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Thursday, October 3, 2024

Campeonato del Mundo de Ciclismo en Ruta. Zurich 2024. Titulo para Pogacar

El XCI Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta se ha disputado en Suiza entre los días 21 y el 29 de septiembre, bajo la organización de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y la Swiss Cycling, teniendo como base de operaciones la ciudad de Zurich. 
Por segunda vez la UCI reunía en un mismo evento a ciclistas y paraciclistas de tal forma que con epicentro en Zurich, otras localidades participaban en la organización como sedes de partida, caso de Gossau, Uster o Winterthur coronando a 13 campeones mundiales en las modalidades de ruta y contrareloj, y en sus tres categorías, senior, sub23 y junior, tanto hombres como mujeres además del relevo mixto de contrareloj cubriendo de esta manera los ocho días de competición. 

Refiriéndonos solamente a las pruebas de ciclismo en ruta y
comenzando por los hombres, 
la selección española élite masculina en un año olímpico acudía con todas las expectativas para hacerlo bien. Renovación total, sólo se mantenían de la edición anterior Alex Aranburu y Roger Adriá siendo el resto las novedades de Carlos Rodríguez, Juan Ayuso, Enric Mas, Pello Bilbao, Mikel Landa, Pablo Castrillo, ganando el equipo en pegada frente a los grandes monstruos del ciclismo y repitiendo mando el valenciano Pascual Momparler de ediciones anteriores. 
Pocas veces un Campeonato del Mundo se mostraba tan abierto, ofreciendo un amplio abanico de candidatos a colgarse la medalla de oro. 
Siendo el vigente campeón Remco Evenepoel el segundo favorito tras la espectacular temporada de su principal rival, Tadej Pogacar. Después del Giro y Tour, le faltaría el maillot tricolor para completar una temporada de ensueño con la Triple Corona de títulos. El esloveno, quien también haría la crono, era el líder de una selección donde estaba respaldado por Matevz Govekar, Luka Mezgec, Matic Zumer, Domen Novak, Jaka Primozic, Jan Tratnik además de Primoz Roglic, como posible alternativa. En el caso del belga Evenepoel, oro olímpico en París, no solo buscaba renovar su maillot de campeón mundial, sino que aspiraba también al título de contrarreloj, con lo que completaría también una excelente temporada. Sin la poresencia de Wout van Aert en esta edición, sus compañeros Tiesj Benoot, Víctor Campenaerts, Laurent de Plus, Quinten Hermans, Jasper Stuyven, Maxin Van Gils y Tim Vellens, intentarían hacer un gran papel. No podemos dejar al margen al potente conjunto de los Países Bajos, con Mathieu Van der Poel a la cabeza. El rey del ciclocrós y de la Roubaix San Remo esta temporada, estaba respaldado por corredores de garantía de la talla de Wilko Kelderman, Bauke Mollema o Frank Van den Broek. Dinamarca también desembarcaba en Zurich con las maletas llenas de ilusiones. Sin Jonas Vingegaard en sus filas, cualquiera de sus componentes puede aspirar al título ó al podio, con Mads Pedersen, como principal actor. Son Jakob Fuglsang, Mikkel Honoré, Mattias Skjelmose, Kasper Asgreen, Magnus Cort Nielsen, Michael Valgren y Frederik Vandahl. Sin desmerecer a Italia, Francia, Gran Bretaña, Australia o Estados Unidos, todas con ocho componentes, habría que tener en cuanta a otras selecciones con menor número de elementos pero muy determinantes caso del irlandés Ben Healy, el canadiense Micheal Woods, el letón Toms Skujins, el suizo Marc Hirschi, el colombiano DF. Martínez, el noruego Tobias Foss, o tantos otros, alemanes, eritreos, portugueses, luxemburgueses…, con una lista de candidatos muy amplia. 
La carrera constaba de 273,9 km, que partiendo del centro histórico de Winterthur y con un recorrido inicial quebrado en línea de 85,9 km llegaba hasta la meta en el Paseo Utoquai de Zurich contando con dos ascensiones previas, a Buch am Irchel (km 25) y a Kyburg (km 47), para terminar a partir de ahí, en un circuito final de 26,8 km, y al que se daban 7 vueltas. Un circuito que contaba con tres subidas, dos cortas, pero de alto porcentaje, y otra más larga y tendida, Kyburg (1,2 km al 12% y max. del 16%), Zürichbergstrasse (1,1 km, 8% y max. del 15%) y Witikon (2,3 km al 5,7% y max. del 9%) que podían romper la carrera a muchos kilómetros de meta para finalizar en el centro de la ciudad, tras una larga recta llana de más de 3 km, junto a la Sechseläutenplatz y el Palacio de la Opera. En un día, por fin sin lluvia, los 196 ciclistas de 56 nacionalidades distintas arrancaban a buen ritmo, animando las primeras horas de carrera una fuga de 6 corredores, con el suizo S. Dillier, el noruego M. Foss, el polaco P. Pekala, el alemán S. Geschke, el portugués R. Oliveira y el luxemburgués L. Wirtgen, que no llegaba a sacar nunca más de 5 minutos de diferencia, y al que se unía con posterioridad, un grupo perseguidor de once ciclistas más, ya dentro del circuito y que entonces veía recortada su diferencia, con dos hora de carrera, por el trabajo de belgas y eslovacos a menos de 3 minutos.

Con abandonos de Alaphilippe y Landa a falta de 101 km para el final, al inicio de la segunda vuelta y en la fuerte subida de Zurichstrasse, entre otros varios ataques, decidía hacer lo propio Pocagar y con el que saltaban también el norteamericano Q. Simmons y el italiano A. Bagioli, ante el desconcierto de sus rivales, que sorprendidos no respondían de inmediato, dejando que lo hicieran los demás. Simmons cedía enseguida ante el ritmo del esloveno, pero Bagioli aguantaba hasta la zona de avituallamiento. Para entonces, Pogacar había recortado la diferencia a menos de un minuto con el grupo cabecero, que luego, reducía más con la ayuda de Tratnik, que se dejaba caer del grupo de escapados, contactando con la cabeza a 80 de meta. Traknik imponía un buen ritmo delante y el pelotón no lograba recortar la diferencia ante el poco entendimiento entre los líderes. Delante, en otra subida y con Tratnik fundido, el ritmo continuado de Pogacar solo lo podía mantener el galo Sivakov, conservando una diferencia de unos 40" con el grupo de los otros favoritos en el que apenas quedaban 40 unidades a 70 km de meta. Más tarde, faltando 60, quedaban 17 ciclistas en el grupo perseguidor, con los mejores entre ellos, pero el nulo entendimiento y los egos personales, no permitían recortar la diferencia con el dúo delantero y que a 51 km de meta se transformaba únicamente en el campeón esloveno, al ceder su compañero francés del UEA. Con ataques constantes dentro del grupo perseguidor y con el irlandés B. Healy y el letón T. Skujins, dando la cara, en la última subida un Pogacar muy cansado, mantenía apenas 40" con sus perseguidores, pero lograba aguantar en su cima y que en el descenso ampliaba, ante la impotencia de los perseguidores, al ver que incomprensiblemente, se les escapaba la tricolor ante su nulo entendimiento. De tal manera que resignados, comprobaban como tras una fuga en solitario de más de 100 km, en recta de meta Pogacar se plantaba con 50" sobre los siete perseguidores que quedaban y entre los que rodaba E. Mas. 

Disfrutando de su hazaña el esloveno ganaba la arcoiris con un crono de 6h27'30" y con 34" sobre B. O'Connor segundo, que había conseguido escaparse de la vigilancia de su compañeros. Por detrás y a 58", en el sprint por el tercer escalón del podio entre el resto, se imponía el neerlandés M. Van der Poel sobre el letón T. Skujins y sobre el belga R. Evenepoel, el suizo M. Hirschi, el irlandés B. Healy y el español E. Mas. A 2'18 completaban el top ten Q. Simmons y R. Bardet, con Roger Adriá 11º. 
Del resto de españoles el mejor posicionado era Juan Ayuso 26º a 6'36, con Alex Aramburu 58º, Carlos Rodríguez 59º y Pablo Castrillo 62º todos a 12'09 y con tan solo 81 corredores en meta y M. Landa y P. Bilbao abandonando. 
Tremendo el prodigio de 26 años, que se convierte en el primer esloveno en lograr el entorchado y en el cuarto ganador histórico de la triple corona del ciclismo, Giro, Tour y Mundial el mismo año, tras Eddy Merck y Stephen Roche. 


En la categoría Sub-23, utilizaban el mismo circuito urbano final de Zurich de los élite, al que tenían que dar 5 vueltas, que sumados a los 45 km llanos previos desde la salida en Uster, hacían un total de 173,6 con un desnivel de 2.800 m. La carrera empezaba con la carretera seca, pero la lluvia terminaba por acompañar a los ciclistas de manera intermitente durante buena parte del recorrido debiendo asumir riesgos con un asfalto muy delicado. Tras un fulgurante inicio en el que todos querían estar delante de los diferentes intentos por consolidar una escapada, los únics que consiguieron su objetivo fueron el australiano D. Bower y el estadounidense C. Kesler y a los que poco después se unía el británico R. Donaldson. No sin esfuerzo, el trío conseguía abrir hueco hasta alcanzar el minuto, aunque en el pelotón había demasiados intereses, nadie estaba dispuesto a hacer excesivas concesiones y la aventura finalizaba 36 km después. En la primera de las cinco ascensiones que se hacían a Witikon se provocaba la primera selección para dejar a 68 ciclistas en cabeza. Con posterioridad y ya dentro del circuito la siguiente propuesta era de parte del portugués A. Morgado, a 77 km de meta, en la exigente ascensión de Zürichbergstrasse y al que se unía el italiano D. de Pretto. 
El grupo cabecero, debido a los ataques, iba perdiendo poco a poco unidades y ya solo quedaban en cabeza una cincuentena de ciclistas. Pero la buena, potente y preocupante, era la del suizo Jan Christen a 50 km del final. Sería en la siguiente vuelta y en el mismo lugar, donde Christen atacaba sin encontrar respuesta de sus rivales. Para cuando sonaban las alarmas y se ponían a la labor de caza el italiano G. Pelizzari, el belga A. Segaert y el eslovaco M. Svrcek, el suizo tenía casi un minuto de renta. Pelizzari, viendo que no hacía camino con sus dos acompañantes aceleraba para irse en busca del suizo, pero su intento era en vano. En la penúltima vuelta, la carrera era un auténtico rosario de ciclistas con minigrupos que terminaron por unirse en un pequeño pelotón perseguidor de trece unidades que alcanzaba al belga y al eslovaco y se iban a por el italiano primero y a por el suizo, después. La última vuelta, comenzaba con Christen en cabeza y 56" de diferencia, sobre el grupo que ya había alcanzado a Pelizzari. Con catorce unidades, cinco belgas y dos españoles, Romero y Arrieta, y España y Bélgica como únicos combinados con más de un representante, era Bélgica, por número de componentes, la obligada a asumir el peso de la persecución del suizo. En las duras rampas de la última ascensión a Zürichbergstrasse lo pasaba mal el suizo, pero sabiendo sufrir y exprimirse cedía tan solo unos segundos en la cima. Aguantando la ventaja en torno a los 40", sobre el quinteto perseguidor, a 15 km del final, el potente belga Jarno Widar relevaba a tope y lograba reducir la diferencia a 14", para que sus compañeros remataran el trabajo.

Pero no eran ellos los que lo lograban, pues eran sorprendidos por el ataque viniendo desde atrás del alemán Behrens y del eslovaco Svreck, a 10 km del final, que ponían punto final al sueño del helvético. Obteniendo suficiente ventaja para disputar el sprint, era Niklas Behrens el que se imponía a su compañero de ataque, Martin Svrcek (3º el año pasado) con un crono de 3h57'24. A 28" llegaba el belga Alec Segaert completando el podio. 
Iván Romeo finalizaba 9º a 2'27, con Igor Arrieta 10º, 18" después. El resto de españoles finalizaban Carlos Torres 27º, Iker Mintegi 30º y Jaume Guardeno 99º de 103 que acabaron la prueba y de los 183 iniciales, en una buena actuación de los nuestros, sin sufrir ningún abandono. 
La muerte de Muriel Furrer se conocía mediada la prueba, tras no superar el grave traumatismo craneoencefálico que sufría el jueves como consecuencia de una caída en la carrera júnior, dejando desconsolado a todo el mundial. 


