Tuesday, August 4, 2026

Tour de Francia 2026. Fácil para Pogacar, y quinto trofeo

El Tour de Francia en esta edición, la 113, retomaba los inicios de carrera en otros paises y en esta ocasión el privilegio le correspondía a España, con las primeras tres etapas discurriendo por Catalunya mientras que la finalización se mantenía en París. 
Del 4 al 26 de julio de 2026 la carrera francesa por excelencia recorría durante 21 etapas 3.320 km de recorrido, divididos en siete etapas llanas, cuatro de media montaña, ocho de montaña (con 6 llegadas en alto, repitiendo Alpe d’Huez) y dos contrarreloj (una por equipos y otra individual), con dos jornadas de descanso el segundo y tercer lunes de competición, para un total de 23 días de carrera. 
Por segunda vez tomaban la salida 23 equipos (18 UCI Word Teams, además de 5 Pro Teams (los suizos Tudor y Q36.5, junto al francés Cofidis, como mejores clasificados del año anterior además del francés TotalEnergies y del español Caja Rural, por invitación) lo que suponía 184 ciclistas rodando juntos. 
En total estaban en juego para distribuir 2,3 millones de euros entre equipos y corredores, incluido el medio millón sólo para el ganador de la clasificación general individual final. 
En cuanto a favoritos, dos ciclistas destacaban sobre el resto en las apuestas con la mayor cuota para el vigente campeón, el esloveno Tadeg Pogacar, en busca de ganar su quinto Tour para conseguir igualar la gesta de insignes anteriores, además de su tercer doblete en Grandes Vueltas. Cuenta a su favor con una excelente preparación y con apoyo de un solido equipo como el Emirates, aunque quizá el Visma, que lidera Jonas Vingegaard, sea la escuadra más potente del pelotón. 
El danés tras imponerse con claridad en el Giro se convertía en el principal adversario del esloveno en un nuevo cara a cara. 
El tercero en discordia es el belga Remco Evenepoel (Red Bull Bora), que afronta su tercer Tour con muchas expectativas tras el mal sabor de boca de la edición anterior, donde debía abandonar. 
Un escalón por debajo figuran los franceses Paul Seixas a los mandos del Decathlon y Lenny Martínez comandando al Bahrain, el español Juan Ayuso liderando al Lidl Treck, el noruego Tobias Johannessen con el Uno X, el británico Tom Pidcock con el Q36.5, además del eterno ecuatoriano Richard Carapaz representando al EF Education.
En esta edición eran once los ciclistas españoles repartidos entre ocho equipos, con cuatro repetidores y siete novedades, compartiendo Movistar el titulo de escuadra con más nacionales y tres de ellos (repetía Pablo Castrillo junto al ex Arkea Raúl García Pierna además de Javier Romo) junto a Caja Rural (Abel Balderstone, Joel Nicolau y Jose Félix Parra); dos estaban presentes en Lidl (Juan Ayuso y Carlos Verona) y Cofidis (repetían Alex Aramburu y Ion Izagirre), mientras que con uno sólo figuraba el Q36.5 (Mikel Azparren). 
En cuanto a la carrera en sí, 
la Primera Semana ofrecía la novedad de los primeros kilómetros por territorio catalán (después de 17 años) y como 

primera etapa, el sábado 4, una cronometrada por equipos, en un recorrido de 20 km, con dos ascensiones no puntuables (Castillo de Montjuic y meta) y salida y llegada en Barcelona; una manera de testar a los favoritos y establecer las primeras clasificaciones. De cinco en cinco minutos y comenzando con el Caja Rural y su anecdótico 22:59 (que no fue el peor), enseguida era batido por el siguiente, Picnic y sobre todo por el Total Energie que con 22:49 serviría de referencia para el resto y con el quinto en salir, Groupama mejorándolo hasta el 22:27. Más de media hora tardaron los del Alpecin de VD Poel en mejorarlo, pero enseguida el Netcompany de Ganna ponía los puntos sobre la íes y con un impresionante 21:54 se posicionaba para primer maillot amarillo.
 Aguantando las embestidas de casi todos los equipos restantes por salir, pues
eran batidos por el Visma de Vingegaard por tan solo 7”, con un gran 21:47. El UEA de Pogacar no lo conseguía finalizando tercero con 21:58. En el lado positivo de la balanza española, el Lidl de Ayuso finalizaba 4º mientras que en lado negativo, el Movistar de Uitjdebroeks finalizaba 20º a 1:18, por calambres del belga que se descolgaba del grupo enseguida. 

La 2ª etapa, el domingo 5 era una jornada de 168 km, con salida de Tarragona y llegada a Barcelona, llana al comienzo con cuatro escollos montañosos después, la Cota de Begues (2ªC. con 6,1 km al 6,5%) y una triple ascensión al castillo de Montjuic (3ªC y 1,6 km al 9,3%). Una fuga inicial de A. Molenaar y VD Broek y F. Engelhardt animaba la mitad de la etapa hasta que era neutralizada tras la ascensión a Begues, en la entrada a Barcelona y a 31 km de meta, donde ya se libraba la batalla por la colocación para la guerra de la subida a Montjuic, que culminaba con un descenso de 1 km y un repecho final de 600 m hasta el estadio olímpico. Con el pelotón volando y los favoritos en cabeza en amplia procesión y entre marcajes estrechos, era McNulty el que marcaba el ritmo mientras el lider Vingegaard dejaba la "tostada" a su gran rival. 
Con Pogacar impasible, los demás miraban y esperaban y todo explosionaba en la última pasada cuando atacando de lejos Carapaz y Johannessen, lo intentaba después Skjelmose, sin resultado. Sí lo lograba Isaac del Toro arrancando a 500 m, con Tadej Pogacar a rueda, y entre los dos lograr una instantánea para la historia con el mexicano por delante sobre la línea. Completaba el podio Renco Evenepoel con Vingegaard 4º, todos en el mismo tiempo. Con un mal día para P. Seixas (fallo mecánico), en la general sigue primero Vingegaard, con Pogacar y Evenepol en las tres primeras posiciones con Del Toro y Ayuso a 19”, a continuación. Sexto a 42” Seixas, 7º Gregorie, 8º Lipowitz, 9º Martínez y 10º Pidcock a 1’. 
La tercera etapa, el lunes, se disputaba sobre un recorrido montañoso de 196 km. entre Granollers y Les Angles, ya en territorio francés, con cuatro cotas puntuables, Côte de Sant Feliu de Codines (3ªC. con 8,2 km al 4,5%), Collada de Toses (1ªC. con 9,4 km al 6,6%), Col du Calvaire (3ªC. con 11,5 km al 4,2%) y la meta en Les Angles (3ªC. con 1,7 km al 6,7%). Con mucho calor y medidas excepcionales en territorio francés por los cercanos incendios, la carrera salía muy nerviosa en busca de una escapada que en la primera ascensión no se conformaba. Habría que esperar a la segunda, cuando un numeroso grupo en el que se filtraron varios corredores de calidad como M. Pedersen, M. Cort, M. Storer, A. Baudin, H. Tejada, M. Vercher, L. Plapp, M. Schmid, G. Bennett, N. Oliveira, V. Van Mechelen, L. Vervaeke, N. Prodhomme y los españoles A. Aranburu, R. García Pierna, A. Balderstone, llegaban a colocar a Alex Baudin como líder virtual de la general en varios momentos de la etapa, aunque el trabajo de los equipos de los sprinters fue reduciendo la diferencia antes de la parte más exigente del recorrido. Baudin era uno de los grandes protagonistas de la etapa coronando primero la Collada de Toses y el Col du Calvaire, para terminar portando el jersey de lunares. Además atacaba el francés desde la escapada a 34 km de meta junto a Prodhomme, pero el grupo mantenía el control de la situación y Prodhomme era alcanzado a 21 km del final aunque Baudin resistía hasta los últimos 11 km, con la carretera ascendiendo y la subida de Les Angles esperando a los favoritos. Fue entonces cuando Del Toro, asumía la cabeza del grupo con Tadej Pogacar perfectamente colocado a rueda para demarrar el esloveno a 200 m de meta sin obtener respuesta y lograr su primera victoria de etapa en esta edición, y la 122ª de su carrera profesional, mientras Jonas Vingegaard terminaba segundo, a 2” y Richard Carapaz completaba el podio con el mismo tiempo. Con la victoria en Les Angles, Pogacar se coloca líder con el mismo tiempo que Vingegaard, ahora segundo. Evenepoel se mantiene tercero a 23” y del Toro, es cuarto a 24” segundos. 
El martes 7, la 4ª etapa de 182 km quebrados discurría entre Carcassonne y Foix, con cuatro ascensiones: Col de Bedos (4ªC. con 3,4 km al 4,4%), Col de Paradis (3ªC. con 5,6 km al 4,3%), Col de Coudons (2ªC. con 10,9 km al 5,5%)y terminar con el Col de Montségur (2ªC. con 6,9 km al 6,1%). Una jornada marcada por el extremo calor, la dureza acumulada y una fuga numerosa que terminaba condicionando por completo la clasificación general. Integrada por 34 ciclistas de mucho nivel como Pedersen, Vacek, Steinhauser, Stannard, Vauquelin, Eenkhoorn, Stuyven, Oliveira, Kirsch, Van Moer, Delettre, VD Broek, Castrillo o Nicolau y a los que más adelante se unían Træen, Quinn, Debruyne, Izagirre, García Pierna, Simmons, Girmay, Philipsen, Matthews, Tratnik, Denz, Frigo, Zimmermann, Hermans, Grégoire, Costiou, Molenaar y Van Mechelen. La presencia de Traen, (24º a 5:06), convertía la fuga en una amenaza directa para el maillot amarillo. De tal manera que a 79 km de meta, el noruego ya aparecía virtualmente tercero de la general, ante un pelotón permisivo que no respondía. Con Molenaar y Tratnik puntuando en la montaña, era Girmay el que ganaba el sprint intermedio. Con gran presencia española durante toda la etapa, Castrillo terminaba como corredor más combativo de la jornada y García Pierna se metía entre los 10 elegidos que se jugaron la victoria al sprint. El madrileño terminaba tercero, en el mismo tiempo que el ganador Mads Pedersen y el segundo Quinn Simmons, convirtiéndose en el mejor español de la etapa. Pablo Castrillo también llegó en el grupo delantero, mientras que Ion Izagirre y Joel Nicolau entraron en el grupo posterior de la escapada. Con el pelotón superando ampliamente los 12’ de retraso en la llegada, vuelco total en la general con Torstein Traen convertido en el nuevo líder con 7:53 sobre Pogacar, ahora cuarto por detrás de Quinn y de Vacek, en ese orden y con Ayuso bajando a la 9ª posición. 

La quinta, era una jornada llana entre Lannemezan y Pau de 158 km y proyectada para los velocistas. Con una escapada individual desde el pistoletazo de salida, a cargo del francés Baptiste Veistroffer y que llegaba a tener algo más de 3’ de ventaja, esta se iba reduciendo según la carrera se aproximaba a meta. A 25 km de la llegada, en la única ascensión del día, Cotte de Baleix (3ªC de 1,3 km al 7,5%) la diferencia bajaba del minuto y 11 km después era alcanzado, con los equipos de los sprinters empezando a tomar posiciones. Una caída a 6 de meta, cortaba el grupo y en meta el más rápido era el neerlandés Olav Kooij que conseguía su primera victoria en la prueba francesa con Max Kanter segundo y Tim Merlier tercero. Sin cambios en la general. 
La 6ª etapa, el jueves 9, era un recorrido de alta montaña de 186 km entre Pau y Gavarnie-Gédre, con 5 cotas puntuables, Côte de Loucrup (4ªC. con 1,8 km al 7,2%), Côte de Mauvezin (3ªC. con 3 km al 6,4%), Col d’Aspin (1ªC. con 12 km al 6,5%), Col du Tourmalet (Ct. Esp. con 17,2 km al 7,3%) y la primera llegada en alto, la meta de Gavarnie-Gèdre (2ªC. con 18,7 km al 3,7%) y con 4.149 m de desnivel por delante. Primera pirenaica, la complicada jornada se la tomaban todos con cierto respeto. Así, los primeros ataques eran en busca de puntos en las clasificaciones; M. Pedersen coronaba primero Loucrup, y se llevaba el sprint de Pouzac; la segunda cota, Mauvezin, era para B. O’Connor, y en la primera gran ascensión del día Aspen, era L. Martínez el que coronaba por delante. Cambiaba de cara la carrera ante la llegada del Toumalet, con UAE endureciendo el ritmo y descolgando a nombres importantes como el líder Traen, Pidcock, Carapaz o Johannessen. Con el grupo muy seleccionado, Del Toro aceleraba en las rampas del coloso con Pogacar a rueda y, casi de inmediato, el esloveno lanzaba el ataque definitivo. Vingegaard reaccionaba alcanzando a Del Toro, pero sin poder cerrar el hueco con Pogacar, que en la cima ascendía a 30” sobre Vingegaard y más sobre Seixas, Lipowitz, Del Toro, Martinez, Evenepoel y Skjelmose. En el descenso, Pogacar ampliaba la diferencia con Vingegard a 1’ rodando en solitario como primer perseguidor. Si a 17 de meta, la diferencia entre Pogacar y Vingegaard era de 1:16, la renta siguió aumentando hasta rozar los 2’ antes del ascenso final. En Gavarnie-Gèdre Tadej Pogacar se imponía sin oposición con 2:38 sobre Vingegaard. Del Toro tercero, encabezaba el grupo delantero entrando a 2:57 y en él, J. Ayuso, séptimo. Con varios abandonos (C. Uijtdebroeks, A. de Kleijn, B. Van Lerberghe) y caídas (T. Traen), Pogacar recupera el liderato con Vingegaard, segundo a 2:42. Del Toro completa el podio a 3:27, 4º es Evenepoel a 3:30, 5º Ayuso a 3:34, 6º Seixas a 3:55, con Lipowitz, Martinez, Skjelmose y Bernal, en ese orden cerrando el top 10.
La séptima etapa, entre Hagetmau y Burdeaux, de 175 km, por la zona de Las Landas era una etapa llana con una solo cota puntuable Cote de Beguey (4ªC 1,2 km al 4,4%) en la parte final y en una jornada de transición con oportunidad para los hombres rápidos. Con el abandono de T. Traen y 176 supervivientes en carrera, una escapada del francés Baptiste Veistroffer y del checo Jakub Otruba amenizaba la jornada. Sin llegar a tener nunca 2’ de diferencia, el dúo era atrapado a 18 km de meta, cuando los equipos de los velocistas comenzaban a situarse para el sprint. Un sprint en el que se imponía Tim Merlier sobre Soren Warenskjold y Biniam Girmay. 
El sábado 11 era turno para la etapa 8ª, un recorrido llano de 180 km entre Perigueux y Bergerac con dos cotas de 4ªC, la Côte de Domme (3,6 km al 3,3%) y Côte du Buisson-de-Cadouin (2,9 km al 4,3%) en una jornada para resolver por velocidad. Marcada por el calor extremo, (rondando los 40º en algunos tramos), y por la larga escapada provocada por Liam Slock junto a Thibault Guernalec y Jakub Otruba, llegaron a disponer de 2:21 como máxima diferencia, ante un pelotón poco permisivo. Mientras Otruba se llevaba el sprint especial, era Slock el que coronando primero las dos cotas, se escapaba de sus compañeros en la última, en busca de la victoria en solitario. Con ataques por detrás, el alemán mantenía 1:10 a 11 de meta, pero solo 20” a 3,5 km de la línea, siendo capturado en el último km por un pelotón lanzado al sprint y donde volvía a repetir victoria Tim Merlier, por delante de Biniam Girmay y Olav Kooij, sin cambios en la general. 
Con la novena etapa el domingo 12, se cerraba el primer tercio de carrera con una jornada montañosa y reducida (30 km por el calor) a 155 km entre Malemort y Ussel. Cuatro eran las dificultades montañosas Côte de Naves (3ªC. y 2,4 km al 6,8%), Suc au May (2ªC. con 3,9 km al 7,1%), Côte de la Croix du Pey (3ªC. con 4,9 km al 5,7%) y Mont Bessou (4ªC. con 0,9 km al 6,4%), con un último kilómetro ascendenteen la meta de Ussel. Nada más darse el banderazo comenzaban los movimientos para consensuar una escapada pero no sería hasta después del sprint especial, que ganaba Pedersen, y del primer ascenso, que ganaba V. Paret Peintre cuando se conformaba un numeroso grupo con ciclistas de gran nivel como Gee-West, Simmons, Baudin, Foss, Paret-Peintre, VD Poel, Johannessen, Craps, Van Eetvelt, Afonso, Costiou, Hirschi, Jegat o los españoles Castrillo e Izagirre. Pidcock atacando desde el pelotón lograba conectar kilómetros después, reforzando la fuga y elevando su ritmo, mientras por detrás, el pelotón se reducía en las duras rampas del Suc au May, y donde Pidcock coronaba en primera posición. El ritmo impuesto por el británico conseguía descartar a muchos candidatos a victoria, seleccionando la fuga. De tal manera que coronando nuevamente primero la Côte de la Croix du Pey, por delante solo aguantaban VD Poel, Pidcock, Johannessen, Baudin, Simmons, Gee-West, Van Eetvelt y Castrillo, mientras el pelotón, mantenía la escapada a fuego lento. A 25 km de meta la corta pero explosiva ascensión al Mont Bessou, dejaba a tan solo cuatro corredores al frente con VD Poel especialmente motivado junto a Pidcock, Johannessen y Baudin. Las refriegas por delante permitían que el grupo perseguidor fuera reduciendo las diferencias poco a poco y bajo la pancarta de ultimo KM, los cuatro escapados estaban a la vista. Mathieu VD Poel con enorme sangre fría esperaba hasta los 300 m de la línea, para lanzar su ataque y que nadie le pudiera superar, consiguiendo sumar su primera victoria en esta edición por delante de Tobias Johannessen y Tom Pidcock, en ese orden. Con Baudin 4º, Ganna terminaba quinto a 6” encabezando el grupo y donde Aranburu, finalizaba 14º y Ayuso 27º, conservando la quinta plaza en la general, donde apenas hay cambios. 

