, y a 7 km de meta, le metía presión, al negarle el relevo y aunque en meta el manchego atacaba primero con la pancarta a la vista, el alicantino, menos cansado, respondía con un sprint imbatible para ganar su segunda etapa, con Romo segundo mosqueado y Brieuc Rolland tercero a 13” encabezando el grupo perseguidor y con el pelotón de los favoritos en otra película, entrando a 6’22. Sin cambios en la clasificación. 
Y el viernes la decimotercera etapa, también montañosa vivía una jornada imprescindible con la temida llegada a L’Angliru y 203 km previos de recorrido desde Cabezón de la Sal en los que se afrontaban además dos cotas de 1ªC antes de la cima asturiana. Eran 161 los corredores que tomaban la salida bajo los acordes de una nueva cacerolada reivindicativa y tras una primera hora de competición a una velocidad de más de 51 km/h, se conformaba un grupo de 25 escapados, nombres habituales de las fugas y presencia de casi todos los equipos. Con el Visma controlando la ventaja para que nunca llegara a más de 4’, la escapada disponía de 3'45 a los pies de la primera subida al Alto de La Mozqueta (1ªC, 6,3 km al 8,4%) y donde el Q36.5 asumía la responsabilidad de la caza en el pelotón. Por delante Pedersen, Vinokourov, Jungels, Garofoli y Cepeda se mostraban los más fuertes de la fuga, haciendo que la ventaja no se rebajara. La carrera se terminaba de seleccionar en el Alto del Cordal (1ªC, 5,5 km al 8,8% y max. del 14%), donde donde coronaban por delante en cabeza de carrera, Vinokourov, Jungels y Cepeda, mientras que el UAE tensaba por detrás, alcanzando al último fugado, Jungels a 5,5 km de la cima del reto final de L’Angliru (CE y 12,4 kilómetros al 9,7%, con rampas máximas del 23%). Almeida imponía entonces un ritmo infernal incapaz de seguir por el resto excepto por el líder Vingegaard. El portugués sin temor, marcaba el ritmo durante el resto de subida. Juntos llegaron a 500 m de la línea. Atacaba Almeida y trató de adelantar Vingegaard, pero sin espacio para la maniobra ni fuerzas para lograr su anhelado sueño era Almeida el que obtenía el preciado premio de la victoria de etapa, pero sin la recompensa de quebrar a su rival. Marcando ambos el mismo crono y a una media de 41,3 km/h, nadie pudo seguirlos de cerca. Hindley tercero terminaba la agonía a 28”, Kuss a 30”, Pidcock a 1’16, Ciccone a 2’‘15 y el mejor español, Abel Balderstone, coronaba décimo, a 3’. 

En la general. Vingegaard cedía 4” ante Almeida por las bonificaciones, y retenía la Roja con 46” sobre el portugués, 2’18 ante Pidcock y 3’ ante Hindley. Cerraba el top 10 Kuss a 5’26, con el colombiano Bernal duodécimo a 8’01 y el primer español, Balderstone, 16º a 15’21. 