La categoría júnior era la primera de las masculinas en disputarse, el jueves 26 y tras la carrera de su homónima femenina. Con 127,2 km a base de 4 vueltas al circuito final de Zurich, con 25 km previos llanos desde la salida en Uster. Bajo un autentico aguacero partían los 163 ciclistas de Uster y con las primeras rampas se conformaba un inicial y selecto grupo de 22 corredores, con Adrià Pericas, entre ellos y del que pronto se destapaba el italiano Lorenzo Finn con buenas piernas, pero que cedía enseguida para intentarlo con posterioridad en compañía del campeón vigente, el danés Albert Philipsen. El danés caía y debía retirarse, llegando por detrás el duo perseguidor con el español Héctor Álvarez el británico Seb Grindley que colaboraba pero no así el español, que exhausto, no daba relevo alguno. Grindley cedía en el repecho, mientras Finn expresaba su disconformidad con la actitud negativa del español, para atacar con posterioridad al alicantino y marcharse en solitario hasta meta. Una autentica exhibición del genovés que se presentaba en solitario en la larga recta de meta para ganar con un crono de 2h57’05. 

Al transalpino Finn le acompañaban en el podio el británico Seb Grindley que entraba 2’05 después y el neerlandés Senna Remijn a 3’06, el mejor del terceto perseguidor que completaban el alemán Paul Fietzke 4º y el estadounidense Ashlin Barry 5º, y que también superaban al desfondado ciclista español y que no se había alimentado correctamente en el desfavorable día. Héctor Álvarez finalizaba en la sexta plaza a 3’44, agotado y helado, para rematar su mejor año como ciclista antes del paso a sub-23. Del resto de españoles también lograron completar la prueba Adrià Pericas, que terminaba 14º, Javier Cubillas 29º, Marc Zafra 49º y Enrique Maranchón 68º,  de los 90 ciclistas que consiguieron acabar. 


En cuanto a las mujeres
En la categoría élite las mujeres tenían por delante 154,1 km del recorrido entre Uster y Zurich (el mismo que los sub 23 masculinos, menos 20 km iniciales) y con cinco bucles al duro, selectivo y complicado trazado de los alrededores de la capital suiza. Con 197 ciclistas en la línea de salida (un número no permitido en ninguna otra prueba y que se conseguía disputando a la vez la categoría sub 23), y la lluvia intermitente como compañera de viaje, que no abandonaba a las ciclistas durante casi toda la carrera, creando un ambiente de ciclismo épico en las carreteras suizas. Los 2.250 metros de desnivel y los cuatro pasos por las subidas a Zürichbergstrasse y Witikon prometían una carrera exigente y selectiva, y no defraudaron. 

Los ataques continuos fueron la tónica de una carrera que se resolvería en su parte final cuando a 20 km de meta varios nombres importantes decidían tomar la iniciativa. Así la belga Justine Ghekiere, las neerlandesas Demi Vollering y Marianne Vos, la italiana Elisa Longo Borghini, la australiana Ruby Roseman-Gannon y la alemana Liane Lippert se destacaban de un trío perseguidor formado por la belga Lotte Kopecky, la estadounidense Chloé Dygert y la neerlandesa Riejanne Markus, que 6 km después contactaban con las de delante dejando claro que el título se iba a decidir por estrategia en los últimos kilómetros. Era Vollering la que a 10 km del final lanzaba un descomunal ataque que reducía el grupo cabecero drasticamente, quedando solo ella junto a Longo Borghini, Lippert y Kopecky. A pesar de la dureza de los repechos finales, ninguna de las favoritas lograba que el resto cediera, y la igualdad se mantuvo hasta los últimos kilómetros. A falta de 2 km, y gracias al estrecho marcaje entre las de delante, llegaron por detrás Dygert y Roseman-Gannon, completando un selecto grupo de seis ciclistas que se disputarían el arcoíris. 
La australiana Roseman-Gannon era la primera en sprintar, pero cedía a falta de 500 metros, tomando el relevo, con un segundo cambio de ritmo la italiana Longo Borghini, más era Lotte Kopecky la que mostrando su mayor potencia en los últimos metros y, con un golpe de pedal determinante, lograba cruzar la meta en primer lugar, revalidando el título de campeona del mundo con un tiempo de 4h05’26. El mismo que la norteamericana Chloe Dygert, segunda, la italiana Elisa Longo tercera, la alemana Lippert, la neerlandesa Vollering y la australiana Roseman-Gannon. Ghekiere 7ª encabezaba el grupo perseguidor a más de 1’. 
La mejor española era Usua Ostolaza 48ª, con la sub 23 Eneritz Vadillo 49ª y Sara Martín 53ª a más de 11’, todas ellas manteniéndose unidas en el mismo pelotón durante gran parte de la carrera, mientras que Mireia Benito finalizaba 63ª y Paula Blasi (sub 23) 68ª, de las 81 ciclistas que finalizaban. No lo conseguía la veterana Mavi García. De esta impresionante manera Lotte Kopecky lograba revalidar el título que ya había conseguido en 2023 en Glasgow para inscribir su nombre en el palmarés junto a otras grandes como Annemiek van Vleuten, Elisa Balsamo, Marianne Vos o Anna van der Breggen. 


En cuanto a la categoría Sub 23, se disputaba en simultaneo con la élite, y con mismo kilometraje y recorrido. La vencedora resultaba la ciclista neerlandesa Puck Pieterse al ser la más rápida de un grupo de 10 en el que viajaban las tres que se subieron al podio en esta categoría. Pieterse, que finalizaba en la decimotercera posición de la general absoluta con un crono de 4h08’26, fue más rápida en la aceleración final que la australiana Neve Bradbury y que la alemana Antonia Niedermaier, segunda y tercera respectivamente, con su mismo crono y 15ª y 18ª respectivamente en la clasificación absoluta. En esta categoría, la española Eneritz Vadillo finalizaba sexta y Paula Blasi novena. 


La categoría Junior era la que estrenaba las jornadas de ruta del Campeonato del Mundo de ciclismo en carretera. Las jóvenes de 17 y 18 años afrontaban una carrera de 73,6 km que arrancaba desde Uster para terminar en Zurich, tras 25 km llanos previos y un doble bucle al conocido circuito por los alrededores y que se disputaba bajo condiciones climatológicas adversas, con una lluvia constante que aumentaba la dificultad del trazado. Con tensión desde los primeros kilómetros, no tardaban en fcrearse las primeras escaramuzas con las italianas Eleonora La Bella y Silvia Miles, la polaca Weronika Wasaty y la británica Arabella Blackburn, conformando la primera importante del día, y que sucumbía a 46 km del final. Era poco después, en la primera subida del recorrido, cuando se formaba un grupo de 8 escapadas, con la española Paula Ostiz entre ellas y que sería el germen de la definitiva. Pues el grupo, fue perdiendo integrantes a medida que avanzaba la carrera, siendo finalmente Ostiz la británica Ferguson y la checa Chladonová quienes lograron consolidar un trio de fugadas a 20 km de la meta, que conseguían una ventaja de 12” sobre el resto. Bien coordinadas y demostrando más fuerza que sus rivales, ampliaban su diferencia hasta los 50” a falta de 13 km para el final. El trío se mantuvo unido hasta disputar el sprint final en el que se imponía Cat Ferguson, con un poderoso ataque, por delante de las otras dos que tuvieron que esperar a la photofinish para saber su lugar en el podio. 

Finalmente daban como segunda a la española Paula Ostiz y tercera a la checa Chladdonová, las tres en el mismo tiempo. Además de la magnífica plata de Paula Ostiz (la mejor clasificación de una ciclista española en esta categoría en los últimos años), la actuación del resto de la selección española era, Ayala Serrano 52ª, Celia Torres 53ª, Irene Moreno 56ª mientras que Irati Aranguren, acababa 70ª del total de las 120 que salían y de las que no conseguían acabar nueve. 



Comentar que durante la carrera la ciclista local Muriel Furrer sufría una fuerte caída que finalizaba posteriormente en el hospital con un fatal desenlace. 

La próxima cita viajará por primera vez al continente africano siendo Ruanda y su capital Kigali, las anfitrionas entre el 21 y el 28 de septiembre de 2025.

Friday, November 24, 2023

Moto3. Jaume Masiá, Campeón del Mundo 2023

Jaume Masiá Vargas (31-10-2000), Algemesí, Valencia ha conseguido su primer título mundial en la reñidísima categoría de Moto3 en el 2023. 
Con 23 años cumplidos se convierte en el campeón de Moto3 más veterano en conseguirlo. Y lo ha logrado a falta de una carrera para el término de la temporada, después de firmar un primer puesto muy fajado en la penúltima prueba de la temporada, en Qatar, peleando al límite de lo permitido con el piloto japonés Ayumu Sasaki, que finalmente terminaría subcampeón. 
Tras siete temporadas en Moto3, 110 grandes premios a sus espaldas y cuando ya había anunciado el cambio a la categoría de Moto 2, (firmó en verano cuando figuraba quinto, por el Stop and Go para llevar una de sus Kalex, sin querer esperar otras ofertas), Masià ha conseguido el feliz desenlace que tanto deseaba. 
Llegando a Moto 3 en 2017, de rebote, su progresión entre 2018 y 2021 fue prometedora. Si las cuatro carreras que disputaba en 2017como piloto invitado, le permitían finalizar 27º, en 2018 fue decimotercero, en 2019 noveno, en 2020, sexto y en 2021 finalizó el curso como cuarto clasificado. En 2022, no obstante, hubo un ligero retroceso: terminando el año de nuevo como sexto clasificado. Durante esos años veía como se coronaban pilotos más jóvenes que él, como Izan Guevara, Pedro Acosta o Albert Arenas. 
Algo no funcionaba bien, Jaume Masiá no terminaba de encontrar el camino del éxito y por ello decidía dar ‘un paso atrás’ y regresar al equipo en donde más a gusto se había encontrado, el Leopard Racing, que sabedor de su potencial no escatimó esfuerzos y recursos para conseguir ‘explotar’ todo el potencial del piloto de Algemesí esta temporada. Incluida una sicóloga deportiva, Mar Rovira, que comenzó a trabajar con el hasta entonces ‘explosivo’ Jaume Masiá. 
Los resultados no tardaron en llegar, pero no fue un camino fácil. Masiá comenzaba la temporada 2023 con un quinto puesto en Portugal al que siguió un desalentador ‘cero’ bajo la lluvia argentina para, a partir de entonces, encadenar una serie de tres podios consecutivos, (segundo en Austin, tercero en Jerez y tercero en Le Mans) si bien la victoria se le resistía. No le llegaría hasta la carrera de los Países Bajos, tras un quinto y un sexto, respectivamente, en Mugello y Sachsenring. La racha de Jaume Masiá no terminó de ‘explotar’ hasta Cataluña, pues tanto en Gran Bretaña como en Austria encadenaba sendos ‘ceros’ por abandonos (caída en Silverstone y problema técnico en Sachsenring). Sin embargo, en Cataluña y en la República de San Marino, logró sendas segundas posiciones, antes de encadenar dos victorias consecutivas en India y Japón, siendo ésta última la que le permitió comandar, por primera vez, la tabla de puntos del campeonato, en detrimento de Daniel Holgado (KTM). A partir de ese momento, el piloto de Algemesí intentaba templar los nervios de una u otra manera, para llegar hasta Catar con un único rival en la carrera por el título, tras los fiascos del colombiano David Alonso (Gas Gas) y del español Daniel Holgado (KTM), en la carrera de Malasia, dejando el camino expedito a los dos únicos aspirantes al título, Jaume Masiá y el japonés Ayumu Sasaki, si bien sus opciones matemáticas existían pero eran muy remotas, al depender siempre del resultado de sus rivales. 
Catar podía ser la primera oportunidad de Masiá para lograr el anhelado título mundial y el piloto valenciano, que no dependía sólo de él, sino también del resultado de su rival, no defraudó las expectativas y se proclamó campeón como lo hacen los grandes del motociclismo, venciendo la carrera.