Segunda semana. Tras el merecido descanso en Aurillac 
La etapa 10ª, el martes 14, día de la Fiesta Nacional francesa, discurría por el Macizo Central con 167 km rompepiernas entre Aurillac y Le Lioran y 7 puertos, entre los que destacaban dos primeras Puy Mary-Pas de Peyrol y Col du Pertus, en la segunda mitad de etapa y en un sube y baja constante desde el inicio. Nuevamente con muchísimo calor y carreteras atestadas de público, tras numerosos intentos y con Pederesen volviendo a llevarse los puntos del sprint intermedio, se consolidaba una escapada de 31 corredores con los de casi siempre, en la primera ascensión, Côte de Pailherols (3ªC. 3,1 km al 6,8%) y donde Movistar, Groupama y Astana contaban con tres representantes, manejando siempre una ligera ventaja sobre un pelotón, controlado por UAE. En el siguiente Col de la Griffoul (2ªC. y 6 km al 6,7%) Romo y Tejada se marchaban por delante de los fugados y el español terminó quedándose solo y coronando primero, prolongando su aventura durante buena parte de la zona montañosa, coronando también por delante el Col de Prat de Bouc (3ªC. 3,1 km al 6,1%) y la Côte de Murat, (3ªC. 5,2 km al 5%), hasta ser neutralizado a 38 km de meta, en el ascenso al Puy Mary-Pas de Peyrol (1ªC. con 7,7 km al 5,9%). Era entonces cuando por detrás Carapaz atacaba desde el grupo principal llegando a disponer de 1’ sobre los favoritos, superando a la fuga ya desmembrada en las primeras rampas del siguiente, Col du Pertus (1ªC. con 4,3 km al 8,3%). Con el endurecimiento del ritmo por parte del UAE, perdían contacto gente importante como Kuss, Bernal, Skjelmose o Prodhomme mientras Pogacar demarraba a 1,3 km de la cima abriendo inmediatamente hueco con Vingegaard, Evenepoel, Ayuso, Seixas, Lipowitz, Skjelmose y del Toro, que aguantaban en el grupo de favoritos. El esloveno alcanzaba rápidamente a Carapaz, que no podía aguantar su ritmo, para coronar en solitario con 6” sobre Carapaz y 1’ sobre el grupo. En el descenso, Carapaz no lograba contactar con Pogacar y Vingegaard asumía la persecución, acompañado por Evenepoel, Lipowitz, Ayuso, Skjelmose y Seixas, mientras Del Toro perdía contacto y alcanzando pronto a Carapaz incapaz de mantener su ritmo. Por delante Pogacar culminaba su exhibición coronando Col de Font de Cère (3ª Cat. y 3,5 km al 5,5%), aumentando la ventaja inicial de 22” a 42” en la cima y donde Lipowitz aceleraba para soltar a Evenepoel. En el descenso hasta Le Lioran, Vingegaard continuaba tirando de Ayuso, Seixas, Skjelmose y Lipowitz, sin lograr recortar la diferencia, por la nula colaboración de sus icompañeros. Además Evenepoel conseguía contactar por detrás y completaba su remontada sorprendiendo para atacar en el último KM. Tadej Pogacar triunfaba ganando su tercera etapa con 32” sobre Remco Evenepoel y con Paul Seixas y Lipowitz, 3º y 4º, respectivamente 2” después, mientras Ayuso y Skjelmose finalizaban a 38”. Vingegaard, requemado del inútil esfuerzo, concluía séptimo, a 44” mientras Carapaz entraba 11º a 2:09. En la general Pogacar amplia su diferencia con el resto, 3:36 sobre Vingegard, 4:06 sobre Evenepoel y 4:22 sobre Ayuso, con Seixas, Lipowitz, Del Toro, Skjelmose, Martínez y Pidcock en el topten. 

La siguiente etapa, la undécima, de 161 km era un recorrido llano entre Vichy y Nevers, con dos tachuelas de 4ªC y nueva oportunidad para los velocistas. Con mucho calor y primera vez con lluvia, tras los primeros intentos de salida, fructificaba un cuarteto formado por J. Alaphilippe, N. Oliveira, M. Le Berre y A. Charmig que conseguía una ventaja máxima de 1:45. Con Le Berre llevándose el esprint intermedio y Charmig coronando las dos cotas de cuarta, Billonnière, y Billy-Chevannes. La elevada velocidad del pelotón mantuvo a los escapados siempre a tiro y conseguía que Alaphilippe renunciara a 39 del final. La aventura para el trío terminaba a 7 km de meta con los equipos de los velocistas preparando su estrategia y cuando Soren Warenskjold sorprendía lanzando un lejano sprint para resistir hasta la línea y lograr su primera victoria en la ronda francesa, en la jornada más rápida de la historia del Tour (50,91 km/h de media), y donde Olav Kooij terminaba segundo con Jasper Philipsen, completando el podio y sin cambios en la general. 
La 12ª etapa el jueves, entre Nevers y Chalon sur Saone, de 180 km, preparaba la carrera para los próximas jornadas alpinas con un recorrido llano propicio para velocistas con tres tachuelas y donde Baptiste Veistroffer se convertía en el gran protagonista de la jornada. El francés atacaba tras varios infructuosos intentos previos, para llevarse el sprint intermedio de Decize, tras el cual y junto a D. Caruso, M. Vercher y E. Costio formaba un cuarteto de escapados que nunca llegó a disponer de más de minuto y medio sobre el pelotón. Veistroffer también coronaba primero la Côte de Lanty (4ªC y 2 kms al 3,7%) repitiendo en la Côte de Cuzy, (4ªC de 1,8 kms al 4,9%). Luego a 62 kms de meta, Veistroffer y Costiou descolgaban a Caruso y Vercher, y la aventura del último fugado, el francés finalizaba a 30 de meta. La neutralización no calmaba la carrera y nuevos intentos en la aproximación a la Côte de Montagny-lès-Buxy (4ªC, y 2,5 km al 3,9%) prolongaban la emoción por la victoria. Cerrando los equipos de los velocistas todos los intentos, la batalla por la victoria quedaba condicionada por una caída que afectaba a una docena de corredores en las primeras posiciones del pelotón y cuando la carrera ya se encontraba dentro del último kilómetro. El incidente cortaba al grupo aunque Tim Merlier conseguía mantenerse delante y rematar la etapa con una potente aceleración por delante de Olav Kooij y Jasper Philipsen. Especialmente afectado quedaba Fernando Gaviria que no saldría al dia siguiente. Sin cambios en la general. 
La decimotercera, el viernes 17, correspondía a la temida etapa del Ballon d’Alsacia; la más larga de la edición con 206 km que unían las localidades de Dole y Belfort. Después de numerosos movimientos previos se formaba un amplio grupo delantero con más de 35 ciclistas y amplia representación, entre ellos los españoles García Pierna, Izagirre y Aranburu. Con Philipsen ganando el sprint especial de Melisey, la escapada se seleccionaba en la posterior parte montañosa coronando primero Hermans el Col des Croix (3ªC. y 5,1 kms al 4,7%) y continuando los movimientos camino del Ballon d'Alsace (1ªC con 9,1 km al 6,8%), donde Pedersen, Girmay y Philipsen quedaban descolgados del grupo delantero y Pidcock aceleraba para coronar primero, quedando tan solo McNulty, Wellens, Van Gils, Tejada, Vauquelin, Plapp, Schmid, Pidcock, Braz Afonso y Jegat. En el descenso hacia Belfort y a 16 kms, Schmid lanzaba su ataque y Tejada era el único capaz de seguirle. La pareja trabajando con buen entendimiento aumentaba los 8” a 14 km de la meta, hasta los 18” a ocho, alcanzando los 22” bajo la pancarta de 5 KM. El poco entendimiento por detrás, con diferentes ataques y contraataques, permitía al dúo personarse en meta con suficiente antelación para disputarse un sprint que finalmente se llevaba el suizo Mauro Schmid por delante del colombiano Harold Tejada, completando el podio Thomas Pidcock encabezando el grupo perseguidor a 2” y donde R. García Pierna terminaba como mejor español del día, 11º, a 57”. Ayuso entraba con el pelotón de los favoritos, a 7:32 y continua como primer español de la clasificación general, en la quinta posición a 4:22 segundos de Tadej Pogacar y superado ahora por Pidcock 4º a 4:15. 
La etapa 14ª, entre Mulhouse y Le Markstein, era otro recorrido montañoso de 155 km por los Vosgos acumulando 3.800 m de desnivel con 4 cotas puntuables: el Grand Ballon (1ªC. con 21,6 km al 4,8%), Col du Page (2ªC. con 9,8 km al 4,9%), Ballon d’Alsace (1ªC. con 9 km al 6,8%) y el inédito Col du Haag (1ªC. con 11,2 km al 7,2%) a menos de 5 km de una meta en ascenso. Corta pero explosiva, la etapa comenzaba con una intensa lluvia con granizo incluido. Pasado el chaparrón, enseguida comenzaron los ataques; primero por el inminente sprint de Wattwiller que se llevaba Philipsen y luego por el siguiente ascenso al Gran Balón donde los sprinters se iban descolgando uno a uno, mientras por delante se formaba una fuga con 33 hombres. De nuevo con Pidcock como amenaza para la general, Movistar metía a 4 hombres, el EF a Carapaz y Healy y donde coronaba en cabeza Paret Peintre, mientras el pelotón de favoritos pasaba a 1:40, diferencia que se mantenía en el primer paso por la meta de Le Markstein. En ese momento Carapaz, Healy, los dos Johannessen y V. Paret-Peintre saltaban de la fuga con cerca de 100 km por delante. La fuga de la fuga fue tomando cuerpo con Rubio como sexto integrante. Los perseguidores cedían tiempo, pero la amenzad de Pidcock (se ponía segundo en la general), obligaba al Visma a ponerse las pilas. En el siguiente Col de Page coronaba primero Paret Peintre mientras el grupo de favoritos cedía 3:10. Sería en el descenso cuando llegaba el ataque del UAE en compañía del Red Bull-Bora de Evenepoel, para dejar cortados a Vingegaard, Ayuso, Seixas y demás hombres del top-10. Con el siguiente ascenso al Balón de Alsacia, donde volvía a repetir Paret Peintre, el sexteto en fuga mantenía una diferencia estabilizada en torno a los 3 y a tiro de piedra de los favoritos. En la subida al Col no puntuable de Hundsruck a 30 km de meta, cedía en la fuga Ben Healy, mientras por detrás los hombres de Pogacar, de Evenepoel imponían marcha de caza, preparando el asalto al inédito Col du Haag. A pie de puerto quedaban por delante Carapaz, Paret Peintre, Rubio y T. Johannessen con 1:15 de renta; exigua ante un pelotón que iba afilando las armas para la batalla. Carapaz no entregaba la cuchara y aguantaba en solitario hasta 2,5 km de cima, momento que aprovechaba Vingegaard para seleccionar el grupo, antes de que Tadej Pogacar tomara las riendas para ganar su cuarta etapa. Quería repetir el triunfo del Markstein en 2023 y estrenar la cima del Col de Haag, duro escenario recuperado para el Tour con los últimos km de pista asfaltados. Y lo hacía con un ataque a 1,6 km de la cima sometiendo a todos sus rivales. Por detrás a 38” entraban segundo Isaac del Toro y tercero Paul Seixas, mientras Vingegaard, cuarto entraba a 44” y Evenepoel quinto a 48”. Juan Ayuso, que perdía el maillot blanco en favor de Seixas, entraba a 50” pasando apuros en los duros tramos finales. 
En la general el Rey del Tour amplíaba su ventaja para afrontar la tercera semana con comodidad. Vingegaard a 4:30 y Evenepoel a 5:04 le siguen como inquilinos del podio. Paul Seixas, en el año de su debut, y 19 años, ya es cuarto a 5:19, por delante de Juan Ayuso, a 5:22 segundos. Lipowitz es sexto a 5:44 y Del Toro séptimo a 5:50. 
El domingo 19 cerraba la segunda semana con la decimoquinta etapa, un recorrido exigente por el macizo del Jura entre Champagnole y Plateau de Solaison, cima alpina inédita en la "grande boucle". Con 184 km, era una jornada clave antes del segundo descanso, con 4 puertos, la Cote des Rousses (3ªC, 6,6 km al 5,1), el Col de la Croisette (1ªC, 4,7 km al 11,2%), la Cote du Mont (3ªC, 2,1 km al 8,3%) y el ascenso final al Plateau de Solaison (HC, y 11,3 km al 9%). La jornada comenzaba a un ritmo elevado, pero con el pelotón agrupado en busca del cercano sprint intermedio, donde se imponía Philipsen, comenzando enseguida los diferentes ataques en busca cada ciclista de sus diferentes objetivos. Así, Paret-Peintre coronaba primero la Côte des Rousses y la numerosa escapada definitiva quedaba establecida a falta de 95 kms con 25 integrantes de los habituales fuguistas y García Pierna, Rubio y Balderstone como representación española. La situación cambiaba en la siguiente ascensión, y el fuerte ritmo provocaba una importante selección tanto en la escapada como en el pelotón. Coronando primero Simmons en la fuga, dejaba atrás a corredores como Healy, Mohoric, Balderstone, Campenaerts, Armirail, Bernal, Vinokurov, García Pierna, Baudin, Paret-Peintre, Vauquelin y Martin. En el pelotón también cedían Johannessen, Paret-Peintre, O'Connor, Wellens o Castrillo. Tras el descenso quedaban por delante, Yates, Pidcock, Simmons, Voisard, Rubio, Costiou y Schmid, aprovechando este, la estrecha vigilancia en el grupo, para en la siguiente ascensión a la Côte du Mont arrancar en solitario. El ciclista suizo llegó a disponer de 11” sobre Voisard, Yates, Costiou, Pidcock, Simmons y Rubio a 30 km de meta, mientras el pelotón circulaba a 2:27 y donde Vingegaard sufría una dura caída a unos 20 km de la llegada, junto a varios de sus compañeros de equipo y que le obligaba a abandonar. Schmid iniciaba en cabeza el Plateau de Solaison con 28” sobre el grupo de Pidcock y con 3’ sobre los favoritos, pero Simmons lo alcanzaba a 10 km de la cima, para enseguida superarlo y seguir en solitario. Mientras, Red Bull-Bora aumentaba el ritmo en el grupo de los favoritos y la dureza de la subida provocaba que Piganzoli, Tiberi y McNulty perdieran contacto. Simmons mantenía todavía una renta de 1:06 segundos sobre Pogacar, Del Toro y Evenepoel cuando restaban 6,7 km mientras Ayuso, Lipowitz y Seixas circulaban 6” por detrás del trío. Los favoritos fueron dando caza uno a uno a los integrantes de la escapada hasta neutralizar a Simmons. Luego la dureza de la subida seleccionaba el grupo hasta quedarse únicamente en el trío Pogacar, Evenepoel y Del Toro. Por detrás, Seixas y Lipowitz integraban el primer grupo perseguidor, mientras Ayuso trataba de limitar sus pérdidas junto a Yates y Simmons. Del Toro lanzó su ataque a 1,3 de la cima pero Evenepoel respondió inmediatamente y los tres volvieron a reagruparse a unos 700 metros de la llegada, con Pogacar nuevamente al frente controlando la situación intentando beneficiar a su compañero, hasta que Remco Evenepoel arrancaba con violencia a unos 400 m de meta resistiendo hasta la línea de llegada, para sumar su 75ª victoria como profesional con Tadej Pogacar segundo con el mismo tiempo, mientras Isaac del Toro, tercero cedía 6”. 
La etapa reforzaba el liderato de Pogacar, que ahora dispone de una renta de 5’ sobre Evenepoel y de 5:58 sobre Del Toro. El mexicano adelanta a Seixas, cuarto a 6:23 y a Lipowitz, quinto a 6:48. Ayuso continúa como mejor español y terminando octavo a 2’, desciende a la sexta plaza de la general a 7:28, con Skjelmose séptimo a 9:38, 8º Martinez a 10:28, 9º Pidcock a 10:59 y 10º figura Jegat completando el top ten, pero ya a 19:26. 
Tercera semana de carrera. 
Tras la jornada de descanso el lunes en Evian Les Bains, y los últimos acontecimientos (abandono de Vingegaard y los controles antidopaje nocturnos a la orden “de la noche”) el martes 21 los corredores acometían la trascendental última semana, desvelado ya el desenlace de la carrera en su primera posición (si no ocurre una desgracia) y relegando la intriga al resto de puestos. 
Comenzando con la 16ª etapa la única CRI de la edición con 26,1 km por los alrededores del lago Leman, discurriendo entre Evian Les Bains y Thonon Les Bains y con una ascnsión a mitad de recorrido, Cote de Larringes (2ªC, 9,7 km al 4,3%). 166 ciclistas encaraban la etapa de minuto en minuto siendo el polaco K. Gradev el primero en partir y su crono rápidamente superado, con el británico J. Tarliing, 17’ después, con 34’21 sentando las bases del crono que habría que mejorar para llevarse la etapa. Luego F. Ganna estaba a punto, pero no lo conseguía, con 34’25, y en cambio sí lo lograba, más de una hora después un outsider, el local B. Almirall con 34’11. Hubo que esperar hasta los últimos 50 hombres para que M. Cattaneo lo mejorara con solvencia y estando a punto de meterse en los 33’, con 34’01. El complicado descenso de la cota castigaba a muchos ciclistas que lo habían hecho muy bien en el tramo de ascenso, caso de P. Castrillo con 34’19 o T. Arensman con 34’04 y hubo que esperar a la salida de los 15 mejores (cada tres minutos) para que se agitara la cabeza de carrera, siendo el danés, M. Skjelmose, 7º en partir, el primero en conseguirlo y rebajándolo drásticamente con 33’23. De los que quedaban por competir solo lo mejorarían los dos últimos y en orden inverso a su partida. Teniendo que forzar hasta el dintel de los 32’ e imponiéndose el campeón del mundo de la especialidad, el belga Remco Evenepoel con 32’19”33 por los 32’47”69 del esloveno Tadej Pogacar para completar el podio Mattias Skjelmose. Se acercaban el francés P. Seixas con 33’35 que le servía para terminar 4º o I. del Toro con 33’40 para ser 5º, mientras que F. Lipowitz sufría una caída en el descenso que le significaría el abandono, siendo el mejor español Castrillo 8º. Ayuso a pesar de ceder 2:22 mejora un puesto en la general por el abandono del alemán. Ahora es 5º a 9:22 de Pogacar pero a solo 2:31 del podio. En el resto de la general pocos cambios; Evenepoel recorta diferencias con Pogacar y se sitúa a 4:32 y Skjelmose lo hace para figurar 6º a 48” de Ayuso, completando el top ten, 7º L. Martínez, 8º T. Pidcock, 9º J. Jegat y 10º Y. Voisard. 
La decimoséptima, camino de los Alpes, era una jornada de transición con 174 km entre Chambery y Voiron con 4 ligeras cotas de 4ªC, Côte de Bassa, Côte de Rossillon, Col des Prés y Côte de Saint-Jean d'Arvey. Sin tregua desde la salida, la sucesión de ataques impedía que se consolidara una escapada en condiciones durante los respectivos ascensos y con V. Paret-Peintre coronando por delante Côte de Bassa. R. Carapaz era el que pasaba primero por la segunda dificultad, la Côte de Rossillon mientras que M. VD Poel coronaba por delante Col des Prés, siendo su aceleración la que contribuía a madurar el pelotón formando un grupo cabecero numeroso. La última dificultad puntuable de la jornada la coronaba en cabeza E. Bernal. Sería a 81 kms de meta cuando se producía el ataque más importante con Healy, Jorgenson y Le Berre, al que se sumaba posteriormente Pedersen en busca de los puntos del sprint quedando posteriormente el grupo delantero conformado por: Pedersen, Healy, Kwiatkowski, Stuyven, Planckaert y Engelhardt. A 50 kms de meta, los seis escapados aventajaban en 36” al segundo grupo, en 48” al tercero y en más de 4’ al pelotón, que decidía detener la caza tras un jornada de intensa lucha. Pedersen se imponía en el sprint intermedio de Colombe pero Stuyven, como quien no quiere la cosa, siguió acelerando, consiguiendo disponer de 30” a 20 km de la llegada. Por detrás, el grupo en el que rodaban Philipsen y Kooij terminó enlazando con los 4 perseguidores y la colaboración entre los equipos de los velocistas redujo progresivamente la diferencia de Stuyven que sería neutralizado por el grupo a 3,7 km del final. Hasta meta, con algún ataque infructuoso previo, el final derivaba en una ‘volata’ lanzada por VD Poel que su compañero Jasper Philipsen remachaba con su primera victoria con claridad sobre Mauro Schmid y Olav Kooij, recibiendo los 26 primeros el mismo tiempo del vencedor, con Balderstone y García Pierna entre ellos, mientras Castrillo entraba 29º a 27” y el pelotón lo hacía a 8:46. Sin cambios importantes en la general. A. Yates, perjudicado, entraba a 26:36 penúltimo, cediendo su 14ª plaza de la general a E. Bernal. 
La etapa 18ª correspondía a una jornada rompepiernas de 185 km. con cinco cotas en la primera de las tres alpinas. Con salida en Voiron y llegada a la estación de esquí de Orciere Merlette, se ascendían sucesivamente, Côte d'Engins (1ªC. 11,6 km al 5,5%), Côte de Monteynard (2ªC. 9,9 km al 5%), Côte des Terrasses (3ªC. 3,3 km al 6,7%), Côte de Saint-Léger-les-Mélèzes (3ªC. con 2,5 km al 6,7%) y la meta en Orcières-Merlette (1ªC. con 7,1 km al 6,7%). La jornada salía revolucionada de Voiron y los habituales guerreros tomaban la cabeza en constantes intentos de consensuar una escapada, hasta que se fraguaba un proyecto más serio con V. Paret Pentre, empeñado en puntuar en los puertos para acercarse al maillot de puntos de Pogacar, García Pierna, Carapaz, Johannessen, Schmid y Jorgenson. Por detrás el pelotón rodaba sin la menor intención de anular la ilusión de los fugados en diferentes grupos delanteros, y a la espera de las dos pruebas de fuego en el Alpe D'Huez, con UAE dando muestras de debilidad muy pronto con McNulty y Wellens descolgados, tal como Yates la víspera. A 40 km de meta los 6 de cabeza mantenían una cómoda renta de 1:20 sobre el grupo de Bernal, Vacek, Arensman, Bernal, Engelhardt, Castrillo, Breuillard y Grégoire. A 27 kms de meta se descolgaba Castrillo, que se unía al grupo de Pedersen y Rubio cediendo 4’ mientras que a más de 8’, rodaba el pelotón con el maillot amarillo renunciando a disputar el triunfo de etapa, en vista de las bajas del equipo, (antes de la Cota de Saint-Léger-les Melèzes ya se había producido el abandono de McNulty, uno de los hombres fuertes de Pogacar en la montaña). Coronaba primero V. Paret Peintre, a un podio en meta para ponerse líder de la montaña. Nada más iniciarse el ascenso a Orcières Merlette, mientras García Pierna cedía, sus 5 compañeros de aventura comenzaban a controlarse pero sin ceder tiempo a sus perseguidores y Carapaz decidía probar suerte. Sería al segundo intento cuando “la locomotora del Carchi” lo conseguía, con sus cuatro rivales muertos por el esfuerzo anterior. Nadie le pudo responder y cuando Jorgenson y Schmid se decidieron, el colombiano ya llevaba 20” de diferencia que fue aumentando en su paseo triunfal hasta la gloria de meta. Segunda victoria para Richard Carapaz en el Tour y la 25 en su palmarés. Mauro Schmid y Matteo Jorgenson completaban el podio en ese orden a 45”. 4º terminaba Paret Pentre a 1:14, 5º Johanssen, 6º García Pierna, 7º Castrillo y 9º Martínez, a 4:35, encabezando el grupo del líder. En la general sin novedades por encima, Carapaz se metía en el top ten a 21’ de Pogacar pero a 7’ de Jegat. 