La 14ª etapa del sábado 13 era una corta jornada montañosa de 136 km entre Avilés y la cima de La Farrapona, en los Lagos de Somiedo, endurecida por los pasos previos de otras dos cotas y 3.800 m de desnivel. 157 ciclistas iniciaban el segundo asalto por la montaña asturiana con la ya habitual banda sonora propalestina, y cambio en el maillot del Israel, ocultando ahora el nombre para evitar males mayores. Igual que en la etapa anterior inquietud de salida por integrarse en la fuga,y que terminaba cuajando con 25 corredores, y dos hombres del UEA, Soler y Bjerg y uno del Visma, Campenaerts, entre ellos. Y era Soler el que coronaba primero el Alto del Tenebreo (3ªC y 5,8 km al 6,5%), con cerca de 6’ sobre el grupo principal dirigido por el Visma del maillot rojo. El siguiente ascenso, San Lorenzo (1ªC y 10 km al 8,5%), un puerto de los más duros de España, sin un metro de respiro, pasaba factura en la fuga reduciéndola a 10 corredores, que mantenían en la cima 3’30 sobre el grupo principal, donde ya se vislumbraba la refriega entre el UAE y el Visma. Con Ayuso dando la cara tirando en cabeza, tras el rápido descenso reventaba a 20 de meta. Almeida y Vingegaard mantenían 3 ayudantes cada uno, Jorgenson, Tulett y Kussp el danés y Oliveira, Vine y Grobschartner el portugués pero contando este aún con el fugado Soler por delante. Con el Visma siempre a rueda, sin gastar lo más mínimo en dar relevos. Comenzaba el reto de La Farrapona (1ªC y 16,9 km al 5,9%, con max. del 13) y donde atacaba Soler por la etapa, en la parte más dura del puerto, sin pensar en una posible ayuda a Almeida y mientras esperaba unas ordenes que no llegaban. Soler apretando los dientes y sufriendo lo indecible, conseguía rápidamente una suficiente renta sobre sus perseguidores de 1’ y con mucha moral se encaminaba sin mirar atrás hacia su cuarta victoria en La Vuelta, llevándose una etapa de prestigio y que en 2020 le veía quedarse con la miel en los labios tras David Gaudu. Entre los favoritos, Hindley hacía bueno el trabajo de Pellizzari en el último tramo de ascensión, con un gran ataque que solamente soportaban los respectivos líderes y recolectando en su ascenso, cadáveres de la fuga. Almeida no lograba soltar a Vingegaard, con el danés conforme en hacer tablas y con una propina de 2” al terminar segundo tras Soler y por delante de Almeida, con Hindley y Gall en el top5.  

En la general todo igual pero Hindley recorta 10” con Pidcock. 
La etapa 15ª, el domingo 7 era una jornada de media montaña que abandonaba Asturias para entrar a Galicia, con 167 km entre Vegadeo y Monforte de Lemos y dos altos puntuables, antes del ecuador del trayecto y que servían para consolidar una numerosa escapada a balón parado de 47 ciclistas con Vine, Ciccone, Bernal, Buitrago, Verona, Aular, y el único gallego del pelotón, Carlos Canal en el proyecto. Coronaba Vine primero el Puerto A Garganta (1ªC y 16,5 km al 5,1%) tras el inicial ataque de Otruba y presentaba el australiano credenciales para el triplete de etapas atacando junto a Vervaeke en el Alto de Barbeitos (2ªC y 11,9 km al 3,9%). En la cresta ambos contaban con 2’ sobre el resto de fugados y 9’ sobre un pelotón comandado por un Visma de paseo y concediendo día libre tras el sufrimiento de los días anteriores. Los dos de delante contra 45 perseguidores parecía una batalla desproporcionada, pero el australiano y el belga aceptaban el envite llegando a disponer de 3’ de adelanto. A 56 km de meta llegaba el sobresalto de la jornada con un manifestante propalestino tratando de invadir la calzada y que terminaba con Javier Romo por el suelo. El manchego se levantaba de inmediato en busca del espontáneo, por suerte, sin lamentar daños personales. Otro episodio más de una Vuelta convulsa, en alerta permanente. Tras el paso por el sprint intermedio de Sarria con puntos para Pedersen, comenzaban los contraataques en el grupo perseguidor que neutralizaban a Vine y Vervaeke a 7 de meta y tras más de 100 km de aventura. Se formaba un nuevo grupo con 9 hombres, que terminarían jugándose la gloria junto a Pedersen, Aular, Bernal, Buitrago, Dunbar, Frigo y Sheffield. Los claros favoritos y los más rápidos eran Pedersen y Aular, y la etapa se la llevaba Mads Pedersen con un demarraje lejano que hacía inútil el esfuerzo de Orluis Aular, entrando Marco Frigo en tercera posición y con el resto de fugados finalizando a 23” y el pelotón a más de 13’.  