Jaume Masiá padre, un gran aficionado a las motos, ya llevaba a su hijo con cinco años, a un polígono o a una explanada de tierra en Algemesí a rodar con una minimoto. Se le daba bien, pero la familia no tenía el dinero necesario para afrontar los gastos derivados de la competición. Pero la fortuna les tendía una mano, nacía la Cuna de Campeones que becaba a los cinco primeros y Masià terminaba... quinto. De ahí el número 5 de sus monturas. En la cuna de campeones fue creciendo con otro tipo tan clave en su trayectoria como su progenitor, Julián Miralles. El Campeón del Mundo de 125 confió en él y fue subiendo de categorías con sus éxitos. En 2014, corrió en la Red Bull Rookies Cup con 13 años, finalizando séptimo cuando ganó Jorge Martín frente a Joan Mir y donde estaban esos dos campeones y otros pilotos como Fabio Di Giannantonio o Toprak Razgatlioglu. Tras un breve paso con Emilio Alzamora en el FIM CEV en Moto3, pese a estar con el Estrella Galicia y Monlau, Masiá volvía a la tutela de Miralles y el conjunto de la Cuna en 2017, cuando ya algunos daban su talento por perdido, terminando segundo tras Dennis Foggia. 
Era en 2017 cuando surgía la oportunidad de su vida; para la carrera de Austria, Darryn Binder se lesionaba y el Platinum Bay tenía una vacante para correr en el Red Bull Ring y el elegido fue Masià. Jaume sorprendía desde el inicio. A pesar de medirse a pilotos mucho más bregados en la categoría, se clasificaba 14º en parrilla firmó una vuelta rápida que se convertiría a su vez durante un tiempo en el récord de velocidad de Moto3 en el Red Bull Ring y en carrera rodó con el grupo de cabeza toda la cita. Hasta se puso a comandar el grupo en la persecución del ganador Joan Mir. Finalizó noveno, pero todo el paddock se había fijado en él, llegando a firmar un contrato de dos años con esa escuadra. A su lado tenía al técnico José Manuel Ruiz, Josete. Era una escuadra modesta, pero comenzó a despuntar con un cuarto en Assen en 2018. En 2019, lograba su primer triunfo, en Argentina, en la segunda cita del curso y muchos le presionaron con que ya tenía que optar a todo. Esa temporada 2019 finalizaba noveno, lo que le valía para fichar por el Leopard Honda para la siguiente. Adaptándose a la Honda, lograba dos victorias, pero sin llegar a pelear por el entorchado. Con todo, le sirvió para fichar por otro gran equipo: el Ajo KTM. Nuevo reciclaje a otra moto, aunque en ese 2021 se topó con un compañero inesperado: Pedro Acosta, que en su primer año le batió. En 2022, nueva decepción para 'El Rubio', en la KTM y con dos victorias y un 6º puesto final, trasvase de nuevo al Leopard para la 2023. 

La carrera de Qatar fue un compendio de guerra de guerrillas. Con Sasaki partiendo 4º y Masiá 10º, el grupo de las KTM cerraba filas con Sasaki mientras que las Honda participantes lo hacían con el español, en concreto su compañero Adrián Fernández, especialmente agresivo con el nipón. Advertidos, pero sin sanción en ninguna de las acciones, los continuos hachazos en cabeza, conseguían que el ritmo no fuera alto, propiciando un grupo muy numeroso en el que el desenlace estaba en el aire. 
A falta de cuatro vueltas, Masià se ponía en cabeza por vez primera. Sasaki lo veía y adelantaba a Jaume, pero el valenciano se lo devolvía en la siguiente. En ese rifirafe, se metía Adrián Fernández, que mandaba a Ayumu al octavo puesto, generando un pequeño hueco con el grupo delantero de cinco unidades. 
Para la última vuelta Masiá encaraba el giro en cabeza y tapando todos los huecos se imponía en meta, con Alonso y Oncu, completando el podio. Sasaki, por detrás sólo podía hacer sexto a segundo y medio del ganador . 

«Aún no me lo creo. No sé muy bien qué decir. Ante todo, quiero dar las gracias a mi equipo, por creer en mí. Ya somos campeones del mundo y estoy muy contento», acertó a decir el piloto valenciano tras, entre lágrimas de alegría, abrazarse a los miembros de su equipo, el Leopard Racing, con el que ha conseguido poco menos que un milagro, pues su Honda que lleva ya mucho tiempo sin recibir desarrollo alguno, era claramente inferior (en teoría) a sus competidoras. 
Cuarta victoria del curso y décima en su carrera, para un Macauly Masià a la que hay que sumar 27 Podios y 10 Pole Position, para 111 GP disputados. Este curso, el salto cualitativo hacia adelante ha sido del todo impresionante, en una categoría en la que, normalmente, todo está en un puño. Han sido cuatro victorias, tres segundos puestos, tres terceras plazas, un cuarto puesto, dos quintas posiciones, dos sextas plazas y un octavo puesto que le han permitido sumar 271 puntos, 28 más que Sasaki el piloto de la Husquarna. 
El valenciano se convertía en campeón sin tener que esperar a la carrera de casa. Su experiencia ha sido un grado frente al poderío de las KTM y la fogosidad de varias de las jóvenes promesas. 
Con este título Masiá se suma a la lista de campeones mundiales españoles, que sigue encabezando Angel Nieto con 13, haciendo el número 25.

Friday, November 3, 2023

Campeonato del Mundo de Motociclismo Femenino. Calendario Provisional 2024

El sábado 28 de octubre la FIM y WorldSBK daban a conocer su nuevo Campeonato del Mundo de Motociclismo Femenino, que dará comienzo en 2024, despertando una gran expectación y proporcionando a las mujeres competir en su propio campeonato con exclusividad. 
Los detalles clave del nuevo proyecto se revelaron en una rueda de prensa celebrada durante la última prueba de SBK en el Circuito de Jerez que contaba con el Presidente de la FIM Jorge Viegas, la Directora de la Comisión de Mujeres en el Motociclismo de la FIM Janika Judeika, el Director Ejecutivo de WorldSBK Gregorio Lavilla y el Presidente y CEO de Yamaha Motor Europe Eric de Seynes, asistiendo también Beatriz Neila como Campeona de Europa Femenina de 2023. El Campeonato del Mundo de Motociclismo Femenino de la FIM 2024 constará de seis citas y un test de pretemporada, todas ellas aprovechando la infraestructura del Campeonato del Mundo MOTUL FIM Superbike, comenzando a mediados de junio y finalizando en octubre coincidiendo con la última cita del masculino. Las seis citas son 
1. Round de la Emilia Romagna, Circuito de Misano - 14-16 de junio 
2. Round del Reino Unido, Circuito de Donington Park - 12-14 de julio 
3. Round de Portugal, Circuito de Portimao - 9-11 de agosto 
4. Round de Hungría, Circuito de Balaton Park, 23-25 de agosto. 
5. Round de Italia, Circuito de Cremona - 20-22 de septiembre 
6. Ronda de España, Circuito de Jerez - 11-13 de octubre. 
Durante cada round, la acción se desarrollará de la siguiente manera: el viernes se disputará la Superpole, el sábado la Carrera 1 y el domingo la Carrera 2. 

El campeonato se disputará con la Yamaha YZF-R7 bicilíndrica de 700 cc, siendo Yamaha el único fabricante del campeonato. Además, como único socio técnico y logístico supervisará todos los aspectos técnicos, garantizando la igualdad de condiciones para todas las pilotos. 
Las solicitudes durante el proceso de pre-inscripción, se presentarán entre el 13 de noviembre de 2023 hasta el 31 de enero de 2024 y la confirmación de la participación por parte de DWO se espera para el 15 de febrero de 2024, debiendo las participantes tener un mínimo de 18 años. 
La cuota de inscripción para las pilotos permanentes está fijada en 25.000 euros incluyendo el uso de una Yamaha YZF R7 MY 2023, un kit de competición GYTR, neumáticos Pirelli, combustible, servicio de carreras y acceso al Paddock Village. 
Entre los beneficios de correr bajo el paraguas de WorldSBK, la nueva serie disfrutará de cobertura mundial, premios en metálico Pirelli y oportunidades de relaciones públicas que asegurarán la visibilidad de los patrocinadores a escala global.

Thursday, August 17, 2023

Mundial de Ciclismo en Ruta. Glasgow 2023. Titulo para Van der Poel

El XC Campeonato del Mundo de Ciclismo en Ruta se ha disputado en Escocia entre los días 5 y el 13 de agosto, bajo la organización de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y la Federación de Ciclismo Británica, teniendo como base de operaciones la ciudad de Glasgow y en unas inhabituales fechas de celebración. 
Por primera vez en la historia la UCI reunía a 13 modalidades diferentes de ciclismo para en una semana elegir a sus campeones. El epicentro era Glasgow, pero con más sedes, como Edimburgo, siendo partícipes en la concentración de 8.000 ciclistas aficionados y de élite, de más de 120 países, y que coronaba a más de 190 campeones mundiales en las 13 modalidades que incluian a las más conocidas de ruta y pista, y otras especialidades como BMX Freestyle, BMX estilo libre, BMX carreras; pruebas de fondo; ciclismo indoor; bicicleta de montaña, descenso en BTT; BTT Maratón, paraciclismo de Carretera y paraciclismo en pista. 
Refiriéndonos solamente a las pruebas de ruta y comenzando por los hombres, 
la selección española elite masculina en un año de transición acudía con expectativas de hacerlo bien y esperar acontecimientos, ante selecciones de mayor potencial, y con un equipo de circunstancias y notables ausencias como Carlos Rodríguez, Juan Ayuso, Enric Mas ó Peio Bilbao.

Nuevamente bajo el mando del valenciano Pascual Momparler, contaba para la prueba en ruta con un grupo de cuatro ciclistas del equipo Movistar: Alex Aranburu, Iván García Cortina, Oier Lazkano y Gonzalo Serrano, con Ion Izagirre y Jesús Herrada del Cofidis, Roger Adriá del Kern Pharma y Jesús Ezquerra del Burgos BH. Pocas veces un Campeonato del Mundo se mostrado tan abierto, ofreciendo un amplio abanico de candidatos a colgarse la medalla de oro. 
Siendo el vigente campeón Remco Evenepoel el principal favorito, el ciclista de Aalst, que atesora 10 victorias esta temporada, no solo buscaba renovar el maillot de campeón mundial que luce actualmente, sino que aspiraba también al título de contrarreloj en la prueba del 11 de agosto. Sus compañeros de selección Nathan Van Hooydonck, Tiesj Benoot, Jasper Philipsen, Yves Lampaert y Frederik Frison, Jasper Stuyven y Víctor Campenaerts con Wout van Aert, como colíder y aspirante también al título.
Después del segundo puesto en el Tour de Francia, el esloveno Tadej Pogacar será el líder de una selección en la que no estará Primoz Roglic, pero contaba con gregarios que le harían el trabajo necesario para proponer a Evenepoel un duelo que esperaba el mundo del ciclismo. Tadeg Pogacar, quien también hará la crono, estaba respaldado por Domen Novak, Tilen Finkst, Kristjan Koren, Matevz Govekar, Luka Mezgec, Jaka Primozic y Anze Skok. 
Dinamarca también desembarcaba en Glasgow con las maletas llenas de ilusiones. No llevaba en sus filas a Jonas Vingegaard, ganador del Tour de Francia y en pleno descanso para la Vuelta, pero cualquiera de sus componentes podía aspirar al título ó al podio. Mads Pedersen, campeón del Mundo en 2019, portaba los galones en un equipo que completan Mattias Skjelmose, Kasper Asgreen, Soren Kragh Andersen, Magnus Cort Nielsen, Mikkel Honoré, Mikkel Bjerg y Michael Morkov. 
No podemos dejar al margen al conjunto de los Países Bajos, con Mathieu Van der Poel a la cabeza. El rey del ciclocrós y de la Roubaix y San Remo esta temporada, estaba respaldado por corredores de garantía de la talla de Dylan Van Baarle, Pascal Eenkhoorn, Olav Kooij y Daan Hoole. 
La carrera constaba de 271,1 kilómetros, que partiendo del Castillo de Edimburgo y con un recorrido inicial llano de 120 km hasta la ciudad de Glasgow, contando con una fuerte ascensión en Crown Road, (5,8 Km al 4%) en el km 96, terminaba en un circuito urbano final de 14,3 km al que se daban 10 vueltas. Con siete subidas cortas, pero de alto porcentaje, recorriendo el extremo oeste de Glasgow hasta el centro de la ciudad para finalizar junto a George Square y donde la mayor dificultad radicaba en Montrose Street, ubicada cerca de la meta. Tan solo 200 m de longitud pero con varias rampas al 14,5 % y punto crítico de ataque. 