La decimonovena del viernes 24, era la penúltima de alta montaña con los Alpes como escenario. Las míticas 21 curvas volvían a recibir al pelotón cuatro años después de su última visita. Corta, de 128 km, entre Gap y Alpe d´Huez, aparte de esta última ascensión (HC con 13,8 km al 8%) había que subir el inicial Col Bayard (2ªC. con 4,7 km al 7,2%), Col du Noyer (1ªC. y 7,3 km al 8,4%) y el Col d'Ornon (2ªC. con 5,5 km al 6,3%). Desde la salida los principales y habituales integrantes de escapadas formaban la primera, mientras UEA, arropando a su lider, imponía un alto ritmo para dificultar las diferentes propuestas. A pesar de ello Johannessen, Quinn, Healy y Gee abrían camino antes de recibir el refuerzo de Rubio y Martin. El elevado ritmo terminó rompiendo el pelotón y propició la formación de un numeroso grupo delantero con más de 40 corredores y donde estaban representados la mayoría de los grandes equipos, con Yates, Kuss, Jorgenson, Carapaz, Martinez, Arensman, Tejada, O’Connor, Romo, Rubio, Castrillo, García Pierna, Izagirre, Berwick o V. Paret Peintre que comenzando la etapa a un solo punto de Pogacar en la clasificación de la montaña, coronaba primero el Col Bayard y se enfundaba el maillot de lunares. También coronaba en cabeza el Col de Noyer, donde el pelotón ya cedía 2’. Con Pedersen imponiéndose en el sprint especial a 38 km de meta, poco después comenzaron a perder contacto corredores del grupo delantero, como Tarling, Gee, Jorgenson, Paret-Peintre, Castrillo, Vacek, Pedersen, O’Connor o Yates, agotados o para dar cobertura a sus jefes de fila que se mantenían a 4’ en un mermado pelotón de favoritos. En el tramo final, el Col d’Ornon, servía para que Carapaz, coronando primero, seleccionara la escapada y que enfilando el descenso hacia Bourg-d’Oisans y el inicio de Alpe d’Huez, mantenía una renta importante con Kuss, Carapaz, Martinez, Riccitello, Arensman y Romo entre sus integrantes, mientras Pogacar, ahora a 3:30 no veía el momento oportuno de saltar. Lo hacía a 12 de meta mientras por delante empezaba la lucha por la etapa con diferentes ataques de Carapaz a los que siempre respondían Martínez y Kuss. A 9 kms de meta, Kuss, Carapaz y Martinez mantenían 2:24 sobre Pogacar mientras Evenepoel, Del Toro, Seixas y Skjelmose cedían casi un minuto respecto al esloveno, y Ayuso y el resto habían cedido. La falta de entendimiento delante propiciaba que a 4 km de la llegada, la diferencia se redujera a 20”, mientras por detrás Evenepoel se escapaba de sus compañeros de grupo. Para cuando Carapaz lograba soltar a Kuss y Martínez, a 3 km de meta, Pogacar estaba a la vista, alcanzando primero a Kuss y luego al francés. Tomando aliento, Pogacar a 1,8 km, junto a Martinez alcanzaban a Carapaz. El esloveno realizaba una primera e infructosa aceleración, pero el movimiento definitivo llegaba sobre la pancarta de ultimo km, y al que ni Martinez ni Carapaz pudieron responder. El maillot amarillo cruzaba en solitario con 6” sobre Lenny Martínez y 9” sobre Richard Carapaz. 4ª terminaba Kuss a 1:14, 5º Johannessen a 2:07 y 6º Evenepoel a 2:29 segundos, con Del Toro, Skjelmose y Seixas y Tejada cerrando el top ten a 3:22. Con la exhibición Pogacar se acerca todavía más a la victoria final liderando con 7:11 sobre Evenepoel, mientras Del Toro es tercero a 9:42 y Seixas continúa cuarto a 10:06. Martinez fue uno de los grandes beneficiados de la jornada, ascendiendo hasta la quinta posición con 9” sobre Skjelmose, sexto y 7º Ayuso, que cedía dos posiciones y figura como mejor español a 15:58. Carapaz, Pidcock y Jegat completan el top ten. 
La penúltima etapa, la 20ª del sábado, era considerada la etapa reina de la edición 2026. Entre Le Burg d’Oisans y Le Alpe d´Huez, de 171 Km de recorrido montañoso contemplaba 5 ascensiones comenzando con el Col de la Croix de Fer (HC con 24,1 km al 5,2%), Col du Télégraphe (1ªC. con 12 km al 7,1%), Col du Galibier (HC con 17,7 km al 6,9%), Col de Sarenne (HC con 13 km al 7,2%) y la meta de Alpe d'Huez (2ªC, 3,8 km al 6,2%) acumulando 5.624 m de desnivel. Ultima oportunidad para muchos de justificar su presencia en el Tour y de otros, para mejorar o asegurar clasificación, los ataques empezaron pronto y el pelotón quedó muy seleccionado desde la primera ascensión. Con una fuga con ilustres como Carapaz, Kuss, Hindley, Ayuso, Arensman, Healy, Piganzoli, Foss, Riccitello y V. Paret-Peintre, era el ecuatoriano Carapaz el que coronaba en primera posición la Croix-de-Fer mientras Pedersen, aprovechaba para imponerse en el esprint intermedio. Durante la subida al Col du Télégraphe, la fuga comenzó a perder integrantes y Carapaz (en busca del jersey de lunares) repetía primer puesto en la cima, mientras UAE controlaba el ritmo del grupo. La selección continuó en el Galibier, con Healy, Foss, Piganzoli y otros, cediendo terreno, mientras Carapaz volvía a imponerse en la cima y aseguraba matemáticamente la clasificación de la montaña. Mientras por detrás, Pogacar asumía el ritmo del grupo de favoritos después del trabajo de sus compañeros, con Del Toro atravesando dificultades, por delante Ayuso, Carapaz, Kuss y Hindley abordaban el tramo decisivo como únicos supervivientes de la escapada, con más de 4’ sobre el grupo de Pogacar, a 35 km de la meta. En el Col de Sarenne, al ataque de Hindley respondía Kuss para marcharse en solitario y coronar con 15” sobre Carapaz y 53” sobre Hindley, mientras el grupo del maillot amarillo transitaba a 1:48. Durante el descenso Kuss, arriesgando por la victoria, sufría sendas caídas que propiciaban que Carapaz le alcanzara y se marchara en solitario para comenzar la ascensión final a Alpe d’Huez con poco más de 1’ sobre el grupo de favoritos y donde Evenepoel, constatando que Pogacar no iba a responder por ayudar a Del Toro, atacaba a 2,8 km de la llegada. Carapaz resistía el avance del belga, y con una fe ciega en si mismo cruzaba en solitario la meta de Alpe d'Huez visiblemente emocionado. Evenepoel esprintaba para entrar segundo a 26” y superar a un desolado Kuss, tercero por 6”. Pogacar entraba a continuación junto a Del Toro a 1:05 dejando prácticamente sellada la clasificación general. Tadej Pogacar dispone de 6:26 segundos sobre Remco Evenepoel y de 9:42 respecto a Isaac del Toro. 4º Paul Seixas conserva la cuarta plaza, 5º es Lenny Martinez, 6º Mattias Skjelmose y 7º Juan Ayuso. La victoria permite a Carapaz ascender al octavo puesto, a 20’ del amarillo mientras Pidcock y Jegat completan el top ten.
La última y 21ª etapa, repitiendo el recorrido de la anterior edición, adaptaba el de los JJOO 2024, con la tradicional llegada a la meta de los Campos Elíseos. Finalmente sobre un recorrido recortado de 89 km, íntegramente por París (133 eran los previstos entre Thoiry y París, y un solo paso por Montmartre), se modificaba profundamente por la necesidad de reforzar los dispositivos desplegados en las zonas afectadas por el fuego y que llevaba a la organización a suprimir los primeros 44 km haciendo en cambio tres pasos por Montmartre (4ºC y 1km al 5,4%), con salida y meta en Los Campos Eliseos y tomando los tiempos finales de carrera al penúltimo paso por meta. 