TERCERA SEMANA. Mientras las protestas propalestinas ganaban terreno al aspecto deportivo de la Vuelta, esta continuaba no sin sobresaltos, descansando el lunes 8 en Pontevedra, para retomar la competición 
el martes con la etapa 16ª, otra jornada montañosa de 168 km entre Poio y el Castro de Herville en Mos, con un desnivel de 3.472 m y cuatro cimas puntuables. Con previsión de lluvia, tras una hora de dura batalla por la fuga y en un inicio de carrera que superaba los 51,5 km/h de velocidad media, se conformaba un grupo de 17 corredores con Soler Bagioli, Cepeda, Denz, Landa, Vansevenant, Bernal, Jungels, Quinn, Pickering, Braz, Molard, Rolland, Guernalec, Rouland, Vermaeke y Stewart. Después de superar juntos el primer puerto del día, el Alto de San Antoñino (3ªC con 8,9 km al 4,1%), las hostilidades en la fuga comenzaban en el exigente Alto da Groba (1ªC con 11,4 km al 5,4%), y donde el grupo ya había logrado una ventaja superior a los 6’ sobre un pelotón liderado por un Visma, dejando hacer. Bajo la lluvia y en los últimos 3 km de subida, Landa provocaba un movimiento al que daban continuidad Bernal y Braz mientras que Rolland y Denz conectaban al inicio del descenso. En la siguiente ascensión al Alto de Prado (2ªC y 4,3 km al 8,9%) Landa, Bernal y Braz se volvían a mostrar como los más fuertes del grupo de escapada. Y en el explosivo ascenso final al Castro (2ªC con 8,3 km al 5,2%) quedaban solos en cabeza de carrera Bernal y Landa, momento en que Radio Vuelta confirmaba que el final de la etapa se adelantaba 8 km de la línea de meta original en previsión de altercados. Entre los favoritos, Bahrain seleccionaba el grupo al ver amenazada la posición de Traeen, terminando Felix Gall como víctima del día, al perder su 5º puesto en la general en favor de Giulio Pellizzari. Y por delante, en medio del caos y con la carrera ya mutilada, Egan Bernal se adjudicaba la recortada y deslucida etapa, en un sprint a dos por delante de Mikel Landa, finalizando tercero Brieuc Rolland a 7” y entrando el pelotón a 5’52. 
La decimoséptima era otra etapa de media montaña entre O Barco de Valdeorras y el Alto del Morredero con 143 km y nuevo final en alto. Previa a la cronometrada de Valladolid, el recorrido por la provincia de León incluía dos dificultades. Además del desvelo por las protestas propalestinas, ahora se unía la incertidumbre de poder finalizar la etapa en la cumbre, ante la presencia de fuertes vientos y previendo la organización adelantar la meta a 5 km del alto. 
Con el interrogante a cuestas hacía frente el pelotón ciclista a la penúltima jornada de montaña, con un final muy atractivo en El Morredero, (que esperaba por su vertiente más exigente e impactante debido a los últimos incendios), y una escapada de 12 corredores se lanzaba a una aventura, más incierta que nunca. Brandon Rivera, Madis Mihkels, Antonio Tiberi, Harold Tejada, Patrick Gamper, Luca Van Boven, Timo Roosen y Jonas Gregaard, a los que se unían con posterioridad Joel Nicolau, Léandre Lozouet, Sergio Samitier y Gijs Leemreize tras 35 km recorridos y con Visma controlando desde la primera ascensión, Paso de las Traviesas (3ªC 7,8 km al 4,1%) sin permitir que el grupo consiguiera una ventaja superior a los 2’. Las hostilidades entre la fuga comenzaban tras el sprint intermedio de Almazcara, con Van Boven y Timo Roosen intentando escapar, siendo finalmente Antonio Tiberi y Harold Tejada los que seleccionaban la fuga, llegando a los últimos 20 km de etapa y aprovechando un terreno sin descanso. Sería el oscense Sergio Samitier el último atrapado por el pelotón, a 12 km del final de etapa, en una aproximación endiablada al Alto del Morredero (1ªC con 8,8 km al 9,7% y max del 16%) al ritmo del Red Bull. 