Animaba las primeras horas de carrera una fuga de 9 corredores, con bastante diferencia, y que se veía detenida a 191 km de meta, por manifestantes con las manos pegadas a la carretera con cemento. Con la policía tratando de solucionar el problema, los protagonistas quedaban a la espera sobre sus bicicletas. Con 50 minutos de retraso se reanudaba la competición y dirección de carrera volvía a levantar la bandera respetando la situación de carrera en el momento de la interrupción, de tal manera que Patrick Gamper (Austria), Rory Townsend (Irlanda), Owain Doull (GBR), Matthew Dinham (Australia), Harold Tejada (Colombia), Kevin Vermaerke (USA), Ryan Christensen (Nueva Zelanda), Krists Neilands (Leetonia) y Petr Kelemen (CZE) partían con 7'30 de adelanto sobre el resto del pelotón, que superaba compacto el paso por Crow Road antes de llegar al circuito final de Glasgow, donde empezaba el Mundial de verdad, pues era en las calles de la ciudad escocesa donde se producía el desenlace. 
Con la fuga por delante a 3' y a 125 km de meta Dinamarca e Italia endurecieron la carrera para abortarla, a la vez que intentando cortar el grupo, separaban el trigo de la paja. 
Poco a poco se fueron desflorando corredores. Varios de ellos importantes. Alaphilippe, Cavagna, Philipsen, Healy, Asgreen, Kwiato, Sagan, Laporte… A falta de 90 km para el final, incluso Evenepoel sufría para intentar enlazar con el grupo que tenía por delante, con los principales favoritos, Pogacar, Izagirre, Van Aert o Van der Poel, entre ellos. 
La fuga inicial se disolvía a 69 de meta, cuando los favoritos ya habían tomado el mando de las operaciones. Evenepoel atacaba en tres ocasiones, pero solo fue un preludio de su hundimiento, pues el entonces campeón del mundo se hacía a un lado, sin las mejores sensaciones (finalizaba 25º a 10'). Y sin el vigente campeón en la "pomada", la lluvia aportaba su granito de arena y peligro en cada curva. Eso y el impresionante cambió el ritmo de Pogacar provocaba la caída de Trentin, que se quedaba sin opciones, al chocarse con una valla y de la que también salía perjudicado Izagirre, probablemente el mejor hombre de España, que debía abandonar.
Con la emoción en aumento y el paso de las vueltas era Dinamarca, otra vez, quien tensaba la cuerda vía Pedersen, con Van der Poel, Pogacar, Bettiol y Dinham como compañeros de partida. Parecía que las cartas estaban echadas, y que la victoria se resolvería entre ellos. Pero el grupo de detrás, donde aguantaba Aranburu, reconectó. Ahora era Bettiol el que lo intentaba en solitario con los cuatro galgos a su estela: Van der Poel, Pogacar, Van Aert y Pedersen . Y atrapado Bettiol, llegaba el momento clave de la prueba.
Faltaban 21 km para meta y la carrera había eliminado ya a 190 participantes, cuando a falta de vuelta y media, explotaba Van der Poel. Fue un hachazo seco que hizo astillas a sus rivales, sin tiempo para reaccionar. Dando caza al italiano, incapaz de coger su rueda, se iba en solitario hasta la línea de meta sin mirar atrás. Cuando Van Aert, Pedersen y Pogacar quisieron reaccionar aunando fuerzas, era tarde. Ya con poco convencimiento quedaron condenados a perseguir, y lo ratonero del circuito, impedía que se percataran de la caída del líder y que les hubiera motivado en la persecución. Fue en una curva a derechas con 15 km todavía por delante. El golpe contra la valla no impedía al maestro del ciclocrós subirse enseguida a la bicicleta y a pesar de tener problemas con la sujeción de la zapatilla derecha, continuar su camino hacia la gloria pudiendo mantener 30" de ventaja. 

Detrás, sus cuatro perseguidores, en vez de aunar esfuerzos en la persecución se dedicaron más a vigilarse entre sí en busca del resto de premios. Tremendo el pedaleo de Van der Poel, directo a poner punto final a una sequía mundialista neerlandesa de 38 años. Si Joop Zoetemelk se impuso en 1985, ahora Matthieu Van der Poel volvía a ponerse en el pecho el arcoíris de campeón ganando en solitario tras seis horas de duro pedaleo con un crono de 6h07'27. Por detrás quedaba la emoción de la lucha por las medallas y 1'37 después, Van Aert se llevaba el segundo puesto dejando a Pogacar la medalla de bronce en un disputado sprint con Pedersen.

El grupo encabezado por el suizo Kung entraba a 3'48 y el mejor español era Alex Aramburu 19º, a 8'30 con Iván García Cortina 30º a 13'59 y con tan solo 51 corredores en meta y el resto de españoles abandonando. 

En la categoría Sub-23, utilizaban el mismo circuito urbano final de Glasgow de los élite, al que tenían que dar 8 vueltas que sumados a los 56 km previos desde la salida en Logh Lomond hacían un total de 168,4. La carrera estuvo marcada por la temprana escapada, prácticamente desde el inicio, de una decena de corredores en la ya se metieron cuatro de los seis primeros clasificados al final de la prueba. con el francés Laurance, el británico Rootkin-Gray, el noruego Brennsaeter, el alemán Kretschy, el estadounidense McDonald, el australiano Mackellar y el italiano Milesi entre ellos, y que fue haciendo camino aunque sin alcanzar una ventaja significativa con respecto al pelotón; apenas un minuto. El ratonero circuito de Glasgow recibía a los corredores con agua y la sucesión de caídas seleccionaron naturalmente la carrera. Convertida por momentos más una pista de patinaje que un circuito ciclista, pocos fueron los capaces de mantener la tensión y concentración necesarias para sobrevivir. Entre ellos el mejor español, Iván Romeo, que a 65 km del final y tras 10 de persecución, contactaba con los de delante, gracias en parte al estrecho marcaje entre ellos que ralentizaba su ritmo. Con esa primera selección hecha, el sol hacía acto de presencia y fueron las constantes curvas, hasta 45por vuelta, y los, aunque cortos, durísimos repechos del circuito urbano los que se encargaron de separar el grano de la paja entre los que soñaban con hacer algo importante y el resto. 
A 45 km de meta, el alemán Kretschy pasaba a la acción reduciendo el grupo de cabeza, de ocho unidades a tan solo cuatro, junto a Rootkin-Gray, Laurence y Milesi y sin el español Romeo. El francés Laurence lanzaba el zarpazo definitivo a 27 km del final con el británico Rootkin-Gray como el único rival que trataba de contactar pero sin conseguirlo, vigilándose mucho por detrás el alemán y el italiano y perdiendo su oportunidad, pues por detrás llegaban el portugués Morgado y el eslovaco Svrcek, pudiendo unirse a ellos a falta de 24 km.
Con Axel Laurence ganando en solitario con un crono de 4h04'58, a 2" entraban los perseguidores imponiéndose al sprint el portugués Antonio Morgado y completando el podio el eslovaco Martin Svrcek. Iván Romeo finalizaba 8º a 1'01, Carlos Canal 11º e Igor Arrieta 13º, en una buena actuación de los nuestros. 

La categoría júnior masculina era la primera de los hombres en disputarse, el mismo sábado 5, y tras la carrera de su homónima femenina. Con 127,2 km a base de 9 vueltas al circuito urbano de Glasgow, después de superar la cuarta vuelta, se formaba un grupo definitivo de siete ciclistas con Paul Fietzke (Alemania), Theodor Storm (Dinamarca), Félix Orn-Kristoff (Noruega), Juan David Sierra (Italia), Jorgen Nordhagen (Noruega), Albert Philipsen (Dinamarca) y Matthew Brennan (Gran Bretaña). Los líderes, demostraron ser los más fuertes de la carrera en múltiples escaramuzas, manteniendo una ventaja constante de un minuto. 
La persecución detrás, carente de organización debido a las características del circuito, no lograba recortar y solo Francia y Países Bajos intentaban en vano reducir la diferencia con el grupo de cabeza, con los españoles Adriá Pericas y Héctor Álvarez entre ellos. 
En las dos últimas vueltas, con menos de 20 km para el final, el danés Philipsen lanzaba un ataque imparable que ningún otro ciclista podía seguir, permitiéndole escaparse en solitario hacia el codiciado maillot arcoíris y mostrando su calidad y potencial durante el tramo final de la carrera ganaba en solitario con un crono de 3h06'26, entrando en segunda posición el alemán Fietzke y completando el podio el noruego Orn-Kristoff, los dos con el mismo tiempo, a 1'19 del danés. El mejor español clasificado era Adriá Pericas, que llegaba en el grupo perseguidor a 3'01, terminando en el puesto 26º junto a Héctor Alvarez 30º. Suerte desigual para Markel Beloki ,obligado a abandonar en los primeros compases debido a una indisposición de última hora, mientras que el campeón de España, Álvaro García, sufría un problema mecánico que lastró sus opciones desde las primeras vueltas. 

En cuanto a las mujeres: 
En la categoría élite las mujeres tenían por delante 154,1 km del recorrido entre Loch Lomond y Glasgow (el mismo que los sub 23 masculinos), con siete vueltas al duro, selectivo y complicado trazado de la ciudad escocesa, en vez de las ocho de ellos. Con más de 200 ciclistas en la línea de salida (un número no permitido en ninguna otra prueba), y la lluvia como compañera de viaje, en los primeros kilómetros el principal protagonismo se lo llevaron las caídas. No afectó a las favoritas, pero muchas competidoras vieron esfumarse sus ilusiones a las primeras de cambio. Sin grandes novedades hasta la llegada a Glasgow era la suiza Elise Chabbey la que daba el primer aviso atacando a casi 75 km del final como anticipo de lo que poco después iba a llegar, con Kopecky asumiendo su condición de gran favorita para lograr la victoria. La suiza fue la gran protagonista del día, no solo por este ataque sino porque ya se había metido en la primera escapada de entidad a más de 130 kilómetros del final. A 62 km de meta, Kopecky lanzaba su primera andanada que empezó a dejar entrever las primeras debilidades, aunque no terminó de cuajar la selección definitiva. De hecho Chabbey pudo seguir unos cuantos kilómetros más con su lucha en solitario, aunque en su persecución se lanzó la italiana Elena Cecchini. La ciclista suiza entraba en los 50 últimos kilómetros con algo más de un minuto de ventaja sobre el grupo de favoritas que se elevó a minuto y medio, 10 km después, debido a la vigilancia del grupo perseguidor y algo que en principio solo le garantizaba seguir manteniendo el protagonismo unos kilómetros más. 
Con dos vueltas y media por completar, a 35 km del final, la belga Kopecky lanzaba su primer órdago con la neerlandesa Vollering a rueda, haciendo saltar por los aires al ya reducido pelotón principal y en el rodaban una treintena de ciclistas. En ese momento la vigente campeona, Annemiek van Vleuten, era la encargada de mover el árbol y poniendose el mono de trabajo y ejerciendo de gregaria marcaba un alto ritmo preparando el terreno para Demi Vollering para seleccionar la carrera quedando el arcoíris reducido a siete corredoras: Annemiek Van Vleuten y Demi Vollering (Países Bajos), Lotte Kopecky (Belgica), Marlen Reusser (Suiza), Elizabeth Deignan (Gran Bretaña), Cecile Ludwig (Dinamarca) y Christina Schwienberger (Austria). Y, justo antes de entrar en la recta de la última vuelta, pinchaba y su misión, y su última aparición en un Mundial, finalizaba. 
Con Kopecky y Vollering, compañeras en el SD Worx, sabiéndose las más fuertes en el grupo de cabeza y en constante vigilancia, en la mayoría de las ocasiones era la belga la que tomaba la iniciativa. Llegando a la última vuelta la carrera se transformó en un carrusel de ataques, casi siempre con Kopecky como protagonista, aunque lo único que hacía era encoger o estirar como un muelle la diferencia con la suiza, pero sin llegar a darle alcance hasta que el sonido de la campana al último paso por la línea de meta, servía para dar fin a la aventura de la suiza Chabbey (finalmente séptima clasificada, con una actuación sobresaliente), y dar comienzo a las verdaderas hostilidades. 
El golpe de mano lo daba la británica  Deignan a 12 km del final, a la que se unía la austriaca Schwienberger, con la suiza Reusser por el medio. Solo un kilómetro después saltaba Kopecky a la caza y captura de las tres de delante con Ludwig a su rueda, mientras Vollering tenía que hacer un esfuerzo extra para poder cerrar el hueco. Y ese movimiento lo pagaba en forma de calambres. Todavía hubo tiempo para un nuevo pequeño reagrupamiento. Aunque se formó un cuarteto, Vollering que acusaba los ataques, volvía a entrar, ante los parones provocados de las de delante. Casi todas habían tenido que mostrar sus fuerzas y a qué podían aspirar, Kopecky parecía ser la más fuerte.
Y a falta de de poco más de 6 km para meta la belga lanzaba un ataque al que solo respondía Ludwig, para rematar un kilómetro después con el que sería el definitivo demarraje. 
Kopecky se quedaba ya sola y a partir de ahí solo le restaba llevar a buen puerto todo el trabajo realizado durante  la jornada, imponiéndose en solitario con un crono de 4h02'12. Vollering recuperada de los calambres y con buenas piernas, pudo alcanzar a Ludwig, que no se lo esperaba, y remacharla sobre la línea de meta, para hacerse con la plata, dejando a la danesa con dos palmos de narices pero con un meritorio bronce, las dos a 7" de la vencedora. La mejor española, Mavi Fernández terminaba 10ª a 4'05 y con Sandra Alonso 49ª a 14'49. No finalizaban Sara Martín ni Alba Teruel. 