Comienzo entretenido con el ataque a M. Azparren y Guernalec que llegaron a disponer de 30”, en el primer ascenso todavía rodaban por delante, pero un primer ataque de Pedersen estabulaba la carrera en la cota, que luego, el descenso volvía a reagrupar ( a casi todo pues un grupo con Del Toro, Vacek, Simmons o García Pierna rodaba descolgado). Para el segundo paso se repetía la historia, dando lugar a una segunda selección, con Pogacar llevándose a su rueda a Evenepoel, VD Poel y Pedersen y logrando 15” en el descenso. Pero nuevamente el pelotón se reagrupaba. Para la tercera y definitiva subida Wright lideraba el grupo llevando a rueda a Vermeersch, Pedersen, Stuyven, Pogacar, Van der Poel… y siendo este el que arrancaba, sin que nadie le pudiera seguir, coronando primero seguido por Pogacar y más lejos los perseguidores. En el descenso y a 8 km de meta, el dúo delantero disponía de 15”, que se mantenía a 5 km pero que se iba reduciendo paulatinamente ante la entrega del Decahtlon tirando del pelotón. De tal manera que en el último km era 5” y los lanzadores preparaban el sprint. En ese momento VD Poel volvía a demarrar y mantenía la diferencia mientras Pogacar era absorbido. 

De ahí hasta meta un increible final en el que VD Poel aguantaba por un tubular la victoria ante la permisividad de su compañero Philipsen quien le cedía la victoria, para finalizar tercero y controlando que Pedersen no llegara, con Kanter y Healy a continuación. 
Impresionante colofón para cerrar una edición un tanto descafeinada por la ausencia de Vingegaard y que promueve la aparición de un mexicano en el tercer escalón del podio, Isaac del Toro, ya a 9:42. Así, el esloveno Tadej Pogacar inscribía su nombre por quinta vez en el palmarés del Tour, igualando a las leyendas de la "grande boucle", Anquetil, Merckx, Hinault e Indurain; su tercero consecutivo (en siete presencias) mientras la segunda plaza era para un gran Remco Evenepoel a 6:26, en su mejor Tour de siempre. 
Los demás maillots se repartían de la siguiente manera 
Maillot Verde (Clas. por puntos.): Mads Pedersen. 
Maillot de lunares (Clas. Montaña): Richard Carapaz. 
Maillot blanco (Clas. mejor joven): Isaac del Toro. 
Mejor equipo: Lidl Treck. Premio a la combatividad: Richard Carapaz. 
Nombres propios. 
Tadej Pogacar: el campeón del mundo esloveno, repetía victoria en 2026 con gran autoridad. El lider del Emirates ha sido dueño y señor de una carrera que le convierte en leyenda del Tour de Francia, al lograr su quinto título, con los que iguala a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráin. Con cinco victorias de etapa (que podían haber sido más de no haber estado tan generoso con su compañero Isaac del Toro en Barcelona y en la etapa reina de los Alpes), exhibiciones como las de la jornada pirenaica del Tormalet o la de Alpe d´Huez (donde pulverizó el récord de la ascensión que tenía Marco Pantani), el espectáculo de la última etapa en París, y la sensación de que compite en otra liga, definen una actuación histórica. Ha portado el amarillo en 17 de las 21 etapas y son ya 128 sus victorias, 9 de ellas esta temporada. A sus 27 años, es entendible que muchos estén astiados de su dominio, pero no es dañino para el  deporte como aseguran, todo lo contrario; ha modificado los paradigmas del ciclismo apostando por el estilo ofensivo que (casi) siempre lo ha definido. Atacar en el Tourmalet a 40 km de meta, trepar el Alpe D’Huez en solitario o un sinfín de acciones que diez años atrás se asemejaban a una estupidez táctica. Compite contra la historia y el número de deportistas de ese talante -deportistas, no ciclistas- que podemos presenciar en vida, es contado. ¡A valorarlo y disfrútarlo!. 

Richard Carapaz: el ecuatoriano de 33 años y líder del EF Education, Exceptuando ha terminado resultando el segundo mejor ciclista del Tour de France, tras la estrella eslovena. “La locomotora de Carchi”. Corredorazo en todo el sentido de la palabra, por su espíritu combativo y porque su nivel es impresionante. En ocasiones es impulsivo y eso lo lleva al error táctico, pero francamente, esa es una carencia de gran valor comparada a la virtud de la frialdad de quien se esconde a rueda. No suele perdonar cuando la montaña alcanza su magnitud. Encontrando su recompensa en Orcières-Merlette, conquistó el Alpe d’Huez en la etapa reina, para engalanarse con el maillot de lunares e incluso terminó 8º de la general. Ya no es aquel ganador del Giro de Italia en 2019, pero se ha convertido en un cazador de piezas mayores. Espíritu indomable. Corazón de león. Para el caso, es el latinoamericano con más triunfos de etapa en rondas de tres semanas: nueve, ¡¡poca cosa, mariposa!! 
Mad Pedersen. ¡Qué decir de este hombre!. El danés del Lidl Treck nos ha enseñado que su labor no se limita solo al sprint final de una etapa llana. Así, no es el sprinter que ha ganado más etapas, (una, por tres de Tim Merlier), pero ha sido el más peleón. No ha habido fuga de etapa de media montaña e, incluso, de alta montaña en la que no estuviera. Ha sumado muchos puntos en los sprints intermedios, que es cómo se distanció de Philipsen en los últimos días, y ha echado una mano a sus compañeros en todo tipo de terreno. Una solitaria victoria pero una masterclass de cómo correr una gran vuelta por el maillot verde. Tiene exhibiciones que en muchas ocasiones no son correctamente valoradas, en parte por no ser una figura mediática a la altura de un Van der Poel o un Van Aert, por ejemplo. Pero si gozara de esa misma atención, sus presentaciones serían glorificadas por las innumerables muestras de fuerza bruta, que le permiten estar en cada fuga o atacar en un puerto HC por si hace falta. Cierto es que su éxito se facilita por el respeto impuesto a su jerarquía dentro del equipo, que impide a corredores igual de fuertes (Simmons) ir por lo suyo si eso va en detrimento de las opciones del danés. Llegaba con un objetivo claro y lo cumplía haciéndose notar. Su palmarés en Grandes Vueltas quita el hipo: ya van 12 victorias parciales y vencedor de la regularidad en cada una de ellas. Uno de los mejores ciclistas del mundo. 
Tim Merlier. Mención especial para el belga del equipo Soudal que ha realizado un trabajo superlativo a la caza de victorias de etapa. El último Tour de QuickStep honró sus raíces, su verdadera identidad. Tres etapas le convierten en el segundo ganador de ellas, tras Pogacar y, en el mejor sprinter del mundo. Y aunque corre con todas las desventajas posibles (treno, colocación) siempre se hace insuperable con su potencia demencial. El trono de velocista es un lapso breve y el ciclista belga lo está aprovechando a la perfección. Remco Evenepoel, el lider del Red Bull Bora conseguía figurar como el mejor de los “humanos” en el mejor de sus tres Tours disputados Dos etapas son suyas y dos segundas posiciones, además de la segunda posición final. Se le achacará su actitud insípida una vez asegurado el segundo lugar o que alcanzó tal logro por la caída de Jonas, pero en general fue un Tour perfecto para él e inesperado para muchos. Volvió a ser fiable en alta montaña, no flaqueó en las cuestas y ratificó que tiene un alma de vueltómano, algo forzada, pero que está ahí. Recoge conclusiones positivas y una actuación de ese color es una caricia para sus seguidores. Es innegable que en una era de personalidades grises, alguien como él se hace querer. 
Mathieu Van der Poel. El belga líder del Alpecin no podía faltar en la nómina excelsa de ganadores en este Tour, con dos triunfos. Victoria conmovedora en Corrèze, donde brindaba homenaje a su abuelo Raymond Poulidor. Sin estar a su mejor nivel, ganaba esa etapa y regalaba otra a Philipsen, a la espera de la traca final en Montmartre, donde el belga le devolvía el regalo. Su relato no fue el de un conquistador, sino el de un artista que deja su huella: activar el modo bestia cuando tiene la oportunidad y sacrificarse cuando el equipo lo necesita. I
Isaac del Toro: primer mexicano en acabar en el podio, el joven corredor del UEA Emirates, apadrinado por el mejor y favorecido por el contexto de la cita, firmaba un resultado de ensueño que incluye triunfo de etapa, maillot blanco y podio. Quizá se minimiza por lo mal acostumbrados que estamos, pero esto no es normal para un debutante en el Tour con apenas 22 años. A grandes rasgos, se nota el potencial así como los detalles a pulir, pues aún necesita elevar su nivel en alta montaña y hallar más regularidad en la acumulación de esfuerzo. Pero por algo es joven, hay margen de sobra para trabajar en su condición escaladora y experiencias como esta, capacitan a su cuerpo y mente para encontrar la constancia que una ronda de este género demanda. 
Mauro Schmid: el suizo ganaba la 13ª etapa (en Belfort en una de las etapas más espectaculares) victoria más que merecidas por los numerosos antecedentes donde había dado en el palo y además quedaba segundo en otras dos, (en Voiron y Orcières-Merlette), demostrando así que es uno de los cazadores de etapas en mejor forma de las últimas dos temporadas. 
Atleta de múltiples recursos que por fin pudo tener a su favor ese elemento, pequeño pero decisivo, que nada tiene que ver con los vatios o la toma de decisiones: la suerte. Metido en casi todos los fregaos figuraba finalmente 35º. 
Se queda fuera de nuestros ocho mejores Paul Seixas, la joven esperanza francesa del Decathlon que acababa 4º en la general. También al resto de ganadores de etapa comenzando por el danés Jonas Vingegaard (1ª la CRE con el Visma) además de portar el amarillo dos jornadas y que de no ser por su caída hubiera conseguido la segunda posición final, el neerlandés Olav Kooij (5ª), el noruego Soren Warenskjold (11ª) y el belga Jasper Philipsen (17ª). Tampoco podemos olvidar al noruego Torstein Traen portador del amarillo durante dos etapas. 
En el otro lado de la balanza, las decepciones de Gregorie, O’Connor, Tiberi, Jorgensson o Aramburu.
En cuanto a la escuadra española, tras la gran actuación de la edición 2023 (tres etapas y dos top ten), en esta 2026 regresamos a la habitual sequía de etapas pero al menos Ayuso figura en el top ten como 7º clasificado, pero a más de 17’ del amarillo. El siguiente en la clasificación es Carlos Verona 23º; Pablo Castrillo 29º, Raul García Pierna 34º, Ion Izagirre 45º Abel Balderstone 47º, Javier Romo 54ª Alex Aramburu 85º Mikel Azparren 99º y Joel Nicolau 129º. Como mejor logro individual figura un tercer puesto de García Pierna en la 4ª etapa y varios top ten del resto, entre los que destacan ademas de Ayuso, el propio García Pierna y Castrillo, pasando el resto bastante inadvertidos. 
Debía retirarse en la jornada 18º José Félix Parra por una fractura de muñeca. Además del español, abandonaban muchos otros nombres ilustres del pelotón, como A. De Lie (3ª), C. Uijtdebroeks (6ª), T. Traen (7º), F. Gaviria (13ª), J. Vingegaard o T. Merlier (15ª), F. Lipowitz (16ª), B. McNulty (18ª) o E. Affini y E. Rubio (19ª), finalizando 158 ciclistas de los 184 iniciales.

Wednesday, July 29, 2026

Liga ACT 2026 8ª J. Donostia y 9ª J. Getxo

Con el último fin de semana de Julio se atravesaba el ecuador de la competición. Repitiendo presencia en territorio vasco, el sábado la regata se disputaba en San Sebastián, desplazándose el domingo hasta Getxo.   
El sábado 25, para la octava jornada, la capital guipuzcoana recibía a la Liga para disputar su XVIII Bandera en un día muy complicado para navegar y que hasta el último momento estuvo en peligro de no disputarse (de hecho la regata femenino se suspendía).
Asumiendo la organización la nueva situación y con las condiciones mínimas exigidas para competir, mucho viento, mar picado y nula animación en la playa de La Concha, la regata masculina se ponía en marcha con la marea bajando según avanzaban las tandas (PM a las 14.51), un coeficiente de mareas del 38%, y unos pronósticos que lejos de mejorar, empeoraban, apuntando rachas de viento del noroeste de hasta 31 nudos, 57 km/h, con una media cercana a los 30 km/h, olas de alrededor de 2,5 m y un periodo de 6-7”, condiciones críticas que influían en el normal desarrollo de la regata y considerada de coeficiente 8, la organización cambiaba su habitual formato, a contrarreloj individual, partiendo las traineras en orden inverso a la clasificación general de minuto en minuto utilizando la calle tres. 
Así en la primera tanda, remaban las cuatro últimas clasificadas de la general, partiendo la primera Ares, luego Chapela, tercera salía Santurtzi y la última en hacerlo era Lekittarra. Los diferentes cronos a lo largo del primer tramo evidenciaban desde el principio la dureza de las condiciones. Ares, sin referencias, necesitaba más de siete minutos para completar el primer largo, Chapela viraba 27” más lenta, y era Santurtzi la que lograba el mejor tiempo 7:01 por los 7:08 de Lekittarra. Con mucha dificultad en la vuelta, en la boya de meta los respectivos tiempos eran 12:36, 12:44, 11:53 y 12:08, con La Sotera manejando las referencias y la clasificación. Ninguna de las cuatro embarcaciones lograba navegar con comodidad y en ese contexto, la Itsasoko Ama ha sido la trainera que mejor se ha desenvuelto y sin en la tercera ciaboga anotaba 19:42, 35” mejor que la Santa Olalla y 39” que Lekittarra, con Chapela muy descolgada, en meta se adjudicaba el mejor tiempo con un registro de 24’42”50. mientras que Isuntza recortaba la diferencia para entrar segunda con 25’10”52, Ares anotaba el tercer mejor tiempo con 25’36”90 y Chapela cerraba la manga con un significativo 26’42”50 que le aseguraba sin duda la última plaza. 