Al llegar a las primeras estribaciones del puerto, por una estrecha carretera, curvas constantes, vertiente inédita y muy respetable, era de nuevo Visma el que tomaba el relevo para empezar a seleccionar el grupo de favoritos, hasta los 11 integrantes, con mayoría del Visma ante la soledad de Almeida y que, por un ataque de Jai Hindley a 6,5 km de meta, quedaba finalmente reducido a seis, junto al líder Vingegaard, Pidcock, Riccitello, Almeida y Pellizzari, cediendo Felix Gall un día más. La subida se hacía cansina, con la sensación de que nadie quería quemar las naves aquí. Sería a 4 km de la cima cuando probaba fortuna el maillot blanco Pellizzari con un repentino cambio de ritmo y que a pesar de los intentos de contraataque de Riccitello en la lucha por el maillot joven, no encontraba respuesta y pleno de confianza y ante el conformismo por detrás ante el fuerte viento de cara, se marchaba hasta meta consiguiendo su primera victoria de etapa en una grande. En segunda posición finalizaba Pidcock a 16” y tercero terminaba Hindley a 18” con Vingegaard, Almeida y Riccitello a continuación. Victoria de prestigio para Pellizzari, el corredor que representa el futuro del ciclismo italiano. Y esta vez con la meta en su sitio, sin sobresaltos. Por fin un día tranquilo. 
Tras este nuevo reto de montaña, Vingegaard comanda la clasificación general con 50” de ventaja sobre Almeida y 2’28 sobre Pidcock. 
El jueves la 18ª etapa, era la destinada a CRI. Con salida y llegada en Valladolid, de los 27,2 km del circuito primitivo inicial quedaba reducida a 12,2 finalmente por el Paseo de Zorrilla ante el anuncio de protestas, viendo así mermada su trascendencia inicial. Abría la crono el neerlandés Oscar Riesebeek (último clasificado) que marcaba la referencia inicial en meta con 14'46". Cuatro minutos después partía su compatriota y especialista Dan Hoole que ya ponía el listón muy alto con 13’19”46. Tan alto que sólo sería batido por el campeón del mundo y futuro vencedor, Filippo Ganna que partiendo enseguida (12 ciclistas después) no hacía esperar mucho por su crono. Su estratosférico 13’00”89 ya no sería batido por ninguno de los todavía 136 ciclistas que quedaban por partir. El que más se acercaba era el australiano Jay Vine con 13’01, a 90 centésimas y con 30 corredores todavía por competir. De todos ellos completaba el podio Joao Almeida el penúltimo, al realizar el recorrido en 13’08 y que Vinegaard, con 13’18 no mejoraba y solo le daba para situarse noveno de etapa. Se mantenía líder pero cediendo 10” con el portugués del UEA. 
El viernes la decimonovena etapa, de 162 km llanos, unía las poblaciones de Rueda y Guijuelo en una de la últimas oportunidades para los sprinters. 153 corredores tomaban la salida de una jornada que parecía favorable a una llegada masiva. Escapado desde el inicio, Jakub Otruba era el protagonista, después de haber sido parte de otras tres escapadas anteriores, y llegaba a contar con 4’ de ventaja, pero a raiz del sprint bonificado de Salamanca con los equipos implicados lanzando a sus hombre y donde Vingegaard era capaz de arañar 4” más a Almeida, era atrapado a 52 km de meta, tras 110 de aventura en solitario, y en plena tensión por la posible aparición de abanicos en el pelotón hasta el final de etapa. Y en la parte final y aunque Movistar e Ineos lideraban el pelotón por las calles de Guijuelo pensando en sus opciones era el Alpecin el que lanzaba el sprint para Jasper Philipsen que se imponía a Mads Pedersen y a Orluis Aular. 

Tercer triunfo para el belga en esta edición. La general, sin cambios. 