La categoría Junior Femenina era la encargada de estrenar la jornada inaugural del Campeonato del Mundo de ciclismo en carretera en Glasgow. Las jóvenes de 17 y 18 años afrontaban una carrera de 70,3 km (cinco vueltas al circuito urbano) a un ritmo vertiginoso que provocaba que el pelotón quedara seleccionado a mitad de camino. La victoria fue para la francesa Julie Bego, quien se coronaba como nueva portadora del maillot arcoíris tras lanzar un gran ataque en la última vuelta que le otorgaba la victoria en solitario con un crono de 1h54'53, completando el podio la británica Cat Fergunson que se imponía al sprint a la belga Fleur Moors, tercera y la italiana Venturelli cuarta, entrando todas a 3" de la francesa. 
Las cuatro integrantes de la Selección Española, Violeta Hernández, Laia Bosch, Ayala Serrano y Natalia Alonso, se vieron cortadas al inicio, pero lucharon hasta el final en los diversos grupos en los que quedaron encuadradas, finalizando Hernández 46ª, Alonso 57ª y Bosch 62ª. Ayala Serrano no pudo concluir la carrera. 
La próxima cita recuperará sus habituales fechas de celebración y se disputará en la localidad suiza de Zurich entre el 21 y el 29 de septiembre de 2024.

Wednesday, March 1, 2023

SBK 1ª Phillip Island (AUS)

Regresaba la competición cuatro meses después de la última cita, al mismo circuito donde finalizaba la anterior, para disputar la primera de las jornadas y con las dos mismas categorías, las mayores. 
Tres años después se retomaba la tradición del obligado comienzo en Phillip Island a finales de febrero o principios de marzo antes de dar paso al periplo europeo. Se repite la misma corta temporada de 12 citas de la temporada anterior en nueve países diferentes europeos y tres salidas del continente (Australia, Indonesia y Argentina), a diferencia del mundial de MotoGP que mantiene sus 21 citas. 
Las novedades en SBK eran el regreso de Tom Sykes con la Kawa de Puccetti , el paso de Gerloff a BWM acompañando A Baz, la presencia de los ex SPP, Baldasarri con la Yamaha del GMT94 junto a Debise y Aegerter sobre la del GRT, junto al campeón de Moto2 Remy Gardner; Bradley Ray, campeón británico de BSB, sobre la Yamaha del Motoxracing continuando Hafizh Syahrin sobre su Honda del MIE Racing acompañando ahora del venezolano Eric Granado. Además estreno absoluto de Danilo Petrucci con la Ducati del Barni. 
En SSP, Jorge Navarro llevará una de las Yamaha Ten Kate acompañando a Estefano Manzi que deja la Triumph, montura que asume ahora Niki Tuuli en compañía del británico Harry Truelove. Por contra las MV Agusta pasan a manos de Marcell Schroetter y Bahattin Sofuoglu. Honda retorna a la categoría (a la espera de homologación) con los colores de Petronas y el malasio Adam Norrodin y el inglés Tarran Mackenzie, Oliver Baylis cambia al D34G y Adrián Huertas se estrena con la Kawa del MTM para conformar una parrilla de 22 pilotos en pista. 
La cita comenzaba el sábado en la madrugada española con la primera de las carreras de la categoría menor 
SSP 1ª. La categoría intermedia arrancada en condiciones de seco pero pista húmeda y con una primera línea formada por Manzi, Oncu y Montella, junto a Bulega, el novel Spinelli y Schroetter partiendo desde la segunda, mientras que A. Huertas lo hacía 8º y J. Navarro 15º. 
Con más o menos cautela al primera paso por meta encabezaban la prueba Van Stralen y Montella con Huertas Mantovani, Caricasulo, Manzi, McPhee, Bayliss, Spinelli y Bulega con Navarro último, provocado por algún susto. Con pocas variaciones, la carrera transitaba por la tercera vuelta cuando se producía un accidente entre Huertas y Montella,que se saldaba con los dos en el hospital y bandera roja. Al último paso por meta era Oncu el primero co Vn Straalen y McPhee a continuación. 
La nueva carrera, a 10 vueltas tras los diferentes cambios meteorológicos y consiguientes cambios de neumáticos, ofrecía una nueva parrilla con Oncu, Van Stralen y Mcphee en primera línea y Mantovani, Manzi y De Rosa, saliendo detrás. Sin Huertas ni Montella, y sin Oncu, que caía en la vuelta de formación, al paso por recta en la primera vuelta encabezaba Bulega, con Mcphee, Mantovani, Schroetter, Tuuli, Spinelli, Manzi, Mackenzie, Navarro y Sarmoon a continuación. Convertida en una carrera de subsistencia, por la resbaladiza pista, fueron los que optaron por neumáticos intermedios o de lluvia los que acabaron marcando las diferencias, como fue el caso de Bulega, Mantovani o Mackenzie. No así de Van Straalen o Bayliss, que apostando por el seco se iban al final del grupo. El piloto de Ducati, comandando la prueba y muy cómodo, aumentaba la diferencia en cada vuelta con McPhee y Schroetter y fue capaz de soportar la presión y aguantar los ataques que llegaban por detrás para hacerse con la victoria. Segunda finalizaba la Yamaha de un gran Spinelli remontando y superando en la última vuelta a la Kawa de Mcphee, que completaba el cajón. Más lejos 4º era Tuuli y su Triumph, 5º un sorprendente Mackenzie y su CBR (a la espera de homologación) y con 6º Manzi, 7º Schroetter, 8º Sarmoon, 9º Navarro y 10º Caricasulo, de 12 pilotos sin doblar. 


SBK 1ª. La carrera comenzaba en condiciones de mojado y todos los pilotos optando por neumáticos de lluvia en unas condiciones que no habían podido probar hasta ese momento en todo el fin de semana. Con una pole frenética y mejor tiempo para Razgatlioglu, con Bautista segundo, la sorpresa la daba el novato Aegerter que se colaba tercero. Desde la segunda fila partían Rea, Oettl y Rinaldi, con Lecuona 11º y Vierge 17º. Bautista hacía una buena salida, pero era adelantado enseguida por Rea y al primer paso por meta las posiciones eran esas, con Lowes y Razgatlioglu, a continuación y luego Locattelli, Aegerter, Gardner, Bassani, VD Mark, Gerloff y Oettl en el topten y con Lecuona circulando 12º y Vierge a continuación. En la siguiente vuelta la diferencia entre el dúo delantero y el resto se había incrementado, VD Mark se había ido al suelo y Lecuona ya rodaba entre los diez primeros. En el inicio de la cuarta vuelta, Razgatlioglu superaba a Lowes para situarse en tercera posición y abandonaba Sykes. En cabeza, el hexacampeón Rea se asentaba con un segundo de ventaja sobre Bautista y tres sobre el resto con Locatelli alcanzando a Lowes y Lecuona7º. Bautista, con más ritmo que Rea, había llegado sobre la Kawasaki y decidía lanzar su ataque en el décimo giro tras adelantarle espectacularmente en la salida de la curva Stoner. El norirlandés y el español han continuado rodando muy juntos, al límite de lo que permitía un asfalto empapado. Bautista ha tenido un monumental susto en la curva 8 cuando una derrapada de su rueda trasera ha amenazado con escupirle de la Ducati, pero el toledano ha podido controlar la situación y mantenerse delante. 
Mientras Razgatlioglu aguantaba la tercera posición, pero cediendo décimas en cada vuelta. y Lowes, se iba al suelo, a ocho vueltas del final, con lo que Locatelli heredaba su cuarta posición y por detrás de Bassani, Redding, Lecuona, Petrucci y Vierge mantenían su lucha particular por la 6ª plaza. Encarando la fase final de la carrera, también Rea rozaba la caída y en los siguientes giros Bautista podía incrementar su ventaja sobre la Kawasaki #65, que asumía su segunda posición, y encarrilar la victoria. Que llegaba con 3,4" de margen sobre Rea, mientras que Razgatlioglu entraba tercero a más de 6". Locatelli era cuarto a más de 16", 5º Bassani, 6º Lecuona, 7º Petrucci tras superar a Vierge en las últimas curvas de manera un tanto agresiva 8º Vierge 9º Redding y 10º Gerloff. (Finalmente dirección de carrera penalizaba a Petrucci con la pérdida de una posición y Vierge heredaba la 7ª plaza). Es la 33ª victoria del de Talavera y la segunda ocasión que Ducati hace doblete el mismo día en SSP y SBK, teniendo que remontarnos hasta 2000 en Brands Hatch para encontrar el precedente. 

En la madrugada del domingo, por fin las carreras se podían celebrar en seco y comenzaban con la disputa de la 
SBK Superpole. Programada a 10 vueltas se repetía la parrilla de la primera carrera y al apagarse los semáforos la ventaja inicial era para Bautista consiguiendo tomar la delantera en los primeros instantes pero siendo adelantando enseguida por Razgatlioglu de tal manera que al primer paso por meta las posiciones eran esas, con Lowes y Rinaldi muy pegados y Aegerter, Gardner, Locattelli, Oettl y Rea (que había tenido un toque con el italiano) con Vierge completando el topten y Lecuona transitando 14º. Bautista le devolvía la acción durante el segundo giro y a partir de ahí se concentraba en mantener su ritmo y pilotar con gran solvencia. Lowes que había estado rodando en puestos de podio durante los primeros compases de la carrera, era superado en la 4º vuelta tanto por Rinaldi como por Razgatlioglu.
El italiano con un ritmo similar al del español se asentaba en la segunda plaza y el piloto turco asumiendo su desventaja con las Ducati, no arriesgaba, en busca del tercer puesto. A mitad de carrera Bautista tenía 1,3" sobre Rinaldi y 2,5" sobre Razgatlioglu y Gardner se llevaba puesto a su compañero de equipo Aegerter, debiendo ambos abandonar, mejorando con ello dos posiciones los que venían por detrás. 
Y sin más variaciones Bautista ganaba su segunda carrera de la cita australiana con su compañero de equipo y Razgatlioglu completando el podio. 4º Finalizaba Lowes, 5º Locatelli, 6º Oettl, 7º Rea incapaz de recuperar posiciones, 8º Lecuona y Bassani noveno, ganándole la partida a VD Mark. Vierge terminaba 12º. Gardner era sancionado por su acción, con una long lap para la segunda carrera. 

SSP 2ª. En la segunda carrera las condiciones eran de seco y con la misma parrilla y las bajas de Huertas y Montella, salían bien los de delante especialmente Bulega exprimiendo el motor de su Ducati, y al primer paso por meta encabezaba el grupo con Oncu, Manzi, Caricasulo, Spinelli, Van Stralen, Schroetter, De Rosa, Debise y Bayliss en las diez primeras posiciones, con Navarro 12º y caída de Truelove. Los tres primeros eran capaces de marcar diferencias respecto al grupo perseguidor en la

primera mitad de la carrera, para convertir la batalla por la victoria en una lucha a tres bandas. En la vuelta 6, el que caía era Mantovani y para entonces la distancia entre el trío cabecero y el grupo que encabezaba Caricasulo era de 5,8". 
En la siguiente el se iba al piso era Spinelli mientras por delante Bulega era el que llevaba el mando de las operaciones hasta que en la vuelta 10ª, Manzi que había superado a Oncu , adelantaba también a su compatriota, quedando Oncu a la expectativa. Con Navarro remontando y Caricasulo siendo superado por Schroetter y Van Straalen, en la vuelta 13, Bulega volvería a responder al italiano de Yamaha para retomar el liderato y justo en el transcurso de la vuelta siguiente aparecía bandera roja por restos del encontronazo entre Bayliss y Caricasulo (con inesperada avería mecánica) y debido a que ya se habían completado dos tercios de la distancia total de carrera, la clasificación quedaba con las posiciones al paso por meta de la última vuelta cronometrada, esto es Bulega, Manzi y Oncu en el podio con Schroetter en cuarta posición y Van Straalen en quinta, con 6º Navarro, 7º De Rosa, 8º Debise, 9º Tuuli y 10º Bayliss. 
Lidera la clasificación Bulega con 50 puntos y es segundo Manzi con 30, figurando Navarro 7º con 17.
El Gran Premio finalizaba con la 
SBK 2ª. Con una parrilla formada ahora por Bautista, Rinaldi y Razgatlioglu en primera línea y con Lowes, Locatelli y Oettl desde la segunda, Lecuona partía 8º justo detrás de Rea y Vierge seguía partiendo 17º.Cuando se han apagado los semáforos, Bautista perdía terreno, mientras Rea asumía el mando, con tres británicos al frente del grupo en los primeros momentos. El dúo del Aruba aprovechaba su emplazamiento en parrila para tomar el mientras el tercer piloto de la primera fila, Razgatlioglu salía peor y era adelantado por Locatelli y Bassani También Rea progresaba rápidamente de tal manera que al primer paso por meta las posiciones Redding, Bautista, Rinaldi, Locatelli, Razgatlioglu, Bassani, Rea, Lowes, Lecuona, Petrucci y Oettl y en el top ten y con Vierge 14º. En el ecuador de la prueba, Bautista con un ritmo demoledor, conseguía una ventaja que bordeaba los 3" sobre su compañero Rinaldi, mientras Locatelli se asentaba también en la tercera plaza, aunque algo más distanciado. La batalla se gestaba en el grupo perseguidor, con Lowes, Rea, Bassani y Razgatlioglu pugnando sin concesiones por la cuarta posición, y con Oettl forzando el ritmo para integrarse. Sin embargo, el grupo se rompía a seis vueltas del final, cuando Lowes perdía el control de su Kawa llevandose consigo a Razgatlioglu. 