El orden de salida para la segunda tanda, era San Juan, Ondarroa, Donostiarra y Hondarribia. Con algo menos de viento y la referencia de los tiempos de la tanda anterior, era la Torrekua II la que giraba primera en la boya exterior con 6:35 por los 6:38 de la Ama Guadalupekoa, mientras Ondarroa anotaba 7:02 y la Erreka lo hacía en tiempos de la primera tanda con 7:14. 
Para el largo de vuelta era Hondarribia la que mejor aprovechaba las olas para anotar en la boya de meta 11:20, por los 11:42 de Donostiarra, 12:04 de la Antiguako Ama y los 12:28 de San Juan. En el tercer bordo se mantenían prácticamente las diferencias con 18:26, 18:39, 19:14 y 19:48 en la maniobra respectivamente, para irse despegando los de Ioseba Amunarriz de sus rivales palada a palada y anotar en meta 23’13”06, el mejor crono hasta entonces. Si la tanda era para la Ama Guadalupekoa, la segunda plaza era para los de Arkaitz Díaz con 23’’42”72. La tercera, Ondarroa lograba mejorar los tiempos de la primera tanda con 24’16”54, pero no lo hacía San Juan con 25’03”87, siendo superada por La Sotera. 



Para la tercera tanda, mejorando las condiciones del campo, quedaban por bogar las cuatro mejores traineras de la clasificación general, con Getaria, partiendo primera, Zierbena a continuación para cerrar Orio, por detrás de la tercera en partir, Bermeo. Ultimas en salir con todas las referencias a favor, el duelo entre Orio y Bermeo, estaba servido. Mientras Getaria y Zierbena con 6:45 y 6:56 no conseguían mejorar los tiempos anteriores, Bermeo sí lo hacía con 6:32 y sobre todo Orio, la mejor con 6:28. Firmando el mejor inicio, pronto quedaba claro que en ese escenario el ritmo impuesto por los oriotarras era inalcanzable. Si en la primera maniobra ya aventajaban en 4” a la Bou Bizkaia, la regata daba un vuelco en la segunda ciaboga para los bermeotarras cuando el

proel Jon Unzaga introducía la pica por estribor durante la maniobra y, aunque la trainera pasaba por encima de la boya y aparecía finalmente por babor, los jueces interpretaban la acción como antirreglamentaria y descalificaban a los de Jon Salsamendi. 
Si Orio anotaba 11:11, Bermeo que seguía navegando, lo hacía en 11:35, mientras Zierbena giraba en 11:37 y Getaria en 11:52. Con Bermeo fuera de la pelea, Orio ha navegado en solitario hacia una nueva bandera sin adversario a la vista y en la tercera maniobraba realizaba el mejor crono bajando de 18” con 17:56. 
El simbólico crono de Bermeo era 18:22, el de Zierbena 18:25 y el de Getaria 18:51, superado por Donostiarra y Hondarribia. Aranberri manteniendo el ritmo y la atención de su tripulación hasta la llegada, certificaba una victoria incontestable con un crono de 22’49”92. Sin trega de Bandera en la mar, con un anecdótico 23’13”71 de Urdaibai, Zierbena parando el crono en 23’29”76 se aseguraba la tercera plaza por detrás de una gran Hondarribia segunda, mientras Getaria con 23’52”92, finalizaba tercera de tanda y quinta de la regata tras Donostiarra. 
Por abajo, con la descalificación de Urdaibai, Chapela conseguía dos buenos puntos, mejor eran los tres de Ares y estupendos los 6 de Santurtzi, que remará en Getxo desde la segunda tanda. Al contrario Bermeo lo hará desde la primera junto a las dos gallegas y Lekittarra. 

El domingo, 26  la novena jornada se trasladaba a la bocana de la ría de Bilbao, donde a oriente, la localidad de Getxo acogía la competición frente al puerto de Arriluze. En el campo de regateo habitual de anteriores ediciones, campo complicado, pegadito a la costa, con la calle cuatro en la zona interior, más próxima a la costa y la calle uno orientada hacia la ría. Con la pleamar prevista para las 15:40 h, el coeficiente de mareas era de 48%, con bastante viento del noroeste y mar de fondo con olas de 1,5 m con periodos de 6”, el coeficiente de regata era de 5. Con el comienzo a las 12:21 horas, la intensidad de la corriente se dejaría sentir con el avance de las tandas. 

En la primera tanda, donde remaban las cuatro últimas clasificadas de la jornada anterior, la novedad era la presencia de Urdaibai y el sorteo deparaba que remara en la primera calle con Chapela, Lekitarra y Ares, en ese orden completando el resto de calles. Con algunos cambios en las bancadas, la Bou Bizkaia enseguida cogía la proa de la tanda, con Lekittarra muy pegada y las dos gallegas por detrás, para virar primera en la boya exterior con un crono de 5:11 mientras Lekitarra lo hacía 1” después con 5:12 girando tercera Ares con 5:17 y cuarta Chapela con 5:21. Para el segundo largo Isuntza aprovechaba mejor las olas y superando a Bermeo se presentaba por delante a la maniobra con 10:16. Dos segundos después viraba una sorprendente Santa Olalla mientras la Bou Bizkaia caía a la tercera posición con 10:21 y mas descolgada giraba Chapela con 10:30. En el tercer largo se recuperaba Bermeo mostrando su diferente potencial y maniobraba primera con 16:01. Tres segundos mejor que Lekittarra y y 4” que Ares, virando Chapela 25” por detrás. Para el definitivo largo, la Bou Bizkaia aprovechaba mucho mejor las olas y temiendo que el viento hiciera de las suyas en las siguientes tandas, sus remeros lo daban todo y en un cuarto largo espectacular de apenas 4:41 se presentaba en meta con 28” de ventaja sobre Lekittarra anotando un gran 20’42”98. El crono de los de Lekeitio era 21’00”86, el de Ares 21’11”88 y el de Chapela 21’31”32. 


 A la segunda tanda, regresaba Getaria, junto a las asiduas Ondarroa y San Juan, más Santurtzi que progresaba desde la primera, tras su buena actuación del día anterior, para conformar la tanda. Remando por orden de calles Ondarroa, Getaria, Santurtzi y San Juan, enseguida comenzaba a marcar el ritmo una Esperantza con ganas de faena después la mala suerte del día anterior. Proa de regata, viraba primera en la boya de fuera en 5:19, cuatro segundos mejor que Santurtzi y San Juan, y siete mejor que Ondarroa, pero con peor tiempo que tres embarcaciones de la tanda anterior. Con mas viento ahora habría que comprobar el rendimiento en la vuelta y solo Getaria aguantaba el envite con 10:19, mientras las otras tres perdían mucho tiempo virando en 3”, por encima del 10:30 y ocupaban de momento las últimas posiciones. Para el tercer largo mejoraba algo la situación de la Esperantza, virando con el mejor tiempo de todas las embarcaciones, consiguiendo bajar de los 16, con 15:57. Segunda maniobraba la Antiguako Ama con 16:13, tercera la Sotera con 16:18 y se descolgada la Erreka con 16:26. Y en el largo de vuelta, se confirmaban todas las alarmas por el viento, y Getaria entre el esfuerzo del largo tercero y la incapacidad por mantener en meta los tiempos de Bermeo de la primera tanda, se veía superada por la Bou Bizkaia y a punto también, por Lekittarra. Del resto, una gran Santurtzi finalizaba segunda con 21’09”62 , tercera Ondarroa con 21’17”04 y cuarta San Juan con 21’34”02, de momento el peor tiempo de todos los botes. 

Con esos antecedentes y el viento en aumento 
para la tercera tanda, donde quedaban por bogar las cuatro mejores traineras de la jornada anterior, la expectación rondaba en el ambiente. Remando por orden de calles Orio, Zierbena, Donostiarra y Hondarribia. Todas con cambios en las bancadas el que marcaba el ritmo de salida era el bote de Zierbena. Con la San Nikolas a tiro, controlando la situación, y con Hondarribia última pendiente de la popa de Donostiarra, con el paso de las yardas, se podía comprobar la preocupación en la cara de todos los patrones. Al paso por la primera boya, 5:27 para Zierbena, 5:30 para Orio, 5:33 para Donostiarra y 5:34 para Hondarribia; todas peor que todos los tiempos anteriores. En el segundo largo se constataba el hecho y sólo escapaba de la quema Zierbena con 10:21, y dejándose la vida en la remada mientras las otras tres desistían de bandera con los 10:28 de Orio, los 10:29 de Donostiarra y los 10:35 de la Ama Guadalupekoa Para el tercer largo se mantenían las posiciones y las diferencias dentro de la manga con los 'galipos' en la septima posición con 16:29 y Hondarribia, realizando una gran ciaboga, recortando tiempo con Donostiarra. 

Y para el cuarto largo y conociendo todos el tiempazo anterior de Bermeo, se dedicaban a remar intentando terminar cuanto antes con el sufrimiento y paliar con ilusión los daños en la clasificación con los cuatro botes fuera de regata. Así Zierbena entraba en 21’18”66, que solo le daba para mantener la 7ª plaza, aunque cerca de la sexta, mientras Orio mantenía su octava con 21’30”94 y Hondarribia y Donostiarra caían a la 11ª y 12ª respectivamente superadas en una trainera por la ahora farolillo Chapela. Tercera y sorprendente Bandera para una Bou Bizkaia que de no ser por la sanción del sábado en San Sebastián de ninguna manera hubiera conseguido en su tanda habitual. ¡Lo que son las cosas! 

Los doce puntos del domingo compensan un tanto el descalabro del sábado San Nikolas, intratable. Por abajo siguen cerrando la tabla las dos embarcaciones gallegas ahora con Chapela con 24, cerrando y Ares por encima con 26 pero alejadas ambas de Santurtzi con 38 puntos y disputando regata en casa el próximo fin de semana. 

Con Agosto, comienza la segunda mitad de La Liga y además de en Santurtzi el sábado 1 ,remará en aguas de Lekeitio el domingo 2.

Friday, July 24, 2026

Wimbledon 2026. Segundo consecutivo para Sinner

En sus tradicionales fechas veraniegas y sobre el cuidado cesped del All England Lawn Tennis and Croquet Club, de Wimbledon, el tercer Grand Slam del año, único que se disputa sobre esta superficie y el más clasista de todos, disputaba su 139ª edición entre el 29 de junio y el 12 de julio.  
En el cuadro masculino con la ausencia de Carlos Alcaraz, el máximo favorito a llevarse el título es su defensor, el nº 1, Jannik Sinner, con Alexander Zverev y Novak Djokovic, como principales alternativas siendo el estado físico de Djokovic, determinante para ver entre quienes estará realmente la lucha. 
En el torneo femenino, Aryna Sabalenka es la gran favorita, con Elena Rybakina e Iga Swiatek como alternativas pero sin descartar  en la hierba, a Coco Gauff, Amanda Anisimova o Mirra Andreeva optando a cosas importantes. 
Empezando por el cuadro femenino, donde estaban todas las mejores raquetas del mundo, la representación española contaba con cuatro tenistas, Paula Badosa, Jessica Bouzas, Sara Sorribes y Oksana Selekhmeteva en el cuadro principal, teniendo que disputar la clasificación previa Leyre Romero, Andrea Lázaro, Marina Bassols, Kaitlin Quevedo y Angela Fita y sin que ninguna lograra acceder al cuadro principal. 
En el cuadro clasificatorio por tanto, 
en primera ronda caían dos de ellas; Fita y sorpresivamente Romero. Ángela Fita, en su debut en una fase de clasificación de un torneo de Grand Slam, frente a la macedonia Lina Gjorcheska, A. Fita - L. Gjorcheska (2-6 y 4-6) en 1h19, y Leyre Romero lo hacía frente ante la rusa Polina Iatcencko, P. Iatcenko - L. Romero (6-0 y 6-3) en una hora de partido. 
En segunda ronda cedían Andrea Lázaro y Keitlin Quevedo. Andrea ante la rusa Alina Korneeva, A. Korneeva - A. Lázaro (6-2, 6-7 y 7-5) en tres sets y 2h15 de dura lucha, tras dejar en la cuneta en primera ronda a la italiana Nuria Brancaccio N. Brancaccio - A. Lazaro (3-3 y 4-6) en 1h24; y Keitlin perdía ante la norteamericana Claire Liu K. Quevedo - C. Liu (4-6 y 4-6) en 1h40 tras eliminar muy fácil a la japonesa Sayaka Ishii, K. Quevedo - S. Ishii (6-0 y 6-3) en 1h13 en la primera eliminatoria. La que más lejos llegaba era Marina Bassols que lo hacía hasta la tercera ronda y donde cedía ante la norteamericana Robin Montgomery, M. Bassols - R. Montgomery (6-3, 1-6 y 1-6) en 2h06, después de vencer en la primera a la eslovena Lola Radivojovic L. Radivojevic - M. Bassols (7-6, 2-6 y 6-7) tras casi tres horas de partido y tres intensos sets, mientras que el enfrentaminto en segunda con la tenista china Xiyu Wang se resolvía con el pase de la español tras tener que abandonar la china en el tercero y después de 1h53 de partido X. Wang - M. Bassols (6-3, 1-6 y 0-4Ret). 
Por lo tanto ninguna accedía al 
cuadro principal donde sí tenían asegurada su presencia Sara Sorribes, Jessica Bouzas, Oksana Selekhmeteva y Paula Badosa. Era precisamente Paula Badosa la que más pronto caía. Le correspondía en primera ronda la norteamericana Emma Navarro. E. Navarro - P. Badosa (4-6, 6-3 y 7-5) y a pesar de ganar el primer set, la norteamericana remontaba para llevarse el partido en 1h54 en un partido muy igualado y en el que Navarro sacaba más rendimiento a su servicio. 
Entre las que cedían en segunda ronda figuraban Sara y Oksana. Sara Sorribes pasaba la primera ronda ganando frente a la andorrana Victoria Jiménez en dos sets S. Sorribes - V. Jiménez (6-3 y 6-3) en 1h17, pasando a cruzarse en segunda con la norteamericana, cuarta del mundo Pegula, ante la que cedía tras una dura lucha en el primer set, J. Pegula - S. Sorribes (7-6 y 6-1) en 1h29. En cuanto a Oksana Selekmeteva, le tocaba lidiar con la verdugo de Badosa, Emma Navarro. Tras haber haber pasado de ronda ganando en primera, a la jugadora austriaca Sinja Kraus, O. Selekhmeteva - S. Kraus (6-1 y 7-5) en 1h35. El partido con Navarro fue una demostración de resiliencia de la tenista norteamericana que levantaba un partido que se le había puesto en contra, E. Navarro - O. Selekhmeteva (3-6, 6-4 y 6-1) y a pesar de ganar el primer set, Oksana, la norteamericana remontaba para llevarse el partido cómodamente en 1h51. 
En cuanto a Jessica Bouzas era la que más lejos llegaba, tercera ronda y donde le tocaba cruzarse con la verdugo de Sara, y donde su tocaya Pegula resolvía fácil a su favor J. Pegula - J. Bouzas (6-1 y 6-3) en 52’. Previamente se había impuesto en primera a la húngara Anastasia Potapova, J. Bouzas - A. Potapova (6-2 y 6-3) en 1h17 y en segunda a la ucraniana Dayana Yastremska, D. Yastremska - J. Bouzas (3-6, 7-6 y 2-6) en 2h04. El enfrentamiento en tercera contra la cuarta del mundo devolvía a la tenista española a la realidad y el partido ponía a cada cual en su sitio. 
Mal papel por tanto de las representantes españolas sin ninguna representante en cuartos y de las que sólo se salvaba de la quema Jessica Bouzas a punto de acceder a octavos, pero que acusaba el cansancio del partido previo con Yastremska.  


Cuartos de Final. Extraña edición para el cuadro femenino, con la mayoría de las figuras quedándose en el camino y especialmente la nº uno Aryna Sabalenka, que lo hacía en octavos frente a la japonesa Osaka o como la ucraniana Svitolina que sucumbía en primera ronda, las rusas Andreeva o Schnaider en segunda; o en tercera la kazaja Rybakina, la polaca Swiatek o la norteamericana Anysimova. 
De tal manera que de las ocho jugadoras que accedían a cuartos, tan solo cuatro eran top ten, pero ninguna entre las tres primeras y con tres de ellas en las últimas posiciones; además la 12ª, 13ª y 14ª del mundo junto a la 25ª la belga Martens. 
Dos norteamericanas y dos checas, junto a una japonesa, una italiana, una belga y una ucraniana, sin rusas ni bielorusas, conferían a la ronda un carácter diferente y especial, muy abierto, sin favoritas previas y dándose la curiosidad que ninguna de las ocho coincidía con la ronda de la edición anterior.
Comenzaban los emparejamientos con el enfrentamiento entre la jugadora japonesa y una de la checas,  N. Osaka - K. Muchova (6-7 y 4-6), con la nipona llegando de eliminar a la número uno del mundo Aryna Sabalenka en sets corridos, y siendo la comidilla del cuadro femenino; del otro lado, Muchova buscando seguir creciendo, tras vencer a Krejcikova, Con cuatro victorias para Osaka y tres para la checa en sus enfrentamientos previos, la primera manga resultaba muy igualada, repartiéndose las roturas en los juegos iniciales hasta el 2-2. Desde ahí, tanto Muchova como Osaka lograban imponer sus servicios por lo que el set llegaba al tie break, donde el desenlace favorecía a la checa, al encontrar mejores sensaciones (4-7). 