La vigésima etapa, penúltima de la vuelta, era la última oportunidad para Almeida y resto de aspirantes pendientes de mejorar posición. Montañosa, finalmente con 159 km (recortada en 5 km para evitar el paso por Cercedilla) por el norte madrileño, partía de Robledo de Chavela para finalizar en la Bola del Mundo en Navacerrada, con cuatro puertos previos, configurando 4.730 metros de desnivel. Después de superar el Alto de La Escondida (3ªC, 9 km al 4,1%) y el Puerto de La Paradilla (3ªC, 5,8 km al 5,7%), se consolidaba una fuga con 37 nombres importantes y representación de casi todos los equipos con UAE impidiendo que consiguieran más de 2’ de ventaja. Con Mads Pedersen regresando a la disciplina del pelotón antes de la ascensión al Alto del León (2ªC, 7,1 km al 7,3%), el resto de fugados encaraba con ventaja la primera ascensión al Puerto Navacerrada (1ªC, 6,9 km al 7,5%) y se enfrentaba a un toma y daca con el pelotón, donde marcaban el ritmo tanto el UAE de Almeida y el Red Bull de Hindely en busca de asaltar el podio. En los fugados era el Lidl-Trek de Ciccone el que seguía teniendo superioridad numérica siendo finalmente, Van der Lee el primero en coronar en un grupo de fuga cada vez más seleccionado. A pesar de la modificación del recorrido a causa de las protestas, alguna se produjo y estando a punto de tirar a algún ciclista. La fuga lograba atravesar el caos llegando hasta la ascensión final a la Bola del Mundo (CE y 12,3 km al 8,6% de desnivel medio y rampas del 18%)) con Landa encabezando el grupo delantero en el que resistían Ciccone, Bernal, Armirail y Van der Lee, y que eran atrapados por el grupo de favoritos ya en las rampas finales de cemento de la Bola del Mundo (cima más alta de esta edición con 2.251 m) y dentro de los últimos 3 km de etapa. Sería a 1,2 km de meta, cuando decidía atacar Vingegaard con un movimiento en solitario y después de resistir los cambios de ritmo de Almeida y también de Hindley. El danés lograba coronar en solitario con 11” sobre su compañero Kuss y 13” sobre Hindley, que completaban el podio, 18” sobre Pidcock y 22” sobre Almeida, por lo que con su tercera victoria, refrendaba uno de los títulos pendientes de añadir a su palmarés (le falta saborear un triunfo en el Giro para meterse en el elitista grupo de vencedores en las tres grandes). El mejor español, Landa finalizaba 14º a 2’21. La segunda posición del ganador de la Vuelta 2023 le suponía superar al francés Gall en la general ocupando su 7º puesto. 
Finalizaba la extraña y revuelta edición 2025 con la tradicional etapa homenaje en Madrid. 
La 21ª etapa en esta ocasión partía de Alalpardo para finalizar en la capital con un recorrido llano de 123 km y que finalizaba en un circuito urbano de 24,6 km desde Fuencarral al norte de la capital hasta meta en el Paseo del Prado y que concedía la última victoria de etapa seguramente al sprint. 
Y después de las consabidas fotos de rigor del lider con su equipos y a la entrada de Madrid, el aviso de nuevas revueltas y posibilidad de cortes en la carrera provocaban su finalización a 56 km de meta sin disputa de etapa ni clasificaciones, quedando todas tal como figuraba en la jornada anterior ante la gran desilusión del colectivo ciclista que no podía celebrar con un podio ante el entregado público madrileño el éxito del danés Vingegaard ni del resto de ganadores, por no se sabe bien qué oscuros intereses detrás de las protestas. 
De tan inusual manera Jonas Vingegaard (Visma-Lease a Bike), se proclamaba campeón de la 90ª edición de La Vuelta. 
Primer danés de la historia en conseguirlo, se añade de esta forma una 15ª nacionalidad a la lista de campeones de la carrera. Le acompañaban en las posiciones de podio el portugués Joao Almeida (UAE Team Emirates-XRG) y el británico Thomas Pidcock (Q36.5), el primer campeón olímpico de BTT en acabar entre los tres primeros de una Gran Vuelta. El primer español clasificado era Abel Balderstone del Caja Rural en 13º posición, seguido de su compañero y amigo Jaume Guardeño en la 14ª, a 28’ y 30’, respectivamente. 
El resto de las clasificaciones las lideraban 
Maillot blanco de los jóvenes: para el norteamericano Matthew Riccitello (Israel) 
Maillot verde de los puntos, repetía tres años después el danés Mads Pedersen (Lidl-Trek). 
Maillot de lunares de la montaña, para el australiano Jay Vine (UAE) por segunda ocasión consecutiva.
El premio a la combatividad, era para el español Joel Nicolau (Caja Rural). 