Sin cambios delante, en los compases finales Oettl superaba a un Rea con problemas para mantener el ritmo y se ha situaba, por detrás de Bassani mientras Lecuona hacía lo propio a dos vueltas para el final. En meta un Bautista imparable cruzado con 6" sobre Rinaldi y 9" sobre el tercero Locatelli. Tras los hombres del podio, Bassani ha cruzado en cuarta posición por apenas 3 décimas sobre Oettl. 6º Lecuona tras tocarse con Bassani en la vuelta 10, cuando se disputaban el octavo puesto y 7º Aegerter que adelantaba también a un desfondado Rea en el giro final y que sólo ha podido asegurar la 8ª posición, a casi 15" de Bautista. 9º era Petrucci y 10º Gardner, penalizado con long lap y favorecido por la sanción a Vierge de una posición por adelantar con bandera amarilla y que heredaba la 11ª. 

El campeón Bautista comienza la competición de inmejorable manera con tres de tres y con 62 puntos, 28 más que el segundo Locatelli y 29 más que Rea y Rinaldi. Razgatlioglu, comienza 6º con 23 y detrás, Lecuona tiene 22, mientras Vierge figura10º con 14.

Sunday, February 5, 2023

Campeonato del Mundo Balonmano Mas. Polonia/Suecia 2023. Tercero para Dinamarca

El XXVIII Campeonato Mundial de Balonmano Masculino se celebraba conjuntamente entre Polonia y Suecia desde el 11 al 29 de enero, bajo la organización de la Federación Internacional de Balonmano (IHF) y las federaciones nacionales de los países anfitriones. 
Un total de treinta y dos selecciones nacionales de cinco confederaciones continentales compitieron por el título mundial, cuyo vigente campeón era el equipo de Dinamarca, vencedor en el anterior Mundial de Egipto en 2021. 
Tras el sorteo de los grupos que se llevó a cabo el 2 de julio de 2022 en Katowice, los ocho grupos quedaron distribuidos de la siguiente manera,

 con España debiendo enfrentarse a Montenegro, Chile e Irán en el grupo A, precisamente en la sede de Katowice. 
Con el sistema de competición habitual de ocho grupos iniciales de cuatro naciones, pasan a la segunda ronda, los tres primeros de cada uno, quedando descartados los ocho últimos, que juegan la Copa Presidente (puestos 25 a 32). Las 24 selecciones (llevando sus resultados correspondientes), se distribuyen para conformar cuatro nuevos grupos de seis equipos cada uno y jugando contra el resto de equipos con los que no se habían enfrentado. Los cuartos de final los disputan los dos primeros, que se cruzan primeros contra segundos de otros grupos, para los vencedores disputar las semifinales y la final, disputando los perdedores de esta, el bronce. 
Los 18 convocados por el seleccionador nacional, Jordi Ribera son: 
Porteros: Gonzalo Pérez de Vargas (Barcelona/ESP) y Rodrigo Corrales (Veszprem/HUN). 
Centrales: Ian Tarrafeta (Payx d'Aix /FRA) sustituido por lesión por Pol Varela (Granollers/ESP) y Agustín Casado Melsungen/GER) 
Laterales izquierdos: Miguel Sánchez-Migallón (Kielce/POL), Joan Cañellas (Kadetten Schaffhausen/SUI) y Dani Dujshebaev (Kielce/POL) 
Laterales derechos: Alex Dujshebaev (Kielce/POL), Jorge Maqueda (Nantes/FRA) e Imanol Garciandia. (Szeged/HUN) 
Extremos izquierdos: Ángel Fernández (Limoges/FRA) y Dani Fernández (Stuttgart/GER). 
Extremos derechos: Ferrán Solé (París Saint-Germain/FRA) y Kauldi Odriozola (Nantes/FRA) 
Pivotes: Gedeón Guardiola (Lemgo/GER), Iñaki Peciña (Pauc/FRA), Adrià Figueras (Chartres/FRA) y Abel Serdio (Wisla Plock/POL). 

La selección que consiguió la plata en el Europeo de 2022 cuenta con tres novedades entre los 18 seleccionados, : el pivote Abel Serdio, el extremo izquierdo Dani Fernández y el lateral Imanol Garciandía.
Fase de grupos previa
España competía en el grupo A con tres selecciones en teoría inferiores y a las que debía imponerse, empezando con Montenegro, su primer rival en la competición y que disputaba su segundo mundial, tras diez años de espera. España - Montenegro (30-25). Con la baja de Joan Cañellas, los nuestros empezaron con buen pie, ganando el siempre complicado primer partido. En el debut, con la necesidad de la victoria, se consiguió con relativa facilidad aunque nunca se tuvo a los montenegrinos demasiado lejos, gracias a su portero Simic, verdadero héroe de los balcánicos, aunque el triunfo español fue en esencia gracias a las pocas pérdidas de balón, la mitad del rival. Aunque sin expresarse abiertamente en la delegación española, existía más que respeto a este partido: Montenegro, un buen equipo, actuaba con menos presión; mientras que España, con la perspectiva a largo plazo, estaba obligada a ganar. Las obligaciones siempre generan nervios e inquietudes, y quizá por eso Jordi Ribera cambió bien pronto el 6-0 por el 5-1, da la sensación de que cada día le gusta más al seleccionador, utilizando a Odriozola de avanzado. España rotó a todos sus hombres, con Casado de lateral y Tarrafeta y Álex alternando en la posición de central, aunque en la recta final, y cuando el marcador aún no estaba sentenciado, Ribera les tuvo juntos en ataque para evitar complicaciones, llegando con 15-12 al descanso. Continuaba el juego español bastante coral, con protagonismo de todos, con Garciandía destacando de entrada con su lanzamiento exterior, con Agustín Casado desplazado a segundo lateral izquierdo por la baja de Cañellas, con Figueras de pivote ofensivo, con dos cambios iniciales de ataque y defensa, sin la apuesta de retirar el portero en ataque que tanto se había ensayado en Benidorm, y con la impresión de que Ribera se guardó muchas de sus bazas para momentos más comprometidos. 
El primer partido oficial entre España y Montenegro, (hasta ahora se habían enfrentado en dos amistosos con triunfo español) se saldaba con victoria española y buenas sensaciones. En condiciones normales la victoria le garantiza a España una plaza en la segunda fase, pues los demás rivales, Chile e Irán, son sobre el papel equipos menores siempre y cuando se mantuviera la humildad en los Hispanos.
En el siguiente, España-Chile (34-26), y pese a la insistencia en la jornada previa del seleccionador español de no bajar lo más mínimo la intensidad y la necesidad de aprovechar cada minuto del campeonato para seguir creciendo como equipo, a los "Hispanos" les costó arrancar especialmente en defensa, donde la novedosa pareja Iñaki Peciña y Abel Serdio, tuvo serios problemas para controlar a los pivotes chilenos, concediendo goles y penaltis que permitían al conjunto sudamericano aferrarse al marcador (6-6). Con la entrada de Guardiola, aportando consistencia, la mejoría defensiva fue evidente lo que permitía a España abrir brecha en el marcador (10-6). Mero espejismo, pues Chile, aferrada a las paradas de  Oliva y los goles de Feuchtmann, se aferraba al partido llegando a situarse a un sólo gol (14-13). El obligado tiempo muerto reactivaba a los Hispanos y dos goles finales permitían a España marcharse al descanso con tres tantos de ventaja (18-15). En la segunda España no lograba aumentar la diferencia (22-18) min 10, ante la tenaz resistencia de los chilenos, con su dupla Feuchtmann y, sobre todo, el portero Oliva, a la que se unía el joven central Matías Paya para reducir a tan sólo dos tantos (23-21) la ventaja de los de Jordi Ribera a menos de cuarto de hora para la conclusión. Sólo el cansancio del equipo chileno en el tramo final del encuentro permitía a España respirar, con los sudamericanos cometiendo más errores de los debidos y sacando a relucir su veloz contraataque, asegurar el triunfo (34-26) y la clasificación para la segunda ronda de un equipo español, que sufrió más de lo previsto para lograrlo y sin acabar de encontrar su juego. 
En el tercer duelo Irán - España (22-35). El conjunto español, escarmentado por los sufrimientos padecidos ante Chile, salía dispuesto a sentenciar la contienda cuanto antes y para ello, Jordi Ribera no dudó en apostar de partida por una agresiva defensa 5-1 con el voraz  Odriozola en el puesto de avanzado, y que no pudo salir mejor ante el novedoso equipo que presentó de inicio el técnico iraní, dejando a todos sus titulares en el banquillo. Osadía que le costaba encajar seis tantos a los ocho minutos (2-6). Con un tiempo muerto y todos los titulares a pista, Irán intento reaccionar. Pero ya era demasiado tarde, con los "Hispanos" lanzados, la brecha a los doce minutos era de siete goles (3-10) y el camino allanado, cerrando la primera mitad con diez goles de ventaja (11-21), que en nada se parecía al gris partido firmado ante Chile. El resultado permitía a Ribera hacer todo tipo de probaturas y dar muchos minutos al central Valera, que se incorporaba a la concentración del equipo español en sustitución del lesionado Tarrafeta. Lo que no impedía al conjunto español seguir ampliando su ventaja que mediada la segunda mitad ya alcanzaba los trece tantos (15-28), gracias en gran medida al buen trabajo de Pérez de Vargas. Ni así se relajaron los jugadores españoles, que querían cerrar la primera fase con las mejores sensaciones, en espera del durísimo camino que les aguarda en el siguiente turno ante equipos de la talla de Polonia, Eslovenia o Francia, consiguiendo al final darse un homenaje (22-35), con la mayor victoria del campeonato. 
España pasaba como primera de grupo llevando consigo 4 puntos, con Montenegro segunda por su victoria frente a Irán y arrastrando dos, mientras que Irán también pasaba pero con su casillero de puntos a cero. Chile se quedaba fuera habiendo perdido todos sus partidos. 
En el grupo B se enfrentaban Francia, Polonia, Arabia Saudí y Eslovenia. Y Francia presentaba sus credenciales ganando sus tres partidos y arrastrando 4 puntos con Eslovenia segunda, al imponerse a Polonia y pasando por tanto con 2 puntos. Polonia era la tercera en pasar, sin ningún punto y Arabia debería continuar disputando la Copa Confederación. 
En el grupo C, competían Suecia, Brasil, Cabo Verde y Uruguay, y la favorita Suecia no tenía problema en ganar sus tres enfrentamientos y pasar primera con 4 puntos, acompañada de la segunda, Brasil con 2 puntos, de su victoria ante Cabo Verde, accediendo también los caboverdianos a la siguientes fase, pero sin puntos. Uruguay se quedaba fuera. 
Y en el grupo D se veían las caras Islandia, Portugal, Hungría y Corea. Muchísima igualdad, tanto es así que las tres selecciones que pasaban lo hacían con los mismos puntos, 4, decidiendo el average general para el orden, primera Portugal, segunda Islandia y tercera Hungría, todas aportando dos puntos a la segunda fase. Se quedaba fuera Corea del Sur perdiendo todos sus partidos. 
En el grupo E, medían sus fuerzas Alemania, Serbia, Qatar y Argelia y la favorita Alemania se clasificaba primera con todos sus partidos ganados. También pasaba Serbia que ganaba a Qatar, y esta como tercera, sin aportar puntos a la segunda fase. La Copa Confederación la jugaba Argelia. 
En el grupo F, Noruega, competía con Macedonia, Argentina, y Países Bajos y se imponía con claridad, pasando con 4 puntos a la siguiente fase. La acompañaban Paises Bajos con 2 puntos y Argentina, sin puntos. No pasaba Macedonia. 
En el grupo G, pugnaban Egipto, Croacia, Marruecos y Estados Unidos. Y era Egipto la selección más fuerte ganando todos los partidos, seguida de Croacia y Estados Unidos, que accedían con dos puntos Croacia y sin puntos, los norteamericanos. 
Y en el grupo H, la lucha era entre Dinamarca, Bélgica, Bahrain y Túnez, no teniendo ninguna dificultad el equipo danés para meterse en la segunda ronda con tres claras victorias ante sus rivales. Mas igualdad entre el resto que se resolvía a favor de Bahrein, que se imponía a Belgica y empataba con Túnez, pasando con 2 puntos y los belgas que pasaban sin puntos a pesar de haber ganado a Túnez, que como última, no pasaba y no permitía a Belgica puntuar.