En el segundo set la paridad se iba a mantener. Osaka, desde el servicio buscaba desestabilizar a Muchova, que se mostraba muy entera desde el fondo y además disponía de una gran oportunidad de sumar un quiebre en el tercer juego, sin aprovechar. Con el 4-4 y mismo guion de la primera, ahora Muchova encontraba un plus desde el resto ante una japonesa más cansada de su anterior partido y se llevaba el set (4-6) y el partido en 1h40.
En el siguiente duelo lamentablemente coincidían las dos norteamericanas 
J. Pegula - C. Gauff (6-4, 3-6 y 3-6) Gauff (7°), dos veces campeona de Grand Slam alcanzaba por primera vez los cuartos tras una trabajada victoria sobre la suiza Bencic. Por su parte, la neoyorquina Pegula (4ª) lo hacía tras superar a su compatriota Jovic, de igual forma. En sus enfrentamientos previos (5-3 a favor de Pegula), aunque sobre hierba, la cosa estaba igualada con una victoria por lado. En las apuestas Jessica se perfilaba como favorita por sus resultados sobre hierba. El partido arrancaba cuesta arriba para Gauff, demasiado errática, principalmente con el servicio, sufriendo un quiebre temprano que marcaría el devenir del set. Las imprecisiones de Gauff facilitaban el trabajo de Pegula, que sin fisuras en su tenis. sellaba el primer set a su favor (6-4). 
Para el segundo, Coco se afirmaba en la pista y nivelaba la balanza, reduciendo errores y obligando a su compatriota a jugar puntos largos. La intensidad de Coco se convirtió en un problema para Pegula, que sin poder sostener el ritmo, cedía el segundo set (3-6). En el tercer y definitivo asalto, la tenista de Florida sacaba a relucir sus capacidades en la devolución y apretando al resto, dejaba sin ideas a Pegula para sentenciar el paso a semifinales con otro (3-6). 
El tercer partido enfrentaba a la joven jugadora ucraniana frente a la tenista italiana 
M. Kostiuk - J. Paolini (6-3 y 6-2), dos tenistas que llegaban en un gran momento de juego, que se enfrentaban por cuarta vez en el circuito, (dos victorias previas para Paolini y una para la ucraniana) y que se resolvía favorablemente para Marta. Llevando siempre la iniciativa, lograba romper primero y luego manejar la renta a su favor con (6-3) en el primer set, y repitiendo prácticamente la historia en el segundo, colocar un (6-2) en 1h09, anulando por completo el tenis de Jasmine, en busca de tomar la iniciativa desde su potente derecha y accediendo con claridad a semifinales. 
Y para el último partido 
L. Noskova - E. Martens (6-3 y 7-5) Linda Noskova (12°) y Elise Mertens (27°) protagonizaban un interesante duelo. La jovencita checa alcanzaba por segunda vez esta ronda en un Grand Slam luego de vencer en dos mangas a la estadounidense Keys. Por su parte, la experimentada belga estaba realizando su mejor campaña estrenándose en cuartos tras dejar en el camino a Rybakina o Bouzkova. Primera vez que se veían las caras, era la belga Elise la que llevaba la iniciativa al comienzo, pero luego era la checa Linda la que causando estragos con sus potentes golpeos consiguió la rotura esencial para cerrar el primer set (6-3). La segunda manga arrancaba con una Linda Noskova más agresiva al resto, ejerciendo presión desde el fondo para producir nuevas oportunidades de break, aunque sin tomar distancia. Lejos de sentirse intimidada, Mertens se afirmaba en la hierba y sacaba provecho para de sus herramientas defensivas para lograr igualar (5-5). A pesar de la resistencia que ofreció Mertens, la joven checa conseguía romper en el undécimo juego y resolver con autoridad en el siguiente, para con un (7-5) en 1h50, meterse en semifinales. 
Con la relativa sorpresa de la eliminación de la japonesa Osaka y de la norteamericana Pegula, el acceso a semifinales lo lograban las favoritas.   
Semifinales. 
En competición quedaban dos tenistas checas, una norteamericana y una ucraniana, enfrentándose de la siguiente manera 
K. Muchová - C. Gauff (6-2, 1-6 y 7-6) en 2h35. La checa (nº 10) y la estadounidense (nº 7) se enfrentaban por octava vez en el circuito. El duelo llegaba cargado de igualdad pese al claro dominio de Coco Gauff en los enfrentamientos directos, habiendo ganado siete de ellos, aunque el último había caído del lado de la checa este mismo año en Stuttgart. Además, tanto Gauff como Muchová afrontaban las primeras semifinales de Wimbledon de sus respectivas carreras, por lo que los nervios también iban a jugar un papel importante. De hecho al primer set salía la jugadora checa con las ideas más claras que su rival Gauff, que cometiendo demasiados errores no forzados, permitía que Muchová dominara la manga con autoridad, variando alturas de golpeo y utilizando su clásico tenis de anticipación (6-4) en 34’. La reacción de la norteamericana era fulminante para el segundo. Subiendo la intensidad de sus piernas y la potencia de su derecha, Gauff empezaba a castigar los segundos saques de la checa. Y con un juego agresivo en la red, devolvía el set con un contundente (1-6) en 31’ para forzar una manga definitiva de desgaste absoluto en una batalla en la que ninguna lograba marcar diferencias. De tal manera que conservando cada una su servicio se llegaba al (6-6) y al súper tie-break, y donde Gauff llegó a disponer de una bola de partido con 9-8 a su favor. La estadounidense arriesgaba con una dejada que se quedó en la red, un error psicológico que Muchová aprovechaba para encadenar los siguientes puntos y cerrar el pase a la final por un agónico 11-9 en el desempate (7-6) en 1h30. 

Mientras que en la segunda semifinal 
M. Kostiuk - L. Noskova (4-6 y 4-6), en 1h19, primera semifinal para ambas, en la pista central se enfrentaban dos de las grandes sensaciones de la temporada sobre hierba, ambas con estilos similares y golpeo muy potente desde el fondo. Desde el arranque, era la checa Noskova la que tomaba la iniciativa y con mayor agresividad, buscando dominar con sus tiros tanto de derecha como de revés, y sacando a relucir un servicio superior, se llevaba el primer set (4-6) en 43’, pese a resistencia de Kostyuk que dejaba destellos de su calidad en los intercambios largos. 
Para el segundo, la ucraniana Kostyuk, apoyada por la grada intentaba reaccionar. Sin embargo, enfrente se topaba con la regularidad de la checa, que frenaba su impulso de manera inmediata rompiendo su servicio en el segundo para colocar un (1-3) que le serviría de renta hasta el final. Nosková basó su triunfo en forzar los constantes errores de Kostyuk (conectaba solo 6 golpes ganadores en el global) llevándose un merecido triunfo y sellar su victoria con otro (6-4) en 1h19. 
Final.
Con esta inédita final, desde 2009 no coincidían dos tenistas de la misma nacionalidad en una final (las hermanas Williams, cayendo el título del lado de Serena), convertían el dato en un hito muy importante para cualquiera de las dos, pues les supondría lograr su primer Grand Slam. Después de que lo hiciese Mirra Andreeva en el pasado Roland-Garros, Wimbledon volvería a coronar a una nueva campeona de Grand Slam. 
Las últimas supervivientes del apasionante cuadro femenino que deparaba Wimbledon en esta edición 2026, además llegaban a la final habiendo salvado ambas, bolas de partido en algún momento del torneo dando idea de la igualdad de esta edición. La de mayor edad, Karolina Muchova a sus 29 años, coleccionaba la última semifinal de Grand Slam que le faltaba en su carrera y lo hacía superando un durísimo cuadro, derrotando de forma consecutiva a tres campeonas de 'Majors': Krejcikova en octavos (7-5, 5-7 y 6-3), Osaka en cuartos (7-6 y 6-4) y a Coco Gauff en un tercer set dramático (6-2, 1-6 y 7-6) con un tie-break angustiosos que se saldaba (12-10) para la checa. Segunda final para ella (en Roland-Garros 2023, acababa cediendo ante Swiatek en tres sets). Tras varios complicados años de altos y bajos, parece haberse reencontrado con su mejor versión, habiendo levantado los dos torneos más importantes de su palmarés: el WTA 1000 de Doha y el Premier 500 de Bad Homburg, este último sobre esta misma superficie. Enfrente estará Linda Noskova, una tenista que conoce de sobra. Precisamente con ella compartió pista en los dobles checos de los JJOO París 2024, y donde cedieron en el partido por el bronce ante las españolas Sorribes y Bucsa. Con 21 años está viviendo el mejor año de su corta trayectoria como profesional entrando por primera vez en el top 10 de la WTA justo antes de comenzar Wimbledon gracias a su título sobre el césped de Berlín. En su camino ha dejado a huesos duros de roer, caso de Cirstea, Keys o Kostyuk para cosechar su mejor resultado en un Grand Slam, (cuartos en Australia 2024). Karolina Muchova y Linda Noskova solo se han enfrentado en una ocasión, sobre las pistas del U.S. Open 2025, donde acababa venciendo Karolina (6-7, 6-4 y 6-2) en la 3ª ronda. 
Final que invita a pensar que se decidirá en tres mangas, ya que esta edición ha sido el 'Major' femenino con más partidos decididos en el set final de toda la Era Abierta (51). 
K. Muchova - L. Noskova (2-6, 7-5 y 3-6), en 2h28. Primera final aquí para ambas y con una favorita en la figura de la más veterana Muchova, si algo ha enseñado el tenis a lo largo de los años, es que nada puede darse por hecho jamás y que las cosas pueden cambiar de un modo abrupto en un abrir y cerrar de ojos, como quedaba demostrado en la montaña rusa de emociones de esta final. Arrancaba el primer set, y algo fallaba en el tenis de Muchova. La talentosa jugadora, que había consumado una gran hazaña en semifinales venciendo a Gauff, parecía ser otra tenista a aquella. Lenta de piernas, obtusa de mente, imprecisa en sus golpes y sin atisbo de fe en sus posibilidades. No parecía descabellado pensar que las molestias físicas sufridas en el tramo final de su duelo con Cori, le estuvieran pasando factura. Todo ello era aprovechado con una naturalidad inexplicable por parte de Noskova. Nada hacía pensar que estuviera disputando su primera final de Grand Slam y con solo 21 años. Haciendo una lectura fabulosa de la final, castigaba a su rival con tiros profundos y potentes sin asumir excesivos riesgos, y en cuanto asumió su nuevo rol tomaba la iniciativa variando golpes, improvisando, con dejadas, subidas a la red, ángulos increíbles y tiros cortados. Los roles parecían cambiados; Muchova recibía de su propia medicina y ni siquiera su privilegiada mano y gran servicio lograba contrarrestar el castigo recibido. Noskova inmisericorde, cortaba de raíz cualquier intento de remontada por parte de Karolina. Con una gestión impecable de los nervios y la tensión, firme con su servicio, dominaba con su derecha desde el fondo a su rival y poniendo distancia con un 'break' (1-4) se llevaba el set (2-6) en 31’. 
Muchova no quiere sentirse comparsa en esta fiesta, acepta la desigualdad inicial y busca en sí misma la solución. Aprieta la raqueta e intenta deslizar su potencia en las pocas grietas que ofrece Noskova. Por ahí se permite defender sus dos primeros turnos de saque y no desesperarse ante la buena mano de la rival. Noskova no cede. Juega por ella, por su madre, fallecida de cáncer en 2024, y por esa familia que la arropó desde el inicio cuando decidió el tenis por encima de todo, y que apenas se inmuta tampoco en el banquillo. Ejecuta derechas que doblan la velocidad de la pelota y globos y dejadas a dos manos que aplaude la grada con ganas. Y que le permiten conseguir el 'break' en el sexto juego, con el que parece inclinar la final a su favor (2-4). «Sigue, sigue», le gritan desde su banquillo a Muchova, que esconde la cabeza en ese intercambio porque sigue sin encontrar soluciones y ya parece acercarse el final. Lo intenta, no obstante, pero el servicio que la había impulsado en estas dos semanas sigue sin aparecer y Noskova está en todas partes, sin temor a pesar de verse tan cerca de su primer Grand Slam, y en Wimbledon. Al contrario, mete presión desde el resto; no quiere esperar más. Muchová levanta una primera bola de partido, y también una segunda, y hasta una tercera. Y deja que sea su rival quien cierre, si puede, esta final. Pero ahí, en un juego de más de 10’, muestra el tenis toda la dificultad que encierra este deporte. A Noskova se le nota ahora esta primera gran lucha por un Grand Slam. Sufre, tiembla, titubea, doble falta, una bola de 'break' en contra, y otra, y otra, y otra, y cuatro saques directos, y otra doble falta. Qué difícil es cerrar un partido, y más una final, y la primera. Más de diez minutos de pelea contra sí misma. Contra una Muchova que intenta apretar todavía más los nervios de la rival, que sí ha pasado por allí antes. Y fuerza por fin la rotura, y se tapa los oídos Noskova, que quiere olvidar los últimos 10 minutos, y ese (2-5) y saque a favor. Que ahora es un (4-5) contra una Muchova que ha encontrado una grieta y trata de aprovecharla. Incluso para levantar una quinta bola de partido y poner el 5-5. Incluso para encontrar por fin las soluciones y soltarse a lo grande porque estaba todo perdido y ahora empieza a jugar y es otra final. Que aquel 2-5 es un 6-5 y un 'break' para el 7-5 con el que iguala la contienda casi casi por sorpresa, en 71’. 
En el banquillo, se cambian las tornas: la toalla envuelve ahora la cabeza de Noskova, mientras Muchova mantiene la cabeza alta, la mirada fija en el objetivo. Tiene una segunda oportunidad, y qué oportunidad. Después de eso, la lógica indicaba que el desmoronamiento de Noskova podría ser total, pero nada más lejos de la realidad. Salió con energías renovadas al tercer parcial Noskova, volviendo a encontrar la paz mental necesaria para ejecutar su plan de juego y desbordar a una Muchova carente de herramientas para mandar en la pista. Aun con sufrimiento, logra cortar la racha negativa con el primer juego del tercer set. Por fin un respiro después de cinco consecutivos en contra. 
Y del alivio, el estirón, pues vuelve a lo que había hecho bien al inicio del partido y consigue imponer de nuevo su ritmo, su estilo, y un 3-0 lleno de puntos preciosos que devuelven la adrenalina al encuentro. La tendencia regresa a la primera hora de encuentro, aunque se hayan cumplido las dos y media cuando Noskova se enfrenta de nuevo a un (2-5) a favor. Ha tenido 30’ para digerir lo que pasó y de limpiarse de todos sus demonios. Hay más calma en su mano, y también en la de Muchova, que ha levantado un 2-5 y se ve de nuevo en inferioridad. Aunque ya ha pasado por ahí y fuerza el 3-5 y, de nuevo, cede la presión a su rival. Volvía a llegarse a una situación como la del segundo set. Pero en este nuevo (3-5), Noskova es otra. Más centrada, más paciente, algo más fría. Más peloteos, menos riesgos, más botes antes de sacar, más autoritaria, más crecida. Más campeona. Porque esta vez no hay demonios que la debiliten; hay un saque directo para sumar su sexta pelota de partido y no lo deja escapar. Un saque a la T la lleva al olimpo, al (3-6) en 47’, a dejarse caer en la hierba y esconder de nuevo la cara entre las manos pero esta vez la emoción es de liberación, de alegría, de por fin campeona de Grand Slam, de campeona de Wimbledon. Con 21 años, contra los nervios, la presión, la inexperiencia y sus propios demonios. Linda Noskova se imponía a Karolina Muchova en un duelo en el que fue superior de principio a fin, pero sufriendo un colapso por nervios en el segundo parcial, que le ponía contras las cuerdas, respondiendo como solo las elegidas pueden hacerlo. 
Una nueva estrella refulge en el firmamento del circuito WTA, cuyo brillo puede ser tan intenso como duradero. Nada puede darse por hecho en el circuito WTA y parte de su magia radica en ese carácter impredecible, merced a la enorme igualdad que impera y que provoca que muchas jugadoras hayan roto moldes en los últimos tiempos. Tanto es así que, en las nueve últimas ediciones en Wimbledon, las ganadoras han sido nueve diferentes tenistas.  