La Clasificación por equipos era para el UAE, el más completo; seis etapas eran suyas. 
PROTAGONISTAS .
Tristemente hay que comenzar con 
Las protestas callejeras, que interfiriendo de gran manera en el desarrollo de la vuelta influyeron notablemente en su desenlace, acortando etapas, reduciendo kilometraje o directamente suspendiendo jornadas y actos protocolarios, desacreditando de esta manera una competición que nada tenía ver con el argumento original y sus intereses políticos. 
Jonas Vingegaard, el líder del Visma conseguía su primer entorchado español convirtiéndose en el primer danés en lograrlo. El doble ganador del Tour de Francia, apoyando en su sólido equipo ha sido el más fuerte controlando la carrera en todo momento. Suyas eran tres etapas, con meta en alto, Se exhibió poco, pero lo hizo en dos cimas muy importantes, Valdezcaray y Bola del Mundo más la segunda del Piamonte y, la de Bilbao lo podía haber sido de no suspenderse, pero se quedaba sin el premio del Angliru. 
Joao Almeida: descartado pronto su compañero y rival Juan Ayuso, el portugués finalizaba segundo en la general y además se hacía con la etapa del Angliru por delante del lider, además de finalizar en el podio en otras dos. Si hubiera tenido el apoyo de todo el UEA desde el inicio a lo mejor el final hubiera sido otro. 
Thomas Pidcock: el británico finalizaba en el tercer escalón del podio y a pesar de no ganar una etapa subía al podio en dos ocasiones convirtiéndose en una de las mayores sorpresas de esta Vuelta. Después de pasar sin pena ni gloria por el INEOS, el líder del Q36.5 está demostrando que no es sólo un 'puncheur' adicto a la adrenalina. También tiene las piernas (y la cabeza) necesarias para disputar una clasificación general. No se le ha visto ningún ataque brillante (quedará por saber qué habría pasado en Bilbao), pero sí un avance en su madurez. Resistió en la Bola del Mundo los movimientos de Jai Hindley para que no le quitara el podio y lo consiguió.
Jasper Philipsen: el belga era el otro ciclista que ganaba tres etapas. El sprinter del Alpecin, no disponía esta vez del brillante tren de lanzamiento de otras grandes vueltas pero, aun así, ha dominado casi todos los sprints masivos que se han disputado. Dolido después del abandono en el Tour, quería demostrar que no hay nadie más rápido que él. Rozando el pleno, la única pega a su actuación fue dejarse encerrar detrás de su lanzador en la 4ª etapa, en la que se imponía Ben Turner (Ineos). Penando por todas las montañas habidas y por haber, siempre llegaba a tiempo para pelear por los sprints hasta el último día de carrera. En Madrid, las circunstancias se lo impidieron. Además portaba La Roja el primer día. 
Jay Vine: el otro australiano, el escalador del UEA, ganaba dos etapas escapado y completaba el podio en la CRI de Valladolid, finalizando 30º en la general y rey de la montaña. El aussie del UEA, con mucha libertad de movimientos, cuajaba una gran carrera y resultaba uno de sus grandes animadores.
Juan Ayuso: el alicantino del UEA llegaba a la vuelta con todas las alarmas encendidas en sustitución de Pogacar y pronto se certificaba su falta de forma para tan importante reto. Con problemas internos dentro del equipo (rescisión de contrato y fichaje por el Lidl), una vez desligado de las tareas de mando y libertad absoluta, se hacía con dos etapas importantes. 
Mads Pedersen el danés del Lidl ganaba por segunda ocasión el maillot verde de la combinada. No conseguía victoria de etapa pero sí dos segundos puestos. Metido en todas las escapadas, sin duda resultaba el más rentable del equipo, controlando con mano de hierro la clasificación de la combinada. 
Matthew Riccitello: el joven estadounidense del Israel, se imponía en la lucha por el jersey blanco de los jóvenes en el último momento, ganando por 88” a su principal rival y portador del maillot durante las doce jornadas anteriores, la joven promesa italiana Giulio Pellizzari. En una situación convulsa de su equipo Riccitello supo sacar lo mejor de sí, centrándose en la carrera y consiguiendo además meterse en el top ten con un impresionante 5º puesto final. 