Segunda Fase. Sin grandes sorpresas pasaban a esta fase las 24 mejores selecciones. 
Grupo I. Englobaba a los tres mejores de los anteriores grupos A y B. Esto es España y Francia con 4p, Eslovenia y Montenegro con 2p y Polonia e Irán con 0p. 
El primer enfrentamiento era con la anfitriona España - Polonia (27-23). El equipo español apostando de partida por una agresiva defensa 5-1, intentaba impedir las penetraciones del central  Olejniczak y, sobre todo, sellar al "cañonero"  Sicko. Fórmula que si bien permitía a España recuperar el balón, no acababa de de dar el resultado apetecido, como demostraron los seis tantos, cuatro de Sicko y dos de Olejniczak, (7-6) min 10. Pero si los de Jordi Ribera no lograron la solidez defensiva necesaria, todo lo contrario ocurría en ataque, donde el conjunto español mostró una notable efectividad, primero con el pivote Figueras o el extremo Fernández, y luego con los hermanos Dujshebaev, especialmente Alex. La actuación ofensiva permitía a España mantenerse en todo momento por delante en el marcador, pero sin romper el partido. Con el paso a la defensa 6-0, y la presencia de Guardiola y Peciña en el eje de la zaga, el conjunto español logró en los siguiente seis minutos abrir una brecha de cuatro tantos (15-11) en el marcador. Una renta que se fue tan rápido como vino por la irrupción en el partido del central Jedraszczyk, aportando al ataque polaco la claridad de ideas que le había faltado bajo la dirección de Olejniczak (16-15 el descanso). En la segunda mitad las paradas de Pérez de Vargas comenzaron a desnivelar la contienda y consolidar el sistema defensivo español, que poco a poco fue maniatando a los jugadores polacos (23-18) min 17, hecho que obligaba al preparador polaco a recuperar a Jedraszczyk, que había arrancado el segundo tiempo en el banquillo. Polonia volvía a meterse de nuevo en el encuentro, tras (24-22) a menos de seis minutos para la conclusión, complicando la victoria española. Ahí fue cuando los "Hispanos" mostraron su madera de campeón y tirando de carácter, con dos formidables defensas, posibilitaron un nuevo despegue en el marcador (26-22), esta vez definitivo y al que Polonia ya no pudo responder. El 27-23 final sitúa a España en el camino hacia cuartos. 
Eslovenia - España (26-31). Conscientes de que la clave para doblegar al conjunto balcánico pasaba por impedir que los eslovenos dotarán de la velocidad y fluidez necesaria a su juego de ataque, los jugadores españoles se emplearon desde el principio a conciencia en defensa. Una perfecta sinfonía de ayudas y cambios de oponente que anulaba por completo la ofensiva eslovena, que alcanzados los primeros diez minutos de juego, tan sólo había logrado anotar un gol en estático. Más problemas tuvo el conjunto español con las rápidas contras de los eslovenos, pero si Janc es rápido en la salida de balón, no lo es menos Odriozola, que sorprendía una y otra vez con sus fulgurantes carreras. Goles fáciles que, unidos al buen hacer de Alex Dujshebaev, permitía a los Hispanos situarse con una renta de cuatro tantos en el marcador (2-6) a los nueve minutos de juego. La sustitución en la portería eslovena y la presencia de Urban Lejak, permitía a los balcánicos meterse de lleno en el partido, pues con la portería asegurada, Eslovenia pudo desplegar su veloz juego de transición, causando numerosos apuros a la defensa española, incapaz de frenar en carrera al lateral Mackovsek. Además su mayor fluidez en ataque permitía, a base de unos contra unos, no sólo gualar la contienda, sino situarse por delante en el marcador (14-13) a menos de cuatro minutos para llegar al descanso. Suerte para los españoles, que a pesar de la exclusión de Sánchez-Migallón, devolvían las tablas a un marcador (15-15) que dejaba todo por resolver en el segundo tiempo. 
En la segunda mitad los Hispanos siguieron mostrándose incapaces de controlar las fintas del central Bombac, que con sus penetraciones generó los espacios necesarios para que Eslovenia convirtiese cada uno de sus ataques en gol y a los que España respondía replicando cada tanto balcánico. El conjunto español encontró un alivio con las exclusiones de Dolenec y el entrenador Uros Zorman, que permitieron a los de Jordi Ribera situarse con una renta de cuatro goles (20-24) en el ecuador de la segunda mitad. Ventaja que parecía asentar definitivamente a la selección española, recuperando la misma estampa sólida en defensa que mostró en el arranque del partido y permitiendo a los Hispanos situarse con una máxima renta de cinco tantos (21-26) min 20, que aseguraron hasta la victoria Gonzalo Pérez de Vargas con dos paradas y Dani Dujshebaev con dos tantos. España entraba así en los tres últimos minutos de juego con unos insalvables seis goles de diferencia (23-29) en el marcador y con el 26-31 final la selección certificaba su clasificación a los cuartos de final, mostrando la madurez necesaria para sacar adelante un choque que le exigió como pocos en el torneo. 
España - Francia (26-28). En un encuentro en el que ambos conjuntos tenían ya el billete asegurado para cuartos, los dos parecieron pensar más en todo momento en futuros compromisos. Así, una primera plaza que en cualquier otro momento garantizaría, a priori, un cruce de cuartos más accesible, no lo era en esta, dada la entidad de los posibles rivales, Alemania o Noruega, que al jugar después, sí podrán "elegir" oponente. El duelo, en palabras de Nikola Karabatic resultaba un "buen amistoso", y así lo afrontaron los dos equipos con el objetivo de "trabajar y coger confianza" para los siguientes partidos. Preservando ambos a jugadores importantes de inicio era Garciandia, el que anotaba tres de los cuatro primeros tantos para España tomaba la delantera (4-3) en el marcador. Renta que se esfumaba por completo, con la propuesta de Jordi Ribera de atacar con siete y que no pudo tener peores consecuencias para el conjunto español, que encadar pérdida tras pérdida permitiendo a Francia escaparse (6-9) en el tanteador. La rectificación oportuna del seleccionador español, permitía a los "Hispanos" volver a empatar (9-9) a falta de ocho minutos para llegar el descanso, al que se llegaba con un marcador de (13-13) en un encuentro de "guante blanco", como atestiguaba la única exclusión con la que se cerró el primer tiempo, al español Miguel Sánchez-Migallón por estrellar el contraataque final en el rostro del portero. 
El conjunto español, arrancaba la segunda mitad con un punto más de intensidad, pues ganar a Francia siempre tiene un sabor especial y pasados once minutos los tres goles de ventaja (20-17) daban fe de ello, poniendo a prueba a Francia en gastar más fuerzas de las necesarias para buscar el triunfo. Entraron al envite los campeones olímpicos, y de la mano de un gran Nedim Remili, lograron igualar de nuevo el partido (22-22) a menos de quince minutos para el final. Empate que se deshacía a favor del equipo francés con una exclusión de Jorge Maqueda, que por segunda vez en el partido era sancionado con 2' por realizar mal un cambio, y que permitía a los de Guillaume Gille situarse con una renta de tres goles (24-27) a cinco para la conclusión del duelo. Suficientes para que la selección española encajara su primera derrota en el mundial (26-28). 
Con la victoria Francia terminaba primera del grupo al ganar sus tres partidos del grupo y pasaba a cuartos de final acompañada de España por sus dos victorias. Tercera finalizaba Eslovenia, 4ª Polonia, 5ª Montenegro y 6ª Irán sin estrenar el casillero 

Grupo II En este grupo se imponía la favorita Suecia que ganaba sus tres partidos y la acompañaba Hungría por mejor average que Islandia, tercera, ambas con dos partidos ganados. 4ª era Portugal, 5ª Brasil y 6ª Cabo Verde. 
Grupo III. En el tercer grupo pasaban a cuartos Noruega como primera y Alemania como segunda (al perder con Noruega) y no lo hacían, la 3ª Serbia, la 4ª Países Bajos, la 5ª Argentina y la 6ª Qatar. 
Grupo IV. Finalmente en el último grupo se imponía Dinamarca con dos victorias y un empate, pasando a cuartos con Egipto con dos victorias y quedándose fuera, la 3ª Croacia, 4ª Bahrain, 5ª Estados Unidos y 6ª Bélgica. 

Cuartos de final. 
Enfrentadas primeras contra segundas clasificadas, el primer emparejamiento correspondía al 
Francia - Alemania (35-28). Después de un mal comienzo francés (7-11) min 16, la sustitución del portero titular Gerard, incapaz de atajar ninguno de los 10 lanzamientos recibidos, por el suplente Desbonet, permitía a los suyos la remontada y llegar al descanso con empate a 16. En la segunda mitad, Desbonnet no sólo impidió una nueva escapada (18-20) de Alemania, sino que dio inicio a la definitiva remontada del conjunto francés con tres paradas consecutivas y cerrar una sensacional actuación con un 47 % de aciertos. 
Suecia - Egipto (26-22). A los locales les tocaba la única nación no europea en cuartos y Suecia haciendo valer su status se imponía fácil (14-9 al descanso) a Egipto. 
No era el caso de España en el siguiente duelo 
Noruega - España (34-35). Un encuentro que empezó cuesta arriba para los españoles, sin velocidad y fluidez a la circulación de balón en ataque. Los problemas ofensivos de España no tardaron en reflejarse en un marcador que a los ocho minutos señalaba un más que inquietante 6-2 en contra del conjunto de Ribera, que tuvo que pedir con urgencia un tiempo muerto. Ni así mejoró la selección española, que cuando lograba superar a la defensa noruega se topaba con su portero Bergerud. España no estaba dispuesta a rendirse tan pronto y aprovechando una nueva exclusión de la superestrella Sagosen, igualaba la contienda (7-7) min 16, con un parcial de 0-3. Una reacción que premió la mejoría defensiva del equipo español, que si en los primeros diez minutos de juego había encajado seis goles, en los diez siguientes sólo concedió la mitad, tres. Si hasta entonces Noruega no había tenido problemas para conectar con sus extremos y pivotes, poco a poco los Hispanos fueron cerrando todos los caminos hacia los jugadores de segunda línea, forzando errores que les permitieron empezar, por fin, a correr. A la carrera, sin necesidad de pasar por el ataque estático, el conjunto español logró dar la vuelta al tanteador para situarse por primera vez por delante en el partido (9-10) min 21, y mantenerse vivo en el partido como reflejaba el 13-12 con el que se cerró la primera mitad. Una mínima diferencia que se mantuvo (18-17) min 10 en el arranque de la segunda mitad y que se convirtía en un continuo intercambio de goles (22-22) min 20 con una espectacular aportación de Cañellas. Esa dinámica no favorecía al equipo español, que se siente más cómodo con marcadores más bajos, en los que prima el trabajo defensivo sobre el frenesí goleador. Entonces los porteros se hicieron eco de todos los focos, ya que si Saeveras detuvo un penalti a Cañellas, Pérez de Vargas lo hizo a Grondahl. Todo por resolver Con (24-24) min 25, quedaba todo por resolver. 