El cuadro masculino, destacaba en esta edición por la eliminación en primera ronda de 9 de los 32 cabezas de serie. 
Contaba con la presencia de los mejores tenistas del mundo, faltando a la cita jugadores de la talla de Carlos Alcaraz, Mattia Bellucci, Arthur Cazaux Jack Draper, Sebastian Korda, Tomáš Macháč, Lorenzo Musetti, Reilly Opelka, Holger Rune, Eliot Spizzirri o Valentin Vacherot. El interés de los aficionados, con la ausencia de Alcaraz, estaba puesto en un posible duelo entre Djokovik y el número uno Sinner en semis, una final entre los dos mejores del mundo o si se colaría en ella algún outsider. 
En cuanto a los nuestros con la baja de Carlos Alcaraz, el plantel de tenistas españoles lo integraban Rafa Jodar, Pablo Carreño, Martín Landaluce, Daniel Mérida, Alejandro Davidovich, Roberto Bautista y Jaume Munar, que entraban de forma directa al cuadro principal, mientras que Pablo Llamas, Alejandro Moro, Nikolás Sánchez, Pol Martin, Pedro Martínez y Roberto Carballés, lo hacían al previo clasificatorio. 
Cuadro Clasificatorio. Así Nikolás Sánchez y Pedro Martínez caían en primera ronda. Sánchez lo hacía en dos sets ante el surcoreano Soon-Woo, N. Sánchez - K. Soon-Woo (6-7 y 3-6) mientras Martínez lo hacía en tres, frente el finlandés Otto Virtanen, O. Virtanen - P. Martínez (6-4, 1-6 y 6-1). En segunda ronda quedaban eliminados Pol Martín ante el también español Pablo Llamas, P. Llamas - P. Martín (6-4 y 6-2) y tras dejar en la cuneta en la primera al belga Arnaud Bailly (4-6 y 4-6), mientras que Carballés caía ante el norteamericano McDonald, Mackenzie Mcdonald - Roberto Carballés (6-4 y 6-4) tras imponerse en primera ronda al británico Mark Ceban, (2-6 y 4-6). Los que más lejos llegaban eran Alejandro Moro que quedaba eliminado en tercera ronda frente el verdugo de Sánchez, A. Moro - K. Soon-Woo (4-6, 6-7 y 3-6), después de derrotar al argentino Francisco Comesaña en primera, Fr. Comesaña - A. Moro (6-4, 6-7 y 4-6) y al francés Harold Mayot en segunda A. Moro - H. Mayott (6-3 y 7-6). En el caso de Alejandro Llamas, aunque también perdía en tercera ronda era uno de los dos Lucky Loser y accedía de esta forma al cuadro principal. Cedía ante el norteamericano Boyer, A. Llamas - T. Boyer (5-7, 7-6, 6-7 y 3-6) tras ganar en primera al francés Dan Added (6-2 y 6-4) y en segunda a Pol Martín (6-4 y 6-2). 
Dentro del cuadro principal, la competición de los españoles resultaba muy flojita por no decir directamente mala y sólo Davidovich conseguía llegar hasta octavos. 
Primera ronda, comenzando con Alejandro Llamas que llegaba del cuadro clasificatorio como lucky looser, y al que tocaba cruzarse con el norteamericano Zachary Svadja, A. Llamas - Z. Svadja (1-6, 2-6 y 4-6) cediendo fácil en tres sets. Landaluce, debía medirse al verdugo de Sánchez y de Moro, en el cuadro clasificatorio, y el surcoreano Kwon también derrotaba al español en tres sets S.W. Kwon - M. Landaluce (6-4, 6-3 y 6-3) en 2h22. Por último Roberto Bautista se cruzaba con la promesa brasileña Joao Fonseca y también caía derrotado en tres sets R. Bautista - J. Fonseca (6-7, 4-6 y 3-6) y 2h27. 
Hasta segunda ronda avanzaban Pedro Carreño y Daniel Mérida. Carreño tras el abandono del canadiense Shapovalov en primera D. Shapovalov - P. Carreño (3-6, 6-7 y r) debía enfrentarse en un duelo patrio a Rafa Jodar en segunda y del que salía perjudicado, R. Jodar - P. Carreño (3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4) en cinco sets y un espectacular partido. Y en cuanto a Mérida, se medía en primera ronda al argentino Carabelli y después de un trabajado duelo y la retirada del rival en el cuarto set por lesión (6-4, 6-3, 2-6, 0-3 y ret) pasaba de ronda para enfrentarse al ruso Medvedev y quedar eliminado tras una dura pugna de cuatro sets D. Mérida - D. Medvedev (6-3, 3-6, 5-7 y 2-6) y 2h14. 
Hasta tercera ronda llegaban Rafa Jodar y Jaume Munar con el siguiente recorrido previo. Jodar cedía ante un consistente japonés Shintaro Mochizuki que llegaba de la clasificación y le remontaba un partido que tenía claramente a favor R. Jodar - S. Mochizuki (6-1, 6-7, 4-6 y 4-6) en 3h justas, después de haber eliminado al británico Felix Gill en la primera, R. Jodar - F. Gill (6-3, 6-3 y 7-5) en un partido fácil de 1h56 y tres sets, y a su compañero Carrero en segunda ronda en cinco sets y un espectacular partido R. Jodar - P. Carreño (3-6, 6-3, 1-6, 6-3 y 6-4) y tras 3h43 de dura lucha. 
En el caso de Munar, en primera se cruzaba con el argentino Francisco Cerundolo, al que lograba eliminar fácil en tres sets J. Munar - F. Cerundolo (6-1, 6-4 y 6-3); en segunda se deshacía del británico Jacob Fearnley también en tres sets J. Fearnley - J. Munar (4-6, 6-7 y 4-6) y era eliminado en tercera por el checo Jiri Lehecka, nº 13 del mundo, en cuatro J. Lehecka - J. Munar (6-4, 6-4, 4-6, y 6-4) en 2h56. 
En cuanto a Alejandro Davidovich, era el que más lejos llegaba, hasta octavos; en primera se deshacía cómodamente del pequeño de los Cerúndolo, A. Davidovich - JM. Cerúndolo (6-4, 6-4 y 7-6), en segunda del húngaro Fabian Marozsan, de igual forma A. Davidovich - F. Marozsan (6-3, 6-0 y 6-3), en tercera del también húngaro Marton Fucsovics, A. Davidovich - M. Fucsovics (7-6, 6-2 y 6-3) también en tres sets hasta que en octavos le tocaba cruzarse con el canadiense Felix Auger-Aliassime y en un auténtico espectáculo de tenis caía derrotado por el nº tres del mundo tras cinco sets F. Auger Aliassime - A. Davidovich (6-7, 7-6, 6-3, 6-7 y 6-1) en 4h26. De tal manera que nuevamente España se quedaba sin presencia nacional en cuartos de final, tras el doblete de Alcaraz en 2023 y 2024 y con la habitual sequía hispana de las pistas de hierba. 

Al cuadro final accedían además del número uno Jannik Sinner, cinco top ten más junto a un invitado británico (114 del mundo) y una sorpresa alemana. Por orden, el alemán era Jan Lennard Struff y el invitado Arthur Fery que junto al italiano Flabio Cobolli, el norteamericano Taylor Fritz, un canadiense, Felix Auger-Aliassime, un alemán, Alexander Zverev y el serbio Novak Djokovic, completaban un interesante cuadro final repitiendo presencia en la ronda Djokovic junto a Sinner, Fritz y Cobolli y siendo los emparejamientos los siguientes  

Cuartos de Final.
El primer duelo enfrentaba al nº uno mundial, el italiano Jannik Sinner con la sorpresa alemana, Jan Lennard Struff, nº 99 del mundo hasta entonces. Cuarta vez que se enfrentaban en el circuito profesional, con tres victorias previas para Sinner en el historial, el duelo tenía un claro favorito. 
J. Sinner - JL. Struff (7-5, 7-6 y 6-3) y que no daba lugar a continuar con su sueño, resolviendo el italiano a su favor en un complicado partido y 2h35 de pelea.  El primer set reportaba igualdad desde el servicio y Sinner y Struff no obtenían ventaja en los juegos iniciales, con largos intercambios desde el lado del revés y juegos cortos con el servicio del alemán. Esta paridad se sostenía hasta el (5-5), cuando Sinner apelaba a su experiencia y a su solidez para poder romper, ponerse arriba en el marcador y complementarlo con su servicio, para llevarse el set (7-5) en 49’. El segundo set no cambiaba de guion, aunque el alemán buscaba variantes, utilizando mucho más las dejadas e incomodando el juego del italiano. Sin embargo, Sinner era el primero en romper, en el tercer juego, aunque Struff le devolvía la moneda en el siguiente para colocar el (3-3) en el luminoso. Gestionando los dos su juego, llevaron la paridad hasta el (5-4), con Struff dejando escapar un punto para set en el décimo. Con nueva igualdad (6-6), el set se definía otra vez en un tie break, en donde Sinner volvía a tirar de experiencia para llevarse el set (7-6) en 1h06. En la tercer manga, con Sinner más confiando en la victoria, Struff no era de la misma opinión y sin bajar el ritmo, se mantenía en la pelea. El italiano no estaba tan firme al saque y el germano disponía de una oportunidad única de rotura en el cuarto juego, que no aprovechaba. De tal manera, que la reacción de Sinner no se hacía esperar y mostrando más agresividad lograba el ansiado quiebre para colocar el (5-3) y cerrar el duelo con su saque (6-3) en 40’ y meterse en semifinales. 
El segundo partido no parecía tan sencillo y correspondía al duelo entre el canadiense nº 3 mundial y el tenista serbio, actual 7º del ranking, 
F. Auger Aliassime - N. Djokovic (6-7, 6-3, 3-6, 7-6 y 6-7), en 5h15, en el que posiblemente haya sido el mejor partido del torneo. el techo se cerró tras el segundo set, cuando Djokovic peor lo estaba pasando, y eso afectó de lleno a la eficiencia con el saque de Aliassime. A partir de ese momento hubo constantes cambios de guión y drama hasta el último segundo, con Djokovic ganando por todo lo alto en el super tiebreak para meterse en unas nuevas semifinales en el All England Club, donde se verá las caras con Jannik Sinner al igual que pasó el año pasado en la misma instancia.  El primer set tuvo como principal protagonista el servicio. Ninguno de los dos concedía regalos al saque, por lo que el encuentro se desarrollaba con igualdad máxima hasta el 4-3 a favor de Djokovic y con el tenista serbio disponiendo de una bola de rotura que el tenista francés abortaba. En el siguiente juego se encendían las alarmas para el tenista serbio, con un mal gesto y afectación muscular de una pierna con necesidad del fisio. El duelo finalizaba con un tie break de infarto donde ambos tuvieron sus oportunidades y un fallo clamoroso del canadiense concedía el set por 12-10 a favor del serbio (6-7) en 1h35. El segundo set se desarrollaba en la misma dinámica que el primero, con ambos tenistas manteniendo sin problemas su saque. Sin embargo, en esta ocasión Auger-Aliassime sí encontró el premio del break, en el octavo, juego tras meter presión a Djokovic con el resto. Sacando para cerrar, Novak tuvo una bola de rotura, pero el tenista canadiense firmó uno de sus mejores puntos del torneo y poner las tablas en el marcador con un ace (6-3) en 42’, momento en que se cerraba el techo de la Central, a pesar de las quejas de ambos. Llegados a este punto, un Djokovic bastante mermado a nivel físico, tenía que salvar bola de break nada más iniciar la tercera manga. Sin embargo y acto seguido era él el que se ponía con ventaja después de un juego maratoniano con servicio de Felix. Misión fallida para ambos. Cuando todo parecía más cuesta arriba para el serbio, Auger-Aliassime volvía a cometer más errores de lo normal, lo que permitía a Nole lograr el break para colocarse (5-2) y cerrar el set por (6-3) en 53’ y quedarse a un paso de las semifinales. El cubrimiento de la pista había supuesto que el porcentaje de puntos ganados de Auger-Aliassime con el primer servicio bajara ostensiblemente (81% y 90% en el primer y segundo set a un 67% en el tercero). El inicio del cuarto set supuso un jarro de agua fría para el canadiense, ya que Djokovic volvía a romper en blanco, poniéndole contra las cuerdas. La respuesta del tenista canadiense era la misma e inmediata, y en esa dinámica se llegaba a un nuevo tie break donde el canadiense llevaba la voz cantante (7-6) en 59’, forzando un quinto set que hacía justicia a uno de los partidos más épicos del torneo. Novak había dejado escapar con vida a Felix, y los fantasmas de la derrota contra Fonseca en Roland Garros aparecían de nuevo. El tenista serbio no se vino abajo, e incluso tuvo tres bolas de rotura nada más iniciar el parcial definitivo, pero de nuevo el canadiense se defendió con todo lo que tenía para no quedarse a remolque. De hecho, fue Felix el que tuvo un 0-30 con 4-4 que dejaba a Nole al borde del abismo, pero Djokovic salvando la papeleta, alentaba al público para que le diese fuerzas en el tramo final. Un final repetitivo, con un definitivo super tiebreak que decidiría quién sería el rival de Sinner en semifinales. La locura se desató desde el primer punto con una brutal contradejada de Djokovic, que se llevaba la mano a la oreja y logró colocarse con 4-2 a favor. Cada punto era mejor que el anterior y Nole corría cada bola como un chaval frente un Aliassime rebajado a figurante en esas escenas finales con un Djokovic protagonista absoluto (6-7) en 66’. A sus 39 años, Novak Djokovic ha tenido que sufrir lo que no está escrito para acceder a semifinales de Wimbledon 2026. Su Grand Slam número 25 se sitúa a dos victorias, aunque hay muchas dudas sobre su posible estado físico tras tanto desgaste. 