Jai Hindley: el australiano líder del Red Bull finalizaba cuarto de la clasificación luchando por el podio hasta la última pedalada sin lograrlo, pero sumando tres terceros en el intento. Finalmente 30” marcaban la diferencia entre salir en la foto o no. 
No podemos dejar de mencionar al resto de ganadores de etapa, como el francés David Gaudu (Groupama), el mencionado Ben Turner (Ineos), su compañero colombiano Egan Bernal en su reencuentro con la victoria, los italianos Giulio Pellizzari (Red Bull) o Filippo Ganna (Ineos) o al español Marc Soler (UEA), ni al líder durante tres jornadas el noruego Torstein Træen (Bahrain) y noveno final.
En cuanto a la representación española podemos asegurar que es la peor actuación en conjunto de toda la historia de la Vuelta. Ni en la imaginación del más pesimista existía la posibilidad que por primera vez en sus noventa años de historia ninguno de los 29 inscritos fuese capaz de acabar entre los diez mejores. Únicamente en tres ediciones figuraba un solo español en el top-10. Mariano Cañardo, segundo en 1935, Fernando Escartín décimo en 1996 y Alberto Contador, quinto en 2017. Sin paliativos, ni medias tintas, el 13º y 14º puesto de Abel Balderstone y Jaume Guardeño, ambos del Caja Rural, uno de los tres equipos invitados por la organización, cierran el peor año del ciclismo nacional en décadas en las tres grandes. Desde 1955 y durante 70 años consecutivos, un ciclista nacional había acabado siempre como mínimo Giro, Tour o Vuelta entre los diez mejores. 
Además Marc Soler (26º), Míkel Landa (27º), Sergio Samitier (31º) y Markel Beloki (50º), el más joven de la carrera, finalizaban dentro de los 50 mejores, con 19 finalizadores. Debieron abandonar Jorge Arcas en la 2ª, Carlos García Pierna en la 4ª, Cristian Rodríguez en la 6ª, Daniel Cavia en la 7ª, Raul García Pierna en la 10ª, Sinuhé Fernández en la 12ª, Fernando Barceló y Pablo Castrillo en la 13ª, Javier Romo en la 16ª, Xabier Azparren en la 17ª. Destacables Marc Soler con victoria en La Farrapona y gran soporte de Almeida, Juan Ayuso con dos victorias en Cerler y en Corrales de Buelna y Mikel Landa segundo en la recortada del Castro de Mos. 
Las explicaciones se multiplican. El cuatro veces podio Enric Mas, se quedaba fuera por un trombo que lo mantiene apartado de la competición. Landa corría entre dolores tras su fractura de vértebra en el Giro y Ayuso entraba en el ocho titular casi de rebote, tras la renuncia de Pogacar, y sin la preparación adecuada. Sus dos triunfos de prestigio sumados al de Marc Soler, salvaron parte del honor español y como es habitual respaldado por la presencia de representantes del Caja Rural y Burgos BH en multitud de fugas dando color a una carrera que necesita a los outsiders. No todo fueron sombras. Al hambre de los modestos, se sumaba la combatividad de veteranos como Landa o Soler y el descaro de jóvenes como Guardeño, Markel Beloki o Hugo de la Calle y que invitan a pensar en el mañana. 

La Vuelta, sin comerlo ni beberlo, se ha visto envuelta en una pelea política que no se merecía. Como organizadora no tenía potestad para expulsar al Israel, un equipo privado con todo el derecho a participar. Israel, como país, participaba con ocho atletas en los Mundiales de Atletismo de Tokio, por ejemplo. El Maccabi Tel Aviv está jugando la Europa League de fútbol y el mismo Maccabi y el Hapoel arrancarán la Euroliga en breve. Pero las protestas son más visibles en el gran estadio abierto que proporciona una carrera ciclista. 
La Vuelta 2025 nos deja un vacío histórico y una herida simbólica. Y, quizá, la incómoda pregunta de si lo vivido fuera de la carretera habría sido igual de haber tenido a un español peleando por la gloria en el último fin de semana.