Y en ese tramo final todo pareció perdido tras el fallido lanzamiento de Alex Dujshebaev y que permití a Noruega afrontar los últimos veintidós segundos con un gol de ventaja (25-24) y la posesión del balón. Los nórdicos trataron de conservar el balón, sin la menor voluntad de atacar. Pasividad bien aplicada por los colegiados, que permitía a España anotar (25-25) y forzar la prórroga (25-25) con un gol final de Dani Dujshebaev. Tiempo extra en el que España tuvo la oportunidad de llevarse la victoria tras llegar a los últimos segundos por delante en el tanteador (28-29), pero que Noruega empataba en última instancia (29-29) provocando un segundo tiempo extra. No fallaba en este el equipo español, que tras entrar en el último minuto con un gol de ventaja (34-35), gracias a un latigazo de Dani Dujshebaev, vio cómo Pérez de Vargas detenía el lanzamiento final de Bjornsen con el rostro, lo que costaba la tarjeta roja al jugador noruego, que hasta entonces había convertido en gol sus nueve anteriores disparos. Una balonazo que bien valía una semifinal. 
El último duelo era el Dinamarca - Hungría (40-23), y a los vigentes campeones les correspondía una perita en dulce y no dudaron en saborearla. Con 21-12 al descanso, los daneses presentaban sus credenciales a la renovación del carnet. 

Semifinales. Una edición después se repetían las mismas semifinales del mundial anterior en Egipto y que ganaba Dinamarca para sumar su segundo título consecutivo. Ahora los daneses trataban de ser el primer país con tres mundiales seguidos, y llegar a los 27 encuentros sin derrotas (llevan 25). Enfrente estará España para cambiar el signo de la historia. También pasaban Francia y Suecia que se enfrentarían, por motivos logísticos, en la última semifinal. 
Primeramente se veían las caras 
España -Dinamarca (23-26). El partido ante Dinamarca, no iba a ser nada fácil para el conjunto español. Al conjunto español de salida, le costó ajustar su entramado defensivo y especialmente al pivote Saugstrup, que monopolizaba en los minutos iniciales el ataque danés, tras anotar dos tantos y forzar un lanzamiento de penalti. Circunstancia que exigía a los de Jordi Ribera a tener que marcar en cada uno de sus ataques si no querían ver escaparse en el marcador a un conjunto nórdico, que se maneja como pocos cuando los partidos se convierten en un intercambio de goles (3-3) min 5. Todo lo contrario que España que brilla más cuando los encuentros se dirimen por marcadores bajos y en los que las defensas se imponen con claridad a los ataques. Una responsabilidad anotadora que no tardó en pesar al conjunto español, que incapaz de dar vuelo a su ofensiva haciendo llegar el balón con fluidez a los extremos y pivotes, se vio abocado a concluir cada uno de sus ataque con precipitados lanzamientos lejanos (4-7) min 10. Parada tras parada, alguna meritoria pero generalmente sencillas, que permitieron a Dinamarca situarse a los quince minutos de juego con una ventaja de cuatro tantos (5-9) lo que obligaba al preparador español pedir con urgencia un tiempo muerto. El receso, no pudo ser más beneficioso para los Hispanos que con el paso a una defensa 5-1 y la presencia dos pivotes en ataque pareció reengancharse al encuentro, tras situarse a tan sólo un tanto (10-11) del conjunto nórdico a poco más de cinco minutos para llegar al descanso. Luego el conjunto español volvía a incurrir en los mismos problemas ofensivos, lo que aprovechaba Dinamarca, para cerrar la primer mitad con su máxima ventaja (10-15). 

En el arranque de la segunda mitad una Dinamarca muy centrada y organizada impedía que España redujera la desventaja (15-20) min 10, pese al empeño de Alex Dujshebaev, que pareció convertir cada ataque de los "Hispanos" en una cuestión personal. Ni aún así se rendía la selección española, buscando aferrarse al más mínimo detalle, ya fuera una parada de Pérez de Vargas o un gol del pivote Serdio, para creer en la posibilidad de la remontada. De hecho, España pareció en disposición de poder cuestionar la victoria danesa tras situarse a tan sólo dos goles (18-20) apenas superado el ecuador de la segunda, tras dos buenas defensas. El detalle llevaba al preparador danés a apostar por un ataque con siete jugadores de campo y que sólo servía para empeorar la situación (20-21) min 20. Sería una inoportuna exclusión de Odriozola lo que impidió a los "Hispanos" culminar su reacción (20-23) min 25, viéndose obligados a intentar un imposible, entrando en los últimos minutos de juego con una desventaja de tres goles. El conjunto español, con todo perdido, logró llevar al límite a conjunto danés tras disponer de un lanzamiento de penalti a menos de un minuto para la bocina, pudiendo haber reducido su desventaja a tan sólo un gol, soñando con poder forzar la "prórroga". Posibilidad que rompía Landin, al detener el lanzamiento de Solé, cerrando el duelo con un 45 % por ciento de paradas, un luminoso de 23-26 y condenando definitivamente al conjunto español a la lucha por la medalla de bronce. 
Se repetía la historia, tal y como ya ocurrió ante este mismo rival en la semifinales del Mundial de Egipto 2021 y los Juegos Olímpicos de Tokio. Una espesura ofensiva. 
Y en la segunda franceses y locales, 
Francia - Suecia (31-26). Tras un arranque igualado y de pocos goles, la selección de Guillaume Gille pegaba un estirón en el electrónico (6-3) min 11, explotando su trabajo defensivo, la efectividad de Mahé desde los siete metros y el juego con los seis metros. Suecia aumento su nivel defensivo, y dos exclusiones prácticamente consecutivas de los franceses, Tournat y Remili, permitieron a los locales acercarse (9-8). Pero ya con igualdad numérica, se precipitaba con varios lanzamientos rápidos intentando evitar que Francia armase su defensa, y lo pagaba caro con un parcial de 4-1 y (13-9) min 25. El tiempo muerto sueco no modificaba la diferencia u elluminoso al descanso era (16-12). A Suecia se le escapaba el billete para su 'final', y eso le obligó a arriesgar en la segunda parte con una defensa mucho más intensa. Francia, con un espectacular Remili, aguantó esa exigencia física hasta sobrepasado el ecuador del segundo acto, cuando su rival se puso a dos (24-22), min 47 pese a la escasa aportación de su portería ahora con Thulin sustituyendo a Palicka. Los amarillos habían hecho lo más difícil, asustar al campeón olímpico. Pero una exclusión de Pettersson oxigenaba a Francia, que recuperó los cuatro goles de ventaja tras dos paradas de Vincent y otros dos goles de sus pivotes (27-23), decisivos en los seis metros. Palicka volvió a pista, pero la selección gala, bajo la dirección de Mahe, sentenció la semifinal con la efectividad de sus pivotes (30-24) min 56. 
Francia con su defensa había destrozado a una Suecia perjudicaba por la baja del lesionado Jim Gottfridsson y los anfitriones sufrian en el ataque posicional para superar el duro 6-0 de los franceses y el luminoso final daba fe de ello (31-26). 

Y en la final se volvían a encontrar Noruega y Dinamarca. Los dos grandes dominadores del balonmano mundial en los últimos años volvían a enfrentarse apenas un año y medio después de que 'Les Experts' conquistaran su tercera medalla olímpica ante el vigente campeón mundial. 
Francia - Dinamarca (29-34). Francia y Dinamarca reeditaban en Estocolmo la final de los Juegos Olímpicos de Tokio. Esta vez parecía que Dinamarca no llegaba como siempre. Pero no fue así, con una nueva generación en escena, no hizo falta que Mikkel Hansen sostuviera a su equipo. No hizo falta. Otros tomaron su lugar y no se nota la ausencia del lider. Ya se conocía que Gidsel (23 años, lateral zurdo) tenía pinta de estrella para la década, pero con él llega otro talento extraordinario, Pytlick (22, diestro, lateral o central). 

Con la ayuda de Lauge (31), que con apenas protagonismo en este mundial, fue un coloso para los suyos, el dúo se bastó y se sobró para neutralizar a Francia. Landín, a su nivel, aseguraba la portería, y cuando su aportación decrecía, apareció Moller, para volverla a subir. Se decía que había levantado el pie del acelerador, que cuando empató con Croacia había dado muestras de agotamiento, pero en la final en Estocolmo, tras haber derrotado a España en semis, hizo un trabajo excelente ante un gran Francia (29-34). No sólo con el resultado, sino la manera, con la que el equipo danés alarga su reinado: tres mundiales de manera consecutiva, lo que no se había logrado hasta ahora. Un récord sin precedentes. 
La medalla de bronce se fue para España, 
Suecia - España (36-39). Es reconocido por todos que la medalla de bronce la gana el equipo que antes se repone del varapalo que supone quedarse a las puertas de la final y en ese sentido dio la impresión de que tanto españoles como suecos habían pasado página rápidamente. Pues a pesar del guardameta sueco Palicka, empeñado en emular al danés Landin con intervenciones decisivas en los primeros minutos de juego, España no se desmoronaba, encontrando en los lanzamientos de Cañellas y las circulaciones de Figueras en la línea de seis metros la fórmula para dar réplica a los goles del pivote sueco Darj, un problema irresoluble para la defensa española en el arranque del partido. De tal manera que la primera mitad se convertía en un continuo intercambio de goles que ponía a prueba el otro factor que se antojaba clave en el partido, el físico, tras afrontar ambas selecciones su noveno encuentro en diecinueve días. Un esfuerzo titánico que no parecía afectar al equipo sueco que no dejó de correr en todo momento, a diferencia del conjunto español al que parecía costarle un mundo el repliegue defensivo. Eso, unido a las paradas de Thulin que tras sustituir a Palicka bajo los palos encadenó de manera casi consecutiva cinco paradas que permitieron a los escandinavos situarse con una peligrosa ventaja de tres tantos (18-15) a cinco del descanso y que encendió todas las alarmas en el banquillo. Pero ni el tiempo muerto solicitado por Jordi Ribera sirvió para solucionar los problemas del equipo español, que siempre pareció llegar tarde en el repliegue defensivo, para gozo del extremo Hampus Wanne que cuando no anotaba al contraataque recibía el balón completamente solo. Demasiadas facilidades para un jugador de su efectividad y que con las seis dianas con las que cerraba el primer tiempo, condenaba a los "Hispanos" a ceder al descanso de cuatro tantos (22-18). Todo una montaña que escalar en una segunda mitad que arrancaba con un cambio en la portería española sustituyendo Rodrigo Corrales a un Gonzalo Pérez de Vargas poco acertado, y que detuvo cuatro de los cinco primeros lanzamientos que recibió. Lo que unido al paso a una defensa 5-1 con la presencia del incansable Odriozola en la posición de avanzado permitió a España no sólo enjugar la diferencia, sino situarse por delante en el marcador (23-24) a los cuatro minutos. Y es que, en el momento que el encuentro dejó ser un correcalles llegaron los problemas para el conjunto sueco, que se mostró mucho más errático cuando tenía que atacar en estático. Al contrario que el equipo español, que de la mano de Alex Dujshebaev y, sobre todo, del pivote Adrià Figueras, indetectable para los defensores escandinavos, se situaba con una ventaja de tres goles (26-29) al llegar el ecuador del segundo período y llegaba a (30-33) a falta de diez. Luego dos paradas magistrales, una primera de Corrales y otra posterior de Pérez de Vargas a lanzamiento de penalti de Ekberg, propiciaron el despegue del equipo español. Pero aún tendrían que sufrir un poco más los de Jordi Ribera que sentenciaron definitivamente la contienda (33-37) a tres minutos para la conclusión con una espectacular colgada entre Ángel Fernández y Alex Dujshebaev. La selección española no fallaba y con 36-39 de luminoso final se tomaba la revancha de la derrota encajada ante Suecia el pasado año en la final del Europeo y subía por sexta vez en los últimos cinco años al podio en una gran competición internacional, tras colgarse el bronce. 

Una medalla que se antojaba casi un imposible tras los cuatro goles de desventaja (22-18) con los que los "Hispanos" cerraron una primera mitad, en la que los escandinavos parecían imparables propulsados por el impulso de los más de 22.000 espectadores que llenaron la Arena de Estocolmo y que sólo el carácter irreductible de los españoles y una fe inquebrantable en sus posibilidades, con todo en contra, les permitieron dar la vuelta al marcador. 
El quinto puesto fue para los alemanes, Alemania-Noruega (28-24) que ya dominaban al descanso (16-13). Fue la decisiva actuación del portero alemán Andreas Wolff (19 paradas, tres de ellas en penaltis y un 43% de acierto) frenando a los noruegos en la segunda mitad cuando intentaban equilibrar el partido, desde que se descolgaron en los últimos minutos de la primera mitad. 
 Y el séptimo puesto era para Egipto, después de dos prórrogas. Egipto - Hungría (36-35), con un claro 17-11 al descanso, los húngaros devolvían la moneda a los egipcios en la segunda mitad para forzar una primera prórroga ineficaz y ceder en la segunda. 

La próxima cita, a principios de 2025, se repartirá entre Croacia, Dinamarca y Noruega