En el tercer enfrentamiento, el tenista italiano se medía a la sorpresa británica. Arthur Fery quería dar otro golpe de efecto en Wimbledon y soñaba con hacer delirar a su gente. Encadenando victoria tras victoria, el 114º del mundo, llegaba como wildcard y por primera vez compitiendo aquí, sin hacer ruido, Fery quería otra victoria para hacer historia en casa, enfrentándose a Cobolli, en uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. 
F. Cobolli - A. Fary ( 4-6, 6-7 y 0-6) en 2h14. Segunda vez que se enfrentaban en el circuito profesional, con una victoria previa del tenista local (Australia 2026), Fary pretendía continuar la racha, independientemente del rival con el apoyo de toda su gente. El servicio, como era de esperar, iba a ser fundamental y en esos primeros juegos del primer set la igualdad era la tónica. Cobolli y Fery se mostraban enteros desde el saque, pero no encontraban opciones desde el resto. Desde el fondo de la cancha ninguno conseguía tomar la iniciativa, por lo que la igualdad se fue manteniendo hasta el (4-4). Cobolli, había dejado escapar una rotura en el séptimo juego, y eso le costaba el set y seguramente el partido. Cobolli afectado, no mantuvo el nivel y era Fery el que conseguía hacerlo en el siguiente, para cerrar el set ganando su servicio (4-6) en 43’ ante el fervor de la central. Se recuperaba Cobolli para la segunda ronda y con una rotura se colocaba (2-0). Pero poco le duraba la alegría al italiano, ya que el británico reaccionaba y devolvía la igualdad para ponerse (2-2). Desde entonces, Fery se mostraba más agresivo pero frío de mente, aunque enfrente Cobolli también había aumentado su nivel. Por ello el set continuaba muy parejo, con el publico llevando en volandas a su tenista hasta el (6-6) y llegar al tie break. Ahí, Fery aprovechó el apoyo de la gente yaprovechaba los errores de Cobolli a su favor para llevarse el set por (6-7) en 1h.En el tercer set, con el partido muy en su contra, el nº 9 mundial no tenía mucho margen de maniobra ante un británico pletórico y además con el apoyo de los suyos. Pero Fery era una tromba y ganando su primer servicio, rompía en el siguiente y así en las dos ocasiones siguientes ante un italiano inerme, incapaz de reaccionar. El set culminaba con un increíble ace (6-0) en 31’ ante un respetable puesto en pie, que celebraba la victoria de su paisano (francés de nacimiento) y lapresencia de uno de los suyos nuevamente en semifinales. 
Para finalizar la ronda, en el último partido de la tanda se veían las caras el tenista norteamericano y el alemán, con un claro (4-10) en el head to head previo, a favor del norteamericano y siete victorias consecutivas. 
T. Fritz - A. Zverev (4-6, 4-6 y 2-6), después de 1h59 de dominio alemán. Simplemente, un eficaz Zverev resolvía el duelo a su favor en un encuentro marcado por los problemas físicos de Fritz, resentido de su tendinitis en la rodilla derecha y que le ha lastrado esta temporada a partir del segundo set. Comenzaba con Fritz cómodo al saque, y con Zverev logrando salvar las primeras dos bolas de break, pero iniciaba el encuentro a remolque tal y como la había sucedido en sus últimos duelos. 'Sascha' no tardaría en obtener su turno de réplica y si la primera la salvaba Taylor, la segunda no y Zverev se ponía con ventaja en el marcador. A partir de ese momento el tenista alemán controlaba hasta el 5-4, cuando le tocaba sacar para cerrar y preso del pánico, Fritz se colocó con 15-40. Afortunadamente para el germano, lograba conectar dos saques increíbles para lanzar un grito que se escuchó en toda la Pista 1 y acabar cerrando el parcial por (4-6) en 41’. El hecho de ir con ventaja quitó mucha presión a Zverev, además Taylor pedía fisio para tratarse la rodilla. El partido se enfrió bastante, y a pesar de que Fritz mantuvo su saque hasta el 4-4 la sensación era de preocupación tanto en su rostro como en su banquillo. Fue ahí cuando Zverev subió un puntito más el nivel, aprovechándose de la situación para romper el servicio de Taylor, cerrando el segundo set con su saque (4-6) en 44’ y poner pie y medio en las semis de Wimbledon por primera vez. El tercer set era la crónica de una muerte anunciada por el estado físico de Fritz, y en el tercer juego Zverev rompió su saque para colocarse rápidamente 3-1 y meter la directa para acabar cerrando por (6-2) en 34’. Lento de movimientos y frustrado por la situación, Taylor no fue rival para 'Sascha', aunque siga siendo su bestia negra. 
De tal manera que a semifinales, llegaban el nº 1, el 2, el 7 y el invitado local. Se volvían a encontrar dos de las mejores raquetas del mundo en el segundo enfrentamiento, quedando la primera eliminatoria reservada para el duelo entre la sorpresa británica Fery y el tenista alemán nº 2 actual. Se veían las caras por primera vez Fery y Zverev, la esperanza británica frente al último campeón de un Grand Slam, con las apuestas claramente a favor del tenista alemán. 
A. Fery - A. Zverev (6-7, 2-6 y 4-6), en 2h14, se enfrentaban la ilusión de todo un país contra la versión desacomplejada de un tenista que se había quitado las cadenas en París. Ninguno tenía nada que perder, pero los dos tenían mucho que ganar. El británico, viviendo un sueño y realizando una proeza que no se veía en el torneo londinense desde 2001, cuando Goran Ivanisevic tras recibir una Wild Card, terminaba levantando el título. En una edición muy floja en cuanto al desempeño de los tenistas locales, el joven Arthur pasaba las dos primeras rondas sin hacer ruido, hasta que su victoria ante Zizou Bergs despertaba al público inglés. Luego la victoria en cinco sets a Grigor Dimitrov despertaba el sentimiento patriótico y la ilusión total se desbordaba al vencer a Flavio Cobolli en cuartos. Enfrente el flamante campeón en París. Zverev, que nunca había superado los octavos de final en Wimbledon, y que liberados todos sus demonios y pesadillas, ahora se le siente mucho más ligero, sin remordimientos, aliviado y, sobre todo, con el hambre intacta. Buscando ambos su primera final en Wimbledon, se refugian en su saque. Sin embargo, Fery cuenta con el apoyo extra de toda la grada de la Catedral, que le espolea y le anima y que hace que no se venga abajo cuando pierde el servicio para recuperarlo en el siguiente juego. De tal manera que en el primer set la igualdad es máxima y el set se decide en un tie break, donde se ve la principal diferencia entre uno y otro, la experiencia. Con el germano moviéndose como pez en el agua, pega el primer zarpazo y se lleva un primer set muy igualado y decidido en detalles, sin ceder ni un solo punto en la muerte súbita (6-7) en 53’. 

Superada la exigencia de la primera manga, Zverev se suelta con su derecha, empieza a entender el juego del enérgico Fery que no puede responder, por primera vez en el torneo, a los restos del alemán, mientras que en los intercambios, por mucho que proponga dejadas y subidas a la red, no son suficientes para derribar el muro germano, concentrado como nunca. Todo lo contrario al británico, que se enreda y se queja varias veces a la juez árbitro. Esa desconexión le cuestan dos breaks consecutivos y que la Pista Central enmudezca. (2-6) en 38’. El tercer set siguió la dinámica del segundo. El británico, que en sus duelos anteriores se agarraba a la pista cuando las cosas no iban bien, consiguiendo darles la vuelta a todos ellos, esta vez caía rendido ante la evidencia. El drive de Zverev era dueño y señor de la Central,lo que unido a sus altos y veloces saques terminaran con el sueño del joven Fery (4-6) en 43’. Loable el camino de Arthur Fery en un Wimbledon 2026, para el recuerdo. El renacido Zverev lejos de parecer conformarse con su ansiado primer Grand Slam, quiere más y luchará por su segundo major, aunque, eso sí, subiendo la apuesta, enfrente tendrá a todo un Jannik Sinner o un Novak Djokovic.  Segunda semifinal: El partido entre el nº 1 y nº 7 recreaba la semifinal de la edición anterior y con un año más, también casi su tanteador. De hace tiempo, el italiano le tiene tomada la medida al multicampeón serbio. Y a pesar del (7-5 general para Sinner), las últimas seis son italianas. En Londres, visto el torneo de cada uno, la diferencia era mayor y el número uno mundial era claro favorito. 
J. Sinner - N. Djokovik (6-4, 6-4 y 6-4) en 2h20, Sinner firmaba de esta manera una de esas victorias que resultan sintomáticas de la evolución de este deporte y de la vida, de cómo todo avanza y nada es infinito. Djokovic se topaba con un muro inexpugnable, un jugador que caminaba a otro ritmo por la pista y con una potencia y precisión de golpes superior. El resultado no podía ser otro. Cuando más aguantó el tipo Djokovic fue el primer set, manteniendo con solvencia su servicio, pero sin inquietar lo más mínimo al número 1 del mundo desde el resto. La variedad y rotundidad en el servicio de Sinner eran sublimes y daba la sensación de que, tarde o temprano, Novak acabaría cediendo. Lo hizo en el décimo juego, tomando malas decisiones ante sus dificultades para sostener la propuesta física y tenística de su rival (6-4) en 38’.  La segunda manga fue un claro quiero y no puedo de Novak, incapaz de hallar cambios ritmo ante el castigo incesante, a modo de martillo pilón, que recibía por parte de un Jannik impecable. Buscaba el serbio incrementar la agresividad en sus tiros, pero ni por esas conseguía desbordar a un Sinner cuyas respuestas incomodaban mucho al serbio e iban minando su capacidad de dominar los puntos (6-4) en 42’. Se las apañaba Novak para no dejarse ir del todo, aunque en el tercer parcial se puso de manifiesto lo lejos que estaba esta tarde de poder hacer sombra al nº 1 del mundo (desperdiciaba la única bola de break que dispuso en todo el partido). Claudicó sin remilgos, sin alharacas, sin dramas. Como un gran campeón que reconoce a otro en el lado opuesto de la red, como una leyenda que acepta su suerte (6-4) en 60’.  
El final de Novak está siendo tan progresivo, emocional y triunfal que no podemos olvidar que estamos presenciando los últimos compases en la carrera de uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Solo las gestas infinitas del serbio hacen plantearse que un tipo de 39 años puede ganar al mejor tenista del mundo. Las estadísticas hablan por si mismas Sinner: 40 golpes ganadores y 15 errores no forzados, frente a 26 y 23, respectivamente, de Djokovic. Nada que reprocharle, claramente falto de energía de piernas, fruto de la paliza física que tuvo que darse ante Auger-Aliassime y a la dificultad intrínseca que acarrea recuperarse de esos esfuerzos a su edad. Se le vio algo lento en sus desplazamiento, falto de chispa a la hora de encontrar el golpeo y hacer lecturas tácticas adecuadas pero, sobre todo, desbordado por la natural contundencia y precisión en los golpes de un italiano. Paso franco a una final de Wimbledon 2026 en la que buscará un nuevo título de Grand Slam frente a un Alexander Zverev que llega en plena forma. 
Honores eternos a un Novak Djokovic que ha vuelto a engrandecer su leyenda metiéndose en semifinales con 39 años, pero por encima de todo, ha dado aún más lustre a ese legado eterno que deja en el tenis mundial.  
Final. 
Repetía presencia en la final el italiano y era la primera vez aquí para el alemán. Se volvían a ver las caras dos meses después, tras la victoria fácil del italiano en la final Madrid (6-1 y 6-2). La última de las once que Sinner le ha endosado en todas las superficies al alemán (11-4), con las últimas diez, seguidas (Zverev no gana desde el USA Open 2023). Pero en estos dos meses han cambiado muchas cosas, pero sobre todo el desempeño de ambos en Roland Garrós. ¿Será suficiente ese detalle para variar las apuestas, y el título parisino de Zverev supondrá un antes y un después, o al contrario, la derrota de Sinner se debe tomar como un borrón en su expediente, del que hay que pasar página cuanto antes?. 
El recorrido de ambos hasta llegar aquí había sido intachable y si exceptuamos el primer partido de Sinner frente al serbio Kecmanovic (cinco sets) y los de Zverev frente al belga Blockx y al polaco Lehecka (cuatro sets) en primera y cuarta ronda, el resto lo habían sido todos en tres rondas. 
J. Sinner - A. Zverev (6-7, 7-6, 6-3 y 6-4) en 3h46. Se enfrentaba el germano al favoritismo de las apuestas, y con el carácter cambiado desde Roland Garrós, no parecía dispuesto a pasar desapercibido por la Pista Central del All England Lawn Tennis Club. Así, la batalla comenzaba con un toma y daca continuo que engrandecía este deporte haciendo superar las expectativas de los más optimistas. Desde los compases iniciales del primer set pudo apreciarse cómo Zverev saltaba a la pista con una premisa clara, imponer un ritmo muy alto, ser tremendamente agresivo con su derecha y restar tiempo a su rival para impedir que mandara desde el fondo de la pista. Y lo conseguía, amparado en un saque esplendoroso, con una poderosa sensación de ser él quien tenía un punto extra de intensidad y mordiente en sus tiros. Sinner aguantaba el envite como podía, con un saque que más que un argumento era un salvavidas, y encontrándose con una bola de rotura en el octavo juego. Ahí se pudo apreciar que Jannik no estaba con el colmillo afilado, como es costumbre, y que Sascha no se iba a arrugar. Pues levantando la situación con solvencia recondujo el parcial a un tiebreak en el que el nivel de servicio de ambos fue estratosférico. Y si Sinner se sacaba la tensión de encima con algún golpe tan mágico como poco convincente a nivel táctico, Zverev mostraba una férrea determinación por aprovechar cualquier mínimo resquicio. Y lo encontraba, con maestría, para ponerse con ventaja (6-7) y hacer saltar las alarmas (6-7) en 1h05. La previsible reacción del italiano en la segunda manga, aperecía de manera progresiva y construyendo sus cimientos desde el saque. Su efectividad con el primero fue descomunal (18/21 puntos) adormeciendo la rebelión de un Sascha que seguía empujando y mostrando gran solidez en sus turnos de saque. Pero Sinner comenzó a meterse en pista con el segundo saque de Zverev y sus prestaciones al resto mejoraron drásticamente. Todo ello derivaba en otro tiebreak, después de que ninguno de los dos dispusiera de una sola pelota de rotura. Y en esta nueva muerte súbita sí emergieron los intangibles de leyenda de un Sinner mucho más veloz de piernas y de mente (7-6) en 1h03. 

El empate suponía un duro varapalo a nivel anímico para Zverev. Tanto es así, que desde el inicio del tercer parcial se notaba al alemán como falto de energía. A pesar de ello, un despiste del italiano en el séptimo juego provocaba que Sascha se encontrara con una opción de rotura. Pero resuelta con maestría por parte del número 1 del mundo (4-3), la acción suponía la catapulta definitiva para que el tenis con tendencia al alza de Sinner encontrara su refrendo en el marcador. El germano, atrapado con su servicio y carente de sentido en sus golpes, entregaba su servicio en el octavo juego (5-3), para un definitivo (6-3) en 47’. Era lógico pensar que, visto lo visto y después de ese desenlace, el cuarto set sería un paseo militar para Jannik, pero nada más lejos de la realidad. Aguantando el tipo, Zverev volvía a conectarse con el saque, y a encontrar la manera de ser agresivo en todos sus tiros para sostener el exigente ritmo de fondo de pista marcado por su contrincante. Sin embargo, Jannik mostraba una determinación mucho mayor en sus golpeos, sabiendo dónde ubicarse en todo momento, haciendo una lectura magnífica de cada situación de partido y sabiéndose con la manija del encuentro. Caía el break en el séptimo juego, como fruta madura del árbol, con dudas evidentes en Zverev cada vez que se establecía un intercambio de fondo de pista y la sensación de que todas sus propuestas se estrellaban frente a un Sinner que volaba por la pista, deslizándose majestuosamente sobre el tapete londinense sin apenas esfuerzo (6-4) en 51’. 


Golpe sobre la mesa que no encontraba respuesta en un Alexander Zverev que no tiene nada que reprocharse, pero sí la agridulce sensación de seguir estando un peldaño por debajo de su rival. 
Un Jannik Sinner con una estadística increíble; no cedió su saque y terminó con 58 golpes ganadores y solo 25 errores no forzados frente a los 49 y 45, respectivamente de Zverev. Suma así Jannik Sinner su quinto título de Grand Slam , engrandeciendo su leyenda, redimiéndose por lo sucedido en París y reivindicando su hegemonía en el tenis mundial cuando no está Alcaraz. Wimbledon 2026 tiene dueño, con un rey que revalida su corona y que apunta a hacer historia en esta superficie. Merece todo tipo de loas el tenista italiano, quien se fija ya la meta del US Open para redondear una temporada memorable, que no debería verse empañada por el episodio rocambolesco de Roland Garros. Solo queda disfrutar de su tenis. Con su triunfo en el All England Club, Sinner alcanza los 17 Grandes Títulos, dos más que Alcaraz, que permanece con 15. 
Jannik Sinner como merecido campeón de Wimbledon 2026, se embolsará la friolera de 3,5 millones de libras (4,1 millones de euros) por conseguirlo. 
Tanto en el cuadro masculino como en el femenino las cifras no varían, por lo que Sinner y Noskova se llevarán el mismo montante. Unos números de récord que pueden cambiar la carrera de un tenista, sobre todo en el caso de la jugadora checa. Jannik ya es el número 1 del mundo y es el quinto Grand Slam que gana en su carrera, pero Linda ha ganado su primer major en el All England Club con apenas 21 años, lo que le ha permitido meterse de lleno en el top 10 y poner el broche de oro a una maravillosa gira de hierba. 
Con los puntos acumulados por la victoria ahora son 13.450 los que suma, casi 5.000 más que Zverev y 80 las semanas seguidas al frente del ranking.